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ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2017

Texto: David Blutaski

Fotos:Pau Bellido Adrián Morote Photography Jota Martínez Fotografía NEREA COLL photography

Portada: RHCP / Foto: Adrián Morote Photgraphy

JUEVES

Hacía mucho tiempo que una jornada de jueves del FIB no tenía un atractivo como la de este año; un cabeza de cartel de actualidad, un par de viejas glorias de retorno y con nuevos trabajos, electrónica de calidad, pinceladas de clase media de nivel y un buen puñado de bandas nacionales.

No vamos a mentir, o al menos lo intentaremos hacer sin que se note demasiado, por lo que lo primero es confesar que nuestra intención era estrenar nuestro recorrido viendo a Sunflower Bean y a Gener, pero no llegamos a tiempo. La razón de nuestro retraso en llegar al recinto, recoge un dato importante para esta crónica: nos sorprendió la gran cantidad de público para ser jueves y tardamos una eternidad en encontrar un taxi y otra en que nos llevara al festival en un pueblo de Benicàssim totalmente colapsado ya a primera hora de la tarde. Seguramente, con el transcurso de los días, certificaremos una edición con cifras de record, pero lo dejamos para el balance final.

Bueno, al lío, llegamos al Escenario Las Palmas sudorosos, pero cerveza en mano, sobre las primeras notas de Belako. Las siete y pico de la tarde es una hora temprana para este nuevo modelo de FIB y el escenario grande suele parecer desangelado a estas horas y más si es una banda nacional, pero no fue este el caso. Estos chavales vascos cogen músculo a cada año y sus seguidores se multiplican y fidelizan al mismo ritmo. Lo más destacable de lo que vimos de su concierto –aproximadamente medio set, puesto que también teníamos intereses en otro escenario-, es que su seguridad en directo ha ganado mucha fuerza, y la garra con las que interpretan viejos y nuevos temas, impacta y convence. Nuevos temas porque otro de los aspectos más destacados fue la presentación de los adelantos de “Render Me Numb, Trivial Violence”, lo que será el nuevo disco de la banda de Mungia, que verá la luz en septiembre. Por lo escuchado, este trabajo parece que será más orgánico y menos sintético, con un post punk afilado de colmillo y garra.

Belako

Nuestra deserción de Belako fue motivada por el deseo de ver al menos el final del set de Twin Peaks. La banda de Chicago está enmarcada en la nueva hornada de grupos de garage indie rock, y además de parecernos atractivos por tener una actitud en el escenario bastante divertida, nos gustó comprobar que sus pegadizas canciones también beben de una buena dosis de power pop y que le confieren a algunas canciones un regusto a rock clásico americano de los 70, ofreciéndonos puntualmente el espejismo de tener ante nosotros a unos The Band destartalados, pero simpáticos. Si no les conocen, escuchen su último álbum, “Down In Heaven”, una de las joyitas del año pasado, que puede hacerles distendida una tarde de verano cerveza en mano.

En un público dividido entre la juventud ávida por los éxitos del momento y los veteranos del lugar a la espera de una vuelta de tuerca más de sus viejas y añoradas glorias, para estos últimos, había preparado un menú de dos platos en el que el primero era Ride. Si bien al que escribe, su concierto del Primavera Sound de 2015, primera visita a España desde su reunión el año anterior, le dejó frío a pesar de ser muy fan, la actuación de este FIB la ha parecido de lo mejor de la primera jornada. El espectacular sonido del escenario principal fue el aliado perfecto para las capas de guitarras, los poderosos ritmos y las perfectamente empastadas melodías vocales de Andy Bell y Mark Gardener. Tienen nuevo trabajo de este año, un “Weather Diaries” más que aceptable, pero aunque su single “Charm Assault” podría encajar perfectamente entre lo mejor de su repertorio, cuando nos dejaron con la boca abierta fue cuando interpretaron los éxitos de sus dos primeros álbumes, intercalados con temas de algunos de los EPs de la época. Los que les conocimos en los primeros 90, nos transportamos allí de inmediato y nos dejamos llevar por la grandeza de “Vapour Trail” o “Leave Them All Behind”, y solamente echamos realmente en falta “Twisterella”.

