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ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2017

Texto: David Blutaski

Fotos:Pau Bellido Adrián Morote Photography Jota Martínez Fotografía NEREA COLL photography

Portada: RHCP / Foto: Adrián Morote Photgraphy

JUEVES

Hacía mucho tiempo que una jornada de jueves del FIB no tenía un atractivo como la de este año; un cabeza de cartel de actualidad, un par de viejas glorias de retorno y con nuevos trabajos, electrónica de calidad, pinceladas de clase media de nivel y un buen puñado de bandas nacionales.

No vamos a mentir, o al menos lo intentaremos hacer sin que se note demasiado, por lo que lo primero es confesar que nuestra intención era estrenar nuestro recorrido viendo a Sunflower Bean y a Gener, pero no llegamos a tiempo. La razón de nuestro retraso en llegar al recinto, recoge un dato importante para esta crónica: nos sorprendió la gran cantidad de público para ser jueves y tardamos una eternidad en encontrar un taxi y otra en que nos llevara al festival en un pueblo de Benicàssim totalmente colapsado ya a primera hora de la tarde. Seguramente, con el transcurso de los días, certificaremos una edición con cifras de record, pero lo dejamos para el balance final.

Bueno, al lío, llegamos al Escenario Las Palmas sudorosos, pero cerveza en mano, sobre las primeras notas de Belako. Las siete y pico de la tarde es una hora temprana para este nuevo modelo de FIB y el escenario grande suele parecer desangelado a estas horas y más si es una banda nacional, pero no fue este el caso. Estos chavales vascos cogen músculo a cada año y sus seguidores se multiplican y fidelizan al mismo ritmo. Lo más destacable de lo que vimos de su concierto –aproximadamente medio set, puesto que también teníamos intereses en otro escenario-, es que su seguridad en directo ha ganado mucha fuerza, y la garra con las que interpretan viejos y nuevos temas, impacta y convence. Nuevos temas porque otro de los aspectos más destacados fue la presentación de los adelantos de “Render Me Numb, Trivial Violence”, lo que será el nuevo disco de la banda de Mungia, que verá la luz en septiembre. Por lo escuchado, este trabajo parece que será más orgánico y menos sintético, con un post punk afilado de colmillo y garra.

Belako

Nuestra deserción de Belako fue motivada por el deseo de ver al menos el final del set de Twin Peaks. La banda de Chicago está enmarcada en la nueva hornada de grupos de garage indie rock, y además de parecernos atractivos por tener una actitud en el escenario bastante divertida, nos gustó comprobar que sus pegadizas canciones también beben de una buena dosis de power pop y que le confieren a algunas canciones un regusto a rock clásico americano de los 70, ofreciéndonos puntualmente el espejismo de tener ante nosotros a unos The Band destartalados, pero simpáticos. Si no les conocen, escuchen su último álbum, “Down In Heaven”, una de las joyitas del año pasado, que puede hacerles distendida una tarde de verano cerveza en mano.

En un público dividido entre la juventud ávida por los éxitos del momento y los veteranos del lugar a la espera de una vuelta de tuerca más de sus viejas y añoradas glorias, para estos últimos, había preparado un menú de dos platos en el que el primero era Ride. Si bien al que escribe, su concierto del Primavera Sound de 2015, primera visita a España desde su reunión el año anterior, le dejó frío a pesar de ser muy fan, la actuación de este FIB la ha parecido de lo mejor de la primera jornada. El espectacular sonido del escenario principal fue el aliado perfecto para las capas de guitarras, los poderosos ritmos y las perfectamente empastadas melodías vocales de Andy Bell y Mark Gardener. Tienen nuevo trabajo de este año, un “Weather Diaries” más que aceptable, pero aunque su single “Charm Assault” podría encajar perfectamente entre lo mejor de su repertorio, cuando nos dejaron con la boca abierta fue cuando interpretaron los éxitos de sus dos primeros álbumes, intercalados con temas de algunos de los EPs de la época. Los que les conocimos en los primeros 90, nos transportamos allí de inmediato y nos dejamos llevar por la grandeza de “Vapour Trail” o “Leave Them All Behind”, y solamente echamos realmente en falta “Twisterella”.

Ride

La sorpresa de la jornada nos la llevamos con Kaleo. El blues rock, o más bien indie rock blueserizado, de esta banda es pegadizo a más no poder, y la poderosísima voz rasgada de su cantante – ¡Virgen Santa qué garganta tiene este islandés! – nos dejó pasmados. Tienen un potencial comercial indudable, ya han puesto su música en series de éxito y anuncios, y su instalación en Texas seguro que les acaba de dar el empaque para ser TOP en charts de radios de todo el mundo. No han inventado la rueda, ni siquiera la han perfeccionado, pero sus llantas son bonitas, del tipo de bonito que gusta transversalmente a la gente.

Kaleo

Tórtel se presentaban en la carpa Radio 3 de este FIB 2017 en una formación de seis, para presentar las canciones de “Transparente”, trabajo publicado el año pasado que da una vuelta de tuerca más a una racha excelente de buenos discos. El horrendo sonido de esta carpa –algo que ya padecimos el año pasado- fue lo único que nos privó de disfrutar en toda su extensiçon de la brillantez y frescura de las composiciones de Jorge Pérez, unos temas de agradable singularidad, característica muy destacable en el gris marengo que reina en el indie nacional. Quizá es que conocemos de primera mano lo bien que pueden sonar en otras condiciones, quizá los que ayer les vieron les disfrutaron sin percatarse de ello, pero a nosotros nos pareció una lástima.

Tórtel

Indiscutiblemente, el reclamo de The Weeknd como cabeza de cartel funcionó a las mil maravillas, solamente había que ver como en la explanada del Escenario las Palmas parecía no caber ni un alfiler. Perdónenme pero no soy un habitual consumidor del nuevo R’N’B comercial, por lo que, aunque inevitablemente conocía los hits de este artista canadiense, me sentía virgen a la hora de disfrutar de su concierto. Para mi regocijo, enfrentarme sin prejuicios al show me hizo disfrutar de un espectáculo de pop de raíz negra de gran magnitud. La impecable voz del joven novio de Selena Gómez, además de la avidez con la que incorpora detalles de diferentes sonidos de moda en cada uno de sus temas, me hizo pensar en Michael Jackson. Palabras mayores.

The Weeknd / Foto: Jota Martínez Fotografía

Al igual que con RIDE, nuestra última experiencia con Jesus and Mary Chain, – también en un Primavera Sound – tampoco fue para echar cohetes. Como la banda de Oxford, los hermanos Reid también tienen nuevo disco, también aceptable y académico, pero no destacable dentro de la discografía de una banda mítica que fue pionera exprimiendo el post punk en la búsqueda de nuevas y oscuras autopistas sónicas. La desgana con la encararon aquel Primavera estos supervivientes e historia viva de los primeros FIB, parece haberse transformado en actitud y garra, y pudimos ver cómo un Reid agarrado al micro y otro acuchillando la guitarra siempre escondido entre las brumas, nos ofrecieron un set list impecable. Como RIDE, cumplieron el expediente de presentar un puñado de nuevas canciones, pero después descargaron un variado muestrario de casi toda su carrera con temas míticos como “April Skies”, “Head On”, “Far Gone and Out”, “Just Like Honey” o una abrasiva “I Hate Rock ‘n’ Roll” de “Munki”, el último álbum que editaron antes de su parón en 1998.

The Jesus and Mary Chain / Adrian Morote Photography

Con este buen sabor de boca y mientras los exquisitos ritmos del británico Bobobo hacían bailar en el escenario principal, enfilamos la puerta de salida en busca de un merecido descanso.

VIERNES

Aquí tienen ustedes mi crónica de lo sucedido en el FIB 2017 la jornada de viernes; día de Venus, diosa romana del amor y la belleza, segundo día de conciertos, el que marca todavía el ecuador del festival y nos hace resoplar pensando en lo que nos queda todavía por sudar en Benicàssim.

Esta segunda jornada la empezamos con mucho menos caos que el día anterior; sin los atascos que colapsaban el acceso y sin colas para acceder al recinto, algo que es muy de agradecer, porque aunque el termómetro está siendo benévolo, la bandera que alerta el peligro de derretimiento sigue ondeando. Pie dentro y primer dilema: ¿The Sherlocks o The Wheels? Primera solución: un poco de los dos. Los primeros son una jovencísima banda de chavales de Sheffield que parece que lo tienen todo para ser el próximo grupo de éxito en las islas de entre de los enrolados en la liga del indie rock más genuinamente british. Tampoco es que esté arriesgando mucho en esta apreciación viendo la gran cantidad de público que había viéndoles y cómo coreaban el puñado de singles de adelanto de su inminente debut en largo. Musicalmente están en la onda de Pigeon Detectives, y comparten ADN con la vertiente más pop de bandas que pueden ir desde The Libertines a The Jam, ya saben.

The Sherlocks

En la Carpa Radio 3 estaban los mallorquines The Wheels, una magnífica banda de pop rock psicodélico que nada tiene que envidiar a bandas foráneas que se mueven en similares parámetros. Su nuevo trabajo, “The Year of The Monkey”, tiene gran personalidad y grandes melodías y por lo visto ayer, funciona de maravilla en directo. Su mala suerte es ser españoles, porque aquí es bastante complicado triunfar si te sales del ABC del nuevo indie mainstream.

Algo parecido, aunque su proyección internacional y su avasallador desparpajo les avalan, les pasa a Mourn. El pequeño parón producido por los problemas con su discográfica española a raíz de la publicación de su segundo disco, podía fácilmente haber frenado su progresión, pero a tenor de conciertos como el de ayer, ha ocurrido todo lo contrario. Tienen un directo visceral y arrollador, tocan con una maestría y una solvencia insultantes y “Ha, Ha, He” ha supuesto un avance en contundencia, partiendo de un debut que quizá tenía más potenciales hits, pero era mucho menos compacto. Al igual que nos pasó el día anterior con Belako, nos encanta ver a jóvenes bandas nacionales dando grandes conciertos en el escenario grande.

Mourn

En el Escenario VISA, segundo en importancia pero que realmente está recogiendo muchas de las propuestas más interesantes, tocaba el turno de Childhood. Esta banda de Nottingham, está a una semana de publicar su segundo disco, el que puede certificar la confirmación o el desvanecimiento de otra promesa británica. Para nosotros, según el concierto de ayer y escuchando las canciones de lo que será “Universal High”, apostamos por lo primero. Tienen una elegante manera de combinar sonidos clásicos y trasladarlos a la actualidad; pueden coger elementos del indie rock de las últimas décadas, el garage clásico más melódico y rebozarlo en una capa de soul de aroma setentero que les hace muy apetecibles. Sin lugar a dudas, para nosotros fue el descubrimiento de la jornada. En su momento –FIB 2013-, esto mismo nos pasó con unos Temples que llegaban a Benicàssim con un puñado de hit singles, pero sin todavía ningún largo bajo el brazo. Ahora, después de dos discos, el grupo de James Edward Bagshaw y el Thomas Edison Walmsley es una banda consolidada dentro de la escena del pop psicodélico. Su puesta en escena es impoluta, las canciones son tan dulces y pegadizas como el Eton mess, pero también pueden adolecer de falta de carisma y brío.

Temples

Joe Crepúsculo se ganó pasar a la historia del FIB con el sorprendente espectáculo que montó sobre el Autobús de Red Bull en 2015 –esas estrambóticas y a veces incomprensibles concesiones que a veces los festivales hacen a las marcas-, ahora, era el momento de reproducir aquello en un escenario de verdad. Joel contó para este show prácticamente con los mismos protagonistas, puesto que fueron incorporándose al escenario desde Luciana de Svper a los coros, su amigo coctelero preparando pisco sours sin descanso, el hiperactivo Tomasito no paró de dar palmas, sonreir y taconear hasta quedarse en calzoncillos y calcentines y un Nacho “El Alacrán” Vigalondo bailó hasta la alarma de infarto. Crepúsculo guardó la batería de hits para el final– salvo “Te voy a pinchar”, con la que abrieron –, pero desde el primer segundo dejó patente que no tenemos a nadie que domine el tecno pop como él. En la recta final, con “Pisciburguer”, “Maricas” o “A fuego”, el público extasiado transformó aquello en una orgiástica rave, y con el cierre con “Mi máquina de baile” se acabó por desatar por completo, incluyendo una invasión del escenario por personajes que iban desde Belén Chanes de L-Kan, hasta Camilo Lara de Instituto Mexicano del Sonido, pasando por un sorprendente Fernando Alfaro.

