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ASÍ TE CONTAMOS EL BIME LIVE 2015

VIERNES

Con una asistencia cercana a los diez mil espectadores comenzó ayer la tercera edición del BIME, con el exquisito teatro por el que desfilaron Benjamin ClementineIron & Wine y Matthew E. White robando protagonismo a unos cabezas de cartel, Crystal Fighters, cargados de pirotecnia.

BIME Pro

Antes de la primera jornada del BIME Live, Bizkaia International Music Experience, se desarrolló el BIME Pro, jornadas profesionales dedicadas al sector musical como industria y enfocada principalmente al ámbito europeo, aunque con cada vez mayor presencia latinoamericana.

Unos encuentros en los que directores de festivales, promotores, artistas y todo  tipo de empresas tecnológicas debaten sobre el presente y el futuro del sector. Además de ponencias, coloquios y reuniones, desarrolladas del 28 al 30 de octubre, el Bime Pro se ha acompañado de interesantísimos showcases en los principales escenarios de Bilbao -veinte bandas de diez países en el Azkena, Kafe Antzokia…- así como de eventos paralelos como el Startup Summit y el Hackday.

La primera, Startup Summit, es la plataforma donde cada startup presenta su proyecto ante una audiencia especializada (instituciones, inversores y empresas del sector) que podría ayudar al proyecto al siguiente nivel. La cita se plantea a modo de concurso, con un premio gordo de 3.000 euros para la startup más interesante y otro especial para el Liderazgo Femenino al Emprendimiento.

La segunda, Hackday, es un divertido encuentro tecnológico con el Hackathon como eje central, en el cual los participantes tendrán que desarrollar un proyecto en tan solo 24 horas, con la ayuda de sus equipos tecnológicos, una impresora 3D y relojes inteligentes Peeble.

Viernes / Foto: RhythmAndPhotos

BIME Live

Tanto el BIME Pro como el Live se desarrolla en el BEC, Bilbao Exhibition Center, mastodóntica mole cuasi infinito, un no lugar erigido en Barakaldo -quien puja ahora por recuperar su nombre- para sustituir la antigua feria de muestras de Bilbao, demolida para la construcción del nuevo San Mamés. Un continente que tiene como principal usuaria la Bienal de Máquina Herramienta y que además de partidos de basquet celebra conciertos como los de AC/DC, Elton John o el primero, el de Bryan Adams, celebrado hace ya diez años, en el 2005.

El BIME Live ocupa uno de sus pabellones, con un espacio principal en el que se ubican los dos escenarios principales uno casi al lado del otro pero en forma de v invertida, mientras que el pabellón con graderío acoge lo que el festival ha tenido a bien llamar escenario Teatro, más recogido y sosegado. Por el camino se ha quedado, desafortunadamente, un cuarto escenario que en sus dos primeras ediciones dio cobijo exclusivamente a bandas vascas, sirviendo de escaparate para la escena local. ¿Cuestión de presupuesto?

Mamba Beat / Foto: MusicSnapper

De la quema se salvó ayer Mamba Beat, remozado cuarteto bilbaíno con cuatro trabajos editados, encargado ayer de abrir fuego con electrónica y una única premisa, el baile. Tras ellos se batieron en duelo Darwin Deez y Gaspard Royant, situación que se repetiría una y otra vez a lo largo de la noche. Siempre que se solaparan actuaciones, nos decantamos por las del Teatro, más íntimas y reposadas.

Por lo tanto dejamos atrás al neoyorquino de jersey deshilachado, sonriendo y con los brazos abiertos en su constelación, para lanzarnos en los del crooner francés -país invitado del BIME este año-. Ataviado con una americana blanca, enérgico y elegante, Royant nos trasnportó a los primeros tiempos del rock´n´roll, aquel tan excitante del cuatro por cuatro -“I wanna be cool like Marty McFly” canta-.  Enérgico y elegante, le sobró tiempo para pasearse entre el público mientras cantaba “All is truth”.

Gaspard Royant / Foto: MusicSnapper

De quinteto a trío con Zola Jesus. La artista de origen eslavo, con un vestido ¿tipo saco? y el cabello escondiendo su cara, trató de entrar en calor sin parar de un lado a otro del escenario, llegando incluso a saltar entre el público. A pesar de ello, y del trombón de uno de sus acompañantes, la actuación resultó un tanto fría y oscura, al igual que su impasible público. Tan solo se lograron destellos de luz con su voz folky en melodías como “Sea Talk”.

