Los Punsetes

CRÓNICA MBC FEST: VIERNES

Entre Usain Bolt y Éric Moussambani hay un término medio. Si uno se aleja debe saber que asume riesgos. Y que luego no va a ser fácil desembarazarse de ellos. Cuando el MBC Fest se presentó en sociedad parecía una de esas fiestas que monta el rey de la velocidad después de una de sus victorias. No había ningún jamaicano bailando, pero sí mucha aspiración de marca mundial. La palabra gourmet se repetía hasta la saciedad. Después, se la llevó el viento a trompicones. Y como si de la isla de “Lost” se tratara, el festival anunciaba que se movía físicamente. A punto estuvo de dejar Puerto de Sagunto para acabar en el despropósito sonoro de una feria de muestras. Afortunadamente, lo que nunca varió fue su fecha de inicio. El 3 de abril. Ayer.

Los primeros grupos de los festivales tienen algo de los trailers que se proyectan antes de las películas. Nadie va a verlos exclusivamente, pocos les prestan atención y para ellos no es más que una breve presentación con la que despertar el futuro interés del espectador. Claro está, si tiene la suerte de que este último asista, que no fue el caso. Césped de Verdad abrieron el festival con su triturado proto-noise de aristas distorsionadas, como clamando en un desierto en el que los fieles apenas empezaban a aterrizar. A ellos les fueron sucediendo, alternando escenarios, unos excesivamente lineales The Soda Club, la efectividad puesta al día del decálogo blues-rock-folk de Johnny B. Zero, los anodinos Correos y el voluntarioso power pop de Testarosa, en la tradición de los mejores Weezer, vamos los del principio.

Testarosa

El MBC Fest empezó a desperezarse con Coleccionistas. Un nuevo proyecto que viene a confirmar aquello de que el orden de los factores no altera el producto. En otros ámbitos se hablaría de supergrupo. No es para menos. Remi Carreres (exGlamour y exComité Cisne, pero alérgico a la nostalgia barata, e inquieto y experimental músico como Jean Montag o con su propio nombre) + Jorgé Pérez (Tórtel, nada más que añadir) + Víctor Ramírez (ojo con el disco que acaba de firmar con su apellido, “Book of youth”, talento elevado a la quintaesencia). Melodías hipnóticas, que rezuman libertad compositiva, y arrastraron a la contagiosa danza tribal, cuando la luz aún permanecía, entre nosotros, tímidamente. Una batidora que aunó, sin despeinarse, todos los sonidos imaginables, del pop pluscuamperfecto al neotropicalismo, bajo la supervisión de San Brian Eno. Sus bucles cósmicos arrancaron los primeros aplausos y bailes de devoción, que para algo era Viernes Santo. Sí, gourmet es una buena palabra.

Coleccionistas

El sur también existe y es espacial. Holögrama bien lo saben y por eso mezclan los espetos con Neu! Son de Cádiz, viven en Granada y han publicado disco (“Waves”) con un sello de Chicago, Trouble In Mind, el mismo de Ty Segall o Jacco Gardner. Su música de no-baile que incita al mismo, podría ser familia lejana de Suicide o Spacemen 3. El peligro de esta psicodelia multicapas de habitación es querer trasladar, miméticamente, lo grabado al directo. Por fortuna, los andaluces no cometieron este error, sino todo lo contrario. Expandieron su arsenal sonoro, acentuaron los loops buscando la complicidad del público y por momentos parecía que habían invocado, a la vez, a Pink Floyd, Triana y Kraftwerk. Tal vez más limitados en el aspecto vocal, supieron resarcirse de unos pequeños problemas de sonido que acabaron incorporados a su propuesta.

Modelo de Respuesta Polar fueron la otra cara de la moneda. Su disco, “El cariño”, no es un punto de partida en sus conciertos, sino el puerto de llegada. Y eso acaba lastrando su actuación. Excesivamente introspectivos y apáticos en el escenario, acaban transpirando frialdad cuando aspira a ser intensidad. Eso sí, sus fans encantados.

Modelo de Respuesta Polar

Pocas bandas como Univers han asimilado las enseñanzas del curso del 86. Sus canciones, en el punto exacto en el que el shoegaze y el dreampop menos lánguido se encuentran, aseguran un repertorio para la juventud eterna. Tal vez, ayer, demasiado escorados hacia el harcore de escuela catalana, acabaron perdiendo matices en favor de las danzas sincopadas y los brazos en alto. Y tratándose de un festival puede que no fueran desencaminados.