Lo estábamos pasando tan bien, que decidimos esperar hasta el final y perdernos el comienzo de Los Planetas, con tan mala suerte que nos perdimos “Islamabad”, de lejos lo más interesante de su reciente nuevo trabajo. Los Planetas son, sin lugar a dudas, la banda nacional más importante de las historia del FIB, y como en su última visita hace un par de años, volvieron a cumplir perfectamente con ese papel. Atrás quedaron caóticos y erráticos conciertos de antaño, Los Planetas actualmente son sinónimo de fiabilidad. Nos propusieron una combinación de hits inapelables como “Segundo Premio”, “Santos que yo te pinté”, “Un buen día” o “Pesadilla en el Parque de Atracciones” con temas nuevos como “Espíritu Olímpico” o “Zona autónoma permanente”, y si algo hay que comentar en negativo del concierto, fue la sorprendente falta de volumen y la escasa fuerza empática que desprenden habitualmente. Un ejemplo de todo esto fue un final de set extraño en el que desde sonido soltaron la música ambiente cuando era obvio que iban a volver rápidamente para un bis y que empezaran a tocar “Alegrías de un Incendio” todavía con el sonido apagado, algo que hizo que nos marcháramos con la extraña sensación de un final epiléptico.

Los Planetas

Foals ya habían pasado hace unos años por el FIB, y aunque ya eran una banda muy atractiva por aquel entonces, ni por asomo se podía prever que Yannis Philippakis y sus compañeros se convertireran en la apisonadora que son actualmente. Además de un show impactante, la banda de Oxford tiene un apabullante repertorio de hits bailables, cuyo mayor mérito es haber refrescado y contextualizado las claras influencias afro beat de las que beben –no es casualidad que el batería llevara una camiseta de Fela Kuti-, pero además también tienen hechuras –y con su último trabajo “What Went Down” también canciones- de gran banda de rock. Utilizar “conciertazo” para definir lo que hicieron, es simplista y un poco cutre, pero joder, es lo que vimos.

Acabando Foals salimos corriendo a la carpa Radio 3 para ver el final de Cápsula. Últimamente han estado paseando por festivales su reinterpretación del “Ziggy Stardust” de Bowie, pero no hay que olvidar que estos argentinos (vascos de adopción) son una bandaza de rock&roll, y ese es el formato que nos encontramos al llegar. La contundencia que tienen en directo es espectacular y saben combinar como nadie las buenas canciones con las piruetas escénicas que hacen enloquecer al público. Hacen rock, nada más, pero nada menos.

Cápsula / Adrian Morote Photography

Sudados como si estuviésemos en medio de un bosque lluvioso tropical, decidimos que curioseando el set de Deadmau5 finalizaríamos la velada, pero al poco de estar allí tuvimos la sensación de estar viviendo un esperpento. No somos grandes expertos en música electrónica, por lo que acudimos a compañeros que sí lo son para conocer su impresión. Con un simple “es una basura” corroboraron nuestra impresión y sellaron nuestro salvoconducto a la cama.

SÁBADO

Nuestro sábado, día grande de este FIB 2017, empezó con Las Kellies en el Escenario VISA. Esta banda argentina es de lo más underground que se ha podido ver en un FIB que ha programado a tiro hecho –ni bien, ni mal, es cierto y punto-, singularidad que hacía más importante si cabe acercarse a verlas. De un modo ágil y feroz fusilaron una amalgama de guitarrazos que podía virar desde el hipnótico psycho garage, que caracteriza sus nuevas canciones, hasta el agresivo post punk con el que comenzaron sus andanzas a principio de década, además de imprimirle a alguno de sus temas personalísimos toques de dub ¿A estas alturas del la película de verdad alguien cree que las tías no pueden rockerar igual o mejor que los tíos?

Las Kellies

The Strypes ya llevaban medio concierto cuando terminamos de ver a las argentinas, pero nos dio tiempo para volver a corroborar como estos elegantes chavales irlandeses son de las pocas bandas actuales que recogen con dignidad el legado de Dr Feelgood –cuando no intentan ser Arctic Monkeys ganan mucho-. El final de su set, con la versión de “Psycho Killer” de Talking Heads y la magnífica “Scumbag City”, puso en órbita al ya numeroso público que anticipaba la marabunta que estaba por venir.

The Strypes / Foto: Adrian Morote Photography

En el mismo lugar actuarían un ratito más tarde Dinosaur Jr con un Escenario Las Palmas ya muy lleno, pero no necesariamente de fans de la banda. La media de edad de los asistentes al festival es realmente baja –algo que no deja de ser lógico- y sus intereses de la jornada se centraban en Liam Gallagher y sobre todo en RHCP, pero los que habían comprado la entrada de día querían curiosearlo todo y otros muchos ya estaban allí para esperar a sus héroes aunque faltaran varias horas. Fue curioso ver a chavales en las primeras filas mirar los horarios para averiguar quiénes eran esos viejos frikis que estaban atormentando sus oídos a base de guitarrazos, cosa que no impidió que los que nos encantan los trallazos de Mascis & Barlow disfrutáramos como enanos de temas como “Tiny”, “The Wagon”, “Freak Scene”, “Little Fury Things”, “Feel the Pain”, “Start Choppin” o su ácida versión de “Just Like Heaven”. Llegaron, pusieron al 10 los impresionantes muros de monitores Marshall que les arropan, tocaron sus temas con la fiabilidad de siempre y tras la lección, J Mascis recogió el móvil y el cargador, Lou Barlow su mochila y se fueron a tomar una birra.

En una nueva y remodelada idea de FIB, en la que cada vez más tienen importancia el hip hop y los ritmos urbanos, era de justicia que La Mala Rodriguez por fin tocara en Benicàssim. Nuestra artista más importante de estos géneros lució su cara más canalla y dio un espectáculo de órdago a la grande con un DJ muy protagonista y un cuarteto de bailarinas tan bueno como la pareja que trajo M.I.A. hace un par de ediciones –palabras mayores-. Tiró de hits, que tiene muchos, pero priorizando la vertiente más bailable y rítmica, como requería la noche. Fue el concierto más concurrido del Escenario VISA de lo que llevamos de festival y por supuesto el nacional con más ingleses.

La Mala Rodríguez / Foto: Nerea Coll

Liam Gallagher empezó empalmando “Fuckin’ in the Bruses”, “Rock’n’roll Star” y “Morning Glory” y por poco rompe el FIB. Joder, es que descargar tres temas de Oasis de buenas a primeras es chutar a bocajarro y sin portero. Por mucha manía que se le pueda tener al más descarado de los Gallagher, hay que reconocer que suple su –esta vez bien disimulada- falta de voz con carisma y chulería. Tras presentar algunos temas de “As you Were”, el primer disco que firma con su nombre, y volver a Oasis con “D’You Know What I Mean?” nos fuimos a buscar otros pastos. Podrán gustarles a ustedes más o menos Oasis, pero si piensan que los británicos los corean, y los tienen marcados como folclore en su secuencia genética, y lo comparan con los grupos indies comerciales españoles que lo petan, es lógico y normal que quieran el Brexit.

Liam Gallagher

Cuando llegamos al Escenario VISA para ver a Surfin Bichos, nos quedamos de piedra al ver la poca gente que había. La coincidencia con Liam no les venía bien, primero porque todos los hijos de la Gran Bretaña estaban en el escenario grande, además de todos los españoles jóvenes y por supuesto los muchos cuarentones de aquí fans de los de Manchester. Bueno, la cosa fue pillando color a medida que el repertorio avanzaba y realmente todos los que allí estaban eran fans que se entregaron en cuerpo y alma, cosa que vale doble. Los Surfin sonaron potentes y desgarradores, y es que si bien ya no tienen la juventud de antaño, han mejorado en destreza y se les nota disfrutar sobre el escenario. Como marca la norma, hicieron completo “Hermanos Carnales”, tocando algunas canciones que en su época nunca sonaron en directo y dejando para el final “Hermano Carnal” y “Fuerte”, cumpliendo sobradamente con las expectativas de sus seguidores.

Red Hot Chili Peppers / Foto: Adrian Morote Photography

Tontos de nosotros pensamos que podríamos encontrar un lugar aceptablemente cómodo, aunque lejano, para ver a Red Hot Chili Peppers – hemos vivido bastantes sold outs y siempre lo hemos conseguido -, pero allí parecía que se habían juntado la Marcha del Millón de Hombres, las doce tribus de Israel, todos los hijos de Julio Iglesias y que se celebraba el cumpleaños de la Reina Isabel II. Igualmente, a pesar de estar a tomar por saco, vimos el concierto con una realización primorosa desde la pantalla trasera y lo escuchamos genial; el sonido era inmejorablemente alto y nítido. La verdad es que se pueden tener todas las reticencias ante RHCP, sobre todo a tenor de que no sacan nada decente desde hace como mínimo 15 años, pero no puedo imaginar mayor espectáculo de gran estadio mejor que lo visto ayer. Ver tocar y saltar a Flea, aporrear la batería a Chad Smith, como conserva decentemente la voz Anthony Kiedis y la solvencia de Josh Klinghoffer como sustituto de John Frusciante, vale la pena para fans y no fans. Empezaron con una espectacular jam que dio paso a “Around the World”, uno de los temas de “Californication”, uno de sus últimos discos decentes, para dar paso a “Dani California” uno de los nuevos hits blanditos que los jóvenes corean y cantan. Pese a la presencia de temas de sus dos últimos trabajos, el concierto tuvo ritmo, fue abundante en hits y también nos regalaron sus clásicas y magníficas versiones de “I wanna be your dog” de The Stooges, “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fire” de Jimi Hendrix.

Público en Red Hot Chili Peppers

Como el quinto pino coincidía con una fácil vía de escape para llegar al Escenario Radio 3, nos acercamos para ver a Biznaga. Esta joven banda madrileña es lo mejor del punk rock nacional actual; son fieros, descarados y adictivos, además de que tienen dos discos repletos de canciones memorables con letras espectaculares. Lo gozamos tanto como el puñado de locos al que le importó un pepino no ver el concierto más multitudinario de la historia del FIB. Nuestra jugada fue redonda, finiquitados Biznaga con “Mediocridad y confort” –lema que ustedes pueden acoplar libremente al festival que les apetezca-, todavía pudimos escuchar el cierre de los californianos con “Give ot Away”.

Nuestras fuerzas empezaban a flaquear, y de no ser porque teníamos muchas ganas de ver a Nudozurdo, después de facturar un disco estupendo como es su reciente “Voyeur Amateur”, hubiéramos batido en retirada. Al menos, podemos decir que el esfuerzo valió la pena, porque el retorno al rock de esta magnífica banda, ahora en formato trío, recupera lo mejor de la esencia que les hace especiales. Las atmósferas hirientes y ese post punk que juguetea a veces con el post rock, te mecen hasta golpearte. Disfrutamos mucho de su concierto y a nuestro alrededor, la numerosa gente allí congregada tenía cara de que también. Estuvimos tentados de acercarnos a ver el dulcificado hard rock de Biffy Clyro, pero ya les vimos en el mismo escenario el año pasado y preferimos marcharnos con el buen sabor de boca que nos había dejado la banda madrileña.

DOMINGO

Empezamos la última etapa de nuestro particular FIB 2017 en el Escenario VISA con los últimos compases de los gaditanos The Magic Mor. El animoso space rock que escuchamos de esta numerosa banda, bien merecía que hubiéramos llegado a ver entero su show, pero el cansancio y el calor habían hecho mella en nuestro cuerpo e hicimos lo que pudimos. Tuvieron inmerecidamente poco público, pero es que grupo español y primera hora de último día es lo que tiene.

