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ASÍ TE CONTAMOS EL ARENAL SOUND 2015

JUEVES

Tenía pensada una introducción a esta primera jornada del Arenal Sound 2015 en forma de sencillo perfil sociológico del público que acude a este festival, de sus costumbres y del éxito de este formato, pero a tenor de lo ocurrido durante este jueves, mejor lo dejo para otro día menos accidentado.

Durante toda la semana se había anunciado que hoy (hoy por ayer) comenzaría un temporal de lluvias en la zona de Levante y que duraría hasta el sábado, por lo que él que no haya acudido preparado para estas circunstancias, o es una persona despreocupada (muchos), o quizá simplemente inexperta (muchos más).

Las dos jornadas de bienvenida, cada vez con una programación más potente –este año contaba con grupos como Is TropicalMonarchyLa M.O.D.A.Arizona BabyJoe la Reina o Mujeres- posiblemente con motivo de aprovechar y atraer al recinto a los miles de jóvenes “sounders” que se desplazan a Burriana para pasar la semana completa, habían sido satisfactorias y sin incidentes destacables, pero de la primera jornada “propiamente dicha” del Arenal Sound 2015 no se puede decir lo mismo.

Nada más comenzar el primer concierto en el Ron Negrita Stage, el de Jero Romero, las nubes negras hicieron acto de presencia. El excantante de The Sunday Divers y su eficiente banda, actuaron ajenos a estas circunstancias ante un público escaso –hora de piscina + hora de botellón -, enrocándose en el centro del escenario, en un corro que les daba fuerza e impulso; garra que transmitían claramente. La suya fue una actuación de rock académico de exquisito gusto y factura, que no pudo completarse porque poco antes de finalizar cayó la primera tromba de agua y los espectadores corrieron a esconderse bajo los toldos de las barras. Cuando al cuarto de hora escampó, y salió el arco iris, no tuvieron la oportunidad de acabar lo poco que les quedaba de repertorio, porque el horario ya se había echado encima de la banda con la que alternaban actuación en el otro escenario, La Pegatina. Una lástima, tan buena actitud merecía un final mejor.

El arco iris en el Arenal Sound tras el concierto de Jero Romero / Foto: Luis Crown

El combo festivo de La Pegatina actuaba por quinta vez en el festival –en todas las ediciones salvo la primera-, lo que habla por sí solo de la fiabilidad de la banda y lo atractivo que es su espectáculo para el tipo de público del Arenal. Los catalanes mezclan ska con rumba y todo lo que se les pasa por la mente, como si de un pupurrí de verbena se tratase, y con eso triunfan, increíble pero cierto. La cantidad de gente que corrió desde la entrada hacia el Desperados Stage para ver, cantar y saltar sus canciones fue tremenda, y cual fiesta popular etílica lo gozaron de lo lindo. Tocaron temas de su último disco “Revulsiu”, empezaron canciones con versiones llevadas a la pachanga de “Take on Me” de A-Ha, de “A-Punk” de Vampire Weekend y hasta del “I like to move it” de Real to Reel (esa que cantan los lemures de la película Madagascar), cantaron la premonitoria “Lloverá y yo veré” e invitaron a The Space Elephants a finalizar el concierto con ellos, interpretando “Mari Carmen”. Todo el mundo contento, “the public gets what de public wants” (me quería permitir el lujo de utilizar a The Jam para hablar de La Pegatina). Al finalizar, de nuevo estampida en dirección contraria, hacia afuera del recinto.

La Pegatina / Foto: Luis Crown

Por ello, Delafé y las Flores Azules no gozaron, ni por asomo, de la presencia de público de la banda de mestizaje que acababa de tocar, y además volvía la lluvia, aunque en forma de ligero chirimiri. Sobre el Ron Negrita Stage la banda se colocó en paralelo en el fondo, mientras Oscar y Helena se quedaron con el inmenso escenario para ellos solos –no por egocentrismo, si no porque de esta manera se protegía el equipo ante un posible chaparrón-. El personal hip hop de sus canciones, en forma de relatos naif, es atractivo en forma, pero tiene menos mordiente o peligro que una piraña en un bidé, pero sin piraña. Los presentes se dejaron llevar por los hipnóticos pasos de baile de Oscar y por unas letras descriptivas, tanto de vivencias como de sentimientos, que se cuelan fácil, por lo cual es comprensible que hayan sido utilizadas para diversas campañas de publicidad.

