ebrovision foto david perez cejuela 940

CRÓNICA DEL EBROVISIÓN 2016

Habría que ser un cretino nihilista para no aceptar las fundadas argumentaciones que explican por qué los festivales de interior como el Ebrovisión, asentados y de formato medio, promueven una serie de valores y connotaciones culturales y sociales – incluso sentimentales – diferentes que otros que han nacido únicamente al amparo del sol, la playa, una oportunidad de inversión, el apoyo de alguna marca o mecenas y con un sentido mucho más frívolo –pero totalmente lícito – de la diversión. Tal vez se trate solamente de explotar lo que cada uno tiene. Además, no es casual que muchos de estos festivales estén promovidos por asociaciones culturales sin ánimo de lucro – el Ebrovisión está organizado por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo -, y aunque en algunos casos el amateurismo es evidente –sobre todo cuando son festivales primerizos- lo suplen con esfuerzo, voluntad, pasión y un único objetivo: que la gente disfrute y esté orgullosa de su trabajo; algo nada baladí cuando se compara con que el objetivo sea únicamente ganar dinero.

Jueves

Nuestra primera incursión en la decimosexta edición del Ebrovisión fue en la Fábrica de Tornillos, espacio protagonista de los conciertos del jueves, una jornada corta pero que servía de perfecto aperitivo para todo lo que vendría por delante. Los primeros en subir al escenario fueron Shinova, una banda vizcaína que aunque ya lleva curtiéndose desde 2009, es ahora con su fichaje por Warner para su inminente nuevo disco, “Volver”, cuando están realmente optando a ocupar un puesto significativo en el ranking indie rockero nacional. Si se les escucha en directo, queda más que evidente que la estela de bandas como Izal, marcadas claramente por la épica, es el rebufo que intentan tomar. Vienen de un rock más contundente y anglosajón que las bandas indies nacionales que ahora triunfan, pero a base de lima han logrado emparentar bien con los mismos seguidores y a poco que su nuevo trabajo funcione, van a estar bastante bien colocados para optar a ese trono de hojalata que parece que siempre está buscando nuevos relevos.

Shinova / David Pérez- Cejuela

Es prácticamente imposible que Rural Zombies no te atrapen a base de ritmo, porque el ritmo es la base de lo que hacen, lo que les da fuerza y te hace bailar. Rock tecnificado, post punk danzable, frescura pero contundencia, unas características que se pueden aplicar al último disco de Foals, pero también al suyo. Nos hicieron brincar como posesos y eso es de agradecer.

Tras Rural Zombies tocaba bajar pulsaciones con Tachenko, unos currantes del pop y auténticos clásicos en el indie de nuestro país. Tienen una forma de componer melodías que ya es marca de la casa y desprenden un positivismo muy necesario cuando estamos rodeados de tanta épica melodramática, que hace que haya conciertos que más bien parecen arengas antes de acometer la Batalla del Abismo de Helm. A veces nos olvidamos de que el pop puede tener ese efecto balsámico, y despreocuparnos y relajarnos con bonitas canciones.

Tachenko / Foto: David Pérez Cejuela

Para cerrar la noche en la Fábrica de Tornillos, subieron a las tablas Perro para demostrar que tienen uno de los directos más contundentes que se pueda ver en España y que los fallos de sonido que deslucieron su concierto en el Sonorama fueron solamente un accidente. Su nuevo disco “Estudias, Navajas” es igual de divertido, pero mucho más potente y directo que su magnífico debut “Tiene bakalao, tiene melodía”, por lo que ahora sus conciertos te hacen mover la cadera, pero también llevar ininterrumpidamente el ritmo con la cabeza – el típico headbanging-. El cachondeo se redondeó y fue completo cuando para terminar el concierto con “Marlotina” hubo una invasión del escenario de algunos organizadores y DJs que pasaban justo por allí y tenían ganas de cantar y bailar un rato sobre el escenario. Tras los murcianos, la juerga se desplazó a la Sala Orosco – como pasaría cada noche – dónde Pemenanf y Maadraassoo hicieron gastar las ganas de fiesta de los más valiente.

Perro / Foto: David Pérez-Cejuela

Viernes

El viernes ya nos tenía reservadas diversas actividades por el día: en la Fábrica de Tornillos, al mediodía, actuaba la multitudinaria banda mirandesa La Regadera que daba color a la espectacular nave de techo curvado a base de reggae y ska; por la tarde, justo antes de acudir al Multifuncional de Bayas, la última incorporación al festival, Amatria, actuaba en la Fábrica de Tornillos. Además de todo esto, durante el día, en diversos puntos de Miranda de Ebro, empresarios de ocio locales programaban sesiones aprovechando los diferentes DJs que actuaban en el cartel del festival, haciendo que el pueblo fuera un hervidero musical por casi cada esquina.

