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CRÓNICA ARENAL SOUND: VIERNES

Ya lo advertimos en el reportaje previo dedicado al Arenal Sound: Como consecuencia de la abrumadora reiteración de nombres que exhiben los festivales, las crónicas desde Burriana son selectivas, otorgando prioridad a artistas que actúan en exclusiva o que no han pasado anteriormente por otras citas estivales españolas este año. Por eso, el viernes, nos tomamos la libertad de pasar por alto a Sidonie, The Right Ons, Triángulo de Amor Bizarro o Izal, grupos que han actuado muy recientemente en Contempopránea, BBK Live, Low, FIB, etc. y que ya han sido objeto de reseña en byTHEFEST. Así pues, nuestro picoteo del viernes comenzó con uno de los platos fuertes del Arenal Sound 2014: Miles Kane, buque insignia de la nutrida representación británica de la jornada.

 

Miles Kane

 

Y lo cierto es que supo estar a la altura. Salió acompañado por su banda al son del “Loaded” de Primal Scream, arrancó con “Inhaler” y no dio tregua en la hora y cuarto que duró su concierto. Lo suyo es clase pop inglesa en una tradición que se inicia en los Beatles, pasa por The Who o Bowie y llega hasta Paul Weller, uno de sus modelos indiscutibles (no hay más que escuchar “You’re Gonna Get It”). Se sintió a gusto desde que pisó el escenario, y fue dejando caer perlas como “Counting Down The Days” o “What Condition Am I In?”, consciente de que en sus dos álbumes no hay material de relleno. En “First Of My Kind”, el teclista Ben Parsons se desdobló a la trompeta, para dar paso después a un “Give Up” en el que, como es costumbre, introdujeron un guiño a “Sympathy for the Devil” (The Rolling Stones), y tras “My Fantasy” llegaría un tramo final apoteósico, con “Don’t Forget Who You Are”, “Rearrange” y un largo “Come Closer”, que cerró un pase impecable, de gran nivel. Sin duda, el mejor de la jornada.

 

Miles Kane, dándolo todo

 

Los jóvenes Peace comparten bastantes influencias con Kane, y además les añaden otras sin demasiado disimulo, como The Cure (muy evidente en “Lovesick”). El único álbum de la banda de los hermanos Koisser prometía una actuación refrescante y sin complejos, que sin embargo dejó un sabor de boca agridulce al poner en evidencia que todavía están buscando una identidad propia. Del acento bailable que toman prestado a Foals (“Wraith”) al toque afro deudor de Vampire Weekend (la guitarra de “Bloodshake”), apuntan maneras en todas las direcciones a las que parecen dirigirse, pero da la sensación de que todavía no saben a qué carta apostar el indudable potencial que poseen. En todo caso, una estupenda oportunidad para ver a una banda en crecimiento que puede deparar muchas alegrías en el futuro.

 

Peace

 

La siguiente cita en el escenario principal era con Biffy Clyro. Como Miles Kane y Peace, no lograron llenar, pese a lograr una notable respuesta de público, circunstancia que vuelve a poner sobre la mesa las reflexiones a propósito de la primera jornada del Arenal Sound: ¿Dónde están los famosos “sounders” durante los conciertos? Pues de botellón en el camping (y en las calles), a la espera de que los disc jockeys tomen el recinto. Pero vamos con la banda escocesa. La Wikipedia define “mascletà” como “un disparo pirotécnico que conforma una composición muy ruidosa y rítmica”, y lo cierto es que no hay mejor manera de explicar cómo fue el concierto del trío, que en vivo se amplía a quinteto. Basado en pilares como una imagen efectista y un apabullante sonido, el directo de Biffy Clyro es una descarga metálica en toda regla, barnizada de rock alternativo para penetrar mejor en el mercado mainstream, pero cortada por el mismo patrón que la de Muse. Es decir, tan sobrada de desmesura como vacía de contenido. Lo cual no quiere decir que Simon Neil no pusiera toda la carne (y los tatuajes) en el asador. Lo suyo fue una ración de grandilocuencia “Biblical”.

 

Biffy Clyro

 

Antes de encarar la recta final del día, el picoteo del viernes incluyó un somero vistazo a los georgianos LOUDspeakers, uno de los ganadores del concurso de grupos del festival, que desgranaron sus oscuras melodías de inspiración post-punk ante un número muy reducido de espectadores. También una visita al escenario Negrita, para constatar que Estereotypo son, hoy por hoy, la versión española de Rinôçérôse (y que pueden cargarse “Love Me Do” sin pestañear).

 

The Wombats

 

Casi a las 3 de la madrugada, llegó el turno de The Wombats, ese trío de Liverpool cuyos miembros parecen salidos del club de empollones del instituto. Para no romper la tradición de la jornada, también ellos se miran en la historia del pop británico, que asumen sin otra intención que ser un eslabón más de la cadena. Divertidos, saltarines e inocuos, se alimentan de britpop con algún aliño electro, que convierten en canciones tan dignas como carentes de especial encanto, una banda sonora ideal en el contexto de un festival en el que la música no deja de ser un ingrediente más, y no necesariamente el de mayor importancia: Durante el concierto de Biffy Clyro, se pudo ver a Miles Kane en la zona VIP. En el FIB, no hubiera podido dar un paso sin que alguien le abordara. En el Arenal Sound, la única chica que se le acercó con un móvil fue para pedirle que le sacara una foto con una amiga. ¿Hemos dicho ya que este es un festival diferente?

Fotos: Liberto Peiró

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