León Benavente

ENTREVISTA A ABRAHAM BOBA

Texto: David Blutaski

Foto Portada: Liberto Peiró

El músico Abraham Boba está viviendo uno de los momentos más dulces de su carrera con León Benavente, pero tiene detrás una larga trayectoria de veinte años en la que ha defendido de forma sólida tanto su proyecto en solitario como su participación como músico en los proyectos de otros artistas –es reconocida su participación en la banda de Nacho Vegas-. Por todos estos motivos y para que ofrezca su visión sobre la industria musical, el Postgrado de Gestión Empresarial de la Música de la Universitat de València le ha elegido para impartir una Master Class en esta próxima sexta edición, que está todavía en plazo de preinscripción hasta el 23 de diciembre. Hace poco hablábamos con él sobre su último trabajo discográfico, pero aprovechando su presencia en este Postgrado, del que byTHEFEST es medio oficial, hemos querido conocer algo más su carrera desde el punto personal y profesional.

Desde 1997 llevas publicando trabajos en diferentes proyectos. ¿Qué visión tenías en aquel momento de lo que era la industria musical y qué has descubierto? ¿Crees que tenías los conocimientos adecuados para moverte dentro de este negocio?

Cuando empiezas a hacer música lo que menos piensas es en la industria o en todo lo que no tenga que ver con lo que es hacer canciones, tocar, tener tu grupo, ensayar, hacer todos los conciertos que puedas, eso es todo lo que piensas al principio. En realidad ni sabes cómo va el negocio y prácticamente a ninguno nos interesa. Una vez estás ya metido ahí, en mi caso por ejemplo, pasé por diferentes discográficas, diferentes formas de girar, vas conociendo promotores, vas conociendo managers, y entonces a partir de ahí sí que es cuando te vas haciendo una visión de todo lo que has hecho mal y de las cosas de que sí que tienes que tener en cuenta. Obviamente sigues teniendo en cuenta toda la faceta musical, pero ambas facetas van parejas. Estaba leyendo estos días “Como funciona la música” de David Byrne y me hizo gracia porque es un tío muy arty, que no le pega mucho que le interese el negocio, pero leyendo este libro te das cuenta de todo lo contrario; tiene una frase muy clara y es que “puedes tener muchas ideas, pero como no tengas en cuenta todo lo que tiene que ver con el negocio musical es bastante probable que no puedas desarrollarlas”. Entonces no sé, yo he visto muchos cambios, he visto evolución, pero me he ido enterando poco a poco de las cosas.

Cuando te ofrecen un primer contrato discográfico yo creo que el 100% de los músicos lo firman con los ojos cerrados, práctimente no lo leen porque es tan difícil conseguir atención y hay tantos proyectos musicales y tan variados, todo el mundo intentando sacar adelante su proyecto, que cuando viene una persona, sea quien sea y ponga lo que ponga en un contrato, y te lo ofrece y te dice que te quiere ayudar a que saques adelante tu proyecto, lo primero que haces es alegrarte y celebrarlo. Luego con el tiempo, vas viendo, obviamente ahora ya no firmas las cosas sin leerlas. Ese es un ejemplo, pero hay muchas cosas.

A veces da la impresión de que algunos proyectos que pueden llegar a ser interesantes, por el desconocimiento de cómo funcionan las cosas, incluso por el desgaste que puede producir el negocio a un músico que empieza, desaparecen antes de cuajar por no saber llegar a vender su producto o por no sentirse cómodo en el camino que han elegido o les ha tocado.

Sí, es cierto, pero también hay personalidades, cada músico es un mundo. Hay gente que tiene claro que no quiere estar en contacto con todo el business, con toda la industria musical, que quiere ir a parte o que lo quiere hacer solo o que no quiere pasar por ciertas cosas, y es totalmente respetable. Nosotros, por ejemplo, ahora mismo con León Benavente creo que lo que tenemos es criterio para elegir las cosas y tener un poco de coherencia. Pero ser coherente no quiere decir que estés totalmente al margen de la industria, no sé, son maneras de verlo. El tema del underground, independencia o como lo quieras llamar, siempre ha estado ahí, y el underground muchas veces no tiene nada que ver con la calidad musical, de hecho es dónde normalmente se desarrollan las propuestas más interesantes, pero claro muchas veces hay poco apoyo de la industria y otras veces los músicos no se quieren “vender”, tanto a discográficas, marcas o ataduras que puedan acabar con cualquier cosa que tenga que ver con la creación.

