Sabado _17_La Habitación Roja  Javier Rosa 940

ASÍ TE CONTAMOS EL LOW FESTIVAL 2016

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

VIERNES

Aún recuerdo aquel verano del 2009, cuando el, por entonces, Low Cost Festival empezó a andar en la Zona Volvo del puerto de Alicante con apenas cuatro grupos por día, pero de la talla de Juliette Lewis, unos Vetusta Morla que empezaban a arrasar y unos The Sunday Drivers que daban los últimos coletazos de su vida como banda. Se podría decir que el proyecto apuntaba maneras ya desde su primera edición. Ayer, casi sin darnos cuenta del paso del tiempo, afrontamos ya su octava edición (séptima en Benidorm), con un cartel que, como viene siendo costumbre, mantiene su nivel de calidad/precio.

La primera sorpresa la encontramos en un acceso al recinto remodelado debido a reformas en las instalaciones. Pese a la poca gente de primera hora, al contrario que en años anteriores, no parecía funcionar con la fluidez necesaria para este tipo eventos.

Dejando atrás la entrada, el encargado de dar el pistoletazo de salida en esta ocasión, y de ayudarnos a hacer más llevadero el calor y el sol de las primeras horas, era, el muy idóneo para ello, Ángel Stanich. Casualmente el mismo que se encargó de finiquitar el SOS 4.8 hace un par de meses. Aquel fue mi primer encuentro con ese señor de abundante pelaje y, he de reconocer que pese a no haber escuchado más que un par de canciones, su propuesta logró conquistarme. Esta vez no iba a ser menos. Su folk rock de corte sureño, de los que invitan a carretera y manta, acompañado de una de las voces más características de la escena nacional actual, es siempre un gran acierto a cualquier hora del día. Hay conexión con el público. Capacidad para tocarte la fibra con temas como “El Outsider”, o arrancarte unos cuantos bailes, como con ese final con su canción bandera, “Metralleta Joe”.

El testigo lo recogía Testarosa, a los que seguro que muchos como yo, habéis conocido gracias a ser los ganadores del certamen Budweiser_emerge 2016. El cuarteto de Xátiva, entre los que se encuentran uno de los miembros del dúo Siberian Wolves (una de las últimas bandas nacionales que me ha conquistado con un disco demoledor) entre otros grupos de la zona, se llevaban así su merecido premio actuando en el escenario principal. Las expectativas me hacían esperar un directo contundente, que estuviese a la altura de sus dos EPs, especial mención para el último, “Ruido”, con temas como “Palabras”, “Océano” o “Novias de verano”, pero sin embargo, la formación no estaba del todo afinada, les falta aún algo de rodaje, que no dudamos que cogerán con el paso del tiempo, así que no les pierdan el rastro.

La siguiente parada, de lo que empezaba a ser noche, era La Maravillosa Orquesta del Alcohol. No me hagáis llamarlos La M.O.D.A. porque, personalmente, odio ese acrónimo y creo que le hace un flaco favor al grupo. Los burgaleses viene a ser la versión española de Mumfords & Sons, una versión suave de los Dropkicks Murphys (a los que por cierto telonearon). Esto es carne de cañon para festivales y sólo invita a mover las piernas.

Llegadas las 22:00 de la noche, tocaba el turno del primer concierto de masas, los catalanes Love of Lesbian. Y como era de esperar, muchos de los asistentes eligieron esa hora para entrar al recinto y, debido a la poca fluidez antes mencionada, se generó una larguísima cola que hizo que unos cuantos se perdieran el inicio de los lesbianos. Por otra parte, son tantas las veces que hemos podido ver a Santi y los suyos, que, en mi opinión, empiezan a acusar el desgaste y el cansancio, sobre todo al usar prácticamente los mismos recursos que hace 5 años, como ese homenaje al “¿Por qué te vas?” de Jeanette en el final de “1999”, que ya carece de la sorpresa que tuvo en su día. Tampoco parece que lleguen a funcionar del todo los nuevos temas de su recién estrenado “El poeta Halley”, pero sus hits son sus hits y siempre funcionan.

