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FIB 2017: CRÓNICA SÁBADO

Texto: David Blutaski

Portada: RHCP / Foto Oficial FIB

Nuestro sábado, día grande de este FIB 2017, empezó con Las Kellies en el Escenario VISA. Esta banda argentina es de lo más underground que se ha podido ver en un FIB que ha programado a tiro hecho –ni bien, ni mal, es cierto y punto-, singularidad que hacía más importante si cabe acercarse a verlas. De un modo ágil y feroz fusilaron una amalgama de guitarrazos que podía virar desde el hipnótico psycho garage, que caracteriza sus nuevas canciones, hasta el agresivo post punk con el que comenzaron sus andanzas a principio de década, además de imprimirle a alguno de sus temas personalísimos toques de dub ¿A estas alturas del la película de verdad alguien cree que las tías no pueden rockerar igual o mejor que los tíos?

Las Kellies

The Strypes ya llevaban medio concierto cuando terminamos de ver a las argentinas, pero nos dio tiempo para volver a corroborar como estos elegantes chavales irlandeses son de las pocas bandas actuales que recogen con dignidad el legado de Dr Feelgood –cuando no intentan ser Arctic Monkeys ganan mucho-. El final de su set, con la versión de “Psycho Killer” de Talking Heads y la magnífica “Scumbag City”, puso en órbita al ya numeroso público que anticipaba la marabunta que estaba por venir.

The Strypes / Foto: Adrian Morote Photography

En el mismo lugar actuarían un ratito más tarde Dinosaur Jr con un Escenario Las Palmas ya muy lleno, pero no necesariamente de fans de la banda. La media de edad de los asistentes al festival es realmente baja –algo que no deja de ser lógico- y sus intereses de la jornada se centraban en Liam Gallagher y sobre todo en RHCP, pero los que habían comprado la entrada de día querían curiosearlo todo y otros muchos ya estaban allí para esperar a sus héroes aunque faltaran varias horas. Fue curioso ver a chavales en las primeras filas mirar los horarios para averiguar quiénes eran esos viejos frikis que estaban atormentando sus oídos a base de guitarrazos, cosa que no impidió que los que nos encantan los trallazos de Mascis & Barlow disfrutáramos como enanos de temas como “Tiny”, “The Wagon”, “Freak Scene”, “Little Fury Things”, “Feel the Pain”, “Start Choppin” o su ácida versión de “Just Like Heaven”. Llegaron, pusieron al 10 los impresionantes muros de monitores Marshall que les arropan, tocaron sus temas con la fiabilidad de siempre y tras la lección, J Mascis recogió el móvil y el cargador, Lou Barlow su mochila y se fueron a tomar una birra.

En una nueva y remodelada idea de FIB, en la que cada vez más tienen importancia el hip hop y los ritmos urbanos, era de justicia que La Mala Rodriguez por fin tocara en Benicàssim. Nuestra artista más importante de estos géneros lució su cara más canalla y dio un espectáculo de órdago a la grande con un DJ muy protagonista y un cuarteto de bailarinas tan bueno como la pareja que trajo M.I.A. hace un par de ediciones –palabras mayores-. Tiró de hits, que tiene muchos, pero priorizando la vertiente más bailable y rítmica, como requería la noche. Fue el concierto más concurrido del Escenario VISA de lo que llevamos de festival y por supuesto el nacional con más ingleses.

La Mala Rodríguez / Foto: Nerea Coll

Liam Gallagher empezó empalmando “Fuckin’ in the Bruses”, “Rock’n’roll Star” y “Morning Glory” y por poco rompe el FIB. Joder, es que descargar tres temas de Oasis de buenas a primeras es chutar a bocajarro y sin portero. Por mucha manía que se le pueda tener al más descarado de los Gallagher, hay que reconocer que suple su –esta vez bien disimulada- falta de voz con carisma y chulería. Tras presentar algunos temas de “As you Were”, el primer disco que firma con su nombre, y volver a Oasis con “D’You Know What I Mean?” nos fuimos a buscar otros pastos. Podrán gustarles a ustedes más o menos Oasis, pero si piensan que los británicos los corean, y los tienen marcados como folclore en su secuencia genética, y lo comparan con los grupos indies comerciales españoles que lo petan, es lógico y normal que quieran el Brexit.

Liam Gallagher

Cuando llegamos al Escenario VISA para ver a Surfin Bichos, nos quedamos de piedra al ver la poca gente que había. La coincidencia con Liam no les venía bien, primero porque todos los hijos de la Gran Bretaña estaban en el escenario grande, además de todos los españoles jóvenes y por supuesto los muchos cuarentones de aquí fans de los de Manchester. Bueno, la cosa fue pillando color a medida que el repertorio avanzaba y realmente todos los que allí estaban eran fans que se entregaron en cuerpo y alma, cosa que vale doble. Los Surfin sonaron potentes y desgarradores, y es que si bien ya no tienen la juventud de antaño, han mejorado en destreza y se les nota disfrutar sobre el escenario. Como marca la norma, hicieron completo “Hermanos Carnales”, tocando algunas canciones que en su época nunca sonaron en directo y dejando para el final “Hermano Carnal” y “Fuerte”, cumpliendo sobradamente con las expectativas de sus seguidores.

Red Hot Chili Peppers / Foto: Adrian Morote Photography

Tontos de nosotros pensamos que podríamos encontrar un lugar aceptablemente cómodo, aunque lejano, para ver a Red Hot Chili Peppers – hemos vivido bastantes sold outs y siempre lo hemos conseguido -, pero allí parecía que se habían juntado la Marcha del Millón de Hombres, las doce tribus de Israel, todos los hijos de Julio Iglesias y que se celebraba el cumpleaños de la Reina Isabel II. Igualmente, a pesar de estar a tomar por saco, vimos el concierto con una realización primorosa desde la pantalla trasera y lo escuchamos genial; el sonido era inmejorablemente alto y nítido. La verdad es que se pueden tener todas las reticencias ante RHCP, sobre todo a tenor de que no sacan nada decente desde hace como mínimo 15 años, pero no puedo imaginar mayor espectáculo de gran estadio mejor que lo visto ayer. Ver tocar y saltar a Flea, aporrear la batería a Chad Smith, como conserva decentemente la voz Anthony Kiedis y la solvencia de Josh Klinghoffer como sustituto de John Frusciante, vale la pena para fans y no fans. Empezaron con una espectacular jam que dio paso a “Around the World”, uno de los temas de “Californication”, uno de sus últimos discos decentes, para dar paso a “Dani California” uno de los nuevos hits blanditos que los jóvenes corean y cantan. Pese a la presencia de temas de sus dos últimos trabajos, el concierto tuvo ritmo, fue abundante en hits y también nos regalaron sus clásicas y magníficas versiones de “I wanna be your dog” de The Stooges, “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fire” de Jimi Hendrix.

Público en Red Hot Chili Peppers

Como el quinto pino coincidía con una fácil vía de escape para llegar al Escenario Radio 3, nos acercamos para ver a Biznaga. Esta joven banda madrileña es lo mejor del punk rock nacional actual; son fieros, descarados y adictivos, además de que tienen dos discos repletos de canciones memorables con letras espectaculares. Lo gozamos tanto como el puñado de locos al que le importó un pepino no ver el concierto más multitudinario de la historia del FIB. Nuestra jugada fue redonda, finiquitados Biznaga con “Mediocridad y confort” –lema que ustedes pueden acoplar libremente al festival que les apetezca-, todavía pudimos escuchar el cierre de los californianos con “Give ot Away”.

Nuestras fuerzas empezaban a flaquear, y de no ser porque teníamos muchas ganas de ver a Nudozurdo, después de facturar un disco estupendo como es su reciente “Voyeur Amateur”, hubiéramos batido en retirada. Al menos, podemos decir que el esfuerzo valió la pena, porque el retorno al rock de esta magnífica banda, ahora en formato trío, recupera lo mejor de la esencia que les hace especiales. Las atmósferas hirientes y ese post punk que juguetea a veces con el post rock, te mecen hasta golpearte. Disfrutamos mucho de su concierto y a nuestro alrededor, la numerosa gente allí congregada tenía cara de que también. Estuvimos tentados de acercarnos a ver el dulcificado hard rock de Biffy Clyro, pero ya les vimos en el mismo escenario el año pasado y preferimos marcharnos con el buen sabor de boca que nos había dejado la banda madrileña.

FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

la mar de musicas 2017 portada

LOS SONIDOS LATINOAMERICANOS PROTAGONIZAN LA MAR DE MÚSICAS

La Mar de Músicas dirige su mirada en esta edición hacia América Latina como espacio identitario común donde fluyen musicalmente sonidos tradicionales y de vanguardia, mestizos y puros. El festival, organizado por el Ayuntamiento de Cartagena, va a realizar la mayor concentración que ha habido en Europa hasta la fecha de grupos latinoamericanos en un mismo festival. 23 grupos procedentes de Puerto Rico, Colombia, Ecuador, Perú, México, Cuba, República Dominicana, Chile, Honduras, Argentina, Brasil y Guatemala estarán esos días en la ciudad portuaria. Un festival que en su 23 edición, que irá del 14 al 22 de julio, contará en total con 48 bandas procedes también de África y Europa. De ellos, ocho serán estrenos y únicos conciertos en España y otros siete iniciarán en Cartagena su gira por nuestro país.

El festival se presentó hace pocos días en rueda de prensa en el Ayuntamiento de Cartagena y contó con la presencia entre otras autoridades y patrocinadores del consejero de Cultura de la Región de Murcia, Javier Celdrán y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, David Martínez Noguera, que comentó que “esta edición de La Mar de Músicas va a contar con los mismos escenarios privilegiados de años anteriores, que hacen de éste un festival urbano en plena convivencia con la ciudad. Las otras mares, que se presentarán dentro de un mes, La Mar de Arte, La Mar de Letras y La Mar de Cine, que complementan y diferencian a La Mar de Músicas de muchos otros festivales, también serán celebradas este año. Más del cincuenta por ciento de las actividades serán gratuitas. De los 48 conciertos de esta edición, 22 serán gratis y a eso hay que sumar todas las acciones de las actividades paralelas”.

