Moodoid

PERIFERIAS PRESENTA SU PROGRAMACIÓN

El festival oscense Periferias llega este año a su 15ª edición. Se trata de un festival multidisciplinar y temático, de forma que toda la programación gira en torno al tema elegido cada año, que se convierte de esta forma en su hilo conductor. Si en ediciones anteriores los temas seleccionados por el festival han sido Cosmos, Exilios, Versión, Mundo Raro, Agit Prop, Fiesta, Tierra, Futuro, Comercial, Nuevo, Outsider, Nueva Comedia y Horror, temáticas siempre recurrentes en el mundo de la cultura, este año Periferias girará en torno al concepto de Fake. Por lo tanto, en 2014 el festival tratará de acercarse a la idea de lo falso, de la mentira y la impostura, del simulacro y lo ilusorio, de la copia y el plagio. Será en Huesca, del 23 de octubre al 2 de noviembre.

 

Pecker

 

La programación musical se concentrará fundamentalmente en dos jornadas. El Bleep!, velada consagrada a la música aragonesa, ofrece el viernes 31 una noche que contará con las actuaciones de Racha Giménez (human beatbox), Ypsen & Krevi (hip hop), Niza Club (mash-ups), Clima (drum’n’bass y dubstep), The Bärds (garage punk), Astillero Monegros (ruidismo), Los Gandules (versiones), Los Escafandra (tecnopop baturro), Carlos Hollers Trío (fake jazz), Pecker (cantautor pop) y los DJ’s Javimar, Saulo Pisa y Javier Armendáriz.

 

Lorena Álvarez y su Banda Municipal (Foto: Maria José Hasta)

 

La noche del 1 de noviembre contará con artistas como Lorena Álvarez y su Banda Municipal, capaces de zambullir a la parroquia indie en la piscina de la música tradicional. También con el singular Pierre Bastien, en tándem con Eddie Ladiore y bajo el nombre de Phantoms. Además, DJ Der, que ha pasado este año por el Sónar, los colombianos Meridian Brothers, el guatemalteco Rigo Pex (alma mater de Meneo), el compositor griego Yannis Kyriakides, la banda tributo ExKISSitos y el dúo formado por el mítico batería jazz sudafricano Louis Moholo y el teclista británico Alexander Hawkins.

Mención aparte para Juan Perro, alter ego artístico de Santiago Auserón, leyenda viva de la música popular hispana convertido desde hace años en trovador ambulante que ofrece su cancionero (en compañía de su fiel escudero Joan Vinyals) al tiempo que lo va modelando a base de kilómetros y conciertos.

 

Juan Perro (Foto: Jacques Valat)

 

La guinda de la jornada la pone la presencia de los franceses Moodoïd (en la foto superior), que acaban de ofrecer un estimulante concierto en el BAM barcelonés. El grupo, liderado por Pablo Padovani (hijo del jazzman Jean-Marc Padovani), combina en su primer álbum, “Le monde Möö”, la psicodelia, el glam y las influencias exóticas, como si se tratara de un imposible cruce entre David Bowie, Robert Wyatt, Michel Polnareff, Gong y Connan Mockasin.

 

 

El festival incluye también propuestas de danza, entre las que destacan “Vamos a hacerte bailar: persiguiendo a Patti Smith”, de Taliat Dansa, y “Al Cante”, de Juan Carlos Lérida, con la colaboración de Niño de Elche. Además, magia, artes plásticas y exposiciones, proyecciones de cine, literatura, performances, humor, moda, microteatro y un Off Festival en el que están previstas actuaciones especiales en distintas salas de Huesca a cargo de grupos como Los Nastys, Duto o Galimatías Band.

Toda la información en www.periferias.org

goblin

LEM 2014 ANUNCIA A GOBLIN Y ZOMBIE ZOMBIE

De miedo. Así parece que va a ser la nueva edición del LEM, el festival barcelonés de música experimental que este año se celebrará entre el 9 de octubre y el 19 de diciembre. O al menos eso se deduce tras conocer dos de los nombres destacados que formarán parte del cartel.

Por un lado, la legendaria banda italiana de rock progresivo Goblin (en la foto), célebre por haber firmado algunas de las mejores bandas sonoras de la discografía del maestro del terror Dario Argento. Será su primer concierto en España y, nobleza obliga, interpretarán la música de “Suspiria” (1977).

