Justice Monegros 2013

Justice cierra el cartel de Monegros Desert Festival

Los franceses son la guinda final de la decimonovena edición del evento

El sábado 20 de julio se va a armar una buena fiesta en el desierto de Fraga. Por supuesto, hablamos del Monegros Desert Festival, que al fin ha revelado quién será su último cabeza de cartel. Nada más y nada menos que Justice en DJ Set. Los franceses se suman a Public Enemy, Underworld, Richie Hawtin o Vitalic; para hacerte más llevadero el calor estival. Puedes comprar los tickets del festival a 75€, pero también se rumorea que próximamente tendrás la oportunidad de ir a darlo todo a Monegros #bythefest… Estate atento.

The Vaccines BBK

El BBK echa el cierre (al cartel) con The Vaccines y Public Image Ltd.

Uno de los escenarios que acogerá a los nuevos confirmados será el autobús de Red Bull Tour

La octava edición del festival de Kobetamendi da por completado su cartel con las incorporaciones de The Vaccines, Public Image Ltd., Johnny Borrell & Zazou -sustituyendo a The Weeks y actuando como 2manyDjs en lugar de como Soulwax- y Syberia. Además, tendremos a Sr. Chinarro, Ainara LeGardon, The Home Phonema y Bel Bee Bee actuando en el Red Bull Tour Bus, el espectacular autobús de Red Bull que se transforma en escenario que estará aparcado en el recinto durante el festival. Ahora sólo queda esperar a que llegue el día de poder asistir a este evento en el que entre otros, estarán Green Day, Depeche Mode, Kings of Leon, Two Door Cinema Club, Vampire Weekend o Editors.

Sónar

De Kraftwerk a Skrillex en cinco horas

La programación del viernes del Sónar 2013 puso difícil elegir qué grupos escuchar, entre tanta calidad

Hablemos de CHRISTEENE. El SónarHall ha acogido a este alter ego de Paul Soileau, un chico sureño -del sur de Estados Unidos- con cara de no haber roto un plato en su vida. Cuando Soileau -nacido en Louisiana, ojo- no puede controlar sus impulsos más transgresores, se manifiesta CHRISTEENE, que es como Mr. Hyde pero más obsceno y divertido. Como Hulk pero con menos ropa incluso. Cuando va a salir al escenario, los fotógrafos en el foso comienzan a temblar. Hay muchos rollos de papel higiénico como atrezzo. No se sabe muy bien para qué. Ya verás que aún nos cae algo -menciona uno. En el Primavera uno de Wu-Tang Clan me vació una botella de champán sobre la cámara. No tiene pinta de que si nos arrojan algo encima sea Moët & Chandon precisamente. En un momento aparecen dos tipos -The Boyz- cargando con CHRISTEENE. Lo que ocurre a continuación no sé siquiera si lo puedo decir aquí explícitamente. Digamos que es un comienzo, cuanto menos, impactante. De gran profundidad. Tras esta sutil performance, se desata la tormenta. La incorregible diva deja que fluya toda su energía para regocijo de todos los que allí nos congregamos. Se tumba, se levanta, salta, la llevan en volandas, nos muestra casi todo lo que un ser humano puede enseñar, no deja demasiado a la imaginación. Y mientras, canta. Es una mezcla entre colibrí y perro rabioso, es algo difícil de explicar. La actuación termina con su célebre African Mayonnaise, precedida de un discurso que arremete contra cualquier tipo de represión que nos impida ser tal y como queremos ser. Bravo. Todavía con la imagen de CHRISTEENE en la cabeza, me acerco a ver a Foreign Beggars en SónarVillage. Los londinenses parecen casi tímidos después de lo visto. Pero no, no lo son en absoluto. Flying to Mars abre la sesión. Saben bien lo que hacen, disfrutan, lo pasan bien. Grime, dubstep; todo muy intenso y bailable.

