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CRÓNICA SONORAMA: MIÉRCOLES/JUEVES

Que se cumpla nada más y nada menos que la decimoséptima edición del Sonorama Ribera es, sin lugar a dudas, motivo de satisfacción. Sobre todo, teniendo en cuenta que es un festival que cuenta con el cariño generalizado de un público cada vez más fiel y de una amplia mayoría de artistas nacionales que no paran de nombrarlo en sus entrevistas.

 

Buen ambiente en Aranda de Duero

 

Poco a poco, el Sonorama ha ido ampliando tanto el número de actuaciones –este año, más de cien– como la cantidad de escenarios, eventos, etc., así como el número de días del festival. El año pasado, el miércoles era el día de la fiesta de bienvenida, casi siempre para los lugareños o para la avanzadilla de foráneos que se disponían a ocupar el camping, pero este año podríamos decir que –aunque en formato reducido– el miércoles ha sido un día más de festival, o al menos una bienvenida de lujo. Y es que tener a Los Planetas sobre un escenario es una mejora importante sobre una simple fiesta de disfraces. Para completar el primer día y acompañar a los granadinos, otras dos bandas se subieron al escenario del recinto ferial. Los primeros fueron Los Hermanos Cubero y su fusión verbenera, y los segundos los linarenses Automatics, cuyo retorno les está llevando a actuar en los festivales más importantes.

 

Automatics

 

Los Planetas llevan cuatro años sin publicar nuevo disco, pero con motivo del vigésimo aniversario del disco “Super 8” están ofreciendo una serie de conciertos puntuales en grandes eventos. Si esperábamos el fulgor y la adrenalina de los primerizos Planetas íbamos bastante desencaminados. Realizaron un concierto en orden cronológicamente inverso, comenzando con la densidad del flamenco espacial de sus últimos discos, y no fue hasta el último tramo cuando se pudieron escuchar los singles más apreciados del grupo. Ejecución correcta, empatía nula; un concierto para fans acérrimos, pero poco interesante para aquellos que esperaban escuchar un grandes éxitos de los granadinos.

 

Los Planetas

 

La jornada del jueves en Sonorama comenzó por la mañana, y como ya es tradición, su epicentro fue el escenario de la Plaza del Trigo – desde hace poco, también hay conciertos en la Plaza de la Sal y sesiones de DJ en otros puntos de Aranda– y los almuerzos en las bodegas que la rodean. Los encargados de ocupar el escenario este primer día fueron tres grupos del sello Subterfuge, –The Bright, Bravo Fisher! y Joe La Reina– que con motivo de su 25 aniversario están protagonizando diferentes eventos a lo largo del año. A diferencia de Joe la Reina, a The Bright y a Bravo Fisher! ya pudimos verles en Matadero durante la celebración del Día de la Música. Los tres en sus diferentes estilos –emo folk, folk rock americano y dance pop bailable– congregaron a una gran cantidad de público con ganas de dejarse contagiar por la fiesta. Mientras el centro de Aranda estaba cada vez más abarrotado, y con el sonido de fondo de los discos que estaba pinchado el murciano (residente en Granada) Don Gonzalo en la Plaza del Rollo, decidimos retirarnos a descansar un rato para poder afrontar las maratonianas jornadas del festival.

 

The Bright

 

El cartel del Sonorama se ha convertido en un completo catálogo del indie nacional –la presencia de grupos internacionales es cada vez menos relevante–, por lo que muchas de las bandas presentes ya las hemos podido ver en directo en algunos de los festivales de este verano.

Iniciamos la tarde escenario Castilla y León es Vida, donde los burgaleses –siempre es buena opción empezar con un grupo de casa– La M.O.D.A. dieron el pistoletazo de salida a la jornada. Tan cercanos a Mumford & Sons como a The Pogues, marcaron el comienzo agradablemente festivo del maratón de conciertos. De ahí saltamos al escenario Ribera del Duero – una de las características del Sonorama es que los dos escenarios principales no se solapan– donde David Fonseca, que es un ídolo en Portugal aunque aquí es un auténtico desconocido, esperaba ante unas docenas de personas. Poco a poco, este portugués que canta en inglés fue atrayendo a la gente que se encontraba en el recinto y terminó su concierto ante una apreciable concurrencia, aunque musicalmente tiene muchas más conexiones con el italiano Nek que con cualquier grupo indie que nos pudiera venir a la cabeza.

