Fermin Muguruza - Jone Unanua 940

ENTREVISTA A FERMIN MUGURUZA

Después de No More Tour, Fermin Muguruza aseguró que no volvería a embarcarse en extenuantes giras mundiales, pero eso no quiere decir que el inquieto músico vasco haya renunciado a actuar en directo. Afortunadamente, porque “Nola?”, un ambicioso proyecto grabado en Nueva Orleans, merecía llegar a los escenarios. Se trata de un disco y documental en el que recupera parte de su repertorio y le da un nuevo barniz sonoro, acorde con la tradición musical de la ciudad estadounidense. Muguruza es de esos artistas para los que nunca nada es suficiente. Ya hace tiempo que diversificó su actividad uniendo música y cine, pero en los últimos años también ha debutado como actor teatral (en el montaje “Guerra”, junto a Albert Pla y Raül Refree) y ha coescrito el guión del cómic “Black is Beltza”, punto de partida de la exposición que estos días acoge el centro Arts Santa Mònica de Barcelona, y que incluye una residencia artística donde desarrolla un laboratorio musical junto a la docena de músicos vascos y estadounidenses que componen la New Orleans Basque Orkestra, con la que pasará por los festivales Cultura Inquieta (Getafe, 30 de junio), EHZ Festibala (Lekorne, 2 de julio), Feslloch (Benlloch, Castellón, 8 de julio) y Cruïlla (Barcelona, 9 de julio).

Teniendo en cuenta que el origen de “Checkpoint Rock: Canciones desde Palestina” (2009) fue el documental “Cruzando el puente: Los sonidos de Estambul” (Fatih Akin, 2005) y que “Exit Through the Gift Shop” (Banksy, 2010) fue la inspiración para “Zuloak” (2012), ¿es descabellado pensar que el punto de partida de “Nola?” fue “Treme” (2010-2013), la serie de David Simon?

En cada proyecto marco unas referencias básicas que son el motor a partir del que se origina todo. Antes de “Treme” estuvo “When the Leeves Broke: A Requiem in Four Acts” (2006), una serie documental de Spike Lee, de cuatro horas, que me impactó muchísimo. Después descubrí “Treme” y, al investigar, me enteré de que David Simon fue asesorado por Lee sobre alguno de los personajes. Y que el actor Wendell Pierce, que encarna a Antoine Batiste, y que también salía en “The Wire”, es nacido en Nueva Orleans y toda su familia es de allí. De hecho, sale en el documental de Lee contando toda su historia. Luego descubrí que Pierce hizo “Esperando a Godot”, la obra de Beckett, situándola en el Nueva Orleans posterior al Katrina, representación teatral que también aparece en “Treme”, lo que demuestra el gran trabajo de documentación de la serie. Ahí, realmente, me maravillo. También me impactó mucho “Trouble the Water” (Carl Deal y Tia Lessin, 2008). Conocí a sus directores cuando yo estaba presentando “Checkpoint Rock” en el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Es una película observacionista, grabada por dos yonquis que pasaban crack. Tenían dos cámaras domésticas producto de un trapicheo y se pusieron a grabar cómo llegó el huracán y cómo sobrevivieron en su propia casa.

¿Cómo llegas a Nueva Orleans por primera vez?

Mi primera visita fue fruto de la invitación de dos documentalistas, a quienes conocí en el festival In-Edit de Barcelona. Aaron Walker, director de “Bury the Hatchet” (2010), y Lily Keber, directora de “Bayou Maharajah” (2013),sobre el pianista James Booker. Con todo ese bagaje llegué a la ciudad, donde conocí a un locutor de la emisora WWOZ, que hace de hilo narrativo en el documental de “Nola?” y era perfecto para unir la celebración de los treinta años del primer disco de Kortatu con los diez años desde el Katrina, con la intención de dar a mis canciones ese otro ritmo de Nueva Orleans, porque también había visto a Jello Biafra hacer lo mismo con el repertorio de los Dead Kennedys con una brass band.

