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ENTREVISTA: SUPERSUBMARINA

Dos años después de “Santacruz”, el disco que les aupó a la primera división de eso que unos llaman ‘nuevo pop rock español’ y otros ‘indie mainstream’, Supersubmarina regresan con “Viento de cara”, grabado nuevamente con el productor escocés Tony Doogan. Hablamos con el cuarteto de Baeza (Jaén), que este verano ha estado alejado de los festivales, pero ya piensa en los del próximo año.

 

El disco se llama “Viento de cara”, pero en realidad lo teneis a favor, ¿no?

Hemos sido afortunados. Somos conscientes de que en nuestra carrera musical la suerte ha sido un factor importante, pero también ha estado acompañada de mucho trabajo y constancia. “Santacruz”, el disco anterior, giraba en torno a una ruptura sentimental, era más oscuro, y “Viento de cara” significa sacar la cabeza a flote tras algo traumático y notar una brisa de aire fresco, aunque es cierto que puede crear la controversia de pensar en el viento en contra.

 

“Santacruz” apareció en 2012. En solo dos años, las cosas han cambiado bastante. Izal, por ejemplo, han pasado del anonimato a ser vuestra competencia directa. ¿Jugais en la misma liga?

No los vemos como competencia, y no es falsa modestia. Desde que la escena cobró auge con Vetusta Morla, Lori Meyers o Love of Lesbian, todos nos vamos realimentando y consiguiendo que se trabaje en mejores condiciones. Antes solo había tres o cuatro festivales, mientras que ahora hay quince, y eso permite a los grupos hacer más conciertos, ante mucha más gente y en circunstancias más favorables. Y eso no quiere decir que no podamos compartir el público. Que grupos como Vetusta Morla e Izal, sin tener el apoyo de los grandes medios de comunicación, puedan tocar en el Palacio de los Deportes de Madrid, supone un acicate para que todos tengamos la esperanza de hacerlo y más gente se fije en la escena.

 

¿Pero no tocais siempre los mismos en todos los festivales?

¿Y a cuántos va la gente? Habrá quien vaya a varios, pero los festivales están suficientemente alejados geográficamente. En PortAmerica, por ejemplo, actuaban Izal y León Benavente, que han sido de los que más han tocado este verano, pero a nosotros nos pillaba muy lejos de casa, y los vimos en Ojeando (Ojén, Málaga). Es cierto que los cabezas de cartel son el reclamo y se repiten mucho algunos nombres, pero los festivales también se completan con otras cosas.

 

¿Son vuestro objetivo para el año que viene?

Empezaremos haciendo el circuito de salas en otoño e invierno, hasta el verano, cuando empiecen los festivales. Cambiará el espacio, pero intentaremos mantener la puesta en escena. Vamos a llevar un equipo nuevo de iluminación y pretendemos mantenerlo en la medida de lo posible. Lo que cambiará es el repertorio. En salas vamos a presentar el disco y en festivales será diferente, dependiendo del tiempo que podamos tocar, así que escogeremos los temas que más atraen a la gente.

 

Con el viento a favor

 

Antes los habeis puesto como ejemplo, y es evidente que Vetusta Morla cambiaron algunas cosas en la escena pop estatal. Vosotros fuisteis de los primeros de quienes se dijo que los imitábais. ¿Cómo lo llevais?

La mayoría de veces no nos lo han dicho como algo ofensivo. Ellos fueron los primeros que empezaron a mover mucha gente y quien viniera detrás iba a pasar por ahí. No es una cuestión musical, sino de movimiento. Del mismo modo que hemos parado nosotros y ha llegado Izal. Es una inercia que nunca nos ha molestado, porque los conocemos y hay buen rollo. Respetamos tanto a los grupos que van por delante como a los que vienen por detrás. Hay cosas de Vetusta Morla que nos gustan y otras que nos gustan menos, como nos pasa con Niños Mutantes o Los Planetas. Se trata de favorecer la escena, sería absurdo tirarnos piedras unos a otros.

 

Pero musicalmente, como concepto, algo le debe Supersubmarina a Vetusta Morla, ¿no?

No estamos de acuerdo. Somos más hermanos pequeños de Lori Meyers que de Vetusta Morla. A fin de cuentas, todos somos grupos de muchachos con el denominador común de las guitarras, el bajo y la batería y tenemos muchas cosas afines, pero no es un espejo en el que nos hemos mirado, y lo decimos honestamente, igual que admitimos que al principio nos fijábamos mucho en Lori Meyers y nos veíamos bastante reflejados, quizá también por la cercanía entre Granada y Baeza.