El programa doble lo completan Zombie Zombie, que además de gastarse un nombre que no deja lugar a dudas, en 2010 publicaron un disco donde revisaban algunas partituras del músico y cineasta John Carpenter.

Skullflower y Aida Nadeem también formarán parte del cartel.

DCODE

CRÓNICA DCODE FESTIVAL

El DCODE es desde hace cuatro ediciones el festival referente de la capital, plaza históricamente complicada para este tipo de eventos. De la primera edición conserva el hecho de que los dos escenarios principales están colocados uno al lado del otro, alternando sus actuaciones sin llegar a solaparse, pero ha pasado de celebrarse a lo largo de dos días a ocupar (desde el año pasado) una sola jornada. Con estos precedentes, entramos en materia musical.

A Perro y a Belako ya los habíamos visto hacía poco en el Sonorama, y debido al buen sabor de boca que dejan en sus directos, lo normal es que se conviertan en habituales en la mayoría de festivales. Los murcianos agradecieron un escenario con mayor potencia sonora que en Aranda de Duero, demostrando que son uno de los grupos más frescos de la nueva hornada del indie nacional. Los ritmos gamberros y el humor surrelista –sirva de ejemplo la letra de “Marlotina”, donde se nombra a los exfutbolistas Valeri Karpin, George Finidi y Jimmy Floyd Hasselbaink– son sus principales armas. Belako son mucho más serios, todo lo serio que pueda ser el after-punk, que a pesar de su juventud parecen dominar a la perfección. Suenan a muchas cosas de los ochenta, pero como referente actual podrían asemejarse a Savages.

 

Perro (Foto: DCODE)

 

Nada más terminar Belako comenzaron Band of Skulls, que regresaban a nuestro país con su tercer disco (“Himalayan”) recién estrenado. Tienen un directo construido alrededor de riffs poderosos y una densidad asimilada del rock americano, material que llevan a terreno accesible –es difícil encontrar un single suyo que no pueda corearse–. También tienen ramalazos de blues, pero no son The Black Keys, más bien lo utilizan en el mismo sentido que Josh Homme en Queens of The Stone Age.

 

Anna Calvi (Foto: DCODE)

 

Anna Calvi continua teniendo como principal arma su voz y su interpretación casi operística, aunque en sus nuevas canciones parece haber difuminado un poco estas características. Emocional y altiva desde el inicio, con “Suzanne and I”, repartió equitativamente el protagonismo entre sus dos únicos álbumes, aunque también tuvo tiempo de realizar algunas de sus personales reinterpretaciones, como la de “Wolf Like Me” (TV On The Radio). Será muy difícil que se deshaga de las comparaciones con PJ Harvey.

 

Bombay Bicycle Club

 

Bombay Bicycle Club suenan a cosas diferentes cada dos canciones: bailables con toques étnicos, pop o folkies. Empezaron fuerte, con temas de “So Long, See You Tomorrow”, pero se fueron diluyendo hacia el pop étnico, demostrando que son un grupo totalmente inofensivo. El cambio de escenario daba paso a Russian Red, pero se solapaba con Royal Blood y decidimos acudir a ver al nuevo fenómeno de masas británico.

Como suele ocurrir en el Reino Unido, un país que encumbra a bandas incluso antes de nacer, han debutado directamente en el número uno y han arrasado en su concierto en Glastonbury. Es extraño, pero alentador, que los ingleses por una vez decidan dar el protagonismo a una banda rockera, claramente heredera de Led Zeppelin y emparentada con Black Keys o Dead Weather, pero usando una batería y un bajo como únicos instrumentos. Su set, aunque corto (normal, teniendo en cuenta que su disco dura poco más de media hora), fue intenso, únicamente mermado por el escaso volumen, que hasta la cuarta canción fue nulo. El público vibró e incluso se formaron algunos tímidos pogos, pero es que temas como “Out of the Black” o “Como On Over” son auténticos bombazos.

 

Royal Blood

 

El jovenzuelo Jake Bugg amenaza con convertirse en aquellos Franz Ferdinand que no paraban de visitarnos temporada tras temporada al principio de su carrera, cuando tenían la costumbre de sacar discos muy seguidos y llegaron casi a saturarnos. Bugg tiene una personalidad impensable para alguien tan joven, además de unas referencias clásicas extraordinarias: además del obvio Bob Dylan, la canción que sirvió de introducción a su show podsría ser indicativa: “Cross Road Blues” de Robert Johnson. Como en el FIB, repartió los momentos acústicos con los eléctricos, ganando claramente los primeros, donde es único, mientras que en los segundos es uno de muchos.

