capsula 940

ENTREVISTA A CÁPSULA

Los dos miembros fundadores de Cápsula son argentinos, aunque tras dieciocho años residiendo en Bilbao, y tantos discos concebidos aquí, deberíamos considerarles una banda española, por justicia y por egoísmo. Cápsula se identifican con la esencia del rock&roll, desde la psicodelia o el garage, pero también desde cualquier otra arista, y sobre todo por sus directos. La carretera es su casa y para ellos las fronteras no existen – sus giras internacionales son habituales y este año han cumplido su séptima participación en el SXSW de Austin-, acaban de publicar “Santa Rosa”, un trabajo grabado en su nuevo estudio, y este verano visitarán varios festivales recreando su versión del “Ziggy Stardust” de Bowie que grabaron hace unos años. Hemos hablado con Martín, su cantante y guitarrista, de estos y muchos otros temas interesantes.

Vuestro anterior disco de estudio lo grabasteis con Tony Visconti, en “Dreaming Of The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars”  también trabajasteis con otro productor de renombre como John Agnello, pero para “Santa Rosa” habéis decidido optar por la autoproducción y grabar en vuestro propio estudio. ¿A qué se debe esta decisión?

La verdad es que estos últimos años, en los que grabamos nuestros cuatro o cinco últimos discos en estudios de Estados Unidos, tuvimos la suerte de trabajar con estos maestros del sonido y aprender un montón a nivel técnico, pero sobre todo a nivel humano. Nos dieron grandes clases de como es elaborar una canción y un disco. Nos ayudaron muchísimo para generar un sonido Cápsula y creíamos que ya era hora de poder hacernos cargo, asumir el riesgo, y para eso construimos un estudio en Bilbao. Nos pasamos dos años construyéndolo y es nuestro refugio y nuestro laboratorio, y de donde han salido las canciones de “Santa Rosa”.

En ese estudio también has empezado a trabajar para otras bandas.

Sí. En principio nos planteamos que fuera un estudio para Cápsula, pero empezamos con amigos. Yo ya había estado en producciones antes, y al final hemos hecho catorce discos durante el año y estamos muy contentos, la cantera en Bilbao y alrededores es genial. Tiene un sonido especial el estudio, salen cosas bonitas.

En “Santa Rosa” hay muchas de las cosas que os caracterizan, como son psicodelia oscura, glam denso, garage rock, también alguna pincelada psichobilly estilo The Cramps, pero también tenéis alguna atmósfera post punk, quizá influenciados de vuestra época de Berlín. ¿Dónde os sentís más cómodos?

Realmente “Santa Rosa” lo vemos como una especie de compendio de todo lo que fuimos aprendiendo en nuestros discos anteriores pero llevado a un sonido nuevo, y bueno, por otro lado están todas esas influencias que tú dices, todos nuestros héroes, todas nuestras experiencias como músicos, como oyentes y como fans. Pero cuando se mezclan las químicas de nosotros tres tocando juntos, salen cosas especiales. Cada uno tiene sus influencias personales, pero hay puntos donde todos coincidimos: The Stooges, MC5, Sonic Youth, Bowie, Lou Reed, Iggy Pop, The Cramps, es donde confluimos y nos entendemos mejor.

Todas las influencias que me comentas, y que se pueden ver claramente en vuestros discos, son todo de artistas y de estilos clásicos. ¿Encontráis cosas que os motiven o incluso os sorprendan en la música actual?

Sí, todo el tiempo estamos escuchando bandas nuevas, sobre todo de gira. Estamos todo el año girando y se comparte escenario con bandas que salen y sí que estamos muy al día. Somos muy fans de Ty Segall, de Mikal Cronin, y una cantidad de bandas que pensamos que son geniales. Nos consideramos, junto a ellos, parte de una escena global en la que compartimos un montón de influencias y creo que nos influenciamos los unos a los otros también.

“Solar Secrets” fue un disco muy reposado y en el que invertisteis mucho trabajo y tiempo, y este parece un disco mucho más directo, más inmediato. ¿Es por no repetir fórmulas?

El tema era que al tener nuestro propio estudio uno de los peligros era excedernos en el tiempo y en la producción. Nos pusimos unas pautas que fueron ponernos un tiempo limitado de solamente diez días en el estudio, donde grabamos todos juntos a la vez como si fuera en directo. Eso también sirve para que cuando estás haciendo ya la toma uno, la puedes escuchar y saber cómo va a salir la canción al final. Lo importante era mantener la idea primera de la canción, el esqueleto, que ese esqueleto no se perdiera en superficialidades, si no que sostuviera con la idea más inmediata y creo que lo logramos. Llevamos dos meses girando y probándolas en el escenario y vemos que son canciones que se pueden llevar muy fácil al directo, que funcionan rápido y quizá tenga algo que ver con esto, con la inmediatez, con buscar lo esencial de la canción.

