ROTOTOM 2014

CRÓNICA ROTOTOM: LUNES, MARTES Y MIÉRCOLES

Rototom ha ido cogiendo forma y creciendo en los días que lleva en activo y ya ha dejado muy buenos momentos en todos los sentidos, no sólo en el musical. Atendiendo a estos detalles, merece la pena destacar el debate que se desató en la carpa de la Reggae University, durante la ponencia posterior al pase del documental “Living in Waterhouse”, de la productora de Fernando García-Guereta, Nice Time. Tras su visionado, se celebro una mesa redonda en la que García-Guereta planteó la necesidad de acompañar de acciones y reacciones las denuncias y las soflamas revolucionarias en Jamaica, donde la población asiste pasiva a abusos continuos por parte del poder, sin mover un dedo. El debate sobre si el Reggae Revival es un truco de marketing o un movimiento real sigue encima de la mesa. A continuación, Addis Pablo (hijo de Augustus, una de las cabezas visibles del desarrollo del dub en los setenta) estuvo explicando en qué medida el dub ha reaparecido en la escena jamaicana actual.

 

Un momento de la mesa redonda tras la proyección de “Living in Waterhouse” (Foto: Tato Richieri)

 

Por el escenario principal, el lunes las cosas estuvieron calientes. Anthony B, estrella de la noche, no tenía nada que demostrar. Se le puede achacar que artísticamente está en un momento poco creativo, pero su puesta en escena sigue siendo impoluta. Apareció ataviado con un elegante traje de corbata, turbante Bobo Ashanti (una de las sectas rastas) y su bastón de mando en la mano (simbología rasta, en referencia al bastón de Joshua). Como en otras ocasiones, el artista demostró estar en plena forma, sin parar de animar, arengar y saltar. Mucho “jaka jaka jo” se coreó esa noche. Porque ante cada interpelación del cantante, el público respondía con entusiasmo. El show arrancó con Johnny Cool al micrófono, que demostró gran presencia, y tras un par de temas empezó a oírse desde el fondo la inconfundible voz de Anthony B, que a partir de ese momento contó con la entrega del público en una fiesta colectiva que tuvo picos de intensidad gracias a su mezcla de reggae music y new roots. La entrega del cantante se vio recompensada por el público, que estalló en bailes masivos cuando sonaron algunos de sus éxitos. Para empezar, dejó una soberbia versión de “Higher Meditation”, y no bajó ya el listón en todo el show, que continuó con enérgicas lecturas de “Territory”, “Born to be Free”, “Freedom Fighter”, “Police”, “Living my Life” (que tiene poco de reggae y mucho de rock facilón, pero a la que logra imprimir su sello y convertirla en un eficaz y potente himno), “Whip Dem Jah Jah” o “My Yes & My No”, entre otros temazos. Muy prescindible resultó el “Imagine” de John Lennon, incluido en su último disco, “Tribute to Legends”. Acabó el show con un gesto de respeto a los mayores, Interpretando una gran versión de “One Love”, de Bob Marley.

 

Anthony B (Foto: Luca Sgamellotii)

 

El final del día fue, pues, apoteósico, pero no había empezado nada mal. Más tranquilos dieron inicio a la tarde Gladiators con nuevo cantante al frente, Droop Lion, un joven cachorro de gran voz, muy educada, de textura algo rota, al estilo de Joseph Hill (Culture), que le imprimió mucha energía al concierto de este combo de la foundation de la roots music. Mucho respeto para los orígenes y amor es lo que recibió el grupo por parte del público. Echaron mano de algunos de sus éxitos y de temas de su nuevo disco, así que pudimos escuchar clásicos como “Dreadlocks the Time is Now”, “Dread Natty Dread” o “Mix Up” con renovada energía e intensidad. La voz de Droop Lion es perfecta para actualizar la propuesta anclada en el pasado de este grupo de referencia del roots, porque se mueve entre el góspel y el soul aportando mucha vitalidad.

 

Gladiators (Foto: Luca Valenta)

 

A continuación, Jesse Royal ocupó el escenario con algo de timidez, pero demostrando un gran potencial, por lo que no sería raro que en poco tiempo se convierta en una estrella. Royal es una de las referencias más destacadas del nuevo roots que se está haciendo en Jamaica actualmente y ha ligado su carrera a uno de los productores más destacados en la nueva escena jamaicana con vocación internacional, Major Lanze. Su show demostró que como cantante es completamente solvente y logra transmitir y conectar con el público, como vimos en “Butterflies”, la versión que hizo de Mama Africa (Garnett Silk) y, por supuesto, en su hit “Modern Day Judas”.