Martínez Noguera indicó además que “con una gran fiesta de sonidos procedentes de América Latina comenzará La Mar de Músicas el viernes 14 de julio. Líder de Calle 13, el puertorriqueño René Pérez Residente viene a presentar a Cartagena su primer trabajo en solitario. En una noche en la que estará acompañado por los colombianos Puerto Candelaria, propuesta musical innovadora que ha definido el rumbo sonoro de los últimos tiempos de Colombia. En la noche inaugural además estará el ecuatoriano Nicola Cruz, con una propuesta muy cuidada donde se mezcla la vanguardia urbana con la herencia selvática. Además Kanaku y el Tigre, psicodelia con gusto a folclor del Perú y la mexicana Carla Morrison, conocida como la primera dama del indie mexicano”.

De Puerto Rico, al igual que Residente, y como no podía ser de otra manera, es su hermana, también estará iLe, que al igual que René formó parte de Calle 13. Estará presentando su primer disco en solitario que suena a boleros de los años 50. También está programado el afroamericano Mark Underwood, que enamorado e instalado en Puerto Rico, y bajo el nombre de ÌFÉ, presentará una propuesta que destaca por un concepto folclórico futurístico.

De Colombia, al igual que Puerto Candelaria, vendrán unos viejos conocidos del festival, Aterciopelados, institución latinoamericana del rock mestizo. También Systema Solar, grupo renovador de la música tradicional colombiana. De Ecuador, como Nicola Cruz, es Mateo Kingman, cuyo primer disco ha sido calificado por los medios especializados como uno de los mejores de 2016. El músico ecuatoriano es una de las nuevas apuestas de la música latinoamericana y como Nicola Cruz utiliza como referencias la naturaleza y la selva andina en su música. Procedentes del Perú, como Kanaku y El Tigre, son Bareto posiblemente la banda peruana más conocida en el exterior en estos momentos. Lo suyo es la música tropical alternativa.

Cuba estará representada en el festival por La Dame Blanche una bomba de energía y voz, cuyas canciones son una mezcla de géneros modernos y urbanos aderezados con ritmos tradicionales de la isla. También por Pablo Milanés, que recibirá el premio La Mar de Músicas 2017. Pablo Milanés que hará un concierto especial estará acompañado sobre el escenario por Pablo López, Rozalén y Jorge Marazu.

C

hile vuelve a La Mar de Músicas y lo hace principalmente con un homenaje que el festival ha preparado a la folclorista más importante de toda América, a la gran Violeta Parra. Este año se cumplen cien años del nacimiento de la autora de Gracias a la Vida y el festival lo va a celebrar con un concierto especial donde participará además del cantautor chileno Manuel García, la nieta de la Violeta, Tita Parra. Este homenaje incluye una exposición, una charla litarria y la proyección del documental que su hermano Ángel Parra realizó antes de su muerte. De Chile también vendrán los siempre divertidos Chico Trujillo.

De Brasil vendrán Céu y María Gadú dos jóvenes cantoras, muy conocidas en su país, que no lo son tanto aquí. También el grupo Bixiga 70.  De Honduras estará el gran exponente de la música garífuna Aurelio; de Guatemala Meneo y de Argentina Chancha Vía Circuito, considerado la vanguardia de la electrónica latinoamericana. Por otro lado, de la República Dominicana, y compartiendo escenario con el gran Tomatito, estará Michel Camilo. Juntos interpretarán Spain Forever.

De Estados Unidos vendrán dos de las grandes apuestas de este festival, la cantante de jazz Kandance Springs y Leyla McCalla cuya música es una unión del folk de los viejos tiempos, de jazz y de música folclórica tradicional haitiana.

Salto a África, continente al que el festival siempre está atento. Este año, la clausura, el día 22, será una gran fiesta africana, con Oumou Sangaré,  la cantante de Malí considerada como la voz femenina más importante de África presentando su nuevo disco y la voz más importante del reggae africano Alpha Blondy. Para terminar una dosis de congotronic con Konono nº1. De Angola, y gracias al proyecto de colaboración del festival con Casa África y su concurso Vis a Vis estará en Cartagena Toto ST y Elenco Da Paz.

Europa. De Italia estará el gran Franco Battiato. Poco hay que decir de uno de los cantantes más influyentes e importantes de la cultura europea. De Inglaterra, una de las formaciones más importantes del reggae, UB40 y de Portugal Rodrigo Leão, que vendrá acompañado por el australiano Scott Matthew. Otra de las apuestas del festival será el concierto del noruego Moddi.

La parte española del festival contará con Rosalía, que estará junto a Raúl Refrëe y Rocío Márquez, que vendrá a presentar al su nuevo disco. Del Flamenco mezclado con vanguardias como son las propuestas anteriores, al flamenco mezclando con rock y es que Estricnina o lo que es lo mismo, Juanito Makandé y Canijo de Jérez, también estarán en La Mar de Músicas. Al igual que lo hará Macaco.

Se sigue apostando por los grupos de la Región de Murcia en el Escenario ‘Somos de Aquí’, con las bandas Perro, Ayoho, Noise Box, La Farándula y el proyecto Fémina Project donde se unen las voces de Saray Melo y Paula Marengo. La Mar Chica, sección musical dedicada a los niños, contará con los conciertos de Feten Feten, Jamaikids, Malvariche y Perlita.

Toda la información y la venta de entradas y abonos se encuentra en la web del festival www.lamardemusicas.com y www.redentradas.com

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DESEMBARCO POLACO EN EL PRIMAVERAPRO: “DON’T PANIC WE’RE FROM POLAND” VUELVE CON ENTROPIA, HAŃBA! Y JAAA!

Uno de los showcases más esperados del PrimaveraPro vuelve en 2017 con 3 apuestas de lo más arriesgadas. “Don’t Panic We’re from Poland” se consolida como la iniciativa invitada más experimental y menos previsible. Tres propuestas llegadas desde el Este, desde la Polonia que se reinventa sin conformarse y con la personalidad de un país en un momento efervescente, y así lo muestran Hánba!, JAAA! y Entropia los grupos invitados y protagonistas de “Don’t Panic We’re from Poland” 2017.

ENTROPIA (Psyched Metal)

Convencidos de que el futuro de la humanidad será psicodélico o no será, Entropia nos declaramos seguidores de la visión futurista del mundo de Terence McKenna, que reclama la restitución de la consciencia tribal descartando la civilización materialista que nos rodea”. Con esta carta de presentación llegan los polacos Entropia, grupo de metal psicodélico con toques de black metal cuyo debut, “Vesper”, ya es considerado uno de los clásicos del género en su país. Ahora presentan “Ufonaut”, su segundo asalto, y ya preparan el tercero (para el que anuncian influencias del krautrock y psytrance), consolidados por méritos propios como mucho más que un grupo.

HÁNBA! (Folk punk, musica tradicional polaca)

Hánba! es un cuarteto polaco que, acompañados de instrumentos como el banjo, el acordeón o la tuba, construyen un sonido muy característico. Cercanos al folk y al punk, Hánba! no es, ni de muy lejos, un grupo ordinario. Su disco de debut vio la luz en febrero de 2016, editado por el legendario sello polaco Antena Krzyku, y ya pueden decir que han tocado por medio mundo, incluyendo una gira de 21 fechas por Estados Unidos el año pasado. Tradición y futuro, también pueden ir de la mano.

JAAA! (Electrónica experimental)

Como dicen ellos, JAAA! Son tres personas diferentes que les une una misma sensibilidad. Una sensibilidad que se traduce en forma de música electrónica experimental y que te traslada, eficazmente, hacia otro mundo. Es una musica ideal para dejarse llevar por lo que sientas. Tranquilidad, brillantez, sonidos amables…
En estos tiempos del festín instantáneo, los singles aislados y las playlists fáciles, la filosofía de JAAA!, basada en discos conceptuales, es una rareza solo apta para fans de Thom Yorke, Moderat o Sigur Rós. Obviamente, los conciertos de JAAA! son un espectáculo alucinante. Cada uno de ellos es único, puesto que el grupo improvisa usando un elenco enorme de instrumentos, samples a medida y visuales en riguroso directo. Definitivamente tienes que experimentarlos. Todo hecho des de Polonia, y para compartir.

Así lucen estas 3 formaciones de “Don’t Panic We’re from Poland”, uno de los showcases más esperados del PrimaveraPRO y que siempre aporta diferenciación y riesgo ante el resto de propuesta invitadas.

Os animamos a probar y descubrir.

Don’t Panic! We’re from Poland” es una muestra anual de música actual polaca organizada en Varsovia desde 2009 que se exporta a los festivales de showcases más importantes del mundo desde 2010 (The Great Escape, SXSW, CMJ Music Marathon, Festival Reeperbahn y, en nuestro país, el Primavera Sound).

De la mano del Instituto Adam Mickiewicz y Culture.pl, esta iniciativa recalará porséptimo año en el PrimaveraPro para seguirpromoviendo a algunos de los artistas emergentes con más talento de ese país.

Durante más de una década el Instituto Adam Mickiewicz ha llevado la gestión de Culture.pl, un portal online que contempla la fuente de conocimiento más grande y completa sobre la cultura polaca. El Instituto Adam Mickiewicz, por su parte, es una institución cultural cuyo objetivo es promover internacionalmente la cultura polaca en todas sus formas de expresión.

LIVE ESKORZO (Jaime Walfisch Arroyo) WEB

ESKORZO NOS PRESENTAN EL VIDEOCLIP DE “LA PENA” Y ANUNCIAN SU PRESENCIA EN VARIOS FESTIVALES

Eskorzo anuncia su presencia en el Bull Music Festival de Granada,  Jarana Primaveral de Pozoblanco (Córdoba) y el festival holandés Zomerterras.

Tras el exitoso concierto de presentación el pasado viernes 7 de Abril en el Parque de Fuente Nueva (junto al Colegio Luis Rosales) congregando a miles de fans y niños en un entorno diferente, la banda nazarí continúa presentando el vídeo single adelanto “La Pena” y sumando fechas al calendario festivalero como anticipo a la salida del próximo álbum que será editado en otoño del 2017.

