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ASÍ TE CONTAMOS EL SÓNAR 2015

JUEVES

Pistoletazo de salida para la que seguramente es una de las ediciones con mejor cartel de la historia del Sónar. El festival se ha convertido en un Titán polimorfo en el que además de la mejor música electrónica del planeta también se puede disfrutar de todo tipo de propuestas tecnológicas. Tras más de veinte ediciones –este año es la vigésimo segunda-, el evento barcelonés está más que consolidado a nivel internacional. En los últimos años ha alcanzado su techo, en cuanto a asistencia de público, pero desde la organización parecen no conformarse, y por eso apuestan por un programa en el que se aúnan propuestas de riesgo junto a otras de calado mucho más consolidado. En cuanto a lo musical, este año el programa viene cargado de luminarias del cosmos electrónico, con The Chemical BrothersAutechreLaurent GarnierSkrillexSquarepusher y Die Antwoord a la cabeza. Tampoco olvidemos que los amantes del hip hop, con A$AP Rocky, y los del pop electrónico, con Duran Duran, quedarán más que satisfechos.

Sónar Día Foto: Ariel Martini

Puesto que llegamos temprano nos dimos una vuelta para ver  algunas de las propuestas que van más allá del ámbito sonoro. Y es que este año se celebra la tercera edición de Sónar +D, que es un apartado en el que participarán los grandes protagonistas que lideran los procesos de innovación en sectores como el audiovisual, el diseño o la comunicación. Este año, como novedad se podía visitar el espacio de Sónar + D, dos horas antes del inicio de los conciertos en el resto del recinto de la Fira. Este área ha crecido muchísimo y por eso ha sido necesario la reubicación en un espacio mucho mayor. Una de las novedades de este año es que no se puede utilizar el dinero efectivo dentro del recinto, una medida que en principio fue aceptada con reticencia por parte del público, más que nada por las malas experiencias obtenidas en otros festivales con anterioridad. Pero lo cierto es que el dispositivo de carga de tarjetas funcionó a la perfección y no se produjeron colas innecesarias en ningún momento. Además, la zona profesional también contó con un espacio mayor y mejor habilitado, en el que incluso hay sesiones de DJ a determinadas horas. Ayer fue el turno de Pin & Pon DJs. Otra de las actividades extra musicales que no había que perderse era la instalación cinética de luz “RGB|CMY KINETIC”,creada exclusivamente para SonarPLANTA por el estudio alemán ART+COM. La pieza, de dimensiones colosales, ocupando 500m2 y con una altura de 12m, es del todo cautivadora. Se trata de una instalación New Media de gran formato con carácter efímero.

RGB CMY Kinetic Sonar+D

Empezamos la jornada con STA, con un directo anclado en los grandes clásicos de la música jamaicana, eso sí, siempre pasado por el filtro de la música dub. Creados y liderados por Pope, miembro a su vez Bradien y experimentador ruidista con el proyecto FuegoSTA acaban de publicar el extraordinario “Devastación” en el sello francés Control Tower, y su set giró alrededor de él. Su música tiene ecos de King TubbyLee Perry y Augustus Pablo, de eso no hay duda, pero ellos tampoco lo esconden. Hubo un gran protagonismo de los efectos, vientos (trompeta, melódica) y ritmos electrónicos ásperos y absolutamente sugestivos. Kindness eran uno de los platos fuertes del jueves. Hace unos años, con motivo de la presentación en directo de su debut en Barcelona, lograron llamar la atención de forma positiva, con unos shows cargados de energía. Esta vez venían a tocar buena parte de sus temas nuevos, contenidos en “Otherness”, un disco que cuenta con menos pelotazos que su anterior pero que contiene producciones mucho más elaboradas. Lo suyo es una combinación de soul, R&B, disco y synth pop. Estrenó banda nueva para la ocasión y consiguieron hacer bailar a la gente, pero faltó la pegada de sus anteriores visitas. Double Vision: Atom TM + Robin Fox en SonarHall alcanzaron impactar al público con un espectáculo audiovisual a base de láseres, video y en general siguiendo un concepto experimental en el que el sustento primordial es la deconstrucción de la música pop. Pero el concierto no acabó de cuajar. No hubo un recorrido claro, y los visuales, en gran medida, no fueron más allá del ornamento superfluo. Poco después en SonarComplex, los británicos Koreless + Emmanuel Biarl: The Well ofrecían otro concierto con soportes mucho más allá de la música. Ambos son artistas visuales, y se nota a la hora de desarrollar su propuesta. En lo musical, siguen corrientes expansivas, por momentos muy en la onda de Daedelus. Poco después, fue momento para otro de los conciertos más esperados de la jornada de apertura de Sónar 2015.

