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ENTREVISTA: SID GRIFFIN (THE LONG RYDERS)

The Long Ryders fue una de las bandas más importantes del panorama musical estadounidense en la segunda mitad de los ochenta. Integrados en la escena conocida como Paisley Undeground, recuperaron las raíces profundas del rock y formaron parte de un movimiento que en España también se conoció como Nuevo Rock Americano. Esta semana regresan de manera excepcional a nuestro país para ofrecer cuatro conciertos que incluyen una escala en el Purple Weekend de León. Buena ocasión para hablar con Sid Griffin, líder del grupo, que además acaba de publicar disco en solitario: “The trick is to breathe”.

 

¿Cómo surgió la idea de resucitar nuevamente a los Long Ryders?

Bueno, no vamos a volver, solo daremos estos cuatro conciertos en España. Yo vivo en Inglaterra; Stephen McCarthy, el guitarrista, que toca con los Jayhawks, está en Richmond (Virginia), en la costa este, cerca de Washington; Tom Stevens, el bajista, vive en Chicago (Indiana), en medio del país, y Greg Sowders, el batería, en Los Ángeles, donde además tiene un trabajo muy importante en Warner Chappel, una editorial musical que le tiene todo el día tratando de meter las canciones de los Rolling Stones y bandas de ese calibre en películas y series de televisión, así que no tiene tiempo para salir de gira. El caso es que el Purple Weekend de León contactó con nosotros para proponernos un concierto. Pensamos que era un viaje demasiado largo para los cuatro si solo se trataba de un show, hay miles de kilómetros entre unos y otros, así que era imposible, pero les dijimos que si podían organizar alguna fecha más, lo haríamos. Y así fue.

 

Ya habiais vuelto a los escenarios en 2004 y 2009.

Aquello no fueron giras, en realidad. El único tour en sentido tradicional después de la separación de la banda fue en 2004, cuando hicimos fechas en Inglaterra, Irlanda, España y un día en Holanda, en el Melkweg de Ámsterdam, que al final canceló la fecha, sustituyéndonos por una banda grande, que no recuerdo ahora, que estaba tocando por pequeños clubs por Europa. En 2009 fueron solo dos conciertos en Atlanta (Georgia). Conseguimos dos sold outs y pensé que ese era el final de los Long Ryders, pero el pasado enero tocamos seis canciones, no un concierto entero, en Los Ángeles. La primera vez que tocamos allí en 27 años (risas). Era un concierto benéfico y fue divertido. No nos juntamos muy a menudo. ¿Quién sabe? A lo mejor estos conciertos en España son los últimos. Nadie sabe qué puede pasar en el futuro.

 

Si la cosa funciona en directo, ¿no se os pasa por la cabeza grabar algo nuevo?

Es que no nos vemos con frecuencia. Yo vivo en Europa. Y ni siquiera se ven entre ellos, porque están en lugares diferentes de Estados Unidos. Y en el caso hipotético de que hiciéramos un disco, Greg no podría salir de gira. Tiene un trabajo muy serio, y debería pedir vacaciones para poder girar. Tenemos una semana al año para hacer conciertos, así que grabar y girar sería imposible. Y ya no tocamos rock and roll. Yo soy feliz haciendo conciertos acústicos con The Coal Porters, mi actual banda. Dicho esto, va a salir una caja de 4 CD’s en abril de 2015 y quizá demos algunos shows para celebrarlo. Pero Greg solo tendra una semana para hacer promoción, así que ojalá podamos hacer Los Ángeles, Nuevas York, Londres, y quizá España, pero no tendremos tiempo para más. O puede que me coma mis palabras y en mayo estemos tocando para apoyar esas reediciones.

 

 

¿Cómo recuerdas aquellos años ochenta?

