franz ferdinand & sparks_3_Foto_Xavi_Torrent (1)

ASÍ TE CONTAMOS EL CRUÏLLA 2015

JUEVES

Se destapa una nueva edición de ebullición cultural, en otro de los festivales que besan las costas barcelonesas, el Cruïlla y su ecléctica propuesta en músicas del mundo. Si en el pasado año pisaron los escenarios más de 42.000 asistentes, en esta ocasión se planea ampliar las cotas de público, y por supuesto, hacerlo con más comodidad. Independientemente del cartel, la organización nos propone una mayor selección de food trucks – aspecto en el que pincharon en las anteriores ediciones- wi-fi gratuita en dicha zona gastronómica, pulseras inteligentes vinculables a Paypal para facilitar el acceso y los pagos- también para llevar un registro más acotado de la asistencia-, entradas a 25€ para los que lleguen tarde, un espacio audiovisual con propuestas seleccionadas por In-Edit Beefeater, y una área Wellness (maldito término anglosajón) con masajes a precio popular para solventar los posibles daños y desmembramientos derivados de las caminatas por el Fórum.

Otra novedad, esta vez en la programación, es una fiesta inaugural, a cargo de los británicos Asian Dub Foundation, que servirá de pistoletazo de salida a una gira peninsular en la que presentan su nuevo trabajo “More Signal More Noise” (ADF Communications, 2015), editado originalmente en Japón con el título “The Signal and The Sound” (Beat Records, 2013). A esta misión nos dirigimos puntuales el jueves, sorprendidos ante un Fórum prácticamente vació, en el que pululan algunos pequeños grupos, parejas, familias jóvenes con niños y un rezagado que no sabemos si ajeno a la ola de calor, o en calidad de plegaría, luce una camiseta con el lema de Juego de Tronos “Winter is coming” (¡ojala!). Los servicios están cerrados, exceptuando las taquillas de recarga de pulseras y una de las barras. Echamos de menos algún sitio para comer, aunque sea unas bravas, mientras esperamos, pacientes, el comienzo del concierto. La sorpresa nos encuentra al cruzar la esquina de escenario Paypal, donde vemos muchos más asistentes de lo que cabía esperar, bien aposentados en la hierba. Lo que en el Primavera Sound bautizamos como la explanada de los ‘gremlins’, aquí es un espacio fabuloso para el reposo del público familiar.

Cae la tarde, y tras veinte minutos de rigor, para esperar que llegue todo el personal, comienza los enérgicos Asian Dub Foundation, y nos acercamos a las primeras filas. Es un placer poder disfrutar del espectáculo con sitio y sin avalanchas. En el escenario, nos llama la atención el cabezal mesa-boogie –al estilo metal- y el pedal wah wah que se ha agenciado el guitarrista Savale para la ocasión. ¿El motivo? Lo descubrimos pronto, el nuevo disco es el más cercano al hard-rock que han publicado hasta la fecha y necesita de nuevo equipamiento para sus directos. Otra novedad, es el flautista y beatboxer, Nathan Lee, que pequeño y musculado, se marcará algunos de los solos más remarcables de la noche. Nunca imaginaríais que una flauta pudiese sonar así, entre clásica y extrema, occidental y arabesca. El bajista original, Dr Das, quién ha vuelto a la formación hace relativamente poco, también se apuntó una demostración de estilo, acariciando las cuatro cuerdas con todos los dedos de la mano derecha. Los de Londres, configuraron un setlist con piezas clásicas, “Flyover” y “A History of Now”, pero también con algunas de las nuevas como “Zig Zag Nation” y “Stand Up” que han producido junto a Adrian Sherwood.

A destacar, su clase magistral de actitud. Si en otros conciertos, como el de The Strokes, el malestar entre los músicos llega al público, Asian Dub Foundation dieron una muestra de todo lo contrario, abrazándose, bailando entre ellos y sonriendo sin tregua. Se notaba que lo estaban pasando bien, arrastrando a todo el público, en un ejercicio de bienandanza, que nos dejó un estupendo sabor de boca. ¡Y volvieron con más en los bises! Incansablemente divertidos.

