Javier Sanchez - Morrisey SOS (Undercreatives Productions) 940x352

CRÓNICA SOS 4.8 2015: VIERNES

El SOS 4.8 es un festival tocado por la varita de la buena gestión. No hay otra magia posible cuando todo funciona bien en un evento masivo. Los elementos juegan a favor: el hecho de ser uno de los primeros de la temporada, el buen clima de Murcia -mangas cortas hasta la madrugada-, un recinto urbano cómodo y aseado, su precio asequible, el añadido cool de la sección de arte y voces… Y un cartel musical interesante, claro. Desde la organización deslizaron la cifra de “más de 30.000” espectadores, pero si el festival no batió el récord de asistencia de sus ocho ediciones poco debió faltar.

Dentro del buen programa del viernes, el día fuerte del festival, un nombre congregaba la máxima atención: Morrissey. El último gran icono del pop era el eje de casi todos los comentarios previos. Que si en los últimos años acumula más caprichos que buenas canciones, que si no ofrece repertorios amables para el público, que si no acepta que se venda carne durante sus conciertos -esto fue cierto-, que si ya veremos si no da la espantada. Que la noche del jueves, tras su concierto del día anterior en Barcelona -sus dos únicas escalas en España- no se presentara en su lujosa suite reservada encendió las alarmas. Alarmas que saltaron por los aires a los cinco minutos de concierto. Sonó ‘Suedehead’ de salida y entonces lo recordamos: no se puede cantar mejor. O al menos no se puede hacer con mayor clase y romanticismo devastador.

Morrissey

‘Staircase at the university’ y ‘World peace is none of your business’ confirmaron el gran estado de su garganta y su buena disposición escénica en un show que comenzó basado en su último álbum y en el que poco a poco fue haciendo alguna concesión. Algarabía cuando sonó ‘Stop me if you think you’ve heard this one before’ de The Smiths, éxtasis general cuando lo hizo ‘First of the gang to die’, levitación global con ‘Everyday is like sunday’. Pero además de genio, Mozzer es muy cabrón, como bien sabemos. De modo que cuando aquello se asemejaba a la gloria -pese a su casaca azul tirando a horrorosa-, el astro rey decidió que había llegado el momento de joder, que no hay cielo sin infierno.

Y aderezó ‘Meat is murder’ con sonido áspero y con unas imágenes que obligaban a apartar la mirada (lindos animalitos cruelmente sacrificados en primer plano). Una chica cayó al suelo a mi lado -verídico- y el tono grosero ya no bajó en las tres últimas hasta el cierre. Lo maldije un poco pero me pareció estupendo. En este sentido es políticamente radical y esto, en tiempos artísticamente tan aseados como los actuales, me parece otro punto a su favor. Mozzer estuvo imperial en Murcia. Es tan egocéntrico que hasta sus músicos lucen camisetas de Morrissey. Debe ser difícil ser a la vez Dios y el Diablo. Los presentes solo éramos simples mortales afortunados. Muy afortunados.

El SOS 4.8 había dado inicio por la mañana con los ‘Aperitivos SOS’ y unas muestras del talento murciano: The Lawyers, Los Últimos Bañistas y El Bueno, El Feo y El Mena. Buena onda, como la mostrada ya en recinto de La Fica por el rock básico y asilvestrado The Purple Elephants. Tomaron el relevo en el Escenario Radio 3 unos Perro cada vez más solicitados y con toda lógica. Están como cabras y aunque el sonido pedía dos puntos más de volumen, no solo resultaron convincentes sino que las varias canciones que adelantaron hacen prever un nuevo álbum excitante y todavía más directo, casi punk por momentos. Van lanzados.

Perro

Todo lo contrario que un Xoel López que abrió el escenario principal con una sucesión de baladas para el bostezo. El coruñés disculpó la tardanza en la publicación de un nuevo disco que aseguró está al caer, pero a juzgar por lo escuchado no habría problema si decide demorarlo otros tres años. Efectivamente, su avance ‘Todo lo que merezcas’ no traía buenos presagios. Por alguno ignoto motivo Xoel parece querer convertirse en el nuevo José Luis Perales, pero ni llega.

Con Luna se comprobó que la diferencia de volúmenes entre los dos escenarios principales era excesiva, lo que obligó a los del Radio 3 a un esfuerzo extra para no sucumbir ante los del Estrella de Levante. La banda del hierático Dean Wareham ofreció un buen concierto que… no acabó de explotar. Para los veteranos fue un placer volver a escuchar temas como ‘Chinatown’, ‘Bonnie and Clyde’ o ‘Bewitched’ -y recordar lo muy influida por The Velvet Underground de su música-, pero me dio la sensación de que son los propios músicos los que ahora no acaban de creerse del todo su propia propuesta. Quizá en una sala hubiera sido diferente. Me alegré de verlos, en todo caso.

Dean Wareham de Luna

Como acababa de ver a Bigott en el showcase de la Zona VIP, a la de un par de temas no especialmente gloriosos, me decanté por Supersubmarina. Ya saben, a los críticos nos gusta poner a caldo este tipo de propuestas indie mainstream, así que fui en busca de mis argumentos. Pero, oh sorpresa, me encontré con un grupo que supo defender su discurso con tremenda solvencia. Gustos personales al margen, lo cierto es que nunca ha sido sencillo pasar del pequeño al alto presupuesto y los de Baeza no solo demostraron sentirse encantados en el megaescenario, sino también dar lo necesario para satisfacer a su público: interpretación, sonido, entrega, compromiso con su discurso. No voy a poner pegas porque sería injusto. El propio Jose Chino es consciente, como se desprende de su explicación antes del último tema: “a muchos no les gustamos y seguiremos sin gustarles, pero ante la duda lo mejor es bailar”. Y vaya si bailó la peña.