Da la impresión de que hace tiempo la forma clásica de trabajar era contratar con una empresa discográfica y ellos controlaban tu carrera en todos los aspectos. Ahora parece que la mayoría de artistas trabaja en áreas más compartimentadas, por un lado está la discográfica (si no es uno mismo), el management, el booking… ¿Qué ha mejorado este aspecto y que lo ha hecho más complicado?

Ese es el ejemplo del primer disco de León Benavente. Nosotros grabamos el disco a través de una plataforma de autoedición que era Marxophone, pero lo que teníamos claro es que no queríamos ejercer ni de managers, ni ser los que nos dedicábamos a vender nuestro propio trabajo o a promocionarlo, etc. Yo creo que para esas cosas hay gente que se dedica a eso, que lo hace bien y que normalmente sabe ver las cosas desde un punto de vista exterior, que no tiene que ser mejor ni peor, pero que cuando alguien está metido en un trabajo creativo es muy difícil que lo vea desde fuera para poder venderlo, etc. Entonces claro, me parece lógico que se tire de managers, de gente de promo, etc. Es curioso, porque cuando empezó todo esto, seguimos hablando de la industria independiente y todo esto, la gente lo que quería era tener una discográfica. A ti lo que te alegraba era que viniese Astro, Limbo Starr o Subterfuge o quien fuese y te dijera que te quería sacar unos cuantos discos. No pensabas en una agencia de management ni en una agencia de promo, tú lo que querías era tener tu discográfica en la que salían tus discos y hoy en día eso sí que ha cambiado, porque creo que la gente está viendo que es casi más importante la figura de un manager, de una agencia de booking, de agencia de promo, que una discográfica en sí, porque al final de lo que acaba viviendo un músico es de tocar en directo. Nadie vive ya de los discos que ha grabado, aunque esos discos sirvan para que la gente vaya a tus conciertos.

Aunque está en boca de todos que la industria musical está en crisis, ahora mismo vivimos el momento en el que mayor número de bandas y mayor número de discos se publican en nuestro país. Lo que pasa es que en la mayoría de ocasiones son trabajos autoeditados, con carreras que manejan los propios artistas a través de redes, etc. Hay muchas bandas que dicen que la cosa no les funciona y que hay una crisis muy potente. Eso puede que sea cierto, pero ¿puede ser también que al no haber una criba por parte de nadie haya muchos productos que no funcionen porque no tengan la calidad suficiente o que si la tienen y van por libre, al no tener suficientes conocimientos o apoyo en la industria, ese esfuerzo se pierda en un mar inmenso de mayor oferta que demanda?

Totalmente, yo creo que lo que lo que ha cambiado todo es internet. Al aparecer internet no cambió solamente la industria, si no la forma de ver la música, la forma de acceder a ella y ese es el cambio más potente. Claro, evidentemente eso hace que afloren muchos proyectos que antes se quedaban en la nada, porque lo único que podías hacer antes era hacer tu maqueta, enviarla a varias discográfica y si tenías suerte de que a alguien le interesase pues a partir de ahí pues que la gente comenzase a reconocer tus canciones, pero no había otro medio. Eso y tocar en directo, pero si no tenías una discográfica, tocabas y no venía nadie a verte. A partir de aparecer internet se crea una biblioteca musical inmensa en la que cada uno puede utilizarla como quiera, ya bien sea teniendo redes sociales o no teniéndolas, o bien sea poniendo tus canciones en libre descarga, o poniéndolas a un precio que elija el oyente lo que quiera pagar por ellas. Se van haciendo diferentes formatos que al final tienen el mismo objetivo, que es dar a conocer la música al público para que vaya a tus conciertos.