Kindness Foto: Ariel Martini

Arca & Jesse Kanda vinieron con una propuesta finísima, con una colección de sonoridades arrebatadoras, así como un sentido del ritmo futurista. No en vano, Arca ha llamado la atención de personalidades de la talla de Björk o Kanye West. Fue otro de los reclamos del jueves, una propuesta que realmente sorprende que tenga una aceptación tan masiva, ya que se sustenta en el tenebrismo más imperioso. Su apuesta fue respaldada por una paleta de sonidos complejos pregrabados, y su particular entonación, siempre filtrando la voz. Nos trasladó casi hasta el mismísimo averno. Los visuales fueron más bien un apoyo y no lograron el protagonismo que en un principio ostentaba el proyecto. Por el camino nos encontramos a Ángel Molina, y le preguntamos sobre su set del próximo sábado. De momento tiene una selección de casi un centenar de temas, pero todavía hay que depurarla. No olvidemos que solamente dispondrá de una hora para lucirse. Veremos cómo resuelve el entuerto. Tampoco nos quiso desvelar, por donde irán los tiros, pero ahí va un apunte: justo después, en su escenario, actuarán Duran Duran. En unos minutos llegó el momento de J.E.T.S. (Jimmy Edgar + Machinedrum), un proyecto contagioso, cargado de electro funk futurista. Con tan solo 2 EPs han logrado acaparar la atención de buena parte de la prensa especializada. Y de público, solo diremos que en SonarVillage no cabía ni un alfiler para verlos en acción. Su set fue variado. Los dos aparecieron de riguroso blanco y no dejaron de lanzar bases a todo trapo de afiliación negra. Tenían claro que no iban a bajar de la sexta marcha. Todavía nos preguntamos porque no se encargaron de cerrar el SonarVillage la gran noche del sábado. En ese mismo escenario, luego fue el turno de Felix Dickinson. El DJ inglés, venía auspiciado nada menos que por DJ Harvey. Además ha sido productor para escuderías de la talla de DFA Skimo. Pero lo que vimos no nos gustó mucho. Sus temas a medio camino del house disco y el balearic beats, eran excesivamente largos –sin exagerar eran maxis de alrededor de 10 minutos-, y su ritmos resultó cansino y monótono.

Arca Foto: Ariel Martini

Autechre se encargaron de cerrar SonarHall. Sin duda su concierto era el más esperado del día. Hacía 19 años desde su última actuación en el festival, y durante todo este tiempo, apenas ha habido oportunidades para disfrutar de su directo. Son abanderados del IDM (Intelligent Dance Music) por no decir que contribuyeron a la invención del género que rompió moldes a principios de los noventa). Rob Brown y Sean Booth conforman este proyecto de música abstracta. Y su concierto no fue para menos. Por lo menos sorprendieron con una propuesta basada en la oscuridad más absoluta. Y no nos referimos al aspecto musical, sino a que el espacio se mantuvo sin luces durante la hora que duró el set. Si la intención era mantener toda la atención en su música, no lo consiguieron, ya que el público, ajeno a este tipo de discursos, se tomó la experiencia como una atracción de feria. Y al final había más linternas de móvil encendidas que en un concierto de Coldplay. Después nos fuimos a SonarComplex, a ver el show audiovisual de Joannie Lemercier & James Ginzburg. El dúo franco-inglés se presentó con una propuesta conceptual basada en la interpretación de la historia del cosmos y de la arquitectura a través de imágenes y música. Lo cierto es que fue de los más espectaculares que vimos. Su proposición consistía en la disposición de una serie de pantallas en el perímetro del espacio donde se encontraba el público, y en el centro, un monolito, de respetables dimensiones presidía la sala. Las proyecciones tenían lugar sobre las pantallas y sobre los lados del monolito, y el efecto fue genial. Lástima que la parte musical no se mantuviera a la misma altura.