VIERNES

La jornada del viernes en el Cruïlla, empezó con uno de nuestros cinco imprescindiblesOsibisa, a pesar de que ellos prefieren autodenominarse afro-rock, son los visionarios que concibieron el enfoque actual del world music, allá en los 70. De su formación actual quedan un tiernamente envejecido Teddy Osei, que presidia la actuación sentado en el centro y el guitarrista Wendell Richardson, delgado y enérgico. El rotundo calor tenía a la mayoría del público escondido bajo la sombra de la torre de sonido, pero los más valientes hemos podido disfrutar de sus ritmos calientes como el sol que amenazaba la tarde. Como curiosidad, el nombre de la banda, que se traduciría como cruce de ritmos – algo parecido a la denominación e intenciones del festival-, era toda una bienvenida a cadencias calmadas pero sensuales.

Osibisa Foto: Pere Masramon

Trampeando los primeros solapes, continuamos el camino con CocoRosie, otro de los grupos que tal vez han actuado demasiado temprano, a pesar de su popularidad. Las  hermanas Casady nos han cautivado al momento con su singular imaginario circense y una combinación de instrumentos muy poco común. Arpa, teclados, sintetizadores diversos y ocasionales flautas o trompetas, acompañadas por un infatigable beatboxer, que ha salido en primera instancia disfrazado con pasamontañas, y quién se ha encargado de llevar el ritmo de la más de hora y media que ha durado la actuación. Esfuerzo homérico el de este percusionista vocal, que se ha marcado hasta un par de solos en primera línea. ¡Sufrimos por la salud de su tráquea! La actuación ha estado mayormente dedicada al quinto y último álbum de la banda “Tales of Grasswidow” (2013), aunque ha cabido tiempo para un par de reminiscencias, como su “The Moon Asked The Crow” de “Grey Oceans” (2010).

Cocorosie Foto: Pere Masramon

Dejamos pasar el final de CocoRosie en favor de Ferran Palau, miembro de Anímic y especial cantautor nacional que presenta uno de los trabajos más interesantes en lo que va de año, “Santa Ferida” (2015), una mezcla deliciosa de folk y slowcore. Le acompañaban al bajo y a la guitarra, Jordi Matas, Adriano Galante de Seward- haciendo doblete- y Joan Pons del Petit de Cal Eril, ataviados todos con sendos vestidos de mujer, en homenaje, sin duda, en apoyo a los transgéneros, que es un caso que les ha tocado de cerca. Su concierto se ha visto afectado por los molestos ecos del resto de espectáculos que se desarrollaban alrededor, pero lo han sabido llevar con salero haciendo bromas al respecto, y no se ha visto mermada la calidad de sus canciones, que pasan de una sutil delicadeza a momentos instrumentales de alta intensidad. Ha terminado, como no, con “Redempció”, de dónde sale el título de su segundo disco, y en sus líneas encontramos frases tan evocadoras como “que baje un ángel, que subo yo”.

Ferran Palau Foto: Pere Masramon

Con muy buen sabor de boca, nos vamos a ver a otra de las cabezas de cartel, Jamie Cullum, quien comparte un extraño parecido con Billy Joe, además de su pareja capacidad de frontman. El inglés apareció con la intención de ganarse al público, como un ente de mil brazos, que tan pronto se desliza por el escenario, se explaya con los vocales, toca el piano o juega a percutirle la tapa. Acompañado de una orquestra rock de músicos prodigio, nos enamoró a primera vista, pero terminó por resultar un tanto cansino con sus canciones demasiado azucaradas, virtuosas pero faltas de forma, entre las que se ha colado una versión triple y consecutiva de Rihanna, Jackson 5 y Zumba, o la balada “Killing me soflty”. Le preferimos cuando se inmiscuye en la cosecha propia de su séptimo disco “Interlude” (2014).

Jamie Cullum Foto: Xavi_Torrent

En mitad de la siguiente parada, los brasileños O Rappa, nos hemos topado con un compatriota que dice que en su país natal, gozan de la misma popularidad que aquí Los Planetas. Dispuestos a comprobarlo, nos hemos colado con facilidad al pié del cañón, rodeados de sus paisanos, para ver como esta banda que visualmente parecían punk-rockers, nos regalaban una potente sesión entre reggae, hip hop y EDM, popular y festiva, poniéndonos a todos a bailar con su “O Que Sobrou do Céu”.

Nos esperaba el primer concierto de los islandeses Of Monsters and Men en la península, que ha resultado un tanto accidentado, ya que el bajista ha sufrido una lipotimia al poner un pié en Barcelona. Comprensible viniendo de tierras gélidas, pero ¿nadie les había avisado de las temperaturas? Nos han pedido comprensión, por haber empezado media hora tarde y tener que reducir el set a 45 minutos, pero les agradecemos que se hayan armado de valor y su guitarrista Brynjar Leifsson se atreva a empuñar el bajo, habiéndose aprendido las líneas en los momentos del impase y ofreciéndonos un concierto único (rezamos por su salud, para que no se repita). El pop orquestado de su “Beneath The Skin” (2015), que nos ha recordado curiosamente a The Weakerthans, ha resultado la mar de emotivo y la simpática líder Nanna Bryndís ha sabido conectar con la multitud que esperaba paciente, sin decaer en numero. Una exclusiva mención al batería vikingo, que al terminar al concierto ha lanzado, agradecido, sus baquetas.