 

Jesse Royal (Foto: Tato Richieri)

 

La jornada del martes 19 estuvo dominada por el mensaje de Jah Rastafari, de la mano de la joven generación de artistas roots que ha dado Jamaica. Tras el intenso debate desatado el día anterior en la carpa de la Reggae University sobre la consistencia del movimiento Reggae Revival, el tema volvió a surgir en la conferencia que tuvo lugar en la misma carpa con Chronixx, Micah Shemaiah, Infinite y Exile di Brave. Bajo el título de “Jah ova Evil” (Jah sobre el demonio), los artistas, moderados por Pete Lily, de la revista Riddim, explicaron en qué consiste el mensaje rastafari en el nuevo reggae. Lily dio las claves que hicieron nacer al movimiento y aseguró que se trata de una operación de marketing. Eso sí, se trata de un marketing que vende un mensaje positivo destinado a millones de jóvenes pobres alrededor del mundo. ¿Invalida la supuesta falta de compromiso de los artistas su labor educativa? Obviamente, no.

 

Los cachorros del Reggae Revival, en la Reggae University (Foto: Carlo Crippa)

 

Los artistas del Reggae Revival, que fueron pasando a lo largo del día por el stand de I-Nation (situado junto a la Reggae University y punto de encuentro de la intelligentsia del movimiento, donde comprar sus discos y merchandising), dominaron la programación. Tras la conferencia, algunos de ellos acudieron a la Dub Academy, donde Addis Pablo ofreció una sesión de dub con melódica sobre los ritmos pinchados por los Suns of Dub. Una actuación intensa, densa, cargada de meditation y grandes ritmos clásicos. La sorpresa llegó cuando Infinite, Shemaiah y Exile di Brave se unieron a la fiesta sin estar anunciados y comenzó un auténtico jolgorio improvisado, con el micro pasando de mano en mano y Pablo soltando fraseos con la melódica. Se nota que funcionan como un equipo y que les une algo más que el trabajo. Un momento auténtico de sound de Kingston, donde vimos a unos jóvenes expertos en ese terreno pasarlo bien, disfrutar y transmitirlo. A mitad de la actuación nos dirigimos a ver a su otro colega, Chronixx, con la conciencia de estar dejando atrás una experiencia única.

 

Addis Pablo (Foto: Violeta Palazón)

 

De la oscuridad y el minimalismo de la Dub Academy cambiamos a la magnificencia del Main Stage para ver a la estrella emergente, Chronixx, un joven de Kingston miembro de la nueva escena roots que demostró que está llamado a ser una estrella, pese a que aún le falta presencia en el escenario. Esto se notó, especialmente, en su versión de “Somewhere”, que bajó la intensidad del espectáculo, para recuperarla de nuevo en cuanto volvió a apoyarse en temas propios como “Smile Jamaica” o “Here comes the Trouble”. Lo más interesante lo dejó para el final del concierto, con sonidos propios del dub más denso que suena en los sound systems, con sirenas y mucho bajo de alto octanaje. Sonidos gruesos para un mensaje iluminado de liberación individual y resistencia, que rompieron con lo habitual en este tipo de show, un riesgo que bien gestionado puede hacer que el artista brille, como fue el caso. Chronixx dio al público lo que esperaba y más, mantuvo la calidad en su puesta en escena, pero aún le falta experiencia para llegar a ser un cabeza de cartel solvente.

 

El show de Chronixx (Foto: Luca Valenta)

 

La organización debía tenerlo muy claro, porque ese puesto lo dejaron en manos de un valor seguro, Alpha Blondy. El de Costa de Marfil lleva lustros funcionando con la misma propuesta, sin sobresaltos, sin riesgos, basada en sus viejos éxitos, salpicada con algún tema actual. Y así se comportó la noche del martes en Benicàssim, sin saltarse ni una línea del guión. Desplegó un espectáculo de luces apabullante, guitarras épicas de corte rockero, clásicos y una puesta en escena rebosante de energía, sin parar de moverse por el escenario, demostrando que aún es capaz de defender su set con total solvencia. Sonaron los clásicos de siempre, “Politiqui”, “Cocody Rock”, la versión “I Wish You Were Here” (Pink Floyd) y la enorme “Peace in Liberia” que presentó con un discurso en el que repasó todos los conflictos armados actuales para pedir que cesen las matanzas, haciendo especial hincapié en la masacre de Gaza. Fue un momento electrizante, en el que el artista dejó clara su postura política y su conocimiento de lo que ocurre alrededor del mundo. De nuevo el mensaje de “Jah Ova Evil” reinaba en la noche de Benicàssim. Alpha Blondy sigue funcionando. El público le sigue venerando como a una gran estrella y no parece buscar nada nuevo en sus conciertos, que son una fiesta al son de su reggae africano, de factura más dulce que el jamaicano.