Ride

La sorpresa de la jornada nos la llevamos con Kaleo. El blues rock, o más bien indie rock blueserizado, de esta banda es pegadizo a más no poder, y la poderosísima voz rasgada de su cantante – ¡Virgen Santa qué garganta tiene este islandés! – nos dejó pasmados. Tienen un potencial comercial indudable, ya han puesto su música en series de éxito y anuncios, y su instalación en Texas seguro que les acaba de dar el empaque para ser TOP en charts de radios de todo el mundo. No han inventado la rueda, ni siquiera la han perfeccionado, pero sus llantas son bonitas, del tipo de bonito que gusta transversalmente a la gente.

Kaleo

Tórtel se presentaban en la carpa Radio 3 de este FIB 2017 en una formación de seis, para presentar las canciones de “Transparente”, trabajo publicado el año pasado que da una vuelta de tuerca más a una racha excelente de buenos discos. El horrendo sonido de esta carpa –algo que ya padecimos el año pasado- fue lo único que nos privó de disfrutar en toda su extensiçon de la brillantez y frescura de las composiciones de Jorge Pérez, unos temas de agradable singularidad, característica muy destacable en el gris marengo que reina en el indie nacional. Quizá es que conocemos de primera mano lo bien que pueden sonar en otras condiciones, quizá los que ayer les vieron les disfrutaron sin percatarse de ello, pero a nosotros nos pareció una lástima.

Tórtel

Indiscutiblemente, el reclamo de The Weeknd como cabeza de cartel funcionó a las mil maravillas, solamente había que ver como en la explanada del Escenario las Palmas parecía no caber ni un alfiler. Perdónenme pero no soy un habitual consumidor del nuevo R’N’B comercial, por lo que, aunque inevitablemente conocía los hits de este artista canadiense, me sentía virgen a la hora de disfrutar de su concierto. Para mi regocijo, enfrentarme sin prejuicios al show me hizo disfrutar de un espectáculo de pop de raíz negra de gran magnitud. La impecable voz del joven novio de Selena Gómez, además de la avidez con la que incorpora detalles de diferentes sonidos de moda en cada uno de sus temas, me hizo pensar en Michael Jackson. Palabras mayores.

The Weeknd / Foto: Jota Martínez Fotografía

Al igual que con RIDE, nuestra última experiencia con Jesus and Mary Chain, – también en un Primavera Sound – tampoco fue para echar cohetes. Como la banda de Oxford, los hermanos Reid también tienen nuevo disco, también aceptable y académico, pero no destacable dentro de la discografía de una banda mítica que fue pionera exprimiendo el post punk en la búsqueda de nuevas y oscuras autopistas sónicas. La desgana con la encararon aquel Primavera estos supervivientes e historia viva de los primeros FIB, parece haberse transformado en actitud y garra, y pudimos ver cómo un Reid agarrado al micro y otro acuchillando la guitarra siempre escondido entre las brumas, nos ofrecieron un set list impecable. Como RIDE, cumplieron el expediente de presentar un puñado de nuevas canciones, pero después descargaron un variado muestrario de casi toda su carrera con temas míticos como “April Skies”, “Head On”, “Far Gone and Out”, “Just Like Honey” o una abrasiva “I Hate Rock ‘n’ Roll” de “Munki”, el último álbum que editaron antes de su parón en 1998.

The Jesus and Mary Chain / Adrian Morote Photography

Con este buen sabor de boca y mientras los exquisitos ritmos del británico Bobobo hacían bailar en el escenario principal, enfilamos la puerta de salida en busca de un merecido descanso.

VIERNES

Aquí tienen ustedes mi crónica de lo sucedido en el FIB 2017 la jornada de viernes; día de Venus, diosa romana del amor y la belleza, segundo día de conciertos, el que marca todavía el ecuador del festival y nos hace resoplar pensando en lo que nos queda todavía por sudar en Benicàssim.