Nuestra siguiente parada era en el Escenario Radio 3 con otro grupo de aquí, unos Captains que tienen como vocalista a la alemana Fee Reega, a la que en justicia deberíamos considerar uno más de nosotros. Esta nueva banda afincada en Madrid, practica un rock oscuro y sensual, de alta y atractiva tensión; no se pierdan su debut homónimo, porque es de lo más interesante en su género que ha salido aquí últimamente.

Que ver al joven Ron Gallo era posiblemente nuestro mayor interés antes de empezar esta edición del FIB, puede sonar exagerado, pero es tan real como que en el FIberCamp debería haber una ONG que regalara protector solar. Banda joven americana, garage y psicodelia sucia de referencias clásicas, mucho fuzz y mucho carisma, ¿entienden por dónde voy? Podían sonar a The Stooges pasados por el tamiz de Ty Segall, atravesar momentos de ritmos sincopados y veloces a lo Thee Oh Sees, ralentizar el tempo para darnos cuchilladas y martillazos con guiños virtuosos, e incluso echarle una pizca de alma negra a algunas canciones. Terminaron con una cortita versión de “You Gotta Be” de Des’ree y “It’s All Gonna Be OK”, dejándonos con ganas de más.

Ron Gallo / Foto: Adrian Morote Photography

Nuestra agenda nos marcaba que el siguiente punto caliente estaba en el Escenario Las Palmas con otro de esos artistas jovencísimos que se ponen de moda cada muy poco en las islas, Declan McKenna. En nuestra investigación previa nos lo vendían como un chaval con unas letras comprometidas, que tenía influencias de todo tipo, desde el indie rock noventero, hasta Jeff Buckley, Miles Kane o pop más moderno como Bombay Bicycle Club, pero después de unas cuantas canciones nos descubrimos bostezando y nos pareció estúpido seguir allí.

Declan McKenna

En principio, The View iban a ser los sacrificados para ver al chaval inglés, pero preferimos verles a ellos que al menos sabíamos a ciencia cierta que son entretenidos. Los escoceses, aunque nunca han sacado la cabeza de la serie media, saben ponerle guitarrazos a unas melodías que pueden ir del indie rock más pop al power pop o el pub rock. Tiraron de buen rollo y de jugar en casa –todos los británicos parecían saberse sus letras y pudimos ver al menos una docena de banderas escocesas, algunas con las estrellas de la Unión Europea pintadas a mano-, por lo que justificaron sobradamente su inclusión en el cartel.

The View / Foto: Adrian Morote Photography

Tras una rápida parada en boxes para refrescar nuestra cara y nuestro gaznate, volvimos a un Escenario VISA que empezaba a hooliganizarse para ver a nuestra segunda apuesta del cartel de este año, Slaves.

¡Dios Santo, qué brutalidad! Por favor que nunca toquen en Pisa, porque el despliegue energético de un concierto de Slaves puede derrumbar definitivamente su famosa torre inclinada. Slaves son punk, porque el punk si quiere seguir existiendo no puede estancarse en revivals y debe reinventar fórmulas, algo que también creemos que representa a sus compatriotas Sleaford Mods. Miles de chavales ingleses estaban esperando el primer acorde para empezar el pogo, pero es que joder, raro es que no se hubiera unido un gusano de la especia de Dune atraído por los machacones y agresivos ritmos de la batería de Isaac Holman. Porque Laurie Vincent te acuchilla con la guitarra, pero ver cantar y tocar la batería saltando y bailando a Isaac Holman es todo un espectáculo, además, es más chulo que Conor McGregor –y está casi tan cachas como él-, pero tiene tanto carisma que no puede resultar más que simpático –más tarde, el dúo estuvo con mujeres e hijos por la zona VIP más majos que un ocho-. De principio a fin vivimos un espectáculo incendiario, aunque con alguna pequeña pausa para los speeches de Holman, claramente estudiados para recobrar el aliento de esta auténtica bestia parda. A destacar también la conciencia de clase de sus letras, y que en un pequeño parón entre canciones, el público, espontáneamente, empezara los canticos a Jeremy Corbyn que se pusieron de moda en Glastonbury, a lo que Holman respondió con su apoyo y expresando su amor por todos nosotros y que a pesar del Brexit se sentían europeos.

Slaves / Foto: Adrian Morote Photography

Para nosotros, estaba clarísimo que no podía haber nada mejor, lo que quedaba hasta el final de la noche era un estudiadísmo fin de fiesta destinado a corear y bailar con bandas comerciales especialistas e infalibles. Los primeros, unos Love of Lesbian para el público español que abarrotó el escenario VISA. LOL pueden hacer esto de los festivales con los ojos cerrados, liberados de presentación de disco pueden tirar de hits hora y media que sus fans se lo pasarán pipa a base de cañonazos de confeti y un puñado de “emo-mentos”. En un FIB que ha decidido apuntalar la comercialidad del producto –muy lícito, porque esto hace unos años estuvo a puntito de morir-, Love of Lesbian tiene un hueco lógico en el FIB, más viendo que lo que venía después por el lado británico era del mismo palo. Otra cosa es que esto aporte musicalmente algo, pero eso cada uno que lo analice con sus gustos musicales y de ocio.

Love of Lesbian / Foto: Adrian Morote Photography

Lo dicho, la noche ya estaba desatada en formato radio fórmulas de éxitos y al mismo tiempo que los españoles disfrutaban con LOL, en el Escenario Las Palmas era el turno de Years & Years. Este trío londinense es dueño de toda pista de pop electrónico que se precie y ofrecen un espectáculo divertido, desprejuiciado y muy fresco. Ver darlo todo bailando y cantando a vocalistas como Olly Alexander –al igual que The Weeknd el jueves- es de agradecer, aunque la música no sea muy de tu rollo.

Years & Years

Nosotros, todavía encontramos un hueco para ver un poco a Havalina en el Escenario Radio 3, porque consideramos que la banda lo merece y “Muerdesombra”, su reciente nuevo trabajo, también. Haciendo chirriar sus sintetizadores, punzándonos con la guitarra, con sus melodías pesadas y voces sus hipnóticas, les dejamos para ver un poco a los cabezas de cartel de la noche, Kasabian.

¿Quién diría hace unos cuantos años que iba a parecer lógico que Kasabian fueran cabeza de cartel de un FIB? Está claro que la banda ha ido coleccionando hits disco tras disco, que ha sabido aguantar reinventándose en los últimos trabajos –de la electrónica del anterior “48:13”, han vuelto al rock con “For Crying Out Loud”-. Podré ponerme todo lo cascarrabias que quiera, pero la verdad es que ahora mismo, aunque por incomparecencia del resto, reinan en el brit pop comercial, que tienen un espectáculo vibrante y que tienen el lujo de sumar dos frontmans, Tom Meighan y Sergio Pizzorno.

Kasabian / Foto: Adrian Morote Photography

Para rematar la noche, porque verles otra vez me hace desear la muerte, unos Crystal Fighters que se están haciendo muy pesaditos y deberían espaciar un poquito sus visitas, o mandar una postal, no sé. Si su fórmula fuera atractiva, tendría un pase, pero la hippie rave ya hace bola.

Bueno, crítica pero también lógica, estos últimos años hemos disfrutado del escenario grande el último día con maravillas como Massive Attack o Kendrik Lamar, pero no había ni por asomo tanta gente gozando como con Kasabian y Crystal Fighters. Esto no es una opinión, es un hecho.

Lo de la remontada del FIB de los últimos años ya se queda corto, ahora ya tienen claro el combustible que necesita este motor para seguir en marcha. Está clarísimo que carteles como los de hace quince años no los volveremos a ver, que la vía comercial es la que impera ahora, pero habría que preguntarse ¿Aquellos carteles o similares llenarían lo suficiente para hacer sostenible el festival? Toda lectura tiene su réplica, todo festival tiene su público. El que considere que este ya no es su FIB –paradójicamente es una frase que repite gente que ya no venía cuando en principio todavía sí que era su FIB, o que ahora dicen que está petado y no se les vio hace pocos años cuando había ratos que parecía un parque de atracciones abandonado- tiene otras alternativas, pero esto es un negocio y ellos han descubierto que así les funciona. Ah, el tema de los ingleses; hoy he comido en un McDonalds dónde había unos cuantos cientos de ingleses que hacían cola hasta el parking por diferentes puertas. Todo ha ido fluido, nadie se ha colado, nadie ha montado un pollo y todos pedían perdón si te rozaban. No soy asiduo a estos sitios, pero cuando voy, y hay más de veinte españoles, he presenciado varios caos y conatos de combate. Por favor, mírense el ombligo antes de juzgar a los demás.

FIB 2017: CRÓNICA SÁBADO

FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

 

tomavistas horarios

TOMAVISTAS 2017 DESVELA SUS HORARIOS

Comienza la cuenta atrás para disfrutar de una nueva edición de Tomavistas. El festival madrileño llenará la capital de la mejor música los días 19, 20 y 21 de mayo, y por fin ha desvelado los horarios completos de su cartel.

Las puertas del Parque Enrique Tierno Galván se abrirán al público el viernes a las 16:00h, y poco después el rock de Holy Bouncer se encargará de inaugurar el Escenario Corona, a las 16:30h. Tras ellos llegarán a este escenario principal Los Bengala, Los Nastys y The Big Moon, para posteriormente dejar paso al potente directo de Lori Meyers, al esperado dúo inglés Goldfrapp y al electrizante sonido dance de Hercules & Love Affair.
En esta jornada, los primeros en subirse a las tablas del Escenario Wegow serán los prometedores White Bats, a las 17:10h, seguidos de Quentin Gas & Los Zíngaros, Aquaserge, Schwarz, C. Tangana y Svper. 

El sábado 20 de mayo se podrá acceder al recinto a partir de las 15:00h, y tan solo media hora después el cuarteto barcelonés Her Little Donkey hará resonar su música sobre el Escenario Corona. Les tomarán el relevo Rural Zombies, Kokoshca, Los Punsetes y León Benavente. The Horrors, Temples y Suuns serán los platos fuertes de una jornada en la que desde las 16:10h pisarán el Escenario Wegow las bandas Cala Vento, Alien Tango, Las Odio, Mourn, Baywaves, Aries y Delorean.

La sesión del domingo será la más madrugadora. A las 12:00h Tomavistas abre sus puertas para que los festivaleros puedan acudir en familia acompañados de los peques de la casa. A partir de las 12:40h por el escenario principal desfilarán My Expansive Awareness, Cómo Vivir en el Campo, Atención Tsunami, Morgan, Enric Montefusco, The New Raemon & McEnroe, Airbag y L.A, mientras que los protagonistas del segundo escenario serán, desde las 13:20h, los grupos Pavvla, Triptides, Las Robertas, Jeremy Jay, Fuckaine, Egon Soda, y Polock.

Un inmejorable cartel que Tomavistas 2017 tiene preparado para el 19, 20 y 21 de mayo: tres días de música y gastronomía en una de las mayores zonas verdes de la capital.

LOS IMPERDIBLES DEL FESTIVAL TOMAVISTAS 2017

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MERCÈ MÚSICA Y BAM, BARCELONA ACCIÓ MUSICAL PRESENTAN LA PROGRAMACIÓN MUSICAL DE LA MERCÈ 2016

Mercè Música y BAM, Barcelona Acció Musical, dan a conocer toda la programación de este año, que se llevará a cabo en diferentes espacios de Barcelona del 22 al 25 de septiembre.

Los escenarios del centro de la ciudad, Plaça de la Mercè y Avinguda de la Catedral, acogerán los conciertos de Mercè Música; y el BAM tendrá lugar en los escenarios de Plaça dels Àngels, Plaça Joan Coromines, los dos escenarios de Moll de la Fusta y la Antiga Fábrica Estrella Damm. El escenario Mediterràniament en la Playa de Bogatell contará con conciertos programados dentro de Mercè Música. Este año el Parc del Fòrum acogerá dos noches de conciertos de Mercè Música, el viernes 23 y sábado 24 en el escenario Fòrum Esplanada. Finalmente algunas de las emisoras de radio de Barcelona ofrecerán su programación musical de la Avinguda de María Cristina.