La banda granadina, actuó el pasado fin de semana un acto promocional exclusivo para sus seguidores y los más pequeños del entorno al Colegio Luis Rosales en un concierto especial, fuera del convencionalismo de las salas de conciertos y que puso de manifiesto el magnífico directo de los granadinos. Aquí y ahora, los caníbales del ritmo, vuelven a devorar musas y partituras con la creación de un nuevo trabajo discográfico, en el que una vez más, el estilo propio de los nazaríes chupa de otras savias.

La canción de La Pena es bastante energética, con elementos latinos, punk, copla-rock, y balcánicos, lleva un ritmo muy acelerado y una potencia constante que despierta al más inerte. En contraposición, el extravagante vídeo transita por un ambiente más oscuro, en un submundo lleno de simbolismo, surrealismo y metáforas que narran la poesía de la propia letra. Bienvenido al guateque de las sensaciones, con vosotros “La Pena”, juzguen vosotros mismos.

 

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DOS BANDAS HOLANDESAS EN EL BIME CITY

El BIME es el lugar ideal para descubrir nuevos talentos del panorama musical internacional que actúan frente a público y profesionales.
Bajo el nombre de Dutch Impact, Holanda organiza showcases y campañas para promocionar las bandas y artistas de su país en ferias internacionales de música. Dutch Impact está formado por Performing Arts Fund NL y Buma Cultuur, y trabajan en colaboración con la embajada o consulado holandés.
En esta ocasión presenta dos de sus bandas más prometedoras: el trío de blues psicodélico con tintes étnicos My Baby y The Cosmic Carnival, una numerosa banda que rescata los sonidos más folk y pop de los 60s y 70s.

JUEVES 27 DE OCTUBRE, 20.30h
The Cosmic Carnival + My Baby
La Ribera, Erribera Kalea 20, 48005 Bilbao
entrada gratuita

ASÍ TE CONTAMOS EL BIME LIVE 2015

The Cosmic Carnival es una colorida banda de rock and roll de gran reputación, aclamada por la crítica por tener uno de los más interesantes y prometedores directos de Holanda. A pesar de las muchas influencias, sobre todo de los 60′s y 70′s, su propio material suena fresco y único, mezclando cuidadosamente diferentes géneros en su propio sonido genuino. Bajo profundo, órgano funk, guitarras abrasadores, y ricas armonías vocales. Es groovy, es funky y mola!

En 2014, su segundo disco, “Mon Amour Cher” se presentó con un gran show visual, para fusionarse con la atmósfera de ensueño del álbum. “Un precioso disco de pop psicodélico” y “un fuerte álbum de versátil sonido”, dijo la prensa holandesa.

My Baby juega con el blues psicodélico, el Folk Funk y el ritmo de baile tribal. Con un sonido inspirado en el blues y el folk, pero jugando con la crudeza de del soul de los 60′ y los 70′, el funk e influencias de blues del desierto de África Occidental y Marruecos .

Después del lanzamiento de su aclamado segundo álbum “Shamanaid”, My Baby ha

cautivado a las audiencias de todo el mundo, en más de 200 conciertos con los que han pasado por festivales de renombre como el Festival de Glastonbury, The Great Escape o  Sziget.

My Baby está formado por el dúo de hermanos Sheik (batería) y Cato Van Dyck (voz) y el  guitarrista de Nueva Zelanda Daniel “daFreez” Johnston.

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LA FUNDACIÓN TONY MANERO SE VISTE DE ETIQUETA CON LA OJO EN EL FESTIVAL CONNEXIONS

Que la Fundación Tony Manero se lo están currando para celebrar sus veinte primaveras está fuera de toda duda: primero en su colaboración con el Palo Alto Market editando un 7″ en formato acústico (y haciendo sendas presentaciones a quinteto), celebrando el 20 aniversario deEnlace Funk con la aparición de un tema inédito en el disco “James Brown saved my life”, publicando el ep “V.I.D. (Very Important Discotecas)” en el que rindieron homenaje a los pioneros del disco-funk estatal de todos los tiempos, y realizando sendos conciertos conmemorativos en Bcn y Madrid reventando las salas con dos bolazos.

Pero ahí no queda la cosa, y la Fundación une ahora fuerzas con el Taller de Músics de Barcelona y su OJO (Original Jazz Orquestra) para, en el marco del Festival Connexions, que propone encuentros musicales entre formaciones de distintos géneros, ofrecer un único concierto que promete ser explosivo. En él se unirá el disco-funk de la banda con los arreglos elegantes y potentes de una big band consolidada, en una mezcla que no podemos evitar que nos evoque a la grandilocuencia de las grandes formaciones de los 70, tales como MFSB de Filadelfia o la Salsoul Orchestra.

El concierto estará planteado en dos partes: una inicial con FTM abriendo el show en solitario y calentando motores, para dar paso al grueso del concierto, en el que la OJOvestirá y dará un nuevo color y energía a clásicos y a nuevas versiones de temas de la banda. Superstar, Sex Machine y los suyos hace tiempo que esperaban la oportunidad de revisitar su repertorio con una formación de big band, y el 6 de octubre en la sala Apolo tendrán la oportunidad de hacer realidad este deseo. Recordad que este concierto es único en todos los sentidos, solo hay una fecha programada, solo será en el Festival Connexions, y será la primera vez que los Manero colaboren con una big band, y para l a OJO también será su primera experiencia con una banda de disco- funk contemporáneo… Y pueden saltar chispas!

06.10 Barcelona – Apolo      entradas

el lobo en tu peurta cassette portada

DESCUBRE LO NUEVO DE EL LOBO EN TU PUERTA: “KOCKTURNE’S SESSIONS VOL 1″

El Lobo en tu Puerta puso ayer a la venta “Knockturne´s sessions Vol 1.” en formato cassette de edición limitada.

Buscar referencias conocidas al oír por primera vez a una banda es casi un movimiento involuntario que realizamos los amantes de la música. A partir de hoy, con El Lobo en tu Puerta, no hace falta volver a hacer de nuevo ese ejercicio; nos dejan bien claras algunos de sus referentes y los homenajean en este nuevo extended play. Toda una declaración de intenciones que nos hace más soportable la espera de una futura grabación con temas propios tras haber irrumpido con su “Grabaciones Sumergidas 2015” el pasado año y haber dejado aullando a propios y extraños.

Son HouseWhite StripesZZ TopJohnny Cash…¿Tiene buena pinta, eh? Pues sigue con Beastie BoysTv On The Radio y Danzig.

Siete temas grabados en su local de ensayo en los que se recoge el espíritu frenético de sus -ya afamados- shows en directo.

PRÓXIMOS CONCIERTOS DE EL LOBO EN TU PUERTA

23/09 · Sala X / Sevilla (+ Pinocho Detective + Látigo Mantra + Circinus)

08/10 · Velvet Club / Málaga (+Turbiam)

22/10 · Plantabaja / Granada (+Miraflores)

04/11 · Gruta 77 / Madrid (+3 bandas)

Foto portada: J.M. Grimaldi

05/11 · Deleste Festival / Valencia

DOMINGO PORTADA FIB

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

JUEVES

Por una serie de vicisitudes que no vienen al caso, cuando entré en el recinto festivalero John Grvy ya estaba a punto de terminar su corto set – media hora – en el Escenario Las Palmas, aun así nos dio tiempo para constatar que este chico parece haber embrutecido y personalizado el neosoul y r&b que le trajo a Benicàssim hace un par de ediciones. Bien por John Grvy.

Miramos el horario y los siguientes en tocar eran Perlita en el Escenario J&B South Beach. ¡Hostia! ¡Vaya cambio de nombres más radical tienen los escenarios de este año! Tras un par de minutos de desconcierto –soy un tipo al que le gustan menos los cambios que a Rain Man – me di cuenta de que ese escenario con nombre de carpa era el segundo escenario de siempre y que el FIB Club era ahora una carpa comisionada por Radio 3 en la zona de césped detrás de los puestos de comida. También fue un poco desconcertante que el escenario que suele estar cerrado los jueves –los jueves hay un poco menos de FIB- suele ser este al que me dirigía, el más alejado, y el de la entrada – el odioso bus de bebida energizante, pero que este año parece ser un escenario hecho y derecho- es el que estaba apagado. ¿Lo tienen claro? ¿No? Pues vuelvan a leerlo y dibújenlo en un papel.

Bueno, volvamos a la música: a Perlita les descubrimos en el anterior Monkey Week y desde entonces han pasado de ser unos auténticos desconocidos a colarse en un puñado de carteles importantes, y es que dan bastante juego. Diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica, un Pedro Perles eufórico en plan showman y vocoder, mucho vocoder. Perfectísimos para el cumpleaños de uno de los productores ejecutivos de Corrupción en Miami (no para un episodio, que ahí se ponían de lo más melancólico y coñazo).

El Guincho / Foto: Pau Bellido

Tras Perlita, en el escenario principal le tocaba el turno a El Guincho. Tenía ganas de ver en directo al canario con su tercer disco –“HiperAsia”-, un disco que me parece el más arriesgado de su carrera y en el que conjuga tantos elementos que es difícil de definir; por un lado está esa personal forma de entender y avanzar el pop que le caracteriza sumando todos los elementos multiculturales posibles –todo lo que está en la calle-, pero por otro también lo deconstruye y te lo lanza entrecortado de una forma que a veces te desorienta. El sonido ahora es igual de adictivo, pero menos vitalista y mucho más introspectivo, quizá más adecuado para otro lugar y a otra hora. A pesar de la trabajada –y en ocasiones racargada- producción, la puesta en escena fue austera, demasiado austera, lo que le restó poder empático y diluyó totalmente el atractivo. Actuó con banda – miembros de Extraperlo – pero a mí me dejó muy frío, y eso que iba con ganas.

