Dorian

DORIAN: “NUNCA HEMOS TENIDO UN PLAN B”

El año pasado visitaron la mayoría de festivales españoles gracias a “La velocidad del vacío”, un disco grabado en México que ha consolidado la posición de Dorian en el país centroamericano y les ha abierto nuevas puertas en un continente al que se vuelven a marchar muy pronto, para seguir ampliando mercado. Este verano estarán en el BBK Live, y después se pondrán a preparar su nuevo álbum, que será también el primero en el que apuesten por la autoedición. De todo ello charlamos con Marc Gili, cantante y compositor principal de la banda barcelonesa.

Estais a punto de marcharos nuevamente a Latinoamérica. ¿Cuáles son los objetivos inmediatos allí?

Nos quedan algunas fechas por España y luego nos vamos a Colombia, para tocar en un festival de Bogotá que está creciendo mucho, el Estéreo Picnic. Tiene muy buen cartel este año, con bandas como Nine Inch Nails, Phoenix, Julian Casablancas, los argentinos Babasónicos, que son una banda excelente, los mexicanos Zoé, Red Hot Chili Peppers, Portugal The Man, Pixies… El festival está aglutinando a toda la escena de esa parte de Sudamérica y atrayendo a mucho público de Centroamérica, así que está haciendo crecer profesionalmente toda esa región. Luego iremos a México, pero como ya tocamos en el Vive Latino el año pasado, esta vez actuaremos en algunos recintos grandes, por varios estados del país, compartiendo cartel con Zoé, y luego, por nuestra cuenta, en tres salas bastante importantes, entre ellas El Lunario, en el Distrito Federal. Serán nueve o diez conciertos, tras los que regresaremos a España para actuar en el BBK Live. Es la primera vez que tocamos allí y nos hace bastante ilusión. Luego haremos cuatro o cinco shows más y nos meteremos a preparar el disco nuevo.

¿Teneis público en Colombia o todavía estais entrando en el país?

Es la segunda vez que vamos, y todavía estamos empezando, aunque tocamos hace unos meses y yo fui dos veces en 2013, una para hacer promoción y la otra con el grupo. Entonces ya actuamos en una sala importante de Bogotá, pero hay mucho por hacer. No solo en Bogotá, sino en Medellín y Cali, que son las otras dos plazas importantes allí. Vamos picando piedra, como hicimos con México, trabajando mucho, tocando en salas pequeñas, algún festival, cuando se puede, o algún show más grande, compartiendo cartel con grupos interesantes… Hasta empezar a tener una demanda fuerte hay que trabajar tres o cuatro años, y somos conscientes de ello. Pero estamos muy ilusionados, porque cada país nuevo supone aventuras, conocer gente, música… En Colombia, la salsa sigue siendo una música importantísima entre la juventud, y además es riquísima, tanto en letras como en música, y todo eso te va alimentando. Posteriormente iremos a Argentina y Chile, donde ya ha salido el último disco.

¿Qué estrategia seguís? ¿Se edita el disco en el país y luego vais de gira?

En todos los casos, menos Colombia, siempre nos hemos tirado primero a la piscina y a partir de ahí ha surgido un contrato discográfico, lo que nos ha permitido volver amparados por un poco de promoción y una estructura local. A Argentina y Chile fuimos por primera vez con el anterior disco, que no estaba editado allí. Son frutos que vamos recogiendo a medida que hacemos camino. A raíz de participar en algunos eventos clave, y a base de trabajo, suele suceder que aparece una primera oportunidad. En México, Colombia, Chile y Argentina ha sido así.

¿Cambia el repertorio en cada país?

Sí, porque hay temas que son más famosos que otros en diferentes sitios. Por ejemplo, en Latinoamérica, “La tormenta de arena” es mucho más conocido que “Cualquier otra parte”, y se convierte en el eje central del concierto. En el caso de las actuaciones que hicimos sin tener el disco publicado en el país, tuvimos la suerte de que la canción ya había llegado, y teníamos un público que nos arropaba un poco y nos daba algo de calor. También te encuentras con grandes sorpresas, como el último concierto que hicimos en Bogotá, en el que nos planteamos si incluir canciones que no estaban editadas allí o no. Finalmente lo hicimos y resultó que mucha gente se las sab un equipo de excelentes profesionales con nosotros cuenta, porque tenemospor nuestra cuentaglosajones prndo tus canciones pero ía. Las conocían por internet.

México es donde más habeis trabajado. De hecho, grabasteis allí vuestro último disco . ¿Hay un vínculo especial con el país?

Hemos ido siete u ocho veces. La Habitación Roja fueron un ejemplo para nosotros, porque ellos viajaron antes. Se va estableciendo un vínculo, porque el público mexicano puede llegar a ser muy exigente y echar casi a pedradas a un artista de un festival si no les gusta, pero en general es un muy cálido y hospitalario, y eso engancha mucho. Hay que tener en cuenta que en México, como otros países, hay que distinguir siempre entre la gran capital y las provincias. Puedes llenar una sala muy grande en la ciudad de México y luego irte a Puebla y tocar para cien personas, así que lo que hay hacer desde que empiezas es cuidar mucho las provincias, porque eso te permitirá establecer un circuito para seguir volviendo. Si solo vas a la capital, te quedas a medias. Hay que tener mucha humildad y ganas de trabajar, ir muchas veces a lugares donde se te conoce poco y perseverar. Eso lo hemos ido haciendo con México desde el principio, porque sabíamos que existía ese peligro, el peligro que supone el espejismo de ir a un Vive Latino y tener a cinco mil personas cantando tus canciones, pero que luego eso no se corresponda con una realidad en Guadalajara, Puebla, Monterrey o Aguascalientes.