Cae la noche y con ella toca desplazarse a la Fira Gran Via L’Hospitalet, donde se celebra Sónar de Noche. El programa de hoy es de esos que te obligan a dejarte mucha gente que te gustaría ver fuera del plan. La opción escogida finalmente es un SónarClub non-stop, desde las 22h con Raime hasta las 5:30 que termina Skrillex. Suena bien. Cuando Raime se pone en marcha se hace evidente que las primeras líneas de público son fans de Kraftwerk que no quieren perder la oportunidad de tener una posición privilegiada. El show de Raime es del estilo space music, un sonido que siempre me trae a la cabeza lentísimos procesos geológicos, órbitas de planetas, y otras inmensidades. El problema es que es tal vez demasiado mental para la situación: a la gente le tiemblan ya las articulaciones sólo con la idea de que en cuarenta y cinco minutos podrán bailar aquello de we are the robots. Las pantallas complementan el concepto del espectáculo con imágenes igual de sobrecogedoras que el sonido. Al terminar, una despedida discreta, no parece que se vayan demasiado contentos, un pequeño fallo que provocó una interrupción -muy breve- tampoco les ayudó a sentirse cómodos.

Acto seguido, en apenas unos minutos, da comienzo una de las grandes citas de la noche. Los padres de la música electrónica, incombustibles, y enfundados en un mono con red tipo espacio-tiempo ochentero, están aquí para demostrar que no se pasan de moda, acompañados por unos visuales en 3D. Suenan todos los himnos: Music Non Stop, The Model, Autobahn. Lleno total. Viendo lo que hacen y cómo lo hacen, uno se pregunta, ¿por qué hoy siguen pareciendo o vuelven a parecer futuristas? ¿Por qué nos parece tan del mañana esos mensajes sobre la máquina? Es un fenómeno curioso, pero así es. Kraftwerk tiene un aval tan grande por su trayectoria, y tantas tablas, que no cabía esperar sino que lo hiciesen como lo hicieron. Genial. La despedida, de uno en uno, para disfrutar de los aplausos del público y para que este pueda percibir que hace cada uno tras sus mesas luminosas.

 

De Kraftwerk, a Baauer. De una electrónica atemporal y elegante a trap sudoroso y frenético. Los brazos no bajan nunca, el productor, que se ha hecho una celebridad antes de lo esperado a causa del éxito viral de Harlem Shake, no se cansa de bailar y animar al público. Harlem Shake, por cierto, lo menos relevante de la sesión. Uno esperaba una locura colectiva con gente bailando de forma catatónica, pero no cuajó. Baauer fue el pistoletazo para una velada de exceso electrónico que siguió con Major Lazer, Alvin Risk y Skrillex, y que acabaría con Diplo.

Risk estaba pasando calor con su jersey de rombos cuando alguien le notificó que le quedaban tres minutos. La hora y la competencia en el programa de la noche han pasado factura y han vaciado levemente el SónarClub, pero todo el mundo -al que le gusta- sabe bien qué toca ahora. Llegan ríos de personas. Un poco de reggae ameniza la espera hasta que de pronto se proyecta una cuenta atrás de cinco minutos sobre el escenario, en el que descansa una imponente nave espacial. Sí, una nave espacial. La de Skrillex. Los últimos instantes son angustiosos, los asistentes ya no pueden contener la emoción. Cuando llega a cero el cronómetro, aparece él. Con una camiseta del FC Barcelona con su nombre y el número 666. Sonriendo y gritando, saltando, jaleando a todos. Algunos pensaban que ya habían tenido suficiente con la camiseta azulgrana en el monumento a Colón recientemente y esto les provoca ardor de estómago, migrañas y casi apendicitis a juzgar por sus rostros; su ídolo vestido con los colores de su peor enemigo. La sesión de Skrillex lo tiene todo: unas imágenes muy excéntricas, una nave espacial que se despliega y levanta como despegando -chorrazo de propulsores incluido-, muchos haces de luz, colores, humo, más chorrazos de gas y los temas que todos se saben: First of the Year, Scary Monsters and Nice Sprites, Right on Time, My Name is Skrillex, Breakin a Sweat, Rock n roll. No hay respiro posible hasta que la nave vuelve a tocar tierra y el californiano se despide, dedicando mucho amor a todo el público. Los más valientes se quedarán a ver a Diplo, otros, hacemos una retirada honrosa. Sónar sigue mañana. 