Son muchas las conexiones de tu carrera con la de Biafra, desde vuestros orígenes punk al carácter comprometido de vuestro trabajo.

Nos conocemos mucho, desde que yo estaba en Negu Gorriak y empezamos a escribirnos. Es cierto que la relación va más allá de lo musical. Como dices, alcanza al terreno ideológico, pero también a la autogestión, porque él creó el sello Alternative Tentacles. Y cuando buscó mayor libertad creativa, empezó a colaborar con distintos grupos, como D.O.A. o Nomeansno, e incluso hizo un disco con Mojo Nixon. Me ha servido de inspiración, porque yo también pude moverme por esos caminos y trabajar con Dut o cambiar de banda. Cuando le vi actuar con la brass band, me dijo: “Fermin, esto tienes que hacerlo tú también”. Y lo cierto es que ese envoltorio de marching band y ese aire de celebración podía encajar muy bien con muchas de mis canciones. Una vez más, Jello Biafra vuelve a estar presente en algo que hago.

Además, has rodado un documental. ¿Ya no concibes un proyecto si no va acompañado de apoyo audiovisual?

Es totalmente intencionado. Cualquier tipo de trabajo que haga tiene que integrar el elemento audiovisual. Ya lo hablábamos en la época de Negu Gorriak, que fue cuando empezamos a trabajar el tema audiovisual de manera más fehaciente, con la grabación de clips, transmitiendo ideas también a través del elemento narrativo que implica el audiovisual e incluso grabando road movies en nuestras giras. Pero es a partir de “Euskal Herria Jamaika Clash” (2006) cuando decido que tengo que hacer un documental, que es necesario para explicar mi relación con los músicos y los motivos por los que me atrae la isla. Con “Nola?” quería transmitir todo lo que me estaban contando y lo que tienen que decir los músicos que participan en este disco.

Fermin Muguruza / Foto: Daniel Gómez

¿Fue difícil seleccionar el repertorio?

Llegar a Nueva Orleans es empaparse de música. Hay noches en que ves en directo a cuatro bandas distintas y todavía llegas al último bar, donde están cerrando la puerta, y entran músicos que siguen tocando. Estas rodeado de música todo el día. Y surgen cada día propuestas como una second line que sale de Treme y llega hasta el barrio francés, en protesta por las quejas vecinales por la música. Y se junta todo el mundo y te pasas horas en la calle bailando y cantando. Es tan vivo y tan real lo que sucede allí, que me impactó muchísimo. Me di cuenta, por ejemplo, de que “After-Boltxebike” es un tema punk, pero las guitarras distorsionadas podían suplirse por instrumentos de viento. Cuando me encontré con Jonathan Freilich, el productor, que conoce muy bien la música de Louisiana, le fui poniendo canciones y le gustó mucho que se trasmitiera un mensaje comprometido a través de temas bailables y para pasarlo bien. Con él fui escuchando cosas, me propuso ritmos, y fuimos seleccionando. Al escuchar “Gora Herria”, me sugirió darle un toque bluegrass, y poco a poco fuimos concretando el listado final. Decidí que haría dos de Kortatu, dos de Negu Gorriak, dos de mis discos en solitario y dos temas que no estaban editados: “Zugarramurdin Akelarrea”, que compuse para la película “Las brujas de Zugarramurdi” (Álex de la Iglesia, 2013), y “Black is Beltza”, escrita para el cómic, que tenía un ritmo muy funky, pero la quise convertir en un clásico jazzero tocado con todo el sudor y el barro de la ciudad.

Además, hay dos clásicos de Nueva Orleans.

