Morente Vive Sonorama Ribera 2015 Diego Santamaria

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2015

JUEVES

Sí un festival nacional ha sabido crecer de manera sostenible y mantenerse en un envidiable estado de salud hasta llegar a la decimoctava edición, ese es el Sonorama Ribera. Con la clara seña de identidad del apoyo al indie nacional, la selección de algún artista internacional interesante y la concatenación de actividades y eventos que hacen de Aranda de Duero un hervidero comunal durante un largo fin de semana de agosto, este festival, organizado por la asociación Arc de Troya, es, año tras año, uno de los mejor valorados por artistas y público.

Después de la fiesta de bienvenida del miércoles, con fiesta de disfraces y conciertos incluidos, comenzaba el Sonorama Ribera 2015 con una jornada marcada por el espectáculo Morente Vive! y algunas bandas nacionales veteranas y solventes. Nuestro recorrido empezaba dónde año tras año se ha convertido en uno de los eventos más queridos del festival, los conciertos del mediodía en la Plaza del Trigo. Allí, los primeros en aparecer fueron la joven banda madrileña de garage Los Nastys. Con su habitual desparpajo, y su divertida, aunque inofensiva, forma de encarar el género, caldearon a la gente que empezaba a llenar la plaza, haciéndoles bailar e incluso provocando el amago de algún tímido y adolescente pogo. Tras ellos el folk rock naturalista de Nunatak atrapó algo más a un público joven últimamente dado a la épica, que gozó de canciones en forma de himno, de confetis, globos e incluso una versión de “Mi gran Noche” de Raphael. Tras los murcianos nos acercamos a los otros puntos de esparcimiento del festival durante el día; La Plaza de la Sal donde, delante de la preciosa iglesia de Santa María, se ubica habitualmente un Red Bull Tour Bus por el que pasan durante toda la mañana bandas de todo pelaje; y Le Club, un coqueto pub en el que durante el festival actuarán en acústico las bandas de la plataforma profesional MeetingArts, en esta ocasión Señores.

Los Nastys / Foto: Jacobo Revenga

Por la tarde, el pistoletazo de salida lo dio el rock testosterónico y juvenil rock de Sexy Zebras, que con el torso desnudo –algo habitual, marca de la casa- derrocharon actitud ante los más madrugadores. Aunque la verdadera actitud, acompañada de una descomunal y arrolladora potencia, fue la de Toundra. El que ya los ha visto en directo, ya es conocedor de lo que es capaz esta demoledora banda rock instrumental. Estos últimos años son habituales en festivales de todo tipo de estilos, algo que es de agradecer por la posibilidad de que ejerzan de punta de lanza para que el público se abra a otro tipo de estilos.

 

Toundra / Foto: Jacobo Revenga

Tras la apisonadora de ToundraLichis desarrolló un repertorio de blues rock más cercano a Los Rodriguez o Fito y los Fitipaldis que a cualquier banda indie del festival, pero este es el tipo de contrastes que se viven en el Sonorama, al igual que después con Marlango que, con los cambios y sumas de estilos e idiomas, parecen carecer por completo de personalidad propia. No sería demasiado arriesgado opinar que sin la presencia de Leonor Watling, esta insustancial banda pasaría totalmente desapercibida y sería impensable su presencia en este tipo de festivales.

Marlango / Foto: Jacobo Revenga

En el Sonorama, desde hace algunos años, los dos escenarios principales no se solapan, funcionando de forma alternante, por lo que nada más finalizar Marlango en el Escenario Ribera del Duero, comenzaron Australian Blonde en el Escenario Castilla y León. En un magnífico ejercicio sano de nostalgia noventera, la banda de Fran Fernández se dedicó a repasar singles de su discografía, con un tremendo Paco Loco en plan guitar hero, que parecía poseído por el espíritu de J. Mascis, brillando especialmente en aquellos temas que le dejaban más margen de actuación, como por ejemplo “Cool Dive” de su disco “Extra”. Tocaron “You Kill Me”, “War is Over” y “Witchi Tai To” de su último EP y terminaron con todo el público cantando “Chup Chup”. Un concierto nostálgico de un indie que ya no se hace, pero que posiblemente esté teniendo más reconocimiento ahora que en su momento, de ahí la vuelta al escenario de varias de estas bandas, las más interesantes.