Of Monsters and Men Foto: Xavi Torrent

Por fin ha llegado la actuación más esperada de toda la velada, Kendrick Lamar, vecino de los N.W.A y protagonista absoluto -¡por fin!- de los Grammy de este año. Con su tercer disco “To Pimp A Butterfly” (2015) se ha posicionado, meritoriamente, como el actual rey del rap. ¿Los motivos? A parte de su maravilloso groove a la vieja usanza, no usa pseudónimos ni edulcorantes, y es auténtico y humilde en un sector donde abunda el dejarse ver con las mejores galas en el show biz. Compuesto con camiseta sin logo, tejanos y gorra, ha saludado a todo el público, por sectores y por recuerdos: “Aquí reconozco a mis compañeros de California. A estos otros os avisté en el Primavera Sound, sí, os veo a todos” nos dice fijando su mirada clara en cada uno de nosotros. Detrás suyo, unos visuales donde se nos muestra su barrio, sus gentes y panorámicas de Compton.

Kendrick Lamar Foto: Xavi Torrent

El año pasado en ese mismo escenario, Macklemore necesitó los mil y un trucos para mantener la atención, y esta vez solo nos hace falta una sola persona, Kendrick, rapeando, coreando y animándonos con piezas como “Bitch, don’t kill my vibe” o “Kunta King” donde transforma el esclavo en profeta. Comprobando a cada momento las energías del público, termina con un escueto “I love you” al que solo podemos contestar con el corazón abierto.

Emocionados aún, picoteamos un poco entre escenarios y nos unimos a la festiva celebración ska de los australianos The Cat Empire, con bailarines y acróbatas, que acompañan la puesta en escena de su “Steal The Light” (2013). Corremos para ver la última parte de la perla mejor escondida del festival, Seward, quién bien se hubiesen merecido uno de los escenarios grandes, con su indescriptible propuesta de guitarras chirriantes, percusiones secas de procesión, bajo rítmico, y esa voz mutable, que junto con la exagerada gestualidad de Adriano, nos ayuda a conectar con la sintonía de cada canción. Vemos entre el público un camuflado Jamie Cullum, que se ha acercado atraído por el espectáculo. Es normal que se interese, Seward son nuestros particulares abanderados de la canción libre, y se mantienen medio recónditos, como nuestro rincón favorito de la ciudad.

Casi da pereza, después de un concierto tan puro y sentido, ir a ojear a otro de los nombres grandes de la edición, los Capital Cities y su electro-pop de estadio, con coreográficas a juego y luces led. A pesar de que el concierto de los californianos en el Bilbao BBK Live fue energizante, aquí de la experiencia nos quedamos con el trompetista, un auténtico jazzman con un flow parecido al de Michael Jackson.

Cierran la jornada los de Gurb, Furguson y su infatigable ejército de hinchas que corearon las canciones de sus dos larga duración, y disfrutaron de dos temas de adelanto- “Ocean” y “Can you hear me”- de lo que será su próximo disco para el sello La Castanya. Se les animó durante la escueta media hora de set a canto de “Molt bé!” y el jefe de control tuvo que apartar a unos cuantos insensatos que cada dos por tres se acercaban exaltados al micrófono. Adrenalina y nervio, consiguieron subir los ánimos con “The Union” y “No Return” antes de mandarnos para casa. Eso sí, pedimos una más, ¡por si colaba!

Nos marchamos pensando en el único reproche de la jornada: La oferta de los escenarios centrales no nos ha dejado acercarnos al de Radio 3, el más apartado, pero es una de nuestras emisoras de cabecera y prometemos que mañana sin falta, les haremos una visita.

SÁBADO

Empieza el último día fuerte del Cruïlla, y a juzgar por las colas en el lavabo o el nivel de personas que se aglomera en los escenarios, también el más multitudinario. Además de disfrutar el cartel, tenemos dos objetivos claros: visitar el escenario Radio 3 (¡se lo merecen!) y probar los cocteles especiales del Espacio Coca-Cola, por puro rigor periodístico, que quede claro. Después de una primera e indigesta tentativa en la carpa de las bebidas, oramos para que en la próxima edición se dejen de inventos raros y nos patrocinen el típico Bloody Mary o Moscow Mule. Mejor será concentrarse en la parte importante del trabajo, que comienza cuando suben a escena los alemanes Milky Chance, en su primer concierto en nuestras tierras.

