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ENTREVISTA A IVÁN FERREIRO

Texto: David Blutaski

Iván Ferreiro acaba de publicar “Casa”, un sexto disco que llega tras un periodo de descanso autoimpuesto y en el que, lejos de aislarse para hacer un trabajo solitario e introspectivo, ha reunido a todos sus amigos en su hogar gallego para crear canciones de forma honesta y equilibrada. Iván es un conversador ameno y locuaz, es capaz de exponerse con crudeza y naturalidad pero siempre con una sonrisa. En esta entrevista extensa conversación con él, pasamos de los temas más personales a los detalles de la concepción y la grabación del disco, del porqué de su retiro en Galicia al amor y admiración que siente por sus amigos músicos.

Te has tomado un descanso, uno importante. ¿Qué te llevó a necesitarlo y qué te lleva ahora a volver al tajo?

Realmente lo del descanso yo no lo tenía muy claro y fueron los demás los que me lo aconsejaron. Se ve que estaba superflaco, tenía algunos problemas familiares, etc. y yo tenía como ese punto de tirar, tirar y tirar. Al final, mi hermano y mi manager me dijeron que tenía que parar, relajarme y dejarles organizar las cosas. Me paré el tiempo para componer el disco y resolver esos problemas familiares, pero ya estaba deseando volver, por mi hubiera vuelto unos meses antes si no se hubiera tardado tanto en fabricar y todo eso.

He leído que durante este último descanso te han ocurrido una serie de vicisitudes personales negativas, aunque parece ser que has aprendido a sobrellevarlas relativamente bien y no te ha quedado un disco lleno de angustia o queja. ¿El canto a la alegría o la pornografía emocional están sobrevalorados? ¿Se puede ver todo desde un punto medio?

Sí, además yo creo que es la forma de verlo bien y equilibrado. Creo que no existiría el sexo bueno si no existiera el sexo malo, no se entenderían los momentos felices sin los momentos chungos. Me apetecía hacer un disco dónde se contaran las cosas que no molan, o que nos pasan y no son tan agradables, pero no quería estar quejándome porque no es lo mío, y realmente aunque he tenido una serie de circunstancias poco apetecibles no he tenido un mal año. Mi año fue quizá un poco mejor gracias también a las cosas malas porque me hicieron disfrutar muchos de las buenas y aprovecharlas al máximo. He aprendido a reírme de mí en muchos aspectos y eso es importante.

¿Puede ser eso parte del aprendizaje que viene con la edad? ¿Puede que siendo más joven lo hubieras expresado de otra manera?

Quizá hubiera hecho un disco tremendo y cortavenas, pero creo que además si estás teniendo algunos episodios donde la cosa no va muy bien, lo que deberíamos hacer es intentar estar bien. Es lo que he hecho, he tratado de contar con el máximo humor posible las cosas que me han pasado y realmente me han pasado cosa chungas. Me caí de la bici y me rompí el brazo, estaban Suso (Saiz) y Nico (Pastoriza) conmigo y cuando salí del hospital ya nos estábamos echando unas risas de cojones. Hay que aprovechar a los amigos. En otra época si me hubieran pasado cosas chungas me hubiera quedado encerrado en casa, pero al día siguiente ya tenía encima a algún amigo que me decía que me iba a dar una colleja. Creo que en el disco hay mucho de eso, de las collejas de los amigos que están bien.

Musicalmente, este disco, dentro del aroma pop dominante en lo que haces, posiblemente haya sido tu trabajo con estilos más variado, con estilos en los que habitualmente no te has movido ¿Es fruto de las circunstancias, una necesidad o una autoimposición?

Creo que al tener diferentes estados de ánimo la música en este caso me ha ayudado. Yo me baso siempre mucho en las letras, pero en esta ocasión las distintas armonías, las distintas formas de construir la canción o los ritmos, me ayudaban a colocar la canción en otro sitio. Había canciones que tenían una letra triste y era increíble meterle una base funky de los Egon Soda y bailar y mover el culo. Creo que llorar y bailar es una cosa bastante molona y al final me quedó bastante sexy esa parte de llorar y bailar. Este año necesitaba usar la música de otra manera. En los otros discos creo que estaba en una armonía en todas las canciones y jugaba todo el rato a eso, y esta vez acababa una y quería que la siguiente sonara distinta. Luego también tenía a Novoa cerca, tenía a Leiva, tenía a Amaro, tenía a Nico… En este disco muchas veces he empezado la canción a partir de una música que ya tenía y creo que eso hizo que saliera más variado. No era un plan, pero fue saliendo así.

Foto: Wilma Lorenzo

También es un trabajo de una producción muy limpia, además bastante rica en sonidos y arreglos, quizá el que más de tu carrera. ¿Es una idea introducida por Ricky Falkner o es algo que tenías en la cabeza e iba con el sentido del disco?