Zola Jesus / Foto: RhythmAndPhotos

Hipnotizados con Benjamin Clementine renunciamos a escuchar a Everything Everything y tras parecernos la entrada de Los Planetas un tanto deslavazada, con los de Granada nos tomamos el descanso del bocadillo. A lo lejos, parece sonar “Santos que yo te pinté” (¿o no?), Dios nos perdone.

En tres ediciones el BIME ha simplificado el emplazamiento de sus escenarios y el acceso a ellos resulta cómodo y práctico -hasta han habilitado zona de camping en uno de los pabellones-, pero con aspecto de hangar industrial, el lugar resulta frío y no abraza. Las fechas obligan a cobijarse bajo techo, aunque conociendo la espléndida temperatura de este último octubre en Euskadi bien podría haberse celebrado al aire libre, como el Bilbao BBK Live.

Benjamin Clementine / Foto: RhythmAndPhotos

El otro gran festival vizcaíno, organizado también por Last Tour International, presenta en su cartel a bandas ya consagradas como principal reclamo, mientras que el BIME, también ecléctico y escorado al pop anglosajón, invita a bandas un tanto emergentes, al menos son casi todas del mismo milenio, permitiéndose tomar algún que otro riesgo. Por el contrario, no predomina el público adolescente o juvenil, y sí uno mucho más maduro, aparentando mantenerse lozano.

Stereophonics, a pesar de temas como “Dakota”, no suenan todo lo limpio que debieran y nos resultan… un tanto anodinos. The Go Team! suenan peor y tan solo nos convence en actitud. Su energía es encomiable, los cambios de formación son continuos, el vestido plateado deslumbra y la clase de aerobic resulta revitalizadora. Pero como decía el anuncio, potencia sin control…

Stereophonics / Foto: RhythmAndPhotos

A doble batería el sexteto de Brighton, a pesar de todo, logró meter una marcha más al festival, a punto de desparramarse con Crystal Fighters. La amalgama de sonidos que mezclan los londinenses es, a priori, difícil de entender pero… ¡vaya si funciona en directo! Tras tocar la txalaparta (percusión vasca) de manera más ortodoxa que en visitas anteriores, saludar en euskera y mostrar la ikurriña, el sexteto abrió cómo no con “Solar System” -donde claman “País Vasco to San Francisco, all the girls my casiotone”-, y para cuando cerraron con “Xtatic Truth” abandonábamos el recinto -el disc jockey Javi Green clausuró la jornada-. Ávido de fiesta, el público jaleó y botó temas como “Love is All I Got” -cuyos teclados remiten al “Get Lucky” de Daft Punk, o viceversa-. Repuestos del fallecimiento del su batería Andrea Marongiu -el italiano murió el septiembre del pasado año-  sonaron más contundentes y menos acústicos que antaño, más ásperos y menos folkies, en un show en el que no faltaron fuegos de artificio.

Crystal Fighters / Foto: RhythmAndPhotos

Teatro

Con Crystal Fighters finalizó nuestro periplo de ayer en el BEC, del que hemos querido dejar para el final lo mejor. El trío de artistas reguarnecido en el teatro, lejos de la algarabía de los escenarios principales: Benjamin ClementineIron & Wine y Matthew E. White; arrebatador aquel, cercano ese y envolvente este.

Abrigado con un gabán azul marino y apoyado en un taburete bermellón para tocar un piano de cola, el singular vocalista londinense comenzó con “Gone” en solitario y creció en temas como “Cornerstone” junto al batería Alexis Bossard -¡qué pegada!-, con abrigo gris este último y descalzos ambos. En apenas veinte minutos puso de pie el auditorio en su primera ovación, y en un hora recitó, susurró y canto, con aire melancólico y mucha luz, ¡vaya si cantó!. Hubo tiempo hasta para un solo de batería y para volver a tocar una más tras la conclusión con “I Won´t Complain”; pues dijo “Adiós” cuando él lo decidió.

Iron & Wine / Foto: MusicSnapper

Más risueño que Clementine se presentó Sam Beam, aka Iron & Wine, también en solitario, de principio a final. ¡“Everyone´s Summer of `95”!, ¡“Carousel”!… gritó el respetable cuando el barbudo, nada más salir a escena, preguntó: “¿Qué queréis que toque?”. El suyo fue un concierto evocador, delicado y exquisito, acústico y de sonoridad folk, en el que no paró de maldecir a las dos guitarras que se resistían a ser afinadas, mientras que a la par se congratulaba de la cálida recibida que tuvo. Pero… al final, ¿cuáles tocó? “Fever dream”, “Such Great Heights”…

De madrugada ya, arropado por una excelente banda, no desmereció Matthew E. White en un recinto del que no apetecía salir ayer. Presentando “Fresh Blood”, supo controlar los tempos de una actuación que fue a más y en la que destacó su aterciopelada y envolvente voz. ¡“Rock & Roll Is Cold” dice el tío!