Este año os prodigareis poco por los festivales españoles, en los que las bandas españolas suelen repetirse con frecuencia. ¿Preferís dosificaros?

Dorian está en una posición buena dentro de la escena, pero tampoco nos podemos permitir el lujo de pasarnos un año sin tocar, porque nuestra estructura no nos lo permite, tenemos que seguir viviendo. Este verano, por primera vez en muchos años, vamos a tocar menos, para concentrarnos en el próximo disco, y también porque es cierto que se nos ha visto mucho, y sería un error reincidir con un espectáculo parecido en según qué lugares.

¿Qué puedes adelantar del nuevo disco? De entrada, rompeis con PIAS, vuestro sello, y os lanzais a la autoedición.

PIAS se va a convertir en un sello dedicado exclusivamente a grupos anglosajones. Además, ahora mismo tenemos ya una estructura que nos permite sacar los discos por nuestra cuenta y autogestionar nuestros recursos, porque en los dos últimos años hemos aprendido mucho sobre la industria musical, sabemos cómo se lanza un disco y tenemos un equipo de excelentes profesionales con nosotros. Es un paso hacia la independencia total.

¿Habeis recibido ofertas de otras compañías?

Hemos tenido bastantes. A lo largo de estos años, como hemos tenido que ir autogestionándonos cada vez más, por las propias circunstancias de la industria española, que se ha ido hundiendo, hemos llegado al punto en que nos costaría mucho que alguien nos dijera ahora mismo lo que tenemos que hacer o hacia dónde tenemos que dirigir nuestra carrera. Esa es la razón principal.

¿Sabeis ya la dirección que tendrá el sonido en el próximo disco?

De momento, no quiero hablar de eso. Porque sí hay un cambio, pero es muy pronto y sería imprudente decir nada. Una persona cercana me dijo una vez algo muy inteligente: “Los grupos cambian menos de lo que creen. Cuando te parezca que estás cambiando mucho, quizá no esté siendo tanto”. Soy muy prudente cuando me preguntan antes de grabar un disco por si me pasa eso. Hay todavía mucho trabajo por delante, y cuando esté acabado el disco es cuando podremos hablar de su contenido.

El anterior se grabó en México con el productor Phil Vinall. ¿Vais a repetir?

Si las agendas cuadran, vamos a repetir con Phil, porque es una figura de productor que existe mucho en el mundo anglosajón, pero menos en España. Es un productor artista, que te empuja hacia otro lugar, que se convierte casi un miembro más del grupo mientras estás grabando y es tan creativo como el resto de componentes, no un ingeniero de sonido que graba las cosas mejor o peor. Esa figura es importantísima cuando quieres hacer algo que te saque de la zona de confort. Necesitamos esa mirada externa, que sea capaz de decirnos que una canción no funciona y cambiarla de arriba a abajo. Porque normalmente tiene razón. Eso es lo que te hace mejorar como músico y como compositor.

Aunque a veces no es fácil admitirlo…

A veces cuesta, porque sale la soberbia y piensas que está loco, pero casi siempre tiene razón. Claro, lleva veinticinco años grabando discos, y no los ha grabado mal.

Entre ellos, algunos con Placebo, Zoé, The Auteurs, Gene, Television Personalities, Pulp…

Cuenta muchas anécdotas divertidísimas sobre los grupos con los que ha trabajado y cómo solucionaron muchos problemas artísticos y técnicos. A veces te das cuenta de que lo que hace especial un disco es que lo grabes de una forma distinta a como se supone que deben hacerse las cosas.

En 2014 se cumplen diez años de vuestro debut discográfico. ¿Teneis prevista alguna celebración?

De momento, no. Ya es mucho conseguir lo que hemos conseguido. Celebramos que tres de nosotros llevamos todo este tiempo juntos, y que también hemos compartido muchos años intensos con nuestro equipo de management y nuestro sello y todos nos seguimos llevando bien y tenemos la misma ilusión, mientras que los que se han ido incorporando a lo largo del tiempo mantienen el mismo espíritu. En el mundo de la música, cuando ya no tienes veinte años, solo eso ya es un logro. Cualquier banda que lleve más de diez años dando guerra, me merece todo el respeto del mundo, porque es un momento difícil.

¿Pensabais que podriais hacer carrera de la música?

Te lo voy a explicar de dos maneras. Por un lado, nunca hemos tenido un Plan B. Fuimos muy kamikazes, desde el principio nos lo creímos mucho. Tanto, que como muchos otros grupos que empiezan, pensamos que éramos más especiales de lo que en realidad éramos. Pero bueno, esa energía también te empuja a continuar cuando las cosas van mal. Y, por otro lado, también sabíamos que era muy complicado, así que el hecho de estar aquí después de diez años es un logro que valoramos muchísimo. Sobre todo, seguir teniendo ganas de estar en el local de ensayo con tus colegas, de seguir pasándolo bien, de descubrir cosas y no entrar en una dinámica rutinaria de oficinista, que también pasa en algunos grupos. Eso es un privilegio. Que tus compañeros sigan despiertos, con gana de escuchar discos nuevos y aprender cosas, también. Así que, de momento, estamos muy contentos y muy agradecidos. Seguimos riéndonos un montón, y aunque de vez en cuando tenemos peloteras, los momentos buenos son infinitamente superiores a los malos.

Eduardo Guillot

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