De vuelta al Escenario Desperados –el principal- tocaba el turno de La Roux, posiblemente la banda más elegante, tanto estilística como musicalmente, de todo el cartel. Es cansino tener que repetir lo dicho en las crónicas de sus estupendos conciertos del DCode 2014 y el MBC Fest 2015, puesto que siguen ofreciendo lo mismo: una carismática Elly Jackson desplanzándose por el escenario como el Bowie del tour de “Diamond Dogs” y unas canciones herederas de lo mejor de los años 80, transportadas al electro pop más actual. Lástima que la disfrutara menos de la cuarta parte de público que La Pegatina, y de forma realmente desapacible, puesto que continuaba chispeando. Delorentos posiblemente no se han visto en otra igual nunca, en un horario preferente (aunque para los sounders no lo sea) en un festival tan grande, puesto que su pop es meritorio, pero sus méritos son escasos, valga la redundancia. No se puede decir que tengan hits, pero los irlandeses confieren a su música una épica característica de sus compatriotas U2 (preAchtung Baby) o incluso Editors, lo que les otorga una emotividad entrañable, aunque con una falta de carisma evidente. Lamentaron la lluvia (escasa pero contínua) y efusivamente la presencia a los asistentes (su cantante Ró bajó del escenario a saludar tras el concierto).

La Roux / Foto: Luis Crown

Tras ellos, actuaba Rudimental, estrellas de la noche y banda que venía de hacer un muy buen papel en Glastonbury. Lo suyo es la electrónica con gran carga de soul. Se les asocia al drum&bass, pero tienen bastantes más registros, y debido a las muchas voces del grupo (estuvieron bien acompañados de Bridget Amofah y Anne-Marie) y la profusión de colaboraciones han creado un sello personal, que ha calado en una legión de fans. Presentaron canciones de su inminente nuevo disco “We the generation”, como “I will for love”, “Never let yougo”, “Go far” o “Rumour Mill”, aunque también tocaron los mejores temas de su disco anterior,”Home” (2013), como “Not giving in”, que dedicaron a John Newman, “Baby” o “Free”. Estaba siendo un muy buen espectáculo, pero, cuando enfilaba la recta final, una tremenda tromba de agua obligó al desalojo del escenario y la suspensión del concierto. La gente, aunque ya estaba empapada, corrió a refugiarse y los charcos se convirtieron en tremendas balsas en minutos. Aquello tenía pinta de no parar y después de un rato de confusión, la organización avisó de que por seguridad se suspendían el resto de conciertos de la noche: We Have BandJohn NewmanZombie Nation y todo lo programado en la Hawkers Pool Stage. Una tremenda lástima, pero es lo que tiene la madre naturaleza: por mucho que la jodamos, ella nos sigue dominando.

Rudimental / Foto: Luis Crown

Esperamos de corazón que los campings hayan permanecido minimamente habitables, que no se haya producido ningún percance personal y que a pesar del perjuicio de todos estos imprevistos, la suspensión de los conciertos sea el mayor mal que tengamos que lamentar. Las predicciones meteorológicas no son mejores para mañana, esperemos que no acierten.

VIERNES

Por segunda jornada consecutiva, todo el protagonismo del Arenal Sound 2015 se lo ha llevado la climatología, que obligó a cancelar las actuaciones del festival poco después de la media noche. Por supuesto que os hablaremos de las cinco actuaciones que pudimos ver en los escenarios principales, pero hoy, con un poco más calma que ayer, y algo más de información, también vamos a opinar sobre lo ocurrido más allá de la música.