Matthew E. White / Foto: RhythmAndPhotos

Tras aglutinar en torno a 9.400 espectadores en su primer día -cifra similar a la edición anterior y algo superior al de la primera-, en la segunda y última jornada del BIME Live, el festival contará con artistas como KaakkmaddafakkaNudozurdo o la irrupción de Imagine Dragons por vez primera en tierras vascas; todas ellas actuaron ayer en el Madrid Live. Aún nadie ha celebrado Halloween en el festival; veremos hoy.

SÁBADO

23.000 espectadores han pasado por el BEC en la tercera edición de BIME Live, según la promotora Last Tour international, cifra que supera las 20.000 logradas el pasado verano, gracias en parte a que la asistencia de ayer sábado fue bastante superior a la del día anterior, debido al tirón de Imagine Dragons. El poder de atracción de la banda americana es tan grande como la puesta en escena de bandas más pequeñas como NudozurdoSavages o Michel Kiwanuka.

La inusualmente agradable temperatura no invitada a adentrarse en el monstruo del BEC, por  lo que, aunque ya hubiera oscurecido, poco público presenciara el directo del animoso trío Astronautalis, cuyo paso por el BIME Live resultó intrascendente. Con menos energía y más velocidad Pokey LaFarge convencía a la asistencia del escenario Teatro. El estadounidense finalizaba en Bizkaia una gira de 22 fechas en once países, acompañado de un septeto multi-instrumentista vestido como para la fiebre del oro, con vientos (saxofones y trompetas), banjos, harmónicas y kazoo. Reproducen sonidos ragtime o country blues bebiendo del pasado y remitiendo al western, más adecuado para bailar que para escucharlo en aquel auditorio. Presentó “Something in the water” y gustó especialmente en el vivaz tema “Lala blues”, donde sobresalió el harmonicista barrenador. Por lo demás, la voz de LaFarge sonaba excesivamente alta.

Pokey Lafarge / Foto: MusicSnapper

El bolo del estadounidense coincidía con el de Nudozurdo. En lo poco que pudimos escucharnos nos pareció una de las propuestas más sólidas de la jornada. Con buen sonido e intensidad, abrieron  con “El  diablo ha sido bueno conmigo” y apabullaron presentando “Rojo es peligro” ante un público entregado en las primeras filas. No en vano, su bajista, de Gernika, tocaba en casa. Demoledores.

Nudozurdo / Foto: RhythmAndPhotos

Fueron ayer muchas las bandas que no pudimos escuchar a set completo, al primar dar cuenta mínimamente de la mayoría de ellas, por lo que concluimos nuestro periplo por el BIME con el regusto amargo que deja el no poder apreciar la evolución de un directo de principio a fin, cómo desarrolla su propuesta cada banda desde la primera nota al estallido final. No es este el caso de Savages, cuya actuación en el segundo escenario no se solapó con ninguna otra.

Savages / Foto: RhythmAndPhotos

Con un sonido atroz, Savages, próximo a lanzar “Adore Life”, nos hizo torcer el gesto al principio y abrir la boca al final. Tenso y excitante el directo del cuarteto femenino londinense, donde la frontman francesa Jehnny Beth no dejó prisioneros. Actitud punk y un alegato final en perfecto castellano: “No dejéis que los cabrones os jodan!”.

De la furia a la calma, del pabellón al auditorio. Esta es otra de las constantes del festival, posibilitado por la inclusión de un Teatro con graderío que nos tiene fascinados. Allá nos esperaba Villagers, banda folk irlandesa comandada por la delicada voz de Conor O’Brien. Nuestra llegada coincidió con “Hot Scary Summer”, que dedica a Nicolás y Lidia, dos niños que asisten atónitos en primera fila. Quizá resulte un tanto meloso y plano, pero la recogida audiencia pareció maravillada.