Esta segunda jornada la empezamos con mucho menos caos que el día anterior; sin los atascos que colapsaban el acceso y sin colas para acceder al recinto, algo que es muy de agradecer, porque aunque el termómetro está siendo benévolo, la bandera que alerta el peligro de derretimiento sigue ondeando. Pie dentro y primer dilema: ¿The Sherlocks o The Wheels? Primera solución: un poco de los dos. Los primeros son una jovencísima banda de chavales de Sheffield que parece que lo tienen todo para ser el próximo grupo de éxito en las islas de entre de los enrolados en la liga del indie rock más genuinamente british. Tampoco es que esté arriesgando mucho en esta apreciación viendo la gran cantidad de público que había viéndoles y cómo coreaban el puñado de singles de adelanto de su inminente debut en largo. Musicalmente están en la onda de Pigeon Detectives, y comparten ADN con la vertiente más pop de bandas que pueden ir desde The Libertines a The Jam, ya saben.

The Sherlocks

En la Carpa Radio 3 estaban los mallorquines The Wheels, una magnífica banda de pop rock psicodélico que nada tiene que envidiar a bandas foráneas que se mueven en similares parámetros. Su nuevo trabajo, “The Year of The Monkey”, tiene gran personalidad y grandes melodías y por lo visto ayer, funciona de maravilla en directo. Su mala suerte es ser españoles, porque aquí es bastante complicado triunfar si te sales del ABC del nuevo indie mainstream.

Algo parecido, aunque su proyección internacional y su avasallador desparpajo les avalan, les pasa a Mourn. El pequeño parón producido por los problemas con su discográfica española a raíz de la publicación de su segundo disco, podía fácilmente haber frenado su progresión, pero a tenor de conciertos como el de ayer, ha ocurrido todo lo contrario. Tienen un directo visceral y arrollador, tocan con una maestría y una solvencia insultantes y “Ha, Ha, He” ha supuesto un avance en contundencia, partiendo de un debut que quizá tenía más potenciales hits, pero era mucho menos compacto. Al igual que nos pasó el día anterior con Belako, nos encanta ver a jóvenes bandas nacionales dando grandes conciertos en el escenario grande.

Mourn

En el Escenario VISA, segundo en importancia pero que realmente está recogiendo muchas de las propuestas más interesantes, tocaba el turno de Childhood. Esta banda de Nottingham, está a una semana de publicar su segundo disco, el que puede certificar la confirmación o el desvanecimiento de otra promesa británica. Para nosotros, según el concierto de ayer y escuchando las canciones de lo que será “Universal High”, apostamos por lo primero. Tienen una elegante manera de combinar sonidos clásicos y trasladarlos a la actualidad; pueden coger elementos del indie rock de las últimas décadas, el garage clásico más melódico y rebozarlo en una capa de soul de aroma setentero que les hace muy apetecibles. Sin lugar a dudas, para nosotros fue el descubrimiento de la jornada. En su momento –FIB 2013-, esto mismo nos pasó con unos Temples que llegaban a Benicàssim con un puñado de hit singles, pero sin todavía ningún largo bajo el brazo. Ahora, después de dos discos, el grupo de James Edward Bagshaw y el Thomas Edison Walmsley es una banda consolidada dentro de la escena del pop psicodélico. Su puesta en escena es impoluta, las canciones son tan dulces y pegadizas como el Eton mess, pero también pueden adolecer de falta de carisma y brío.

Temples

Joe Crepúsculo se ganó pasar a la historia del FIB con el sorprendente espectáculo que montó sobre el Autobús de Red Bull en 2015 –esas estrambóticas y a veces incomprensibles concesiones que a veces los festivales hacen a las marcas-, ahora, era el momento de reproducir aquello en un escenario de verdad. Joel contó para este show prácticamente con los mismos protagonistas, puesto que fueron incorporándose al escenario desde Luciana de Svper a los coros, su amigo coctelero preparando pisco sours sin descanso, el hiperactivo Tomasito no paró de dar palmas, sonreir y taconear hasta quedarse en calzoncillos y calcentines y un Nacho “El Alacrán” Vigalondo bailó hasta la alarma de infarto. Crepúsculo guardó la batería de hits para el final– salvo “Te voy a pinchar”, con la que abrieron –, pero desde el primer segundo dejó patente que no tenemos a nadie que domine el tecno pop como él. En la recta final, con “Pisciburguer”, “Maricas” o “A fuego”, el público extasiado transformó aquello en una orgiástica rave, y con el cierre con “Mi máquina de baile” se acabó por desatar por completo, incluyendo una invasión del escenario por personajes que iban desde Belén Chanes de L-Kan, hasta Camilo Lara de Instituto Mexicano del Sonido, pasando por un sorprendente Fernando Alfaro.