El plato fuerte del día era el espectáculo Morente Vive!, en el cual aparte de sus hijos Estrella, Soleá y Jose Enrique, sus más estrechos colaboradores como Montoyita, Monty o Antonio Carbonell, también iban a participar los receptores de la interpretación más moderna de su influjo en forma de Los Evangelistas, el proyecto que une a Los Planetas Lagartija Nick en torno al legado del maestro.

Morente Vive! Foto: Diego Santamaría

Ya desde el comienzo en forma de cuadro flamenco con la voz de Estrella, hasta la reinterpretación sónica de Los Evangelistas –ya sea con J, Antonio Arias o Soleá cantando-, Morente y Granada fueron los únicos protagonistas. Un artista que firmó la inmortalidad en el momento en el que trasgredió las normas del flamenco para darle un nuevo punto de partida, e integrarlo con los nuevos tiempos y otros sonidos; algo ejemplificado en la maravillosa armonía de todos los participantes acabando juntos sobre el escenario con temas como ”Estrella”, “Ciudad sin sueño” o “Donde pones el alma”. Un concierto único en el que no podemos más que sentirnos orgullosos de que algo solamente nuestro sea tan grande.

Los encargados de diluir la intensidad y la emoción que acabábamos de vivir, fueron Los Toreros Muertos. Disfrazados y pintados como si vinieran del carnaval de Cádiz, algo que parecía lo más adecuado, porque, con el sonido del pito de caña y la temática de sus canciones, bien podrían ser una chirigota. Con ese aire cómico verbenero y las características letras humorísticas de los clásicos de Pablo Carbonell, entretuvieron al público más ecléctico con “On the desk”, “Manolito”, Pilar”, “Yo no me llamo Javier” o “Mi agüita amarilla”. Un rato de diversión desenfadada, sí, pero quizá el choque Morente-Toreros en la programación se debía haber evitado, al menos para saborear tranquilamente la exquisitez anteriormente vivida.

Los Toreros Muertos / Foto: Jacobo Revenga

Como a Dorian y su espectáculo “Diez años y un día” hemos tenido la oportunidad de verles en muchos festivales y esperamos poder hacerlo en otros tantos, nos acercamos a la antigua Carpa Future Stars, ahora felizmente convertida en Escenario Burgos Origen y Destino –la mejora es evidente-, para ver a The Parrots. Esta era la oportunidad de ver a una banda que, aprovechando el evidente tirón del nuevo garage, están rodando bastante fueras de nuestras fronteras. Fueron el claro ejemplo de que aun teniendo una magnífica actitud trasgresora y punk, arrogancia y visceralidad, y aun haciéndose acompañar gran parte del concierto por Los Nastys en forma de comuna etílica, se necesita mucho más fondo musical para que lo anterior no parezca una auténtica caricatura.

Como una boda interminable, todavía quedaban platos potentes por degustar. Como unos triunfales La Habitación Roja, que están paseando por innumerables festivales un repertorio de grandes éxitos con motivo de su vigésimo aniversario como banda. Infalibles y engrasados, realizaron una actuación similar a la del Arenal Sound – singles por cronología inversa- y recibieron el cariño de un público acostumbrado a apreciar lo mejor del indie de las últimas décadas; cariño que ellos, por supuesto, devolvieron.

La Habitación Roja / Foto: Diego Santamaría

Finalizamos la larga jornada con el elegante y oscuro synth pop de Monarchy, que perfectamente trajeados y ataviados con sus características caretas rebajaron nuestro pulso y nos mandaron a casa.

VIERNES

Acudir al Sonorama Ribera y no vivir el día es como pedir un vino y dejarte una buena tapa sin tocar en la barra, vamos, una frivolité. Te podrán gustar más o menos los grupos que actúan en la Plaza del Trigo o en el bus de Red Bull de la Plaza de la Sal, tendrás más o menos ganas de pasar la hora del vermú al son de los Djs de la Plaza del Rollo, pero perderse un pueblo lleno de gente con buen rollo por donde quiera que te muevas es de ser un auténtico huraño.