Para la ocasión, el dueto se ha convertido en trio, añadiendo a la pareja Rehbein-Dausch un percusionista, que además de las bases electrónicas programadas o el pad, también nos ofrece los ritmos en el clásico set orgánico. Caldean el ambiente de la tarde con sus bases a medio tempo, un tanto lineales pero encantadoras, y se llevan al numeroso público de calle cuando invitan a una desconocida Korina a cantar una de sus canciones de amor. Terminan el setlist, como era de esperar, con “Stolen Dance” el sencillo viral que les catapulto a la fama, provocando un general levantamiento de brazos – móviles y cámaras incluidos- para no perder, en todo caso registrar, todos los detalles del momento.

En el escenario contiguo, otra cara nueva que se deja ver por primera vez aquí, Emeli Sandé, quien compite con Ms Lauryn Hill en el liderazgo femenino del festival, os contaremos el desenlace del combate en los totales. Viene acompañada de una orquestra de músicos ataviados en riguroso negro, para convertir a la colorida solista británica en el centro de las miradas y nos muestra, orgullosa, algunas de las nuevas canciones que aparecerán en un próximo segundo disco, además de “What I did for love”, su colaboración con David Guetta y “Breaking the law” de su premiado debut “Our Version of Events” (2012), que dedica a su hermana. Después de un par más de baladas, decidimos arriesgarnos a perdernos su versión de Beyoncé, y nos dirigimos por fin al escenario Radio 3, donde toca el trio de psicodelia holandés (guitarra, piano y batería) Birth of Joy, unos perfectos emuladores del estilo Hendrix, que se enfrentan a un público estático, salvando a aislados grupillos que amenazaban con desnucarse. Son jóvenes recuperando a los clásicos, pero con una electricidad innata y muy buen hacer. Si sois amantes del género y os los habéis perdido, os recomendamos encarecidamente que os agenciéis su “Live at Ubu” (2015), subáis el volumen y disfrutéis de la experiencia más cercana a verlos en concierto.

Emeli Sandé Foto: Xavi Torrent

En una carrera de obstáculos para no perder pista de la oferta, nos dirigimos hacía la segunda parte del concierto de Aloe Blacc, lozano soul-man que bien merecería el título de ‘monsieur’ por su desafiante elegancia, tanto en la música como en el ropaje. Es la única fecha en la península del precoz californiano -empezó a componer letras a los 9 años-, y a pesar de que no pudimos escuchar su bailable colaboración con Avicii, estamos a tiempo de oír “Chasing” o “I need a dollar” de su antepenúltimo trabajo “Good Things” (2010). En la hora larga de actuación, le da tiempo de repasar lo nuevo de “The Man” (2014) y lo viejo.

Y si el año pasado tuvimos al cándido Jack Johnson, en esta edición nos llega otro representante del clan de los surfistas, un descalzo Xavier Rudd, con chaleco de cola de frac y sombrero plumado, que bien podría pertenecer a los Alegres Bromistas de Kesey, si sus famosos Acid Test se hubiesen desarrollado entre Australia y Jamaica. Viene respaldado por su banda The United Nation, una mezcla de músicos de todas partes del mundo, acompañados de sus respectivas mezclas de banderas que dan color al escenario. Rudd se atreve con la acústica, tocada en ocasiones como una lap steel, la eléctrica, una harmónica e incluso un didgeridoo, deferencia a su tierra natal. Con los transbordos entre escenarios, nos perdemos la bellísima “Spirit Bird”, pero sabe emocionarnos también con las piezas “White Moth” y “Come People” donde resume su expansiva ética con la línea “me gustaría creer que todos somos uno y somos sagrados.”

Con la lagrimilla aún a medio secar, ponemos rumbo a ver a Ms. Lauryn Hill, para encontrarnos con la sorpresa de que en su lugar hay un dj trampeando pistas, de Cypress Hill a Major Lazer, pasando por Bob Marley (un guiño a Damian entre escenarios) el más recordado de la jornada. El ente desaparece de detrás de los platos, pero la música continua sonando con un dj fantasma. Contamos hasta 40 minutos de retraso y el público se empieza a impacientar. ¡Silbidos! ¿Otro caso de lipotimia entre los artistas extranjeros? ¿Debemos poner Barcelona en estado de alerta?