En primer lugar, dejar claro dos cosas tan obvias que da vergüenza tener que recalcarlas, pero que revisando los comentarios sobre el festival que hemos podido leer durante toda la noche en las redes sociales, todo el mundo no tiene tan claras. La primera es que las inclemencias meteorológicas no son culpa de nadie, y la segunda es que cualquier evento que pueda conllevar el mínimo peligro para la integridad de cualquier persona debe suspenderse de inmediato, hasta asegurar la seguridad de todos los asistentes. No obstante, esto no es en absoluto una disculpa a la organización en cuanto a previsión o actuación durante estos días, no conocemos muchos datos que solamente se pueden comprender desde la trastienda, pero sí que podemos dar la opinión de lo que está delante de nuestros ojos. Igualmente, estos días intentaremos que alguien de la organización nos explique mejor algunos de estos detalles.

Hace una semana, preparando mi visita a esta edición del Arenal Sound, revisé las predicciones del tiempo que publica y actualiza el AEMET en su página web (no hace falta acudir a la Agencia Estatal de Meteorología, existen docenas de páginas webs de predicciones y cualquier usuario de smartphone dispone de aplicaciones sencillas que informan del tiempo), y ya avisaba de lo que ha ocurrido estas dos noches pasadas (las predicciones de las 48 horas antes se han cumplido con una exactitud germánica). Por lo cual, la organización tenía un margen de maniobra en el que poder hacer bastantes cosas. Como he comentado al comienzo del artículo, lo que menos se puede criticar es la suspensión del evento por motivos de seguridad, pero sí que se podían haber previsto inundaciones, emergencias, realojos, etc. incluso realizar una mejor planificación en la gestión de la información que se iba a dar a los usuarios, que ha sido escasa.

Posiblemente era complicado encontrar otra zona de camping con tan poco margen de tiempo, pero lo que no se puede hacer es dejar acampar en un sitio que se sabe que se va a inundar. El realojo de los campistas es de agradecer (la noche del jueves la organización, junto al ayuntamiento, procedieron al realojo de casi 900 personas en diferentes dependencias municipales -la Llar Fallera y la Casa de la Cultura-, hoy os informaremos de las cifras del viernes), pero quizá sea algo que tenía que haber estado previsto con mayor antelación, además de notificado de forma más efectiva. Seguro que en el camping había gente de la organización informando, pero es humanamente imposible llegar a todos (35.000 personas) de esta manera; mucha gente puede que ni volviera al camping y fuera a refugiarse donde podía. Tampoco en las redes sociales se ha proporcionado suficiente información útil (no estamos criticando, en absoluto, la difícil tarea del community manager estos días), ni tan siquiera ha habido paneles informativos en el recinto.

Otra cuestión es la presteza de los equipos de emergencia o la solicitud de los mismos. Los bomberos han realizado una labor encomiable, como siempre, pero por parte de la organización no era difícil saber a priori los puntos inundables del recinto, no se necesitan demasiados recursos técnicos para hacer un estudio de los mismos y así poder anticipar soluciones. Son de agradecer los canales que los bomberos y miembros de la brigada están realizando para desalojar el agua, así como los achiques continuos en diferentes puntos del recinto, pero algunas de estas actuaciones podían haber sido previstas. Esperemos que se soliciten todo este tipo de estudios en futuros planes de emergencia antes de otorgar de nuevo la licencia de actividad. Como comentaba, la suspensión de los conciertos es más que lógica existiendo riesgo para el usuario, eso nunca lo vamos a discutir, sobre lo que tenemos más dudas es sobre la gestión de las crisis. Igualmente, en cada una de las crónicas de las jornadas que quedan, intentaremos tener mejor información y puntualizar todos aquellos temas que consideremos necesarios. Hablemos de música.

Después de una mañana tranquila la situación continuaba amenazante, las predicciones no eran nada halagüeñas, pero aun así el festival volvía a abrir sus puertas sobre las tres de la tarde, para comenzar las sesiones de DJs en el Hawkers Pool Stage con Eme Dj.

Los conciertos en los escenarios principales comenzaban con puntualidad británica con Zahara. La joven ubetense ha virado con su nuevo disco, “Santa”, hacia parajes más alternativos, tanto en canciones más crudas y potentes, con mucha más épica, como en atmósferas más ochenteras en otras de ellas. Este nuevo sonido, muy de agradecer, se trasporta al directo con una  solvente banda formada por Martí Perarnau, Víctor Cabezuelo y Miguel de Lucas de  Mucho y Ramiro Nieto de The Right Ons, por lo que la cobertura está totalmente asegurada. A esa hora había mucho más público que el día anterior viendo a Jero Romero, y además se mostraba bastante participativo coreando muchas de las canciones.