Ya en el recinto, al llegar, el foco de atención se dividió en dos puntos principales: el Escenario La Salve en formato terraza sobre contenedor, en el que tendrían lugar los dos primeros conciertos –Yellow Big Machine y Las Ruinas-, y el Escenario Estereoclub, en el que ininterrumpidamente – desde la apertura hasta el cierre-, pincharían un numeroso y variopinto conjunto de DJs.

Desgraciadamente no llegamos para ver a la banda de Bilbao –marcaremos a fuego la siguiente ocasión-, pero sí que disfrutamos de Las Ruinas anocheciendo en Miranda, descargando su particular heavy pop con esos guitarrazos melódicos, sus personales y kitsch letras y su cada vez más amplio repertorio; porque siguen a disco al año y en cada uno de ellos hay hits que se suman a una ya interesante lista – de “Siesta Mayor” podrían ser ejemplo “Gabriel y Vencerás” y “Fruta de Temporada”-.

El Escenario Principal quedó inaugurado por Fuel Fandango, una hora extraña para ellos, pero todo sea por la preservar la garganta de Nita, que parece totalmente recuperada. Creo que está claro que esta banda, una de las más internacionales que tenemos, gana mucho en directo. Su crossover racial y bailable, musical y visualmente adictivos, con una frontwoman tan intensa como Nita son perfectos para un festival y su fiabilidad es incuestionable. Lo mismo que Quique González, pero en otro estilo totalmente diferente. En este nuevo disco y gira con Los Detectives, Quique González vuelve a dejar muestra de sabor puramente americano, de gran banda, de sonido pulcro y sobrio aunque sin riesgo, y quizá ese fue el lastre más que la virtud. Fuel Fandango nos dejaron sudorosos y quizá Quique González nos hizo enfriarnos.

La recta final llegaba como el brío de una locomotora a toda velocidad con Belako. Su nuevo disco “Hamen” no ha hecho más que recopilar las mejores virtudes de lo que habían hecho anteriormente. En directo todavía crecen un plus sus melodías post punk –ya sea desde los sintetizadores, como de las guitarras-, que aunque no tienen el riesgo de las bandas que pusieron en marcha el género, son indudablemente atractivas, bailables y excitantes.

Aunque Chk Chk Chk tuvieron su mejor momento hace una década, cuando el panorama del indie bailable lo protagonizaban bandas como LCD Soundsystem, The Rapture, Radio 4, CSS o Klaxons, que hacían de la fusión desacomplejada su bandera, el directo de estos tipos es una fiesta de principio a fin. Dance punk funk, o como quieran llamarlo, que derrocha tanta adrenalina como un partido de bádminton de Carolina Marín.

Si con Belako la locomorora estaba en plena acelaración, con Chk Chk Chk perdió los frenos, y Grises solo tuvieron que aprovechar su inercia para llegar al final del viaje intentando no descarrilar. Ritmos africanos, synth pop bailable, electrónica de suavidad precisa y actitud, esas son las armas de sus tres discos y las que utilizaron para cerrar una noche estupenda.

Como cada noche, después de terminar en el recinto, el sarao continuó en la Sala Orosco. Esta noche del viernes se pudo bailar al ritmo de las prescripciones de Patrullero, Edu Anmu y Optigan1.

Sábado

Tercera y última jornada del Ebrovisión 2016, aunque ahora una vez acabado parece que haya durado toda una semana, ya que a partir de la noche del jueves se convierte en un evento sin respiro; de mañana, tarde y noche.

Ebrovisión cuida bastante el aspecto de integrarse en la vida social de los habitantes de Miranda; durante el día se pudo llevar a los pequeños al  Ebropeque, que este año tenía a  L Kan como protagonistas; acudir al mediodía a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de dos bandas excitantes e interesantes como son Juventud Juché o Novedades Carminha; o quedarse a comer en la Plaza España para disfrutar de la concurrida y variada Muestra Gastronómica, mientras desde el Escenario Gometero, ubicado en el templete del centro de esta plaza del Casco Antiguo, Brummel y Blutaski Dj lanzaban canciones mientras la gente se metía entre pecho y espalda pinchos, paellas y otras viandas. Con la boca llena, casi al mismo tiempo, en otra plaza contigua comenzaron los conciertos de la tarde con Franco, L Kan e Hidrogenesse.

De estos conciertos, así como los primeros de la noche en el Escenario La Salve – Dekot y Green Class- , solo pudimos ver un poco como Carlos Ballesteros y Genís Segarra se bastan ellos solos para demostrar que son uno de los grupos más originales de los últimos años, con unas canciones que aunque kitsch tienen una lírica gloriosa y un sonido sintético de un estilazo irreprochable. La “excusa” para perdernos los otros conciertos, fue que el que escribe estas palabras es el mismo Blutaski DJ que puso música tanto en el templete de la Plaza España por la tarde, como a las 21:00 en el Escenario Estereoclub. Aun así esperamos ver pronto a este puñado de bandas emergentes, las cuales desgraciadamente todavía no hemos podido reseñar en byTHEFEST y a L Kan nos los reservamos para el Truenorayo Fest.