Nuestra primera incursión en la Carpa FIBCLUB Radio 3 fue para ver a Teleman, uno de nuestros conciertos recomendados de esta edición del FIB. Los londinenses tienen un estilazo brutal, dominan el pop como solo en las islas pueden hacerlo y son capaces de rugir, de virar al kraut o de crear una melodía brillante como si fueran los mismos Belle & Sebastian. El concierto fue la típica sucesión de buenas canciones que te van acorralando hasta rematarte con temas destinados a ser himnos como “Düsseldorf” o “Glory Hallelujah”. Fue una lástima que no terminaran con alguna de ellas, porque la celebrada y bailada “Not in control” me parece de largo peor canción y por lo tanto peor broche.

Después de la delicadeza de estos jovenzuelos llegaron Soulwax en plan apisonadora. Algunos amigos me comentaron que lo ideal hubiera sido que hubieran programado a los hermanos Dawaele en su faceta de Djs, pero yo pensaba: “¿¿¿otra vez???”. Quizá el rock electrónico, el big beat y el house de trazo grueso de los belgas es demasiado monótono y pesado, pero nos hicieron los 90 muy agradables y solamente por eso hay que respetarles.

Skepta / Foto: Pau Bellido

Mucho más pesado me pareció el grime de Skepta, pero al menos su actuación fue breve. Este rapero inglés apareció enfadado con el mundo y seguramente se fue a su casa más enfadado todavía. Se quejó de los móviles, de la sociedad y del universo, pero no resolvió nada de ello, ni su concierto. Como terapia, bien, vale, acepto.

No me parecía que hubiera demasiada gente, pero luego caí en la cuenta de que era jueves, por lo tanto “estaba petado”. Hacía años que no se veía tanto color un jueves y parecía que el esfuerzo de programar a un cabeza de cartel de tirón como Major Lazer había dado sus frutos. Vamos a ver, no me entiendan mal, para mi Major Lazer es un bluf del tamaño del ego de Vladimir Putin, pero la gente lo goza. No tuvieron más que ponerse a vender motos que parecía que todo el mundo estaba con la billetera en la mano para comprar una. Diplo descargando sus hits enlatados, sus chicos en formato MC dándole cuerpo –una pena que faltaran sobre el escenario muchas de las grandes colaboraciones a la voz-, confetis, arengas y todo sin parar en modo ráfaga. Algo extenuante que solo se sustenta de esta forma, no le busquen más que no lo tiene. Hemos venido a bailar y lo hemos hecho ¿no?

Major Lazer / Foto: Pau Bellido

Todavía nos dio tiempo a llegar al final del concierto de Anni B Sweet y su suavidad y languidez casi nos mata. Propondría que alguien pusiera una cámara hiperbárica entre un concierto como el de Major Lazer y otro como el de Anni B Sweet, no puede ser saludable un salto tan radical. Tras la aclimatación todo bien, pero la impresión fue muy grande y eso que Anni ha virado hacia campos mucho más abiertos que el folk de sus comienzos y que ha enriquecido sus temas hasta llegar a un pop mucho más accesible.

Tras atemperar nuestros ánimos se nos hizo cuesta arriba volver a la algarabía que se preparaba; por un lado el maestro DJ Amable recetando pildorazos de indie mezclado con todo lo imaginable; por otro Marc Piñol, posiblemente el rey de la electrónica culta nacional; y por último el polifacético francés Mr Oizo, que no se ha bajado del caballo ganador desde “flat beat” y que es reclamado tanto por su música en festivales como este, como por bandas como Metronomy para poner imágenes a sus últimos singles. Lo testeamos todo, vimos que el guion seguía su curso de manera perfecta y nos fuimos al hotel ¡Todavía es jueves!

VIERNES

Hoy tendré que adelantar mi reloj de bolsillo, porque quería llegar pronto para ver a The Zephyr Bones – banda que me gusta mucho – y por poco me pierdo a Cosmen Adelaida – banda que me encanta -. Menos mal que llegué justo para ver cómo estos madrileños – con el aderezo del catalán Alex Marull –  domaban el ruido y me lo tiraban a los pies totalmente domesticado como unos auténticos maestros. Tienen grandes canciones, pero terminar los conciertos con el bombazo de “Becerro de oro”  debería estar prohibido, es como retar a Usain Bolt a una carrera y darle diez metros de ventaja.

Después de ver a esta buena banda en familia me fui al Escenario Las Palmas para ver un baño de masas, y es que no solo el fenómeno Hinds continúa creciendo, sino que todavía no sabemos dónde llegará. A estas chicas madrileñas ya las hemos visto tres o cuatro veces en esta revista y por tanto la excusa de “la frescura suple a la destreza” ya no nos sirve. Alguien decía a mi lado: “ya saben tocar bien, pero lo que tocan me sigue sin gustar”, bueno, tampoco es exactamente mi caso, su garage pop es entretenido, es muy casual y esas cosas, pero también es cierto de que su vacuidad es absoluta.

Hinds / Foto: Pau Bellido

Antes de que Hinds terminaran su set, nosotros ya estábamos apostados ante el Escenario Usura… perdón, Escenario Visa, para ver a The Soft Moon, una de las joyas ocultas del cartel de este año. Digo oculta porque en su momento álgido podías llegar a primera fila y volver a la barra sin tocar a nadie, algo inaudito ante la brutalidad que estábamos viendo. El espectáculo de estos californianos fue abrumador, post punk a millones de decibelios, darkwave desgarradora y un sonido totalmente apabullante que solamente quedó deslucido por la obsesión de Luis Vasquez de tocar un cubo de basura metálico a modo de timbal -¿WTF?-.

Tenía muchas ganas de ver a Aries, este proyecto unipersonal de Isabel Fernández me parece reconfortante y atractivo, pero su sonido en el Escenario FIBCLUB fue terrible y después de un par de canciones decidí marcharme, no quería que un problema técnico empañara la imagen que tengo de estas canciones y a bien seguro que habrá oportunidades mejores de disfrutar de ellas.

La siguiente parada en el tren del rock&roll era en el Southampton de Band of Skulls. Vamos a ver, estos chiscos me gustan, tienen singles de una efectividad indudable como “Himalayan” o “I know what I am”, pero hacen un stoner, blues rock, etc. etc. con demasiadas pocas aristas; de manual, de las primeras páginas del manual, de las de resumen. Su concierto fue mucho mejor que el que vi en el DCode de hace un par de temporadas, o en Les Arts de la anterior, pero solamente porque en aquellos había muy poco ambiente y en este el público inglés le dio bastante color.

Cuando salía del “Escenario te dejo dinero si me devuelves un poco más” una horda de ingleses casi me atropella y es que The Vaccines estaban a punto de empezar en el escenario principal. El FIB es un festival eminentemente británico y los movimientos migratorios hacia bandas de las islas son fácilmente predecibles –corriente camping/escenario principal sería como lo llamaría un oceanógrafo-. Desde que The Vaccines tocaran en la primera edición del DCode con un disco de inmediatez absoluta y dejes a unos Beach Boys pasados de speed ha pasado mucho y sobre todo muchas visitas a nuestros festivales. La verdad es que son carne de FIB -¿Cuántas veces han venido?- porque son capaces de empalmar singles durante una hora incluso dejando fuera buenas canciones. La efectividad del espectáculo solo depende de cómo encaren el repertorio, y esta vez tiraron por la calle de en medio, la de la contundencia, la de la fiesta asegurada.

The Vaccines / Foto: Pau Bellido

Otros que chutaron por en medio con potencia fueron Juventud Juché. Adolecieron del mismo sonido engolado de Aries, pero estos chicos pueden prescindir de sutilezas porque son más de derribar puertas a patadas que de tener la paciencia de encajar la llave. “Movimientos” debería ser la consagración de esta banda, están maduros y sobrepasan de largo a esas bandas de “nuevo garage” entre las que los ubican y con las que no tienen nada que ver.

En esta segunda noche del FIB 2016 las guitarras estaban a punto de abandonarnos para dejarnos en manos de un Jamie XX imperial; desde la sutileza del house aderezado de r&b hasta la contundencia drum&bass o el dubstep Jamie parecía que tenía las mangas llenas de ases. Bailar, bailar y bailar, el mundo se podía acabar que nos iba a pillar bailando. Echamos de menos a The XX, pero tampoco queremos perdernos esto. Calientes, calentísimos, nos pasamos por la carpa comisionada por Radio 3 para ver a Hidrogenesse, porque la banda más irreverente y original de nuestro país en muchos años merecía robarle algo de tiempo al británico. No vimos nada que no supiéramos, un espectáculo maravillosamente personal, de letras excéntricamente acertadas, y una carpa llena de gente coreando canciones mucho menos kitsch de lo que parecen.

Jamie XX / Foto: Adrian Morote

La jornada ya había sido realmente satisfactoria, pero nos quedaba un gran postre, nos quedaban The Chemical Brothers. Si hay alguien que enlace entre lo que han significado las más de dos décadas de FIB y lo que nos queda por delante son Rowlands y Simons. Nos han hecho bailar con hits tremendos – cayeron todos- pero siguen sacando discos donde suman perlas a un set list de escándalo. Si has conseguido que sus ritmos nada sutiles y sus melodías incandescentes no te atrapen, no mires las proyecciones de humanoides bailando tras ellos, porque entonces estás perdido.

Ni taxi ni hostias, media hora caminando hasta el hotel, había que transformar en energía cinética el espectáculo que nos acabábamos de zampar.