Villagers / Foto: MusicSnapper

De la paz al alboroto, suena “Algo que sirva como luz” de Supersubmarina. Nadan en aguas más profundas que los irlandeses, por el público que congregan se nota que son una de las bandas más reclamadas de la jornada. Y una de las que más lejos sentimos, junto a Imagine Dragons. Es por ello por lo que, a pesar de que son los directos más esperados, aprovechamos ambas actuaciones para salsear por el resto de “atracciones” del BIME.

Supersubmarina / Foto: RhythmAndPhotos

Si el viernes Movember llegó al BIME por medio de dos barberos acudieron en Harley Davidson al BEC para acicalar a todo aquel que lo quisiera -bigotes ellos y peinados ellas-, ayer sábado el protagonismo se lo llevó Halloween. Un set de maquillaje acicaló a todo aquel que no presentaba disfraz desde casa. También en las bandas se pudo ver alguno -esa batería gata de Sallie Ford-, y muchos artistas hicieron referencia a la noche de Halloween.

En nuestro periplo, aprovechamos también para tumbarnos a la bartola en la hamacas que una marca comercial de bebidas alcohólicas ha tenido a bien alinear en un rincón del recinto, ante una pantalla por la que desfilan imágenes sugerentes y videoclips que escuchamos mediante unos aparatosos auriculares luminiscentes. ¡Qué paz, oigan!

Para cuando abrimos los ojos Imagine Dragons, quienes abusaban de todos los trucos típicos, soltaron todo el confetti. Nos sobraron tics como absurdos solos de guitarra, pero admitámoslo, la banda invita al optimismo en “Shots” o “On Top of theWorld”, donde parecen sentirse; el éxtasis fue casi total. Hoy sí, el público adolescente -muchos acuden únicamente por ellos-, se hizo notar mientras algunos padres esperaban en los pasillos del BEC. ¡Hay! Qué viejitos estamos ya.

Cuando el cuarteto de Las Vegas -quinteto en directo- abandona las tablas y su apabullante juego de luces se apaga, muchos hacen lo propio en una pequeña estampida.

Imagine Dragons / Foto: MusicSnapper

Antes que la banda con mayor reclamo del cartel, solaparon su actuación Richard Ashcroft y Michael Kiwanuka. Erramos al decantarnos por el británico, primando sus galones, pues el cuarto de hora final de la actuación de Kiwanuka nos parecieron suficientes para catalogarlos como lo mejor de jornada. El poderosísimo cuarteto soul de pelo afro (mención aparte el fabuloso batería), presentaba en el BEC “Home Again”.

Richard Ashcroft, por su parte, se presentó en solitario ante miles de personas -declarando “ser la música”- rapado y parapetado tras unas gafas oscuras de aviador, cual militarote. Sin excesivos alardes como guitarrista y justito para dar tanto protagonismo a la voz. En acústico toco temas recordados como “Space and Time”, “Lucky Man”, “History & Sonnet” o “Drugs Don´t Work” y “Simple song”. Tiene tablas y lideró The Verve; eso lo salvó. Sí Richard, sí, podemos sentir lo que estás cantando.

Michael Kiwanuka / Foto: RhythmAndPhotos

Veraniega y festiva, Kakkmaddafakka actuó tan preocupada por agradar como Imagine Dragons y su actuación nos resultó anodina. La de L.A. nos la perdimos al optar por Sallie Ford. La garagera Ford presentó en trío, sin alardes pero con solvencia, el enérgico “Slap Back”, acompañada por Amanda Spring (a la batería) y Anita Lee Elliott (fantástica al bajo). “Coulda Been” cerró su entretenido set.

Sallie Ford / Foto: MusicSnapper

No muchos aguantaron hasta la irrupción en escena de Chk, Chk, Chk, en torno a las tres de la madrugada; se perdieron lo mejor. !!!, la catártica banda neoyorquina del espasmódico Nic Offer es imparable en directo. El frontman no se vistió de largo ni siquiera cuando lo acompañó a la voz la elegante e hiperhuracanada Shannon Funchess. Sonó “As If” y lo bailamos irremediablemente.

De Nathan Fake no tenemos noticias, pues para cuando saltó a escena estábamos esperando el metro. Gente desparramada por el suelo de la estación de Ansio a  las cuatro de la mañana, ¡toma Halloween!

Antes de la despedida de un BIME Live que ha presentado propuestas artísticas dispares y excitantes, que no se nos olvide comentar que, es la primera vez que en un macrofestival nos cachean de manera tan exhaustiva, tocándonos (literalmente) los cojones.

Portada: Pokey Lafarge /  Foto: MusicSnapper

 

 

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