Supersubmarina

Crudo Pimento y Hinds ofrecieron conciertos cortos porque Morrissey había exigido silencio para su actuación. Los primeros aprovecharon su chance para hacer una especie de performance-atentado que dejó a muchos con la boca abierta. Las segundas también lo hicieron -lo de la boca abierta- pero por lo malas que son. Y miren que mi estilo favorito es el punk. Pero por Dios, hay que saber tocar aunque sea mal. Después llegó Mozzer, nos dejó sin ganas de volver a probar un bocata de jamón en la vida, pero por suerte a continuación era el turno de Palma Violets. ¡La madre que los parió, qué actitud! Si alguna vez alguien escribe un libro desde la perspectiva del roadie, que sea uno de los pipas de los londinenses. En las tres primeras canciones se cargaron otros tantos pies de micro, además de hacernos recordar que el rock era esto y no lo de (los actuales) The Rolling Stones. Adelantaron canciones de su inminente nuevo álbum (verá la luz el martes) y aunque el momento más glorioso llegó con la muy coreada ‘Best of friends’ (¡pogo en La Condomina!), verlos y entrarte ganas de beberte dos litros de cerveza es todo uno. Aunque se te caiga al suelo, a fin de cuentas el lugar donde se pasan medio concierto -el otro medio están destrozando el escenario- Samuel Fryer y Chilli Jesson. Entre el garage, el punk y la psicodelia chunga, es cierto que sin actitud sus canciones soporten peor el análisis. Pero es que van sobrados.

Hinds

Pasar de Palma Violets a Metronomy es como hacerlo del infierno al cielo. Un cielo pulcro, sintético, plastificado, bailable y excelentemente ejecutado. Pop de diseño. Onda cool. Arte contemporáneo. Si te gusta su propuesta de tono claro (¡y vaya si nos gusta!), su directo te encantará. Sin pasiones, que esto es otra cosa. El sonido además fue imponente, probablemente el mejor de toda la jornada, tanto como el encantador falsete vocal de Joseph Mount. Cartas de amor para personas perfectamente depiladas y con expediente académico brillante. Tan placentero, frío y bello como la seda.

Un vistazo breve a Jupiter Lion (muy bien) y la proximidad del siguiente concierto hizo que solo me tragara 20 minutos de Years & Years, pero la verdad es que lo agradecí. El proyecto electrónico de moda entre las compañeras de clase de mi hija (13 años) suena impecable, pero me cuesta entender qué pinta en un festival indie. Si esta es la tendencia no me extrañaría que pronto viéramos a Raphael encabezando alguno (smiley malvado). No diré que sean malos -ni buenos-, pero no creo que Shakira o will.i.am acumulen menos méritos alternativos. Es verdad que los más jóvenes bailaron como si no hubiera un mañana con ‘Worship’.

The Vaccines

Y por fin llegaron The Vaccines. Son muy buenos y tienen un gran directo, digámoslo desde ya, aunque no les perdonaré que no tocaran su mejor canción, ‘No hope’. A un fan esto no se le hace. En cualquier caso, tienen toneladas de canciones entre muy buenas, buenas y resultonas, así que vale: ‘Post break-up sex’, ‘Handsome’, la apertura a saco con ‘Teenage icon’ y ‘Wreckin’ Bar (ra ra ra)’, la recta final con ‘I always knew’ e ‘If you wanna’… Convincentes, con buen sonido -pese a la voz a veces algo baja de Justin Young-, un seguro de vida, el grupo perfecto para un festival. Me gustaron, los disfruté y puse a prueba mis magníficos tobillos, pero hmmm… no acabé de ver ese factor que diferencia a un muy buen grupo de uno genial. Quizá fuera culpa de Morrisey, el puto amo de la notable primera jornada de la octava edición del SOS 4.8. Cuando empezó el buenrollismo inevitablemente sueco de Satellite Stories, decidí largarme. Que no está uno ya para tanta felicidad.

Fotos: Javier Sanchez /Undercreatives Productions/SOS 4.8

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4 comentarios
  1. elena says:

    Buena crónica pero discrepo respecto a Xoel y lo de que no vendió carne en el revinto…..siento decir que es mentira. Por Lo Demás Una Crónica Genial

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    • Redacción ByTHEFEST says:

      Hola Elena, bueno, es normal que en muchas ocasiones las opiniones subjetivas sobre los artistas no coincidan. Eso no es malo. Sobre el tema de la carne, fue solamente durante el transcurso del concierto de Morrissey. No pocas personas se han quejado porque ese era el momento que habían elegido para cenar. Además, fuentes irrefutables aseguran que incluso hubo un notario para atestiguar que estaban cerrados los puestos.

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  2. andrés says:

    Ya era hora de que alguien dijese al menos una verdad sobre de Hinds. Este éxito está comprado, está claro. Llevan queriendo llamar la atención años y los medios no acudieron a ellas porque sí. Tienen un manager y contactos que han podido introducirlas rapidamente en la escena a la que siempre han querido pertenecer. TODO MUY LOCO

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    • Redacción ByTHEFEST says:

      Hola Andrés.
      En este caso coincides con la opinión del redactor, el del MBC pensaba igual pero te aseguro que no todos piensan lo mismo. Creemos que lo bueno en una publicación es eso, que cada uno tenga una opinión independiente.
      Muchas gracias por leernos.

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