SÁBADO

Un “este muerto está muy vivo” o un mucho más español “no estaba muerto, estaba de parranda”, servirían perfectamente para ilustrar el FIB de este año, puede que el año del renacimiento. Precisamente ayer sábado se produjo una circunstancia que hacía mucho que no se veía en Benicássim y que en otra época era algo clásico: un lleno hasta la bandera. Nos comentaron que mucho antes de la hora de apertura había chavales con camisetas de Muse en las puertas del recinto haciendo cola para correr a conquistar las primeras filas del Escenario Las Palmas, nosotros les vimos nada más llegar para ver a Cápsula. Nuestra jornada musical comenzó en el escenario principal con los argentinos – pero vascos de adopción –  readaptando el “Ziggy Stardust” de Bowie. Readaptando que no imitando, porque si hay algo importante e imprescindible en este tipo de cosas, es que el músico se lleve el clásico a su terreno, porque no hay nada menos atractivo que una banda tributo y nada más excitante que las versiones con personalidad. Cápsula se llevaron a su rocoso terreno algunas de las mejores canciones que se han escrito nunca, e hicieron que el recuerdo del mito desaparecido fuera un cúmulo de sensaciones encontradas: lloramos con “Five Years” o “Starman”, y no pudimos dejar de bailar con “Sufragette City” o  “Rebel Rebel” en el extra bonus. Solamente por darle una lección de rock&roll a los chavales que esperaban a otra cosa y conseguir levantarles con esa tremenda garra, habría que darles un premio a un desatado y maravilloso Martín y por extensión a Cápsula. Hicieron bailar y corear a varios miles de personas que circunstancialmente ya estaban allí y no era para verles a ellos. ¡Bravo!

Cápsula / Foto: Pau Bellido

Tras recordar a “Ziggy” decidimos sacrificar a La Femme –aunque nos dijeron que fue un concierto tremendo- para ver la segunda parte del concierto de Ramírez Exposure en la carpa de Radio 3. El crecimiento de Víctor Ramírez y su banda es evidente y ya esperamos con curiosidad la continuidad del magnífico artefacto que es “Book of Youth”, un compendio de pop personal, delicado y algo naif, con grandes melodías que te atrapan con una facilidad pasmosa. Con una versión de Marc Johnson se despidió deseándonos un buen FIB, una buena tarde y una buena vida.

Tras comprobar que el melodramatismo pop de Walking Cars era totalmente insoportable, decidimos volver a la carpa para ver a Baywaves, y es que el producto nacional abunda en el cartel de esta edición del FIB. Su lisergia pop te traslada a los dos primeros discos de Tame Impala, aunque quizá con algo más de suavidad y ternura. Estos jóvenes tienen buen gusto para la psicodelia ligera y dulcificada y por lo tanto su escucha es agradable y reconfortante.

De camino a The Coral escuchamos que Zahara estaba haciendo una versión de “Te debo un baile” de Nueva Vulcano, pero las prisas por ir a ver uno de los conciertos importantes de la jornada nos hicieron obviar a la joven de Úbeda. Nada más empezar The Coral vimos que la cosa iba en serio, ya era hora de que alguien rodara el botón del volumen al 11 porque a muchos conciertos parecía que les faltaba ese punch necesario. Estos tipos suenan a clásicos, tienen tantos ingredientes que apabullan; tan pronto te pueden trasladar a los sonidos que dieron nacimiento al brit pop, como al rock más ácido de los 70. Los desarrollos instrumentales resultaban abrumadores y las canciones de su reciente “Distance In Between” se sumaron a la perfección a un repertorio lleno de temas imperecederos. Dieron un señor concierto.

The Coral / Foto: Pau Bellido

Aunque el concierto de The Coral nos pareció magnífico, hicimos una escapada para ver a Lois –las distancias en el FIB no lo son tanto-, porque teníamos muchas ganas de ver la evolución del proyecto de Lois Brea. La verdad es que la palabra perfecta es esa: evolución, porque ya se puede observar cómo van cuajando unas canciones valientes que, llámenme loco, me hacen pensar en David Byrne. New wave y “post muchas cosas recicladas” le sirven a Lois para dar rienda suelta a su creatividad y experimentación, solo por ello merece todo lo bueno que le venga.

El siguiente alto en el recorrido fue para ver a Echo & The Bunnymen, auténticos magos y referentes de los 80. Lejos de sonar puramente nostálgicos, tiraron de una contundencia digna de agradecer. Aunque tienen clásicos para dar tres conciertos, su reciente “Meteorites” (2014) – incluso “Fountain” (2009) – no desmerecen ese legado y por tanto sus conciertos no resultan en absoluto anacrónicos. Con un sonido potentísimo y con un Ian McCulloch con la voz íntegra – algo admirable tras comprobar que continua con la costumbre de trago y calada – , nos llevaron por un viaje oscuro pero evocador hasta estremecernos con “Killing Moon” y mandarnos a otra parte con “Lips like sugar”. A otra parte fue el final del concierto de The Shivas, y es que estos chicos de Portland tienen un enorme encanto. Enmarcados en ese garage pop sixtie tan de moda en la actualidad, con reminiscencias surferas y oceánicas –aunque Portland es más de secano que Toledo-, aciertan en las melodías y suenan menos lo fi que muchos compañeros de generación – el lo fi está bien, pero a veces se agradece alguna melodía cristalina – y se ganaron constar dentro del saco de los descubrimientos de esta edición.

Antes de acabar The Shivas ya parecía que el mundo se fuera a acabar, que las rebajar fueran a comenzar, que regalaran Iphones 6, o que Jesucristo estuviera transformando el agua en cerveza, y es que estaba a punto de comenzar Muse y la gente corría a ver el que para muchos era el único concierto del día. Perdonen el inciso, ¿saben ustedes que odio a Muse?. Bueno, la verdad es que ayer me mediqué bastante ante un posible fallo multiórganico producido por mi alergia al rock grandilocuente y ególatra, pero ese antídoto autorecetado dejó de hacer efecto a las pocas canciones y por mi salud tuve que marcharme. ¿Qué vi? Pues un señor que quiere ser al mismo tiempo Fredy Mercury y Monserrat Caballé, eso sin olvidar que quiere que su guitarra suene más alta que ninguna en el mundo, que seguramente después de fregar estruja los estropajos mientras hace una pose rockera y que si pudiera haría esculpir su rostro en el Monte Rushmore: señores, este es Matt Bellamy y el tipo gordo que le acompaña es su ego.

Muse / Foto: Pau Bellido

Me sentía sucio y la mejor manera de devolverme al camino del estilo y el buen gusto fue con The Kills. Les vi hace unas semanas en el Mad Cool y me encantaron, pero en este FIB me acabaron de enamorar. Mosshart y Hince, Hince y Mosshart, cada uno en su papel son arrebatadoramente sexys, y si a eso unimos la cadencia de unas canciones oscurecidas pero no ennegrecidas, tenemos ante nosotros un espectáculo cojonudo. No acabamos su set porque repitieron casi al dedillo su concierto de Madrid y porque Soledad Vélez y sus nuevas canciones merecían la escapada. La chilena no dejó que el sonido infernal de Muse se colara en su carpa y nos hizo volar con sus nuevas y sintéticas canciones. Es increíble como una trasformación tan profunda pueda mantener intacta la personalidad del artista, se le ve suelta y cómoda y eso se trasmite.

Antes de acabar la noche bailando el house de Disclusure como si el mundo fuera a acabarse, pasamos a ver a Bloc Party y comprobar que la banda de Kele Okereke se está diluyendo como lágrimas en la lluvia. Su punch lleva tiempo perdido, y aunque “Hymns” es menos sonrojante que los anteriores trabajos no queda nada de aquel vigoroso grupo de sus dos primeros trabajos.

DOMINGO

Tras tres jornadas extenuantes no había más remedio que recoger nuestra dignidad maltrecha y encarar la última del domingo con estoicismo, porque el FIB 2016 nos tenía preparado como fin de fiesta un menú variado y suculento.

Si el sábado el recinto del festival había estado a reventar, ayer se preveía un bajón de público monumental, como finalmente corroboramos. Jóvenes ingleses arrastrando el petate con la cara desencajada y quemada por el sol era el estereotipo de humano que nos encontrábamos en sentido contrario cuando nos acercábamos a la entrada desde el parking. Pero nosotros, con más corazón que cerebro, conseguimos llegar pronto para ver a Tijuana Panthers poner en marcha el Escenario VISA. A pesar de que la climatología moderada y suave del fin de semana había decidido abandonarnos por un sol justiciero, los pocos cientos que nos presentamos ante la banda de Long Beach disfrutamos al borde de la lipotimia de una lección de garage sixties y de surf pop de factura impecable y gusto exquisito. En una época en la que el desparpajo y el lo fi enmascaran muchas carencias, da gusto como otras bandas son efectivas sin efectos, solamente con una buena melodía bien llevada; “Redheaded Girl” o “Creature” no necesitan nada más.

Tijuana Panthers / Foto: Adrian Morote

Desde otra parte mucho más sucia del condado de Los Ángeles llegaron Fidlar. Se palpaban muchas ganas por ver a estos tipos que últimamente han despachado algunos de los más refrescantes artefactos de la escena punk californiana; si para Tijuana Panthers éramos unos pocos cientos, para Fidlar ya éramos unos pocos miles. Empezar con una versión íntegra y de factura perfecta del “Sabotage” de los Beastie Boys marcó las intenciones de una banda divertida, adrenalínica y guerrillera. Se encuentran cómodos tanto en el punk pop vitamínico como en el harcore melódico, pueden virar hacia el garage lo fi – “Max Can’t Surf” podría ser perfectamente de los Black Lips”-, o si quieren pueden parecerse a Rage Against the Machine – escuchen “Punks”-, tienen himnos para parar un carro y toda la chavalada allí presente se los sabía de cabo a rabo. Tras una espectacular sesión de mosh pit, en la que varios cientos se pusieron a correr en círculos antes de atacar un divertidísimo pogo, y después de que HELP STAFF 207 sacara de muy malas maneras a dos inofensivos chavales por el foso en uno de los actos más despreciables que he visto en mucho tiempo, Fidlar terminaron uno de los mejores conciertos de este FIB con la mayúscula “Cocaine”.

Fidlar / Foto: Pau Bellido

Tras Fidlar decidimos bajar pulsaciones con Jess Glynne, una artista que arrasa en UK y que tiene un hit como “Rather Me” que se saben todos los británicos presentes en Benicássim. Del rythm&blues al disco más ochentero pudimos reconocer en ella desde a Adele o Beyoncé hasta Whitney Houston. No creemos que pase a la posteridad, pero tampoco tiene la necesidad de crear una corriente filosófica, es pop.