El menú de la Plaza del Trigo comenzaba con una de nuestras recomendaciones para esta edición del SonoramaJacobo Serra. Este albaceteño de alma anglosajona ha empezado a llamar la atención con el folk rock delicado y exquisito de su primer álbum “Don’t give up”, un trabajo donde no es difícil enamorarse de su elegantísima voz de timbre similar al de Rufus Wainwright. En formato trío, presentó este debut lleno de evocadoras melodías de aire melancólico que en ocasiones pueden recordar tanto al pop clásico de las islas británicas, como al Ryan Adams acústico. Tras él, Belize también presentaba su debut “Little Secrets” que saldrá a la venta en septiembre, pero del que ya han mostrado algunos temas. Soft pop de melodías sintéticas y juegos vocales dulces y evocadores son sus señas de identidad, una propuesta que fue muy bien acogida para una plaza que llevaba llena prácticamente toda la mañana, posiblemente esperando a Full. Los sevillanos son una de las bandas indie nacionales que están punto de eclosionar, si no lo han hecho ya. Irremediablemente vendrán a relevar o compartir fans con IzalSupersubmarina y Vetusta Morla, bandas que con unos argumentos similares han ido copando la cabeza de la popularidad en nuestro indie – el pop de intensidad épica melancólica por bandera-. El baño de masas fue incontestable, más aun cuando Second se les unieron por sorpresa en el escenario.

Full / Foto: Jacobo Revenga

Como es habitual, en estas mañanas suele anunciarse un concierto sorpresa para acabar la fiesta. El rumor y el deseo entre la juventud congregada era que fuera Izal, pero los que subieron a las tablas fueron La Habitación Roja, con la misión de reinterpretar las canciones que les influyeron/gustaban cuando comenzaron como banda. Los valencianos descargaron desde “Boys don’t Cry” de The Cure o “Love will tear us apart” de Joy Division, hasta “Made of Stone” de The Stone Roses o “Don’t look back in anger” de Osasis. Un concierto de homenaje a sus referentes, pero realmente un concierto de homenaje a ellos mismos, algo que sin duda merecen.

La Habitación Roja / Foto: Jacobo Revenga

Nuestro recorrido por los escenarios del Recinto Ferial comenzó con los granadinos Grupo de Expertos Solynieve, que este año han colocado su nombre en el cartel de innumerables festivales. Escucharles un día después del homenaje a Morente, escenifica perfectamente como las raíces andaluzas pueden encauzar el folk de melodías pop de dos maestros como J y Manu Ferrón. Hondo y desde el corazón.

Grupo de Expertos Solynieve / Foto: Quique Oquillas

Arizona Baby ya han pasado en los últimos años por todos los escenarios del festival y por el cariño que siempre les ha mostrado el público era normal que en cualquier momento les tocara el principal, el Ribera del Duero. Aunque presentaban segundo trabajo “Secret Fires”, los ingredientes han variado poco, han intentado limar el western rock que les caracteriza hacia las diferentes esquinas del cuadrilátero que por estilo les limita, tirando en ocasiones hacia el pop y en otras hacia el folk, pero el fondo es el mismo. Los temas de su primer disco, así como las versiones que siempre les acompañan fueron lo más aclamado. Temas nuevos y antiguos fueron hilvanados por un Javier Viledba –El Mesiter- siempre cómodo en el papel de maestro de ceremonias.

Con algo de desespero, por quizá alargarse en exceso el concierto de Arizona BabyJero Romero lanzó el primer acorde un segundo después de que sonara la última nota de los anteriores. Con una actuación de factura impecable, prácticamente calcada a la del Arenal Sound, es de cajón que consiga atraer a cada vez más público a sus conciertos. Buenas melodías en castellano y una banda contundente y eficaz son argumentos más que suficientes.

