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ENTREVISTA A ANNI B SWEET


Cuando irrumpió en la escena independiente estatal tuvo que lidiar con las inevitables comparaciones (odiosas), pero con el tiempo Anni B Sweet ha demostrado a base de canciones y perseverancia que tiene personalidad propia y hay que valorarla por su trabajo, y no por equiparación con el de otros. La cantante malagueña será la gran atracción nacional del escenario FIB Club en la primera jornada del festival de Benicàssim, donde aprovechará para presentar al público las canciones de Chasing Illusions (2015), un tercer álbum en el que se ha abierto a sonidos más pop y apuesta por una producción muy luminosa, que le puede permitir también alcanzar mayores audiencias. Pocos días antes de hacer la maleta rumbo a la costa castellonense, tuvo la amabilidad de responder a nuestras preguntas. Eso sí, por mail. Ella misma explica los motivos al final de la entrevista.

 

Este es tu disco más luminoso y pop. ¿Era algo que buscabas desde el principio o tuvo que ver con el proceso de trabajo en el momento de grabar las canciones?

Ambas cosas. Era algo que buscaba, pero a la vez da igual que lo busques, porque al final, cuando te dejas llevar a la hora de componer, te puede salir lo que te gustaría hacer o puedes abrir otra puerta que no sabías ni que existía. En este caso, han estado muy acordes el momento que vivía con lo que me apetecía hacer. Después de “Oh, Monsters!” no era muy difícil que en lo personal viniese una etapa mejor, y esto se ve reflejado en los temas, que llevan más arreglos luminosos que el anterior, y son más directos. Me pedía el cuerpo ese cambio de forma muy natural.

El tratamiento de los teclados en algunas canciones remite a los ochenta. ¿Te interesa el sonido asociado a esos años?

Justo ahí me pasó un poco lo que te comentaba arriba. No siempre puedes hacer lo que quieres, sobre todo porque no me gusta forzar las canciones. Tenía en la cabeza un sonido más setentas, pero es cierto que cuando nos pusimos a arreglar las canciones, la mayoría hablan por sí solas, y si le haces caso a lo que la canción te pide, no siempre es lo que buscabas, pero hace que la canción funcione mucho mejor. Este disco tiene mucha mezcla de sonidos y giros de los sesenta-setentas, y ese toque que es muy llamativo de los ochentas (y que yo llamaba “sintes modernos/actuales”). Esta mezcla sí fue buscada, pero de forma muy natural, ya lo tenía en mente cuando componía las canciones. Quería sintetizadores, pero también sonidos orgánicos y recordase a música de los sesentas y setentas, pero modernizada. De ahí el toque ochentero.

El sonido choca con la melancolía de las letras, una constante en tu trabajo. ¿Buscabas ese contraste?

Antes lo buscaba y ahora me busca a mí y me encuentra. De lo que más me inspira es la melancolía, la tristeza, la belleza del lado oscuro de las cosas… todo aquello que evoca una sensación mucho más compleja que el sentirte feliz o triste. Cuando estoy muy triste o muy feliz, no suelo ponerme a componer canciones. Y ese tipo de letras me encanta envolverlas en atmósferas que crean un contraste con lo que digo, sobre todo porque no hablo de algo muy triste ni de algo muy feliz, hay algo más allá cuando te sientes de una forma determinada, que abre un espectro de colores y ya nada es tan oscuro o claro, todo se diluye. Aunque esto son “rayadas” que yo pienso, las tengo en cuenta a la hora de crear esas atmósferas en los temas y a la hora de elegir sonidos.  Me llama mucho la atención y me encanta experimentar mezclando sonidos oscuros, como un Moog bien grave, y meterle por encima algo de luz con un sonido más brillante. Es como si en una gran tormenta nocturna apareciesen trocitos de luz de arco iris o, más sencillo, es la mezcla que existe en la vida misma…

En todo caso, es un disco muy variado, como es habitual en tu caso. Algunos nombres que han aparecido en reseñas son los de The Cure, Cardigans, Fleetwood Mac, Texas, The Smiths y hasta Dire Straits… ¿Te identificas de algún modo con todos ellos?

