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CRÓNICA AZKENA ROCK 2015: SÁBADO

Azkena significa último en euskera, por lo que al igual que ayer viernes, desandaremos lo escuchado y vivido la jornada del sábado, la de la clausura de la 14ª edición del Azkena Rock festival, “el último festival de rock”, el de Vitoria-Gasteiz. Jornada esta más equilibrada que la anterior, en la que destacaremos, sobre todo, el buen hacer de Powersolo, Cracker y John Paul Keith.

Varios cientos de melómanos despiden el evento con los nebulosos Wovenhand de David Eugene Edwards (16 Horsepower), quienes ritualizan la salida del recinto festivo, mientras otros miles se desbocan con la contundencia de Kvelertak. Si rivaliza en pegada con Mastodon, nos quedamos con el sexteto noruego -con tres guitarras saltarinas- comandado por el oso Erlend Hjelvik y protegido por dos búhos que permanecen al acecho encima de los amplificadores, a ambos lados del escenario. Su mezcla de black metal y hardcore, necro&roll lo llaman, los hace pesados y rápidos a la par. Es además la única banda del festival, en esta edición, que no utiliza mayoritariamente el inglés en sus canciones, pues cantan en noruego.

De Mastodon, sin embargo, poco podemos decir. Aprovechamos un solo de guitarra en “The Motherload” para cenar, y al volver, como aquel otro mastodonte, el del cuento de Monterroso, el punteo aún estaba allí. Sin menoscabo hacia sus miles de entusiastas fans, no es el suyo un estilo, siempre presente en el Azkena, que nos encandile.

Mastodon Foto: MusicSnapper

Paradógicamente, mientras los fascinados con Mastodon tildaban de soporífera la actuación de Ocean Color Scene -“en modo catenaccio, ralentizando el festi”, leímos en twitter- a nosotros nos gustó, aunque fuera un bolo discutible. ¿Era la hora y el lugar?

Acompañados por músicos jóvenes, Simon Fowler y Oscar Harrison se jugaron nada más salir un órdago a mayor, abriendo con “The Riverboat Song”, su hit más reconocible. Y aunque a ratos rockearon, ofrecieron un bolo delicado y a ratos acústico, preciosista, quizá no demasiado adecuado para un festival de esta envergadura -¿está el britpop fuera de lugar en el Azkena?-.

Ajeno al murmullo de la multitud que tenía enfrente, Simon Fowler se esforzó a la voz, tocando guitarra en mano “Robin Hood” en solitario. De Birmingham a Liverpool, dejaron “The Day We Cautch the Train” casi para el final -quien conocía a la banda y la atendió frente al escenario, vaya si lo disfrutó-, y cerraron con ¡una versión de los Fab Four! “Day Tripper”.

Ocean Colour Scene Foto: RhythmAndPhotos

Llegados a este punto, se presentan solapados los conciertos de Off! frente a John Paul Keith y el de Red Fang frente a Reigning Sound -habitual en otros festivales de gran formato, que se actúe en dos escenarios simultaneamente es algo relativamente reciente en el Azkena; sucede desde la irrupción del tercer escenario-. En resumen, propuestas más cálidas (stage 3) frente a otras más contundentes (stage 2). Nos parapetamos en el escenario dedicado a Kim Fowley, el tercero, abandonando el segundo, que debe su nombre a Bobby Keys -el primero se llama BB King; todos ellos músicos fallecidos este último año-.

La superbanda Off!, compuesta por músicos de Circle Jerks, Roket From the Crypt o Redd Kross, se presenta con su vocalista Keith Morris (Black Flag) tocado con un sombrero naranja de promoción, de la telefonía vasca Euskaltel, mientras arenga a las masas -excesivamente comunicativo entre tralla y más tralla-, en plan “fuck the politician!”. Del stoner de Red Fang hemos oído hablar muy bien; no podemos atestiguarlo.

Off! Foto: RhythmAndPhotos

Más atención prestamos a John Keith Paul, y vaya si la merece. Tejano como los ZZ Top y elegante como él solo, el guitarrista cool, con reminiscencia costeliana, se presentaba en trío para defender “Memphis Circa 3 am”, su trabajo más cálido y reposado. Pero el definido como un “hacedor de canciones esplenderosas” por Fernando Navarro, autor del blog de El País “La ruta norteamericana”, tiro más de su anterior “The man that time forgot”, con más pegada rockera; quizá por aquello de encontrarse en un festival masivo. Sonando fresco y actual, tocó garage, rockabilly, country, soul, rock&roll… la lección fue tal que por aclamación popular John Paul Keith se ganó un bis -con el que jugó con el público-, algo inusual en el Azkena de no ser cabeza de cartel. Soberbio.