Es un poco todo. La verdad es que como lo íbamos a grabar en mi casa pensaba que iba a quedar más lo-fi todo. Todos mis discos tienen un pequeño punto de lo-fi. A veces creo que usaba lo-fi por no competir con los que tienen un sonido más limpio. Este sonido creo que tiene que ver que con la banda ya estamos muy rodados, nos conocemos muy bien, cada uno va buscando su hueco. Luego llega Ricky, lo ordena y recoloca todo. Realmente me sorprendí con el sonido del disco, tampoco era buscado. Llegaron todos a casa, nos pusimos a grabar, teníamos un mes y en quince días habíamos terminado. De repente Ricky dijo: “ya está, nos tenemos que ir a Barcelona a mezclar”,  y así fue. Cada vez confío más en el productor que tengo y le dejo trabajar, yo trato de opinar lo menos posible. Si quisiera dirigir yo el sonido sería yo el productor y no soy buen productor de mis cosas, soy más chapucero. Ricky lo hace muy bien porque sabe las herramientas que tiene, con que músicos está trabajando y lo que da cada uno. Cuando lo escuché flipé y me dije: “joder, parece un disco mainstream”.

En principio no tiene por qué ser nada malo ¿no?

No, no, me parece genial.

El concepto de “Casa” suele asociarse con frecuencia a intimidad, sin embargo con este disco has vuelto a crear un punto de encuentro en el que otra vez han participado un buen puñado de músicos amigos. ¿Necesitas ese apoyo? ¿Es una necesidad personal de complementar alguna carencia?

Yo tengo muchas carencias y para eso tengo una banda, si no me iría yo solo y no les pagaría, pero creo que precisamente “Casa” tiene que ver con tus amigos. Creo que tenemos una casa para poder relacionarnos con la gente que queremos, y en este caso a nivel personal lo hice y a nivel musical también. Yo no me divierto buscando arreglos, metería el mismo loop dando vueltas todo el rato. Para eso tengo a Emilio (Saiz), tengo a Amaro o tengo a Pablo (Novoa) que buscan cosas y limpian y completan mi parte más chapucera.

Foto: Wilma Lorenzo

En tu debut expresaste la rabia hacia la realidad social que se vivía en aquel momento con “Ciudadano A”, luego vendrían otras canciones que podrían llamarse políticas como “Pájaro Azul”, pero sin embargo, ahora que la situación no es ni por asomo mejor, ese tipo de canciones desaparecen de tu nuevo trabajo. ¿A qué se debe?

Creo que por ejemplo en “la otra mitad” existe la política todo el tiempo, pero trato de llevar la política desde un punto de vista personal y desde la intimidad, porque creo que al final la política se ha convertido en algo íntimo en mi vida, que tiene que ver con qué creo y qué no creo. Al final yo vivo bien y no vivo con los problemas sociales que tiene un montón de gente, solo puedo expresar como quiero relacionarme con los demás y eso es bastante político desde ese punto de vista. No es protesta, pero si es una canción que está marcando quién soy y qué es lo que necesito, creo que hablo del diálogo todo el tiempo.

Bueno, la política es la forma que tenemos de relacionarnos con el resto del mundo.

Tú y yo estamos haciendo política ahora mismo, otra cosa es que tuviéramos que decidir el futuro del país. Lo que si tengo claro es que no quería hacer un disco de confrontación. Creo que “la otra mitad” lo explica bien, que hay que guardarse la mitad de la opinión a veces para poder llevarse bien con los demás. Posiblemente la parte con la que no estoy de acuerdo me la voy a tener que callar si espero ponerme de acuerdo contigo, y no tiene ningún sentido si busco un acuerdo contigo que te diga todo lo chungo que opino de ti.

Foto: Wilma Lorenzo

A veces puede no ser inútil remarcar las diferencias todo el tiempo .

Yo creo que las diferencias solo sirven cuando hay buena voluntad, cuando el otro no lo va a comprender lo que hay que hacer es hablar de lo que te pareces y de eso me ocupo un poco ahora. Sobre todo quería un disco que no tuviera rencor. Hay demasiado rencor a mi alrededor y cuando de repente hay una tragedia, alguien que muere, alguien que se pone enfermo, o tienes hijos y ves que van creciendo y tienes preocupaciones, veo el mundo y lo que menos me gusta es el rencor, la queja o el echar en cara. Hay tantas quejas en el mundo que parece que van a ir al cajón de reclamaciones y nadie las va a leer nunca. Prefería dar lo mejor de mí que lo peor.

En la grabación de “Un lugar llamado mundo”, preparando una canción con Kiko Veneno, le confesaste que alguna vez te sentías un estafador como músico. ¿Te consideras más un contador de historias o songwriter que un músico propiamente dicho?

Sí, porque los músicos de verdad son los que están tocando en el disco y entienden la música de una manera que yo ni siquiera consigo ni acercarme. Yo sé hacer canciones y no sé ni siquiera si soy músico. Me dedico a la música, pero toco el piano lo justito. Lo mejor que hago en música es programado todo, soy capaz de programar muy bien las cosas pero porque sé lo que hay que oír. Entonces soy un pequeño estafador, sí. Pero bueno, hay estafadores más simpáticos que otros. Hay estafadores que te hacen gracia y les dejas pasar a tu casa y hay otros que lo que quieres es que los detengan. Mientras no quieran que me detengan, todo va bien. Soy un estafador que no está tratando de robar a nadie, aunque sí que a lo mejor estoy haciendo un pequeño acto de intrusismo profesional.