Lo estábamos pasando tan bien, que decidimos esperar hasta el final y perdernos el comienzo de Los Planetas, con tan mala suerte que nos perdimos “Islamabad”, de lejos lo más interesante de su reciente nuevo trabajo. Los Planetas son, sin lugar a dudas, la banda nacional más importante de las historia del FIB, y como en su última visita hace un par de años, volvieron a cumplir perfectamente con ese papel. Atrás quedaron caóticos y erráticos conciertos de antaño, Los Planetas actualmente son sinónimo de fiabilidad. Nos propusieron una combinación de hits inapelables como “Segundo Premio”, “Santos que yo te pinté”, “Un buen día” o “Pesadilla en el Parque de Atracciones” con temas nuevos como “Espíritu Olímpico” o “Zona autónoma permanente”, y si algo hay que comentar en negativo del concierto, fue la sorprendente falta de volumen y la escasa fuerza empática que desprenden habitualmente. Un ejemplo de todo esto fue un final de set extraño en el que desde sonido soltaron la música ambiente cuando era obvio que iban a volver rápidamente para un bis y que empezaran a tocar “Alegrías de un Incendio” todavía con el sonido apagado, algo que hizo que nos marcháramos con la extraña sensación de un final epiléptico.

Los Planetas

Foals ya habían pasado hace unos años por el FIB, y aunque ya eran una banda muy atractiva por aquel entonces, ni por asomo se podía prever que Yannis Philippakis y sus compañeros se convertireran en la apisonadora que son actualmente. Además de un show impactante, la banda de Oxford tiene un apabullante repertorio de hits bailables, cuyo mayor mérito es haber refrescado y contextualizado las claras influencias afro beat de las que beben –no es casualidad que el batería llevara una camiseta de Fela Kuti-, pero además también tienen hechuras –y con su último trabajo “What Went Down” también canciones- de gran banda de rock. Utilizar “conciertazo” para definir lo que hicieron, es simplista y un poco cutre, pero joder, es lo que vimos.

Acabando Foals salimos corriendo a la carpa Radio 3 para ver el final de Cápsula. Últimamente han estado paseando por festivales su reinterpretación del “Ziggy Stardust” de Bowie, pero no hay que olvidar que estos argentinos (vascos de adopción) son una bandaza de rock&roll, y ese es el formato que nos encontramos al llegar. La contundencia que tienen en directo es espectacular y saben combinar como nadie las buenas canciones con las piruetas escénicas que hacen enloquecer al público. Hacen rock, nada más, pero nada menos.

Cápsula / Adrian Morote Photography

Sudados como si estuviésemos en medio de un bosque lluvioso tropical, decidimos que curioseando el set de Deadmau5 finalizaríamos la velada, pero al poco de estar allí tuvimos la sensación de estar viviendo un esperpento. No somos grandes expertos en música electrónica, por lo que acudimos a compañeros que sí lo son para conocer su impresión. Con un simple “es una basura” corroboraron nuestra impresión y sellaron nuestro salvoconducto a la cama.

SÁBADO

Nuestro sábado, día grande de este FIB 2017, empezó con Las Kellies en el Escenario VISA. Esta banda argentina es de lo más underground que se ha podido ver en un FIB que ha programado a tiro hecho –ni bien, ni mal, es cierto y punto-, singularidad que hacía más importante si cabe acercarse a verlas. De un modo ágil y feroz fusilaron una amalgama de guitarrazos que podía virar desde el hipnótico psycho garage, que caracteriza sus nuevas canciones, hasta el agresivo post punk con el que comenzaron sus andanzas a principio de década, además de imprimirle a alguno de sus temas personalísimos toques de dub ¿A estas alturas del la película de verdad alguien cree que las tías no pueden rockerar igual o mejor que los tíos?