MERCÈ MÚSICA PRESENTA UNA PROGRAMACIÓN FESTIVA, DE CALIDAD Y PARA TODOS LOS PÚBLICOS

La música de la Mercè quiere mostrar tanto la riqueza de la escena musical barcelonesa y catalana como también de la música internacional. Como cada año la programación -a cargo de Jordi Turtós- invita al baile y la participación con propuestas para todos los públicos. Este año la programación de Mercè Música recupera dos escenarios, el de Fabra i Coats y el de la plaça de la Mercè (que sustituye a la plaça Sant Jaume). Estos se unen en el emblemático escenario en el corazón de la ciudad, la Avinguda de la Catedral, y los multitudinarios escenarios del Parc del Fòrum (este año con programación íntegra de Mercè Música) y de la Playa de Bogatell.

El escenario Mediterràniament en la Playa de Bogatell regresa este año la noche del viernes 23 de septiembre con los conciertos de Ramon Mirabet, Love of Lesbian Animal.

El nuevo escenario de la Plaça de la Mercè acogerá tres propuestas que renuevan los sonidos tradicionales surgidos de la cultura popular. El viernes 23 abrirán el escenario los Inxa Impro Quartet con Manu Sabaté al frente buscan el límite entre los sonidos tradicionales y demás músicas, explorando fronteras y utilizando la improvisación como herramienta de trabajo. Jordi Molina será el encargado de cerrar la noche del viernes con la presentación de su nuevo espectáculo. La Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) será la encargada de cerrar la noche del sábado dedicada a la actualización de los sonidos.

El escenario de la Avinguda de la Catedral acoge nuevamente una selección de sonidos del mundo que nos hablan, este año, de las diversas culturas nacidas alrededor del Mediterráneo. Abrirá el escenario Alfonso Vilallonga, el jueves 22, para interpretar los temas de Alphosphore Variations, un espectáculo y un disco lleno de referencias a la chanson francesa, pero también a la música cubana, las rancheras mexicanas y muchos otros sonidos, todos en forma de composiciones propias. El viernes 23, Maria Arnal & Marcel Bagés llevarán al escenario su repertorio de jotas, cantos reinterpretados con guitarras eléctricas o sonidos acústicos. La extraordinaria voz de Maria Arnal dará paso a Bachar Mar-Khalifé, cantante, compositor y multi instrumentista de origen libanés que vive en París con una propuesta musical que tiene en la voz del artista el protagonista principal. Finalmente el sábado 24, el escenario acogerá los conciertos de Cathy Claret con su último disco Solita por el Mundo y cerrará la noche uno de los conciertos más esperados: Kiko Veneno con La Banda del Retubre y El Cuarteto Bético de Cuerdas.

Una de las novedades de este año es el nuevo escenario en Fabra y Coats. El viernes 23, actuarán los grupos emergentes del Taller de Músics, que darán paso a Nakany Kante con su trabajo que funde la tradición africana con el pop y el rock. Cierra la primera noche en Fabra i Coats Baaba Maal (Senegal) una de las voces más reputadas y originales del continente africano presentará su último disco, The Traveller. Sábado 24 el jazz será el gran protagonista de la noche con los jóvenes músicos del Conservatori de Música del Liceu coordinados por el cantautor Roger Mas; a continuación una de las voces imprescindibles del blues Big Mama Montse (Montse Pratdesaba) con la Original Jazz Orquestra Taller de Músics y para cerrar la noche Dani Nel·lo uno de los grandes saxofonistas catalanes. El domingo 25 cerrarán el escenario de Fabra y Coats la Escola Superior Jam Session con un concierto para todos los públicos a la hora del vermut y la Festa Llatina organizada por Marcelo Rosero, cantante de La Sucursal SA, que tendrá lugar por la tarde. Participarán la orquesta de salsa Tromboranga, la salsa dura y el jazz latino de La Sonora Libre; y la salsa y el jazz latino con toques electrónicos de El Calor, donde también milita Marcelo Rosero. Completan la programación de la fiesta el colectivo de DJ El Sonido de Velda y el baile de los Ases del Swing.

Este año la programación del Parc del Fòrum será íntegramente de Mercè Música, el viernes 23 el escenario del Fòrum Esplanada acogerá los conciertos de Oques Grasses con su combinación de ritmos alegres y temas llenos de energía, La Gran Pegatina con su big band y cerrarán la noche La Raíz con su nuevo disco Entre poetas i presos. La noche del sábado con cuatro conciertos de lujo; La Sra Tomasa abrirá el escenario con su música latina con las tendencias más nuevas de la electrónica, el seguirá Dani Lanza con un concierto explosivo y original en el que mezcla ritmos que van de la rumba al groove, a continuación el plato fuerte de la noche con el concierto que ofrecerá Manu Chao. La noche la cerrarán los bosnios Dubioza Kolectiv con su hip-hop, reggae, dub, ska, rock y sonidos tradicionales del folclore bosnio

EL BAM ACERCARÁ A LA CIUDAD CONCIERTOS DE ROCK, SOUL, POP Y ELECTRÓNICA

Barcelona Acció Musical (BAM) dirigido por Marc Campillo acercará los sonidos emergentes del pop, el rock, el folk o la electrónica del panorama nacional e internacional. La programación del BAM se concentra en 5 escenarios repartidos por la ciudad; los dos del Raval, Plaça Coromines y Plaça dels Àngels; los dos escenarios del Moll de la Fusta ampliando así su propuesta; y finalmente, los conciertos que tendrán lugar en la Antiga Fàbrica Estrella DAMM con una programación repartida entre, sábado 24 y domingo 25.

La parte internacional proviene de 12 países: EEUU, Puerto Rico, Congo, Portugal, Reino Unido, Australia, Francia, Ucrania, Argelia, Bélgica, Brasil o Egipto formarán parte del cartel de la nueva edición del Barcelona Acció Musical - BAM.

Los escenarios del Moll de la Fusta serán los más internacionales del BAM con 9 de los 12 grupos procedentes de Francia, Egipto, Brasil, Argelia, Congo, Ucrania y Reino Unido. Empezará la noche del viernes 23 una de las voces de la savia nueva del hip hop estatal que más ha llamado la atención los últimos meses: Bad Gyal, la seguirán los Outer Space de Barcelona con su propuesta de funk instrumental continuarán el quinteto parisino Cabaret Contemporain su techno acústico que darán paso a la veterana formación antillana Vikings de la Guadalupe, que celebran 50 años en los escenarios. Cerrarán la noche del Moll de la FustaMaurice Louca con instrumentos tradicionales autóctonos (Egipto) y percusiones ancestrales que transita entre la experimentación y los ritmos populares, y el electro chaabi de EEK & Islam Chipsy. El sábado 24, abrirán el escenario los pioneros del afrobeat y el afrofunk en la capital catalana los Moya Kalongo, seguido de los brasileños meta meta con su música afrobrasileña, junto con DakhaBrakha y su folk ucraniano contagiado de ritmos de otras tradiciones de todo el mundo, los ingleses Flamingods, el congoleño establecido en BélgicaBaloji & la Orchestre de la Katuba y finalmente el argelino Imarhan con su blues del desierto.

El escenario de la Plaça dels Àngels ofrecerá una intensa programación de jueves a sábado. Abrirá el escenario el jueves 22, el cantautor Isaac Ulam con su último álbum, Ratpenat, seguido del Niño de Elche. Viernes 23, llega la francesa Jeanne Added, seguida del soul del septeto de Londres Ephemerals para acabar con el afrotrap del francés de origen guineano y senegalés Mohamed Syllya, alias MHD. Completarán la programación del sábado 24 el americano Chris Cohen con su pop psicodélico, la londinense nacida en Zimbabwe Eska, que defenderá su debut homónimo de 2015 y los franceses Zombie Zombie.

El escenario de Plaça Joan Coromines se abrirá, el viernes 23, con los conciertos de los asturianos Acid MessJuventud Juche con su último sencillo, Movimientos (2015), y la americana Catherine Harris-White y su proyecto personal Sassy Black. El sábado arrancará la jornada con Lafawndah, que defenderá su EP de debut Tan (2016), seguirán tres músicos de la subterránea escena psicodélica parisina bajo el nombre de Aquagascallo, para acabar con el pop atmosférico de los barceloneses Nothing Places.

La Antiga Fàbrica Estrella DAMM, ofrecerá dos días de conciertos y actividades. El sábado arrancará la jornada al mediodía (12: 30h) con los mallorquines Da Souza y el gallego Emilio José e os Indígenas. Por la tarde seguirán los conciertos de los australianos The Goon Sax, los sevillanos Sr.Chinarro, el cantautor inglés – establecido en Estados Unidos- Lloyd Cole y cerrarán la velada el madrileño C.Tangana y el rock alternativo de Triangulo de Amor Bizarro. El domingo, el escenario de la DAMM abrirá al mediodía con El Petit de Cal Eril junto con el portugués B-Fachada. La tarde empezará la última jornada presentando el proyecto en solitario del percusionista, productor y cantante Otura Mun, ÌFÉ, a continuación el americano Saul Williams presentará su último álbum MartyrLoseKing, finalmente el concierto de lujo de Konono nº1 meets Batida cerrará la jornada.

BAM Y MERCÈ MÚSICA APUESTAN POR EL TALENTO EMERGENTE

La ciudad está llena de talento musical: grupos, artistas, creadores y cuenta también con grandes centros superiores de música como ESMUC (Escola Superior de Música de Catalunya), Taller de MúsicsConservatori de Música del Liceu y la Escola Superior Jam Session. Por esta razón Mercè Música ha querido dar visibilidad al talento emergente programando a los jóvenes músicos de estas escuelas en los escenarios de Fabra i Coats y plaça de la Mercè.

El Festival BAM por su parte acogerá en el escenario de la Plaça Joan Coromines el proyecto Cabal Musical y la semifinal de Sona9. Cabal Musical es un proyecto de carácter social impulsado por el Departamento de Dirección de Estrategia e Innovación del área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona y coordinado por el Taller de Músics que apoya bandas jóvenes de barrios de la franja del Besós. Los grupos seleccionados y que se podrán ver son: Monica Makoni y Big Funk Theory. Por otra parte, un año más, se podrá disfrutar de una de las tres semifinales del Sona9, el concurso de bandas emergentes del grupo Enderrock y la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales. Abrirán la semifinal en Barcelona: Retirada!, Chet y Paper de plàstic. En el escenario grande del Moll de la Fusta se podrá ver los ganadores de la última edición del concurso El Brot 2016; Ice Cream.

MÁS MÚSICA

La programación musical se completará con la Banda Municipal de Barcelona, que hará un recorrido por la música catalana el sábado 24 en L’Auditori. L’Orquesta i Cor del Gran Teatre del Liceu dirigida por su director titular, Josep Pons con la soprano Marta Mathéu y el barítono Carles Daza que interpretarán piezas de Mozart, Donizetti y Lehár el domingo 25 en el Moll de la Fusta. Y finalmente el mismo domingo 25 en la Plaça de la Mercè tendrá lugar la cantada de habaneras y canciones de taberna que ha convertido en una tradición musical de la Mercè, este año con Peix Fregit, Port Bo y Grup Bergantí.

LAS EMISORAS DE RADIO TAMBIÉN LLENARÁN DE MÚSICA LA CIUDAD

La Avinguda María Cristina acogerá el jueves 22 la programación de la Cadena Ser, que nos acercará a los conciertos de Jordi Ninus, Alvaro Soler, Morat, David Otero y Juan Magan; el viernes 23 la música de la Cadena 100, con los conciertos Tornem a Sau amb Pep Sala, Bebe y Blaumut; y finalmente el sábado 24 le tocará el turno a Europa FM, que nos traerán la música de Terapia de Shock, Bryan Cross + Cantantes, Fangoria, Buhos y Dr.Prat.

