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CRÓNICA SÓNAR 2015: SÁBADO

La última jornada de Sónar mantuvo el listón a la altura de las anteriores. El clima y la temperatura permanecieron a un nivel espectacular durante todo el día, y la afluencia de público fue constante. Puesto que llegamos temprano, aprovechamos para ver alguna de las actividades extra musicales. Al programa se suman también las actividades ubicadas en instituciones culturales vecinas, como el Pabellón Mies Van der Rohe y CaixaForum Barcelona. A pocos metros del recinto de la Fira, se encuentra el Pabellón Mies Van der Rohe. Allí pudimos visitar la instalación sonora “Transient Senses” de Alex Arteaga – estará abierta al público hasta mañana-. La pieza, desarrollada específicamente para el Pabellón, ha sido concebida como una reflexión sonora sobre su naturaleza arquitectónica. Pese a sus muros de mármol, el Pabellón funciona como un juego de interrupciones y transparencias del espacio. La luz, el aire y el sonido lo atraviesan. La instalación “Transient Senses” juega con esta transparencia auditiva del espacio arquitectónico. Frente al Pabellón se encuentra el edificio que alberga el CaixaForum. Puesto que todavía era temprano nos dio tiempo a participar en el taller a cargo de Jordi Borràs, Director de diseño industrial en littleBits, que con el sugerente título “Conecta tu vida y tus ideas” creamos dispositivos completamente nuevos a partir de viejos objetos domésticos, con el objetivo de hacer nuestras casas más inteligentes. Luego, bajamos un poco la calle y volvimos al recinto de la Fira. Pero antes de ponernos con los conciertos y sesiones al uso, decidimos ir a ver el proyecto de Jimi Tenor junto a Jori Hulkkonen, el cual consistía en ver la proyección de su film mudo “Nuntius”, musicado en directo por ellos mismos para la ocasión. Se trata de una cinta experimental, construida sin guión, y en el que las secuencias se fueron montando conforme se grababan. Y claro, estas eran fruto de una creación improvisada.

Sónar+D Foto: Mariano Herrera

El concierto de Niño, acababa de comenzar y no era cuestión de perderse a uno de los representantes de la vertiente más vintage del baile patrio. Lo suyo fue hacer mover las caderas al respetable desde el minuto uno, a base de synth pop, boogie y jazz dance. No pudimos verlo entero, porque a la misma hora, en el escenario SonarVillage estaba Fernando Lagreca. Y a Lagreca no hay que perdérselo por nada del mundo. Y es que sus sesiones podrían ser la banda sonora de películas como “Tron”, “Mad Max” o “Drive”, con una coartada sonora 80s en la que también entran post-disco y chillwave. De allí, volvimos a SonarHall para disfrutar de la clase de los ingleses Tourist. Su set a base de R&B con brillantina y UK garaje nos recordó por momentos a Disclosure, y eso es muy bueno. Pero no pudimos verlo entero, ya que en SonarDôme, estaban los norteamericanos Psychic Mirrors, un combo procedente de Miami anclado en la época dorada del boogie, y el funk cósmico de los 70. El cerebro, Mickey De Grand IV es además un auténtico showman. Para desconectar un rato, pasamos un momento por Sonar + D, y entre las novedades tecnológicas de esta edición nos encontramos con el experimento que desarrolla el Barcelona Supercomputing Center de seguimiento de espectadores a los que se instalaron sensores para saber dónde están en cada momento. Sería un buen control de la pareja, ¿no crees? Luego pasamos por SonarVillage donde Decruit  sorprendió con sus sonoridades multiculturales. Recordemos que el francés llegó de rebote a Sónar 2015, ya que substituyeron en el último momento a BADBADNOTGOOD. El galo, ataviado con un sombrero que recordaba a un tarbush, se atrevió con todo. Desde el electro al dub jamaicano. Y de aquí pasamos a los beats futuristas de Evian Chirst. Su espectáculo contó con la ayuda de Emmanuel Biard, diseñador lumínico que organizó un set basado en un juego de pantallas, luces y humo. Lo suyo fue una auténtica oda al post- dubstep. Tras la experiencia multi sensorial, fuimos a deleitarnos con uno de los nombres que más suenan en el universo de hip hop underground actual, y cuyo alias es Just Blaze. El abanderado de Rock-A-Fella le dio a la rima con una contundencia que no dejó indiferente a nadie. Y es que, no hay que olvidar que por alguna cosa se convirtió en brazo derecho del mismísimo Jay Z.