Las Kellies

The Strypes ya llevaban medio concierto cuando terminamos de ver a las argentinas, pero nos dio tiempo para volver a corroborar como estos elegantes chavales irlandeses son de las pocas bandas actuales que recogen con dignidad el legado de Dr Feelgood –cuando no intentan ser Arctic Monkeys ganan mucho-. El final de su set, con la versión de “Psycho Killer” de Talking Heads y la magnífica “Scumbag City”, puso en órbita al ya numeroso público que anticipaba la marabunta que estaba por venir.

The Strypes / Foto: Adrian Morote Photography

En el mismo lugar actuarían un ratito más tarde Dinosaur Jr con un Escenario Las Palmas ya muy lleno, pero no necesariamente de fans de la banda. La media de edad de los asistentes al festival es realmente baja –algo que no deja de ser lógico- y sus intereses de la jornada se centraban en Liam Gallagher y sobre todo en RHCP, pero los que habían comprado la entrada de día querían curiosearlo todo y otros muchos ya estaban allí para esperar a sus héroes aunque faltaran varias horas. Fue curioso ver a chavales en las primeras filas mirar los horarios para averiguar quiénes eran esos viejos frikis que estaban atormentando sus oídos a base de guitarrazos, cosa que no impidió que los que nos encantan los trallazos de Mascis & Barlow disfrutáramos como enanos de temas como “Tiny”, “The Wagon”, “Freak Scene”, “Little Fury Things”, “Feel the Pain”, “Start Choppin” o su ácida versión de “Just Like Heaven”. Llegaron, pusieron al 10 los impresionantes muros de monitores Marshall que les arropan, tocaron sus temas con la fiabilidad de siempre y tras la lección, J Mascis recogió el móvil y el cargador, Lou Barlow su mochila y se fueron a tomar una birra.

En una nueva y remodelada idea de FIB, en la que cada vez más tienen importancia el hip hop y los ritmos urbanos, era de justicia que La Mala Rodriguez por fin tocara en Benicàssim. Nuestra artista más importante de estos géneros lució su cara más canalla y dio un espectáculo de órdago a la grande con un DJ muy protagonista y un cuarteto de bailarinas tan bueno como la pareja que trajo M.I.A. hace un par de ediciones –palabras mayores-. Tiró de hits, que tiene muchos, pero priorizando la vertiente más bailable y rítmica, como requería la noche. Fue el concierto más concurrido del Escenario VISA de lo que llevamos de festival y por supuesto el nacional con más ingleses.

La Mala Rodríguez / Foto: Nerea Coll

Liam Gallagher empezó empalmando “Fuckin’ in the Bruses”, “Rock’n’roll Star” y “Morning Glory” y por poco rompe el FIB. Joder, es que descargar tres temas de Oasis de buenas a primeras es chutar a bocajarro y sin portero. Por mucha manía que se le pueda tener al más descarado de los Gallagher, hay que reconocer que suple su –esta vez bien disimulada- falta de voz con carisma y chulería. Tras presentar algunos temas de “As you Were”, el primer disco que firma con su nombre, y volver a Oasis con “D’You Know What I Mean?” nos fuimos a buscar otros pastos. Podrán gustarles a ustedes más o menos Oasis, pero si piensan que los británicos los corean, y los tienen marcados como folclore en su secuencia genética, y lo comparan con los grupos indies comerciales españoles que lo petan, es lógico y normal que quieran el Brexit.

Liam Gallagher

Cuando llegamos al Escenario VISA para ver a Surfin Bichos, nos quedamos de piedra al ver la poca gente que había. La coincidencia con Liam no les venía bien, primero porque todos los hijos de la Gran Bretaña estaban en el escenario grande, además de todos los españoles jóvenes y por supuesto los muchos cuarentones de aquí fans de los de Manchester. Bueno, la cosa fue pillando color a medida que el repertorio avanzaba y realmente todos los que allí estaban eran fans que se entregaron en cuerpo y alma, cosa que vale doble. Los Surfin sonaron potentes y desgarradores, y es que si bien ya no tienen la juventud de antaño, han mejorado en destreza y se les nota disfrutar sobre el escenario. Como marca la norma, hicieron completo “Hermanos Carnales”, tocando algunas canciones que en su época nunca sonaron en directo y dejando para el final “Hermano Carnal” y “Fuerte”, cumpliendo sobradamente con las expectativas de sus seguidores.