Hace mucho tiempo. Pensar en los ochenta me hace volver a mis años de guardería y colegio de primaria. Fue muy divertido. El Paisley Underground fue la mejor escena posible, con todas aquellas bandas en el mismo barrio de Hollywood. Todos éramos amigos. Y lo notas cuando vas a Nueva York o Londres, donde los grupos son rivales. Por ejemplo, tras un apoyo inicial, The Clash, The Jam y los Sex Pistols se convirtieron en competidores. Fueron amigos al principio, pero pronto la cosa cambió, y en su segundo o tercer álbum ya no iban a los conciertos de los demás. Nosotros siempre lo hicimos. Recuerdo haber vendido camisetas del merchandising de The Bangles en un par de ocasiones, cuando no tenían a nadie que lo hiciera. Era una escena muy cálida y amistosa. Sigo yendo a ver a Steve Wynn o The Bangles si pasan por Londres. Es maravilloso salir con ellos y lo pasamos muy bien. Entonces no tenía esposa, hijos ni hipoteca que pagar, era una época libre de preocupaciones. Ahora estoy casado, tengo dos hijos y una casa que pagar, la historia es diferente. Los Ángeles era una ciudad hermosa y no tenías enemigos en la escena. Incluso la gente de X o The Blasters eran compañeros, fue una época maravilosa.

 

En España existe un libro sobre el tema: “Nuevo Rock Americano, años 80. Luces y sombras de un espejismo”, escrito por Carlos Rego y publicado por Editorial Milenio.

¡Y otro en Holanda! De hecho, creo que hay tres o cutaro. El autor del libro holandés contactó conmigo y le hice algunas correcciones. Me contesto que estaba equivocado, pero le contesté: “¡No, yo estaba allí!” Existe un libro sobre Gene Clark titulado “Mr. Tambourine Man” (escrito por John Einarsen); lo leí y descubrí que contiene un par de historias que presencié personalmente, así que conseguí el e-mail de los editores y escribí al autor, que era canadiense, para corregir aquel par de historias. Trataba de servir de ayuda, no de mostrar mi vanidad o ser pomposo. Me contestó furioso, diciéndome que me equivocaba. ¡Y yo estaba en la habitación cuando ocurrieron! En fin… Nunca he leído el libro español. ¿Es bueno?

 

Sí, es un buen repaso a aquella escena. Es curioso que actualmente haya más bandas de raíces americanas que nunca. ¿Crees, como dice Billy Bragg, que Long Ryders y otros como vosotros empezasteis el sonido americana antes de que la palabra se utilizara?

Desde luego, lo practicábamos antes de que la palabra fuera usada. Obviamente, los singles grabados por Elvis Presley para Sun Records, o The Lovin’ Spoonful, una de mis bandas favoritas, ya tocaban americana. Pero no estaba codificado, no era un estilo musical, hasta que The Long Ryders, Rain Parade, Green on Red o Jason & The Scorchers empezamos a practicarlo. La razón por la que ahora lo llamamos americana es que las bandas inglesas que eran muy populares en aquella época eran terribles. Quiero decir, gente como Nik Kershaw, Haircut 100, Thompson Twins, Spandau Ballet, Tears for Fears, Culture Club… Odiaba a aquellas bandas, eran espantosas, y lo siguen siendo. Todas eran bandas con sintetizadores, de sonido ligero, y por eso grupos como el nuestro empezamos a tocar aquella música, porque se estaba muriendo. Así que fue una reacción. Era un sonido que ya existía antes, pero no estaba categorizado en un género musical. Buscábamos nuestras raíces, y estábamos orgullosos de ello.

 

 

Vienes a España con los Long Ryders, pero también tienes nuevo disco, “The trick is to breathe”. ¿El título resume tu filosofía musical actual?

Sí, así es. Es parte de un titular que vi en un periódico. Churchill dijo una vez durante la Segunda Guerra Mundial: “Cuando estés atravesando el infierno, sigue caminando”. Y se trata de eso. Toma aire y sigue adelante. Todos tenemos problemas: de dinero, afectivos, de salud… Pero el truco es tomar una gran bocanada de aire e intentar salir. Me pareció que era perfecto, porque hace poco que mi padre murió de cáncer y me sucedieron otras cosas que no voy a comentar ahora, pero la idea era seguir, seguir. Había grabado dos discos en solitario en Inglaterra con mi amigo Kevin Stokes como productor, pero deseaba hacer algo diferente, porque llevaba nueve años sin sacar un disco solista. Mi amigo Billy Bragg me dijo que le mandara las maquetas a mis colegas americanos para que trabajaran en ellas mientras estaba en Londres, y viajar luego a Nashville para grabar con ellos conservando las primeras o segundas tomas. Tenía razón. No hicimos más de cuatro tomas en ninguna canción, y la mayoría son las primeras. Estoy realmente orgulloso del disco. Mi libro sobre Bob Dylan se va a reeditar, he escrito los textos para las “Basement Tapes”, voy a hacer un programa de televisión en Inglaterra sobre él… Me están pasando muchas cosas buenas. El secreto es respirar.