En principio me parecía algo extraño que Supersubmarina, que actuaron a continuación, ocupara un horario tan temprano, pero puede tener su perfecta lógica; atraer a los jóvenes a un concierto multitudinario (como el día anterior con La Pegatina), porque en las horas centrales de la noche la gente estará fuera del recinto hasta que llegua la música de baile de madrugada. Así fue, como el día anterior la gente corría desde la entrada hasta el Escenario Desperados mientras coreaba “Algo que sirva como luz”, “Ana”, “Hasta que sangren” o “Tecnicolor”, primeras canciones del concierto que demostraban que iban a realizar un viaje de hora y media por sus tres discos de estudio. Más allá de gustos, de opinión sobre el riesgo que aporta su música o del fenómeno que la acompaña o la potencia, la épica contagiosa de este grupo es innegable y la conexión con el público evidente. El show que presentan tiene pocas fisuras y el rodaje de ser una de las bandas que más grandes escenarios pisa en nuestro país se hace patente. Cuando las canciones se toman como himnos y la mayoría del público se sabe todas las letras, es incuestionable que una banda se ha convertido en un fenómeno fan en toda regla, y eso ocurre con Supersubmarina.

Supersubmarina / Foto: Luis Crown

Al acabar la banda de Baeza, la mitad del público salió de nuevo del recinto y el resto se quedó en el Escenario Ron Negrita para ver a Carlos Sadness. Este joven ilustrador reconvertido a músico tiene una legión de seguidores entre el público juvenil a pesar de su evidente y lánguida falta de carisma, o quizá por eso. Sus canciones de indie folk, que igual beben del tropicalismo como de cualquier fuente del pop que le pueda servir (la estudiada producción de sus temas es irrefutable), son el vehículo para  perpetrar letras oníricas de envoltorio naif, que pueden ser ligeramente rapeadas hasta el sonrojo, como raquíticamente susurradas. Eso sí, subieron al escenario sus amigas bloggers para “cantar” y “bailar” con el “Miss Honolulu” y posteriormente Zahara en “Honolulu”, que fue una pena que tuviera problemas con el micrófono, porque ella lo necesitaba más que sus anteriores acompañantes. Caso aparte es lo desacertado de su sentido del humor, por ejemplo diciendo en pocas palabras que el público que estaba viéndole estaba claramente diferenciado de los canis que se quedaban fuera haciendo botellón. Vergonzoso.

The Subways son un grupo de rock &roll de broma, al menos yo no puedo tomármelos en serio. Tuvieron dos hits juveniles, con unos estribillos hiperpegadizos (aunque idénticos) como “Rock&Roll Queen” y “Oh, yeah”, con los que fueron ídolos del rock de color de rosa, y siguen con la misma fórmula y las mismas poses trabajo tras trabajo. No por fusilar algunos riffs de Nirvana tienes que compartir algún cromosoma musical con los de Seattle. Para no ser demasiado cruel con ellos, decir que su concierto fue muy animado, son muy simpáticos y su joven público se lo pasa pipa con ellos. Bueno, lo he intentado, no puedo decir nada mejor.

Los franceses The Shoes son la banda de “Time to dance”, poco o nada más. Tienen un hit monumental que pasará a la historia del indie dance pop, pero su relevancia sin esa canción es nula, como dejaron patente en Burriana. Ni sus dobles baterías, ni su electro pop energético perdurarán en la memoria, y la suspensión de su concierto a mitad del mismo tampoco será el peor recuerdo de esta edición del Arenal Sound. Porque ese fue el momento del apocalipsis, primero un pequeño huracán (con el que se suspendió de inmediato la actuación), que provocó que se movieran las estructuras del escenario Ron Negrita y  cayera algún foco (según nos contó un técnico) y poco después una tromba de agua de veinte minutos de una intensidad desproporcionada, que hizo que muchas zonas del recinto se encharcaran instantáneamente.