MONKEY WEEK 2016 PORTADA

MONKEY WEEK 2016: NUEVOS ARTISTAS CONFIRMADOS, NUEVOS INVITADOS PROFESIONALES Y AVANCE DE PROGRAMACIÓN Y ESPACIOS

En la rueda de prensa celebrada ayermartes 6 de abril en el Palacio Longoria, sede de SGAE Madrid, los organizadores de Monkey Week han dado a conocer muchas de las novedades de su octava edición, a celebrar los próximos 13, 14 y 15 de octubre en Sevilla.

Tomando el mítico barrio de la Alameda de Hércules como epicentro del festival, Monkey Week contará con 18 espacios donde se desarrollará su programación principal:

· bares, salas de conciertos y discotecas a través del Circuito de Showcases Ron Contrabando desarrollado en Ítaca, Sala Fun Club (Escenario AIE – AIEnRUTa), Sala Holiday, Sala Malandar (Fiestas Capitán Demo de Radio 3), La Caja Negra, Kafka y La Sala, y otros showcases y conciertos en Sala X y La Calle
· espacios no convencionales: Parking Subterráneo del Hotel Patio de la Cartuja (Escenario Jägermusic), Casa Palacio Monasterio, La Torre Encendida – Radiópolis
· escenarios en espacios públicos: Escenario Ron Contrabando, The Happy Place
· teatros: Teatro Alameda (Escenario Son Estrella Galicia I), Teatro Central (Escenario Son Estrella Galicia II)
· espacios institucionales: Espacio Santa Clara (Ticketea Monkey Brain, Monkey Market, Escenario Arnette), CAS – Centro de las Artes de Sevilla (Escenario Fundación SGAE)

Además, desde el lunes 10 de octubre también se realizarán diversas actividades paralelas en otros espacios de la ciudad como el Edificio CICUS y el Café Casino de la Exposición, entre otros.

Arropados en la presentación por patrocinadores y colaboradores, a los que han querido agradecer públicamente su implicación en un evento de estas características, los organizadores han desvelado además un total de 39 nuevos artistas que se suman a la programación de showcases y conciertos del festival.

Participantes en la rueda de prensa de Monkey Week. De izqda. a dcha.: Pedro Perles (Perlita), Javier Campillo (AIE), Ramiro McTersse (Arnette), Tali Carreto (Monkey Week), Manuel Aguilar (Fundación SGAE), Antonio Muñoz (Ayto. de Sevilla), Arnau Sabaté (Jägermeister), Carlos Nuñez (Grupo Luis Caballero), Ismael García (Ticketea), Isabel Ojeda (ICAS), Armando Arratta (Estrella Galicia), Jorge Sobredo (AC/E). Foto: Luis Camacho.

Así, en esta nueva edición de Monkey Week podremos disfrutar de la naturalidad de Lorena Álvarez homenajeando de manera muy especial el cancionero sublime de Vainica Doble, el duende sin parangón de una artista de naturaleza tan jonda como mutante llamada Soleá Morente, el southern rock pergeñado con desmedida pasión por los clásicos pero con la vista puesta en el futuro de The Milkyway Express, el rol del cantautor urbano elevado al nivel de un trasnochado visionario tal y como lo interpreta Chencho Fernández, y las lúdicas ceremonias de garage underground coreable ejecutadas con garbo y maestría por Los Chicos.

También se añaden en esta nueva hornada nacional el paisajismo instrumental de Las Barbas Indómitas, el laconismo melódico de Sintaxis 52-13, el luminoso indie rock de The Aftersoons, el regusto lisérgico de Ex-Novios, el dance rock psíquico de Yellow Big Machine, la polvorienta sensibilidad folk de Izaki Gardenak, el latigazo eléctrico de Noise Box, la emboscada musical plagada de raíces de BoscoDúo Orquesta Regalizes o la copla desde una óptica contemporánea, el rock setentero entre el revisionismo y la reactivación de género por Holy Bouncer, el sonido atmosférico y adictivo de Gold Lake, el punk rock con músculo y malas pulgas de Little Cobras, la poesía callejera con actitud canalla de Morralla, la revolución sonora entre el rap de guerrila y el paroxismo instrumental de Revolta Permanent, y un sexteto capaz de escupir con elegancia sobre los tópicos de la clásica canción de autor como es Club del Río.

Además se ha desvelado la programación del Escenario Jägermusic, que este año vuelve a Monkey Week ocupando un espacio nada convencional: el parking subterráneo de un hotel en plena Alameda de Hércules. Las bandas que se presentarán en tan singular escenario serán The ParrotsKing Cayman,BaywavesTrepàtLos BengalaMy Expansive AwarenessBSN Posse y los ya anunciados con anterioridad Ocellot.

La última incorporación nacional de esta hornada llegará de la mano de GPS – Girando por Salas, que colabora en esta edición de Monkey Week presentando a una banda que es ya toda una institución, pese a su juventud, del garage en nuestro país: Los Nastys.

Por el lado internacional, destaca la nutrida representación procedente de México: la psicodelia rock de efluvios latinos de Carmen Costa, la sombra de la new wave más eléctrica apreciable en Candy, la sugerente sensibilidad a medio camino entre el folk de alcoba y el pop melancólico de Vanessa Zamora, y los riffs impetuosos de los potentísimos Yokozuna. También es apreciable la presencia de Portugal con tres valores en alza: el genuino lo-fi punk de Glockenwise, el chil-ambient-pop de magnética belleza de Surma, y los vibrantes espasmos art-punk de Cave Story. Desde Chile nos llegarán dos propuestas tan diferentes como Mariel Mariel, todo un icono del flow latino y Premio Pulsar a la Mejor Artista y Disco de Música Urbana este año, y la reverberación de los totems del folclore en los sonidos contemporáneos dePascuala Ilabaca, ésta última presentada como otros artistas anunciados con anterioridad gracias a la colaboración de AIE. La presencia internacional se completa con el sólido rock tenso y experimental de los belgas It It Anita y el cruce electrónico e inaudito entre la tradición y la vanguardia de los rusos Oligarkh.

A pesar de tantas novedades, la Organización ha confesado que el cartel de la próxima edición de Monkey Week no está cerrado y aun quedan algunos artistas por confirmar próximamente. Hasta el momento el cartel de Monkey Week 2016 es el siguiente:

AGORAPHOBIA / ALEX BASS & THE SAME SONG BAND / ALIEN TANGO / ALL LA GLORY / ALOHA BENNETS / APARTAMENTOS ACAPULCO / ARCO / ARIADNA CASTELLANOS + ED IS DEAD / ARIES / ATAVISMO / AUCELL CANTAIRE / BALA / BAYWAVES / BBBANG / BEACH BEACH / BEING BERBER / BOREALS / BOSCO / BOTTLECAP (SUECIA) / BSN POSSE / CALA VENTO / CANDY (MÉXICO) / CAPSULA / CAPTAINS / CARMEN COSTA (MÉXICO) / CAVE STORY (PORTUGAL) / CECILIO G / CHENCHO FERNÁNDEZ / C.I.A.N.U.R.O. / CLUB DEL RÍO / COPPERMINE / COWBOY LOVERS / CRÓ! / DETERGENTE LÍQUIDO / DIOLA / DÚO ORQUESTA REGALIZES / EL LOBO EN TU PUERTA / EL PÁRAMO / EL PETIT DE CAL ERIL / EX–NOVIOS / FAUX / FLAMARADAS / F.R.A.C. (FUNDACIÓN DE RAPEROS ATÍPICOS DE CÁDIZ) / FUCKAINE / FUTURO TERROR / GALGO / GENTEMAYOR / GLOCKENWISE (PORTUGAL) / GOLD LAKE / GRUSHENKA / HAIRY NIPPLES / HI COREA! / HOLY BOUNCER / HOLÖGRAMA / HOMELESS / I AM DIVE / INADAPTADOS / ISEO / IT IT ANITA ( BÉLGICA) / IZAKI GARDENAK / JAY / JULIO CABLE / JUVENTUD JUCHÉ / KID SIMIUS / KILL KILL! / KING CAYMAN / KING KHAN & THE SHRINES (CANADÁ) / KINGS OF THE BEACH / KOKOSHCA / KRIPTOLITES / KURT BAKER COMBO / LA TRUEKE / LAS BARBAS INDÓMITAS / LEE FIELDS & THE EXPRESSIONS (EE.UU.) / LE PARODY / LE VOYEUR MENDEZ / LITTLE COBRAS / LORENA ÁLVAREZ: HOMENAJE A VAINICA DOBLE / LOS BENGALA / LOS CHICOS / LOS JAGUARES DE LA BAHÍA / LOS NASTYS / LOS VINAGRES / LOS WALLAS / LUCAS COLMAN / MAGNOLIA SHOALS (DINAMARCA) / MARIEL MARIEL (CHILE) / MARIO DÍAZ / MARONDA / MAZONI / MELANGE / MICHAEL ROTHER PLAYS NEU!, HARMONIA & SOLO WORKS (ALEMANIA) / MIQUEL VILELLA / MIQUI BRIGHTSIDE / MIRAFLORES / MORRALLA / MUSELESS / MY EXPANSIVE AWARENESS / NAJA NAJA / NIÑO DE ELCHE + LOS VOLUBLE: EN EL NOMBRE DE / NOISE BOX / OCELLOT / OLIGARKH (RUSIA) / PAVVLA / PERLITA / PERRO / PIANET / PICORE / REVOLTA PERMANENT / RICK BRENDAN / RISKE ZÉRO (ISLAS REUNIÓN) / SALFUMÁN / SAN JERÓNIMO / SINTAXIS 52-13 / SOLEA MORENTE / SOLEDAD VÉLEZ / SOLO ASTRA / SPACE SURIMI / SURMA (PORTUGAL) / TEN BEARS / THE AFTERSOONS / THE MAGIC MOR / THE MILKYWAY EXPRESS / THE OCTOPUS PROJECT / THE PARROTS / THE WHEELS / TREPÀT / VANESSA ZAMORA (MÉXICO) / WHITE BATS / XEBI SF / YELLOW BIG MACHINE / YOKOZUNA (MÉXICO)…
…y algunos más por confirmar

Tras repasar la programación artística, en la rueda de prensa de hoy se han dado a conocer también los invitados internacionales confirmados hasta el momento en las Jornadas Profesionales Ticketea Monkey Brain.

