Habitacion Roja 1

ENTREVISTA CON LA HABITACIÓN ROJA

El grupo valenciano cumple veinte años y nada mejor para celebrarlo que su noveno disco, “La moneda en el aire”. Para grabarlo viajaron hasta Gales a los míticos estudios Rockfield (por allí han pasado Queen, Oasis, Suede, The Waterboys, Black Sabbath o Motörhead). Once canciones que basculan entre el hit instantáneo y la canción de largo recorrido, siempre con el pop marca de la casa como bandera. La alineación titular sigue siendo la misma: Pau Roca, Jose Marco, Marc Greenwood, Jordi Sapena y Jorge Martí, que es quien responde a nuestras preguntas.

La Habitación Roja ya tenéis confirmados varios festivales (San San, SOS, Low, Contempopranea, Santander Music…) ¿Os sentís cómodos actuando en festivales?

Disfrutamos mucho. Lo que no quiere decir que no nos guste, también, tocar en salas. Pero hacerlo en un festival con toda la gente entregada, ahora que tenemos una discografía amplia, es muy, muy, divertido. Hacer un conciertazo en un festival es un subidón de adrenalina.

Y como espectadores, ¿os interesan?
Sí, por supuesto. Nosotros venimos de los albores de los festivales en España. Como mucha gente de nuestra generación era algo que veíamos en el New Musical Express o en el Melody Maker, grupos que te gustaban, la gente, el barro, Glastonbury, Reading… y pensabas que ojalá hubiera algo así aquí. Pau y yo teníamos cintas de VHS con conciertos de festivales grabados de la MTV o de Canal +. Y siempre pensábamos lo que molaría tocar en un festival. Recuerdo, perfectamente, cuando se anunció que iba a hacerse el FIB en Benicàssim. Y de repente estabas allí viendo a los Charlatans, a Ride… Claro, ahora la gente lo ve como que hay mucha oferta, pero no siempre ha sido así.

¿Qué recuerdas de vuestro primer festival?
El primer festival en el que tocamos fue en el Urban High y el escenario era tan grande que no nos llegaban los cables de los amplis. Pagamos un poco la novatada.

¿Cuál es vuestro festival preferido?
El FIB, por supuesto, siempre me ha gustado mucho. De hecho, era nuestro favorito. Y digo era por la incertidumbre que hay con si se celebra este año o no. Valorábamos mucho que fuera cerca de casa. Sonorama, Low o Contempopránea, son muy divertidos y se toca muy a gusto. Y últimamente, como espectador, estoy yendo todos los años al Primavera Sound porque permite en unos pocos días ver un montón de grupos que me gustan y voy como si fuera un periodista, a ver cómo tocan, qué llevan, fijándome mucho.

Precisamente en el FIB del 2001 actuasteis en el escenario grande. ¿Crees que fue un punto de inflexión en vuestra carrera?
Fue algo de doble filo. Después de aquella actuación el grupo estuvo a punto de naufragar, porque fue una cosa como muy “tocha”, que sí, dimos la talla, pero sólo cumplimos. Estábamos abrumados. Todo el mundo nos decía que el concierto había estado de puta madre, pero no nos salió tan redondo como queríamos. Nos gusta salir siempre a arrasar. Somos muy exigentes. Fue importante, pero nos quedamos un poco a medias. Recuerdo la cara de Pau cuando bajamos del escenario, como diciendo: “Igual esto es demasiado grande para nosotros”. A mí aquello me sirvió de mucho, me di cuenta que había un circuito de festivales por toda Europa y los grupos que tocaban en el FIB llevaban 15 festivales ese año a sus espaldas, y eso se notaba. Había que ponerse las pilas y eso fue lo que hicimos. Dos años después, volvimos al FIB y ahí sí que dimos el concierto que teníamos que dar. De hecho, fue donde nos vio Marcos, del sello Mushroom Pillow, y nos ofreció un proyecto que seguimos compartiendo.

¿Hay algún festival en el que no hayáis tocado?

Creo que el Primavera Sound es el único en que no hemos tocado. Supongo que somos un grupo con mucha exposición y ya no somos de su target. Pau, Marc y Jordi sí que han tocado con otros grupos. En el SOS no habíamos tocado tampoco, pero nos han llamado este año.

Vuestro disco anterior, “Fue eléctrico”, cosechó diversos premios en España e, incluso, en el extranjero. ¿Ese éxito se tradujo en responsabilidad a la hora de abordar “La moneda en el aire”?

