arenal sound 2015

ARENAL SOUND 2015: CRÓNICA VIERNES

Por segunda jornada consecutiva, todo el protagonismo del Arenal Sound 2015 se lo ha llevado la climatología, que obligó a cancelar las actuaciones del festival poco después de la media noche. Por supuesto que os hablaremos de las cinco actuaciones que pudimos ver en los escenarios principales, pero hoy, con un poco más calma que ayer, y algo más de información, también vamos a opinar sobre lo ocurrido más allá de la música.

En primer lugar, dejar claro dos cosas tan obvias que da vergüenza tener que recalcarlas, pero que revisando los comentarios sobre el festival que hemos podido leer durante toda la noche en las redes sociales, todo el mundo no tiene tan claras. La primera es que las inclemencias meteorológicas no son culpa de nadie, y la segunda es que cualquier evento que pueda conllevar el mínimo peligro para la integridad de cualquier persona debe suspenderse de inmediato, hasta asegurar la seguridad de todos los asistentes. No obstante, esto no es en absoluto una disculpa a la organización en cuanto a previsión o actuación durante estos días, no conocemos muchos datos que solamente se pueden comprender desde la trastienda, pero sí que podemos dar la opinión de lo que está delante de nuestros ojos. Igualmente, estos días intentaremos que alguien de la organización nos explique mejor algunos de estos detalles.

Hace una semana, preparando mi visita a esta edición del Arenal Sound, revisé las predicciones del tiempo que publica y actualiza el AEMET en su página web (no hace falta acudir a la Agencia Estatal de Meteorología, existen docenas de páginas webs de predicciones y cualquier usuario de smartphone dispone de aplicaciones sencillas que informan del tiempo), y ya avisaba de lo que ha ocurrido estas dos noches pasadas (las predicciones de las 48 horas antes se han cumplido con una exactitud germánica). Por lo cual, la organización tenía un margen de maniobra en el que poder hacer bastantes cosas. Como he comentado al comienzo del artículo, lo que menos se puede criticar es la suspensión del evento por motivos de seguridad, pero sí que se podían haber previsto inundaciones, emergencias, realojos, etc. incluso realizar una mejor planificación en la gestión de la información que se iba a dar a los usuarios, que ha sido escasa.

Posiblemente era complicado encontrar otra zona de camping con tan poco margen de tiempo, pero lo que no se puede hacer es dejar acampar en un sitio que se sabe que se va a inundar. El realojo de los campistas es de agradecer (la noche del jueves la organización, junto al ayuntamiento, procedieron al realojo de casi 900 personas en diferentes dependencias municipales -la Llar Fallera y la Casa de la Cultura-, hoy os informaremos de las cifras del viernes), pero quizá sea algo que tenía que haber estado previsto con mayor antelación, además de notificado de forma más efectiva. Seguro que en el camping había gente de la organización informando, pero es humanamente imposible llegar a todos (35.000 personas) de esta manera; mucha gente puede que ni volviera al camping y fuera a refugiarse donde podía. Tampoco en las redes sociales se ha proporcionado suficiente información útil (no estamos criticando, en absoluto, la difícil tarea del community manager estos días), ni tan siquiera ha habido paneles informativos en el recinto.

Otra cuestión es la presteza de los equipos de emergencia o la solicitud de los mismos. Los bomberos han realizado una labor encomiable, como siempre, pero por parte de la organización no era difícil saber a priori los puntos inundables del recinto, no se necesitan demasiados recursos técnicos para hacer un estudio de los mismos y así poder anticipar soluciones. Son de agradecer los canales que los bomberos y miembros de la brigada están realizando para desalojar el agua, así como los achiques continuos en diferentes puntos del recinto, pero algunas de estas actuaciones podían haber sido previstas. Esperemos que se soliciten todo este tipo de estudios en futuros planes de emergencia antes de otorgar de nuevo la licencia de actividad. Como comentaba, la suspensión de los conciertos es más que lógica existiendo riesgo para el usuario, eso nunca lo vamos a discutir, sobre lo que tenemos más dudas es sobre la gestión de las crisis. Igualmente, en cada una de las crónicas de las jornadas que quedan, intentaremos tener mejor información y puntualizar todos aquellos temas que consideremos necesarios. Hablemos de música.

Después de una mañana tranquila la situación continuaba amenazante, las predicciones no eran nada halagüeñas, pero aun así el festival volvía a abrir sus puertas sobre las tres de la tarde, para comenzar las sesiones de DJs en el Hawkers Pool Stage con Eme Dj.

Los conciertos en los escenarios principales comenzaban con puntualidad británica con Zahara. La joven ubetense ha virado con su nuevo disco, “Santa”, hacia parajes más alternativos, tanto en canciones más crudas y potentes, con mucha más épica, como en atmósferas más ochenteras en otras de ellas. Este nuevo sonido, muy de agradecer, se trasporta al directo con una  solvente banda formada por Martí Perarnau, Víctor Cabezuelo y Miguel de Lucas de  Mucho y Ramiro Nieto de The Right Ons, por lo que la cobertura está totalmente asegurada. A esa hora había mucho más público que el día anterior viendo a Jero Romero, y además se mostraba bastante participativo coreando muchas de las canciones.