Ya no volvería a llover, aunque se veía una espectacular tormenta eléctrica sobre el mar y nos comentaban que a escasos kilómetros granizaba pelotas de golf, pero el mal estaba hecho. Por seguridad se desalojaba el recinto y se suspendían todos los conciertos. Los escenarios necesitaban ser revisados, porque toldos, focos, estructuras y equipos podían haber sufrido daños. The Hives, una de las bandas más interesantes del cartel, se quedaron vestidos para su show a diez minutos de salir al escenario.

No sabemos que daños ha sufrido el maltratado camping, cuanta gente habrá tenido que ser reubicada y pocos datos más podemos ofrecer hasta que esta tarde acudamos de nuevo a Burriana, pero mañana os contaremos lo sucedido. En las redes sociales, tanto las autoridades han colgado fotos de sus labores de realojo, como los bomberos de las zanjas y trabajos que están realizando para que hoy todo vuelva a la normalidad, pero lo realmente interesante es conocer lo que nos dice la gente de su propia boca.

Las previsiones para los dos días que quedan parecen mejores, recemos tanto para que sea así, como para que todo el mundo esté bien tras otra catastrófica noche.

SÁBADO

Zeus, padre de los dioses y los hombres, dios del cielo y de la lluvia parecía que iba a darnos por fin una tregua. Que bastantes chavales no llegaran a disfrutar del sol, porque tuvieran que marcharse a su casa con poco más que una mochila llena de barro, parecía importar poco para “los supervivientes”; había que exprimir lo que quedaba y apartar de la mente malos rollos. Como deja clara la moraleja de la película “La Playa” de Danny Boyle, el hedonismo es egoísta. Nadie quiere que le fastidien su porción de paraíso, el sufrimiento ajeno mejor lejos, no sea que recordemos que la vida no siempre nos sonríe a todos.

El público del Arenal Sound en el Hawkers Pool Stage / Foto: Luis Crown

De esta manera, como si lo ocurrido el jueves y el viernes fuera una broma, pesada y mal calculada, comenzaba el concierto de Hola A Todo El Mundo. Había mucha menos gente frente al escenario Ron Negrita que los días anteriores a la misma hora, posiblemente porque, al prever que la noche sería larga, muchos chavales guardaban sus fuerzas para empezar a darlo todo a partir de las tres de la mañana, lo habitual, claro, qué tonto.

A los HATEM parecía que también les querían gastar una broma pesada cuando tuvieron que parar el comienzo de su set al ver que las pruebas de sonido del escenario Desperados sonaban más fuerte que ellos, pero solo fue un momentito, claro, era broma. Una vez superado este escollo, la banda madrileña, reconvertida a las atmósferas electrónicas evocadoras desde el folk neohippy de sus comienzos, fue desgranando un repertorio zen que, aunque brillante y refinado, estuvo quizá estaba desprovisto de la épica de antaño, algo que hizo difícil la conexión con un público que seguramente estaba guardando fuerzas para el “me gusta el mueve mueve”.

Tampoco hubo la avalancha de Supersubmarina el día anterior para acudir a ver a Second (ya ni digamos la de La Pegatina), pues los murcianos no tienen el tirón de los jienenses, aunque en un principio cubran el mismo espectro de público. Están en el proceso de mezclas de nuevo disco, pero su set es similar al de la gira “Montaña Rusa” que finiquitaron en abril, pero que han recuperado para festivales. Canciones como “Rincón exquisito”, “Rodamos” o “Lobotomizados” están hechas para corear, y a eso se dedicaron los presentes. Veremos que nos traen con su nuevo trabajo, porque grupos como Izal o Supersubmarina les han hecho quedarse muy atrás en una parcela que en principio podía haber sido suya.

La Habitación Roja están celebrando su vigésimo aniversario, por lo que es de justicia que una banda con la trayectoria, y el presente, de este calibre esté en el cartel de todos los festivales. La constancia de los valencianos es innegable y han trabajado muy duro para sumar disco a disco temas a un cancionero infalible, que sin hacer demasiado ruido se ha colado en la memoria de un par de generaciones. Solo basta con escuchar el repertorio cronológico que están haciendo en esta gira para quedarse con la boca abierta. Desde “Mi habitación”, “Un día perfecto” (que la letra diga “hoy es un día perfecto, ha dicho la tele el hombre del tiempo” con lo acontecido está edición parece sacado de un guion made in Hollywood), “La edad de oro” o “Eje del mal”, hasta “Indestructibles”, “La moneda al aire” o “Ayer, con la que cerraron el concierto, encadenaron hit tras hit con la solvencia que les caracteriza. El concierto fue estupendo y cuando terminaron ya parecía haber mucha gente viéndoles, pero nada que ver con lo ocurriría más tarde con las pinchadas de altas horas de la noche, esto es el Arenal Sound.

