Anari Foto Liberto Peiro (1) portada

CRÓNICA MONKEY WEEK 2015: SÁBADO

Las cifras de la segunda jornada del Monkey Week abruman. Después de un viernes que fue mucho más que un simple calentamiento, el sábado había que elegir entre más de ochenta conciertos en catorce enclaves diferentes. Organizar horarios para tratar de ver el máximo número de bandas se acercaba bastante al encaje de bolillos, y aún así resultaba imposible acceder siquiera a la mitad de actuaciones programadas. De la ruta elegida depende el resultado final del día, que en nuestro caso arroja un balance algo irregular y con destacado protagonismo femenino, equitativamente repartido entre nombres consagrados y emergentes.

Anari / Foto: Liberto Peiró

No siempre es fácil captar la atención en showcases de corta duración, en recintos de acústica intrincada y con un público en gran medida flotante, puesto que la mayoría de la gente va recorriendo la ciudad de sala en sala echando un somero vistazo a cada propuesta y tratando de llegar a la siguiente. Aún así, Anari es capaz de poner los pelos de punta. Acompañada de su banda habitual, a la que se unió como invitado especial Joaquín Pascual en el piano, la cantautora vasca puso a todo el mundo con el corazón en un puño. La intensidad de su repertorio, unida a su cualidad dramática y a una interpretación intachable, convirtieron su set en uno de los grandes momentos del festival. Fue una tormenta perfecta que, además, coincidió con la caída de las primeras gotas en el exterior, como si la meteorología hubiese querido unirse a la impecable puesta en escena de la banda con una fina lluvia que, sin embargo, no causaría grandes problemas en los escenarios al aire libre.

Dolorosa / Foto: Liberto Peiró

Uno de ellos, el situado en la plaza Alfonso X, es lugar de paso entre varios de los clubs donde se desarrolla el festival, lo cual permite echar un ojo a quien esté actuando en el momento en que se cruza por allí camino de otro destino. Y, a veces, salta la sorpresa. Ocurrió con una voz que obligaba a detenerse y, al menos, escuchar con más atención. Pertenecía a la magnética Natalia Muñoz, una cantante que todavía parece algo insegura en el escenario, pero que posee una garganta con personalidad y sabe cómo utilizarla. Es la frontwoman de Dolorosa, banda granadina en la que militan un par de componentes del Grupo de Expertos Solynieve y que practica un seductor pop de sonido fronterizo, que aún gana más enteros cuando la voz masculina de uno de sus guitarristas dobla la principal. A seguir de cerca.

Núria Graham / Liberto Peiró

Aún hubo otra mujer capaz de provocar emociones intensas. Fue la joven Núria Graham, que se presentó en formato trío y ofreció un concierto que disipa cualquier duda sobre su condición de hype apadrinado por el sello del Primavera Sound. Es cierto que aún se ven con claridad los mimbres con los que construye sus canciones (herederos de otras songwriters femeninas), pero no lo es menos que sabe jugar con la tensión eléctrica cuando la ocasión lo requiere y demuestra una seguridad inusual para su edad. Si no se deja aturdir por el entorno hipster (y no parece que vaya a hacerlo), puede deparar muchas alegrías en un futuro cercano.

The Limiñanas / Foto: Liberto Peiró

También había representación femenina en Tremolina, banda sevillana liderada por Diana P. Morales, que se mira a menudo en las enseñanzas de Belle & Sebastian y ofreció un concierto correcto, que pudo gozar de mejor sonido y estuvo marcado por los apuntes de la trompeta y el violín. Por último, los franceses The Limiñanas, con una batería de técnica simple (pero eficaz), que no utiliza platillos, y una cantante que sabe canalizar a la perfección el componente retro de su repertorio, anclado en la deliciosa tradición yeyé de los años sesenta. Ya comentamos en la crónica del viernes que prácticamente no hay banda que no mire hacia el pasado a la hora de confeccionar su sonido, aunque hay quienes lo hacen de manera más evidente que otros. Como es obvio, no se puede construir si no se dispone de cimientos. La cuestión es, por un lado, la calidad de esos cimientos y, por otro, qué y cómo se construye.

Pájaro Jack / Foto: Liberto Peiró

Vayamos a lo concreto con un ejemplo: Pájaro Jack. Es evidente que les gusta el folk, el pop y la psicodelia. Con esos elementos, han sido capaces de elaborar un discurso de interés, que se basa en el sonido inmaculado, el cuidado de las voces y unas guitarras cristalinas que, no obstante, saben crecer y encabritarse cuando es necesario. Su sonido amable (que no blando) les sitúa entre esa “gente normal” de la que hablaban los catalanes Manel. Tipos corrientes, cuyo principal objetivo es ofrecer a su público buenas canciones. Entre sus seguidores, atentos a lo que ocurría en el escenario, Manu Ferrón y J (Los Planetas). Por algo estarían allí.

Vuelveteloca / Foto: liberto Peiró

El apartado latinoamericano quedó cubierto por dos grupos. Los chilenos Vuelveteloca son otra prueba irrefutable de que algo muy interesante está pasando en la escena musical del país andino. Se lanzan, de cabeza y con férrea convicción, al barro de la lisergia psicodélica para desarrollar canciones de larga duración que se despliegan en bucles próximos al krautrock e inducen al público al trance. Temas tan rotundos como “Shakers” avalan un proyecto que, una vez más, se fundamenta en la mirada retrospectiva, pero ante el que solo cabe quitarse el sombrero y buscar con urgencia a un proveedor de LSD para abastecerse de cara a su próximo concierto.