Jero Romero / Foto: Jacobo Revenga

Calexico era –con permiso de Morente Vive!- la mayor exquisitez del cartel del Sonorama Ribera 2015. La banda de Tucson –ciudad de la fronteriza Arizona, donde más del 40% de la población es hispana- personifica lo bien que se llevan las raíces americanas con las latinas, puesto que pueden navegar con soltura entre el nuevo folk rock –americana- y el tex mex, más mex que tex. En una banda formada por siete músicos, que además de los elementos clásicos de una formación de rock, pueden manejar trompetas, xilófonos, acordeón o contrabajo, Jairo Zabala –Depedro- se ha convertido en una pieza angular con su primorosa forma de tocar la guitarra y el steel guitar. Desde la antigua “Trigger”, hasta su nuevo y maravilloso “Falling From The Sky”, donde la voz de Joey Burns se muestra maravillosa; desde la también nueva “Cumbia de donde” hasta “Inspiración”, en las que mostraron su cara más latina; pasando por su personal versión de “Alone again or” de Love, dieron una auténtica clase magistral. Un concierto para recordar en la historia del Sonorama.

 

Calexico /Foto: Diego Santamaría

Se cumplen diez años del debut homónimo de Clap Your Hands and Say Yeah y suyo fue el protagonismo en el repertorio, pero escuchar temas como “Over and over again (Lost & Found), “Is this love?” o “Upon this tidal wave of Young blood” siempre vale la pena. También se acercaron más en el tiempo con temas como “Into your alien arms” o nuevas canciones como “Coming Down”, haciendo que el conjunto fuera armonioso y coherente. CYHASY dieron un concierto redondo, aunque al final de actuación había más público esperando que empezara Supersubmarina, en el escenario opuesto, que viéndoles a ellos.

Clap Your Hands and Say Yeah / Foto Jacobo Revenga

Como nosotros ya hemos visto a la banda de Baeza en varios festivales, el más reciente en el Arenal Sound hace solo un par de semanas, decidimos que estaba más que justificado acercarnos a ver a una de nuestras recomendaciones de este año, los atronadores Biznaga. El visceral punk rock de estos madrileños, desgarrador y apabullante, contrasta con lo vivido el día anterior con The Parrots. Aunque militando en estilos diferentes, hablando de actitud, mientras que la banda de destartalado nuevo garage parecían una auténtica parodia, los punkrocker fueron totalmente fieros y desafiantes desde el primer al último segundo. Desencanto acompañado de rebeldía es lo que nutre “Centro dramático nacional” y referencias como Paralisis Permanente o el punk rock vasco son el vehículo para poner al servicio de sus viscerales letras. Uno de los mejores momentos de los dos días vividos, sin lugar a dudas.

La M.O.D.A. jugaban en casa, y ya el año anterior habían congregado a numerosos fans, aunque el horario esta vez les jugaba más a favor. Himnos de gran banda folk rock y empatía por la fiesta comunal. Fácil triunfo y ovación.

La M.O.D.A. / Foto: Diego Santamaría

La expectación por ver a Joe Crepusculo después del espectáculo que dio el pasado FIB y la repercusión que tuvo en los medios indies que allí le vimos, hizo que su concierto congregara a más gente de lo que en principio podría esperarse y claro, lo pasaron en grande. Con un espectáculo increscendo al que como es habitual últimamente se acoplaron Nacho Vigalondo –El Alacrán- y Tomasito (ayer no se quedó casi en bolas como en Benicassim), volvió a dar una nueva divertida fiesta de antro sombrío, aunque no llegó a las cotas de lo vivido en el FIB, es que aquello fue muy grande.

Con 2Many Djs dándole al pueblo lo que reclama, baile y más baile, dejamos el recinto soplando la corneta en retirada.

SÁBADO

Tras las maratonianas dos jornadas anteriores del Sonorama, nos esperaba una última no menos intensa y repleta de puntos de atención interesantes. Como es habitual, empezamos nuestro recorrido en los conciertos de la Plaza del Trigo con Tórtel, una de las bandas menos conocidas recomendadas en nuestro artículo previo. La banda valenciana liderada por Jorge Pérez, ha ido avanzando y sumando elementos en cada uno de sus tres discos hasta, desde el eclecticismo, encontrar una fórmula propia entre la que podemos encontrar guiños latinos, melodías pop clásicas, letras tan explícitas como evocadoras y ritmos que conducen a la épica desde la vertiente del positivismo. Su concierto fue incrementando el pulso hasta un final lleno de energía con temas como “En defensa propia”, “El baile extraño”, “Queríamos más”, “Entonces sí” o “Rayo inmortal”. Un muy buen comienzo en una plaza que empezaba a llenarse mientras tocaba esta banda que extrañamente ha visto como les adelantaban otras con mucha menos valía y discurso. Cosas del indie español. Tras ellos, tomaron el relevo Señores, otra interesante banda que bebe tanto del indie rock americano de los 90, como del hardcore melódico pasado por el filtro de Nueva Vulcano, lo que hace que su música, y por lo tanto su directo, tenga un componente emocional que engancha. La Plaza del Trigo empezaba a rebosar y el ambiente a caldearse.