Citizens! tampoco es que sean los Arctic Monkeys o Jack White, pero al menos están más de actualidad que The Kooks, que tocaban después de ellos. Los medios británicos nos han vendido “True Romance”, “Caroline” y “Reptile” como el paradigma de lo que es la modernidad elegante que se inspira en el pasado, y no lo son, pero son canciones dignas. Épica sintética, esos ochenta que, al igual que Grecia, están en pleno rescate, y una dulzura pegadiza tan agradable como prescindible.

The Kooks ya han paseado su último disco, “Listen”, por varios festivales nacionales, pero este intento de renovación no parece funcionar. Siguen siendo “Naive”, “Ooh La”, “She moves on her own way” de su debut, o “Always where I need to be”, de su segundo álbum “Konk”, lo único rescatable de su repertorio. No son cabeza de cartel para ningún sitio, pero en el Arenal Sound da igual, se pueden corear temas aprendidos recientemente en Spotify y hacer agradable la espera para darlo todo más tarde.

The Kooks / Foto: Luis Crown

No me resigno a pensar que Sunset Songs se vayan a poner de moda. Este pop rock buenrollista de manual, ligeramente épico (y dale con la épica), carne de hype de radiofórmula indie británica, perpetrado por estos guapitos exsurfers tiene el recorrido juvenil que la madurez de una mente despierta quiera darle. Ninguno.

The Ting Tings son un grupo tan listo que resulta entrañable. Con muy poquito hicieron un par de temas como “Shut up and let me go” y “That’s not my name” que nos hicieron bailar en 2008 y van a seguir estirando la cuerda hasta que se rompa, o no. Porque “Super Critical”, su último trabajo, no le añade más que algo de aliño a su fórmula, y con ella hasta la muerte. “Do it again” o “Wrong club” también nos pueden hacer bailar, pero con tan poco que se les ve el cartón rápidamente. Acabaron su extrañamente corto concierto a base de ritmos tan machacones y faltos de envoltura que tuve miedo de que aparecieran los gusanos de la arena de Dune; se hubieran comido a mucha gente, porque el recinto ya estaba a reventar.

The Ting Tings / Foto: Luis Crown

La band girl Neon Jungle anunció su separación hace un mes para continuar cada una de ellas su carrera en solitario. A mí personalmente me “apenó” mucho esta noticia y mucho más después de sufrir su concierto; ya es bastante con que exista una banda, como para tener que aguantar a cuatro. Ya pasó con las Spice Girls y tuve suficiente.

Pero los momentos realmente “sounders” de la noche estaban por llegar y el enorme recinto ya se estaba quedando pequeño. Tocaba uno de los instantes esperados de la noche, la sesión de Zedd, que inauguraba el largo tramo de DJs, y había que hacerse un selfie. Con palo, sin palo, con amigos, con extraños, no importa, lo importante era inmortalizar ese momento para que todo el mundo supiera que lo estábamos pasando bien, y que empezaba lo bueno e íbamos a darlo todo hasta el amanecer o más allá. Con la satisfactoria sensación de que dejaba a los chavales encaminados hacia el placer que deseaban, me marché de Burriana, que soy un rarito y quiero ver los primeros conciertos de la tarde del domingo.

