Azaelia Banks MusicSnapper

CRÓNICA BILBAO BBK LIVE 2015: VIERNES

La música es mera excusa, decíamos ayer. Lo ratificamos hoy, pues solo así se podría entender que las colas para conseguir (gratis, eso sí) sombreritos naranjas -obsequio de una empresa de telefonía movil-, prismáticos de papel -cortesía de la radio Gaztea- o piruletas del patrocinador principal del festival, sean mayores que los grupos de gente que se atrinchera en la valla para estar en primera fila; o que se arremoline más gente en el puesto que tunea bambas y en el karaoke que bajo la carpa de actuaciones.

Por lo demás, la segunda jornada del Bilbao BBK Live, la del viernes, comenzó tan perezosa o más que la inaugural, pues la inusual meteorología invitada a pasear y disfrutar del Botxo. Sol radiante en Bilbao, con una agradable brisa que, seguro, tornaría en noche destemplada.

Las actuaciones arrancaron con Nazca, bilbaínos vencedores del concurso de maquetas Gaztea y los escoceses We Were the Promised Jetpacks; con la mayoría del público dispersado aún por la ciudad. Y es que Kobetamendi no desperezó hasta la irrupción de Azealia Banks, quién espabiló al público más joven con su dinámico hip hop tribal. La neoyorquina se presentó megáfono en mano, hizo un guiño al público cantando en español un ritmo latino -“¡mira como baila la niña morena!”- y no necesitó más que una pareja de bailarines y las bases de dj Cosmos como apoyo, cambio de vestuario incluido, para encender la mecha con un ritmo frenético de aerobitón. Tiene mucha clase; flow, que le dicen.

Azaelia Banks. Foto: MusicSnapper

Obviamos la programación de la carpa y el bus de la entrada para centrarnos en las actuaciones principales. El tránsito del día a la noche la realiza James Bay, cantante británico de buena voz que presenta “Chaos and the Calm”. Tras algún que otro blues elegante, cierra una actuación deslavazada y llena de interrupciones con la delicada “Hold Back the River”.

James Bay_ Foto: Tom Hagen

Entre Banks y Bay se foguean, cómo los guipuzcoanos Grises, en el bus de la entrada. Contentos de tocar cerca de casa, aglutinan un buen número de seguidores a los que encandilan con un directo muy animado de sonoridad diáfana y con temas de su último trabajo, “Animal”; y, sobre todo, con la optimista “Parfait” del anterior, en el que exclaman: “Sentir que todo es perfecto…”.

Grises Foto: RhythmAndPhotos

La jornada del viernes resultó estilísticamente más variada que la anterior y resultó artísticamente superior. Fue, en cierta forma, una jornada de retornos, pues Alt-J actuó en Kobetamend hace tan solo dos años -han crecido mucho desde entonces- y Ben Harper, junto a sus Innocent Criminals, en la primera edición del festival, en 2006. También los locales Zea Mays habían actuado con anterioridad en el Bilbao BBK Live, en 2012, al igual que Mumford & Sons. En cuanto al público, el recinto se presentaba un tanto más aglomerado -sold out también ayer-, con menos adolescentes y más veteranos, menos colorido y más camisetas negras. Seguía habiendo, eso sí, mucha gente disfrazada.

The Jesus and Mary Chain, a pesar de actuar temprano, eran a priori la  mayor luminaria de la jornada, papel a la postre ejercido por Alt-J y Ben Harper. Y es que los escoceses visitaban Bilbao para revisar “Psychocandy”, obra capital que, al cumplir 30  años, fue publicada antes de que un buen número de asistentes y participantes del festival naciera.

Comandado por Jim Reid, con sonido sucio y oscuro pero no muy fuerte, el quinteto nos gustó en la distancia corta. En la penumbra del contraluz, y totalmente estáticos, construyeron una capa de distorsión -a base de fuzz, marca de William Reid- en la que transitaron apenas una hora y diez minutos -sin bises-; tocando de principio a fín los quince temas de su disco de debut; el más recordado: “Just Like Honey” al “It´s so Hard”. Completaron una actuación in crescendo con cuatro temas más; la última, “Revenge”. Phil King (guitarra), Mark Crozer (bajo) y Brian Young (batería) conformaron el quinteto junto a los hermanos Reid.

