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CRÓNICA DEL TRUENORAYO FEST 2016

VIERNES

El año pasado, más que una crónica propiamente dicha, hicimos un artículo de opinión utilizando el Truenorayo Fest como muestra para visibilizar la existencia de opciones diferentes a la hora de elegir los festivales a los que acudir. El ejemplo sigue vigente, pero con ánimo de no ser reiterativos, este año intentaremos ceñirnos un poco más a lo que ocurrió en el Casal Jove de Puerto de Sagunto durante el fin de semana del festival, aunque igualmente ya saben ustedes que solemos ser reivindicativos hasta sin proponérnoslo. Igualmente, al final de este texto, si tenéis curiosidad, pueden leer lo que escribimos el año pasado.

La tercera edición del Truenorayo Fest comenzó como las dos anteriores, inaugurando una  exposición de ilustración, que este año tomaba el nombre de “Postcards Vol 3: Spaguetti With Tits”. Esta faceta es muy importante para Hits With Tits –organizadoras del evento-, puesto que Ada Diez -50% del colectivo- se dedica a esta disciplina artística. Además, en el exterior del Casal Jove  de Puerto de Sagunto comenzaba la confección del de un gran mural por parte de Galletamaría, con la colaboración de Pinturas La Pajarita –el cartel del Truenorayo Fest 2016 fue diseñado por Ana Galvañ-.

Antes de que la música comenzase a sonar, se proyectó el documental que Kerry Loch dirigió en 2005 titulado “Don’t need you: The Herstory of Riot Grrrl” y que toma parte del título de una canción de Bikini Kill para contarnos el nacimiento del movimiento Riot Grrrl y del que Kathleen Hanna – líder de la banda de Washington- fue impulsora.

El synthpop de Salfumán puso en marcha la programación musical del festival. Un comienzo sugerente, guiado por la sensualidad de la voz de la valenciana Sandra Rapulp, arropada por el dreampop de ligeras pinceladas de soul y funk que fabrica en solitario a base de capas, loops y sonidos sintéticos de claro reciclaje ochentero.

La siguiente protagonista de la velada fue la intensísima lluvia, acompañada de algún trueno y algún rayo, lo que deslució el siempre animado patio exterior del Casal, pero que empujó a la gente al interior del auditorio, dónde realmente estaba lo importante, la música.

Otro proyecto puramente femenino, June’s Kaleidoscope, fue el agradable relevo musical en el escenario. Para los que no conozcan este festival, el Truenorayo, así como la mayoría de proyectos que ponen en marcha Hists With Tits, es una iniciativa reivindicativa y de visibilización artística femenina, militante y con un trasfondo social muy firme, aunque en absoluto exclusivo, porque no es necesario excluir para apoyar y valorar lo propio.

June’s Kaleidoscope, es el proyecto de la también valenciana Arantxa Iranzo, pianista, cantante y compositora que tiene su base de operaciones en Londres, y desde dónde nos trajo su nuevo trabajo “Brave Journey Into The English Sea”. Indie pop de cámara, apoyado en el virtuosismo y la delicadeza clásica del piano y las cuerdas que, en forma de cuarteto, componían en esta ocasión la banda. Este quizá es un estilo no demasiado cultivado en nuestro país -por desgracia-, pero impulsándolo desde Londres auguramos y deseamos que pueda trazar la trayectoria que merece.

La presencia de Aries en este pequeño festival es un verdadero triunfo a los valores que representa. Sin que, por supuesto, el proyecto unipersonal de Isabel Fernández Reviriego sea en absoluto multitudinario, seguro que no tendría problemas para presentar su nuevo disco en Valencia capital, con mejor caché y en algún evento de mayor repercusión –como lo ha hecho en multitud de festivales, incluido FIB-, pero parece ser que eso no es lo único que vale para todos los artistas –lo mismo es extensible para El Último Vecino o Extraperlo, que actuarán mañana- y aunque suene a romanticismo trasnochado, no todo es el dinero. El compañero que hizo la crónica del festival Primera Persona ya pudo disfrutar de su música y sus nuevas canciones en el mes de mayo, pero el que escribe estas palabras se quedó con mal sabor de boca en el FIB por unos problemas de sonido insalvables, por lo que la expectación de poder ver a Aries en buenas condiciones eran grandes. El sonido del Casal Jove de Sagunto tiene una calidad más que aceptable y permitió que las canciones de “Adieu or Die” brillaran ante nosotros. Isabel, sola, rodeada de una colección de aparatos con teclas, acompañada por lisérgicas y coloridas proyecciones impactantes nos encantó con su colección de psicodélicas melodías sintéticas coloristas, chispeantes y de una efervescencia abrumadora.

Si el color es la marca de Aries, los valencianos Perralobo tiñeron de negro el Casal Jove a base de darkwave para presentarnos su primer disco “Grita cuando te quemes”. Post punk incisivo, mensajes áridos, ritmos pesados y capas de guitarras desgarradoras.

Tras Aries el recinto comenzó a vaciarse y con L Kan, que cerraban la jornada, el público era verdaderamente escaso. Quizá que la potente tormenta hubiera escampado hizo que la gente se dispersara en estampida, porque realmente L Kan son una banda relativamente conocida dentro de un cartel dónde más de la mitad del cartel vive entre el underground y la emergencia. No obstante, la veterana banda madrileña – su carrera ya recorre más de una década cuando la mayoría de compañeros de cartel son prácticamente novatos – tiró de oficio, y debidamente disfrazados y con un rayo de cartón a la espalda, desplegaron su repertorio de tecno pop naif ante unos pocos presentes que asistieron divertidos a su actuación.