Y para acabar la jornada inaugural nada mejor que la guinda, que este año llevaba el nombre de Hot Chip. Recordemos que estos días los británicos tocan por partida doble en el festival. Ayer por la tarde fue la primera de sus citas con el público barcelonés. Presentaron su recién estrenado sexto álbum, “Why Make Sense”, sexto de su carrera. No faltó “Huarache Lights”, su poderoso último single. El quinteto, liderados por Alexis Taylor y Joe Goddard, salieron con su máquina de synth pop bien engrasada. No faltaron, “Over and Over”, “I Feel Better”, “Ready For The Floor”, “One Night Stand”. Magnífico colofón para la mayoría. Otros siguieron en la Fira 2 con el concierto, solo para invitados, de The Chemical Brothers. Pero esa historia ya la trataremos con detenimiento el próximo sábado.

 VIERNES

Las energías de cara a la segunda jornada todavía se mantenían a un nivel óptimo ya que la noche anterior el festival no había contado con programación. El día fue muy entretenido, desde prácticamente la apertura de puertas. Lo cierto es que la concurrencia  de público fue fluida desde el principio. Está claro que el día soleado ayudó, pero también lo hizo el cartel, que probablemente fue el más completo de los tres (sobretodo su tramo diurno). Empezamos la jornada con nada menos que Noir Noir, y un directo afiladísimo a base de música industrial, kraut rock, psicodelia e incluso black metal. Más de uno fruncía el ceño y se encogía de hombros. Cierto, que no es una propuesta sonora habitual en Sónar, pero también hay que decir que Sónar siempre ha apostado por planteamientos extremos desde hace años. Mientras tanto Brigitte Laverne, iba por otros derroteros. Su directo pivotó alrededor de los sonidos más previsibles de la manida década de los 80. La verdad es que el componente sorpresivo brilló por su ausencia, aunque el escaso público que congregó tampoco necesitó más a esas horas . Poco después Redinho, en el escenario principal arremetieron con su particular revisión del funk cósmico de los 70. El músico británico, estilete del sello de Glasgow Numbers desde su fundación, presentó su primer disco, “Redinho”, y lo cierto es que consiguió que muchos decidiesen retrasar la hora de comer hasta que se acabase su set. Cautivaron con una propuesta a medio camino entre lo orgánico y lo electrónico. Dispararon bases poderosas, combinadas con voces negras de alto octanaje. La segunda parte del set fue mucho más ragga que funk. Pero no fue problema para el puñado de almas que se entregaron bajo un sol de justicia. Cuando acabó nos fuimos a comer. Este año en la zona de comidas se han instalado algunos food trucks que ofrecen una variada carta de comida rápida. Así que tras una hamburguesa de rigor nos fuimos corriendo a SonarDôme donde los estadounidenses Teengirl Fantasy estaban maravillando con una refinadísima propuesta que aúna R&B minimalista y bases de baile a mucho volumen. Rápidamente pusieron en órbita a la gente. El dúo se parapetó tras su maquinaria y se decantaron por una electrónica planeadora a con beats acelerados y bajos envolventes. Lástima del exceso de luz.