Evian Christ Foto: Ariel Martini

Y por la noche, la cosa prometía bastante. Los programas de SonarClub y SonarPub hacía años que no estaban tan cargados de buen material. Nada más llegar, nos pasamos por SonarCar, a ver qué se cocía en el escenario de los autos de choque. Allí, Uroz demostró su pericia a la hora de combinar estilos. Demostró porqué es uno de los residentes del mítico Moog de Barcelona. Abrimos fuego con Duran Duran. Había que darle rienda suelta a la nostalgia, y no hay que olvidar que antes de ser una de las boy bands más grandes de los ochenta, los de Birmingham hicieron sus pinitos con el pop de sintetizadores. Empezaron con su artillería pesada, en forma de hits como ”Wild Boys”, “Hungry like the Wolf”, “Notorius” y “The Reflex”. Lástima que la cosa empezase a bajar pronto, sobre todo cuando empezaron a tirar de piloto automático con medios tiempos. Como curiosidad, tocaron una versión del clásico de Grandmaster Flash, “White Lines (Don’t Don’t Do It), casi al final del concierto.

Duran Duran Foto: Ariel Martini

Así que no hubo remordimientos a la hora de saltar al escenario donde actuaba FKA Twigs. Pero el proyecto de Tahliah Barnett quedó algo deslucido en directo. Le llaman “nuevo pop” pero nos sonó a refrito de trip hop. En cambio Erol Alkan, que en principio venía para hacer de comparsa de The Chemical Brothers, prácticamente consiguió los mismos resultados efectistas que los de Manchester. Sus sesiones llevan rozando la perfección desde hace poco más de un año. Y anoche lo volvió a demostrar. Flying Lotus venía a presentar su última maravilla. “You’re Dead” es un disco conceptual que ha calado hondo por su visceralidad. Steven Ellison corrobora con su proyecto que es todo un visionario, capaz de jugar a varias bandas sin despenarse. Y lo vimos sobre el escenario SonarPub, pasando de un género a otro, o combinando varios sin que apenas nos diéramos cuenta. Además su espectáculo tuvo como aliada la tecnología, gracias al uso de una doble pantalla con proyecciones en 3D a cargo de Strangeloop y Timeboy. Pero la noche continuó, todavía faltaba uno de los platos fuertes, por no decir, “el plato”.

FKA Twigs Foto: Fernando Schlaepfer

The Chemical Brothers venían para presentar su nuevo disco, “Born In The Echoes”, estrenando también show, en la concepción del cual ha participado el realizador y artista visual Adam Smith. El concierto fue espectacular. Fue una noche vibrante, con mucha espectacularidad. Comenzaron nada menos que con “Hey Boy, Hey girl”, para marcar territorio. Y a partir de ahí, fue un no parar en su particular montaña rusa electrónica. Supieron manejar el tempo, y para ello se sirvieron de hits de toda la vida combinados con algunas de las nuevas composiciones. Definitivamente el suyo fue “el concierto” de la edición de este año. Mientras tanto y solo ante un par de centenares de personas, PXXR GVNG la liaron con su particular visión del trap hispano. Contaron con una serie de invitados de excepción para arremeter con las rimas. Entre ellos La Mala Rodríguez. Siriusmodeselektor también tiró de visuales, esta vez a cargo de estudio visual berlinés Pfadfinderei, habituales colaboradores de la pareja alemana Modelesektor como en el proyecto Moderat, junto a Apparat. Y Dubfire:live Hybrid nos dejó con la boca abierta gracias a las imágenes que proyectaron sobre varias pantallas superpuestas y luces estroboscópicas, a cargo de Volvox Labs. En definitiva, la lectura que hacemos de la edición de este año vuelve a ser positiva. Este formato que combina lo lúdico con el estímulo a la creatividad, con una programación que va más allá de lo meramente musical, lo convierte en una rara avis en nuestro país. Pero funciona, solo hace falta ver las cifras de asistencia de este año, ni más ni menos que 119.000 visitantes la segunda cifra más alta en la historia del festival, en sus veintidós ediciones.

El público de Sónar Noche Foto: Mariano Herrera

Se acabó Sónar 2015, una cita compleja y ramificada –lo que ahora llaman acontecimiento 360º- con más de 160 actuaciones en 8 escenarios, con un apartado, el de Sónar + D,  convertido en un ambicioso congreso internacional, que se ha consolidado, siendo el lugar por excelencia de confluencia entre creatividad y tecnología de todo el festival. Por lo tanto Sónar supone un espacio de expresión, con muchos proyectos y desarrollos, que funciona sin la necesidad de deslumbrar con cabezas de cartel, apostando siempre por la diversificación, pero también por la novedad. En el escenario actual no hay cambios radicales sino microtendencias, como la PC Music. La música electrónica se regenera más que otros géneros musicales como el pop o el rock y una prueba la tenemos en el programa de este festival.

Portada FKA Twigs Foto: Fernando Schlaepfer

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