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CRUÏLLA BARCELONA: MANUAL DE USO

Los nombres de algunos festivales definen a la perfección su filosofía e intenciones. Cruïlla es una palabra catalana que significa cruce o encrucijada, y eso es precisamente lo que ha propuesto desde sus inicios un proyecto que se ha ido consolidando con el paso de los años y que pretende ser algo más que una sucesión de actuaciones musicales para convertirse en un encuentro de culturas, que dio sus primeros pasos gracias a las asociaciones de inmigrantes, las organizaciones de vecinos y diversas entidades gubernamentales y no gubernamentales. Una propuesta multicultural que, a día de hoy, se ha convertido en un festival al uso, uniendo en su cartel propuestas de origen anglosajón con sonidos mestizos que miran hacia diferentes latitudes del planeta. Este año se celebrará entre el 11 y el 13 de julio, en el Parc del Fórum de Barcelona. La quiniela de Bythefest apuesta por cinco artistas diarios.

 

 

VIERNES 11

Sin lugar a dudas, la presencia de Damon Albarn es uno de los grandes alicientes de la primera jornada del Cruïlla. Será la segunda vez que interprete en España las canciones de su primer disco en solitario, el notable “Everyday Robots”. Antes lo hizo en el SOS 4.8 de Murcia, donde nuestro compañero Jam Albarracín tuvo oportunidad de comprobar que el británico va en serio: “Albarn rompió las hostilidades con ‘Lonely press play’ y desde ese mismo momento quedó clara la enorme calidad de su trabajo. Elegante hasta el extremo, con la voz en un estado óptimo y desgranando con intensidad sus letanías de tempo medio entre el pop y el trip-hop. La guitarra de Seye, los teclados de Mike Smith, la batería de caja muy comprimida de Pauli the PSM y, sobre todo, el bajo obeso de Jeff Wootton, generando una suerte de círculo del que resultaba inútil intentar escapar, flanquearon a un gran Albarn, debidamente trajeado a la inglesa. El exlíder de Blur alternó piezas de su disco de estreno -’Hollow ponds’, ‘Photographs (You are taking now)’, ‘Heavy seas of love’-, con otras de Gorillaz -’Tomorrow comes today’, ‘Kids with guns’-, de The Good, The Bad & The Queen -’Kingdom of doom’- y hasta del repertorio menos evidente de los propios Blur -’All your life’, ‘Out of time’ y la despedida con ‘Tender’-. La grandeza de Damon Albarn se hace incuestionable”.

 

 

El otro gran nombre internacional del día es el de Calle 13, que presentarán su último trabajo, “MultiViral”, justo en un momento en que en España se debate sobre el compromiso de los artistas pop y su implicación política y social. Como los cuatro anteriores, el quinto álbum de Calle 13 contiene tal despliegue de estímulos sonoros e ideológicos que convierte en caricatura a los indignados de fin de semana. Más allá de las colaboraciones que exhibe (de Julian Assange a Silvio Rodríguez, pasando por Tom Morello o Eduardo Galeano), “MultiViral” es un manual de combate y supervivencia en un mundo hostil, que Residente y Visitante conocen de primera mano, no por verlo en los telediarios. Quizá por eso su discurso resulta tan convincente. Y es que si el dúo puertorriqueño continúa en vanguardia de las músicas urbanas (esa denominación que incluye hip hop, reggaeton, rock, cumbia) es porque su propuesta sonora sigue creciendo en todas direcciones con una voracidad inagotable. El fabuloso tema que titula el LP o ‘Gato que avanza, perro que ladra’ demuestran que quienes les desprecian relegándolos al cajón del reggaeton renuncian a una de las propuestas más sugestivas de la música contemporánea.