Son todos de otra época, pero han sido influencias bastante importantes para mí, como Fleetwood Mac y The Cure. Me agrada que relacionen mi disco con nombres de esa talla.

¿El ‘bang bang’ de “Watch me shoot you” es un homenaje a Nancy Sinatra?

Me encanta Nancy Sinatra, la tengo mucho en mente de forma inconsciente y me flipa su “Bang Bang”, pero si soy sincera, cuando compuse el tema no me di cuenta hasta que lo grabé de que realmente estaba haciendo un guiño a su canción. Me pareció muy bonito y natural después de escucharla tanto.

Es una co-producción entre Javier Doria y Noni López (Lori Meyers) y tú. ¿Por qué los escogiste?

Somos muy amigos, me conocen bien, todo lo que hagan lo harán con cariño y ganas y además los admiro, saben lo que quiero y son muy buenos músicos. Fue muy buen equipo, íbamos todos en la misma dirección aportando cosas distintas. Luego, la mezcla la hizo Juan De Dios, a quién no conocía personalmente. Esto es algo bueno también, porque alguien con oídos frescos y con menos referencias va hacer que todo junto suene como debe.

¿Dirías que es un disco más estándar que los dos anteriores?

Puede que el resultado sí sea más estándar, pero a la hora de componer y producirlo, desde mi punto de vista, ha sido más complejo para mí que otros, he aprendido mucho con este disco también.

Es tu tercer álbum. ¿Estás satisfecha de lo conseguido hasta ahora?

Sí, siempre siendo consciente de que hay que seguir aprendiendo. De momento, he sido sincera y he hecho lo que sentía que tenía que hacer, esto para mí es muy importante y ya me hace sentir bien. La satisfacción en ese nivel la tengo, pero soy muy exigente y no me conformo, y esto me mantiene en un aprendizaje continuo.

Has tocado en América y países de Europa y Asia. ¿Son visitas anecdóticas o crees que puedes consolidar una carrera internacional?

No lo sé… Mi ilusión es esa, me gustaría poder hacer más giras internacionales. Lo veo posible, ¿por qué no? Pero no se si llegará a pasar… En la música nunca se sabe lo que va a funcionar ni dónde. De momento, solo tengo referencia de las veces que he ido y han sido muy buenas experiencias. Según el país, ha ido mejor en unos que en otros, pero ha sido bueno y tengo ganas de volver para seguir trabajando en ello.

Este es un disco muy de banda. ¿Se acabó la Anni B Sweet de la guitarra acústica?

Es otra faceta, quizás la que más controlo, por eso me gusta experimentar en nuevos terrenos. Sigo dando conciertos en acústico, y nunca se sabe, quizás en unos años me da por hacer algo muy acústico, pero de momento estoy explorando otros terrenos diferentes y que implican ir acompañada en directo siempre que pueda. Además, me gusta como van mutando los temas con la banda, el directo de ahora tiene muchas partes de psicodelia, aun siendo las mismas canciones del disco, pero es como si estuviesen vivas, van cambiando conforme las vamos tocando.

En la web de Subterfuge dice que desde el comienzo de tu carrera “las marcas se han interesado por ella gracias a los valores que transmite y así ha trabajado con marcas de coches de alta gama, cosmética, perfumería, ropa, joyería, refrescos, alcoholes…” ¿Cuáles crees que son esos valores que transmites? 

Ahí me has pillado… Nunca he sabido venderme. No sabría decirte bien, soy una persona que hago mis propios temas de forma muy honesta, no tendría sentido para mí si no es así, pero no soy capaz de saber qué sienten o ven otros en mí desde fuera. Yo disfruto haciendo música y el 95% de la veces que compongo, lo hago porque necesito expresarme o desahogarme y me hace sentir mejor. Supongo que una marca elige una canción mía porque le ha hecho sentir algo que a ellos les gustaría transmitir a su público o su cliente.