Mykki Blanco Sónar

No diga fiesta, diga Mykki Blanco

Crónica del jueves en Sónar de Día

Vigésima edición. No es cualquier cosa, veinte años ofreciendo música, arte y vanguardia. La cola de las acreditaciones está más poblada que en otros eventos de este tipo. Hay muchas barbas, muchos tatuajes, muchos acentos distintos. Con la pulsera anclada a la muñeca me adentro en el recinto, se siente la palpitación de la música, DJ Tutu hace entrar en trance a los primeros en llegar. El plano del Sónar Village se abre cuando salgo del edificio principal; el Sol golpea con fuerza, muchos asistentes se refugian en la sombra. Se nota que hay una gran afluencia de público internacional, sus pieles están sufriendo pero ellos no lo saben. Mañana lo sabrán. Gemma Planell (Tutu) sonríe desde la cabina, sus beats ofrecen un espectáculo apropiado para el momento y el espacio, groove y sonidos sintéticos para dejarse llevar lentamente, no hay prisa, todo acaba de empezar. Ciertas reminiscencias cósmicas en su música hacen muy real el nombre del lugar, Plaça Univers. A continuación viene Fantastic Mr. Fox, que levanta muchos brazos en el aire y arranca bailes por doquier. Es productor desde los 14 años, a lo mejor por eso tiene ese aplomo y esa expresión concentrada en el escenario. Parece ese tipo de artista que crea de una forma casi científica; el resultado es un trabajo muy personal y muy reconocible.

La siguiente parada es Oddisee, esta vez en Sónar Dôme. Menuda fiesta. Actitud de misa góspel, flow a raudales, una explosión funky tremenda. El rapero y los músicos que le acompañaron lo dieron absolutamente todo en su actuación. Lástima que hubiese poco público porque fue pura vida. Divertidísimo, un directo lleno de energía. De la vitalidad de Oddisee a la oscuridad de Liars en Sónar Hall, un contraste interesante, eso es lo bueno de los festivales con un amplio espectro de géneros. Que puedes pasar de estar saltando a pleno Sol, a oscilar y asentir con la cabeza en un pabellón poco iluminado a ritmo de electrónica turbia y post-rock. Las enormes cortinas rojas de la sala revisten todo de un aspecto de cabaret punk. Liars le saben sacar partido, casi ni se les ve entre el humo, son siluetas que se recortan contra la luz azul. Salgo al Sónar Village de nuevo como si saliese de una madriguera y me encuentro que está todo hasta arriba. Llenísimo. La razón: Gold Panda. El calor continúa castigando sin piedad pero a nadie le importa. Mucha gente descamisada pasándolo bien. Desde luego, Sónar es un reflejo de la vanguardia a todos los niveles, desde la tecnológica -con representación en Sónar+D-, a la estética. He visto cosas que vosotros no creeríais, que decía el replicante. Sébastien Tellier toma el relevo. Parece un profeta loco, un beatnik. Es buenísimo. Se le quiere, se nota en el ambiente. Sus canciones son cantadas por todos. Busca latas por el suelo para bebérselas, pero están casi todas vacías. Su pop envuelve, es agradable, sensual, cautivador. Uno de los grandes momentos del jueves.

Al atardecer, viene el plato fuerte. Sónar Hall de nuevo. A oscuras, mucha expectación. Hay una buena cola de fotógrafos para entrar al foso. Desde ahí aguardamos a que alguien entre en escena. Un DJ aparece como un ninja en una bomba de humo. De pronto, una sombra pasa delante de nosotros. Según dice nuestro pase, queda totalmente prohibida la utilización de flash. Ya. Un valiente dispara uno y ya no hay vuelta atrás, y el que aparece en cada uno de los destellos, a menos de un metro de nosotros, es nada más y nada menos que Mykki Blanco. El inicio de su show es brutal, va de aquí para allá con su voz underground y sus brazos largos moviéndose sin parar, disparando sus rimas contra el público que está fascinado. Menudas rimas. Las letras de Blanco son para prestarles atención. De vez en cuando coge el pie de micro y hace algo con él: bien se crucifica, bien lo monta, bien lo utiliza como proyectando su miembro viril. Es un ciclón y nunca tienes claro si es una coreografía lo que hace o una performance que improvisa. Probablemente lo segundo. Alguien le lanza un globo de colores con el que acaba practicando algo obsceno que le vale una ovación. Engancha un tema con otro a la perfección, no da tregua. De forma inesperada salta del escenario y empieza a correr entre el público. Luego vuelve y para estupor del seguridad, pide a la gente que suba con él. Pero no uno ni dos, aquello parece el salto de La Reja. Con todos esos invitados, que tienen cara de momento de fama, sigue el show, que tras unas canciones más, termina con él saltando de nuevo y quedándose definitivamente entre el público, que no lo puede creer. Le cogen, lo zarandean, intentan tocar su cuerpo sudoroso. Está encantado. Un tipo muy, muy amable, y un artista sensacional. Sonríe a diestro y siniestro, está en éxtasis. Se ha metido a todos en el bolsillo. No es para menos, Mykki Blanco es una anomalía maravillosa.

