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CRÓNICA SÓNAR 2015: JUEVES

Pistoletazo de salida para la que seguramente es una de las ediciones con mejor cartel de la historia del Sónar. El festival se ha convertido en un Titán polimorfo en el que además de la mejor música electrónica del planeta también se puede disfrutar de todo tipo de propuestas tecnológicas. Tras más de veinte ediciones –este año es la vigésimo segunda-, el evento barcelonés está más que consolidado a nivel internacional. En los últimos años ha alcanzado su techo, en cuanto a asistencia de público, pero desde la organización parecen no conformarse, y por eso apuestan por un programa en el que se aúnan propuestas de riesgo junto a otras de calado mucho más consolidado. En cuanto a lo musical, este año el programa viene cargado de luminarias del cosmos electrónico, con The Chemical Brothers, Autechre, Laurent Garnier, Skrillex, Squarepusher y Die Antwoord a la cabeza. Tampoco olvidemos que los amantes del hip hop, con A$AP Rocky, y los del pop electrónico, con Duran Duran, quedarán más que satisfechos.

Puesto que llegamos temprano nos dimos una vuelta para ver  algunas de las propuestas que van más allá del ámbito sonoro. Y es que este año se celebra la tercera edición de Sónar +D, que es un apartado en el que participarán los grandes protagonistas que lideran los procesos de innovación en sectores como el audiovisual, el diseño o la comunicación. Este año, como novedad se podía visitar el espacio de Sónar + D, dos horas antes del inicio de los conciertos en el resto del recinto de la Fira. Este área ha crecido muchísimo y por eso ha sido necesario la reubicación en un espacio mucho mayor. Una de las novedades de este año es que no se puede utilizar el dinero efectivo dentro del recinto, una medida que en principio fue aceptada con reticencia por parte del público, más que nada por las malas experiencias obtenidas en otros festivales con anterioridad. Pero lo cierto es que el dispositivo de carga de tarjetas funcionó a la perfección y no se produjeron colas innecesarias en ningún momento. Además, la zona profesional también contó con un espacio mayor y mejor habilitado, en el que incluso hay sesiones de DJ a determinadas horas. Ayer fue el turno de Pin & Pon DJs. Otra de las actividades extra musicales que no había que perderse era la instalación cinética de luz “RGB|CMY KINETIC”,creada exclusivamente para SonarPLANTA por el estudio alemán ART+COM. La pieza, de dimensiones colosales, ocupando 500m2 y con una altura de 12m, es del todo cautivadora. Se trata de una instalación New Media de gran formato con carácter efímero.

Empezamos la jornada con STA, con un directo anclado en los grandes clásicos de la música jamaicana, eso sí, siempre pasado por el filtro de la música dub. Creados y liderados por Pope, miembro a su vez Bradien y experimentador ruidista con el proyecto Fuego. STA acaban de publicar el extraordinario “Devastación” en el sello francés Control Tower, y su set giró alrededor de él. Su música tiene ecos de King Tubby, Lee Perry y Augustus Pablo, de eso no hay duda, pero ellos tampoco lo esconden. Hubo un gran protagonismo de los efectos, vientos (trompeta, melódica) y ritmos electrónicos ásperos y absolutamente sugestivos. Kindness eran uno de los platos fuertes del jueves. Hace unos años, con motivo de la presentación en directo de su debut en Barcelona, lograron llamar la atención de forma positiva, con unos shows cargados de energía. Esta vez venían a tocar buena parte de sus temas nuevos, contenidos en “Otherness”, un disco que cuenta con menos pelotazos que su anterior pero que contiene producciones mucho más elaboradas. Lo suyo es una combinación de soul, R&B, disco y synth pop. Estrenó banda nueva para la ocasión y consiguieron hacer bailar a la gente, pero faltó la pegada de sus anteriores visitas. Double Vision: Atom TM + Robin Fox en SonarHall alcanzaron impactar al público con un espectáculo audiovisual a base de láseres, video y en general siguiendo un concepto experimental en el que el sustento primordial es la deconstrucción de la música pop. Pero el concierto no acabó de cuajar. No hubo un recorrido claro, y los visuales, en gran medida, no fueron más allá del ornamento superfluo. Poco después en SonarComplex, los británicos Koreless + Emmanuel Biarl: The Well ofrecían otro concierto con soportes mucho más allá de la música. Ambos son artistas visuales, y se nota a la hora de desarrollar su propuesta. En lo musical, siguen corrientes expansivas, por momentos muy en la onda de Daedelus. Poco después, fue momento para otro de los conciertos más esperados de la jornada de apertura de Sónar 2015.