Love of Lesbian / Foto: Javeri Rosa

Con León Benavente, los siguientes en actuar, tengo un poco de conflicto: nunca me han acabado de atrapar sus discos. No se puede negar que “Ser brigada” ya es uno de los clásicos del indie patrio, pero me cuestan. En directo la cosa cambia, su música (a la que personalmente veo cierto parecido con la de El Columpio Asesino, no hay más que escuchar “Tipo D”), invita al trance colectivo. Repasando los temas de sus dos trabajos, “Gloria”, “Ánimo, valiente” y cerrando con el mencionado hit, “Ser brigada”, he de decir que dieron uno de los conciertos que la gente más disfruto de toda la jornada. Bien por ellos, aunque no quisiera ser yo el cuello de Abraham Boba (ese tipo que siempre confundo con Ricky Falkner), ¡que alguien le diga que se va a desnucar con tanto cabezazo!

Reconozco que el anuncio de Belle and Sebastian, la próxima parada, me sorprendió bastante. Me atrevería a decir que los escoceses no son muy del público objetivo del festival. Pese a ser una banda en activo y cuyo primer disco data de 1996 (20 añitos de nada), pocos son los que los conocen más allá de ser nombrados en la exitosa película “(500) Días juntos”, dónde la protagonista, Summer, elegía la frase “Color my life with the chaos of trouble” para firmar su anuario, y casualidad o no, se insinuaba que la magia de esta chica era la culpable de las inesperadas ventas del disco que contenía aquella canción llamada “The boy with the arab strap”. Así que, cerrando este paréntesis, tenía mucha curiosidad por ver cuál era la reacción de los lowers ante esta mítica banda. Y fue prácticamente la esperada: un público contemplativo que parecía no conocer demasiado el repertorio de los de Stuart Murdoch, y no acostumbrado a conciertos sosegados pasada la media noche. Aún así, nunca esta de más, y para los seguidores melancólicos, siempre es un gusto verles actuar. Siguen regalándonos buenos discos y buenos temas.

Belle and Sebastian / Foto : Javier Rosa

De lo que también tenia ganas en este primer día de festival era de mi segundo encuentro con los vascos Belako. Me dejaron noqueado en el Deleste Festival 2014, hace casi dos años, cuando tan sólo eran la banda revelación. No había tenido la oportunidad de volvérmelos a tropezar, y ahora con un reciente y contundente segundo disco, “Hamen”, cargado de trallazos pop rock, la cosa solo podía ser mejor. Y así fue. Qué bien suenan estos muchachos y cuanta energía transmiten con temas como “Track sei”, “Nomad” y, mi preferida, “Sea of confusion”. Se atrevieron incluso con una inesperada versión del “Paper planes” de M.I.A. Pese a todo, parece que no consiguen dejar del todo atrás lo de “banda revelación”, pero seguro que será cuestión de tiempo.

Los pasos nos llevaron hasta el escenario Budweiser. Allí esperaban Hot Chip, nos adentramos en la hora electrónica, la hora del baile. Y joder, ya era hora de tropezarme con ellos, después de asistir a dos festivales que los incluían en su cartel y no poder verlos por temas logísticos (que nada tienen que ver con el alcohol, lo juro). Allí sonaron clásicos como “Ready for the floor” o “Over and over”, y algunos de los singles de su decente último disco, “Why make sense?”, como “Huarache lights” y “Need you now”. Juegan con la ventaja de que, tanto si conoces como si no su repertorio, vas a acabar bailándolo, por algo son uno de los grupos bandera de la electrónica.