 

Alpha Blondy (Foto: Luca D’Agostino)

 

Lo que todos temíamos sucedió el miércoles. Nada más arrancar el concierto de Junior Kelly en el Main Stage, se desató una tromba de agua típica del Mediterráneo, intensa y corta, por lo que, tras la descarga, la vida volvió al recinto. Y la organización respiró tranquila, porque la noche del miércoles era de peso. Por el escenario principal tuvimos al veterano Kelly, al gran rastaman Luciano y al ganador de Grammys y fabricante de hits internacional, Sean Paul. Un cartel ambicioso, y algo incoherente, por la presencia del más que comercial Sean Paul, cuyo mensaje (o ausencia de él) entra en confrontación con las ideas rastas desplegadas por los otros dos artistas. Vayamos por partes.

 

Junior Kelly (Foto: Carlo Crippa)

 

Al final, pudimos verlos a todos, aunque Junior Kelly tuvo que acortar su show para adaptarse a las condiciones. Kelly, una de las luminarias del llamado New Roots que surgió en Jamaica en los noventa, ha reaparecido este año con nuevo disco, tras casi ocho años de silencio. Se presentó en Benicàssim con un show basado en algunos hits, como “Love so Nice”, en combinación con temas nuevos. El sonido que busca es accesible para todo el público y roza lo facilón, aunque hay que ser conscientes de que asistimos a un show corto y adulterado, por lo que resulta casi imposible emitir una opinión sobre lo que vimos.

 

Luciano (Foto: Luca Valenta)

 

Mediada la noche llegó el rastaman Luciano, demostrando una fuerza y una energía desbordantes, plasmada en forma de volteretas y carreras por el escenario. Repasó algunos de sus clásicos y dejó un testimonio de su apuesta por la roots music con un show emocionante y cargado de intensidad. La misma que cautivó a los asistentes a la sesión de Iration Stepas en el rincón de la Dub Academy, donde el cantante apareció con su bastón para cantar algunos temas en directo sobre bases que le iba poniendo el sound selector. Fue un momento mágico, de comunión total entre el artista y el escaso público asistente.

 

Sean Paul y sus chicas (Foto: Luca Valenta)

 

Antes de entrar en terrenos dub y otras densidades, tuvimos la oportunidad de ver a la megaestrella Sean Paul. El jamaicano vino para presentar su último disco, “Full Frequency”, aunque adaptó el set al festival que le acogía con algunos guiños al reggae. Fue una noche en la que se cantó a las mujeres, al éxito y al amor de telenovela y en la que el artista no dejó de apelar a las chicas sexy. Literal. En cualquier caso, el recinto se llenó por primera vez hasta la bandera para ver este producto hecho a sí mismo, a base de bombazos que suenan en clubs y discotecas de todo el mundo con su mezcla de dancehall, hip hop, r&b y pop. Sean Paul no defraudó. Dio de sí lo que se esperaba. El espectáculo remitía directamente al universo MTV y sus propuestas grandilocuentes que, ciertamente, chirrían con la esencia del festival. De repente, Rototom dejó de ser una ciudad alternativa para usar cañones de humo y confeti, proyectar juegos de luces asombrosos y construir el espectáculo a base de bailarinas sobre tarimas, entre otros fuegos de artificio. Su propuesta quedó bien definida con su versión de “Bailando” (Enrique Iglesias). Escuchar este tema en Rototom fue doloroso para quien espera del reggae un discurso musical y de contenido emancipado y lúcido. “Gimmie the Light” y otros de sus éxitos sonaron poco convincentes junto a temas de su nuevo disco.

 

Sean Paul superstar

 

Afortunadamente, el festival siempre ofrece contenidos que llevarse a la boca con gusto. Fue el caso del show vespertino de (nuevamente) Addis Pablo, con su inseparable melódica, apoyado por la banda de Mafi & Fluxi, que ofreció un conciertazo de dub vibrante, con un bajo asesino, ajustado al milímetro, que no dejaba escapar ni un compás sin sonar amenazante. Un concierto menor, comparado con el resto de la programación, pero deslumbrante e hipnótico. Y aún quedan tres días por delante.

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