John Paul Keith Foto: MusicSnapper

El mismo escenario acogió anteriormente a Reigning Sound, banda conformada en torno al ex Oblivian Greg Cartwright. El quinteto garagero de Tennessee ha facturado uno de los discos de rock más interesantes del último año, “Shattered”, y aunque nuestra expectación fuera máxima, se quedaron a medio camino. Abrieron impetuosos y divertidos en plan “North Cackalacky Girl”, pero sonaron un tanto planos incluso en gemas delicadas como “Never Coming Home”. Al contrario que con Jhon Paul Keith, el zurdo Cartwright se encontró al finalizar la actuación con diez minutos extra que casi no supo cómo aprovechar. No lograron entusiasmar.

Seguimos viajando en el tiempo para encontrarnos con Cracker en el escenario principal, en la que resultaría una de las actuaciones más notables de la jornada. El vigoroso quinteto dirigido por David Lowery, con el guitarrista Johnny Hickman pletórico (conforman el quinteto el bajista Bryan Howard, el batería Coco Owens y la teclista Thayer Sarrano), mejoró canción a canción, a ratos convertida en sexteto con el apoyo de la slide guitar de Matt “Pistol” Stoessel. Cómodos bajo el sol de Mendizabala, presentaban su más reciente “Berkeley to Bakersfield” (2014). Dejaron claras sus intenciones con “The World is Mine”, y en plena fiesta, cerraron con “Euro-trash Girl”; rotundo colofón.

A media tarde, The Outside Hours se batía el cobre con Eagles of Death Metal; mal asunto para los catalanes. El día se presenta demasiado luminoso para el sonido oscuro de The Outside Hours. Acudimos curiosos hacia el stage que acoge a la banda angelina. La guitarra la toca un señor con sombrero y barba larguísima, cual Hibbons o Hill. Es Josh Homme disfrazado? No, es el guitarrista stoner Dave Catching, sustituto del lider de QOTSA y apoyo del gamberro Jesse Hughes. Siempre divertidos, Eagles of Death Metal presentan “Zipper Down” y excitan a la audiencia. Hasta Brent Hinds, de Mastodon, bailó con ellos.

Eagles of Death Metal Foto: RhythmAndPhotos

Resulta difícil destacar la actuación de alguna de las primeras bandas en salir a escena, pero si la actitud con la que se pisan las tablas es clave, Powersolo la tienen. El cuarteto danés creado por los hermanos Jeppesen -Kix y Atomic Child, les dicen-, dotados de un gran sentido del humor escénico, está a punto de cumplir una década bajo los focos. No solo facturan rockabilly, pero también. Están en plena forma y su energía es contagiosa; su empuje nos hace bailar sin parar  al ritmo de “The Real Sound”, publicado recientemente.

Disculpen lectores… esperen un momento. ¿Como? Que actuaron en el Azkena Rock como backing band de Heavy Trash, de Jon Spencer? Ahora se entiende todo mejor. Apunten: Powersolo.

Powersolo Foto: MusicSnapper

Como Highlights el viernes, el trío jijonense Black Horde se encarga de rascar el silencio en la jornada del sábado, esta vez bajo un sol plomizo. Según ellos mismos, facturan Mad Max Rock & Roll; apenas tuvieron tiempo de demostrarlo. Por entonces, los festivaleros estaban aún dispersados por las terrazas de la ciudad.

Hasta aquí en lo que respecta a Mendizabala, recinto festivo, pues el Azkena Rock hace ya unos años que se expande por la ciudad. Al mediodía, en sesión vermouth, la Plaza Virgen Blanca observa el poderoso soul rock de Sven Hammond, quien en la jornada anterior debutó en el Estado. El quinteto holandés defiende con solvencia “The Usual Suspects”. Se muestran cercanos y simpáticos, e invitan al escenario a decenas de espectadores, niños incluidos. El frontman tiene carisma, se ha ganado la ciudad.

El público en la Plaza de la Virgen Blanca durante el concierto de Svan Hammond Foto: MusicSnapper

Ajeno al Azkena Rock, pero no al halo rockero que desprende estos días Vitoria-Gasteiz, en los Jardines de la Falerina se han montado su propio festival con The Midnight Ghost Train y los locales Cobra, el Txuleta Rock. La carne se asa a la parrilla mientras suena Cobra, brutal!

Con ZZ Top se marcharon también los moteros que ayer aparcaron sus monturas en manada. Resultado, el sábado hubo dos mil asistentes menos, con una cifra total de 26.00 espectadores, según la empresa organizadora, Last Tour International.

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