Hot Chip / Foto: Liberto Peiró

Pero como yo no soy muy de bailar, soy mas bien esa clase de persona que se queda anclada en la barra del pub, moviendo los cubitos del gintonic y cuyo máximo exponente de ritmo es “hacer como que toca la guitarra/batería”, me fui precisamente a buscar un poco de eso mismo: guitarras. Los Nastys llevaban un rato en el escenario Wiko repartiendo riffs, llegamos justo para verlos cerrar sus set. Pasados de vueltas, como se espera de un grupo como ellos, y a los que invitan los temas de su disco “Noche de fantasmas con Los Nastys”.

Nada que ver con el concierto que continuaba: WAS (más conocidos como We Are Standard, y anteriormente Standard). Su música ha cambiado tanto como las adaptaciones de su nombre, atrás dejaron su pop rock para suavizar y electrificar su propuesta hasta convertirse en una fiesta constante, así lo exigía Deu Txakartegui a su público: “este es un bolo para bailar”. Y el público respondió con los mejores temas de su último disco, “Gau Ama”, como “Irrintzi”.

Y de grupos que invitan al baile a más bailes, aunque de corte algo más oscuro (por momentos). Prácticamente llegando a la recta final teníamos a Monarchy, que nos regalaron algunos de sus singles más conocidos, “Living without you”, “Maybe I’m crazy” o “Disintegration”, en la que, personalmente esperaba que apareciera la que pone voz a la canción, Dita Von Teese, para poder hacer uso de la capilla hinchable de MTV Chapel y casarme con ella. Desgraciadamente, solo hizo acto de presencia en las visuales que proyectaban.

Así pues, con toda la bajona del mundo con mi no-boda, decidí concluir la jornada dejando a los lowers con otro clásico cierre de Elyella DJs. Mañana más.

SÁBADO

La jornada del sábado la afrontamos con verdaderos dilemas. El día de hoy esta mayoritariamente marcado por el producto nacional, con cantidad de bandas pequeñas y medianas de lo más interesantes. Desgraciadamente mis experimentos con la omnipresencia no estas dando sus frutos, así que muy a mi pesar me perderé más de uno. Pido disculpas por adelantado.

El sol vuelve a ser el protagonista de las primeras horas, esta vez, el encargado de hacernos llevar mejor las temperaturas es el gran Antonio Luque, alias Sr. Chinarro y sus bermudas. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de discos que tiene en su haber, el último, “El progreso”, lo publicaba en abril. Aún así, su canción más coreada volvió a ser “Una llamada a la acción”.

Al ser murcianos, imagino que estar acostumbrados al calor lo hace mucho más soportable para Second y parece que también para sus seguidores, que demostraron que no importaba mucho la temperatura y saltaban con todos sus singles, entre los que sonaron “2502” o “Muerdeme”, con esos coros rompe estadios. También me demuestran siempre que tienen más seguidores de los creo, lo que habla muy bien de su labor y carrera.

Second / Foto: Javier Rosa

Carrera que no dimos para ver a Novedades Carminha, mejor desplazarnos hasta el escenario Ron Matusalem a paso lento, que sabemos de sobra que con la banda gallega vamos a sudar. Se están metiendo en el bolsillo a todo aquel que los escucha o les ve en directo. Con cada álbum que publican dan un paso al frente, su madurez como banda se palpa en sus composiciones, “Campeones del mundo” es el cuarto de su carrera y de nuevo esta plagado de temas que podrían ser singles como “Que Dios reparta fuerte” o “Dame veneno”. Y de estos ya tienen unos cuantos. “Fiesta tropical”, “Antigua pero moderna”, “Juventud infinita”, y un tramo final con “Jódete y baila”, “Te vas con cualquiera” y “Pesetas”, acompañado siempre de su pogo, hacen de cada concierto el momento más divertido de la jornada.

Parecía que a estas horas querían hacernos sudar en los escenarios pequeños con bandas como Terrier o Los Bengala, con Black Lips en el escenario Budweiser. La única propuesta más calmada eran Niños Mutantes, antes de llegar a los granadinos más conocidos.