 

Es curioso que a esa escena se le llame indie. Vosotros, por ejemplo, siempre habéis estado en Sony.

Los Planetas son el paradigma del indie y han estado siempre en la misma compañía que nosotros.

 

Sí, exceptuando su primer EP, que editó Elefant.

Quizá el término está mal elegido. Cuando se dice alternativo, la palabra se refiere al uso de cauces mediáticos poco habituales. Somos grupos que nos hemos dado a conocer de una manera alternativa a la tradicional.

 

Bueno, vosotros sonais en medios masivos.

Ahora sí, en Radio 3 o en la Cadena Ser, pero antes no entrábamos en las radiofórmulas de Cadena Dial, 40 Principales, M80… El término se refiere más a eso que al hecho de que la música sea una alternativa a algo, porque en ese sentido nadie en España sería indie o alternativo, ya que todos mamamos de grupos más antiguos.

 

¿Ha sustituido Radio 3 a las radiofórmulas de antaño?

Hombre, apuesta mucho por bandas como la nuestra y otras que se mueven en el mismo circuito, y si tenemos que buscar un medio dentro de la radio, la referencia es Radio 3. Eso es una realidad, somos conscientes de ello y estamos orgullosos de haber tenido la oportunidad de hacer “Los conciertos de Radio 3″y de que siempre nos hayan tratado bien allí: Desde “Capitán Demo” a “180 Grados”, “Turbo 3″… La oferta es bastante amplia y se intentan trasladar a los festivales y conciertos para retransmitirlos. Es una radio que de verdad apuesta por la música.

 

 

Es curioso que todo eso haya derivado en un fenómeno fan. ¿Os sorprende?

Es lo último que podíamos esperar al principio, nuestra meta era hacer canciones. Es verdad que cada vez llegamos a más gente y tocar para quince o veinte mil personas significa romper una barrera que, como decíamos antes, juega a favor de todas las bandas que estamos en la escena. Y rompe muchos prejuicios, demostrando que lo que hacemos, al final, es música, y llega a todo el que quiera recibirla. Si cada vez va a más, es una de las cosas bonitas de la música, que la gente la escuche y le guste, independientemente de si es indie, si suena en una emisora comercial o si está hecha en un garaje. La industria musical ha cambiado, y si nosotros estamos aquí, tiene que ver con que nos hayan puesto en Radio 3 o hayamos salido en Mondo Sonoro, pero también con el boca a boca, twitter y MySpace, como ocurre con Niños Mutantes y otros grupos.

 

¿También La Habitación Roja? En el nuevo disco parece notarse su influencia.

Estábamos pensando en ellos. Hemos coincidido desde nuestros primeros conciertos. Aunque cuando compones no te fijas directamente en grupos, de un modo u otro, de manera indirecta, todas esas cosas que has escuchado están en tu cerebro y acaban saliendo. Pero no quiere decir que te pongas a hacer algo igual que ellos. Llevan muchos años luchando y siempre tienen buena cara. Encontrarnos con La Habitación Roja es una de las cosas buenas que nos han pasado como banda.

 

Pero vuestras raíces musicales están más atrás, ¿no?

Están en los grupos que escuchamos cuando empezamos a interesarnos por la música, porque con quince años igual estábamos en otras historias, y escuchábamos música que no tiene nada que ver con lo que hacemos.

 

¿Como qué, por ejemplo?

La Vacazul, 091, rock en español… Cosas que heredamos de los mayores. A medida que montamos el grupo, fuimos indagando más, hasta llegar mucho más atrás y escuchar desde Ray Charles a cosas raras de los Beatles, o descubrir a The Band, porque nuestro manager es muy fan de Robbie Robertson. Eso forma parte del proceso de crecimiento musical, porque al final esto se convierte en tu trabajo y tu vida y le dedicas todo el tiempo a estar descubriendo cosas.

 

En esta web, Triángulo de Amor Bizarro dijeron: “Lo que se llama música independiente en España se parece más a La Unión y a Miguel Bosé que a Sonic Youth”. Escuchando a algunos grupos y artistas es difícil quitarles la razón. ¿No se está abusando de temáticas sentimentales y sonido amable para llegar al público masivo?

Es complicado entrar en ese tema. Para empezar, como decíamos antes, quizá el término indie está mal escogido y nosotros respondemos más a una manera alternativa de salir a la luz. Pero es verdad que si comparas el indie americano o británico con lo que aquí llamamos indie, no tiene absolutamente nada que ver. Y mucho menos si pones en un extremo a Miguel Bosé y en el otro a Sonic Youth. Tampoco todo el indie es hacer muchísimo ruido ni ser un grupo noise, también hay cantautores independientes.