 

Jake Bugg

 

Y por fin llegaba el turno de Beck, plato fuerte de la noche y uno de los nombres más importantes de la temporada festivalera –era su primer concierto en España en seis años–. Empezó fuerte, con “Devil’s Haircut”, “Black Tambourine” y “Loser” de un tirón, y luego continuó haciéndonos bailar hasta que después de una versión de “I Feel Love” (Donna Summer) decidió cambiar el tempo con algunas de sus nuevas canciones, como las preciosas “Blue Moon” o “Waking Light”. La gente se lo estaba pasando en grande, gracias a una banda espectacular, inmersa en una continua y divertida broma, y a un Beck rebosante de energía, que no paró de bailar de lado a lado del escenario en toda la actuación. Tras este breve intermezzo volvió a apretar el acelerador con “Girls” o “E-Pro”, con la que se marcharon de un escenario que, como es habitual en sus shows desde hace años, precintaron con cinta policial (CRIME SCENE DO NOT CROSS). Pero poco duró el cordón, porque rápidamente volvieron para romperlo con “Sexx Laws”, “Where it’s At” y un medley de versiones donde se presentó a la banda y se puso el punto y final. Fue un concierto por los que vale la pena pagar una entrada, sin lugar a dudas, el mejor del festival, y posiblemente uno de los mejores del año.

 

Beck

 

Vetusta Morla son cada vez más ambiciosos, pero su música y su puesta en escena adolece de una intensidad demasiado impostada, aunque perfectamente ejecutada. Con el trato innegable de cabezas de cartel –fueron el único grupo que no se solapaba con el escenario pequeño y tenían toda la atención fijada en ellos– se dedicaron a desgranar tanto sus nuevas canciones como todas aquellas que ya se saben de memoria la multitud de fans presentes, convirtiendo el Polideportivo Cantaranas en un karaoke.

 

Vetusta Morla

 

Como es habitual en la mayoría de los festivales, una vez rebasado el climax producido por los cabezas de cartel, se da paso al baile, al divertimento y al jolgorio, y en este DCODE ese momento comenzó con la anteriormente pelirroja y ahora rubia La Roux. Su nuevo disco se llama “Trouble in Paradise” y aunque es un poco más pop, continúa teniendo ese aroma de música de baile elegante de los ochenta, más aun cuando el look de la cantante –tupé platino y abrigo/gabardina blanco– y sus movimientos recuerdan indefectiblemente al Bowie de esa época. Tiene una voz agradable, al igual que el ritmo de sus canciones, pero es imposible evitar la sensación de monotonía pasados los quince minutos.

 

La Roux

 

Tras ella, Chvrches, un fenómeno que se agranda y continúa creciendo a base de melodías synthpop romanticonas, herederas tanto de Depeche Mode como de Cocteau Twins. Su escenografía es espartana y permite disfrutar del encanto de la pequeña Lauren Mayberry, entre dos torres de sintetizadores comandados por Ian Cook y Martin Doherty. Su tremendo éxito es sorprendente, pero no cabe duda de que singles como “We Sink”, “The Mother We Share”, “Recover” o “Gun” son de lo mejor del pop electrónico del nuevo siglo.

 

Chvrches

 

Tras el trío de Glasgow solamente quedaban los sets de Digitalism DJ’s y Ocho y Medio DJ’s para despedir una cuarta edición del DCODE que nos deja con la impresión de que bien podría haber sido una jornada del FIB de hace unos pocos años.

Fotos: Óscar L. Tejeda (excepto las indicadas)

bombay

BOMBAY BICYCLE CLUB, MÁS ALLÁ DEL INDIE

En menos de ocho años de carrera, Bombay Bicycle Club han desarrollado una discografía de lo más cambiante. A lo largo de sus cuatro álbumes, el cuarteto ha ido probando diversos estilos –indie rock, folk pop, psicodelia– hasta llegar a la fusión de estilos que es “So Long See You Tomorrow” (2014), el disco que les ha terminado de lanzar al estrellato. Jamie McColl, su guitarrista, contestó las preguntas de byTHEFEST unos días antes de que el grupo actúe en el DCODE.