La última banda anunciada para la mañana eran Rufus T. Firefly, una nueva apuesta del festival, como demuestra que en esta, su primera participación, ocuparan un espacio tan privilegiado en una hora y un día tan importantes. No son nuevos en esto, su tercer y último disco “Nueve” indica los años que llevan de carrera, pero es ahora cuando empiezan a despuntar, cuando se disputa la batalla por subir el peldaño de la sucesión al trono que estrenó Vetusta Morla (con los que comparten sonidos e influencias) hace unos años, y se lo disputan los que estaban en el mismo lugar el día anterior –Full- y ellos. Con estos condicionantes e ingredientes su concierto tuvo una acogida tan calurosa que por primera vez en este año los miembros de Protección Civil tuvieron que rociar con agua desde los balcones.

Rufus T. Firefly / Foto: Jacobo Revenga

El cartel de bandas había concluido, pero como ya se ha convertido en costumbre quedaba la actuación sorpresa. La Plaza y las calles adyacentes estaban saturadas hasta lo preocupante y entre los asistentes se hacían cábalas sobre quien se subiría al escenario; continuaban los que insistían en Izal –su batería había acompañado a Tórtel en la última canción- y también los había que juraban haber visto por las inmediaciones a Iván Ferreiro, pero la sorpresa fue mayor y muy agradecida. El Sonorama Ribera tenía este año como bandera solidaria el proyecto Leaozinho, cuya cabeza visible es el locutor de Radio 3 Ángel Carmona, y en un bonito gesto para darle visibilidad a esa causa, prepararon un evento en el que él y la banda con la que hace sus pinitos artísticos –Aloha Carmouna- acompañados por la voz de importantes cantantes indie nacionales, interpretaron canciones de otros compañeros; Xoél López cantó “Turnedo” de Iván Ferrreiro; Pucho de Vetusta Morla interpretó “Ser Brigada” de León BenaventeZahara hizo lo propio con “Que no” de Deluxe; John de Smile recuperó “On my mind” de The Sunday DriversÁngel Stanich continuó con “Mi realidad” de Lori Meyers; y Marc de Sidonie remató con “John Boy” de Love of Lesbian. Como no pudo ser de otra manera, y con estos ingredientes, fue el metaéxtasis indie.

Marc Ros de Sidonie en el concierto sorpresa de la Plaza del Trigo / Foto: Jacobo Revenga

Nuestro recorrido vespertino comenzó con el concierto de Zahara avanzado, aunque nos dio tiempo a intuir una actuación similar a la que vimos hace un par de semanas en el Arenal Sound y ratificarnos en nuestra opinión; la banda con la que se ha rodeado desde su último trabajo “Santa” le da un empaque mucho más sólido y algunos guiños interesantes –es difícil no escuchar a unos Queens of Stone Age rebajados de octanaje en “Crash”-.