Sí. Soy un fanático de Ray Charles. Él no es de Nueva Orleans, pero el productor que le dio la canción “Mess Around” se la robó a Charles ‘Cow Cow’ Davenport, un teclista negro que ya la tocaba así al piano. Yo la descubrí en un documental sobre Dr. John, donde se contaba la anécdota de que era Davenport quien la tocaba así. Se ha convertido en un clásico de la ciudad, la ha tocado Professor Longhair, el mismo Dr. John… El otro es “When I Die”, de Kermit Ruffins, uno de los músicos con mayor presencia en “Treme”. Se dice, de hecho, que el personaje de Antoine Batiste está inspirado en su vida, porque es un golfo que se pasa la noche tocando de garito en garito y por la mañana todavía hace un desfile, aunque llegue a casa y tenga que aguantar una bronca. Es un tema perfecto, porque resume los dos momentos que se expresan en todos los funerales. Por un lado, el acompañamiento hacia el cementerio, donde se toca una música mucho más solemne e íntima; y luego la segunda parte, que son las canciones que se tocan una vez has dejado al muerto en el cementerio o en el Misisipi, donde se tiran a menudo las cenizas. Cuando vuelves ya empiezas a festejar y los ritmos son diferentes. La canción está dedicada a mi manager, Amaia Apaolaza, que estuvo preparando el proyecto conmigo durante meses, pero tenía un cáncer que evolucionó de manera fatal y murió. Era una canción que teníamos que hacer y dedicársela.

Fermin Muguruza / Foto: Daniel Gómez

Grabaste en Preservation Hall, un templo de la tradición, pero también hay bounce en “Zugarramurdin Akelarrea”, donde participa Katey Red, una rapera transexual. ¿La idea era unir el pasado y el presente de la música de Nueva Orleans?

Lo más curioso es que allí no he encontrado ortodoxos. Quizá solo en el terreno del jazz. La banda del Preservation Hall, como su nombre indica, preserva la tradición, pero al mismo tiempo se une constantemente con distintas culturas, les encantó trabajar con un músico que canta en euskera. Estaban a punto de irse a Cuba y compartimos mucha música. Cuando llegó Katey Red estaba con nosotros el acordeonista Bruce ‘Sunpie’ Barnes, que también aparece en “Treme” y conocía su trabajo. Fuimos a verla en directo y comprobamos que la escena hip hop es muy integradora: Todo el público, fuera old school o no, se ponía a mover el culo.

¿Los coros de “In-Komunikazioa” tienen algo que ver con las tribus indias del Mardi Gras?

Grabamos en la sala donde suele actuar todos los días una de ellas. Lo hicimos todo en directo, y luego añadimos el overdubbing de los coros. Me junté con tres de los músicos de la Preservation, que son todos muy buenos cantantes, y preparamos los coros según la versión original de la canción, pero lo que hicieron ellos fue cantarlos al estilo del jazz de los años veinte, que efectivamente remite al efecto llamada/respuesta de los indios del Mardi Gras. También tiene que ver con el góspel. Quería darle ese punto triste, porque la letra dice que la herida sigue abierta, pero eso no nos va a impedir seguir caminando, lo cual conecta con lo sucedido tras el Katrina.

Fermin Muguruza / Foto: Jone Unanua

Vas a girar con una banda mixta, compuesta por músicos vacos y de Nueva Orleans. ¿Cómo surgió la idea?

Ya lo hice con el proyecto jamaicano, donde junté músicos caribeños y vascos e hicimos una gira. Esta vez, cuando Arts Santa Mònica me invitó a comisariar la exposición “Black is Beltza”, me propuso también hacer una residencia desde la que pudiera coordinar actividades paralelas, así que me he traído a seis músicos de Nueva Orleans y estamos ensayando con otros músicos míos habituales, una banda de doce miembros que mezcla un repertorio donde se incluyen los diez temas del disco y otros clásicos míos pasados por el mismo filtro.

Vas a tocar en festivales. ¿Teneis intención de hacer algún second line por los recintos?

No lo sé. Probablemente, al tocar en festivales, al terminar habrá que dejar espacio al siguiente grupo, aunque se puede hacer una salida corta para que la gente vea lo que es sentir la música no ya desde arriba del escenario, sino a tu lado. Lo intentaremos. Si vemos que podemos, aunque solo sea una canción, me encantaría organizarlo.

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