The Jesus & Mary Chain Foto: MusicSnapper

Si mientras sonaba The Jesus and Mary Chain la chavalería aprovechó para cenar o tumbarse a la bartola, lo que nos permitió disfrutar de su actuación con espacio y a muy buena distancia, Alt-J logró saturar el Stage 2 apenas dos años después de actuar casi a primera hora en Kobetamendi; en un directo casi tan delicado y más sorprendente que el de ayer. Paradógicamente, el aglutinar a tantos espectadores no los hizo acreedores de suscitar su atención, pues apenas pasada la mesa de sonido el “publico” vociferaba ajeno al quehacer del cuarteto de Leeds. Su propuesta hipnótica, con frágiles melodías de voces agudas, estaría quizá mejor resguardado en un auditorio o teatro.

Alt-J conectó mejor con temas de “An Awesome Wave”, como “Something Good”, que con los de su más reciente “This is All Yours”. Parapetados en un precioso juego de luces, también a contraluz como The Jesus and Mary Chain; si los escoceses utilizaron colores cálidos los ingleses apostaron por los fríos -predominantemente azules-; si aquellos sonaron áridos, estos cristalinos; si los veteranos eran tierra los jóvenes fueron agua.

Alt-J. Foto: Rhythm And Photos

Sólido y líquido, The Jesus and Mary Chain vs. Alt-J. “I wanna die just like Jesuschris” cantaron los primeros como colofón; “… but please don´t go, I love you so…” los segundos, ahora sí, al unísono con la audiencia. ¡Ay el amor, siempre presente!

“Breezeblocks” coincide en tiempo con “Kukutza III”, canción emblemática que Zea Mays dedicó al mítico “Gaztetxe” (casa ocupada) del barrio de Rekalde, en Bilbao -demolido por la fuerza, tras mucha resistencia, en 2011-. En Kobetamendi, su recuerdo sonó contundente en la carpa, pues Zea Mays es un grupo de altura. Comandado por la destacada voz de Aiora Renteria, el cuarteto rockero ha traspasado fronteras cantando en euskera, gracias en parte al primaveral hit “Negua joan da ta” -han tocado en Berlín, Londres o Tokyo-. Ayer presentaba el autoproducido “Da”, fabuloso trabajo grabado y mezclado en Londres con producción del reputado Dave M. Allen (The Cure, Depeche Mode, Neneh Cherry…).

Zea Mays. Foto: Tom Hagen

Volvía a tocar Ben Harper con los Innocent Criminals, algo que al parecer no había hecho los últimos siete u ocho años, aunque en la primera edición del Bilbao BBK Live, hace ya diez años, estuvo acompañado de la superbanda con la que actuó ayer en sexteto.

La misa que ofició el de Pomona (California) -¡anda, como Tom Waits!- abrió con los tambores tribales de “Burn One Down” -no en vano tiene sangre Cherokee-, remitiendo a Bob Marley con su sonoridad reggae; como haría con Neil Young en las más rockeras-. Y es que la cálida voz de Harper da cabida además, tanto al blues como al country, e incluso al funk y al soul.

Tras endurecer su sonido con dentelladas rockeras, puso a cantar al público con la acústica “Diamonds on the Inside” y pasó a ritmos más relajados con “Roses from my friends”; mostró su maestría en la slide con una casi irreconocible “Don´t Take that Attitude to your Grave” y de vuelta al reggae se envalentonó con “With My Own Two Hands”, cantando “I Can Change the World”. Se despidió con “Amen Omen”, para volver con la celebrada “Better Way”.

Ben Harper. Foto: MusicSnapper

El contraste de la voz aterciopelada de Ben Harper al timbre chirriante de Shaka Ponk, abriendo a toda pastilla con “Black Listed”, es abismal. El sexteto -¿o son siete?- factura un sonido de grandes contrastes, difícil de clasificar; adecuado para cerrar la noche con sus inverosímiles visuales. “My little corazón is falling apart from you” dice uno de sus vocalistas tatuados; estos franceses y su hardcore dance.

La madrugada desplaza la fiesta hacia el bosque, donde el set se prepara con retraso -¿importa ya?- para Jupiter Lion. Mientras, Arizona Baby revientan la carpa felices de tocar tras Ben Harper, de quien hicieron una de sus primeras versiones. “Cantar  ayuda” explican, mientras tocan su canción fetiche, “Shiralee”. Si el jueves lo más peligroso que nos pasó fue que nos entraran pidiéndo pillar M, ayer un pavo, en primera fila del bosque, nos pregunta sobre Jupiter Lion; “vamos a proponerles hacer una jam, así tocamos todos un poco”.  Es hora de abandonar Kobetamendi.

Portada Azaelia Banks. Foto: MusicSnapper

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