Arcade-Fire

ARCADE FIRE: ROCK PARA EL SIGLO XXI

Si existe una manera concisa de presentar a Arcade Fire es decir que han creado un nuevo modelo de grupo de rock, uno que mantiene la idiosincrasia indie y llega a la vez a un público masivo. Hasta hace tan solo unos años, se les habría medido con el rasero de R.E.M., incluso con el de U2. Ni siquiera resulta acertado usar la comparativa con Radiohead, aunque es la única que realmente nos aproxima a aquello en lo que Arcade Fire se han convertido en tan solo una década. Win Butler, líder del grupo, dijo no hace mucho que, de elegir entre llegar al estatus de U2 o al de R.E.M., no elegía ninguno. Sin embargo, Arcade Fire tienen muchos parecidos con Radiohead. Ellos mismos ponen el límite de su proyección comercial con tal de no traicionar sus postulados artísticos. También convierten en un esforzado reto la aproximación a una nueva obra. Ambos son grupos con marcada conciencia social que evitan el dinero tentador y fácil. La gran diferencia es que los autores de “Wake Up” todavía no corren el riesgo de ahogarse en sus pretensiones creativas. Al menos por ahora.

Arcade Fire es también una banda compleja en su forma. Funcionan sobre varios ejes, aunque ante el ojo público, el más vistoso es el que forman Win Butler y su esposa Régine Chassagne. Win creó el grupo en Montreal en 2001; Régine no tardaría en unirse a ellos, y poco después lo harían el guitarra Richard Reed Parry, Will Butler (hermano de Win), el bajista Tim Kingsbury y el batería Jeremy Gara, que actualmente forman el núcleo del grupo, donde también colaboran antiguos componentes como la violinista Sara Neufeld o el multiinstrumentista Owen Pallett. Las ideas originales de las canciones proceden de Win y Régine, compositores prolíficos, pero las canciones cobran forma en manos de todo el grupo, que aporta diferentes puntos de vista musicales, esa riqueza y ambición sonora tan característica del sonido del sexteto.

Debutaron con “Funeral” (2004), publicado por Merge, la misma independiente que dio a conocer a Superchunk, Lambchop y Magnetic Fields. No tardaron en cautivar al público y los medios. Y también a estrellas como David Byrne, que reconoció la clara influencia de Talking Heads en los recién llegados, y sobre todo, a David Bowie, con el que llegaron a compartir escenario poco antes de que éste entrara en su periodo de reclusión. Arcade Fire era ya un grupo de rock independiente con canciones que contagiaban grandes sensaciones, una banda hecha para estremecer al público en un estadio. Es posible que esas expectativas condicionaran el disco posterior. “Neon Bible”, bautizado como la novela homónima de John Kennedy Toole, resultó ser un álbum oscuro, casi apocalíptico, que contrarrestaba los aires springsteenianos de algunas canciones, como si Butler y Chassagne estuvieran ya imbuidos de la siniestra “The Box”, segunda película de Richard Kelly para la que escribieron la música dos años después.

La épica oscura de aquel álbum no detuvo un ascenso imparable. La prueba es que cuatro álbumes en diez años han bastado para consolidar un poderoso perfil. Con el tercero, “The Suburbs” (2010) alcanzaron el número 1 en Estados Unidos e Inglaterra, desbancando en el primer país a Eminem de la cima de las listas. Un millón de copias vendidas en una era en la que los discos se venden cada vez menos, certifican que Arcade Fire son el grupo que la nueva década necesita, capaces de actuar antes grandes audiencias sin haber tenido nunca un single de éxito. Para ello se valen también de un hábil uso de internet y las redes sociales, retransmitiendo en directo un concierto en el Madison Square Garden a través de su web, con Terry Gilliam como realizador. 

A finales de 2013 cruzaron el umbral de la consagración con “Reflektor”, su obra cumbre, un disco rico en ideas diversas que recupera y adapta a la era digital el formato del doble álbum de vinilo como obra conceptual, que en otros tiempos dio frutos como “Tommy”, “Exile On Main Street”, “1999”, “Zen Arcade” o “Screamadelica”. Para ello recurrieron a una meticulosa campaña de guerrilla promocional y limitaron al máximo el contacto con la prensa. Lanzaron un enigmático single en vinilo firmado por The Reflektors, mientras aparecían grafitis por diversas ciudades del planeta (un logo inspirado en símbolos de la rama haitiana del vudú que acabó revelándose como el del álbum), conciertos sorpresa en algunas de las principales ciudades de Estados Unidos… La fecha de publicación del álbum se supo cuando contestaron al comentario de uno de sus seguidores en Twiter, dejándosela caer como quien no quiere la cosa.  Y una vez más, rodaron un clip que evitaba ser un vídeo al uso y, firmado por Anton Corbijn, elevando aún más las expectativas. Pero el golpe de efecto final fue la certeza, después de muchos rumores, de que Bowie cantaba unos versos en el single “Reflektor”. Dos de los nombres que más expectativas habían creado en 2013 juntos en el último gran álbum del año.

Su amigo James Murphy (puede verse a parte de Arcade Fire participando en el concierto de despedida de LCD Soundsystem en la película “Shut Up And Play The Hits”) coprodujo uns obra que, de nuevo altera el estilo del grupo. Y si “The Suburbs” resultó ser una especie de paleta de estilos y posibilidades de lo que eran y podían haber sido, “Reflektor” les convierte en un grupo intentando humanizar la música de baile, despojándola de su piel electrónica, acercándose al Bowie de la etapa berlinesa, a los primeros Joy Division, europeizando el sonido. Las primeras sesiones de grabación tuvieron lugar en Haití, país natal de Chassagne, al que tanto el matrimonio como el grupo ayudan con aportaciones benéficas para contribuir a que se recupere del terremoto que lo asoló en 2010. Dicha causa es la única que hace que Arcade Fire licencien el uso de su música para fines comerciales. El dinero que ganaron al vender una de sus canciones para que sonara en la Super Bowl fue usado íntegramente para estos fines. Y sí, es cierto que cuando Win Butler afirma que no quiere ser el líder de la banda de rock más importante del planeta no miente. Pero también es cierto que esa misma postura multiplica las posibilidades de que acabe siéndolo. Que ocurra, o no, es algo que no hace más que aumentar el halo de fascinación que rodea a Arcade Fire.

Rafa Cervera

Foto: JF Lalonde

valora la calidad de este contenido
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Aún no hay valoraciones)
Loading...Loading...
0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

13 + quince =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>