Gracias a la colaboración del Programa de Internacionalización de la Cultura Española de AC/E (Acción Cultural Española), participarán en dichas Jornadas:

· Ruth Barlow, Beggars Group (Reino Unido): Directora de Live
· Rupert Orton, Promotora Rocking Good News (Reino Unido): Fundador y Director
· Russell Warby, William Morris Endevour (Reino Unido): Agente de Booking
· William Myers (Chilly): KEXP (EE.UU): DJ y Productor Creativo
· Mattias Tell, KulturUngdom (Suecia): Promotor
· Zhang Ran, Sounds of the Xity (China): Director y Programador
· Klaus Plewa, Arcadia Music Group (Austria): Programador
· Ivan Milivojev, AAA Productions (Serbia): Director y Programador
· Marteen Van Vugt, Mojo / Live Nation (Holanda): Programador

Gracias a la colaboración de la Misión Inversa Música de Extenda (Agencia Andaluza de Promoción Exterior), se contará con la presencia de:

· Carmen Barahona, Doll Music / Festival Orbita (Chile): Directora y Programadora
· Eduardo Calvillo, Ruido Fest (EE.UU.): Director y Programador
· Sergio Hydalgo, Ze Dos Bois (Portugal): Responsable del Departamento Musical
· Kate Hewett, Tramlines y The Harley (Reino Unido): Programadora
· Michael Hilgers, Greyzone Concerts (Alemania): Promotor
· Mauri Mendía, Agencia KOI (México): Promotor
…y más aun por confirmar

Además se contará también con la presencia de otros invitados internacionales como:

· Natasha Padabed, SKIF Festival (Rusia): Programadora
· James Young, Cherry Rock (Australia): Programador
· Manú Charritton, Festival Marvin y Patanegra (México): Programador
· Marcio Laranjeira, Lovers & Lollypops (Portugal): Promotor y Programador
· Hugo Ferreira, Omnichord Records (Portugal): Director

Antes de finalizar, los organizadores han repasado brevemente la dinámica de la tres jornadas principales de Monkey Week 2016, que consistirán en las siguientes actividades por días:

Jueves 13 de octubre

» Jornadas Profesionales Ticketea Monkey Brain (Mañana y tarde)
» Mercado Profesional Monkey Market (Mañana y tarde)
Showcases en Espacio Santa Clara – Escenario Arnette (Tarde)
» Concierto Inauguración en Teatro Central – Son Estrella Galicia: Niño de Elche + Los Voluble “En el nombre de” (Noche)
» Fiesta de Bienvenida para Profesionales, Prensa y Músicos en Casa Palacio Monasterio (Noche)

Viernes 14 de octubre

» Jornadas Profesionales Ticketea Monkey Brain (Mañana)
» Mercado Profesional Monkey Market (Mañana y tarde)
» Showcases y conciertos (mañana, tarde y noche según espacios)
» Concierto de Michael Rother plays Neu!, Harmonia & Solo Works en Teatro Central

Sábado 15 de octubre

» Jornadas Profesionales Ticketea Monkey Brain (Mañana)
» Mercado Profesional Monkey Market (Mañana y tarde)
» Showcases y conciertos (mañana, tarde y noche según espacios)
» Concierto de Lee Fields & The Expressions en Teatro Central

La próxima semana Monkey Week dará a conocer la programación completa de sus Jornadas Profesionales Ticketea Monkey Brain, que contará una edición más con conferencias, mesas redondas, sesiones de networking, encuentros profesionales, entrevistas públicas y otras actividades.

Además, el próximo martes 13 de septiembre se pondrán a la venta los diferentes tipos de entradas y abonos, según espacios y días.

Puedes adquirir ya tu Acreditación Profesional en este enlace.

Oferta de Abonos King Kong con acceso a todas los espacios de showcases y conciertos en este enlace.

Monkey Week 2016 se celebrará los próximos días 13, 14 y 15 de octubre en la Alameda de Hércules, Sevilla.

Conoce la Ciudad de la Música. Descubre hoy las bandas del mañana.

ASÍ TE CONTAMOS EL MONKEY WEEK 2015

ASÍ TE CONTAMOS EL MONKEY BRAIN 2015

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SONORAMA RIBERA 2016: MANUAL DE USO Y RECOMENDACIONES

Desde que tuviera lugar su primera edición en la Plaza de Toros de Aranda de Duero, el Sonorama no ha hecho más que crecer y desde ya hace bastantes años se ha consolidado como el festival de mayor importancia en cuanto a indie nacional se refiere. Todos esos cabezas de cartel patrios que copan la mayoría de festivales, y nos sabemos de carrerilla, pasaron por el festival arandino cuando no eran tan relevantes, y no han dejado de hacerlo desde entonces puesto que aquella confianza se está devolviendo por las bandas con verdadero cariño. Pero no de nombres “comerciales” vive el Sonorama, la presencia cuantitativa de artistas de diferentes estilos es inabarcable (con lo que cada cual puede componer fácilmente cuál cree que es “su” oferta cualitativa) y la apuesta por los artistas emergentes no solamente sigue intacta si no que se ha multiplicado, ya que a la transformación de la carpa “Future Stars” en un tercer escenario al aire libre, se le siguen sumando puntos en los que se pueden ver conciertos, ya sea en plazas, camping, etc. Esta es una de las importantes diferencias en cuanto a otros festivales de un mismo perfil de público; es cierto que están todos aquellos cabezas de cartel que se repiten por toda la geografía festivalera, pero el número de alternativas es muy importante y a tener muy en cuenta.

Sonorama Ribera también se ha caracterizado por incluir un pequeño número de artistas internacionales para sazonar el cartel, y si bien está claro que el poder económico del festival permite lo que permite, este año se ha recuperado un nivel importante reuniendo a algunos de los artistas foráneos de directo más efectivo de los que están de gira esta temporada por nuestro país, como son The Hives, Kula Shaker o Molotov.

Antes de hablar de más artistas, poco se puede decir de los méritos conocidos de este festival que ya no se haya dicho, como es toda la actividad diurna que se ofrece de forma gratuita en diferentes puntos de Aranda, salvo que aumenta y aumenta sin cesar y transforma el centro de la ciudad en un hervidero de aspecto magnífico. A los indispensables conciertos de la Plaza del Trigo, se le han sumado actuaciones en otros puntos como la Plaza de la Sal o el Camping, los Djs de la Plaza del Rollo y la Plaza del Arco Pajarito, e incluso un Escenario Charco en La Plaza de la Isla, dónde habrá una importante muestra de lo más importante del indie emergente latinoamericano. ¿Qué me dicen?

Algo significativo de lo que se ha hablado mucho estas dos últimas ediciones (creemos que esa era la verdadera intención de la organización) es la inclusión de viejas glorias un tanto naifs y alejadas del habitual espectro de este tipos festivales, como fue Raphael el año pasado y el Dúo Dinámico en este. Es un debate abierto, del que daremos nuestra opinión en las crónicas del festival, pero que tiene una fácil solución y más siendo un único nombre entre docenas y docenas: si no apetece, no verlos.

Como es costumbre, nosotros solemos hacer nuestra humilde tanda de recomendaciones que suelen ir enfocadas a artistas fuera de los cabezas de cartel o que se repiten menos en los festivales; puntos de interés que quizá puedan pasar desapercibidos y que creemos que merecen atención. El resto de artistas son fáciles de ubicar mentalmente con dar un solo vistazo al cartel y por supuesto hay de todo; cosas que nos gustan más y cosas que nos gustan menos, lo importante es que hay muchas cosas. Estás son nuestras diez recomendaciones:

Niño de Elche

Aunque no es en absoluto un artista novel, con su último disco “Voces del Extremo” ha sido cuando Niño de Elche ha llegado al gran público con su particular forma de interpretar el flamenco, tan experimental como reivindicativo. La fusión de diferentes influencias alejadas del clasicismo flamenco, la importancia de la poesía y la performance, son elementos de suficiente interés como para no perderse una de las posiblemente últimas interpretaciones del espectáculo “Voces del Extremo”, en la que Francisco Contreras se acompañará de la banda formada por Darío del Moral y Daniel Alonso de Pony Bravo, Raúl Pérez y Raúl Cantizano.

Ricardo Vicente

El aragonés Ricardo Vicente lleva una larga trayectoria siendo escudero de lujo de Tachenko, La Costa Brava o compartiendo trabajos con The New Raemon y Richi Vicente, pero desde que decidió lanzarse a construir una carrera en solitario ha demostrado su facilidad para crear composiciones pop de gran riqueza y personalidad repletas de relatos costumbristas, paisajes sonoros y una particular visión sobre los sentimientos humanos. Su último trabajo “Hotel Florida” nos pareció magnífico y por ello fue un placer entrevistarle al poco de su lanzamiento.

Papaya

Hemos elegido este proyecto de la canaria de ascendencia chilena Yanara Espinoza como representante de los artistas que actuarán en el Escenario Charco –novedad de este año-  que dotará de color con lo mejor del indie emergente latino la Plaza de la Isla de Aranda durante las jornadas diurnas del festival. En Papaya se mezclan desde la new wave hasta el bolero en una ecléctica, elegante y acertadísima combinación ochentera.

Maga

Desde que se confirmó la vuelta a la actividad de los sevillanos Maga, era más que probable su inclusión de su nombre en el cartel del Sonorama este año, puesto que Maga siempre ha sido un grupo fetiche para el festival. Su debut, el disco blanco, supuso uno de los mejores trabajos del indie de principio de siglo y contiene canciones tan significativas como “Diecinueve” o “Agosto Esquimal”. Será un placer volver a verles sobre el escenario.

Trajano!

Bastante hemos hablado en las páginas de byTHEFEST de Trajano!, pero es que es una banda que nos parece muy interesante. Acaban de sacar un EP “Rubí” en el que despegan un poco estilísticamente de su debut en largo “Antropología”, sumando a un post punk elegante e inquietante, ritmos más frescos y un eclecticismo que les hace abrirse a nuevos caminos. Aunque no son una banda de giras intensas e interminables, ya han tocado en casi todos los grandes festivales, por algo será.

Mayor Tom

Mayor Tom se podría englobar dentro del pop español más clásico, ese que llaman comercial, pero ninguna de esas etiquetas sirven para valorar el gran trabajo y la honestidad de un artista que se ha pateado todas las radios, platós de televisión, pequeñas salas, atiende con una sonrisa a todo aquel que se interese por su música y se nota que vive por ella. Su disco “Unfollow” quedará para el recuerdo por la canción “Tu barrera del sonido”, en la que se relata la historia de la hija del artista que nació con hipoacusia – somos felices de saber que ya puede escucharle gracias a un implante coclear- , pero el disco tiene más cosas, sobre todo corazón.

Kitai

Nosotros – a estas alturas la mayoría de los asistentes al Sonorama- somos muy fans de los conciertos de la Plaza del Trigo, de verla abarrotada y de saltar y bailar como energúmenos. De entre los conciertos que tendrán lugar en tan reclamada plaza (somos sabedores de que son multitud las bandas que prefieren tocar aquí a medio día que a primera hora en el recinto del festival) hemos elegido a esta madrileña porque creemos que encaja perfectamente con lo que se reclama en estos conciertos: adrenalina y movimiento (este año creemos que a priori no todos los de la programación de la plaza encajan igual de bien). Kitai realizan una suerte de fusión de indie rock, metal y funk con toques electrónicos, poco más que decir.

Disciplina Atlántico

Disciplina Atlántico es una banda que te sumerge en el underground sónico con una firmeza envidiable. Con sus textos hipnóticos y a veces inquietantes y las reminiscencias a Sonic Youth, Paralisis Permanente o Yo la Tengo, te trasladan a una época hace dos décadas en la que no se presagiaba el vacío dominante de mucha de la música que se factura en la actualidad.

The Levitants

Es inevitable no llegar a Interpol al escuchar a The Levitants, puesto que el post punk que practican está muy cercano al que regenera la banda de Paul Banks – escuchen “Coimbra”, el tema que da título a su último EP -. Pero no solamente esta referencia está presente en esta canción más enérgica, también en las más reposadas esas cascadas emocionales son evidentes. En absoluto queremos decir que sea un subproducto, empezar teniendo referencias claras no es nada malo si se llevan adelante con contundencia y eficacia, además siempre están a tiempo de pulir y encontrar su propio y único camino.

Melange

Melange además del nombre de la “especia” de Dune – la saga de novelas de ciencia ficción de Frank Herbert -, es el nombre de la banda formada por Daniel Fernández (Lüger, Magic Bus, Los Imposibles), Miguel Rosón (Bucles, Novak), Adrián Ceballos (RIP KC, Los Cuantos, Mohama Saz) y Mario Zamora (Lüger, Reserva Espiritual de Occidente, Cachalote, Tus Hijas), con la que transitan desde lo rock progresivo hasta el folk rock lisérgico, sin olvidar el kraut. ¿No son suficientes motivos para verles?


Cabe decir que en el resto del cartel hay otras bandas que nos encantan colocadas en la parte importante del cartel como Triángulo de Amor Bizarro, León Benavente, así como Perlita, Manel o Perro, que ya hemos recomendado en otros manuales, pero siempre intentamos, dentro de lo posible, dar a conocer nuevas propuestas.

LOS HORARIOS DEL SONORAMA RIBERA 2016

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2015 

 

LOL Viernes _ Javier Rosa

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

Aún recuerdo aquel verano del 2009, cuando el, por entonces, Low Cost Festival empezó a andar en la Zona Volvo del puerto de Alicante con apenas cuatro grupos por día, pero de la talla de Juliette Lewis, unos Vetusta Morla que empezaban a arrasar y unos The Sunday Drivers que daban los últimos coletazos de su vida como banda. Se podría decir que el proyecto apuntaba maneras ya desde su primera edición. Ayer, casi sin darnos cuenta del paso del tiempo, afrontamos ya su octava edición (séptima en Benidorm), con un cartel que, como viene siendo costumbre, mantiene su nivel de calidad/precio.

