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BIME PRO: PRIMERA JORNADA

Con un inusual ambiente primaveral comenzó ayer la segunda edición del BIME en el Bilbao Exhibicion Center de Barakaldo, Bizkaia. Lo hizo en su vertiente PRO, una especie de congreso que pretende aglutinar el mundo profesional de la música y convertirse en referente europeo. Su vertiente más lúdica y visible, el BIME Live, se celebra el viernes 31 de octubre y el sábado 1 de noviembre, con The National y Placebo como principales reclamos.

 

“Bizkaia International Music Experience nació en 2013 con la pretensión de realizar un encuentro internacional de profesionales de sectores que trabajan alrededor de la música, con el fin de crear un
espacio donde se intercambiarán ideas y se buscará crear nuevas vías de negocio, generando dinámicas y temáticas transversales y enriquecedoras”. El objetivo de BIME es, por tanto, “el desarrollo comercial, el intercambio de conocimientos y experiencias, la formación y la renovación del sector”. Es también un festival al uso en su vertiente Live -con medio centenar de bandas en escena-, celebrado inusualmente en otoño. Al hacerlo en Euskadi, además, se recoge en el BEC, moderna y mastodóntica feria de exposiciones y congresos.

 

BIME Pro abrió la segunda edición del evento con unas interesantes ponencias, plenas de actualidad, en una jornada con muchos de los profesionales acreditados aún de camino hacia la capital vizcaina. Acudimos a una de ellas para descubrir la primera sorpresa; la globalización se toma en serio aquí, los simposios se desarrollan en inglés sin servicio de traducción -a ninguna otra lengua-. Estamos en el BIME del BEC.

 

Mientras los directos se llevarán a cabo en un no-lugar similar a un enorme hangar industrial, frío y desasosegante, las charlas se imparten simultáneamente en dos amplios y prácticos auditorios, habituados a acoger congresos. En la tarima, Parag Bhandari (UG Strategies) conduce a Richard Marshall (United Agency) y a representantes de algunos de los eventos musicales más singulares del globo, el Sonar de Barcelona, el Fuji Rock japonés y el Estéreo Picnic de Colombia; el tema a tratar, “Festivales internacionales: ¿Cómo desarrollar tu audiencia en el extranjero con las nuevas tecnologías?”

 

Tras confesar que las nuevas tecnologías han sido fundamentales para que un público global pueda acceder a la información y a los tickets de los festivales -la red ha simplificado enormemente la venta de entradas-, paradójicamente todos los ponentes se mostraron cautelosos respecto a la utilización masiva de dichas herramientas -se citó el movil y apareció la sombra del estrés tecnológico-.

 

Desde Estéreo Picnic, festival que nació en Bogota en 2010 y que en su quinta y última edición ha contado con la participación de artistas como Red Hot Chili Peppers, Fabulosos Cádillacs o Nine Inch Nails, abogaron por mantener una idea de festival romántica -confiesan utilizar aún soportes tradicionales-, que permita la socialización a los asistentes. Más veteranos, los festivales de Fuji Rock y Sonar se crearon antes de la aparición de inventos como twitter. Jason Mayall, director del certamen japonés fundado en 1997, reconoció que, a pesar de que las nuevas tecnologías llevan el festival, en cuanto a promoción y comunicación, a millones de espectadores -¿qué hacer con ellos?, se preguntaron-, el suyo es un evento para nipones; conforman más del 90% de la asistencia. Japón es un país caro, confirmó, y si en el Fuji Rock tocan las mismas bandas que en el resto de festivales… ¿Qué aporta diferente? ¿Los japoneses y el pescado?… “Es difícil”.

 

En este sentido, Ventura Barba, desde Sonar -a nuestro entender, la voz más interesante de la ponencia-, resaltó que para las culturas no anglosajonas la globalización ha resultado positiva en cuanto a acercar intereses similares. “Pero nada será nunca tan cercano como acudir al festival, vivir la experiencia colectiva que ello supone”. Independientemente de lo que puedan ofrecer las nuevas tecnologías como herramienta, el desafío es, a su juicio, no hacer un festival mayor ni mejor, “sino único”. El Sonar ha cumplido recientemente su vigésima edición, expandiéndose por cuatro ciudades del mundo, y trata de integrar la innovación tecnológica dentro de su programación.

La asistencia a las conferencias de la primera jornada supera el centenar de oyentes, la mayoría hombres y aún jóvenes. Muchos trastean en sus móviles mientras los ponentes divagan.