 

Siempre has sido un gran seguidor de Bob Dylan. Y su influencia se nota en tu disco.

Sí, es verdad. “Blue Yodel nº 12 & 35″ es una cruce entre los yodels de Jimmy Rodgers y el tema de Dylan “Rainy Day Women #12 & 35″. Es interesante, porque Dylan también adoraba a Jimmy Rodgers. Curiosamente, si los cruzas obtienes algo muy cercano a Willie Nelson. Creo que Dylan se perdió en los ochenta, pero desde “Time out of mind” ha grabado una serie de discos de estudio que son realmente brillantes. Exceptuando el álbum navideño, que es un poco extraño, son grabaciones magníficas. “Love and Theft” es un disco increíble. ¿Quién iba a pensar en los sesenta y setenta que haría algo tan bueno? Es fantástico. Si estos últimos discos de Dylan los hubiera hecho un cantautor joven, en la veintena, la gente estaría alucinando. Pero son de Dylan, y de algún modo casi te lo esperas. Es mi gran héroe.

 

¿Jóvenes como Jake Bugg, por ejemplo?

Sí, claro. Creo que es bueno, pero como yo soy más viejo, siempre que escucho a estos cantautores menores de treinta años me pregunto: “¿Qué sabes tú de la vida?” Es lo que nos decían los viejos a los Long Ryders cuando empezamos y cantábamos sobre corazones rotos y malos tiempos. ¿Qué sabíamos nosotros de eso? Creo que Jake Bugg va a ir mejorando con el tiempo y dentro de veinte años será un gran artista.

 

Espero que no te ofenda la comparación, pero creo que en alguna canción (como “Ode to Bobby Gentry”) el disco suena cercano a las aproximaciones al sonido Dylan que ha grabado Mark Knopfler.

Creo que “Making Movies”, de Dire Straits, es un clásico. Olvídate de “Brothers in Arms”. El gran éxito de ese disco puso a la gente en su contra, pero al principio Knopfler proponía un interesante cruce entre Bob Dylan y Lou Reed, tocando la guitarra realmente bien. Y nadie parece recordarlo. Es como U2. Fueron increíbles en la época de “The Joshua Tree”, pero después de varios fiascos, no hay quien los defienda.

 

 

El disco también contiene bastante bluegrass.

Sí, me encanta tocar bluegrass. Con The Coal Porters me dedico básicamente a eso. Es muy divertido. Y da gusto ver a Sierra Hull tocar la mandolina. Sus dedos vuelan sobre el instrumento. El resto de músicos son igualmente increíbles. Justin Moses (violín, dobro) es un músico de sesión de Nashville, Mark Fain (bajo) tiene siete Grammys… Hay gente estupenda tocando en el disco.

 

Las notas interiores que has redactado son magníficas. ¿No has pensado en escribir ficción?

La verdad es que me gustaría. Me ofrecieron un contrato hace unos años para publicar mi autobiografía, y estuve a punto de aceptarlo, pero tuvimos otro hijo y tuve que centrarme en eso. Ahora, mi hijo está en la escuela primaria, así que, en teoría, tengo tiempo y podría retomar la idea. El problema es que conozco la autobiografía de Viv Albertine (The Slits), un libro que se titula “Clothes clothes clothes. Music music music. Boys boys boys”. Este verano lo leímos mi mujer y yo, en Portugal, y es fabuloso. Es tan bueno, que pensé que yo jamás sería capaz de escribir algo que ni se le acercara. Así que ahora no sé qué hacer. Quizá intentarlo con una novela. No lo sé. Es la mejor biografía rock que existe. He leído la de Neil Young, la de Rod Stewart, la de Graham Nash… Sí, están bien, pero la de Viv es la mejor.