 

David Fonseca

 

Raül Fernandez Miró es un tipo inquieto. Es un reputado productor, participa constantemente en diversos proyectos y colabora con multitud de artistas, pero en esta ocasión se presentaba en su faceta como Refree. Se centró en su último trabajo, “Nova Creu Alta”, un disco que se nutre del rock de los setenta y que lo convertía en uno los principales atractivos del día, aunque realmente fue uno de los conciertos en los que menos público se pudo ver. Quizá mucha gente fue incapaz de sortear la barrera idiomática para poder saborear una actuación impecable.

 

Refree

 

En el nuevo cambio de escenario nos encontramos con los Niños Mutantes. Estos granadinos son unos de los cásicos del festival, al que vuelven desde la segunda edición cada dos o tres años. Si en su anterior disco la protagonista fue la queja visceral, en este nuevo álbum se abre paso a una nueva perspectiva más positiva –no en vano se titula “El Futuro” –, y lo intentaron demostrar a base de consignas e himnos. Siempre correctos, siempre notables, pero quizá un peldaño por debajo de lo que, en principio, deberían ocupar por su larga carrera. Tocaron “Como yo te amo”, pero no se produjo la esperada aparición de Raphael para acompañarles.

 

Niños Mutantes

 

Nuestro siguiente movimiento fue hacia la Carpa Future Stars, pues el principal punto de atención era ver al canadiense Jay Malinowski, que ofrecía su única actuación en Europa. Acompañado de un violinista y un violonchelo interpretó un puñado de delicadas canciones de indie folk que atraparon –al cincuenta por cien con su atractivo– a la gente que entró en la carpa para verle.

 

Jay Malinowski

 

La inclusión de Raphael en el Sonorama ha sido la noticia más comentada y la que más controversia previa ha creado, pero ese tipo de valoraciones queda en segundo plano cuando la misión principal es relatar lo acontecido, no divagar sobre la mejor o peor confección de carteles. Superados los prejuicios –incluso los del que esto escribe– solo cabe decir que ofreció un soberano concierto. Hizo un repaso a su carrera –sus dos últimos álbumes son recopilatorios de éxitos–, esforzándose en comenzar de forma animada –la tercera canción ya fue “Mi gran noche”– y desgranando un repertorio ampliamente reconocible: “Digan lo que digan”, “Los amantes”, “Yo soy aquel”, “Gracias a la vida”, “Escándalo”, “Qué sabe nadie” o “Como yo te amo”. Una actuación cuyo único pero fue la excesiva duración –produjo un retraso de media hora en el resto de la programación– y la elección de las colaboraciones: Juan Alberto Martínez (Niños Mutantes), la cantautora Vega y Alberto Jiménez (Miss Caffeina) no brillaron en absoluto, ya sea por la luz de Raphael o por la elección de unas canciones que no se adecuaban a sus voces.

 

Raphael

 

Tras la actuación del divo y todavía con el recinto abarrotado de gente mayor que había acudido para tan señalada ocasión, comenzaron a toda prisa Elefantes, enésimo retorno de la temporada, con su rock grandilocuente de gran carga emocional. Si la densidad del grupo de Shuarma no había hecho suficiente mella en nuestro ánimo, después actuó Iván Ferreiro, que se empeña en repetir su primer disco en solitario sin llegar al nivel del mismo, resultando lineal y espeso.

 

Elefantes

 

Como dos caras de una misma moneda, tras el exPiratas llegaron Layabouts. Al contrario que su predecesor, cada vez son más contundentes y lograron despertarnos de un letargo mortal. Se atrevieron con una vitaminada versión de “California Sun” y animaron al público para que pudiera acabar en condiciones viendo a We Are Standard tocando temas de The Clash. Hacer homenajes a una banda como esta tiene dos hándicaps: Enfrentarse cara a cara con clásicos inmortales difícilmente superables, y meterse en la piel de un grupo con tantas connotaciones sociales y culturales. Aun así, los de Getxo cumplieron con la interpretación y propiciaron un buen fin de fiesta.

 

Iván Ferreiro

 

El balance final tiene un poco de todo. Un enorme artista que difícilmente podremos volver a ver en este tipo de eventos –Raphael–, indies veteranos como Niños Mutantes o Ivan Ferreiro, retornos como el de Elefantes y un final rockero con Layabouts y We Are Standard tocando temas de The Clash. No está nada mal. Mañana más.

Fotos: Rafa Marchena

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1 comentario
  1. jose Manuel says:

    El calificativo emo-folk es desafortunado para clasificar a Joe la Reina. Y un apunte biográfico: Don Gonzalo es murciano, no granadino

    Responder

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