Al final aparece la reina del r’n’b, neo-soul, hip hop, o lo que se le antoje. Se sienta en mitad del escenario sin mediar explicación, y empieza con un set de canciones nuevas, empuñando una acústica y respaldada por una big band. Pensábamos que a sus 40 años se está volviendo contenida, pero cuando termina con las novedades, se levanta y regresa a su glorioso “Miseducation of Lauryn Hill” (1998), revisitando con nuevos arreglos “Ex-Factor”, “Final hour” y recurre “Doo wop (that thing)” para terminar el setlist. No sin antes regresar a su etapa dorada liderando The Fugees con “Fu-gee-la” y “Ready or not”. ¡Con que facilidad mueve los pies –y las nalgas- esta mujer! Sin perder el aliento ni dejar de rapear. Otra curiosidad del espectáculo, es que por segunda vez consecutiva en el mismo escenario, recupera “Killing me softly”, tocada ayer y allí mismo por Jamie Cullum, pero se le permite la licencia, ya que sin duda ¡ella estaba antes! Otra vez sale el nombre de Bob Marley a través de “Is this love” y “Jaming”. ¿La estará escuchando Jr. Gong?

En conclusión, la diva se mostró poderosa, el concierto fue soberbio, pero escuchamos críticas de algunos de los asistentes debido a su extraño nerviosismo, muy afectada por la calidad del sonido y demasiado pendiente de lo que hacían sus compañeros escénicos, dirigiendo con mano de acero y generando un poco de malestar entre los espectadores de primeras filas, que la notaron nerviosa. Imaginamos que tendrá que ver con el retraso con el que empezó el show, pero no se han dado explicaciones. Crucemos los dedos, y que no sea nada grave. ¡La queremos contenta y de vuelta!

Lauryn Hill. Foto: Xavi Torrent

Se juntan varios de los pesos pesados del cartel y no podemos ver a los divertidísimos Guadalupe Plata, que aunque sean paisanos de Úbeda, cautivan a cada show con su destartalado rock & roll, marca de películas western. Queda el hijo de Bob MarleyDamian Jr. Gong, amparado por una bandaza de rastafaris, que nos saluda con un “are you proud to be free?” ajeno a los conflictos independentistas catalanes, y entona la canción “More Justice”. La sesión ondea en el reggae más clásico, indiscutible herencia familiar, versiona a su padre – “Buffalo Soldier”- y  la emprende con su tema compartido con Skrillex, “Make it bun den”.

Mientas, en el escenario Time Out están otra de nuestras 5 recomendaciones para la ocasión: los londinenses Archive con su trip hop convertido a géneros más densos. Ofrecen un set hipnótico y principalmente instrumental, obcecados en enfrentarse a parámetros más oscuros incluso utilizan dos bajos cuando la ocasión lo permite. El público es mínimo, comparado con los otros conciertos de la jornada, pero están totalmente sometidos a las órdenes que les llegan desde el escenario. No hay demasiado tiempo para mirar atrás, se centran principalmente en su recién estrenado “Restriction” (2015) y una pieza esporádica que no nos es conocida, pero con diez discos a sus espaldas, alguna se nos puede escapar, ¿no?

Después de desplazarnos con diligencia entre ocho de las propuestas centrales del cartel de hoy, llega la cumbre final protagonizada por el combo mortal Franz Ferdinand versus Sparks (FFS). Durante el concierto no hay solamente espacio para su compartido disco homónimo, editado por Domino este mismo año, sino que se escoltan mutuamente en los greates hits de sus respectivas carreras, con “Do you want to”y “Walk Away” en el caso de los escoceses y “Achoo” y “When do I get so sing ‘My Way’” para los californianos, acompañada por una magnifica coreografía de Ron Mael a través del escenario, al más puro estilo David Byrne.

Franz Ferdinand & Sparks (FFS). Foto: Xavi Torrent

De las conjuntas, empiezan con “The man without a tan”, el homenaje al escapista P.T. Barnum “Police Encounters” y el irónico título “Collaborations don’t work”. Terminan el concierto con “Piss Off” y se largan del escenario dejándonos con ganas de más. No hay de que preocuparse, se les ve tan contentos juntos que seguro que nos esperan algunos discos más. Cansados pero satisfechos, nos marchamos camino a casa para poder sentarnos a escribir y revivir la experiencia, una vez más. ¡Menudo doble

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