Uno de los momentos importantes del día era tener el privilegio y el placer de volver a ver a los renacidos Mercromina. La banda de Joaquín Pascual, junto a Chucho y Doctor Explosion, formaron el cartel de la primera edición del Sonorama en 1998, y además tienen una hoja de servicios más que suficiente para estar para siempre en el olimpo del indie nacional. Desde el comienzo, con “La gran aventura” y “Lo que dicta el corazón”, se vio que los albaceteños estaban vibrantes y engrasados, y los desarrollos instrumentales de canciones como “El libro de oro”, “Ciencia de ficción” o “Cacharros de cocina” eran demoledores ejercicios sónicos que ponían los pelos literalmente de punta. Se les veía disfrutar y a sus seguidores con ellos –aunque su actuación estuvo concurrida para ser poco más de las ocho de la tarde, la fractura de edad con lo que posteriormente se iba a vivir era más que evidente-. Llegaron a la recta final con “En un mundo tan pequeño”, donde la voz femenina estuvo a cargo de Ángela Pascual, la hija de Joaquín, la venerada y maravillosa “Evolution” y “Chaqueta de pana”, un himno al reencuentro, con un tremendo final eléctrico a la orden de Joaquín Pascual: “¡Todo a tope!. Un concierto espléndido, de una banda memorable que recoge influencias míticas pero desarrolladas con suma personalidad, algo que contrasta con mucho de lo que hoy en día está de moda. ¿Cuándo se produjo la fractura generacional?

Mercromina / Foto: Jacobo Revenga

Tras este estupendo concierto otro veterano del festival ocupó el escenario principal con la valentía de hacerlo totalmente solo, Xoél López. Las canciones que tras la desaparición de Deluxe -aunque recuperó “Que no” al final de su set- y su marcha al otro lado del océano fueron su único abrigo, e interpretadas al piano o a la guitarra y complementadas por la armónica o el juego de voces que él solo se montó con otro micrófono demostraron que las buenas composiciones pueden sonar igual sin demasiado artificio. La historia de Xoél es como si la historia de la música fuera rebobinada y Bob Dylan dejara la electrica en Newport y volviera a la crudeza del folk de antaño. Qué contento estaría Pete Seeger.

Xoél López / Foto: Jacobo Revenga

El Sonorama Ribera se caracteriza por programar, entre su abundante producto nacional, un puñado de artistas internacionales interesantes y escogidos, como es el caso de Anna Calvi. La británica tiene una presencia elegante y oscura, una voz portentosa y una colección de canciones densas y en ocasiones barrocas que atrapan como cantos de sirena. Muchos temas de su primer e imprescindible disco, como “Desire”, “Susanne and I” o la versión de “Jezebel” que fue popularizada en los 50 por Frankie Laine y Edith Piaf, además de la interesante versión de “Wolf like me” de TV on the Radio o “Eliza” de su segundo trabajo “One Breath”, fueron los mejores argumentos de uno de los mejores conciertos de esta edición. La grave voz de Calvi es deslumbrante, pero cuando se encaraba a los agudos parecía capaz de quebrar toda la cristalería de los asadores de Aranda.

Anna Calvi / Foto: Jacobo Revenga

En nuestro paso por el Escenario Burgos Origen y Destino para ver a alguna de las bandas nuevas o emergentes, nos encontramos con Majestad, nuevo proyecto electrónico de Pepo Márquez, que junto a David T. Ginzo, deambulan elegantemente desde el dream pop hasta el synth rock melancólico. Una propuesta interesante a la que estar atento y seguirle la pista.

En este mismo escenario vimos empezar a Aloha Carmouna, la banda con la que se divierte en sus ratos libres el locutor Ángel Carmona, acompañado por Martí Perarnau IV de Mucho, Ramiro Nieto y Utah de The Right Ons y David Montijano de Nocturnos. Suenan descacharrantes, pero lo divertidos y simpáticos que son sus integrantes, la solidaridad de un Ángel –comprometido con la causa Leaozinho-  que nos despierta con una sonrisa todas las mañanas y que nos cuentan que terminaron con ”Cinnamon Girl” de Neil Young, hace que se les pueda perdonar todo.

En la hora previa al concierto de Vetusta Morla se veía claramente que había tanta gente en el recinto viendo conciertos, como preparándose o avituallándose en las inmediaciones o las calles del servicio el mismo, pero estaba empezando a rugir la marabunta. Nos cruzamos con numerosos grupos de gente que acudían con la única misión de ver a “su” banda, personas que acababan de comprarse la entrada y entraban por primera vez al festival y en resumen, fans que abarrotarían el escenario principal y conrearían de principio a fin el concierto de los madrileños. Que Vetusta Morla es el fenómeno de indie fans más importante de los últimos tiempos, aparte de cualquier tipo de valoración musical, es un hecho irrefutable, y su mística y melodramática forma de encarar la música y sus actuaciones son el caldo de cultivo perfecto para que esto continúe. “Golpe maestro”,  “Cuarteles de invierno”, “Valiente”, “La cuadratura del círculo”, “Al respirar” o “Los días raros” hicieron las delicias de un público entregado que se emocionó en las interminables y cansinas prolongaciones metafísicas de los temas, marca inconfundible de la casa y de los sorprendentes tiempos que corren. Solamente puedo recordar la pregunta dejada sin responder al final de mi comentario sobre el concierto de Mercromina.