Redinho Foto: Ariel Martini

Poco después, nos fuimos a SonarComplex, pero de camino nos paramos un rato para ver la actuación de Headbirds en SonarVillage. El dúo canadiense empezó a acaparar a público en el SonarVillage con su particular fórmula secreta a base de techno y bass a granel. ¿Quién dijo que antes de las 17 horas las sesiones debían ser sosegadas? Y de allí no salimos en un buen rato. Tocaba ración doble de música extrema. El primer plato lo protagonizó, nada menos que Russel Haswell, uno de los luminarias más extravagantes de la IDM, muy amigo de la cúpula directiva de WARP y mucho más extremo que el accionismo vienés. Haswell inició su carrera en la misma liga que Aphex TwinSquarepusher Autechre, pero poco a poco encontró su camino en la deconstrucción sonora. Su concierto fue una plasmación a partir del ruido digital. Fue recibido con una ovación. Salió muy concentrado y no tardó mucho en colocarse tras sus máquinas digitales, con las que empezó a lanzar sonidos atronadores de difícil deglución. Eso sí, antes de ponerse a ello, descorchó una botella de champán que se fue bebiendo –directamente del envase, eso sí- a lo largo del concierto. Fue del drill fragmentado al electro de choque. Antes de continuar con la sesión doble de ruido en SonarComplex, salimos a ver qué tal se lo hacía Owen Pallett en SonarVillage. No duramos más de 10 minutos. Su propuesta, sin duda, estaba bastante descontextualizada. No era lugar ni hora para violines y entonaciones vocales a lo Chris Martin de Coldplay. Buena parte del público optó por una opción B. Nosotros lo teníamos claro. Volvimos al Auditorio para ver el concierto de KTL, un proyecto extremos, fruto de la colaboración entre Pita (capo del sello austriaco Mego) y Stephen O’Malley de Sunn O))). ¡Ahí es nada! Su propuesta fue mucho más allá que la de Haswel. Aparecieron en el escenario con un trasfondo de tonos azulados. Y puntuales como un reloj suizo empezaron a conducirnos hacia su particular universo sonoro. A través de la modulación del ruido consiguieron enarbolar paisajes de dark ambient y psicodelia. Tras una intro de más de veinte minutos desplegaron toda su alquimia teniendo al drone como materia prima de sus construcciones.

Kiasmos Foto: Ariel Martini

Tras la experiencia atronadora doble nos acercamos a SonarHall, para oxigenarnos un poco con Kiasmos, una de las sensaciones del año pasado. El disco de debut de los islandeses, de título homónimo, es una obra de orfebrería sonora al alcance de muy pocos a día de hoy. Este proyecto lo conforman Ólafur Arnalds y Janus Rasmussen. El primero es un conocido pianista y compositor contemporáneo y el segundo es un productor de electropop conocido en la escena de su país. Ambos han sumado fuerzas para crear esta maravilla de electrónica fina con arreglos orquestales y mucho protagonismo del piano. Y su directo fue de una calidad casi perfecta. Además cuidaron mucho los recursos lumínicos. Kiasmos llegaron, vieron y vencieron. Llenaron el SonarHall y de allí no se movió nadie hasta que acabaron. SonarDôme donde los alemanes Xosar & Thorn Hawk estaban arremetiendo con techno oscurantista a una audiencia que abarrotaba el espacio. Y para acabar la jornada diurna, nada mejor que Squarepusher, otro de los clásicos de la electrónica cerebral.

Squarepusher  Foto: Ariel Martini

Si ayer fueron Autechre los que llamaron a la nostalgia, hoy le tocó el turno a Tom Jenkinson. Vino a presentar “Damogen Furies”, un disco que vuelve a mostrarnos el vertiente más visceral, con grandes dosis de alucinación, pesadillas y brutalidad sonora. Para lograrlo, Jenkinson ha grabado los ocho temas del disco del tirón, sin edits posteriores, y ha usado exclusivamente los nuevos instrumentos que ha venido creando a lo largo de la última década y que vimos en el concierto. La puesta en escena fue espectacular, con nuevas imágenes, dispositivos tecnológicos ultramodernos y la disponibilidad de este equipo sonoro propio, que le permitió tocar en directo con la libertad de transformar la música como quiso en cada momento.