Cada concierto de Grupo de Expertos SolyNieve se vive con la incertidumbre (y por extensión, la pasión) de si será el último. No hay razones fundadas para sospecharlo, por su agenda y por las referencias que (últimamente, eso sí, con cuentagotas) van editando, pero el temor parece flotar en el ambiente y en el escenario. Cuando suenan las primeras notas y ellos adoptan el papel escénico de unos Crosby, Still, Nash & Young del siglo XXI, las brumas se disipan. Tienen repertorio, solvencia y calidad. Atacan los temas con carácter sureño. A pesar de no ejercer de showmans, la química con el público está a prueba de balas. Y aunque puede que abusaran de tiempos medios, que acabaron ralentizado en exceso un directo nacido para desbordar, su cierre con “La Reina de Inglaterra” coreada a pulmón entre los presentes, ayudó a que mucha gente hiciera las paces, definitivamente, con el MBC.

Grupo de Expertos Solynieve

Las influencias hay que asumirlas porque de lo contrario acaban siendo una piedra en el zapato. A Siberian Wolves les siguen pesando. Pensaron que sonando más fuertes y más rápidos saldrían victoriosos, pero su rock potente, de clara inspiración “ledzeppeliana”, con paradas en el grunge más musculoso y en la herencia de The White Stripes, acabó en una burbuja ampulosa estancada. Como esos Royal Blood con los que tanto comparten (bajo vs guitarra al margen), los árboles no dejan ver el bosque.

The Pains of Being Pure at Heart son como Guti o Iván de la Peña, aquellos jugadores talentosos de los noventa que acabaron en dique seco. Entre la excesiva veneración a sus referentes y cierto ombliguismo formal, su carrera acabó diluyéndose en un callejón sin salida. Al grupo norteamericano no parece preocuparle, por ahora, que ese pudiera ser su futuro. A sus seguidores tampoco. Y es que después de haber maquillado su shoegaze de manual con ciertos trazos pop, sus estribillos son, todavía, más contagiosos. La receta funciona en directo. Menos oscuros y más The Smiths y Style Council, concisos y directos, celebrados y trotones. El reto es saber si acabarán encontrando su propio camino o jugando para la galería. Lo segundo, al menos, lo hacen muy bien y se agradece.

The Pains of Being Pure at Heart

Con Mujeres se sobrepasaba la medianoche y empezaba (aunque estos actuaron en otro escenario) un pequeño mini-festival no oficial dentro del mismo MBC Fest. Cuatro bandas nacionales que tienen en el directo una de sus bazas principales. Distintas las unas de las otras como los hijos de Brangelina. Mujeres fueron un auténtico torbellino, con su rock de guitarras nerviosas y estribillos infinitos, allá donde el punk y el rockabilly procrean. Su entrega y la comunión con el público fue total. Diversión máxima y sudor a granel, con versión de Kokoscha incluida.

A Los Punsetes (en la foto de portada) cuanto más se les conoce más se les quiere. Han sabido actualizar su deuda con La Movida saliendo indemnes en el empeño. Ya han pasado cuatro discos y no cuela lo de tacharlos de hype moderno. El estatismo de su cantante, mientras la gente corea y salta sus pequeños hits es la mejor fotografía posible de sus conciertos. Aquí no se dejaron ninguno por tocar. Y si hubieran repetido el tracklist desde el inicio, muchos lo hubieran celebrado.

Ellos hubo un tiempo en que parecía que se iban a comer el mundo. También anoche flotaba esa sensación, cuando salieron siete personas al escenario impecablemente vestidas de blanco. La puesta en escena invitaba a creer que sería un directo arrollador. Pero su electro-pop, de claras reminiscencias ochenteras, naufragó por inanición sonora. Querer jugar a ser Morrissey o Jarvis Cocker no está al alcance de todos.

Ellos

Perro son como un puñetazo gracioso en la cara. Algo imposible de encajar, pero fácil de imaginar. No hacen ascos a ningún tipo de sonido, lo fagocitan todo, son una apisonadora adorable, una máquina de fabricar saltimbanquis. Así sonaría Poch de estar vivo. Fue el mejor concierto del día. Eso sí, seguramente, programados a otra hora hubieran hecho volar el escenario. Tuvieron que conformarse con nuestras cabezas. El mejor sabor de boca posible antes de la retirada. El cartel, del que se había caído Yuksek, aún anunciaba más nombres con el baile como objetivo, pero quedan dos jornadas y ya saben aquello de que una retirada a tiempo es una victoria.

Fotos: Óscar L. Tejeda

Manual de uso del MBC Festhttp://bythefest.com/mbc-fest-manual-de-uso/

Todas las entrevistas de los artistas del MBC Festhttp://bythefest.com/las-entrevistas-del-mbc-fest/

Toda la información del MBC Fest en: http://bythefest.com/festivales/mbc-fest-valencia/

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