 

 

Nobleza obliga, hay que destacar también la presencia de Band of Horses en el Cruïlla, aunque la banda americana atraviesa un momento delicado. Tras publicar dos estupendos discos (“Everything All The Time” y “Cease to Begin”), cambiaron la formación, ficharon por un gran sello y comenzaron a mostrar síntomas de desgaste en “Infinite Arms” (2010), que se confirmaron en el flojo “Mirage rock” (2012). Este año han presentado “Acoustic at The Ryman”, un directo acústico grabado en un templo del country que confunde intimismo con sensiblería y resucita los olvidados unpluggeds para recordar lo innecesarios que fueron. Habrá que estar atentos a su concierto, en el que no faltarán grandes canciones de su primera época, para confirmar si hay que darles por perdidos o todavía tienen cosas interesantes que decir.

 

 

Con el blues tuareg de Tinariwen, sin embargo, no hay dudas. La inestabilidad política en Mali (los músicos se cuentan entre los blancos de las milicias islamistas) obligó al grupo a emigrar para grabar “Emmaar”, su sexto disco, aunque el paisaje del desierto californiano de Joshua Tree no debió resultarles del todo extraño. Allí viajaron para trabajar nuevamente con el productor Patrick Votan en un álbum que se ha beneficiado de algunas colaboraciones especiales: Matt Sweeney (Chavez), Josh Klinghoffer (Red Hot Chili Peppers), Fats Kaplin y el poeta Saul Williams. Todos se han dejado seducir por el sonido de la banda, sin caer en las frivolidades de otros special guests anglosajones en discos de grupos africanos. Más allá del lugar donde se haya grabado, “Emmaar” está concebido como un reflejo de la vida tuareg en el Sahara, y captura en toda su belleza la cualidad orgánica que atesora el sonido de la banda, basado en los diálogos entre las guitarras, las diversas voces, la percusión y unas texturas que esta vez aparecen ligeramente más pulidas que en otras ocasiones, sin que por ello el grupo haya hecho concesión alguna. Algo imposible cuando la práctica músical adquiere categoría de compromiso ético.

 

 

En cuanto a Vetusta Morla, aún está reciente la conversación que mantuvimos con los madrileños a propósito de la publicación de “La deriva”, un esperado tercer álbum que se anunció urgente en el sonido y comprometido en los textos, marcados por la crisis actual, pero que en esencia se mantiene fiel a su trabajos precedentes. El disco llegó tras el “Concierto benéfico por el Conservatorio Narciso Yepes de Lorca”, que grabaron con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (para recaudar fondos destinados a la reconstrucción del centro), y de “Los ríos de Alice”, un álbum instrumental concebido como banda sonora para un videojuego. Tras una primera parte de gira en que la banda ha actuado en salas, afrontan un segundo tramo de festivales que, no hace falta ser adivino, les reportará un éxito igual o mayor que el cosechado hasta ahora.

 

Son cinco propuestas, pero hay más, y van desde el posthardcore de los felizmente recuperados Nueva Vulcano hasta el folk-blues australiano de los hermanos Angus & Julia Stone, pasando por Violadores del Verso, históricos del hip hop español, o el mestizaje de Txarango y Bongo Botrako.

 

SÁBADO 12

Recién llegada de Pirineos Sur, donde actúa el viernes 11, Imelda May aterrizará en Barcelona para desplegar nuevamente su show de sabor vintage. La dublinesa practica una mezcla de surf, blues y rockabilly que deslumbró desde su debut, “No Turning Back”, grabado en 2005 con el nombre de Imelda Clabby. “Love Tattoo” (2008) fue el disco que la consagró definitivamente y la convirtió en una diva retro, a mitad de camino entre la estética pin-up y la chulería rockanrolera. En Pirineos Sur presenta su excelente cuarto trabajo, aparecido en abril y titulado “Tribal”. Sabe arañar, sabe seducir (esa maravilla que es “It’s Good To Be Alive”) y te puede arrastrar al fondo de un pantano (“Wicked Way”) sin que te des cuenta.