Por la noche el programa venía cargadito de propuestas de baile. Antes, A$AP Rocky intentó que meneásemos las cadera y levantásemos los brazos a través de su música. Y lo consiguió, pero solo por momentos. No triunfaron a nivel de público. Y en cuanto a lo musical, la cosa se quedó en un “bien” justito. Después nos acercamos a SonarPub a ver a Róisín Murphy. La ex cantante de Moloko, presentó su último disco, “Hairless Toys”. Definitivamente se ha decantado por los sonidos de la época dorada de la música disco, con bases de house clásico. Pero a su cancionero le falta pegada. Los temas estuvieron muy bien interpretados pero los hits se echan de menos. En cambio, en SonarCar Paranoid London revisó el crepúsculo mismo del techno de Detroit, pero en su versión más callejera. Su directo fue contundente, y en gran medida Gerardo Delgado y Quinn Whalley tuvieron una actitud punk.

A$AP Rocky Foto: Fernando Schaepfer

Un rato más tarde, los sudafricanos Die Antwoord volvieron a poner patas arriba el escenario de SonaClub. Eso sí, no llegaron a los niveles de saturación de sus anteriores comparecencias. En cambio Totally Enormous Extinct Donosaurs hicieron una sesión en la que no faltaron hits de house. Luego Hot Chip, actuaba por segunda vez en el festival. Esta vez, en la noche, y volvieron a obtener los mismos resultados que el día anterior. El set fue exactamente le mismo, con la versión del tema de Bruce Springsteen, “Dancing in the Dark” incluida. Otra vez en SonarCar, la alemana Helena Hauff puso a todo el mundo firmes con un set de oscuridad extrema a base de EBM, acid techno y música industrial de cuarto oscuro. ¡miedo fue poco! Poco antes, pasamos por SonarLab a echar un vistazo a lo que acontecía el primer concierto en directo de Tiga. Estuvimos poco porque la experiencia no nos convenció. Aunque al público sí, ya que abarrotaron aquel escenario de principio a fin. Eso sí la puesta en escena fue brillante, con maniquís como atrezo y mucha estética 80s.

Róisín Murphy Foto: Bianca de Vilar

El que sí lo hizo fue Skrillex. La estrella del otro lado del Atlántico, volvió a congregar un gran número de seguidores- aunque tampoco llegó a los niveles de su anterior visita-. Volvió a desplegar todos sus recursos de star DJ, con continuos bailes, recitados sobre las canciones y parones de música intencionados, siempre buscando una reacción del público. Musicalmente, hubo de todo en su túrmix sonoro. Desde temas propios como su remix de “Breakn’ A Sweat” de The Doors a “Sweet Dreams” de Eurythmics. SonarClubDaniel Avery, por su parte, abrió otro frente media hora después en SonarPub. Sus armas fueron el techno y el house, pero con actitud punk. Y para acabar la noche, qué mejor que The 2 Bears, el proyecto paralelo de Joe Goddard de Hot Chip, junto a Ralf Ruder. Su apuesta por la vertiente más lúdica de la música de baile funcionó a la perfección.

SÁBADO

La última jornada de Sónar mantuvo el listón a la altura de las anteriores. El clima y la temperatura permanecieron a un nivel espectacular durante todo el día, y la afluencia de público fue constante. Puesto que llegamos temprano, aprovechamos para ver alguna de las actividades extra musicales. Al programa se suman también las actividades ubicadas en instituciones culturales vecinas, como el Pabellón Mies Van der Rohe y CaixaForum Barcelona. A pocos metros del recinto de la Fira, se encuentra el Pabellón Mies Van der Rohe. Allí pudimos visitar la instalación sonora “Transient Senses” de Alex Arteaga – estará abierta al público hasta mañana-. La pieza, desarrollada específicamente para el Pabellón, ha sido concebida como una reflexión sonora sobre su naturaleza arquitectónica. Pese a sus muros de mármol, el Pabellón funciona como un juego de interrupciones y transparencias del espacio. La luz, el aire y el sonido lo atraviesan. La instalación “Transient Senses” juega con esta transparencia auditiva del espacio arquitectónico. Frente al Pabellón se encuentra el edificio que alberga el CaixaForum. Puesto que todavía era temprano nos dio tiempo a participar en el taller a cargo de Jordi Borràs, Director de diseño industrial en littleBits, que con el sugerente título “Conecta tu vida y tus ideas” creamos dispositivos completamente nuevos a partir de viejos objetos domésticos, con el objetivo de hacer nuestras casas más inteligentes. Luego, bajamos un poco la calle y volvimos al recinto de la Fira. Pero antes de ponernos con los conciertos y sesiones al uso, decidimos ir a ver el proyecto de Jimi Tenor junto a Jori Hulkkonen, el cual consistía en ver la proyección de su film mudo “Nuntius”, musicado en directo por ellos mismos para la ocasión. Se trata de una cinta experimental, construida sin guión, y en el que las secuencias se fueron montando conforme se grababan. Y claro, estas eran fruto de una creación improvisada.