Está bien, es una herramienta y lo agradezco, y estoy de acuerdo contigo en que el único filtro ahora lo pone el oyente, que en el fondo tampoco está mal, está bien tener acceso a todo y que sea el oyente el que juzgue si quiere seguir indagando en esa música o si directamente no le interesa. Ahora la gente se extraña con que hagas un disco en el que pienses mucho el orden, que quieres que se escuche de esa manera, en que no piensas en canciones separadas si no en un disco de concepto, no conceptual, lo digo por estos dos discos de León Benavente, y claro esto es algo que parece que se ha perdido porque todo tiene que ser inmediato, se escucha una canción o se escuchan 30 segundos, se pasa a la otra, sea adelante y se acaba teniendo una visión de los discos que al menos no es la que a mí me gustaba cuando yo me empecé a escuchar discos. Yo me compraba un disco y me empapaba de él, porque era el disco en el que me había gastado la pasta del mes. Eso sí que creo que se ha perdido un poco, sobre todo porque hay un exceso de información tremendo y obviamente la vida no da para escuchar tanta música.

Los cuatro que componéis León Benavente tenéis un largo recorrido anterior como músicos, pero también habéis intervenido en otros proyectos con roles diferentes; ya sea como músicos de estudio, directo o como técnicos. Parece que los aspectos jurídico laborales de los músicos son un poco precarios, complejos y caóticos ¿En qué momento se llega a tener todos estos aspectos controlados como trabajador de la música?

Una vez empiezas a avanzar en ello y quieres hacer de esto tu forma de vida. Claro, esto es un trabajo y son cosas a las que tienes que atender, obviamente, y a las que los músicos normalmente nunca le han prestado mucha atención, porque al final lo que haces es estar con tu grupo y lo único que piensas es en irte a una sala, que no te salga muy caro tocar allí, ver cuánto dinero tienes que invertir, porque al final siempre se acaba perdiendo dinero y esas cosas, Ni siquiera piensas en ir asegurado o no, en que tengas cualquier percance tanto en la carretera o allí, o que aparezca una inspección de trabajo para saber si tienes tus papeles en regla. Este tipo de cosas cuando tú estás dando a conocer un proyecto prácticamente no lo piensas ¿Por qué? Porque es todo muy difícil y porque no se puede considerar un trabajo prácticamente hasta que empiezas a vivir de él y a partir de ahí sí que obviamente tienes que enterarte de todo el entramado legal, que si autónomos, que si empresa, que por qué este mismo epígrafe de toreros y muchas cosas que vas viendo poco a poco y que vas aprendiendo. Creo que también es algo en lo que estamos avanzando, de hecho hay iniciativas de varios músicos que están dedicando su tiempo a hacer un sindicato de músicos, hecho por los propios músicos. No sé, son cosas que hace veinte años, cuando empezamos, eran impensables porque todo estaba mucho menos profesionalizado a nivel de la industria independiente. Los grupos que estaban en el mainstream en aquella época, supongo que todos tendrían su seguridad social y todo eso, pero músicos como nosotros, hasta hace bien poco íbamos como podíamos.

Cuando trabajaste en solitario, publicaste en una discográfica indie, que es Limbo Starr, el primero de León Benavente lo autoeditáisteis a través de Marxophone y este segundo lo habéis sacado con Warner ¿Qué se busca con estos cambios? ¿Qué diferencias positivas o negativas puede haber en cada uno de ellos?

Bueno, lo que buscas supongo que es ir viendo las diferentes opciones. Nosotros cuando empezamos a ver el tema firmar con Warner, la gente se extrañaba con lo de firmar con una multi, pero bueno, yo he visto contratos de independientes mucho más abusivos que algunos de multinacionales, entonces ya no sabes muy bien dónde estás. Yo creo que lo bueno es probarlo todo y es lo que hemos hecho, tanto con León Benavente como nosotros por separado. A lo largo de los años hemos estado en plataformas de autoedición, en discográficas independientes, con gente que te ayuda de diferentes maneras, y creo que a los cuatro lo que nos faltaba era probar este tema de la multinacional, que en principio no es que fuéramos reacios, es que tampoco nos lo habíamos planteado. Todavía es pronto para hablar de diferencias, llevamos desde el mes de abril que sacamos el disco con Warner, y todavía nos falta un poco más de tiempo para ver las diferencias reales en hacerlo de un modo o hacerlo de otro. Creo que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, lo fundamental, desde luego, para mí siempre ha sido, por encima de porcentajes, condiciones, etc., que nadie se meta en lo que tú haces a nivel artístico. Esa siempre ha sido una condición que siempre he defendido desde que empecé.