¿Cómo escribir sobre Los Planetas y no sonar muy “putifan”? Ya sabemos que los conciertos de Los Planetas no son algo que se dé muy a menudo en la vida, también es una lotería dar con un buen día para que realicen una actuación decente, todo depende de los estados de ánimo de Jota, Florent, Banin y compañía. Vamos, que hay que rezar para que se alineen “los planetas“ y nunca mejor dicho (seguro que soy el primero en usar este juego de palabras, merezco vuestros aplausos). Tampoco es frecuente que publiquen muchos discos. Sin contar el EP del año pasado, “Dobles fatigas”, de su último disco de estudio ya hacen seis años. Yo también quiero que publiquen un nuevo puto disco YA, pero la parte positiva de esto es que, gracias a ello, sus setlist recopilan una gran cantidad de himnos de los que han marcado ya a varias generaciones.Sr Chin

Se podría decir que el arranque no fue lo más acertado, empezar con “Los poetas”, una “opera egipcia” de 9 minutos es un tanto arriesgado, continuaron con “Señora de las alturas” y “Ya no me asomo a la reja”. La cosa andaba lenta, pero la carga emocional empezaba a palparse en el ambiente. Una vez se empezaron a suceder los himnos ya era irreversible. Por allí pasaron “Corrientes circulares”, “Santos que yo te pinte”, “Segundo premio”, “Rey sombra”, “Un buen día”, “Pesadilla en el parque de atracciones”, hasta cerrar con “La caja del diablo”. Podría haber sido mejor, pero este grupo tiene esa habilidad para conseguir mucho con poco. Lo de anoche les sirvió para ser trending topic en toda España durante unas horas. Y hasta consiguieron que perdonáramos que la organización del Low Festival nos hubiera vendido durante los últimos meses el concierto como uno de “larga duración”, cuando tan solo tocaban 10 minutos más que el resto de cabezas de cartel.

Como anécdota, decir que ocurrió un hecho sorprendente: puedo decir que he estado en un festival donde actuaban Los Planetas y Love of Lesbian y he contabilizado más camisetas planetarias que de los lesbianos. IMPRESIONANTE. Muchas de ellas parece que nuevas, en la tiendas de merchandising oficial no habíamos pasado ni el ecuador de la segunda jornada y ya se habían agotado todas las camisetas de los granadinos, todos los modelos, en todos los colores y todas las tallas, por lo que me quede sin poder comprar y sustituir mi vieja, roñosa y desgastada camiseta de “Una semana”.

La Habitación Roka / Foto. JAvier Rosa

Para continuar, nada mejor que otro de los clásicos nacionales. La Habitación Roja, después de “Universal”, el que para mi es personalmente su mejor disco, lanzaron “Fue eléctrico”, el que significó un punto de inflexión. “Ayer”, seguramente haya sido el single más exitoso de su carrera, por lo menos a nivel de público. Esa canción, ese disco, fue el que les hizo dar el paso a la primera línea del panorama nacional, no la del reconocimiento (eso ya lo tenían ganado en su larga trayectoria), sino la del éxito. Se podría decir que han encontrado su zona de confort, canciones que claramente están compuestas pensando en exprimir la simbiosis que se produce con el público en los festivales. Canciones directas, “buenrollistas”, bailables, de estribillo fácil. En mi humilde opinión,  todo esto en detrimento de la calidad. Pero bueno, toda banda tiene derecho a su periodo de éxito, y visto que es fácil encontrarlos encabezando los carteles de los festivales nacionales más importantes y los buenos resultados que en ellos consiguen, no hay más que alegrarse por ellos. Sonaron “La moneda en el aire”, “Indestructibles” y “Nuestro momento”, una de las únicas canciones que me ha gustado de su último disco, “Sagrado corazón”, el décimo de su carrera de 20 años, como se encargaba de recordar Jorge Martí.

Sorprendentemente tuve tiempo de escuchar unos cortos minutos a The Suicide of Western Culture, me alegre de que se les escuchara, en mi ultima vez con ellos en el Tomavistas Festival en Madrid, sufrieron algunos problemas técnicos y sonaron con bastante decibelios menos de los que requieren su arrolladora propuesta.