Sónar+D Foto: Mariano Herrera

El concierto de Niño, acababa de comenzar y no era cuestión de perderse a uno de los representantes de la vertiente más vintage del baile patrio. Lo suyo fue hacer mover las caderas al respetable desde el minuto uno, a base de synth pop, boogie y jazz dance. No pudimos verlo entero, porque a la misma hora, en el escenario SonarVillage estaba Fernando Lagreca. Y a Lagreca no hay que perdérselo por nada del mundo. Y es que sus sesiones podrían ser la banda sonora de películas como “Tron”, “Mad Max” o “Drive”, con una coartada sonora 80s en la que también entran post-disco y chillwave. De allí, volvimos a SonarHall para disfrutar de la clase de los ingleses Tourist. Su set a base de R&B con brillantina y UK garaje nos recordó por momentos a Disclosure, y eso es muy bueno. Pero no pudimos verlo entero, ya que en SonarDôme, estaban los norteamericanos Psychic Mirrors, un combo procedente de Miami anclado en la época dorada del boogie, y el funk cósmico de los 70. El cerebro, Mickey De Grand IV es además un auténtico showman. Para desconectar un rato, pasamos un momento por Sonar + D, y entre las novedades tecnológicas de esta edición nos encontramos con el experimento que desarrolla el Barcelona Supercomputing Center de seguimiento de espectadores a los que se instalaron sensores para saber dónde están en cada momento. Sería un buen control de la pareja, ¿no crees? Luego pasamos por SonarVillage donde Decruit  sorprendió con sus sonoridades multiculturales. Recordemos que el francés llegó de rebote a Sónar 2015, ya que substituyeron en el último momento a BADBADNOTGOOD. El galo, ataviado con un sombrero que recordaba a un tarbush, se atrevió con todo. Desde el electro al dub jamaicano. Y de aquí pasamos a los beats futuristas de Evian Chirst. Su espectáculo contó con la ayuda de Emmanuel Biard, diseñador lumínico que organizó un set basado en un juego de pantallas, luces y humo. Lo suyo fue una auténtica oda al post- dubstep. Tras la experiencia multi sensorial, fuimos a deleitarnos con uno de los nombres que más suenan en el universo de hip hop underground actual, y cuyo alias es Just Blaze. El abanderado de Rock-A-Fella le dio a la rima con una contundencia que no dejó indiferente a nadie. Y es que, no hay que olvidar que por alguna cosa se convirtió en brazo derecho del mismísimo Jay Z.

Evian Christ Foto: Ariel Martini

Y por la noche, la cosa prometía bastante. Los programas de SonarClub y SonarPub hacía años que no estaban tan cargados de buen material. Nada más llegar, nos pasamos por SonarCar, a ver qué se cocía en el escenario de los autos de choque. Allí, Uroz demostró su pericia a la hora de combinar estilos. Demostró porqué es uno de los residentes del mítico Moog de Barcelona. Abrimos fuego con Duran Duran. Había que darle rienda suelta a la nostalgia, y no hay que olvidar que antes de ser una de las boy bands más grandes de los ochenta, los de Birmingham hicieron sus pinitos con el pop de sintetizadores. Empezaron con su artillería pesada, en forma de hits como ”Wild Boys”, “Hungry like the Wolf”, “Notorius” y “The Reflex”. Lástima que la cosa empezase a bajar pronto, sobre todo cuando empezaron a tirar de piloto automático con medios tiempos. Como curiosidad, tocaron una versión del clásico de Grandmaster Flash, “White Lines (Don’t Don’t Do It), casi al final del concierto.