Habéis sacado el disco con Warner, pero vuestra carrera la componen diferentes equipos de trabajo para diferentes áreas ¿Quiénes forman ese equipo de personas que no vemos y que funciones tienen?

Todo el trabajo discográfico, que tiene que ver más con la grabación del disco, edición del disco, incluso promoción, tiene que ver obviamente con Warner. Ellos son con los que hablamos de eso. La otra parte del trabajo musical, lo de llevarlo a directo, tenemos una agencia de booking, que es Emerge, en la cual tenemos un manager que es Marisa Moya, y luego tenemos también una persona que organiza toda la promo que es Tomás Heredero. Con ellos dos son los que solemos trabajar a diario, porque el tema de las discográficas es más de lanzamientos, etc. pero una vez sacas el disco y haces la promo pertinente de los primeros meses, ahí pues el contacto desaparece de alguna manera y en lo que te centras es en el la gira, y ahí además de Tomás y Marisa hay otras personas que están ayudándonos, también con redes sociales, etc. Y esta es la gente con la que trabajamos a parte de nuestro equipo de directo, nuestra crew a nivel técnico, etc.

Vuestra popularidad en México, y otras partes de Latinoamérica, ha crecido de manera exponencial y ahora, cada poco, sale la noticia de una nueva visita. Vosotros ya habíais ido con Nacho, pero ¿Es necesario un buen conocimiento de cómo funciona la industria al otro lado del Atlántico para abordar a una aventura tan costosa?

El problema fundamental es ese, que tiene que haber una demanda real para que te aventures a ir, o que te pasen cosas como nuestra última visita a Chile y Argentina que era como una ayuda del ICEX o cosas de este tipo, porque si no un grupo embarcarse y decir que se va a tocar a México DF, solamente en billetes de avión perfectamente podría utilizar ese dinero para montarte una gira por España de varios meses. Es una inversión grande y hay que ir poco a poco, pero también con tiento. Si decides que ya eres suficientemente conocido en España y te embarcas en aquello, tienes que tener muy claro de alguna manera cómo funciona. Sí que es verdad que hasta que no has ido, muchas veces no te das cuenta de las diferencias de cómo se trabaja allí. Está muy claro que es genial dar ese salto, pero aquello es inmenso, lo que buscas no es ir y tocar para 300 personas como puedes hacer en una sala aquí, lo que buscas es que el crecimiento sea exponencial en un sitio que solo en México DF son 26 millones de habitantes. Entonces piensas en ir poco a poco, en ir aumentando salas, pero también hay un momento en el que tienes que decidir si esa inversión merece la pena, o esperar a una demanda real, que te llamen para tocar en un festival en el que pueda haber más gente, que te ayuden con los billetes, con los hoteles, etc. porque al final por mucha ilusión que tengas y por muy increíble que sea tocar allí, porque lo es, tienes que ir muy al loro porque si no te arruinas.

Supongo que para preparar este tipo de giras con antelación, también os apoyaréis en managements locales, agencias, etc.

Sí, hay diferentes formatos, nosotros al principio contamos con gente de allí que eran freelance, gente que está en México que ha trabajado en el sector, te conocen y empiezan a mover tu grupo o alguna licencia. Hemos ido cambiando tres o cuatro veces. Ahora estamos intentando trabajar con una agencia un poco más grande, pero al final lo que acabas conociendo son más personas que marcas o empresas, y para eso también sirve ir allí, porque verlo todo en la distancia es complicado y bueno, es algo que también hace nuestra agencia, incluso a ellos también les viene bien venir con nosotros y ver las cosas cara a cara, porque es como realmente se ve cómo funciona aquello. Y hasta que no ves cómo funciona es muy difícil que te hagas un hueco.

Información del Postgrado de Gestión Empresarial de la Música de la Universitat de València  aquí o escribe a Laura Ramírez (Universitat de València) laura.ramirez@uv.es

Plazo abierto hasta el 23 de diciembre

ENTREVISTA A LOS DIRECTORES DEL POSTGRADO DE GESTIÓN EMPRESARIAL DE LA MÚSICA

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