No, recibir todos esos reconocimientos fue algo liberador. La Habitación Roja es un grupo al que siempre se le ha exigido mucho desde fuera, teníamos que vender 50.000 copias, llenar en todas las salas, ser los nuevos Planetas… y no, nosotros somos otra historia. A pesar de que íbamos a más, siempre había una serie de aspiraciones que no acabábamos de cumplir, y te quedaba cierta sensación como de frustración. Entonces, esto de los premios y tal, sienta muy bien. Es una especie de reconocimiento a todo lo que has hecho y te libera en ese sentido. Nunca hemos hecho discos para ganar premios, pero si te los dan, pues de puta madre.

Repetís productor (Santi García), sello (Mushroom Pillow), las letras siguen marcadas por la realidad personal y social que vivís, apostáis de nuevo por un pop de cadencia romántica… ¿Se puede hablar de un disco continuista?
Eso siempre pasa. No conozco muchos grupos que, de repente, saquen un disco y sea totalmente distinto al anterior y cuente cosas diferentes. Sí que hay gente que lo hace, pero en general las bandas tienen un universo propio. The National, por ejemplo, que a mí me gustan desde “Alligator”, llevan 3 discos seguidos que son todos del mimo palo. REM siempre eran REM. Cuando llevas muchos discos, se te exigen cambios, pero hay un montón de bandas que siempre han hecho el mismo disco y a la crítica no se lo ha parecido. Yo quería que este fuera un disco muy distinto al anterior, pero lo hemos puesto en manos de Santi desde el principio y él reivindicaba determinadas cosas que decía que eran propias de La Habitación Roja. Cosas que tenían que estar, sí o sí, en el álbum.

¿Qué aporta Santi García a La Habitación Roja?
Nos parece que es el mejor de todos los productores con los que hemos trabajado hasta el momento. Él ha grabado con muchísima gente y de estilos radicalmente distintos y nos puede aportar mucho. Es alguien que está en contacto constante con la gente joven y a la vez con grupos veteranos. Tiene una visión muy amplia de la música.

¿Es “La moneda en el aire” un disco de singles?
Creo que tiene bastantes, aunque el anterior me parece que también los tenía. Hay hits potenciales y canciones de varias escuchas, como por ejemplo la que cierra el disco,“A dos metros bajo tierra”, que me parece muy bonita. Nosotros venimos del concepto viejo de álbum, con temas como “De cine”, que va a atraer a mucha gente al disco y les va a hacer escuchar el resto del álbum, pero también con otras que no son tan directas.

Precisamente “De cine” puede ser vuestro pasaporte a las pistas de baile. ¿Era esa vuestra intención?
Somos de Valencia, yo empecé a salir en los ochenta y en las discotecas ponían un montón de canciones de grupos que nos gustaban con versiones maxisingle que se podían bailar. The Cure o Simple Minds. Incluso, más tarde, The Stone Roses, con las remezclas que sacaban. Y, por supuesto, New Order. Son el grupo de pop bailable que más nos gusta. Sus canciones tocadas con una acústica son muy bonitas y cuando las pinchas para bailar son la bomba. O Electronic, el grupo que formó Bernard Sumner con Johnny Marr. Ese rollo a Pau y a mí siempre nos ha molado, de hecho él lo está haciendo ahora con Lost Tapes. Entonces es algo que tenía que llegar a La Habitación Roja. Dorian nos hicieron una remezcla de “Ayer”, del álbum anterior, y al preparar el disco pensamos que esta vez lo podíamos hacer nosotros. Yo tenía en mente a New Order, pero Santi nos sugirió la canción “My number” de Foals y nos dejamos guiar.

El pop siempre omnipresente, en todas sus variantes, en La Habitación Roja.

Sí, sí, claro. El pop siempre ha sido como la hermanita pobre, pero sin embargo es lo que más le gusta a la gente. A nosotros, por ejemplo, Teenage Fanclub cuando más nos gustan es cuando hacen una canción redonda, con esos estribillos tan bonitos que tienen. Venimos de esa escuela. Cuando Michael Stipe canta en directo lo de “If you believed” de “Man of the moon” y la gente se viene arriba, me flipa. Siempre hemos querido escribir las canciones que hacemos.

La actual situación socioeconómica e incluso la tuya personal (su mujer padece una enfermedad crónica) marcan las letras de un disco que, a pesar de todo, resulta vitalista.
El disco tiene un punto bastante vitalista que no es que sea inédito en el grupo, pero es más evidente que otras veces y eso en directo se va a notar mucho. Ahora es más necesario que nunca. Valoro mucho que a la gente le dé buen rollo La Habitación Roja. Aunque algunas canciones sean un bajón, pero me parece genial eso de hacer música muy alegre con letras muy tristes o al revés, ese contraste. Y siempre he querido que hubiera gente que sintiera con La Habitación Roja lo mismo que yo sentía cuando escuchaba a The Smiths o The Cure. Para mí eran como un consultorio sentimental. De adolescente me pasaba tardes en mi cuarto escuchando esos discos y flagelándome por amor o por lo que fuera.