 

En cuanto al resto del programa, algo más técnica -y siempre en inglés- resultó la ponencia que ofrecieron profesionales de Sony Playstation (Leslie Amos), Rage Music (Caroline Gorman), Wave Studios (Sarah Giles) y BT Sport (Jim Brackpool), conducidos por Roscoe Williamson, de Massive Music, sobre sincronización, tratando de responder a la pregunta inicial de si es “la nueva puerta al éxito”.

 

BIME se ha convertido en “el primer gran encuentro español de la sincronización y el music licensing”, tema de gran interés y actualidad para las bandas, como fuente de ingresos paralelos. En la segunda edición del certamen, son varias las ponencias que tratan sobre la utilización de música en TV, anuncios, películas, videojuegos… En su segunda jornada, el tema continuaba tratándose con una ponencia sobre Latinoamérica, mercado en el que el 50% de la sincronización llega de Europa.

 

Es significativo observar cómo mientras antaño grandes corporaciones como Warner y Universal no tenían ningún delegado que se ocupara de la sincronización, hoy todas las compañías tienen un departamento que gestiona la cuestión. También la manera de trabajar se ha invertido, puesto que mientras antes la industria cinematográfica acudía a la musical para reclamar trabajos específicos, ahora son las discográficas las que intentan meter baza en mercados paralelos como el cine. Cabe señalar que mientras los EE UU son líderes mundiales en cuanto a ventas de discos, Europa lo es en cuanto a gestión de derechos editoriales; el catalogo es inmenso.

 

Como colofón a la jornada inaugural, la conversación con el analista y gurú musical Bob Lefsetz, autor del blog The Lefsetz Letter, resultó la más agitada. Con un gran sentido del espectáculo, el veterano e iconoclasta crítico azuzó al público utilizando una y otra vez la coletilla de “no os va a gustar que os lo diga, pero esto es lo que hay”, mientras, locuaz, evitaba finalizar su alocución, la última del día: “He venido hasta aquí desde Los Ángeles, deja al público que pregunte”, reclamaba al moderador.

 

Además de para practicar inglés, el día sirvió también para celebrar el cóctel de bienvenida del país invitado, el Reino Unido, presidido por autoridades vizcainas que arroparon a Simon Manley, embajador británico en España. Ni siquiera en dicho acto se escuchó otra lengua que no fuera la de (por ejemplo) Johnny Rotten, exceptuando el “ongi etorriak” (‘bienvenidos’ en euskera) que el propio Manley pronunció. Como embajador de una tierra de grandes músicos, tras nombrar a The Beatles y The Rolling Stones, el joven diplomático se vino arriba para destacar en tono exaltado algunas bandas “de mi generación”, como The Clash o The Jam.

 

“Cada año, el Reino Unido recibe a más de seis millones de turistas en sus festivales musicales, cuyo gasto total asciende a más de 3.000 millones de euros”, fue uno de los astronómicos datos que Manley reseñó en su alocución de más de cinco minutos -según creímos entender, pues los términos millones y billones del mundo anglosajón nos resultan siempre confusos-. En definitiva, Simon Manley se mostró “inmensamente orgulloso, como país, de nuestras industrias creativas”. Innovación y creatividad que el Reino Unido mostrará en el BIME aportando a los showcases -compuestos por una veintena de grupos (no todos británicos) en las salas La Ribera, Azkena y Kafe Antzokia- bandas que, quién sabe, quizá en años venideros logren ascender hasta la cabeza del cartel de festivales como Glastonbury.

 

No es de extrañar que el embajador Manley se mostrara eufórico. Además de las cintas de las acreditaciones -con bandas rojas y azules sobre fondo blanco- y suponemos que como muestra de cortesía, hasta el lunch está aquí pensado para los británico -a excepción del vino-, pues la empresa de cátering vasca sirve salchichas, queso cheddar y… ¡Fish & chips!

 

Además de las conferencias que se desarrollarán hasta el viernes, el programa del BIME Pro cuenta con el Hack Day -para desarrolladores de nuevas plataformas-, el Startup Summit -con setenta proyectos presentados- y el BIME Recruiting, apartado que pretende apostar por reactivar el mercado laboral del sector de las industrias creativas.

 

Según datos facilitados por la organización, son casi 1.500 los profesionales del sector inscritos en las jornadas del BIME Pro. La participación española asciende al 80 %, la mitad de los cuales son de Euskadi. Del 20 % restante, un 15% proviene de Europa y un 5% del continente americano. En cuanto a empresas, son cerca de un millar las que prevén participar de los eventos programados. Las conferencias cuentan con 130 ponentes y el Primer Congreso de Festivales del Estado, a celebrar el viernes 31 de octubre, tiene confirmada la presencia de 68 festivales. Números que dan cuenta de la magnitud del ambicioso evento.

 

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