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Carteles BBK Live 2014

La novena edición del BBK, la de 2014, ya tiene diseñador para su cartel

Al concurso organizado por el festival se presentaron más de 600 carteles

Más vale ser cigarra que hormiga, eso dice el saber popular. Hombre prevenido vale por dos. Al que madruga ya sabes. Y así un sinfín de loas a la prudencia. Pues bien, el BBK Live ha hecho caso al refranero y ya tiene diseñador para el cartel de su novena edición, la de 2014; todo ello pese a que ni siquiera se ha celebrado la de este año. Su nombre es Víctor Algar García y ha sido el ganador del concurso que planteó el festival, al que se han presentado más de 600 carteles, de los cuales se escogieron 45, y de entre ellos, el definitivo. Si quieres, puedes ver algunos de ellos aquí, en la página oficial de Facebook del BBK. La verdad es que calidad no ha faltado, desde luego, la elección debe haber sido difícil. ¡Enhorabuena Víctor!

Cartel ganador

Standstill BBK Live

La carpa Vodafone Yu del BBK acogerá una nutrida representación de bandas estatales

El escenario será un punto de encuentro de algunas de las bandas jóvenes estatales más importantes del momento

Standstill -presentando Dentro de luz-, We Are Standard -estrenando Day-, Delorean, Miss Caffeina -trayendo De polvo y flores-, L.A., o Fuel Fandango -con Trece lunas- serán algunos de los grupos que podrás ver en directo en la carpa Vodafone Yu del BBK Live 2013. Los irlandeses Delorentos, también presentes, presentarán su disco Little Sparks, que vio la luz en 2012.

En cuanto a bandas emergentes tendremos a los argentinos Banda de Turistas, una joven formación de Buenos Aires apadrinada por Jarvis Cocker, a Zuloak, banda de riot girls estilo setentero que has sido protagonistas del último documental de Fermín Muguruza; Los Zigarros, el nuevo proyecto de los valencianos Ovidi y Álvaro Tormo, presentando su primer disco; You Don’t Know Me, banda madrileña, ganadora del primer certamen de Talentos Puro Cuatro en 2009, que ahora presentará su nuevo disco titulado Algo real; Skasti, ganadores del concurso de maquetas de la emisora Gaztea y Herri Oihua, vencedores de la edición 2012 del concurso de grupos Banden Lehia. Para bailar hasta que salga el Sol, una cuidada selección de DJs: Amable, Ciudadano Kane, Daniless, The Warriors DJs, DJ /göo!, Elyella DJs, y Javi Green.

Pony Bravo Sonorama

Soléa Morente y Los Evangelistas, Pony Bravo o Eme Dj, nuevas confirmaciones del Sonorama

El festival arandino anuncia nuevos nombres para su decimosexta edición

Soleá Morente y Los Evangelistas, el combo formado por miembros de Los Planetas y Lagartija Nick, y Soleá -hija de Enrique Morente-, son una de las nuevas confirmaciones del Sonorama 2013. ¿Que quiénes son los demás? Pues tendremos a Loquillo -y amigos- en un concierto en el se celebrarán los 30 años de la publicación de El ritmo del garaje, el primer disco del incombustible rockero español; a los sevillanos Pony Bravo y a los gallegos Triángulo de Amor Bizarro, presentando sus últimos trabajos, Eme Dj, con su primer trabajo discográfico; y a León Benavente, grupo formado por Abraham Boba, Luis Rodríguez (de la banda de Nacho Vegas), César Verdú (Schwarz) y Edu Baos (Tachenko).  Hasta el 15 de junio el festival arandino mantendrá la entrada a un precio de 60€, así que todavía tienes tiempo de hacerte con ella antes de que suba de precio.