 

 

En el disco llama la atención la canción “Hasta que sangren”. Como Amaral o, de nuevo Vetusta Morla, entrais en terreno político.

Ya hicimos antes “XXI”, que era de temática social. O “El baile de los muertos”. Es algo que ocupa un porcentaje muy alto de nuestras conversaciones cuando nos encontramos con amigos en Baeza o leemos el periódico y vemos la televisión. El tema en el país está como está y no sería honesto darle la espalda a la cuestión. “El mañana” también es de corte social. Seguiremos haciéndolo siempre que haya motivos.

 

Es cierto que había en vuestro repertorio algún tema de corte social, pero este es abiertamente político, ¿no?

Igual es más dura porque hace unos años esa preocupación no era tan grande ni ocupaba tanto espacio en nuestras vidas, quizá porque no nos habían tocado tanto la moral, pero ahora muchas conversaciones cotidianas hablan sobre tal político o banquero, los deshaucios o lo que sea. Escribiendo te viene la idea y la haces. Se trata de mantener el equilibrio: Ni ir a buscarlo queriendo ser el nuevo Serrat, ni eludirlo.

 

Al escucharla, la sensación es similar a la que provoca “Ratonera” (Amaral), que sin el vídeo resulta muy abstracta y subraya la idea de que “todos los políticos son iguales”. ¿No es eso peligroso?

En la canción decimos: “Tienes un concepto equivocado de la gente que gobiernas”. No vamos a insultar a un político en concreto. Y no deja de ser una canción, es decir, poesía, aunque sea entre comillas. Tampoco se trata de señalar con el dedo directamente, sino de mantener ese lenguaje literario e intentar darle una cierta estética a las cosas.

 

En todo caso, queda claro que no estais contentos con la situación actual del país. El paso siguiente a mostrar el descontento es posicionarse. ¿Os identificais políticamente con alguien en España?

El otro día escuchábamos a Joaquín Sabina decir una cosa muy interesante. Comparaba Podemos con una canción de Serrat que decía: “Me gusta todo de ti, pero tú no”. Cada uno tenemos nuestras preferencias políticas, pero el movimiento que ha surgido a partir del 15-M pone el grito en el cielo sobre las cosas que más nos preocupan, y quizá ahí sea donde todos nos sentimos más identificados. Otra cosa es entrar en si te gusta más un político determinado como para creer que él es la solución a los problemas.

 

¿La política ha dejado de ser un tema tabú en la escena pop española?

Ya lo comentamos en una canción del disco anterior, “El baile de los muertos”: Estamos a favor del despertar político de la gente, de que haya conciencia social y política y se cree debate y circulen las ideas, para encontrar soluciones entre todos. Hace unos años, cuando la situación era favorable, parecía como que nos daba igual, pero a raíz de todo esto, mucha gente gente que nunca se había planteado posicionarse, ahora lo está haciendo. Y eso es positivo.

 

Por cierto, la canción es muy Vetusta Morla, ¿no?

Pues está hecha antes de que saliera “La deriva” (risas). De hecho, cuando se publicó, estábamos terminando nuestra grabación. Pero bueno, las comparaciones están ahí y hay que aceptarlas, qué le vamos a hacer.

 

A raíz del texto promocional del disco, se ha apuntado que “El mañana” se escora hacia sonoridades latinas, pero a mí me parece que, salvando todas las distancias, lo que busca es acercarse a las percusiones de “Reflektor” (Arcade Fire), un grupo del que os habéis declarado admiradores en alguna ocasión. ¿Es así?

La nota de prensa, aunque pase por nuestro filtro, no deja de ser la visión de un periodista sobre lo que estamos haciendo. Él dice que nos hemos abierto a ritmos más latinos, y es obvio que si metes unas congas y una percusión el resultado puede evocarlos. Pero no fue algo consciente. La canción pedía ir en esa dirección, de ahí la afinidad con lo que ha hecho James Murphy en “Reflektor”.

 

¿Pero os interesa la música latina?

Cada vez estamos más capacitados con nuestros instrumentos, y eso, al final, se refleja en las canciones. Cuando estás más limitado no tienes la posibilidad de hacer cierto tipo de cosas, y cuando escuchas mucha música, todo se termina viendo reflejado en una canción. En este caso, más que investigar los ritmos latinos, lo que ha pasado es que hemos procurado seguir la cadencia de la melodía y la letra, y han salido ese tipo de pinceladas.

 

 

Fotos: Gianfranco Tripodo

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