Arca & Jesse Kanda vinieron con una propuesta finísima, con una colección de sonoridades arrebatadoras, así como un sentido del ritmo futurista. No en vano, Arca ha llamado la atención de personalidades de la talla de Björk o Kanye West. Fue otro de los reclamos del jueves, una propuesta que realmente sorprende que tenga una aceptación tan masiva, ya que se sustenta en el tenebrismo más imperioso. Su apuesta fue respaldada por una paleta de sonidos complejos pregrabados, y su particular entonación, siempre filtrando la voz. Nos trasladó casi hasta el mismísimo averno. Los visuales fueron más bien un apoyo y no lograron el protagonismo que en un principio ostentaba el proyecto. Por el camino nos encontramos a Ángel Molina, y le preguntamos sobre su set del próximo sábado. De momento tiene una selección de casi un centenar de temas, pero todavía hay que depurarla. No olvidemos que solamente dispondrá de una hora para lucirse. Veremos cómo resuelve el entuerto. Tampoco nos quiso desvelar, por donde irán los tiros, pero ahí va un apunte: justo después, en su escenario, actuarán Duran Duran. En unos minutos llegó el momento de J.E.T.S. (Jimmy Edgar + Machinedrum), un proyecto contagioso, cargado de electro funk futurista. Con tan solo 2 EPs han logrado acaparar la atención de buena parte de la prensa especializada. Y de público, solo diremos que en SonarVillage no cabía ni un alfiler para verlos en acción. Su set fue variado. Los dos aparecieron de riguroso blanco y no dejaron de lanzar bases a todo trapo de afiliación negra. Tenían claro que no iban a bajar de la sexta marcha. Todavía nos preguntamos porque no se encargaron de cerrar el SonarVillage la gran noche del sábado. En ese mismo escenario, luego fue el turno de Felix Dickinson. El DJ inglés, venía auspiciado nada menos que por DJ Harvey. Además ha sido productor para escuderías de la talla de DFA y Skimo. Pero lo que vimos no nos gustó mucho. Sus temas a medio camino del house disco y el balearic beats, eran excesivamente largos –sin exagerar eran maxis de alrededor de 10 minutos-, y su ritmos resultó cansino y monótono.

Autechre se encargaron de cerrar SonarHall. Sin duda su concierto era el más esperado del día. Hacía 19 años desde su última actuación en el festival, y durante todo este tiempo, apenas ha habido oportunidades para disfrutar de su directo. Son abanderados del IDM (Intelligent Dance Music) por no decir que contribuyeron a la invención del género que rompió moldes a principios de los noventa). Rob Brown y Sean Booth conforman este proyecto de música abstracta. Y su concierto no fue para menos. Por lo menos sorprendieron con una propuesta basada en la oscuridad más absoluta. Y no nos referimos al aspecto musical, sino a que el espacio se mantuvo sin luces durante la hora que duró el set. Si la intención era mantener toda la atención en su música, no lo consiguieron, ya que el público, ajeno a este tipo de discursos, se tomó la experiencia como una atracción de feria. Y al final había más linternas de móvil encendidas que en un concierto de Coldplay. Después nos fuimos a SonarComplex, a ver el show audiovisual de Joannie Lemercier & James Ginzburg. El dúo franco-inglés se presentó con una propuesta conceptual basada en la interpretación de la historia del cosmos y de la arquitectura a través de imágenes y música. Lo cierto es que fue de los más espectaculares que vimos. Su proposición consistía en la disposición de una serie de pantallas en el perímetro del espacio donde se encontraba el público, y en el centro, un monolito, de respetables dimensiones presidía la sala. Las proyecciones tenían lugar sobre las pantallas y sobre los lados del monolito, y el efecto fue genial. Lástima que la parte musical no se mantuviera a la misma altura.

Y para acabar la jornada inaugural nada mejor que la guinda, que este año llevaba el nombre de Hot Chip. Recordemos que estos días los británicos tocan por partida doble en el festival. Ayer por la tarde fue la primera de sus citas con el público barcelonés. Presentaron su recién estrenado sexto álbum, “Why Make Sense”, sexto de su carrera. No faltó “Huarache Lights”, su poderoso último single. El quinteto, liderados por Alexis Taylor y Joe Goddard, salieron con su máquina de synth pop bien engrasada. No faltaron, “Over and Over”, “I Feel Better”, “Ready For The Floor”, “One Night Stand”. Magnífico colofón para la mayoría. Otros siguieron en la Fira 2 con el concierto, solo para invitados, de The Chemical Brothers. Pero esa historia ya la trataremos con detenimiento el próximo sábado.

 

Fotos: Ariel Martini / Sónar Barcelona

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