DOMINGO

La última jornada del Arenal Sound 2015 comenzaba de forma extraña con un cambio de horarios de última hora para reincorporar a Nervo y Sandro & The River, por lo que la actuación de Neuman se adelantaba cuarenta minutos, haciendo que algunas personas que no prestaron atención a las redes sociales llegaran cuando su concierto finalizaba. Debido a la intempestiva hora, a que la jornada anterior había sido interminable (entre fiestas clandestinas, djs en la Pool Stage, etc. prácticamente se podían empalmar los días) y que la mayoría de los “sounders” se reservan para darlo todo en la madrugada, el concierto de los murcianos fue posiblemente el menos concurrido de toda la edición en el escenario Ron Negrita. Una auténtica lástima, porque tienen uno de los directos de indie rock nacional más poderosos de la actualidad y un último disco, “If”, que merece los honores que está cosechando. Por los comentarios de su cantante, no parecieron estar demasiado contentos por este cambio de horario, más todavía si tenemos en cuenta que ni siquiera habían dejado de sonar sus amplis cuando comenzaba el concierto de Niños Mutantes en el escenario Desperados; algo que dadas las circunstancias fue una falta de respeto.

Tampoco se puede decir que el concierto de Niños Mutantes contara con mucho público (el recinto estuvo desangelado hasta la pinchada de Nervo), pero los granadinos se lo tomaron con filosofía. La mayoría de sus canciones tienen patrón de himno, de proponer estribillos para corear, y a ello se entregaron con “Náufragos”, “Errante”, “Te favorece tanto estar callada”, la versión de “Como yo te amo” – que dijeron que les había pedido Mika porque es fan de Rocio Jurado, Raphael y Falete -, y para finalizar “Todo va a cambiar”. Hacía falta un poco de buen humor y los granadinos lo tenían.

Cambiando de escenario llegó el turno de Nacho Vegas, auténtica rara avis del cartel. La verdad es que teníamos curiosidad por ver la cara de algún “sounder” que pasara por allí por casualidad, horrorizado al escuchar al asturiano, pero no ocurrió, no aparecieron. El concierto tampoco es que fuera un desierto, porque entre 35.000 almas siempre hay gente que aprecia este tipo de conciertos y que no suspira por ver como un Dj pincha temazos. Arropado por su magnífica banda habitual y sin concesiones o artificios, comenzó con “Gang Bang” de ·Cajas de música difíciles de parar”, aunque centró su repertorio en su último disco, “Resituación”, con “Adolfo Suicide”, “Ciudad vampira”, “Polvorado” o “Actores poco memorables”. También tuvo tiempo para recuperar “Dry Martini”, “Como hacer crack” y una siempre emocionante “La gran broma final” con la que se marchó del escenario. Con su habitual timidez, el cantante agradeció la presencia a los valientes, lamentó las lluvias que se habían producido los días anteriores y casi acabo pidiendo disculpas por las mismas. Los fans más jóvenes se quedaron con ganas de escuchar “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, pero el concierto no la necesitó.

La siguiente actuación, la primera internacional, fue la de la joven promesa británica Tom Odell. El momento era propicio para calibrar a uno de los nuevos niños mimados de la prensa en el Reino Unido, y aunque a priori y por puro prejuicio insano pensaba que a mitad de concierto me aburriría su propuesta edulcorada y me marcharía a ver a Toundra, erré, y con su actuación me convenció para quedarme. Su voz y su piano sonaban cristalinos y su banda, con coro y sección de viento incluidas, hizo que las canciones de su debut, “Long way down”, sonaran convincentes y no fruto de una costosa labor de producción, como yo me esperaba.

En el escenario Ron Negrita, We Are Scientists empezaron con “Dumb Luck” de su último disco “TV on français” pero a las primeras de cambio ya habían descerrajado su mayor hit, “Nobody move, nobody get hurts”. Con We Are Scientists me pasó lo mismo que con Odell, las ideas preconcebidas me hacían pensar en un set insulso a la espera de sus canciones más reconocibles de la banda de indie rock de New York, que ya tienen unos años, pero volví a errar. A pesar de que la concurrencia era mínima para un concierto de noche en un gran festival, los americanos se mostraron animosos y simpáticos – fueron muy divertidos los comentarios del bajista Chris Cain en un esforzado castellano- y derrocharon energía hasta convencer, llegando al final con “Great Escape” – su otro gran tema de “With love and squaror” (2006)- y Afterhours con Tom Odell y toda su banda sobre el escenario. La conexión con Odell viene de que el batería del británico es el antiguo batería de los americanos.