 

 

El sábado estaréis en el DCODE Madrid. ¿Cómo ha sido el verano de 2014 en lo que a festivales se refiere?

Ha sido un verano bastante completo en ese y en cualquier otro aspecto. Hemos estado en dos o tres festivales semanales desde que comenzó la temporada, y ha habido algunos momentos cumbre. Uno de ellos fue Glastonbury, pero también fue fantástico estar en Reading y Leeds y en algún otro festival europeo. Incluso ahora, la sensación es como si la temporada festivalera no terminara jamás. Comienza en abril en Estados Unidos y se prolonga hasta septiembre u octubre. Los festivales son ahora mismo una parte fundamental para cualquier grupo que actúe en directo.

 

¿En dónde reside esa importancia?

Son muy importantes porque una buena actuación en un festival determinado puede convertirse en uno de esos momentos que te sacan definitivamente de la oscuridad y te colocan bajo los focos. Y, por supuesto, a un nivel más materialista, es importante porque supone una forma de hacer dinero. Ahora que las maneras que tiene un grupo para ganar dinero se van reduciendo cada vez más, eso es muy importante.

 

¿Habéis experimentado vosotros alguno de esos momentos de los que hablabas antes?

A lo que me refería es que en uno de esos festivales puedes dar un concierto especial y en ese momento la prensa fija su atención sobre ti. En el caso de Bombay Bicycle Club, diría que uno de los momentos clave relacionados con los festivales fue cuando tocamos en Reading en 2008. Estábamos empezando, actuábamos a las 11 de la mañana, y entonces se abrieron las puertas y de repente estábamos rodeados de gente viéndonos. Fue como si el grupo hubiese comenzado a existir de verdad. También recuerdo que en 2010, en Glastonbury, actuamos acompañados por un grupo de samba. Éramos casi cincuenta personas en el escenario y aquello fue una explosión de alegría.

 

 

Para un grupo como Bombay Bicycle Club, ¿tocar en directo es una manera de comprobar si el público conecta con las nuevas canciones?

Sí, siempre es importante comprobar lo que la gente opina sobre lo que hacemos, porque hay muchos cambios de un disco a otro. En el estudio, hacemos lo que sentimos que debemos hacer, no pensamos en nadie más que en nosotros, eso es muy importante cuando te planteas trabajar en algo que amas. Pero, a la vez, necesitas sabes cuál será la reacción del público, si les gusta o no lo que has hecho, si no empiezas a cuestionarte lo que haces. Para nosotros, que hemos ido cambiando de un disco a otro, tocar las canciones en directo es muy importante, porque en el escenario descubrimos que, en realidad, no son canciones tan distintas entre sí, porque todas son de Bombay Bicycle Club.

 

“Luna” se ha convertido ya en vuestra canción más popular. ¿A qué crees que se debe su éxito?

Supongo que es uno de esos temas que deja de ser una canción indie para convertirse en algo más. Es una canción pop, pero también es complicada. Se ha transformado en un tema que llega a gente que incluso no conoce al grupo, porque suena mucho en la radio y al final es como una bola de nieve. Es algo que escapa a tu control. Pero estoy seguro de que tener a Rae Morris cantando en ella tiene mucho que ver con lo que ha pasado.

 

Rae Morris es una de las voces femeninas del álbum. ¿Qué me puedes contar sobre ella?

Es una solista muy talentosa, que sacará un nuevo álbum en breve. Nos gusta trabajar con voces femeninas. En este disco y en otros hemos contado también con Lucy Rose. Cuando grabamos funcionamos más como un colectivo, no somos únicamente cuatro tíos tocando la guitarra, el bajo y la batería. Se trata de intentar lograr más cosas.

 

¿Plantearse nuevos retos creativos es vital para el grupo?

Sí, pero no se trata únicamente de experimentar porque sí, es más la necesidad de afrontar cada álbum como la oportunidad para hacer el mejor disco que seamos capaces de hacer. Para eso hay que atreverse a incorporar nuevos sonidos. Esa ha sido siempre una máxima para el grupo, desde que salió el primer álbum, creo que ha sido el pegamento que nos mantiene unidos desde entonces. Enseguida nos dimos cuenta de que no queríamos ser otro grupo indie. Se trata de intentar superarte con cada nuevo disco. Hemos hecho cuatro discos muy buenos, pero el siguiente tiene que ser siempre mejor.