Era la hora de que Suede tuvieran el papel de banda internacional longeva con alta carga melancólica de la noche. Que yo recuerde es la edición del Low Festival con más cabezas de cartel de los 90. Vistas las reacciones del público con estas bandas, se notaba que echaban de menos algún cabeza del nivel de ediciones anteriores, Foals, Kasabian o Two Door Cinema Club. Por suerte, el punto fuerte de Suede es el directo, Brett Anderson es un culo inquieto y son constantes las idas, venidas y acercamientos a la línea de batalla, donde se comparte el sudor artista-público. Un público que parecía reaccionar sólo con el tema que cerraban, obviamente su canción bandera, “Beautiful ones”.

Suede / Foto: Javier Rosa Chicle

En un descanso pudimos ver a Juventud Juché poner con contundencia sus cartas sobre la mesa, un repertorio extraído de sus dos decentísimos discos, “Movimientos” y “Quemadero”. En mi opinión, la crema de esta jornada la pusieron todas estas pequeñas bandas.

Mientras Yall daban baile en el escenario Ron Matusalem, los franceses Exsonvaldes repartían su pop efectivo en el Wiko. Todo antes de encaminarnos a ver al último cabeza de la noche.

Ya es bien conocida la excentricidad de Peaches y en el Low Festival no iba a ser menos. Muchas luces, mucho subirse, literalmente, encima del público como quien anda sobre las aguas, teatrales cunnilingus fingidos, coreografía delirantes como esas de los dos bailarines disfrazados de vaginas gigantes en lo que parecía ser una danza clitoriana o un cursillo acelerado del uso del mismo (que seguramente a más de uno le haga falta). Pese al cansancio acumulado de última hora, todo este show políticamente incorrecto y sus trallazos electrónicos como “Talk to me”, “Mommy complex” y “Fuck the pain away”, consiguieron hacer las veces de bebida energética.

Tanto que hasta nos quedamos un rato bailando con otra magistral sesión de Buffetlibre. Pero sólo un poco, que aún nos queda una jornada más.

DOMINGO

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

Se esperaba una bajada de asistentes para esta última jornada de la octava edición del Low Festival, como suele ser habitual en estos eventos, pero, sorprendentemente, apenas se notó. El ‘sold out’ fue palpable durante los tres días.

Los encargados de dar cuerda al domingo fueron Las Ruinas y Mucho. Tenía cuentas pendientes con el trío de Barcelona y acercarse en primer lugar al escenario Wiko para verlos actuar por primera vez era una prioridad. Pese a que su último disco, personalmente, no esta entre mis preferidos, su hiperactividad musical, publicando prácticamente un disco por año, hace que tengan un repertorio arrollador. Con langosta hinchable en la espalda del bajista salieron y pegaron fuerte con temas como “Ramón y Cajal”, “El Olivar” o el hit “Cerveza Beer”. Ojala verlos por más festivales y salas.

A los toledanos Mucho (componentes de los desaparecidos The Sunday Drivers) no les presté excesiva atención hasta que tuve la suerte de verles en directo. Poseen uno de los directos más disfrutables del panorama nacional, te gusten o no, te hacen bailar y quedarte con muy buen sabor de boca con temas como “Mas feliz sin televisión” y “Nuevas ruinas”, extraído de su último disco “Pidiendo en las puertas del infierno”, lleno de pop cósmico. Se merecen que les dejen de programar para las primeras horas del día.

Mucho / Foto: Javier Rosa de España

En el escenario Budweiser nos esperaba Xoel López. Ya son dos los discos publicados bajo su nombre, aunque su etapa como Deluxe aún sigue siendo la que más temas para el recuerdo ha dejado, y siempre rescata alguno de ellos como “Historia universal (el amor no es lo que piensas)”, dejando claro que es una pieza indiscutible de la historia reciente de nuestro pop nacional.

