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CRÓNICA SÓNAR: JUEVES

El festival de música avanzada Sónar inició su vigésimo primera edición con una afluencia considerable de público. El grueso de los actos tuvieron lugar por segundo año consecutivo en el recinto firal de Montjuïc, junto a la plaza de España de Barcelona. Como aperitivo, dos días antes tuvo lugar un interesantísimo simposio internacional con el sugerente título de “A la escucha”, cuyo objetivo fue el de abordar los nuevos retos del arte sonoro y de la escucha. Este evento estuvo enmarcado dentro del programa de Sónar+D. Porque Sónar es esto, un festival multidisciplinar que no solo se centra en la música electrónica, aunque ésta cuente con un peso más que evidente, claro.

 

Gran afluencia al Sónar de día

El jueves nos deparó más de una grata sorpresa. Abrió fuego Nev.Era. El proyecto afincado en Barcelona desplegó su amplio catálogo de ritmos rotos. Balago, por su parte, no se sometieron a los fáciles clichés que los encorsetaron durante tanto tiempo en los territorios del post-rock. Su propuesta va mucho más allá, y más teniendo en cuenta su afinidades hacia la indietrónica y la música orgánica. Nils Frahm fue uno de los triunfadores de la jornada. Su segunda visita a Barcelona en prácticamente cuatro meses se saldó con un resultado idéntico en cuanto a rendimiento musical (y emocional). El público que se congregó en el escenario SónarHall vitoreó cada uno de los cortes del pianista alemán, que como vienen siendo habitual en sus sets apareció rodeado de sinteticadores y un sinfín de artilugios electrónicos. Contó con un apoyo visual resolutivo con imágenes que iban del paisajismo bucólico a la abstracción geométrica. En ese mismo momento el artista japonés Daito Manabe sorprendió a propios y extraños con un nuevo concepto de show interactivo que combina el videomapping con la danza contemporánea.

 

Ryan Hemsworth

Ryan Hemsworth prometió mucho más de lo que realmente ofreció. El canadiense, productor de pelotazos de hip hop, R&B y dubstep, no estuvo afinado con los platos. La selecció fue sosegada, más adecuada para disfrutar de una buena siesta que para levantar los ánimos de la legión festivalera. Elijah & Skilliam intrv. Flava D, por su parte, concentraban al público más juvenil en el escenario SonarDome. Pusieron los ritmos más urbanos a esta jornada de apertura diurna del festival. Lástima de la excesiva luminosidad del espacio, que en más de una ocasión le confiere un cierto aire de rave diurna.

James Murphy (Despacio)

El proyecto Despacio permaneció abierto al público durante seis horas seguidas. ¿Y en qué consiste el asunto? Pues en el acondicionamiento especial de un espacio a base de instrumentos de audio hi-tech ideados especialmente para la ocasión por McIntosh. Ese es el continente y su contenido es una selección sublime de música procedente de las colecciones privadas de nada menos que 2Many Dj’s y James Murphy, los cuales se van turnando a los platos durante las tres jornadas diurnas de Sónar entre las 15.30 y las 21.30 horas. Sin duda, fue un auténtico turmix sonoro, con continuos saltos a través de estilos como el soul, el house, la música disco, el funk, el post punk, el krautrock…

Nisennenmondai

Y, mientras tanto, las otras actuaciones se ivan sucediendo a lo largo de los otros cuatro escenarios. Así, las japonesas Nisennenmondai aportaron la cota oscurantista a base de ritmos repetitivos, en una confluencia post punk, kraut rock y post disco. El trío prefiguró por momentos estadios sonoros duros, casi industriales. En cuanto a Desert, fueron un contrapunto a aquella bocanada ruidista. El dueto conformado por Cristina Checa y Eloi Caballé se sirvió de laptops y drum machine para encaminarse hacia la vertiente más lumínica de la electrónica. Su propuesta se inspira unas veces en Cocteau Twins y otras en el dream pop de bandas como Beach House. En la otra punta del recinto de la Fira, unos de los protagonistas de la electrónica primigenia, los británicos Chris & Cosey dieron una clase magistral de arqueología de la música hecha con sintetizadores. Y es que su sonido fue piedra angular para estilos posteriores como la música industrial, la EBM o incluso el synth pop.

Desert

Ben Frost fue el otro gran triunfador del día. Con su post clasicismo desestructurado dejó con la boca abierta a prácticamente todo el público que reventó el Auditori de la Fira. Acompañado por dos músicos, y bien cargado de artillería instrumental, decidió encarar su set a un nivel altísimo de ruido, y su gran reto fue el de incrementar el número de capas saturadas hasta el final de la actuación. En buena parte de su desarrollo, la materia prima venía de la deconstrucción de sonidos orgánicos. Fue apoteósico.

Ben Frost

Y por la noche, como concierto especial, Massive Attack vinieron a presentar su último espectáculo, con motivo de la inminente publicación de su nuevo trabajo. Desgraciadamente, el concierto no pasará a la historia. Por un lado, se encontraron con una calidad de sonido que nada tenía que ver con la que habíamos tenido durante el día. Quizá la nueva estructuación del espacio, agrandando aún más la megalítica nave industrial, tuvo algo que ver. Por otro lado, se esperaba algo más de la parte visual, diseñada por el propio Robert Del Naja y el cineasta Adam Curtis en Manchester, Duisberg y Nueva York. Para este nuevo espectáculo de Massive Attack, en el que Del Naja co-diseñaba la puesta en escena, y en la que se esperaba una confluencia entre arte, música y política, nos quedamos con la sensación de haber probado un sucedáneo bastante aguado de lo que ofrecieron en su anterior gira de hace diez años, en la que curiosamente los visuales fueron de mucha mayor envergadura y contundencia a nivel de contenidos. Musicalmente, los nuevos temas sonaron gruesos, con muchas guitarras y oscuridad, mucha oscuridad. También hubo tiempo para revisionar su cancionero clásico. No faltaron “Karmakoma”, “Unfinished Sympathy”, “Inertia Creeps”, “Teardrop” y “Angel”. Esperemos que para su segunda comparecencia, el próximo sábado por la noche, se hayan solucionado estos contratiempos.

Texto: Lluís S. Ceprián
Fotos: Xavi Mercadé

Massive Attack

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