 

 

“So Long See You Tomorrow” tiene un toque bailable. ¿Era vuestra intención hacer un disco de baile?

No específicamente… Bueno, eso no es del todo cierto [ríe]. Queríamos hacer un disco con el que la gente pudiera bailar. Así que sí, queríamos hacer un disco de baile. Creo que esto forma parte del proceso que comenzó con el álbum anterior, “A Different Kind Of Fix”, donde ya comenzamos a interesarnos más por la música electrónica y cómo aplicarla a un grupo como el nuestro que, esencialmente, es un grupo de guitarras. Con ese disco también explorábamos el sonido de los primeros años noventa, el del baggy rock y grupos como The Stone Roses, My Bloody Valentine y Primal Scream. Este disco está más anclado en el presente.

 

El nuevo álbum fue número 1 en Inglaterra. ¿Cómo lo celebrasteis?

Lo más gracioso es que la noticia nos cogió de gira por Europa y nos enteramos en Bruselas, un domingo por la noche. Y un domingo por la noche, en Bruselas, no es el mejor lugar para celebrar nada [ríe], así que fue una celebración bastante privada.

 

¿Cuáles son tus discos favoritos ahora mismo?

Me gusta mucho el nuevo álbum de The War On Drugs. Escucho bastante el último de Unknown Mortal Orchestra, aunque soy consciente de que salió hace ya un tiempo. Me gusta mucho el primer álbum de FKA Twigs. Y en estos últimos días he estado escuchando bastante los dos primeros álbumes de The Streets. Quería comprobar si aún suenan tan relevantes como cuando salieron y la verdad es que sí.

cabecera A Place

WOS INC: MANUAL DE USO

Llega el WOS INC, un evento multidisciplinar que llenará Santiago de Compostela de música, artes escénicas y otras propuestas del 12 al 14 de septiembre. Según sus organizadores, se trata de “un proyecto de futuro de la productora Work On Sunday, en colaboración con diversos agentes culturales gallegos, que se mantienen activos durante todo el año para garantizar la continuidad, diversidad y enriquecimiento cultural de WOS INC como incubadora de ideas”. Más de cincuenta artistas, en ocho espacios repartidos por toda la ciudad, tratarán de hacer realidad esas intenciones. En byTHEFEST le hemos echado un vistazo al cartel y hemos encontrado, al menos, diez motivos para acercarse a Galicia.

 

 

Es la primera edición

Siempre es una buena noticia que nazca un nuevo festival en nuestro país. Y si además es como el WOS INC, que no se limita a reunir a los habituales y reiterativos cabezas de cartel que aparecen una y otra vez en eventos similares, mejor que mejor. La propuesta de Santiago de Compostela comporta elevados niveles de riesgo, al apostar por bandas mayoritariamente formadas en el presente siglo, que quizá no convocan grandes multitudes, pero que aseguran shows de indiscutible interés. Huir de lo obvio debería ser una máxima para todo festival que intente desmarcarse de la corriente general.

 

 

A Place To Bury Strangers

Los neoyorquinos llevan desde 2003 experimentando con todas las posibilidades que la combinación de música, ruido y artefactos electrónicos pueden ofrecer. En su último álbum, “Worship” (2012), se acercan al dark pop de los primeros The Cure o la trinidad shoegaze de Joy Division, Jesus and Mary Chain y My Bloody Valentine, para conseguir su trabajo más emocional y redondo.

 

 

Cave

Imprescindible formación de Chicago, practicante de un contenido rock psicodélico basado en los largos desarrollos instrumentales, que traen nuevo disco bajo el brazo: “Threace” (2013). Una banda madura, sobrada de talento y en plenitud de facultades, que ha contado sus anteriores conciertos en nuestro país por triunfos.

 

 

White Hills

Ojo con ellos. En sus ocho años de existencia, el inquietante, intenso y expresivo trío de space rock de New York ha publicado siete álbumes alucinantes. En el más reciente, “Glitter Glamour Atrocity” (2014), van del mantra metal de Mudhoney hasta los sintetizadores de John Carpenter, pasando todo por su tamiz de rock psicodélico y sensorial.

 

 

Wooden Wand

El prolífico James Jackson Toth practica una suerte de canciones cercanas a variantes modernas del folk, donde milita con otras figuras de categoría como Akron/Family, Devendra Banhart o Joanna Newson. Acaba de publicar el maravilloso “Farmer’s Corner” (2014), y Michael Gira (Swans) le ha comparado con Bob Dylan. No hace falta decir nada más.