Xoel López / Foto: Liberto Peiró

Nos acercamos a ver un poco del country & blues de Badlands, en una de las muchas paradas que hoy teníamos pensado hacer en el escenario Wiko. Son una banda emergente con mucho camino por delante, pero, sinceramente, es un género que hemos escuchado tantas veces y que tan grandes artistas tiene, que cuesta un poco brillar con luz propia o aportar algo nuevo. Normalmente, tengo la sensación de que estos grupos acaban siendo engullidos por su estilo musical. Ojala consigan ellos lo contrario, engullirse al country, regurgitarlo y hacerlo suyo, propio y que suene como algo fresco.

Mientras en el escenario Matusalem sonaba el señor del pelo Pantene, Carlos Sadness y su ukelele, del que seguro que estarían disfrutando sus feligreses, vimos que era el momento ideal para hidratarse y preparar lo que venía a continuación: las dos actuaciones más remember de todo el festival, sólo apto para nostálgicos.

El caso de 091 es algo extraño. Los granadinos (¿y tú cuántas bandas de Granada conoces?) tampoco es que sean una de las bandas más mencionadas cuando se habla de los 80 en España, pero en la mente de muchos se les recuerda como “una de las buenas”. José Ignacio Lápido y compañía, han conseguido con su gira “Maniobra de resurrección” precisamente lo que el nombre indica: revivir. Y de qué manera, los hemos visto ya en distintos festivales defender sus clásicos.

091 / Foto: Liberto Peiró

Para clásicos, Marky Ramone’s y el set de “Blitzkrieg: 40 years of punk” donde repasa algunos de los temas más clásico de los Ramones (si esa banda de las camisetas de H&M que algunos y algunas compran sin saber muy bien a qué suenan o qué son). La verdad es que se mantiene en buen forma y si cerrabas los ojos y hacías un poco de esfuerzo podías imaginar cómo sería un concierto de su época dorada.

Casi sin darnos cuenta ya había llegado el momento más esperado de la noche para muchos de los lowers, el último concierto del año en España de Vetusta Morla. Seamos sinceros, algunos detractores de los madrileños les pueden tener aburridos por estar en boca de todo el mundo y haber recorrido casi cada ciudad española desde que empezaran a hacer mucho ruido con su exitoso “Un día en el mundo” en 2008, pero pocos motivos más pueden argumentar. No se les puede reprochar que sus letras sean vacías o que sus composiciones sea facilotas o musicalmente limitadas, tampoco que sus directos sean malos. De hecho es su punto más fuerte. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que les he visto en directo (más de una docena) y no me han aburrido en ninguna ocasión. La culpa la tienen temas como “La deriva”, “Sálvese quien pueda”, “Fuego”, “Golpe maestro” o el final sublime de “Los días raros”, pero, sobretodo, el hermanamiento con el público.

Vetusta Morla / Foto: Javier Rosa

Pucho asustó un poco en la despedida anunciando el final de una etapa, pero pronto supimos que se van a poner ya a trabajar en el siguiente disco en el que quizá veamos el comienzo de unos nuevos Vetusta Morla. ¿Una evolución en su estilo? Por otra parte algo recomendado, dado que sus tres trabajos hasta la fecha tienen grandes temas, pero están todos en la misma línea y un cuarto en el mismo camino quizá sería estancarse. En mi opinión, y vistos algunos añadidos en sus actuaciones, apostaría a que van a incluir algunos elementos más electrónicos en su música. Quizá veamos más ese ligero parecido a Radiohead (salvando las muchísimas distancias) que algunos mencionan. Sea cual sea su camino, seguro que será de agradecer y les dará mucha más vida.

Mientras nos alimentábamos para poder afrontar el tramo final del festival vimos a Miss Caffeina defendiendo los nuevos temas de su último disco, “Detroit”. Lo que nos ha quedado claro es que con él ha venido un nuevo hit para sus seguidores a la altura de “Capitán”: “Mira como vuelo” es uno de sus nuevos temas más coreados. La verdad es que los sintes y líneas de bajo ochenteras con las que han impregnado a algunos temas de su nuevo trabajo le dan un juego interesante a sus directo.

