LIARS_ZenSekizawa

ENTREVISTA: LIARS

Se dieron a conocer en Nueva York a principios de la pasada década, compartiendo con Interpol, The Strokes, Yeah Yeah Yeahs y TV On The Radio la escena que reactivó el interés en la música de la ciudad. Pero, desde el principio, Liars eran distintos a todo, incluso cuando se les inscribió en la corriente del punk funk gracias a su primer álbum. Su música ha ido mutando, primero hacia terrenos más agrestes (“They were wrong, so we drowned”, 2004), hasta llegar a la encarnación electrónica de “Mess” (2014). Aaron Hemphill, fundador con Angus Andrew de un trío que se completa con Julian Gross, contestó nuestras preguntas.

 

“Los hechos son hechos/La ficción es la ficción”, dice el estribillo de “Mess on a mission”. ¿Cuesta trabajo separar ambos?

No creo que ese sea el problema. Los seres humanos tienen un instinto inherente que les permite separar de inmediato la verdad de la mentira, aunque en ciertos casos se elija la segunda antes que la primera. Tampoco pienso que eso sea malo, siempre que el autoengaño no sea la fuerza motriz. No es que quiera atacar a internet, pero da la sensación de que todo lo que tiene que ver con redes sociales está casi siempre basado en los hechos. Gente usando su móvil para demostrar que han comido en determinado restaurante, o que se han sentado en primera fila para ver determinado concierto. Es mucho más raro ver a alguien compartiendo una foto que simplemente les interesa. Es como si la gente solo se sintiera cómoda compartiendo información sobre cosas o temas que sean irrebatibles. Me temo que si esto sigue así, las perspectivas serán cada vez menos variadas y más generalizadas, y la ciencia ficción se hará más y más aburrida.

 

Vuestra música está cambiando constantemente entre disco y disco. ¿Es algo que necesitáis?

Hacer música es nuestra pasión, es inseparable de nuestra vida. Nos movemos con mucha rapidez hacia aquello que nos interesa en cada momento, y tenemos el privilegio de dejar constancia documental de todo ello. Quizá, vistos desde fuera, estos cambios de enfoque puedan resultar abruptos y calculados, pero no es más que una progresión gradual, similar a la de cualquier otra persona cuyos intereses van cambiando.

Una de las cosas más interesantes de Liars es que no es nada fácil endosaros una etiqueta. ¿Crees que la gente se siente confundida cuando no puede definir algo con un simple adjetivo?

No, creo que ahí es donde empieza la auténtica comprensión. Lo siento si parezco pretencioso, pero llevo años dándole vueltas a la siguiente cita. Wittgenstein dijo que aquello que no puede ser expresado no debería ser mencionado. He ido cambiando de opinión respecto a mi opinión sobre esto, pero ahora mismo, y retomando preguntas anteriores, un grupo de personas hablando sobre lo inexplicable durante horas me resultaría humano e incluso avanzado, teniendo en cuenta el momento en el que vivimos.

 

Alguien escribió que hacéis “música para mover el cuerpo para gente que no tiene mucho interés en la música de baile propiamente dicha”. ¿Estás de acuerdo?

No es una interpretación errónea, y siempre resulta interesante escuchar cómo la gente describe nuestra música. Esta frase podría deberse al hecho de que nos gusta mucho la música de baile pero apenas conocemos su historia. Somos novicios haciendo música electrónica y al principio nos resultaba desalentador. La definición que mencionas es inclusiva y ese es uno de los mejores resultados que da la experimentación.

 

Las guitarras y los bajos prácticamente han desaparecido en “Mess”. ¿Era algo que buscabais?

Después de los experimentos en “WIXIW” estábamos más interesados aún en descubrir hasta dónde podríamos explorar usando nuestros ordenadores como instrumentos. Quizá así también conseguimos resultados más inmediatos que si nos hubiésemos puesto a conectar la guitarra o el bajo. Y también tiene que ver con nuestro deseo de ganar confianza en nuestro trabajo con los ordenadores y quizá haber metido instrumentos tradicionales habría equilibrado algo que no necesitaba ser equilibrado. Supongo que en algún momento nos planteamos cosas así. Pero soy consciente de que seguramente empezaremos a echar de menos la sensación táctil de las guitarras y volveremos a obsesionarnos con ellas.

 

¿Son el diseño, la fotografía y el vídeo importantes en vuestra obra?

Nunca proclamamos que fuésemos músicos. Esto puede sonar odioso pero es lo que mejor describe nuestra sensibilidad. Contemplamos cualquier faceta de la banda con el mismo interés que podemos poner en la parte musical a la hora de crear oportunidades para expresarnos. Eso es lo interesante de estar en un grupo, desarrollar ideas que hemos incorporado a la música e intentar expresarlas a través de otros medios.

 

 

Habéis colaborado con Hedi Slimane. ¿Es la moda otra de esas posibilidades expresivas?

Sí, lo es. Los diseñadores de moda, al igual que los grupos de música, tienen muchos medios para explorar ideas que van desde lo que hacen con las telas hasta la arquitectura de sus tiendas sin olvidar el diseño de sus desfiles. A este nivel tenemos muchos diseñadores que nos han inspirado, aunque sea de manera indirecta. Kawakubo, McQueen o Pugh son solo algunos de ellos.

 

Liars se formó en California, luego os mudasteis a Nueva York, y ahora estáis de nuevo en Los Ángeles. ¿Cuál es la diferencia entre ambas escenas musicales?

Absorbemos cualquier cosa cuando estamos grabando un disco. Lo digo porque somos capaces de incorporar a nuestra obra las sensaciones que nos produce el entorno que nos rodea. ”WIXIW” y “Sisterworld” son un buen ejemplo, ambos están hechos en Los Ángeles y a la vez son álbumes muy distintos entre sí. Uno es mayormente electrónico y refleja nuestras emociones, mientras que el otro tiene instrumentación tradicional y utiliza el entorno de Los Ángeles como tema. No sé muy bien si hay diferencias entre ambas ciudades. Vivimos en Nueva York siendo un grupo joven y eso hace que fuese una época excitante, pero ante todo, creo que el proceso que ha sido nuestra carrera es una experiencia increíble y a la vez aleccionadora.

 

Actuasteis en España en verano y ahora volvéis al Sound Isidro, en Madrid. ¿Os gusta participar en festivales aquí?

Tenemos suerte, el público español siempre nos ha recibido muy bien. Conservamos recuerdos estupendos de nuestros conciertos y de España. Hemos llegado a vislumbrar la costa africana, cruzado un desierto, hemos conocido el País Vasco, los edificios históricos de Madrid y los increíbles barrios de Barcelona. Somos muy afortunados de conocer vuestro país.

 

Fotos: Zen Sekizawa

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