Red Hot Chili Peppers / Foto: Adrian Morote Photography

Tontos de nosotros pensamos que podríamos encontrar un lugar aceptablemente cómodo, aunque lejano, para ver a Red Hot Chili Peppers – hemos vivido bastantes sold outs y siempre lo hemos conseguido -, pero allí parecía que se habían juntado la Marcha del Millón de Hombres, las doce tribus de Israel, todos los hijos de Julio Iglesias y que se celebraba el cumpleaños de la Reina Isabel II. Igualmente, a pesar de estar a tomar por saco, vimos el concierto con una realización primorosa desde la pantalla trasera y lo escuchamos genial; el sonido era inmejorablemente alto y nítido. La verdad es que se pueden tener todas las reticencias ante RHCP, sobre todo a tenor de que no sacan nada decente desde hace como mínimo 15 años, pero no puedo imaginar mayor espectáculo de gran estadio mejor que lo visto ayer. Ver tocar y saltar a Flea, aporrear la batería a Chad Smith, como conserva decentemente la voz Anthony Kiedis y la solvencia de Josh Klinghoffer como sustituto de John Frusciante, vale la pena para fans y no fans. Empezaron con una espectacular jam que dio paso a “Around the World”, uno de los temas de “Californication”, uno de sus últimos discos decentes, para dar paso a “Dani California” uno de los nuevos hits blanditos que los jóvenes corean y cantan. Pese a la presencia de temas de sus dos últimos trabajos, el concierto tuvo ritmo, fue abundante en hits y también nos regalaron sus clásicas y magníficas versiones de “I wanna be your dog” de The Stooges, “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fire” de Jimi Hendrix.

Público en Red Hot Chili Peppers

Como el quinto pino coincidía con una fácil vía de escape para llegar al Escenario Radio 3, nos acercamos para ver a Biznaga. Esta joven banda madrileña es lo mejor del punk rock nacional actual; son fieros, descarados y adictivos, además de que tienen dos discos repletos de canciones memorables con letras espectaculares. Lo gozamos tanto como el puñado de locos al que le importó un pepino no ver el concierto más multitudinario de la historia del FIB. Nuestra jugada fue redonda, finiquitados Biznaga con “Mediocridad y confort” –lema que ustedes pueden acoplar libremente al festival que les apetezca-, todavía pudimos escuchar el cierre de los californianos con “Give ot Away”.

Nuestras fuerzas empezaban a flaquear, y de no ser porque teníamos muchas ganas de ver a Nudozurdo, después de facturar un disco estupendo como es su reciente “Voyeur Amateur”, hubiéramos batido en retirada. Al menos, podemos decir que el esfuerzo valió la pena, porque el retorno al rock de esta magnífica banda, ahora en formato trío, recupera lo mejor de la esencia que les hace especiales. Las atmósferas hirientes y ese post punk que juguetea a veces con el post rock, te mecen hasta golpearte. Disfrutamos mucho de su concierto y a nuestro alrededor, la numerosa gente allí congregada tenía cara de que también. Estuvimos tentados de acercarnos a ver el dulcificado hard rock de Biffy Clyro, pero ya les vimos en el mismo escenario el año pasado y preferimos marcharnos con el buen sabor de boca que nos había dejado la banda madrileña.

DOMINGO

Empezamos la última etapa de nuestro particular FIB 2017 en el Escenario VISA con los últimos compases de los gaditanos The Magic Mor. El animoso space rock que escuchamos de esta numerosa banda, bien merecía que hubiéramos llegado a ver entero su show, pero el cansancio y el calor habían hecho mella en nuestro cuerpo e hicimos lo que pudimos. Tuvieron inmerecidamente poco público, pero es que grupo español y primera hora de último día es lo que tiene.

Nuestra siguiente parada era en el Escenario Radio 3 con otro grupo de aquí, unos Captains que tienen como vocalista a la alemana Fee Reega, a la que en justicia deberíamos considerar uno más de nosotros. Esta nueva banda afincada en Madrid, practica un rock oscuro y sensual, de alta y atractiva tensión; no se pierdan su debut homónimo, porque es de lo más interesante en su género que ha salido aquí últimamente.