A los que si les sienta bien el tono ochentero es a El Último Vecino, cada vez más sublimes, gracias, en gran medida, al grandísimo “Voces”, su nuevo disco publicado el pasado marzo y que contiene canciones tan enormes como “Antes de conocerme”, “La noche interminable”, “Nubes grises” o “La entera mitad”. Esta claro que las letras y melodías no son muy complicadas y son muy repetitivas, pero lo que parece un punto en contra se convierte en uno a favor, con pocas escuchas estamos tarareando sus canciones y se nos quedan metidas dentro de la cabeza. Por esa misma razón debe ser que su actuación fuera una de las que más publico atrajo al escenario Wiko pese a solaparse con uno de los cabezas de cartel del festival.

Pero claro, se trataba de The Kooks. Los británicos debutaron con “Inside in/Inside Out”, un decente disco con un buen puñado de singles como “Ooh la”, “Naive” o “She moves on her own way” (que sonó en algún anuncio) que les pusieron en la escena como una de las bandas más revelación. Pero, a día de hoy, todas esas esperanzas puestas en ellos se han ido disipado y apenas se pueden rescatar algún single de cada uno de sus tres discos posteriores.

Low Festival / Foto: Javier Rosa

Tuvimos tiempo de ver unos minutos de Javiera Mena en el escenario Matusalem. Sus temas de pop electrónico invitan al baile y pasar un buen momento. Eso si, su puesta en escena, con un par de bailarinas con coreografías bastante pobres y desincronizadas, dejaba bastante que desear, sobre todo teniendo en cuenta que la noche anterior Peaches, con un show con las mismas “cartas” les saco bastante más partido (salvando las distancias de sus electrónica más agresiva y su provocación).

Apenas quedaban ya un par de directos para cerrar la noche y el festival, y una última decisión, quizá la más dolorosa (aparte de elegir si tomarte o no ese último chupito de Jäger del que te vas a arrepentir a la mañana siguiente). No era otra que la de decantarse por cerrar la aventura del Low Festival 2016 de la mano de Trajano! o de Miami Horror. Nos decantamos por los madrileños, vistos los buenos momentos vividos durante la jornada en el escenario Wiko, pero al contrario que con The Kooks, nos dolió no poder ver a Miami Horror. Ellos tiene dos buenísimos discos cargados de temas de baile perfectísimos para acompañar cualquier noche de verano. Estamos seguros de que exprimieron las últimas fuerzas de los lowers al ritmo de temas como “Love like mine” y “I look to you”.

Trajano! nos hicieron olvidar pronto el tema con su potente directo. Mucho humo y esa sensación de estar delante de los Joy Division nacionales (los pobres estarán aburridísimos de las comparaciones). Los trallazos como “Árpad descansa” (del que presentaron videoclip la semana pasada), “El último hombre del mundo” o “Las nieves del Kilimanjaro” nos dejaron claro que estamos ante una de las bandas nacionales más prometedoras. Necesitamos un nuevo larga duración, que EPs como el reciente “Rubí” se nos quedan muy cortos.

Con poco más terminaba otra exitosa edición del festival alicantino. La constancia y el trabajo han conseguido que el Low Festival sea uno de los momentos más esperados de cada verano y una apuesta segura. Pocas cosas se le pueden reprochar. Quizá el poco ojo que tienen con algunos de los cabezas de cartel, que no llegan a ser del nivel que se espera, pero al final siempre son line ups que suelen estar bastante compensados, aunque quizá sea el momento de dar un puñetazo sobre la mesa y un paso al frente, los lowers ya son incondicionales y van a estar apoyando siempre. Y nosotros volveremos

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA SÁBADO

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES 

Portada:  La Habitación Roja /Foto: Javier Rosa

 

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