 

Estás en una posición intermedia. No eres famoso, pero tampoco un desconocido. Últimamente estás muy ocupado con Coal Porters, escribiendo, tocando de nuevo con Long Ryders, grabando este disco solista… Pero todo queda en un perfil bajo. ¿Es una situación buscada o fruto de las circunstancias de la industria?

Es una muy buena pregunta. Te responderé indirectamente. No podría seguir tocando rock and roll basado en ritmos de 4 x 4, ahora prefiero los acústicos. Y, hoy en día, la industria no se interesa por bandas que no tengan un poderoso sonido de batería y una gran producción. Solo hay dos opciones: O metal o Lady Gaga, y The Coal Porters es una banda acústica de cinco personas. Podría haber hecho cosas para ser más popular, que hubieran gustado a más gente, pero no es en lo que quiero invertir mi tiempo. Y una de las grandes cosas de The Coal Porters es que cada vez que tocamos vienen un montón de fantásticos amigos a vernos.

 

 

¿Te consideras parte de una tradición musical?

Por supuesto. Cuando los Long Ryders éramos muy populares en Estados Unidos, llenábamos recintos de dos mil personas, y no incrementamos esas cifras, excepto en festivales, porque no sonábamos en la radio. Como mucho en las college radios, pero nunca en las comerciales. Lo que nos hacía seguir adelante es que éramos conscientes de ser un eslabón en la cadena. Si estableces una línea desde Gram Parsons y los Flying Burrito Brothers hasta hoy, esa línea pasa por los Long Ryders. Y Ryan Adams, Jeff Tweedy (Wilco), Chris Robinson (The Black Crowes), Gary Louris (The Jayhawks)… Todos ellos han admitido que los Long Ryders fueron una influencia. De hecho, Tweedy empezó en una banda punk llamada Son Volt, con la que hacía versiones de Black Flag, y cuando escuchó a los Long Ryders decidió que quería hacer nuestro tipo de música y montó Uncle Tupelo, y después Wilco. Eso me hace sentir orgulloso que todos esos grupos reconozcan nuestra influencia.

 

Y usas esa tradición para construir tus canciones, tal como demuestran temas de tú último disco como “Elvis Presley call his mother after The Ed Sullivan Show” o “Punk rock club”.

Sí. No sé qué dijo en aquella conversación telefónica, pero mientras la nación entera estaba asustada de Elvis, él llamaba a su madre después de un show. Era un tipo familiar, no había nada de qué asustarse, pero la América blanca tenía miedo porque estaba introduciendo en su entorno elementos de la cultura negra. En “Punk rock club” recuerdo la época en que la gente del público decía esas cosas que se oyen en el tema: “¿Por qué el batería toca tan fuerte?” y cosas así. Son ideas para canciones que se salen del obvio “chico conoce chica, chico pierde chica, chico recupera chica”. Creo que ya hemos tenido bastantes canciones así. Están muy bien, claro, pero no hace falta llenar un disco entero con ellas.

 

Tu independencia llega al punto de grabar en sello propio, Prima Records.

Es por Louis Prima. La idea era sacar cosas de amigos del Paisley Underground. Edité un par de discos con Steve Wynn, el LP de Danny & Dusty y otro en solitario, y luego dos de Peter Case. Tenía cuatro álbumes de otra gente, y además debía ocuparme de los míos y de mi familia. Al final decidí sacar solo lo mío, porque no tenía tiempo. Me preocupa el asunto de las descargas y Spotify, pero la gente sigue viniendo a los conciertos. Tengo canciones en Spotify que han sonado más de tres mil veces, pero cuando me llegan los royalties no suman más de diez dólares. Patético. Afortunadamente, el directo sigue vivo.

 

Fechas gira Long Ryders:

Jueves, 4 de diciembre. Madrid (El Sol)

Viernes, 5 de diciembre. Valencia (Loco Club)

Sábado, 6 de diciembre. Bilbao (Sala BBK)

Domingo, 7 de diciembre. León (Purple Weekend Festival)

 

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