Desde vuestro primer trabajo, las letras han estado salpicadas de referencias al cine o la literatura y “La moneda en el aire” no es una excepción.
Todo lo que vives y lo que te pasa va dejando un poso, necesitas sacártelo de encima y escribes canciones. Pero, a veces, la idea viene de una escena de una película, de algún libro que lees y se te enciende un clic, o de una serie. A mí me gustó mucho “A dos metros bajo tierra”, sobre todo esa idea de, una vez muerto, seguir viendo la realidad desde fuera. Es algo que Serrat hizo en “Si la muerte pisa mi huerto”, que habla de eso, de cómo serán las cosas cuando uno se vaya. Un poco como películas tipo “El sexto sentido”, o hasta “Ghost”, esa idea. Que te mueres, pero no te mueres, porque hemos hecho tantas canciones, que eso quedará ahí para siempre.

También en este disco volvéis a posicionaros políticamente. ¿No teméis que os acabe pasando factura?
En la medida de nuestras posibilidades, nos hemos mojado y hemos dicho lo que pensamos. Hay gente que se enfada porque nos posicionamos políticamente, pero es que antes que músicos somos ciudadanos. Me parece una forma de llamar la atención sobre algo que es importante, pero sobre todo es intentar transformar una situación de mierda en algo bueno, como es una canción que pueda emocionar a la gente.

Con “Fue eléctrico” se acababa vuestro contrato con el sello Mushroom Pillow. ¿Barajasteis otras opciones para editar “La moneda en el aire”?
Acabamos contrato y Marcos, de Mushroom Pillow, nos dijo que le gustaría seguir, pero teníamos dudas porque habíamos tenido las típicas rencillas que surgen cuando se lleva tiempo juntos. Además nos tanteó alguna gente, tuvimos ofertas, nos planteamos cosas como autoeditarnos o hacer un crowdfunding. Vimos todas las posibilidades. Mushroom Pillow nos hizo una oferta, pero se quedaba corta porque nosotros queríamos hacer un disco bastante ambicioso. Decidimos seguir adelante con la grabación sin saber lo que pasaría luego con el disco. Por suerte habíamos hecho bastantes festivales y teníamos algo ahorrado. Además, yo disponía de cierto dinero por la venta de mi casa en Noruega, que debía destinar a la hipoteca de la nueva, pero con eso completamos el presupuesto. Al final, Marcos oyó el disco, le gustó mucho y nos presentó un proyecto muy interesante, cubrían el gasto total del disco, nos daban presupuesto para tres vídeos y dijimos que sí.

¿Os obsesiona acceder a esa primera división del indie que linda con el mainstream en la que militan grupos como Love of Lesbian, Vetusta Morla, Sidonie o Lori Meyers?
No. Somos un grupo que entra un poco y coge público de ahí, pero nos han sacado también en el Rockdelux. Nosotros hemos seguido nuestra línea, sin hacer ninguna concesión y no hemos ido detrás de las modas. Estos grupos han hecho una serie de cosas que nosotros no haríamos, como cambiar de idioma, disfrazarse, movidas de marketing… La Habitación Roja nos hemos convertido en un grupo clásico que era algo a lo que aspirábamos. Yo creo que lo que les ha pasado, por ejemplo, a Love of Lesbian no se le imaginaban ni ellos. Pero si es que conozco a madres de amigas mías que les gusta y además me dicen que Santi Balmes es muy guapo. Él me dice que soy un cabrón cuando se lo cuento, pero es que eso es triunfar.

20 años y 9 discos, ¿qué balance haces de la carrera de La Habitación Roja?
El mérito de este disco, o uno de ellos, es que es el noveno que grabamos. Es muy satisfactorio ver que hemos llegado a este punto y en muy buena forma. Siempre he sido muy ambicioso y obstinado con el grupo y con sacar discos, hacer giras y vivir de ello, pero no me imaginaba que fuera a durar tanto. O sí. A veces pienso que yo era un flipado que creía que íbamos a arrasar porque éramos superbuenos. Con el tiempo ya te conviertes en una persona más reflexiva y te das cuenta que hay más grupos y no todo gira en torno a ti.

¿Y vais a celebrar esos 20 años de alguna forma especial?
No tenemos nada previsto, pero algo haremos, hay que celebrarlo, por supuesto. La vida es muy corta, hay mucha miseria y las cosas buenas hay que celebrarlas. Pero no sé cómo lo haremos. Igual reeditamos alguno de los discos en vinilo o hacemos un concierto con una orquesta y lo grabamos, no sé, cuando pase la gira nos pondremos a pensarlo.

Rafa Rodríguez Gimeno

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