La primera sorpresa la encontramos en un acceso al recinto remodelado debido a reformas en las instalaciones. Pese a la poca gente de primera hora, al contrario que en años anteriores, no parecía funcionar con la fluidez necesaria para este tipo eventos.

Dejando atrás la entrada, el encargado de dar el pistoletazo de salida en esta ocasión, y de ayudarnos a hacer más llevadero el calor y el sol de las primeras horas, era, el muy idóneo para ello, Ángel Stanich. Casualmente el mismo que se encargó de finiquitar el SOS 4.8 hace un par de meses. Aquel fue mi primer encuentro con ese señor de abundante pelaje y, he de reconocer que pese a no haber escuchado más que un par de canciones, su propuesta logró conquistarme. Esta vez no iba a ser menos. Su folk rock de corte sureño, de los que invitan a carretera y manta, acompañado de una de las voces más características de la escena nacional actual, es siempre un gran acierto a cualquier hora del día. Hay conexión con el público. Capacidad para tocarte la fibra con temas como “El Outsider”, o arrancarte unos cuantos bailes, como con ese final con su canción bandera, “Metralleta Joe”.

El testigo lo recogía Testarosa, a los que seguro que muchos como yo, habéis conocido gracias a ser los ganadores del certamen Budweiser_emerge 2016. El cuarteto de Xátiva, entre los que se encuentran uno de los miembros del dúo Siberian Wolves (una de las últimas bandas nacionales que me ha conquistado con un disco demoledor) entre otros grupos de la zona, se llevaban así su merecido premio actuando en el escenario principal. Las expectativas me hacían esperar un directo contundente, que estuviese a la altura de sus dos EPs, especial mención para el último, “Ruido”, con temas como “Palabras”, “Océano” o “Novias de verano”, pero sin embargo, la formación no estaba del todo afinada, les falta aún algo de rodaje, que no dudamos que cogerán con el paso del tiempo, así que no les pierdan el rastro.

La siguiente parada, de lo que empezaba a ser noche, era La Maravillosa Orquesta del Alcohol. No me hagáis llamarlos La M.O.D.A. porque, personalmente, odio ese acrónimo y creo que le hace un flaco favor al grupo. Los burgaleses viene a ser la versión española de Mumfords & Sons, una versión suave de los Dropkicks Murphys (a los que por cierto telonearon). Esto es carne de cañon para festivales y sólo invita a mover las piernas.

Llegadas las 22:00 de la noche, tocaba el turno del primer concierto de masas, los catalanes Love of Lesbian. Y como era de esperar, muchos de los asistentes eligieron esa hora para entrar al recinto y, debido a la poca fluidez antes mencionada, se generó una larguísima cola que hizo que unos cuantos se perdieran el inicio de los lesbianos. Por otra parte, son tantas las veces que hemos podido ver a Santi y los suyos, que, en mi opinión, empiezan a acusar el desgaste y el cansancio, sobre todo al usar prácticamente los mismos recursos que hace 5 años, como ese homenaje al “¿Por qué te vas?” de Jeanette en el final de “1999”, que ya carece de la sorpresa que tuvo en su día. Tampoco parece que lleguen a funcionar del todo los nuevos temas de su recién estrenado “El poeta Halley”, pero sus hits son sus hits y siempre funcionan.

Love of Lesbian / Foto: Javeri Rosa

Con León Benavente, los siguientes en actuar, tengo un poco de conflicto: nunca me han acabado de atrapar sus discos. No se puede negar que “Ser brigada” ya es uno de los clásicos del indie patrio, pero me cuestan. En directo la cosa cambia, su música (a la que personalmente veo cierto parecido con la de El Columpio Asesino, no hay más que escuchar “Tipo D”), invita al trance colectivo. Repasando los temas de sus dos trabajos, “Gloria”, “Ánimo, valiente” y cerrando con el mencionado hit, “Ser brigada”, he de decir que dieron uno de los conciertos que la gente más disfruto de toda la jornada. Bien por ellos, aunque no quisiera ser yo el cuello de Abraham Boba (ese tipo que siempre confundo con Ricky Falkner), ¡que alguien le diga que se va a desnucar con tanto cabezazo!

Reconozco que el anuncio de Belle and Sebastian, la próxima parada, me sorprendió bastante. Me atrevería a decir que los escoceses no son muy del público objetivo del festival. Pese a ser una banda en activo y cuyo primer disco data de 1996 (20 añitos de nada), pocos son los que los conocen más allá de ser nombrados en la exitosa película “(500) Días juntos”, dónde la protagonista, Summer, elegía la frase “Color my life with the chaos of trouble” para firmar su anuario, y casualidad o no, se insinuaba que la magia de esta chica era la culpable de las inesperadas ventas del disco que contenía aquella canción llamada “The boy with the arab strap”. Así que, cerrando este paréntesis, tenía mucha curiosidad por ver cuál era la reacción de los lowers ante esta mítica banda. Y fue prácticamente la esperada: un público contemplativo que parecía no conocer demasiado el repertorio de los de Stuart Murdoch, y no acostumbrado a conciertos sosegados pasada la media noche. Aún así, nunca esta de más, y para los seguidores melancólicos, siempre es un gusto verles actuar. Siguen regalándonos buenos discos y buenos temas.

Belle and Sebastian / Foto : Javier Rosa

De lo que también tenia ganas en este primer día de festival era de mi segundo encuentro con los vascos Belako. Me dejaron noqueado en el Deleste Festival 2014, hace casi dos años, cuando tan sólo eran la banda revelación. No había tenido la oportunidad de volvérmelos a tropezar, y ahora con un reciente y contundente segundo disco, “Hamen”, cargado de trallazos pop rock, la cosa solo podía ser mejor. Y así fue. Qué bien suenan estos muchachos y cuanta energía transmiten con temas como “Track sei”, “Nomad” y, mi preferida, “Sea of confusion”. Se atrevieron incluso con una inesperada versión del “Paper planes” de M.I.A. Pese a todo, parece que no consiguen dejar del todo atrás lo de “banda revelación”, pero seguro que será cuestión de tiempo.

Los pasos nos llevaron hasta el escenario Budweiser. Allí esperaban Hot Chip, nos adentramos en la hora electrónica, la hora del baile. Y joder, ya era hora de tropezarme con ellos, después de asistir a dos festivales que los incluían en su cartel y no poder verlos por temas logísticos (que nada tienen que ver con el alcohol, lo juro). Allí sonaron clásicos como “Ready for the floor” o “Over and over”, y algunos de los singles de su decente último disco, “Why make sense?”, como “Huarache lights” y “Need you now”. Juegan con la ventaja de que, tanto si conoces como si no su repertorio, vas a acabar bailándolo, por algo son uno de los grupos bandera de la electrónica.

Hot Chip / Foto: Liberto Peiró

Pero como yo no soy muy de bailar, soy mas bien esa clase de persona que se queda anclada en la barra del pub, moviendo los cubitos del gintonic y cuyo máximo exponente de ritmo es “hacer como que toca la guitarra/batería”, me fui precisamente a buscar un poco de eso mismo: guitarras. Los Nastys llevaban un rato en el escenario Wiko repartiendo riffs, llegamos justo para verlos cerrar sus set. Pasados de vueltas, como se espera de un grupo como ellos, y a los que invitan los temas de su disco “Noche de fantasmas con Los Nastys”.

Nada que ver con el concierto que continuaba: WAS (más conocidos como We Are Standard, y anteriormente Standard). Su música ha cambiado tanto como las adaptaciones de su nombre, atrás dejaron su pop rock para suavizar y electrificar su propuesta hasta convertirse en una fiesta constante, así lo exigía Deu Txakartegui a su público: “este es un bolo para bailar”. Y el público respondió con los mejores temas de su último disco, “Gau Ama”, como “Irrintzi”.

Y de grupos que invitan al baile a más bailes, aunque de corte algo más oscuro (por momentos). Prácticamente llegando a la recta final teníamos a Monarchy, que nos regalaron algunos de sus singles más conocidos, “Living without you”, “Maybe I’m crazy” o “Disintegration”, en la que, personalmente esperaba que apareciera la que pone voz a la canción, Dita Von Teese, para poder hacer uso de la capilla hinchable de MTV Chapel y casarme con ella. Desgraciadamente, solo hizo acto de presencia en las visuales que proyectaban.

Así pues, con toda la bajona del mundo con mi no-boda, decidí concluir la jornada dejando a los lowers con otro clásico cierre de Elyella DJs. Mañana más.

Portada: Love of Lesbian – Javier Rosa

mundaka festival 2016 portada viernes

MUNDAKA FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

Destacábamos ayer el emplazamiento del Mundaka Festival así como su carácter relajado, principal valor del festival. Aspecto que corroboramos ayer, jornada artísticamente espléndida con una dupla espectacular: Berri Txarrak y Capsula.

Los problemas para aparcar en Mundaka se agudizaron ayer, por lo que Kometa sonaba ya cuando atravesamos el corredor natural que lleva a la península de Santa Catalina, dejando anclado en el puerto un globo aeroestático alrededor del cual curiosean los veraneantes.

Andoni Bonafau (voz y gitarra) dirige la entusiasta Kometa, banda indie de pop actual, con nítidas melodías y guitarras saturadas. El otrora trío navarro (de Viana), surgido de las cenizas de Smoking Hill, es ahora cuarteto con la incorporación del guitarrista Mattin Saldias (ex-Skasti Band), con el que ganan en presencia y empaque. En Mundaka, festival más importante de su gira, presentaron “Grabitatea”, segunda referencia discográfica, editada el pasado año tras debutar con un trabajo homónimo. Pero el cuarteto piensa ya en el que será su nuevo trabajo, “probablemente más rockero”, según nos confiesan después ellos -en su página de Facebook han publicado una foto del checksound de ayer, con la que podeís haceros una idea de la vista que tienen las bandas encima del escenario del Mundaka Festival-. Con Kometa charlamos tras su actuación, mientras encajan el equipo dentro de la furgoneta. En el recinto, suenan ya BTX.

Kometa / Foto: Anartz Bilbao

En cuanto a poder de atracción, Berri Txarrak es, sin duda, la principal referencia de la jornada. Así lo atestiguan las camisetas que portan los presentes, así como el puñado de (eternos) adolescentes que cantan a pleno pulmón, como en “Bigarren itzala”, tema de “Denbora da poligrafo bakarra”. El triple lp de veinte temas con el que el trío celebró el pasado año su 20 aniversario, iniciando una gira que un año después prosigue. Trabajo del que suena a continuación “Lemak, Aingurak” (ambos del lp más bailable del triple trabajo, “Helduleku guztiak”) junto con “Oreka”, hit que fundieron con una personal revisión del “Kids” de MGMT. Fueran estas las canciones más celebrada por nuestra parte, junto con “Jainko ateoa”; aunque nos pareció que el público prefirió el tramo final, más contundente y metalero a partir de “Ikasten”. Y para cerrar, una de amor, “Iraila”.

Berri Txarrak / Foto: Anartz Bilbao

Gorka Urbizu (voz y guitarra, superviviente del cuarteto original), David Gonzalez (bajo, también en Cobra y ex PLT) y Galder Izagirre (ex DUT y ex Kuraia), conforman hoy un trío demoledor, un viento huracanado que, afortunadamente, hace tiempo que rompió la barrera del sonido -el del idioma, queremos decir-, y cantando en euskera, ha sido capaz de labrarse un prestigio internacional. Tanto Danko Jones como Inspector Cluzo, que tocaron después, se reivindicaron gritando su propio nombre en sus canciones. Berri Txarrak, que significa Malas Noticias, no lo necesitaron. Enormes.