El siguiente paso hacia la finalización de nuestro recorrido por el Arenal Sound 2015 era la sesión de las hermanas Nervo, uno de los artistas recolocados en esta jornada y que hicieron una sesión de hits de baile a las once y media de la noche, entre conciertos, cuando la mejor hora hubiera sido a las cuatro de la mañana, cuando tocaba Everything Everything. Está feo criticar la forma en que cada uno disfruta de su ocio, por eso, todo mi respeto a aquellos miles de jóvenes de después de hacerse selfies hasta agotar la memoria de sus móviles preferían bailar “The Rockafeller Skank” de Fat Boy Slim o “Lean on” de Mahor Lazer & DJ Snake en vez de ver conciertos, algo que considero tan divertido, pero con un fondo tan limitado como la letra de la canción antes mencionada del proyecto de Norman Cook.

Nervo / Foto: Nerea Coll

A continuación actuaron Don Broco, que es una banda de rock alternativo juvenil de Bedford que acaba de sacar su segundo disco “Automatic” hace muy poquito tiempo. Mucho ímpetu, testosterona y material para posters de Bravo, poco más.

Mika se convirtió en un artista global en 2007 con la publicación de su primer disco “Life in a carton motion”. Los singles de este trabajo han sonado en todo tipo de cadenas de radio, anuncios, etc. y han llevado al británico de origen libanés a una popularidad extraordinaria. Aunque ninguno de sus dos álbumes posteriores tuvo la repercusión del primero, ahora, con su cuarto trabajo, vuelve a la carga y a estar presente en grandes festivales alrededor del mundo. Sabíamos que Mika es un gran showman a raíz de su paso por el FIB de 2008, pero queríamos comprobar si lo seguía siendo ahora tras tantos años y estar más atareado siendo jurado de La Voz en Francia o acudiendo a eventos de moda, que en el mundo de la música. Y en efecto, sigue siendo un showman. Inquieto siempre en el escenario, ya sea bailando, tocando el piano o cantando sobre él, se metió en el público en el bolsillo desde los primeros acordes de “Relax, take it easy”.

La idea de colocar a Sandro & The River y su sesión de electro house entre Mika y Everything Everything, me parece un tiro en el pie, pero en el festival de todo vale el único dolor fue en el pie de la banda alternativa, que tocó muy tarde ante un público que ya esperaba otra cosa. Como ya contamos en el Festival de les ArtsEverything Everything son una de las bandas más interesantes dentro de la nueva hornada de grupos que sin rubor mezclan el pop de guitarras y la electrónica, siempre con un tono épico en las percusiones y la característica voz en falsete de Jonathan Higgs. Este fue el último concierto del Arenal Sound, a partir de ahí un buen puñado de importantes DJs, empezando por los hermanos italianos Vinai, harían las delicias de los chavales que todavía tenían muchas ganas de pasarlo en grande, porque el Arenal Sound es eso, una juerga.

Mika / Foto: Luis Crown

Esta edición del Arenal Sound deja unas cuantas consideraciones; la primera es saber las consecuencias que puede tener en futuras ediciones la gestión de las crisis producidas por las tormentas de los dos primeros días. Nosotros dejamos claro que nos parecía lo más normal del mundo que se suspendieran los conciertos si no estaba garantizada la seguridad de los espectadores, pero deberían de plantearse claramente el tema de poner acampadas en antiguos campos de naranjos obviamente inundables, además de establecer un protocolo de información más eficiente, en caso de que vuelva a producirse de nuevo un problema similar.

En cuanto al cartel y los artistas está claro que lo persigue el perfil mayoritario de jóvenes que acuden a este festival es bailar hasta el amanecer y que no les compliquen mucho la vida, por lo cual es normal la tendencia a incluir cada vez más, y darles más importancia, a los DJs. La mayoría de los grupos indies, nacionales e internacionales de perfil medio son obviados por el público, y únicamente algunos artistas punteros de tirón comercial atraen su momentánea atención (entrar al recinto y volver a salir), por lo que no sería extraño que ese perfil vaya bajando o incluso desapareciendo con el tiempo. Este año ya no ha habido un Miles Kane en el cartel, ¿para qué?.

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