 

 

Red Fang

Surgidos en Portland, en 2005, empezaron adscritos al stoner rock, para crecer a lo largo de una carrera poderosa y exultante que desemboca en “Whales and Leeches” (2013), perfecta amalgama de hard rock, heavy metal, bang rock y demás uniones de lo clásico con lo moderno. Jarred Warren (Melvins) dice que “todas sus canciones tienen algún riff que te va a gustar”, así que no seremos nosotros quienes le llevemos la contraria.

 

 

The Cosmic Dead

Cuarteto psicodélico de Glasgow formado a principios del 2010. Desde entonces han publicado un álbum de debut en cinta de cassette (ya agotada), cuya edición en CD acaba de ver la luz. Han compartido escenario con bandas como Cave, White Hills, Damo Suzuki o Pontiak, así que en el WOS INC estarán en su salsa.

 

 

Unicornibot

Excelente representación de la escena underground gallega, Unicornibot son una de las puntas de lanza de una nueva generación de músicos sin complejos. Operan desde su sede en el Liceo Mutante de Pontevedra, y llevan ya un lustro girando por el estado y Europa con su energética propuesta instrumental.

 

 

Jupiter Lion

Trío valenciano que cuenta en sus filas con los DJ’s Vicente Sais (sintetizadores) y Gonzo in Vegas (batería) y con el bajista José Guerrero (guitarrista de Cuello y Betunizer). Se nutren de la música experimental alemana y la llevan un poco más adelante, con nervio y sudor. Su excelente segundo disco, “Brighter” (2014), acaba de ver la luz.

 

Carolina Fernández

 

Las actividades paralelas

La programación de WOS INC incluye diversas actividades paralelas de interés, como el coloquio “Humor en las trincheras. Reírse como nuevo agitador de conciencias”, que contará con la participación de Xavi Puig (El Mundo Today), El Hematocrítico o Manuel Bartual (Caramba!). Por su parte, Carlos Zanón, Kiko Amat, Ainhoa Rebolledo y Iago Martínez debatirán bajo el lema “El primero era mejor”, un coloquio sobre la introducción de la primera persona en la literatura y la prensa musical. Además, la performance “Mi manera de hacer el indio”, de Carolina Fernández, propuestas gastronómicas y audiovisuales… Tres intensos días para poner en guardia los sentidos.

cabecera coathangers

VUELVE EL PRIMAVERA CLUB

Del 31 de octubre al 2 de noviembre, y tras un año de barbecho, vuelve el Primavera Club, hermano menor invernal del multitudinario Primavera Sound, con la intención de “brindar la oportunidad de descubrir en directo a un gran número de artistas procedentes tanto de la escena internacional como de la cantera nacional, quienes representan la apuesta musical de los organizadores de Primavera Sound para el futuro más inmediato”. Un total de 44 grupos que llegan por primera vez a la capital catalana y a lo largo del fin de semana desfilarán por cinco espacios diferentes: Apolo, La [2] de Apolo, Teatre Principal, El Teatro Latino y Sidecar.

El soul de nuevo cuño y la electrónica más pop están representados por la nueva sensación británica JUNGLE, los australianos Movement, la vigatana CARLA, el joven Ben Khan o Woman’s Hour. En el frente más experimental de la electrónica se encuentran proyectos como Eaux, surgidos de las cenizas de Sian Alice Group, Tobacco o East India Youth.

La parte más guitarrera de la década de los noventa estará representada por Fighter Pillow, Tweens, Cómo Vivir En El Campo desde Madrid, Cenetaph, los canadienses White Lung, el nuevo proyecto de Jennifer Herrema (Royal Trux) Black Bananas o Tony Molina. En cuanto al indie pop, estará presente con formaciones como los canadienses Alvvays, los barceloneses Halcón (con componentes de Veracruz), Me and the Bees, Nisei, británicos Fear Of Men,Younghusband, Horsebeach o We Are Catchers.

La vertiente más extrema y potente del cartel abarca desde del sludge de Rebuig hasta el punk de Cerebral Ballzy, pasando por el encuentro entre el metal y el shoegaze de los americanos Nothing, el hardcore salpicado de noise-rock de los canadienses Greys, los americanos Perfect Pussy, comandados por la volcánica Meredith Graves, o el robusto cuarteto de post-punk Ought. En los terrenos del garage, la psicodelia revisitada y el rock americano se subirán a los escenarios del festival Strand Of Oaks, Fever The Ghost, The Saurs, Childhood, los barceloneses Muñeco, la all-girl band The Coathangers (en la foto), el ex-Violator Steve Gunn con su nueva banda, De Stervende Honden y los vallesanos Opatov.