Antes de ver a Mac DeMarco nos acercamos a ver un poco de Catfish & The Bottlemen, el enésimo hype del indie mainstream del Reino Unido. Triunfarán, lo aseguramos, pero su indie pop épico es del montón y no precisamente del montón bueno –además de que la voz de su cantante es irritante-. Recogen todos los ingredientes que funcionaron en bandas anteriores como The Kooks, Two Door Cinema Club, The Vaccines, Palma Violets o Circa Waves, los agitan y te los lanzan a la cara. Si esto es “the next big thing” que paren el coche o me bajo en marcha.

Mac DeMarco y su panda de freaks salieron al escenario muy relajados interpretando los temas más evocadores y tranquilos de su discografía, como “The Way You’d Love Her” o la maravillosa “Salad Days”, temas que el público se sabía al dedillo y que eran solo el preludio de la colección de divertidas excentricidades de Mac y sus amigos. Mientras caían temas ya clásicos de su repertorio como “Cooking Up Something Good”, “Ode to Vicery” o “Let Her Go”, empezó el show de bailes, bromas y de desvestirse –porque lo que llevaba el bajista era un vestido de señora-. También de saltar al público; ese mismo bajista celebró su último día en la banda con un stage diving, lo mismo que hizo DeMarco antes de cerrar el concierto con ”Still Togheter”. El canadiense tiene un carisma fuera de toda duda y dos puñados grandes de buenas canciones, pero aunque el concierto fue de menos a más nos dejó un poco fríos, fue mucho más soso que su último concierto en el Primavera Sound.

Antes de prepararnos para los grandes conciertos del Escenario Las Palmas, pasamos a rendir pleitesía a Chucho en la carpa de Radio 3. Como viene siendo habitual en este nuevo retorno, encara sus sets con la presentación de su nuevo disco y una vez avanzados en materia van soltando píldoras como “Perruzo” o “El Detonador EMX3”. Pero no importa, estas nuevas canciones también serán clásicos algún día. A la media hora exacta de Chucho salimos disparados para ver a Kendrick Lamar y solamente el retraso de casi diez minutos nos permitió llegar para verle salir al escenario. “HOW MUCH A DOLLAR COST?” en una enorme pantalla fija al fondo del escenario fue el único recurso que necesitó el rapero de Compton para vestir su set. Cuando tienes el don de este tío la crudeza de sus letras impacta más si va acompañada con la austeridad sobre el escenario. La banda que le acompañaba al final de las tablas fue dejando fluir sonidos jazzy, funky o góspel para que Lamar relatara con firmeza las vivencias y pensamientos que han hecho de “To Pimp A Butterfly” uno de los mejores discos de hip hop en muchísimos años. Dónde unos necesitan cien productores y mil samplers, Lamar solamente un sinte, una guitarra, un bajo y una batería; dónde otros necesitan diseñar su flow, el solo necesita no dejar de enlazar palabras. Aunque no soltó ninguna arenga social –la verdad es que sus letras ya tienen bastantes- era curioso ver como una audiencia compuesta mayoritariamente por jóvenes blancos ingleses se sabía todas las letras como si fueran auténticos Boyz N The Hood  –con “King Kunta” el karaoke fue impresionante-. En resumen: Kendrick Lamar “King of FIB 2016”.

Kendrick Lamar / Foto: Adrian Morote

Antes de prepararnos para ver a Massive Attack pasamos por el set de Dj Shadow como simple ejercicio de nostalgia, pero después del emocionante espectáculo de Lamar nos pareció que el repertorio de Shadow estaba siendo demasiado lúgubre y denso.

Lo más importante del concierto de Massive Attack era comprobar si su directo no había caído en la autoindulgencia de tanto single reciclado en reclamos publicitario y ni mucho menos fue así. Apoyados en lo que parecía una inmensa sala de máquinas –aunque hubiera una batería y un set clásico, entre las sombras parecía emerger la sala de máquinas de un barco-, fueron densos, contundentes y oscuros. Las cadencias de estos padres del trip hop hacían sudar nitroglicerina y la tensión musical era palpable y apabullante, tan apabullante y efectiva como su clásica sucesión de mensajes intercalados entre noticias locales; pudimos ver desde la de la presencia de Pedro Sánchez y Andrea Levy en el FIB, la mayoría de edad de Froilan, hasta recoger ideas impactantes sobre Turquía, el terrorismo o el Brexit, del que son firmes opositores. Cerraron con “Unfinished Sympathy” con la colaboración de Deborah Miller y a los pocos que habíamos aguantado nos mandaron a casa con las pulsaciones al ritmo de sus suaves sucesiones de bpms.

Massive Attack / Foto: Pau Bellido

La reconciliación del FIB con su público está casi certificada. Esta ha sido sin duda la edición más exitosa en muchos años y parece que han encontrado la clave para que el futuro del festival sea sostenible: cabezas de cartel de mucho tirón como Muse, Kendrik Lamar, Major Lazer o The Chemical Brothers, mucha electrónica, un puñado importante de artistas nacionales para reconciliarse con el público español y algunas píldoras fuera de todas esas líneas para darle consistencia al cartel. El año que viene más.

 

kendrick lamar adrian morote 940

FIB 2016: CRÓNICA DOMINGO

Tras tres jornadas extenuantes no había más remedio que recoger nuestra dignidad maltrecha y encarar la última del domingo con estoicismo, porque el FIB 2016 nos tenía preparado como fin de fiesta un menú variado y suculento.

Si el sábado el recinto del festival había estado a reventar, ayer se preveía un bajón de público monumental, como finalmente corroboramos. Jóvenes ingleses arrastrando el petate con la cara desencajada y quemada por el sol era el estereotipo de humano que nos encontrábamos en sentido contrario cuando nos acercábamos a la entrada desde el parking. Pero nosotros, con más corazón que cerebro, conseguimos llegar pronto para ver a Tijuana Panthers poner en marcha el Escenario VISA. A pesar de que la climatología moderada y suave del fin de semana había decidido abandonarnos por un sol justiciero, los pocos cientos que nos presentamos ante la banda de Long Beach disfrutamos al borde de la lipotimia de una lección de garage sixties y de surf pop de factura impecable y gusto exquisito. En una época en la que el desparpajo y el lo fi enmascaran muchas carencias, da gusto como otras bandas son efectivas sin efectos, solamente con una buena melodía bien llevada; “Redheaded Girl” o “Creature” no necesitan nada más.

Tijuana Panthers / Foto: Adrian Morote

Desde otra parte mucho más sucia del condado de Los Ángeles llegaron Fidlar. Se palpaban muchas ganas por ver a estos tipos que últimamente han despachado algunos de los más refrescantes artefactos de la escena punk californiana; si para Tijuana Panthers éramos unos pocos cientos, para Fidlar ya éramos unos pocos miles. Empezar con una versión íntegra y de factura perfecta del “Sabotage” de los Beastie Boys marcó las intenciones de una banda divertida, adrenalínica y guerrillera. Se encuentran cómodos tanto en el punk pop vitamínico como en el harcore melódico, pueden virar hacia el garage lo fi – “Max Can’t Surf” podría ser perfectamente de los Black Lips”-, o si quieren pueden parecerse a Rage Against the Machine – escuchen “Punks”-, tienen himnos para parar un carro y toda la chavalada allí presente se los sabía de cabo a rabo. Tras una espectacular sesión de mosh pit, en la que varios cientos se pusieron a correr en círculos antes de atacar un divertidísimo pogo, y después de que HELP STAFF 207 sacara de muy malas maneras a dos inofensivos chavales por el foso en uno de los actos más despreciables que he visto en mucho tiempo, Fidlar terminaron uno de los mejores conciertos de este FIB con la mayúscula “Cocaine”.

Fidlar / Foto: Pau Bellido

Tras Fidlar decidimos bajar pulsaciones con Jess Glynne, una artista que arrasa en UK y que tiene un hit como “Rather Me” que se saben todos los británicos presentes en Benicássim. Del rythm&blues al disco más ochentero pudimos reconocer en ella desde a Adele o Beyoncé hasta Whitney Houston. No creemos que pase a la posteridad, pero tampoco tiene la necesidad de crear una corriente filosófica, es pop.

Antes de ver a Mac DeMarco nos acercamos a ver un poco de Catfish & The Bottlemen, el enésimo hype del indie mainstream del Reino Unido. Triunfarán, lo aseguramos, pero su indie pop épico es del montón y no precisamente del montón bueno –además de que la voz de su cantante es irritante-. Recogen todos los ingredientes que funcionaron en bandas anteriores como The Kooks, Two Door Cinema Club, The Vaccines, Palma Violets o Circa Waves, los agitan y te los lanzan a la cara. Si esto es “the next big thing” que paren el coche o me bajo en marcha.

Mac DeMarco y su panda de freaks salieron al escenario muy relajados interpretando los temas más evocadores y tranquilos de su discografía, como “The Way You’d Love Her” o la maravillosa “Salad Days”, temas que el público se sabía al dedillo y que eran solo el preludio de la colección de divertidas excentricidades de Mac y sus amigos. Mientras caían temas ya clásicos de su repertorio como “Cooking Up Something Good”, “Ode to Vicery” o “Let Her Go”, empezó el show de bailes, bromas y de desvestirse –porque lo que llevaba el bajista era un vestido de señora-. También de saltar al público; ese mismo bajista celebró su último día en la banda con un stage diving, lo mismo que hizo DeMarco antes de cerrar el concierto con ”Still Togheter”. El canadiense tiene un carisma fuera de toda duda y dos puñados grandes de buenas canciones, pero aunque el concierto fue de menos a más nos dejó un poco fríos, fue mucho más soso que su último concierto en el Primavera Sound.