¿Te sientes cómoda cediendo tus canciones a las marcas comerciales?

Bueno, no todo es de color de rosa. Siempre que respeten lo que hago y según que marca sea… Si quieres vivir de la música, teniendo en cuenta la situación cultural actual en nuestro país, hay que pensarse mucho las cosas. Aun así, yo con las marcas que he trabajado ha sido siempre porque han querido a Anni B Sweet tal cual, porque les ha gustado una canción mía y para mí es una forma de promoción válida, igual que otra, siempre y cuando sean marcas que me interesan a mí también. Con esto soy bastante drástica y honesta, no cedería mi música a cualquiera. Hay marcas que lo hacen muy bien y se asocian con artistas porque a ellos les interesa su música y al artista le interesa también, es un intercambio de intereses. No dejas de ser tú por dejar que pongan un tema tuyo en un anuncio de una cerveza determinada. Pero lo dicho, hay marcas y marcas… No todas son válidas, pero existen muchas muy interesadas en la música independiente y eso no tiene que ser nada malo, al contrario, es una forma de coger fuerzas ayudándonos los unos a lo otros.

Vas a tocar en el FIB, entre otros festivales. ¿Qué es lo mejor y lo peor de actuar en recintos tan grandes y con un cartel tan ecléctico?

Si las condiciones del escenario son favorables, veo muy positivo tocar en un recinto grande. La parte buena de que el cartel sea ecléctico es que te puede escuchar en directo gente que esté pasando por allí y que en otras circunstancias no te hubiese escuchado nunca. La vertiente mala de ese tipo de cartel, si es que es realmente mala, es que pueda ocurrir que no tengas mucho público, debido al precio de la entrada, que siempre será más elevado porque te están ofreciendo ver a otras bandas, y si no son de tu rollo y solo te gusta una, quizás te piensas lo de ir al festival. Pero en cualquier caso, si fuese así, nosotros tocamos e intentamos disfrutar siempre para los que vengan, ya sean dos o quinientas personas. Nos quejamos porque en muchos festivales siempre fichan a las mismas bandas y no dan oportunidad a las más pequeñas, pero yo no me voy a quejar de un festival que me está dando la oportunidad de tocar en un cartel variado.

La última pregunta es obligatoria. Hemos hecho esta entrevista por mail. ¿Por qué lo prefieres? ¿No es más cómodo poder charlar con el periodista, lo que permite mantener una conversación y además te evita tener que escribir las respuestas?

Sinceramente, sí, es mucho más sencillo, pero yo soy una persona que pienso mucho las cosas y además me cuesta hablar bastante, me pongo muy nerviosa y la timidez me bloquea la mayoría de las veces y me hace decir cosas que ni pienso. No quiere decir que por pensar más vaya a dar una respuesta mejor, porque a veces es contraproducente incluso darle tantas vueltas, pero cuando hablo, en general, me da la sensación de decir en alto lo que pienso y acabo sin responder la pregunta y diciendo algo que realmente no era el fin de la respuesta. Tiene gracia, pero hablando miento más por los nervios y por no querer hacer esperar a la persona que me entrevista, mientras que escribiendo no tengo esa sensación. Aun así, siempre me gusta más quedar en persona que hacerlas por mail, lo último que haría sería hacerla por teléfono, antes que el teléfono prefiero mail, un chat, mensajes de voz… También, por último y ya no me quejo más sobre el tema (risas), a veces hablando uso muchas coletillas, según el día que tenga, o uso palabras que no tienen importancia, y hay periodistas que transcriben tal cual tus palabras y cuando lees el párrafo no hay forma de entender nada, y aun siendo mi forma de hablar, me parece absurdo y sin sentido.

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