También presentarán sus propuestas una muestra de artistas difícilmente clasificables, que van desde la experimentación galáctica de Pacosan al pop bailable y espacial del finlandés Jaakko Eino Kalevi, de las miniaturas que basculan entre el folk, el pop y la electrónica de los barceloneses Tirana a la explosiva mezcla de electrónica y psicodelia del dúo Der Panther. El eclecticismo del murciano Cherry, el rock de tintes sombrios de los daneses Lower, el math rock de IEPI, el escurridizo post-punk de Ed Schrader’s Music Beat o el kraut pop cósmico de los madrileños Karen Koltrane también forman parte del heterogéneo line-up de esta nueva edición de Primavera Club, sobre la que volveremos muy pronto con un completo informe.

beck morning phase

DCODE: MANUAL DE USO

Un año más (y ya van cuatro) el DCODE inaugura el curso festivalero (si es que ha llegado a detenerse) casi paralelamente al inicio escolar, desde el Campus de la Universidad Complutense de Madrid. Se trata de un certamen sin camping, que no vive obsesionado con crecer y con la ventaja de desarrollarse en una ciudad grande. Reducido a una jornada (sábado, 13 de septiembre) desde la edición pasada, sigue fiel a la plantilla que lo ha caracterizado desde su nacimiento: cabezas de cartel de renombre, una nómina de grupos británicos que provocará el éxtasis en los suscriptores del NME, la dosis obligada de indie mainstream (Lori Meyers, Supersubmarina y Love Of Lesbian ceden el relevo a Vetusta Morla y Russian Red), combustible para convertir aquello en una gigantesca pista de baile, y reducido protagonismo para las promesas nacionales que están a punto de dejar de serlo.

 

 

Si hay un nombre que destaque en el cartel es el de Beck. Y no sólo por ser su única fecha en España, sino porque llega en un estupendo momento de forma. Este 2014 rompía con seis años de sequía discográfica. Un tiempo en el que no dejó de participar en propuestas poco convencionales (como su estratosférica versión del “Sound and Vision” de David Bowie, con un despliegue audiovisual propio de una superproducción) y de cuidar su maltrecha espalda. “Morning Phase”, que así se llama el nuevo álbum, son trece canciones luminosas en las que coquetea con el folk y la psicodelia californiana continuando (y superando con creces) el camino abierto con “Sea Changes” (2002). El norteamericano deja en ropa interior a la hornada de nuevos hippies que parecen salir de debajo de las piedras. Pero que los fans más clásicos no teman nada. Su setlist sigue incluyendo un repaso por los hits más celebrados de su repertorio y, también, un “cover” de Donna Summer. Mientras, en su mochila, ya se le acumulan un par de nuevos trabajos.

 

 

Otros dos nombres propios del DCODE 2014 son Jake Bugg y Anna Calvi. El primero, con solo 18 años, puso patas arriba la fácilmente impresionable escena británica, con un disco homónimo que rezumaba rock and roll por todos sus poros. La tríada Buddy Holly-Bob Dylan-Johnny Cash le bastó para facturar una colección de canciones tan sencillas como sinceras. Con su segundo trabajo, “Shangri La” (2013), ahondó en la fórmula, pero ampliando la paleta sonora hacia Neil Young o Hank Williams, tocando como si estuviera enfadado, aumentando la electricidad y dejándose acariciar por los cantos de sirena de Oasis. Hizo pleno de nuevo. Lo mejor de Bugg es que parece que esté de pretemporada y, que si no se tuerce (y juntarse con Rick Rubin es de las cosas que no debería dejar de hacer) tiene un margen de crecimiento musical abrumador.