Antes de prepararnos para los grandes conciertos del Escenario Las Palmas, pasamos a rendir pleitesía a Chucho en la carpa de Radio 3. Como viene siendo habitual en este nuevo retorno, encara sus sets con la presentación de su nuevo disco y una vez avanzados en materia van soltando píldoras como “Perruzo” o “El Detonador EMX3”. Pero no importa, estas nuevas canciones también serán clásicos algún día. A la media hora exacta de Chucho salimos disparados para ver a Kendrick Lamar y solamente el retraso de casi diez minutos nos permitió llegar para verle salir al escenario. “HOW MUCH A DOLLAR COST?” en una enorme pantalla fija al fondo del escenario fue el único recurso que necesitó el rapero de Compton para vestir su set. Cuando tienes el don de este tío la crudeza de sus letras impacta más si va acompañada con la austeridad sobre el escenario. La banda que le acompañaba al final de las tablas fue dejando fluir sonidos jazzy, funky o góspel para que Lamar relatara con firmeza las vivencias y pensamientos que han hecho de “To Pimp A Butterfly” uno de los mejores discos de hip hop en muchísimos años. Dónde unos necesitan cien productores y mil samplers, Lamar solamente un sinte, una guitarra, un bajo y una batería; dónde otros necesitan diseñar su flow, el solo necesita no dejar de enlazar palabras. Aunque no soltó ninguna arenga social –la verdad es que sus letras ya tienen bastantes- era curioso ver como una audiencia compuesta mayoritariamente por jóvenes blancos ingleses se sabía todas las letras como si fueran auténticos Boyz N The Hood  –con “King Kunta” el karaoke fue impresionante-. En resumen: Kendrick Lamar “King of FIB 2016”.

Kendrick Lamar / Foto: Adrian Morote

Antes de prepararnos para ver a Massive Attack pasamos por el set de Dj Shadow como simple ejercicio de nostalgia, pero después del emocionante espectáculo de Lamar nos pareció que el repertorio de Shadow estaba siendo demasiado lúgubre y denso.

Lo más importante del concierto de Massive Attack era comprobar si su directo no había caído en la autoindulgencia de tanto single reciclado en reclamos publicitario y ni mucho menos fue así. Apoyados en lo que parecía una inmensa sala de máquinas –aunque hubiera una batería y un set clásico, entre las sombras parecía emerger la sala de máquinas de un barco-, fueron densos, contundentes y oscuros. Las cadencias de estos padres del trip hop hacían sudar nitroglicerina y la tensión musical era palpable y apabullante, tan apabullante y efectiva como su clásica sucesión de mensajes intercalados entre noticias locales; pudimos ver desde la de la presencia de Pedro Sánchez y Andrea Levy en el FIB, la mayoría de edad de Froilan, hasta recoger ideas impactantes sobre Turquía, el terrorismo o el Brexit, del que son firmes opositores. Cerraron con “Unfinished Sympathy” con la colaboración de Deborah Miller y a los pocos que habíamos aguantado nos mandaron a casa con las pulsaciones al ritmo de sus suaves sucesiones de bpms.

Massive Attack / Foto: Pau Bellido

La reconciliación del FIB con su público está casi certificada. Esta ha sido sin duda la edición más exitosa en muchos años y parece que han encontrado la clave para que el futuro del festival sea sostenible: cabezas de cartel de mucho tirón como Muse, Kendrik Lamar, Major Lazer o The Chemical Brothers, mucha electrónica, un puñado importante de artistas nacionales para reconciliarse con el público español y algunas píldoras fuera de todas esas líneas para darle consistencia al cartel. El año que viene más.

Portada: Kendrick Lamar / Foto: Adrian Morote

FIB 2016: CRÓNICA JUEVES

FIB 2016: CRÓNICA VIERNES 

FIB 2016: CRÓNICA SÁBADO

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FIB 2016: CRÓNICA JUEVES

Por una serie de vicisitudes que no vienen al caso, cuando entré en el recinto festivalero John Grvy ya estaba a punto de terminar su corto set – media hora – en el Escenario Las Palmas, aun así nos dio tiempo para constatar que este chico parece haber embrutecido y personalizado el neosoul y r&b que le trajo a Benicàssim hace un par de ediciones. Bien por John Grvy.

Miramos el horario y los siguientes en tocar eran Perlita en el Escenario J&B South Beach. ¡Hostia! ¡Vaya cambio de nombres más radical tienen los escenarios de este año! Tras un par de minutos de desconcierto –soy un tipo al que le gustan menos los cambios que a Rain Man – me di cuenta de que ese escenario con nombre de carpa era el segundo escenario de siempre y que el FIB Club era ahora una carpa comisionada por Radio 3 en la zona de césped detrás de los puestos de comida. También fue un poco desconcertante que el escenario que suele estar cerrado los jueves –los jueves hay un poco menos de FIB- suele ser este al que me dirigía, el más alejado, y el de la entrada – el odioso bus de bebida energizante, pero que este año parece ser un escenario hecho y derecho- es el que estaba apagado. ¿Lo tienen claro? ¿No? Pues vuelvan a leerlo y dibújenlo en un papel.

Bueno, volvamos a la música: a Perlita les descubrimos en el anterior Monkey Week y desde entonces han pasado de ser unos auténticos desconocidos a colarse en un puñado de carteles importantes, y es que dan bastante juego. Diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica, un Pedro Perles eufórico en plan showman y vocoder, mucho vocoder. Perfectísimos para el cumpleaños de uno de los productores ejecutivos de Corrupción en Miami (no para un episodio, que ahí se ponían de lo más melancólico y coñazo).

Tras Perlita, en el escenario principal le tocaba el turno a El Guincho. Tenía ganas de ver en directo al canario con su tercer disco –“HiperAsia”-, un disco que me parece el más arriesgado de su carrera y en el que conjuga tantos elementos que es difícil de definir; por un lado está esa personal forma de entender y avanzar el pop que le caracteriza sumando todos los elementos multiculturales posibles –todo lo que está en la calle-, pero por otro también lo deconstruye y te lo lanza entrecortado de una forma que a veces te desorienta. El sonido ahora es igual de adictivo, pero menos vitalista y mucho más introspectivo, quizá más adecuado para otro lugar y a otra hora. A pesar de la trabajada –y en ocasiones racargada- producción, la puesta en escena fue austera, demasiado austera, lo que le restó poder empático y diluyó totalmente el atractivo. Actuó con banda – miembros de Extraperlo – pero a mí me dejó muy frío, y eso que iba con ganas.

Nuestra primera incursión en la Carpa FIBCLUB Radio 3 fue para ver a Teleman, uno de nuestros conciertos recomendados de esta edición del FIB. Los londinenses tienen un estilazo brutal, dominan el pop como solo en las islas pueden hacerlo y son capaces de rugir, de virar al kraut o de crear una melodía brillante como si fueran los mismos Belle & Sebastian. El concierto fue la típica sucesión de buenas canciones que te van acorralando hasta rematarte con temas destinados a ser himnos como “Düsseldorf” o “Glory Hallelujah”. Fue una lástima que no terminaran con alguna de ellas, porque la celebrada y bailada “Not in control” me parece de largo peor canción y por lo tanto peor broche.

Después de la delicadeza de estos jovenzuelos llegaron Soulwax en plan apisonadora. Algunos amigos me comentaron que lo ideal hubiera sido que hubieran programado a los hermanos Dawaele en su faceta de Djs, pero yo pensaba: “¿¿¿otra vez???”. Quizá el rock electrónico, el big beat y el house de trazo grueso de los belgas es demasiado monótono y pesado, pero nos hicieron los 90 muy agradables y solamente por eso hay que respetarles.

Mucho más pesado me pareció el grime de Skepta, pero al menos su actuación fue breve. Este rapero inglés apareció enfadado con el mundo y seguramente se fue a su casa más enfadado todavía. Se quejó de los móviles, de la sociedad y del universo, pero no resolvió nada de ello, ni su concierto. Como terapia, bien, vale, acepto.

No me parecía que hubiera demasiada gente, pero luego caí en la cuenta de que era jueves, por lo tanto “estaba petado”. Hacía años que no se veía tanto color un jueves y parecía que el esfuerzo de programar a un cabeza de cartel de tirón como Major Lazer había dado sus frutos. Vamos a ver, no me entiendan mal, para mi Major Lazer es un bluf del tamaño del ego de Vladimir Putin, pero la gente lo goza. No tuvieron más que ponerse a vender motos que parecía que todo el mundo estaba con la billetera en la mano para comprar una. Diplo descargando sus hits enlatados, sus chicos en formato MC dándole cuerpo –una pena que faltaran sobre el escenario muchas de las grandes colaboraciones a la voz-, confetis, arengas y todo sin parar en modo ráfaga. Algo extenuante que solo se sustenta de esta forma, no le busquen más que no lo tiene. Hemos venido a bailar y lo hemos hecho ¿no?

Todavía nos dio tiempo a llegar al final del concierto de Anni B Sweet y su suavidad y languidez casi nos mata. Propondría que alguien pusiera una cámara hiperbárica entre un concierto como el de Major Lazer y otro como el de Anni B Sweet, no puede ser saludable un salto tan radical. Tras la aclimatación todo bien, pero la impresión fue muy grande y eso que Anni ha virado hacia campos mucho más abiertos que el folk de sus comienzos y que ha enriquecido sus temas hasta llegar a un pop mucho más accesible.

Tras atemperar nuestros ánimos se nos hizo cuesta arriba volver a la algarabía que se preparaba; por un lado el maestro DJ Amable recetando pildorazos de indie mezclado con todo lo imaginable; por otro Marc Piñol, posiblemente el rey de la electrónica culta nacional; y por último el polifacético francés Mr Oizo, que no se ha bajado del caballo ganador desde “flat beat” y que es reclamado tanto por su música en festivales como este, como por bandas como Metronomy para poner imágenes a sus últimos singles. Lo testeamos todo, vimos que el guion seguía su curso de manera perfecta y nos fuimos al hotel ¡Todavía es jueves!

Portada: Major Lazer / Foto: FIB

the real kids fuzzville!!!

ARRANCA LA GIRA DE PRESENTACIÓN DEL FUZZVILLE!!! #2 CON LOS DIRECTOS DE THE REAL KIDS

Míticos en la escena underground y reconocidos referentes punk-rockeros desde los 70’s, The Real Kids llegan dispuestos a romper moldes con su potente fuerza musical. Lo hacen dentro de Fuzzville!!! Junk tour 2016, una gira de presentación de la segunda edición de Fuzzville!!! que pasará por Madrid, Alicante, Valencia e Irún entre el 4 y el 8 de julio.