Duran Duran Foto: Ariel Martini

Así que no hubo remordimientos a la hora de saltar al escenario donde actuaba FKA Twigs. Pero el proyecto de Tahliah Barnett quedó algo deslucido en directo. Le llaman “nuevo pop” pero nos sonó a refrito de trip hop. En cambio Erol Alkan, que en principio venía para hacer de comparsa de The Chemical Brothers, prácticamente consiguió los mismos resultados efectistas que los de Manchester. Sus sesiones llevan rozando la perfección desde hace poco más de un año. Y anoche lo volvió a demostrar. Flying Lotus venía a presentar su última maravilla. “You’re Dead” es un disco conceptual que ha calado hondo por su visceralidad. Steven Ellison corrobora con su proyecto que es todo un visionario, capaz de jugar a varias bandas sin despenarse. Y lo vimos sobre el escenario SonarPub, pasando de un género a otro, o combinando varios sin que apenas nos diéramos cuenta. Además su espectáculo tuvo como aliada la tecnología, gracias al uso de una doble pantalla con proyecciones en 3D a cargo de Strangeloop y Timeboy. Pero la noche continuó, todavía faltaba uno de los platos fuertes, por no decir, “el plato”.

FKA Twigs Foto: Fernando Schlaepfer

The Chemical Brothers venían para presentar su nuevo disco, “Born In The Echoes”, estrenando también show, en la concepción del cual ha participado el realizador y artista visual Adam Smith. El concierto fue espectacular. Fue una noche vibrante, con mucha espectacularidad. Comenzaron nada menos que con “Hey Boy, Hey girl”, para marcar territorio. Y a partir de ahí, fue un no parar en su particular montaña rusa electrónica. Supieron manejar el tempo, y para ello se sirvieron de hits de toda la vida combinados con algunas de las nuevas composiciones. Definitivamente el suyo fue “el concierto” de la edición de este año. Mientras tanto y solo ante un par de centenares de personas, PXXR GVNG la liaron con su particular visión del trap hispano. Contaron con una serie de invitados de excepción para arremeter con las rimas. Entre ellos La Mala RodríguezSiriusmodeselektor también tiró de visuales, esta vez a cargo de estudio visual berlinés Pfadfinderei, habituales colaboradores de la pareja alemana Modelesektor como en el proyecto Moderat, junto a Apparat. Y Dubfire:live Hybrid nos dejó con la boca abierta gracias a las imágenes que proyectaron sobre varias pantallas superpuestas y luces estroboscópicas, a cargo de Volvox Labs. En definitiva, la lectura que hacemos de la edición de este año vuelve a ser positiva. Este formato que combina lo lúdico con el estímulo a la creatividad, con una programación que va más allá de lo meramente musical, lo convierte en una rara avis en nuestro país. Pero funciona, solo hace falta ver las cifras de asistencia de este año, ni más ni menos que 119.000 visitantes la segunda cifra más alta en la historia del festival, en sus veintidós ediciones.

El público de Sónar Noche Foto: Mariano Herrera

Se acabó Sónar 2015, una cita compleja y ramificada –lo que ahora llaman acontecimiento 360º- con más de 160 actuaciones en 8 escenarios, con un apartado, el de Sónar + D,  convertido en un ambicioso congreso internacional, que se ha consolidado, siendo el lugar por excelencia de confluencia entre creatividad y tecnología de todo el festival. Por lo tanto Sónar supone un espacio de expresión, con muchos proyectos y desarrollos, que funciona sin la necesidad de deslumbrar con cabezas de cartel, apostando siempre por la diversificación, pero también por la novedad. En el escenario actual no hay cambios radicales sino microtendencias, como la PC Music. La música electrónica se regenera más que otros géneros musicales como el pop o el rock y una prueba la tenemos en el programa de este festival.

Portada A$AP Rocky Foto: Fernando Schlaepfer

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