 

 

Anna Calvi ha tenido que acostumbrarse a convivir con la comparación eterna con PJ Harvey. La personalidad de su voz, capaz de encarar cualquier registro y hacer crecer toda canción que se cruza en su camino, ha tenido mucho que ver. También su actitud. Para describirla no hay mejor opción que parafrasear el dicho popular, porque una canción vale más que mil palabras. “Suddenly”, con la que se abre su formidable segundo disco, “One breath”, cumple a la perfección esa misión. Es un tema multipolar en el que comparten minutaje una base pop, aires soul, melodías oscuras, una voz que coquetea con tonalidades tan alejadas como las de una crooner sensual y una cantante de ópera, una inesperada mutación a mitad de recorrido a cargo de una descarga eléctrica que la transforma por completo para, después de un pasaje de elegante calma, recuperar el aliento inicial. Todo eso es Calvi. Y, aunque parezca increíble, las piezas del puzzle encajan a la perfección.

 

 

Seguramente muchos de los asistentes al DCODE tendrán marcado el concierto de Wild Beasts como imprescindible. Buen gusto demostrarán. Despejado el romanticismo despendolado (que lindaba con el cabaret) de su debut, han ido depurando su sonido con devoción minimalista hasta abrazar la fe del synth-pop, como si de unos Talk Talk del siglo XXI se tratara. Etéreos, épicos, dramáticos, ácidos y divertidamente críticos, con unas letras que dejan claro que no sacan discos para hacer amigos. Las mismas que lucen sazonadas de referencias culturales, sin atisbo alguno de postureo. Sin embargo, que la etiqueta arty no impida ver el bosque. ¿O acaso alguien se acuerda a estas alturas de Art Brut?

 

 

Lo de Bombay Bicycle Club merecería un estudio del ADN de sus miembros. Cuatro discos que podrían ser de cuatro grupos distintos. Con “I Had The Blues But I Shook Them Loose” (2009) finiquitaron la urgencia típica de una obra primeriza a ritmo de indie-pop resultón; en “Flaws” (2010) se dejaron mecer por el folk intimista y el dream pop; “A Different Kind Of Fix” (2011) supuso su primer encuentro con la electrónica; y el más reciente “So Long, See You Tomorrow” (2014) los ha convertido en feligreses de la psicodelia, ese extraño lugar común que va camino de virar en epidemia. ¡Quién se lo iba a decir a The Flaming Lips!

 

 

Bailar es una de las principales razones por las que la gente acude a los festivales. La Roux, Chvrches y Digitalism serán los encargados de saciar esa necesidad. La primera, después de una ópera prima sobreproducida que la lanzó al estrellato, descubrió los sonidos negroides en “Trouble paradise” (2014), y su receta de música electrónica de fácil digestión ganó enteros a base de despreocupados pellizcos funky. El debut de Chvrches fue como un recopilatorio de electro-pop punzante, cuyo nexo de unión era la voz de Lauren Mayberry. Suyos deben ser los minutos de danza descocada del festival, pero las sensaciones agridulces que dejaron en el Primavera Sound (hieratismo y frialdad en vena) dejan abierta la puerta de la incertidumbre. Digitalism, el dúo alemán formado por Jens “Jence” Moelle e Ismail “Isi” Tüfekçi, subirán al escenario en su condición de DJ’s. Si la visión hedonista de sus discos la trasladan a su sesión, la fiesta está asegurada.

 

 

No deja de resultar curioso que dos de los momentos, a priori, más interesantes del DCODE los protagonicen sendas bandas indies nacionales. Belako llevan puliendo su post-punk aguerrido todo el verano, de festival en festival. Una frenética actividad que no les ha hecho caer en la complacencia del piloto automático, sino todo lo contrario. Perro, por su parte, destaparon su bendita locura con un álbum en el que la ecuación distorsión + melodía se elevaba a la quinta potencia. Con la desgana vocal de Los Planetas, la militancia de Guided By Voices o las lecciones magistrales de The Feelies, empaquetaron once canciones de noise-pop que en directo deben sonar como un tiro.

 

 

Los amantes de los sonidos más pétreos pueden elegir entre Band of Skulls, cuyo eclecticismo parece una búsqueda desesperada por encontrar el pelotazo que los lance a la división del rock de estadio (si es que eso aún existe); o Royal Blood, los niños mimados de la prensa británica, cuyos dejes metaleros acaban lastrando demasiado unas canciones excesivamente deudoras de los Muse más plomizos. Que un primer disco suene como si fuera el cuarto no es un buen augurio.

 

 

El menú del DCODE se completa con los ya señalados Vetusta Morla y Russian Red, y Francisca Valenzuela y Sexy Zebras. Seguro que todos ellos, en mayor o menor medida, encuentran a su público.