El bonus track del disco es una versión de Delirium Tremens. ¿Cómo surge esta idea y el atreverse a hacer una canción en euskera?

Nosotros ya llevamos dieciocho años en Bilbao y desde que llegamos es una canción que escuchamos en bares y en fiestas. Tiene una intro larga con un sonido new wave, muy post punk, y siempre que empezaba nos llamaba mucho la atención el sonido y nos identificábamos mucho, después cuando empezaba la voz de Andoni en euskera ya la sorpresa era total y nos pusimos a investigar en el grupo. La canción nos encanta, nos encargamos de traducir la letra, de ver el contenido poético que tenía y es súper profundo; dice “mira y aprende”, que es básicamente lo que nosotros venimos haciendo desde que empezamos el grupo. Por otro lado era nuestro pequeño homenaje a todos estos años compartiendo esta cultura y pagar nuestra pequeña deuda con el idioma, con estar viviendo aquí compartiendo experiencias con gente de aquí y sentirnos arropados o acogidos por Bilbao y el País Vasco.

¿Qué acogida ha tenido en Euskadi?

La hemos tocado en directo y la verdad es que aquí es un himno. Delirium Tremens es uno de estos grupos malditos que siempre es bueno reivindicar porque están ahí en la oscuridad pero está en el inconsciente colectivo de la gente. La gente la conoce, se sabe la letra. Ya cuando suena el primer acorde te das cuenta de que la reacción del público es superpositiva porque la siente algo como propio. La reacción está siendo genial.

Este es vuestro decimoprimer disco, ¿En qué ha avanzado Cápsula en todo este recorrido? ¿Qué queda del Cápsula de por ejemplo aquellos primeros dos primeros discos antes de instalaros aquí?

Bueno, la evolución en estos dieciocho años siempre ha sido hacia lo primitivo. Cada vez más conectarnos con formas de expresión que con los mínimos elementos pueden decir las mayores cosas. Muchos grupos evolucionan hacia artificializades o hacia lo que marca la tendencia y en nuestro caso fue sobre todo ir a buscarnos a nosotros mismos, el saber un poco a que sonábamos y profundizar en eso.

Este año vais a pasar por varios festivales españoles con vuestro disco en el que reinterpretabais el “Ziggy Stardust” de Bowie. ¿Sentís ahora de una forma diferente esas canciones después de que un mito tan grande y que tanto os ha influenciado haya fallecido?

La verdad es que Bowie siempre fue nuestro referente, hasta nos dio el nombre de la banda que sacamos de varias canciones, siempre fue como nuestro faro. Cuando salió “Black Star” estuvimos un par de días obsesionados escuchándolo y la noticia del fallecimiento fue un bajón grande. Fue una sensación de orfandad, como que le próximo año no va a haber disco nuevo, no va a haber nuevas enseñanzas. Al principio se empezaron a montar un montón de homenajes en torno a él pero nosotros rehusamos porque no teníamos muchas ganas, era más fuerte el bajón. Era haber pedido a alguien muy cercano, pero después con el tiempo, una vez superado todo eso, lo que empezamos a ver era que en realidad su legado y lo que va a quedar para la historia de la humanidad son sus canciones y su obra. Entonces el seguir tocando sus canciones y llevarlas a gente más joven que no lo pudieron conocer es una manera de mantener encendida la llama de su obra y de su personaje. Así que estamos felices, porque tocar sus canciones nos lo tomamos como algo especial y como una especie de celebración de su vida y de su obra.

Cuando en su momento presentasteis ese trabajo en directo reforzasteis el trío con otros músicos para recrear la riqueza de sonidos del original. ¿Vais a volver a hacerlo esta vez?

Sí, en realidad estamos tocando con dos músicos que se agregan a la banda. Uno es Gaizka Insunza del grupo Audience de Gernika, muy amigo nuestro y una persona que tiene una fascinación con Bowie de toda la vida y hace cinco años cuando empezamos con el proyecto era imposible no tenerlo en cuenta y nos acompaña en guitarra. El otro músico es Francisco Nogal, que está haciendo los teclados y coros. En directo somos cinco.