Fumaça Preta / Foto: Liberto Peiró

En cuanto a los multinacionales Fumaça Preta (brasileños que graban en Ámsterdam y residen en Brighton), podrían parecer un chiste a causa de su estrafalaria imagen y su tendencia a aparecer en escena enfundados en trajes imposibles (la palma se la llevó el maillot de nubes del bajista), pero la argamasa sonora que manejan es de órdago, y combina con fundamento el sonido tropicalista (especialmente las percusiones) con el rock de garage. Cerraron con una versión de “The Witch” (The Sonics), pero antes habían puesto patas arriba la sala Mucho Teatro a base de ritmos desenfrenados y pesados riffs de guitarra.

Ambiente en la Plaza Alfonso X / Foto: Liberto Peiró

En el constante correcalles que es el Monkey Week tuvimos tiempo también para comprobar que el cantante y guitarrista del trío madrileño Cómo Vivir En El Campo tiene vocación de guitar hero de los ochenta, aunque cite a J Mascis y a Nilsson. O que a los sevillanos Sweethearts From America no les cuesta nada convertir el lugar donde tocan en el garito de la película “Abierto hasta el amanecer” (aunque justo es decir que el Milwaukee, el club donde tocaron, se presta a ello). También que los madrileños Matatigre tienden a ponerse espesos cuando se meten en terreno blues y su teclista transmuta en Ray Manzarek. O que Ramírez, al que acompañaron Ángela Pascual (hija de Joaquín) y Jordi Sapena (La Habitación Roja) es un diamante en bruto del pop con síndrome de Peter Pan.

Ramírez / Foto: Liberto Peiró

Más españoles emergentes: Siberian Wolves son a simple vista una versión valenciana de Royal Blood, pero la ferocidad del guitarrista Borja Put y sus referentes inmediatos (de Led Zeppelin a The Stooges), unidos al atronador volumen que se gasta el dúo y el uso que hace de los loops para multiplicar las posibilidades del instrumento, acaban por empatizar con el oyente. Es cierto que resultan más convincentes cuando el sonido arrasa con todo que en los anticlimáticos (e inevitables) respiros, pero tienen tiempo por delante para pulir la piedra.

Siberian Wolves / Foto: Liberto Peiró

En cuanto a los canarios Los Vinagres, su garage rock estruendoso, acelerado y lleno de ímpetu es consecuencia directa de su juventud. A su edad, el objetivo debe ser romperlo todo, y ellos se afanan en la tarea, que seguramente les va a resultar mucho más fácil de la mano de una multinacional. Pasaron por la túrmix el “Flamenco” de Los Brincos, y aunque no se les puede poner al lado de garageros estatales de lustre como Wau y los Arrrghs!!!, se divierten y lo contagian, que no es poco.

Los Vinagres /n Foto: Liberto Peiró

Como el garage, el indie pop español se ha convertido en un género muy codificado que, a causa de su éxito popular y de la inflación festivalera, necesitada de munición para completar los carteles, está sufriendo una peligrosa masificación. Muestra de ello son los bilbaínos Señores, que pagan el pato por ser ellos los que actúan en Monkey Week, pero su sonido a imagen y semejanza de manidos modelos anglosajones se ha extendido por el país como una plaga, y quizá nos lo tendríamos que hacer mirar. No solo porque carece de personalidad propia, sino también porque está mucho más cerca de las radiofórmulas de lo que parece. Un síntoma poco halagüeño, que invita a pensar (y temer) que los clones del indie mainstream patrio puedan seguir multiplicándose en progresión geométrica hasta el fin de los tiempos.

Delorentos / Foto: Liberto Peiró

También ocurre fuera, y la prueba son los irlandeses Delorentos, practicantes de una insulsa papilla pop que muchos calificarán de resultona (y quizá no les falte razón), pero que es de una alarmante inanidad. El vacío convertido en canciones, que todavía quedó más en evidencia por llegar después de que en el mismo escenario el veterano Steve Wynn recordara “The Days of Wine and Roses”, el segundo álbum que grabó con The Dream Syndicate, banda clave del nuevo rock americano de los ochenta que lideró durante casi una década. Guitarra eléctrica en ristre, dejó constancia de su gran clase desde el primer tema, que tocó en solitario. A partir del segundo, se le unió (discretamente, manteniéndose siempre en segundo plano) su amigo Paco Loco, con quien grabó hace quince años el disco “Momento”. Juntos fueron desgranando clásicos como “Halloween” (con cita final al “All Tomorrow’s Parties” de The Velvet Underground) o “When You Smile” hasta que, segunda sorpresa del show, apareció Muni Camón (pareja de Paco Loco) para marcar el ritmo de “Too Little, Too Late” con una caja de batería. Repertorio inmortal, baza ganadora infalible, treta de perro viejo. Otro de los instantes para el recuerdo de la segunda jornada de este Monkey Week que sigue desbordado de público. Queda el domingo. Y también promete. Continúen a la escucha.

Steve Wynn / Foto: Liberto Peiró

Portada: Anari / Foto Liberto Peiró

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