 

 

Y si la nostalgia es uno de los ingredientes de la fórmula sonora de Imelda May, se convierte en el auténtico motor que impulsa la presencia en el Cruïlla de los británicos The Selecter, surgidos durante la ola de revivalismo ska promovida por el sello Two Tone (con The Specials a la cabeza) a finales de los años setenta. Liderados por la vocalista Pauline Black, debutaron en 1980 con “Too Much Pressure”, un refrescante disco de inspiración jamaicana que incluía hits incontestables como el que daba título al álbum, “On my radio” o “James Bond”. Para su segundo trabajo, “Celebrate the Bullet” cambiaron de sello, y las tensiones internas les llevarían a separarse poco después. No obstante, con el paso de los años han protagonizado diversos regresos (en 2013 publicaron el disco “String Theory”), que siempre han colmado las expectativas de sus seguidores.

 

 

La ración de baile despendolado correrá a cargo de Macklemore & Ryan Lewis, en su primera y única fecha en España. Reconocidos con cuatro premios Grammy (entre ellos, mejor disco de rap y mejor grupo debutante), despliegan una fanfarria hip hop festiva e imaginativa. Macklemore (de nombre real, Ben Haggerty) ya había grabado un EP en su Seattle natal en el año 2000, pero ha sido a partir de su unión con el disc jockey y productor Ryan Lewis, en 2010, cuando la pareja se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas. “The Heist”, el disco que publicaron hace dos años, es un auténtico monumento pop (en su acepción de popular) en el que combinan a Bowie con Kanye West y a Basquiat con Keith Haring. Atención a su espectáculo.

 

 

También prometen juerga Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra. El director de cine serbio y su extravagante banda de rock balcánico se lo pasa tan bien sobre el escenario que es imposible no contagiarse de su locura. No graban desde 2007 (año en que editaron “The Wish”), pero en su caso es un factor secundario ante la arrolladora fuerza que imprimen a su música, que ellos mismos llaman “unza unza”, una mezcla de punk, funk, ritmos gitanos, jazz y otros estilos que les emparenta con Gogol Bordello y otras troupes de saltimbanquis musicales.

 

 

Jack Johnson es la calma después de la tempestad, el folk rock suave y de ascendencia acústica, en su caso conectado con la cultura surf. El año pasado publicó “From Here To Now To You”, su sexto álbum, en el que volvió a colaborar su buen amigo Ben Harper y que se situó directamente en el número 1 de las listas de ventas americanas, quizá porque su propuesta sonora cada vez se está impregnando un poco más de esencias pop. Todavía pasto de selectas minorías en España, puede convertirse en una de las más gratas sorpresas de la jornada.

 

 

Como en el caso del viernes, no hay que olvidarse de la letra pequeña, especialmente porque contiene propuestas estatales de gran valor, como la de Maria Rodés, que acaba de grabar una interesante aproximación a la copla. Además, la locura polirítmica de Za! o el turborock de los valencianos Betunizer, entre otras bandas de interés.

 

DOMINGO 13

La tercera jornada del Cruïlla está enfocada al público familiar y tiene algo de regalo para los espectadores de Barcelona. Mientras aquellos que hayan viajado a la ciudad desde otros puntos de España aprovecharán el domingo para regresar a sus lugares de origen, los nativos aún podrán apurar la sed de conciertos con las actuaciones de Blaumut (una de las últimas revelaciones del pop catalán) y, sobre todo, de Zaz, la nueva abanderada de la canción francesa, que ofrecerá su primera actuación en España. Isabelle Geffroy, verdadero nombre de la artista, se maneja con igual soltura en terrenos jazz, rock, blues o latinos, y goza de una posición de privilegio en la escena de su país desde que debutó en 2010 con un álbum homónimo que la llevó de gira por todo el mundo. Su segundo álbum, “Recto Verso”, apareció en 2013, y sus canciones serán la columna vertebral del espectáculo que pondrá el broche final a un festival que sigue creciendo de manera sostenible.

 

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