Este 2016 habéis vuelto por séptima vez al SXSW ¿Qué importancia ha tenido este festival para vuestra carrera? Parece que sois el grupo que más veces ha tocado en el festival.

Llevamos el record yo creo. Hay amigos en Austin que bromean con que si un año no vamos igual no hay festival. La verdad es que se convirtió para nosotros en el punto de partida del año, es el comienzo de gira de todo el año hasta el siguiente Austin y la experiencia sobre todo lo que nos permitía era encontrarnos allí con todos los amigos músicos de otras bandas que estaban de gira todo el año. Marzo, con sol, en una especie de fiesta, una semana en la que estás tocando y viendo a amigos tocar. También fue una muy buena exposición a nivel de gente y héroes nuestros de este trabajo que es el rock&roll. Pudimos conocer y hacer amistad con nuestros padres musicales y gente que lleva mucho en esto y la verdad es que su aprobación o su enganche con Cápsula es algo decisivo para nosotros, como el caso de David Fricke, el editor de Rolling Stone que habló tan bien de nosotros. Es que vas por la calle, escuchas una banda sonando, te mentes en el garito y te fanatizas. Un poco eso nos pasa a nosotros todos los años con distintas bandas y también le pasó a gente de esta talla con nosotros, así que es una experiencia de ida y vuelta.

Ya son habituales vuestras visitas a Estados Unidos, ¿Cómo funciona en Estados Unidos una banda extranjera que les lleva una música tan suya?

La verdad es que es un gran misterio. Yo creo que tiene que ver con la pasión, con la entrega. Nosotros somos de vieja escuela, estamos casi todo el año en la furgoneta; carretera, girar, prueba de sonido, tocar y a otra ciudad, así todo el año, y allí en los últimos años la industria fue algo que se fue comiendo un poco, este circuito, este antiguo arte del rock& roll, se lo fue comiendo con la necesidad de general mercado de festivales, de cosas más grandes, a nivel de demanda. Yo creo que lo que funciona es que la gente de allí cuando nos ve llegar y la manera en que encaramos el escenario tiene un click en la cabeza como de “ah, sí, esto era el rock&roll”, “esto era por lo que me enganché a la música”. Yo creo que tiene que ver por el lado pasional, el lado de la entrega más allá de fórmulas. No creo que haya misterios o trucos. En nuestro caso siempre fue ir, volver y volver a una ciudad en la que la primera vez tocábamos para 30, la segunda para 60, esos 60 hablaron con 150 amigos y en la siguiente había 200 y de eso se trata. Trabajar en Estados Unidos es una cuestión de insistir y de demostrar lo que somos sin más, no hay mayores trucos.

Hace unos meses fuisteis los teloneros en el concierto que dieron Pearl Jam en Buenos Aires. Volvisteis a casa se podría decir que a lo grande. ¿Ha servido para que os conociera mucha más gente en vuestro país? ¿Gente a la que quizá no habíais llegado todavía por haber forjado vuestra carrera aquí en Europa?

La verdad es que fue bestial, fue increíble porque son estas cosas mágicas que te pasan. Hace años que venimos tocando en Seattle y la gente nos recibe con mucho cariño, ya nos quiere y nos conoce, y de repente entre el público en un garito igual está la gente de Pearl Jam viéndote y les gusta mucho el grupo. Así que cuando hicieron gira por Sudamérica no se lo pensaron y nos llamaron para talonearles. La verdad es que descubrimos a unos tipos geniales, gente que nos trató todo el tiempo como a pares. Estaban muy pendientes de nosotros, de si estábamos cómodos en el backstage, etc. Después, durante el concierto, estuvieron en el escenario apoyándonos, y durante su concierto también. Mike McCready salió con una camiseta de Cápsula a hacer todo el bolo y es algo que te devuelve la fe en que todo esto vale la pena, ver que hay tipos así, que más allá de donde hayan llegado siguen creyendo en el origen y en las bases de todo esto. Y también fue más que especial el hecho de volver a la ciudad donde nacimos, donde está nuestra familia y que nos reciban tan bien. Eran 72.000 personas y al principio estábamos un poco acojonados con eso de que estaban esperando a Pearl Jam, pero se ve que se había hecho un poco de eco sobre nosotros y la gente nos recibió genial.

Fotos: Juan Pérez-Fajardo

valora la calidad de este contenido
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Aún no hay valoraciones)
Loading...Loading...
0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

4 × cuatro =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>