Vetusta Morla / Foto: Kike Oquillas

Mientras tanto, en el escenario Burgos Origen y Destino Berri Txarrak celebraban sus 20 años de carrera y la publicación de un ambicioso álbum triple con un concierto arrollador de rock hardcore en euskera. Su escenario estaba abarrotado al igual que el Vetusta, por lo que está claro que en el Sonorama Ribera hay espacio suficiente para todos y que es algo que debería potenciarse o al menos mantenerse, por la salud de todos, de festival y público.

Con la última nota colgando de unos interminables Vetusta Morla, empezaron Neuman en el escenario opuesto. Los murcianos son de los grupos que más festivales han recorrido este año, aunque si lo comparamos con la banda a la que sucedían, está afirmación es irrisoria. Sus directos son compactos y rotundos, algo que parece acentuarse al desprenderse del sintetizador, pero claramente brilla más con canciones cortas y directas como “Hell” o “By Fear/Hi Love” de su Ep en colaboración con Ken Stringfellow, o “Turn it” o “Tell you” de su último disco “If”, que con las de mayor duración y desarrollo denso herederas de sus primeros tiempos. Pero, sin lugar a dudas, Neuman tienen un gran directo.

La misión de clausurar el escenario principal quedaba en manos de Sidonie, que hacía tres años que no pasaban por un festival donde son habituales. Salieron al escenario de forma muy divertida; bailando al son de Califormia Girls de los Beach Boys y ataviados con camisas hawaianas, toallas, palas de playa y una sombrilla enorme, escenificando lo que sería su concierto, una fiesta de verano. La fórmula fue simple, dar un concierto animado encadenando singles como “Fascinado”, “La sombra”, “Te quiero”, “Un día más en la vida”, “En el bosque”, “Costa azul”, “Nuestro baile del viernes” o “Fascinado”; introducir alguno de los temas de su último disco como “Sierra y Canada”, “Yo soy la crema” o “Un día de mierda”; y jugar entre ellos y con el público – es completa la conexión con Edu y Marcel, los nuevos miembros de la banda, y la complicidad que tienen todos en una actuación que es pura diversión-. Fue una pena no escuchar ninguna canción de “Shell Kids” o el clásico “Sidonie goes to moog” de su primer disco, que tanto nos ha hecho bailar desde su primera visita al Sonorama en 2002, pero no importa, porque completaron un fenomenal fin de fiesta y se marcharon de nuevo con su sombrilla y los Beach Boys acompañándoles.

Sidonie / Foto: Jacobo Revenga

Con la machacona sesión de Carlos Jean diciendo “¡Arriba los brazos!” y el mixtape de Eme DJ repleto de clásicos nos marchamos a casa.

El festival arandino nos continúa fascinando, a grandes conciertos como los de Vive Morente!Australian BlondeBiznagaCalexicoMercromina o Anna Calvi, se une la conexión con las nuevas masas de Supersubmarina o Vetusta Morla, la programación de montones de bandas emergentes y los momentos mágicos en la Plaza del Trigo. Y aunque el nuevo indie nos pueda gustar más o menos, son signo de nuestro tiempo y en un festival que tienen cabida diferentes y variadas propuestas, siempre se puede encontrar motivo para acudir año tras año, sin contar el buen rollo y la comodidad con la que se vive, aunque esto último puede perderse si continúa aumentando el número de asistentes, porque su sostenibilidad parece haber llegado al límite.

Portada Morente Vive! / Foto: Diego Santamaría

 

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1 comentario
  1. Lu says:

    El sonido fue en general malo, pero con vetusta morla especialmente malo … Como público no dejamos de gritar “no se oye” y la gente se fue y estaba indignada …

    Responder

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