Que ver al joven Ron Gallo era posiblemente nuestro mayor interés antes de empezar esta edición del FIB, puede sonar exagerado, pero es tan real como que en el FIberCamp debería haber una ONG que regalara protector solar. Banda joven americana, garage y psicodelia sucia de referencias clásicas, mucho fuzz y mucho carisma, ¿entienden por dónde voy? Podían sonar a The Stooges pasados por el tamiz de Ty Segall, atravesar momentos de ritmos sincopados y veloces a lo Thee Oh Sees, ralentizar el tempo para darnos cuchilladas y martillazos con guiños virtuosos, e incluso echarle una pizca de alma negra a algunas canciones. Terminaron con una cortita versión de “You Gotta Be” de Des’ree y “It’s All Gonna Be OK”, dejándonos con ganas de más.

Ron Gallo / Foto: Adrian Morote Photography

Nuestra agenda nos marcaba que el siguiente punto caliente estaba en el Escenario Las Palmas con otro de esos artistas jovencísimos que se ponen de moda cada muy poco en las islas, Declan McKenna. En nuestra investigación previa nos lo vendían como un chaval con unas letras comprometidas, que tenía influencias de todo tipo, desde el indie rock noventero, hasta Jeff Buckley, Miles Kane o pop más moderno como Bombay Bicycle Club, pero después de unas cuantas canciones nos descubrimos bostezando y nos pareció estúpido seguir allí.

Declan McKenna

En principio, The View iban a ser los sacrificados para ver al chaval inglés, pero preferimos verles a ellos que al menos sabíamos a ciencia cierta que son entretenidos. Los escoceses, aunque nunca han sacado la cabeza de la serie media, saben ponerle guitarrazos a unas melodías que pueden ir del indie rock más pop al power pop o el pub rock. Tiraron de buen rollo y de jugar en casa –todos los británicos parecían saberse sus letras y pudimos ver al menos una docena de banderas escocesas, algunas con las estrellas de la Unión Europea pintadas a mano-, por lo que justificaron sobradamente su inclusión en el cartel.

The View / Foto: Adrian Morote Photography

Tras una rápida parada en boxes para refrescar nuestra cara y nuestro gaznate, volvimos a un Escenario VISA que empezaba a hooliganizarse para ver a nuestra segunda apuesta del cartel de este año, Slaves.

¡Dios Santo, qué brutalidad! Por favor que nunca toquen en Pisa, porque el despliegue energético de un concierto de Slaves puede derrumbar definitivamente su famosa torre inclinada. Slaves son punk, porque el punk si quiere seguir existiendo no puede estancarse en revivals y debe reinventar fórmulas, algo que también creemos que representa a sus compatriotas Sleaford Mods. Miles de chavales ingleses estaban esperando el primer acorde para empezar el pogo, pero es que joder, raro es que no se hubiera unido un gusano de la especia de Dune atraído por los machacones y agresivos ritmos de la batería de Isaac Holman. Porque Laurie Vincent te acuchilla con la guitarra, pero ver cantar y tocar la batería saltando y bailando a Isaac Holman es todo un espectáculo, además, es más chulo que Conor McGregor –y está casi tan cachas como él-, pero tiene tanto carisma que no puede resultar más que simpático –más tarde, el dúo estuvo con mujeres e hijos por la zona VIP más majos que un ocho-. De principio a fin vivimos un espectáculo incendiario, aunque con alguna pequeña pausa para los speeches de Holman, claramente estudiados para recobrar el aliento de esta auténtica bestia parda. A destacar también la conciencia de clase de sus letras, y que en un pequeño parón entre canciones, el público, espontáneamente, empezara los canticos a Jeremy Corbyn que se pusieron de moda en Glastonbury, a lo que Holman respondió con su apoyo y expresando su amor por todos nosotros y que a pesar del Brexit se sentían europeos.