Tras L Kan se puso punto y final a la primera jornada y los que quisieron se pudieron marchar a Valencia en bus –hay una conexión nocturna-, por lo que quedó demostrado que el desplazamiento no era una excusa válida para no acudir a un evento que además es gratuito.

SÁBADO

La actividad del Truenorayo Fest los sábados empieza al mediodía con una charla, la de este año titulada “Emergente no es una marca de detergente: Creando cultura desde la base”, moderada por Javi Gafotas (Club de Amigos del Crimen – Radio Klara) y en la que participaron Belén Chanes (LKan), Arantxa Iranzo (June’s Kaleidoscope) y Enric Alepuz (Tórtel, Gener).

Tras conversar y hacernos reflexionar sobre la idiosincrasia y la problemática que se encuentran los grupos emergentes, venía el rato de asueto, el recreo de mediodía, en el que Catalina Isis y Hits With Tits cumplieron con su papel de DJ amenizando el horario de la comida en el patio del Casal Jove de Puerto de Sagunto.

Con la digestión hecha y tras el carajillo de rigor, se presentaba ante nosotros el documental que al igual que la jornada anterior antecedía a los conciertos: “The Punk Syndrome”, en el que se presenta con mucho cariño, pero sin obviar la crudeza, las interioridades de la banda punk finlandesa Pertti Kurikan Nimipäivät, compuesta por cuatro personas con diferentes discapacidades psíquicas.

La joven DJ valenciana Valle Nova continuó con la labor que sus predecesoras estaban haciendo en la terraza y los catalanes Pacífico fueron los primeros en subirse al escenario,esots segundos – que provienen de diferentes bandas del indie o del underground – ya han sorprendido con un debut titulado “Muévete” publicado por El Genio Equivocado, en el que dan rienda suelta un pop descarado, cercano, fresco y directo, con regusto a La Movida, pero también a grupos catalanes de pop de los 80.

Nos hubiera gustado mucho ver a Arre! Arre!, la banda sueca en la que milita Lidia Damunt, pero la suspensión de su gira nos privó de hacerlo. No obstante, el puesto de esta banda en el cartel fue ocupado por el efervescente pop de unos Me and The Bees vitaminados y refrescantes, de los que nos encantaría tener pronto una continuación a su segundo disco “Mundo Fatal”, que ya cuenta con dos años.

Todavía no habíamos podido ver en directo ni a Caliza – proyecto de Elisa Pérez, batería y voz en Cosmen Adelaida -, ni a Violeta Vil – banda en la que participa Yanara Espinoza de Papaya -, y gracias al Truenorayo Fest pudimos comprobar como estos otros proyectos de estas dos artistas sirven para dar rienda suelta a inquietudes estilísticas diferentes a las de sus otras referencias. En Caliza, Elisa Pérez se sumerge en un synth pop de regusto retro, en ocasiones de interpretación minimalista, siempre de tez taciturna, pero indudablemente de aspecto exquisito. Violeta Vil transita en la oscuridad tanto por el sonido post punk suavizado con una ligera capa de dream pop, como por sus letras llenas de sombras.

A estas alturas de la noche, ya había quedado claro que esta tercera edición del Truenorayo Fest estaba teniendo un notable éxito de convocatoria, la terraza lucía un ambiente envidiable y en el interior los conciertos estaban teniendo una más que aceptable concurrencia, y todavía faltaban las dos bandas que, en principio, tenían mayor nombre de entre todos los participantes. Extraperlo crecen con cada disco, practican un pop exquisito, reposado y con multitud de elegantes referencias a los 80, a un suave funk más sutil que excitante y a un tropicalismo subyaciente utilizado sin tendencia al exceso. El fin de fiesta llegó con el concierto de El Último Vecino ya si con el Casal Jove abarrotado, con un aspecto que no se había visto en estos tres años de vida del evento y con el público entregado bailando al ritmo de los hits que componen “Voces” y las canciones escogidas de su debut. Ver como los jóvenes se dejaban llevar por melodías deudoras de The Smiths, Oranje Juice o Golpes Bajos, con unas letras exquisitas y con una presencia escénica abrumadora, no pudo ser el mejor broche para el festival.

Por nuestra parte fue reconfortante ver como parece que se consolida un proyecto pequeño tan complicado como este, que apenas cuenta con apoyos y que se basa en la abnegación y la dedicación de un par de personas. Esto tampoco significa que se puedan relajar el esfuerzo; el underground es tan frágil como la porcelana china.

Está claro que, a veces, sin apoyo o incluso con cierta persecución, emprender cualquier tipo de iniciativa cultural alternativa es una auténtica odisea – incuso pesadilla – puesto que muchas veces la respuesta no compensa anímicamente y casi nunca económicamente. Si con toda esta tormenta social y política que vivimos últimamente no aprovechamos para meter cabeza y sentar unas bases de común entendimiento entre la sociedad civil y los eventos culturales, favoreciendo el empoderamiento de la gente de las pequeñas asociaciones, de la gente de a pie, y dándole facilidades para que se cree un tejido ahora inexistente, perderemos una oportunidad única y no nos lo perdonaremos nunca. De momento, iniciativas como el Truenorayo Fest van adelantando camino.

UNA OPCIÓN DIFERENTE (II): TRUENORAYO FEST

 

 

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