En principio me parecía algo extraño que Supersubmarina, que actuaron a continuación, ocupara un horario tan temprano, pero puede tener su perfecta lógica; atraer a los jóvenes a un concierto multitudinario (como el día anterior con La Pegatina), porque en las horas centrales de la noche la gente estará fuera del recinto hasta que llegua la música de baile de madrugada. Así fue, como el día anterior la gente corría desde la entrada hasta el Escenario Desperados mientras coreaba “Algo que sirva como luz”, “Ana”, “Hasta que sangren” o “Tecnicolor”, primeras canciones del concierto que demostraban que iban a realizar un viaje de hora y media por sus tres discos de estudio. Más allá de gustos, de opinión sobre el riesgo que aporta su música o del fenómeno que la acompaña o la potencia, la épica contagiosa de este grupo es innegable y la conexión con el público evidente. El show que presentan tiene pocas fisuras y el rodaje de ser una de las bandas que más grandes escenarios pisa en nuestro país se hace patente. Cuando las canciones se toman como himnos y la mayoría del público se sabe todas las letras, es incuestionable que una banda se ha convertido en un fenómeno fan en toda regla, y eso ocurre con Supersubmarina.

Supersubmarina / Foto: Luis Crown

Al acabar la banda de Baeza, la mitad del público salió de nuevo del recinto y el resto se quedó en el Escenario Ron Negrita para ver a Carlos Sadness. Este joven ilustrador reconvertido a músico tiene una legión de seguidores entre el público juvenil a pesar de su evidente y lánguida falta de carisma, o quizá por eso. Sus canciones de indie folk, que igual beben del tropicalismo como de cualquier fuente del pop que le pueda servir (la estudiada producción de sus temas es irrefutable), son el vehículo para  perpetrar letras oníricas de envoltorio naif, que pueden ser ligeramente rapeadas hasta el sonrojo, como raquíticamente susurradas. Eso sí, subieron al escenario sus amigas bloggers para “cantar” y “bailar” con el “Miss Honolulu” y posteriormente Zahara en “Honolulu”, que fue una pena que tuviera problemas con el micrófono, porque ella lo necesitaba más que sus anteriores acompañantes. Caso aparte es lo desacertado de su sentido del humor, por ejemplo diciendo en pocas palabras que el público que estaba viéndole estaba claramente diferenciado de los canis que se quedaban fuera haciendo botellón. Vergonzoso.

The Subways son un grupo de rock &roll de broma, al menos yo no puedo tomármelos en serio. Tuvieron dos hits juveniles, con unos estribillos hiperpegadizos (aunque idénticos) como “Rock&Roll Queen” y “Oh, yeah”, con los que fueron ídolos del rock de color de rosa, y siguen con la misma fórmula y las mismas poses trabajo tras trabajo. No por fusilar algunos riffs de Nirvana tienes que compartir algún cromosoma musical con los de Seattle. Para no ser demasiado cruel con ellos, decir que su concierto fue muy animado, son muy simpáticos y su joven público se lo pasa pipa con ellos. Bueno, lo he intentado, no puedo decir nada mejor.

Los franceses The Shoes son la banda de “Time to dance”, poco o nada más. Tienen un hit monumental que pasará a la historia del indie dance pop, pero su relevancia sin esa canción es nula, como dejaron patente en Burriana. Ni sus dobles baterías, ni su electro pop energético perdurarán en la memoria, y la suspensión de su concierto a mitad del mismo tampoco será el peor recuerdo de esta edición del Arenal Sound. Porque ese fue el momento del apocalipsis, primero un pequeño huracán (con el que se suspendió de inmediato la actuación), que provocó que se movieran las estructuras del escenario Ron Negrita y  cayera algún foco (según nos contó un técnico) y poco después una tromba de agua de veinte minutos de una intensidad desproporcionada, que hizo que muchas zonas del recinto se encharcaran instantáneamente.

Ya no volvería a llover, aunque se veía una espectacular tormenta eléctrica sobre el mar y nos comentaban que a escasos kilómetros granizaba pelotas de golf, pero el mal estaba hecho. Por seguridad se desalojaba el recinto y se suspendían todos los conciertos. Los escenarios necesitaban ser revisados, porque toldos, focos, estructuras y equipos podían haber sufrido daños. The Hives, una de las bandas más interesantes del cartel, se quedaron vestidos para su show a diez minutos de salir al escenario.

No sabemos que daños ha sufrido el maltratado camping, cuanta gente habrá tenido que ser reubicada y pocos datos más podemos ofrecer hasta que esta tarde acudamos de nuevo a Burriana, pero mañana os contaremos lo sucedido. En las redes sociales, tanto las autoridades han colgado fotos de sus labores de realojo, como los bomberos de las zanjas y trabajos que están realizando para que hoy todo vuelva a la normalidad, pero lo realmente interesante es conocer lo que nos dice la gente de su propia boca.

Las previsiones para los dos días que quedan parecen mejores, recemos tanto para que sea así, como para que todo el mundo esté bien tras otra catastrófica noche.

Arenal Sound 2015: Crónica jueves

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