Tras disolverse durante la primera mitad de los 80, los de Boston han vuelto treinta años después y lo han hecho por todo lo alto. Después de girar por Estados Unidos, la banda liderada por el roadie de Ramones, John Felice, demostrará en sus cuatro citas españolas que mantiene la misma energía bruta de siempre, con la que conquistaron (y conquistarán) a los auténticos amantes del punk-rock.

Con tan solo una excepción que los llevó a tocar en ciudades como Nueva York entre 1998 y 1999, The Real Kids firmaron su regreso con la publicación de su último álbum  “Shake…Outta  Control” que presentarán en esta gira junto a sus temas más legendarios como “All  Kindsa  Girls,”  “Do  The  Boob,” o “My  Baby’s  Book”. Sin duda, Fuzzville!!! Junk Tour 2016 se convierte en una cita imprescindible con la que deleitarse bajo el sonido de este cuarteto americano que harán del escenario un auténtico torbellino en base a afilados riffs y salvajes melodías.

Las citas serán en Madrid (Sala El Sol), el 5 en Alicante (Stereo), el 6 en Valencia (Loco Club) y el 8 en Irún (Plaza Urdanibia). Las entradas para todas las fechas están a la venta en Ticketea (Madrid y Alicante) y OneTwoTix (Valencia), mientras que en Irún el acceso será gratuito.

Con el directo de The Real Kids, el público podrá saborear el espíritu de Fuzzville!!!, la fiesta definitiva del punk-rock, el garage y los sellos underground que llegará a Benidorm los próximos 9 y 10 de septiembre con confirmaciones como Thee Oh Sees y Nobunny.

Fechas y venta de entradas

4 de julio, Madrid, Sala El Sol
Entradas aquí: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-the-real-kids-madrid/

5 de julio, Alicante, Stereo
Entradas aquí: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-the-real-kids-en-alicante-fuzzville-junk-tour/

6 de julio, Valencia, Loco Club
Entradas aquí: https://www.onetwotix.com/the-real-kids

8 de julio, Irun, Plaza Urdanibia
Entrada gratuita

james taylor quartet valencia beach festival 940

CRÓNICA DEL VALENCIA BEACH FESTIVAL 2016

No todos los festivales tienen que ser iguales, no todos tienen que ser macroeventos de los que podemos recitar su cartel con los ojos cerrados, solamente con pensar en los artistas de mayor éxito comercial, más de moda o que tienen el espectáculo más colorido. Eso es lo que ha demostrado este pasado fin de semana el Valencia Beach Festival, seleccionando únicamente a un buen ramillete de artistas para poner en primera línea algo que es realmente lo más importante y que en ocasiones olvidamos, la música. Desprovisto de parafernalia, aunque en el espectacular marco del edificio Veles e Vents, que parece que se ha recuperado para eventos menos elitistas que en su concepción, nacía un festival modesto –de tamaño pequeño-, que ha sabido conjugar nombres internacionales y nacionales sin la necesidad de un reclamos más atractivo que el conjunto de ellos en sí mismo.

Nueva Vulcano

El festival se dividía en tres reducidas jornadas que empezaba el viernes con la actuación de Nueva Vulcano, que pasaban a estrenar el escenario de la espectacular terraza tras la baja a última hora de Modelo de Respuesta Polar por enfermedad. Los catalanes son una de las bandas que más pasa por Valencia –al menos media docena de veces desde su retorno discográfico con “Novelería”- y aunque eso produce el fortalecimiento del cariño del espectador, y el que los presentes se sepan las letras de las canciones, también le resta el importante componente de la sorpresa o del anhelo. Aun así, es indudable que la banda tiene un directo inapelable y puede encadenar canciones nuevas y clásicas sin perder un ápice de intensidad, demostrando que su fuerte es realmente el directo. El público no fue demasiado abundante esta primera jornada, y eso hizo que el ambiente fuera algo frío, quizá hasta el final de la actuación de Buzzcocks –siguientes en tocar y de alguna manera cabezas de cartel del festival-, en el que la mítica banda de Pete Shelley y Steve Diggle encadenó los singles que los hicieron una de las bandas más queridas de la primera hornada del punk inglés, y rescató a la banda de Bolton desde el lejano mundo de la apatía.

Buzzcocks

Los intermedios entre conciertos en esta primera jornada fueron amenizados por 2 Many Critics Djs, la pareja que para la ocasión formaron los periodistas Eduardo Guillot y Rafa Cervera, compañeros y colaboradores de esta página. La jornada de viernes se cerró con la actuación de JC Brooks & The Uptown Sound, que volvía a la ciudad después de su visita a la seis años antes para presentar su segundo trabajo y de su presencia en el Turborock, en el que presentaron su debut. La banda de Baltimore sigue esgrimiendo los mismos argumentos que la hacían tan atractiva en su momento; un frontman de personalidad arrolladora que te doblega con su voz soul y funky y un sonido mucho más abierto, con dosis de indie rock que les alejan del simple revival. Ciertamente en su tercer disco se ha potenciado este sonido menos retro, pero en directo continúan teniendo la garra de antaño.

El segundo día comenzaba algo más pronto y con una mayor afluencia de público con Red Buffalo. Estos valencianos recrean un rock and roll muy al estilo de las bandas americanas del género en los 70, más escorados a Allman Brothers que a Credence Clearwater Revival, pero alejados de modernidades como el nuevo alt country, mucho más dulcificado. Tienen un sonido muy compacto y gran destreza, pero militan en un estilo que desgraciadamente está fuera del circuito de moda. Quizá si logran encadenar un par de singles fácilmente reconocibles y que se les programe en algún festival grande, puedan encontrar un hueco que les parece ahora vetado. Fue divertido ver las caras de sorpresa de algunos de los presentes al ver sobre el escenario a Crudo Pimento. La contundencia de su blues, pero también de sus ritmos étnicos, la rasgada voz de Raúl Frutos y la cacharrería que utilizan como instrumentos, hacen de esta pareja de murcianos una de las bandas más excitantes del panorama actual. Es difícil que con una propuesta tan poco convencional y tan poco edulcorada lleguen de repente al gran público, pero lo que sí parece cierto es que van ganando adeptos poco a poco y actuación tras actuación.

Red Buffalo

Tampoco convencionales, pero también considerados como unos de los mejores directos nacionales, son Betunizer. Valencia tiene un tejido underground que ha crecido ajeno a modas indies y el calor del éxito comercial y Betunizer y las bandas que surgen de su entorno son buena muestra de ello. Son hirientes, cáusticos y frenéticos, tienen un directo atronador y son músicos valientes para embarcarse en giras interminables por medio mundo o en proyectos paralelos o colaboraciones alejados de su zona de confort. Su último trabajo “Enciende tu lomo” puede que sea su mejor trabajo, aunque venimos diciendo lo mismo desde hace tiempo.

Las conexiones valencianas Surfin Bichos, y todos los proyectos salidos de la banda albaceteña, son evidentes, por lo que se considera a Chucho un artista de casa. El retorno de la banda de Fernando Alfaro se establece esta vez en el marco de un nuevo trabajo, algo que se agradece porque su nuevo disco es notable y porque esta circunstancia siempre es más coherente. La colección de hits totalmente reconocibles es tremenda, pero las nuevas canciones tienen la energía necesaria para no quedarse atrás. El mismo juego retorcido, el mismo ímpetu punk, pero una frescura renovada es lo que nos traen estos grandes tipos, y con ello, posiblemente convirtieron su actuación en lo más destacado del festival, aunque Guadalupe Plata les siguieron de cerca. Los jienenses bordan sus directos, son viscerales, oscuros y magnéticos. Arrastran el blues por el barro hasta enterrarlo en el pantano, y no necesitan más que sus trucos clásicos para hipnotizarnos. Posiblemente no seamos conscientes del mérito de esta banda, que desde la periferia de la comercialidad indie han conseguido un gran respeto solamente gracias a su trabajo y su buen hacer. Sin duda se lo merecen. Esta segunda jornada, con mayor número de bandas y mayor afluencia de público, amenizada en sus descansos por Hits With Tits Djs, tuvo una alta intensidad de principio a fin y ese fue el comentario generalizado de todos los presentes.

A pesar de ser un festival modesto, el Valencia Beach Festival, contó con una tercera jornada en horario diurno en el que se pudo ver al cantautor norteamericano Marc Jonson, recuperado y reivindicado por Ramírez –que se encontraba, entre otros músicos valencianos, en su banda de acompañamiento-. Aunque lo podemos encajar en el indie pop, su música pasa por el folk e incluso por ligeros trazos de psicodelia, y aunque se podría calificar de sonido atemporal, se hace evidente el peso de composiciones que fueron creadas a principio de los 70.

James Taylor Quartet / Foto: Valencia Beach Festival

Mucho más animada fue la actuación Alex Cooper y su banda, que esta temporada está repasando todo su cancionero aprovechando su trigésimo aniversario como músico. Canciones tanto de Los Flechazos, como de su nueva etapa como Cooper, que hicieron bailar a padres y niños, a nostálgicos modernistas y a curiosos, porque para ello tiene material de sobra. Tras una nueva intervención de Splen Di Ni Dj y el descanso para la comida, James Taylor Quartet, fueron los encargados de cerrar la heterogénea jornada y el festival. Elegancia, clásicos del funky jazz como “Blow Up” o “Green Onions”, más un bagaje y seriedad adquirida en más de treinta años de experiencia, pusieron el broche a un festival que se desmarca de propuestas más comerciales pero también quizá valía más efímera. Un proyecto que pretende cuidar los oídos y que ojalá encuentre la respuesta suficiente para instaurarse en el calendario de eventos en Valencia. El primer paso está dado y poner en valor cultural un edificio como el Veles e Vents, de arquitectura magnífica pero símbolo de épocas pasadas de opulencia, además es una muy buena noticia.