Green Class / Escenario La Salve

También nos perdimos a Perlita que, con su incontrolable desparpajo, pusieron en marcha el Escenario Principal. Como es una pena no comentar nada de varias bandas por no haberlas podido ver, podemos utilizar la mecánica cuántica para hacer al menos un comentario sobre Perlita. Remodelando las teorías que el cachondo de Shrödinger formuló con su gato –realmente fue un experimento teórico y no se maltrató ningún animal-, al ser totalmente un misterio lo que ocurrió en el recinto interior durante su actuación, podemos decir que hicieron un buen y un mal concierto; una paradoja, pero que nos da la posibilidad de la coexistencia y superposición de ambas posibilidades. Aunque siendo mucho más coherentes, dedicamos un rato a buscar a algunas personas de confianza que acudieron a verles y preguntar que les había parecido, coincidiendo finalmente su juicio con similares impresiones a las vividas por nosotros en el FIB: su fusión desenfadada y su divertida incitación al baile hizo que sumaran fans a su causa.

Tanto el cántabro Ángel Stanich, como los burgaleses La M.O.D.A., son dos artistas que tienen multitud de fans en la zona, son programados en la mayoría de festivales de Castilla, La Rioja o Pais Vasco y conectan muy bien con la forma en que en estos sitios se disfruta del rock&roll. Aunque el rock ácido de herencia setentera de Stanich y el folk rock de La Maravillosa Orquesta del Alcohol son tremendamente eficientes sobre el escenario, quizá necesiten de un poco más de riesgo para tiempos venideros, las aristas de su trabajo se liman cuanto más se les escucha, o quizá ese es el problema, que les vemos demasiado a menudo.

La banda internacional de la jornada eran otros rescatados de tiempos mejores, Tahiti 80. Tampoco se le puede pedir a los festivales humildes que traigan a grandes figuras foráneas, así que es agradable que se esfuercen en ser menos previsibles que la media, aunque quizá este año hayan estado menos acertados en la elección que otros años, dónde han estado excelsos. Aunque los franceses Tahiti 80 llevan en activo publicando trabajos de forma constante desde 1999, fue a principio de siglo con “Walpaper for the Soul” cuando tuvieron su mejor momento, o incluso con su debut “Puzzle” que acaba de ser reeditado. Fue aquella época en la que parecía que con ellos, Air o Phoenix, los franceses tenían el monopolio del pop elegante y moderno, pero aquella fórmula ya está un poco vista y la falta de sangre de nuestros vecinos la hace demasiado anestésica.

El Espacio Multifuncional a reventar / Foto David Pérez-Cejuela

Y llego el momento de Izal, cabezas de cartel de cualquier festival indie que se precie. Realmente, su actuación fue el momento en el que se hizo patente el sold out de este año en Ebrovisión. Su poder de convocatoria es evidente y sus shows son eficaces hasta el paroxismo –podrían salir al escenario con los ojos vendados y repetir fórmulas sin ningún miedo-, lo que tampoco tiene que ir acompañado de otro tipo de consideraciones referidas a su música. Sus formulaciones épicas o sus melodramáticas letras tienen atrapada prácticamente a la totalidad de la generación indie nacional, al menos toda aquella que se resiste a meter los pies en el barro del underground. No solamente triunfan como la coca-cola allá dónde van, si no que han empezado a surgir bandas que les toman como referencia y… lo siento, pero decir que España necesita más grupos jóvenes que se parezcan a Izal o Vetusta Morla, es como decir que Castellón necesita otro aeropuerto.

Tras el torbellino emocional de Izal, WAS fueron los encargados de zurcir los corazones de los numerosos presentes y ponerles a bailar hasta que los seguridades del festival nos mandaron a todos a casa. Los cada vez más bailables WAS –si eso era posible- han dado con la fórmula, ojalá no la abandonen.

Los más valientes bajaron al centro de Miranda a despedir la fiesta en la Sala Orosco con unos de djs de escándalo, como son Ochoymedio Djs, Dani Less y Estereoclub.

Una de las fórmulas clave de mantener la diversión durante todo el festival, sin necesidad de acudir a un cartel repleto de artistas que seguramente excederían el cálculo presupuestario, han sido estas fiestas y disponer dentro del recinto multifuncional de una carpa dedicada solamente al baile, programada por los hermanos Estereobrothers del Estereoclub, y por la que han pasado durante estos días Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Maadraassoo, Estereobrothers, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein DJ Set, Blutaski DJ, Panoramis, Bilboloopers Djs, Terrible DJ, Teleclub Djs y Dark DJ. La otra fórmula, la más importante, es la pasión con la que se implican todos los que organizan el festival, además de todos los que vienen de fuera y participan en él, porque realmente hemos podido comprobar que Ebrovisión es #unfestivalqueenamora.

ENTREVISTA A FUEL FANDANGO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTRE VISTA A LAS RUINAS

ENTREVISTA A PERRO

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