Slaves / Foto: Adrian Morote Photography

Para nosotros, estaba clarísimo que no podía haber nada mejor, lo que quedaba hasta el final de la noche era un estudiadísmo fin de fiesta destinado a corear y bailar con bandas comerciales especialistas e infalibles. Los primeros, unos Love of Lesbian para el público español que abarrotó el escenario VISA. LOL pueden hacer esto de los festivales con los ojos cerrados, liberados de presentación de disco pueden tirar de hits hora y media que sus fans se lo pasarán pipa a base de cañonazos de confeti y un puñado de “emo-mentos”. En un FIB que ha decidido apuntalar la comercialidad del producto –muy lícito, porque esto hace unos años estuvo a puntito de morir-, Love of Lesbian tiene un hueco lógico en el FIB, más viendo que lo que venía después por el lado británico era del mismo palo. Otra cosa es que esto aporte musicalmente algo, pero eso cada uno que lo analice con sus gustos musicales y de ocio.

Love of Lesbian / Foto: Adrian Morote Photography

Lo dicho, la noche ya estaba desatada en formato radio fórmulas de éxitos y al mismo tiempo que los españoles disfrutaban con LOL, en el Escenario Las Palmas era el turno de Years & Years. Este trío londinense es dueño de toda pista de pop electrónico que se precie y ofrecen un espectáculo divertido, desprejuiciado y muy fresco. Ver darlo todo bailando y cantando a vocalistas como Olly Alexander –al igual que The Weeknd el jueves- es de agradecer, aunque la música no sea muy de tu rollo.

Years & Years

Nosotros, todavía encontramos un hueco para ver un poco a Havalina en el Escenario Radio 3, porque consideramos que la banda lo merece y “Muerdesombra”, su reciente nuevo trabajo, también. Haciendo chirriar sus sintetizadores, punzándonos con la guitarra, con sus melodías pesadas y voces sus hipnóticas, les dejamos para ver un poco a los cabezas de cartel de la noche, Kasabian.

¿Quién diría hace unos cuantos años que iba a parecer lógico que Kasabian fueran cabeza de cartel de un FIB? Está claro que la banda ha ido coleccionando hits disco tras disco, que ha sabido aguantar reinventándose en los últimos trabajos –de la electrónica del anterior “48:13”, han vuelto al rock con “For Crying Out Loud”-. Podré ponerme todo lo cascarrabias que quiera, pero la verdad es que ahora mismo, aunque por incomparecencia del resto, reinan en el brit pop comercial, que tienen un espectáculo vibrante y que tienen el lujo de sumar dos frontmans, Tom Meighan y Sergio Pizzorno.

Kasabian / Foto: Adrian Morote Photography

Para rematar la noche, porque verles otra vez me hace desear la muerte, unos Crystal Fighters que se están haciendo muy pesaditos y deberían espaciar un poquito sus visitas, o mandar una postal, no sé. Si su fórmula fuera atractiva, tendría un pase, pero la hippie rave ya hace bola.

Bueno, crítica pero también lógica, estos últimos años hemos disfrutado del escenario grande el último día con maravillas como Massive Attack o Kendrik Lamar, pero no había ni por asomo tanta gente gozando como con Kasabian y Crystal Fighters. Esto no es una opinión, es un hecho.

Lo de la remontada del FIB de los últimos años ya se queda corto, ahora ya tienen claro el combustible que necesita este motor para seguir en marcha. Está clarísimo que carteles como los de hace quince años no los volveremos a ver, que la vía comercial es la que impera ahora, pero habría que preguntarse ¿Aquellos carteles o similares llenarían lo suficiente para hacer sostenible el festival? Toda lectura tiene su réplica, todo festival tiene su público. El que considere que este ya no es su FIB –paradójicamente es una frase que repite gente que ya no venía cuando en principio todavía sí que era su FIB, o que ahora dicen que está petado y no se les vio hace pocos años cuando había ratos que parecía un parque de atracciones abandonado- tiene otras alternativas, pero esto es un negocio y ellos han descubierto que así les funciona. Ah, el tema de los ingleses; hoy he comido en un McDonalds dónde había unos cuantos cientos de ingleses que hacían cola hasta el parking por diferentes puertas. Todo ha ido fluido, nadie se ha colado, nadie ha montado un pollo y todos pedían perdón si te rozaban. No soy asiduo a estos sitios, pero cuando voy, y hay más de veinte españoles, he presenciado varios caos y conatos de combate. Por favor, mírense el ombligo antes de juzgar a los demás.

FIB 2017: CRÓNICA SÁBADO

FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

 

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