Has compuesto últimamente canciones para Sergio Dalma y Raphael ¿Cómo se pone uno en la piel de dos artistas en principio tan diferentes a lo que tú haces para que protagonicen tus composiciones?

Hice una para Sergio Dalma, que ya la grabó, y Raphael la graba ahora y la saca el día 25. Lo hice como antes te decía, fui a lo que me parezco a ellos y realmente no hay muchas diferencias. Creo que a Sergio lo vemos todos como una cosa muy alejada de lo que yo hago, pero en el fondo es un tipo con la voz rasgada, que canta canciones de amor, que cuenta sus historias desde su sensibilidad y que le encanta cantar. El día que nos vimos lo pasamos bárbaro y no noté ninguna diferencia entre él y yo. Cuando nos pusimos a hablar de la vida, de los hijos, de esto y de lo otro, pensé que lo que iba a hacer era una canción muy mía que hablara de mis cosas. Igual él no quiere hablar de ciertas cosas, igual yo a veces me dejo ciertas cosas fuera porque las veo que ya las cuentan otros, pero traté de darle un lenguaje nuevo a Sergio, que utilizara otras palabras, y le colé “jodidas despedidas”. Pensé que sonaría increíble “jodido” en la voz de Sergio. Alguien me dijo que esto iba a ser muy complicado para el público de Sergio Dalma, pero tenemos la manía de pensar que la gente es idiota y la gente aprecia que la traten de forma inteligente. La verdad es que Sergio se quedó encantado desde el principio y fue una gozada. Y la canción de Raphael es muy vitalista, creo que es de las más vitalistas que he hecho nunca y me parecía un plan cojonudo que una persona de su edad hablara de toda la vida que le queda por vivir, porque el tío está cojonudo. La canción es bastante George Harrison.

Foto: Wilma Lorenzo

Ya hace once años desde que emprendiste tu aventura en solitario con “Canciones para el tiempo y la distancia”. Con la perspectiva del tiempo y de los seis discos que has publicado ¿Cómo ves la evolución de tu carrera comparando lo que te planteabas en aquellos momentos y lo que has conseguido en este punto?

La verdad es que estoy mucho más lejos y he conseguido más cosas de las que esperaba. Esperaba quedarme en el underground mucho rato y sin embargo he ido saliendo. Me siento como un barquito en el mar que va sobreviviendo a los temporales. Al final, en vez de en un gran barco como el Titanic me monté en una pequeña lanchita que tiene remos, un pequeño motorcito y una vela por si acaso, y con eso voy tirando. Nunca pensé en hacer una carrera y parece que tengo una.

Hace once años revoloteabas por el escenario danzando y con unos pantalones de bolsillos y ahora eres mucho más sobrio, vistes de traje y la mayoría del tiempo estas sentado detrás de un teclado. ¿Eso es la madurez? ¿Ha cambiado tu forma de ver la música?

Vas cambiando. Tampoco tengo la misma energía que tenía hace once años, ni por supuesto hace veinte, y trato de acoplarme y llevarlo con dignidad. La vejez nos llega a todos aunque es una cuestión mental, pero creo que tratar de ser un jovenzuelo toda la vida es llevar mal la vejez. También es que no me veo. Necesito verme digno en la foto y si de repente me pongo una visera de lado y unas cadenas sería una puta mentira. Trato de no mentirme a mí mismo y de no mentirles a los demás, o si miento trato de que sea un buen juego y que estemos jugando todos, igual en vez de mentiras son cuentos. Una vez una neurobióloga me dijo cuando yo hablaba de las mentiras que lo que yo hacía eran cuantos. El cuento es la mentira en la que todo el mundo sabe que no es verdad, pero no estas engañando a nadie porque todos están informados de que hay ficción. Trato de ser honesto, que hoy en día ya es bastante, y de aceptarme a mí, que es algo que no es fácil y que tiene sus cojones.

Bueno, hay gente que crea, e incluso se cree, un personaje y esconde las cosas que no le gustan de uno mismo.

Yo ya estoy tratando de no esconder. Trato de aceptar y abrazar las cosas que no me gustan de mí y de que me gusten un poco, porque al fin y al cabo están conmigo todo el tiempo y negarlas sería una falta de honestidad por mi parte. Hay que quererse y creo que crecer significa quererse a uno mismo. Cuanto más te quieres tú, más eres capaz de entender y querer a los demás.

Has empezado la gira de “casa” en el Festival Interestelar de Sevilla. ¿Cómo han funcionado las nuevas canciones en directo y cómo has montado el repertorio para esta nueva gira?

En el Interestelar hicimos solo tres o cuatro nuevas, porque me parecía que aún no conocían todo el disco y fue más ver como sonábamos en directo, como nos acoplábamos en la banda y como nos colocábamos en el escenario. He tratado de hacer un repertorio con todas las canciones del disco y con canciones de todos los demás discos, incluido Piratas, que creo que van bien con el repertorio y creo que juntas cuentan una historia.

Foto de portada: Wilma Lorenzo

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