Si desde encima del escenario Berri Txarrak ha podido ver el mar y la isla de Izaro, nosotros hemos visto anochecer a su són. Mirando a nuestra derecha, entre el escenario y la ermita de Santa Catalina, una línea anaranjada separa el azul ya oscuro del mar del azul casi negro del cielo. A lo lejos, la figura de la plataforma de gas La Gaviota, isla de metal, rompe el horizonte

Con Berri Txarrak, Danko Jones, Inspector Cluzo y Capsula, la de ayer fue una jornada de guitarras y rockandroll en Mundaka Festival, compacta y homogénea, propia del Azkena Rock -por  poner un ejemplo, pues las cuatro han actuado allí en alguna edición-. Las cuatro estuvieron, además, muy participativas y comunicativas con el público.

Arrogante como siempre se presentó Danko Jones bajo un telon que llevaba impreso su nombre en rojo -el público se lo coreó leído en castellano, como es ya habitual-, para facturar en trío un vigoroso y contundente rockanroll, sin concesiones -presentaba “Fire Music”-, con temas como “Gonna Be A Fight Tonight” o “Sex Change Shake”. Comprobó, cuando recitó los nombres de los ídolos caidos, que el Mundaka Festival es más de Bowie que de Prince, y logró un consenso con Lemmy Killmister. Al contrario de Jones, al que en su concierto un tanto plano vimos falto de cariño, Inspector Cluzó pisó las tablas dispuesto a repartir amor.

Danko Jones

Malcon y Phil se toman esto con más humor, y se agradece. Con un formato tan en boga como el de dúo guitarra batería -“Fuck the Bass Player” se llama una de sus trabajos-, los gascones presentaron “Rockfarmers” ante una audiencia a la que atraparon. Los temas, nuevos. El show, el de siempre, con el batería contoneándose sexy subido al bombo y finalizando la actuación desmontando -o destrozando- la batería conforme tocan el tema final. Dinámicos y divertidos, se atrevieron además con una versión de “It´s Allright”, de Curtis Mayfield. Lo dicho, mucho corazón.

Aunque los cambios de set entre banda y banda son ligeros, la media hora de respiro entre actuación y actuación se agradece. En ellas, además, podemos perdernos arriba y abajo entre las callejuelas que nos llevan a los bares del pueblo. “Five years” nos pilla escaleras arriba, a la vuelta de nuestra última excursión al puerto. David Bowie se hace presente, Capsula está ya en escena.

Los bonaerenses Coni Lisica (bajo y voz) y Martin Guevara (guitar y voz) llevan ya suficientes años en Bilbao para que Capsula sea considerada una banda botxera. Además de Guantxe (batería), con quien forman un trio explosivo, cuentan para la ocasión, camaleónicos, con el refuerzo de Gaizka (esta vez sólo guitarra y no saxofón) y Ruben (teclados), de la elegante banda Audience. En Mundaka, retoman el homenaje que realizaron a David Bowie tocando íntegramente una de sus obras maestras, la indispensable “The Rise and Fall Of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars”. En su libro “Bowie”, Simon Critchley comienza realizando una “confesión bastante embarazosa -según reza el texto-. Ninguna persona me ha proporcionado tanto placer como David Bowie a lo largo de toda mi vida”. Quizá Capsula puedan corroborar semejante afirmación.

Cápsula / Foto: Anartz Bilbao

Mágico y centelleante, el “Ziggy Stardust” de ayer sonó, afortundamente, menos Bowie y más Capsula -la banda registró el homenaje en un disco que editó Gaztelupeko Hotsak-; o como dijo Guevara, “somos Capsula soñando a Bowie”. Con Coni, ayer de rubia, enrocada al bajo, Martin, de plata ayer, se encargó de poner la escena patas arriba, llegando incluso a surfear al público. En “Rock´n´roll Suicide” nos pareció adivinar una velada referencia a Alain Vega; y además de los temas del clásico de 1972, sonaron otros como “The Jean Genie”, que cantó Gaizka, e incluso una versión de la iguana de Detroit, Iggy Pop.

En principio escuchar “Changes” como inicio de la sesión del Dj nada más finalizar Capsula no fue de nuestro agrado, aunque hay que reconocer que el púbico disfrutó de una sesión dedicada íntegramente al Duque Blanco.

Bien entrada la madrugada, Aurora & The Betrayers clausuraron la jornada festiva, en un show que, tras una hipnótica intro, dejamos in crescendo. De negro riguroso, la pelirroja canta en Euskadi por vez primera, para presentar en noneto “VUDU”. Abandonamos su animado directo mientras suena “Who Do You Think You Are”.

Aurora & The Betrayers / Foto: Anartz Bilbao

Si a media tarde de ayer comenzó a chispear, durante la madrugada el fino sirimiri ha sido -casi-  incesante, aunque la temperatura era menos fresca que en la jornada anterior. Enfilamos la vuelta a casa mojados, sí, pero también satisfechos. Ha sido una gozosa noche de rockandroll.

 

DOMINGO PORTADA FIB

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

JUEVES

Por una serie de vicisitudes que no vienen al caso, cuando entré en el recinto festivalero John Grvy ya estaba a punto de terminar su corto set – media hora – en el Escenario Las Palmas, aun así nos dio tiempo para constatar que este chico parece haber embrutecido y personalizado el neosoul y r&b que le trajo a Benicàssim hace un par de ediciones. Bien por John Grvy.

Miramos el horario y los siguientes en tocar eran Perlita en el Escenario J&B South Beach. ¡Hostia! ¡Vaya cambio de nombres más radical tienen los escenarios de este año! Tras un par de minutos de desconcierto –soy un tipo al que le gustan menos los cambios que a Rain Man – me di cuenta de que ese escenario con nombre de carpa era el segundo escenario de siempre y que el FIB Club era ahora una carpa comisionada por Radio 3 en la zona de césped detrás de los puestos de comida. También fue un poco desconcertante que el escenario que suele estar cerrado los jueves –los jueves hay un poco menos de FIB- suele ser este al que me dirigía, el más alejado, y el de la entrada – el odioso bus de bebida energizante, pero que este año parece ser un escenario hecho y derecho- es el que estaba apagado. ¿Lo tienen claro? ¿No? Pues vuelvan a leerlo y dibújenlo en un papel.

Bueno, volvamos a la música: a Perlita les descubrimos en el anterior Monkey Week y desde entonces han pasado de ser unos auténticos desconocidos a colarse en un puñado de carteles importantes, y es que dan bastante juego. Diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica, un Pedro Perles eufórico en plan showman y vocoder, mucho vocoder. Perfectísimos para el cumpleaños de uno de los productores ejecutivos de Corrupción en Miami (no para un episodio, que ahí se ponían de lo más melancólico y coñazo).

El Guincho / Foto: Pau Bellido

Tras Perlita, en el escenario principal le tocaba el turno a El Guincho. Tenía ganas de ver en directo al canario con su tercer disco –“HiperAsia”-, un disco que me parece el más arriesgado de su carrera y en el que conjuga tantos elementos que es difícil de definir; por un lado está esa personal forma de entender y avanzar el pop que le caracteriza sumando todos los elementos multiculturales posibles –todo lo que está en la calle-, pero por otro también lo deconstruye y te lo lanza entrecortado de una forma que a veces te desorienta. El sonido ahora es igual de adictivo, pero menos vitalista y mucho más introspectivo, quizá más adecuado para otro lugar y a otra hora. A pesar de la trabajada –y en ocasiones racargada- producción, la puesta en escena fue austera, demasiado austera, lo que le restó poder empático y diluyó totalmente el atractivo. Actuó con banda – miembros de Extraperlo – pero a mí me dejó muy frío, y eso que iba con ganas.

Nuestra primera incursión en la Carpa FIBCLUB Radio 3 fue para ver a Teleman, uno de nuestros conciertos recomendados de esta edición del FIB. Los londinenses tienen un estilazo brutal, dominan el pop como solo en las islas pueden hacerlo y son capaces de rugir, de virar al kraut o de crear una melodía brillante como si fueran los mismos Belle & Sebastian. El concierto fue la típica sucesión de buenas canciones que te van acorralando hasta rematarte con temas destinados a ser himnos como “Düsseldorf” o “Glory Hallelujah”. Fue una lástima que no terminaran con alguna de ellas, porque la celebrada y bailada “Not in control” me parece de largo peor canción y por lo tanto peor broche.

Después de la delicadeza de estos jovenzuelos llegaron Soulwax en plan apisonadora. Algunos amigos me comentaron que lo ideal hubiera sido que hubieran programado a los hermanos Dawaele en su faceta de Djs, pero yo pensaba: “¿¿¿otra vez???”. Quizá el rock electrónico, el big beat y el house de trazo grueso de los belgas es demasiado monótono y pesado, pero nos hicieron los 90 muy agradables y solamente por eso hay que respetarles.

Skepta / Foto: Pau Bellido

Mucho más pesado me pareció el grime de Skepta, pero al menos su actuación fue breve. Este rapero inglés apareció enfadado con el mundo y seguramente se fue a su casa más enfadado todavía. Se quejó de los móviles, de la sociedad y del universo, pero no resolvió nada de ello, ni su concierto. Como terapia, bien, vale, acepto.

No me parecía que hubiera demasiada gente, pero luego caí en la cuenta de que era jueves, por lo tanto “estaba petado”. Hacía años que no se veía tanto color un jueves y parecía que el esfuerzo de programar a un cabeza de cartel de tirón como Major Lazer había dado sus frutos. Vamos a ver, no me entiendan mal, para mi Major Lazer es un bluf del tamaño del ego de Vladimir Putin, pero la gente lo goza. No tuvieron más que ponerse a vender motos que parecía que todo el mundo estaba con la billetera en la mano para comprar una. Diplo descargando sus hits enlatados, sus chicos en formato MC dándole cuerpo –una pena que faltaran sobre el escenario muchas de las grandes colaboraciones a la voz-, confetis, arengas y todo sin parar en modo ráfaga. Algo extenuante que solo se sustenta de esta forma, no le busquen más que no lo tiene. Hemos venido a bailar y lo hemos hecho ¿no?

Major Lazer / Foto: Pau Bellido

Todavía nos dio tiempo a llegar al final del concierto de Anni B Sweet y su suavidad y languidez casi nos mata. Propondría que alguien pusiera una cámara hiperbárica entre un concierto como el de Major Lazer y otro como el de Anni B Sweet, no puede ser saludable un salto tan radical. Tras la aclimatación todo bien, pero la impresión fue muy grande y eso que Anni ha virado hacia campos mucho más abiertos que el folk de sus comienzos y que ha enriquecido sus temas hasta llegar a un pop mucho más accesible.

Tras atemperar nuestros ánimos se nos hizo cuesta arriba volver a la algarabía que se preparaba; por un lado el maestro DJ Amable recetando pildorazos de indie mezclado con todo lo imaginable; por otro Marc Piñol, posiblemente el rey de la electrónica culta nacional; y por último el polifacético francés Mr Oizo, que no se ha bajado del caballo ganador desde “flat beat” y que es reclamado tanto por su música en festivales como este, como por bandas como Metronomy para poner imágenes a sus últimos singles. Lo testeamos todo, vimos que el guion seguía su curso de manera perfecta y nos fuimos al hotel ¡Todavía es jueves!

VIERNES

Hoy tendré que adelantar mi reloj de bolsillo, porque quería llegar pronto para ver a The Zephyr Bones – banda que me gusta mucho – y por poco me pierdo a Cosmen Adelaida – banda que me encanta -. Menos mal que llegué justo para ver cómo estos madrileños – con el aderezo del catalán Alex Marull –  domaban el ruido y me lo tiraban a los pies totalmente domesticado como unos auténticos maestros. Tienen grandes canciones, pero terminar los conciertos con el bombazo de “Becerro de oro”  debería estar prohibido, es como retar a Usain Bolt a una carrera y darle diez metros de ventaja.

Después de ver a esta buena banda en familia me fui al Escenario Las Palmas para ver un baño de masas, y es que no solo el fenómeno Hinds continúa creciendo, sino que todavía no sabemos dónde llegará. A estas chicas madrileñas ya las hemos visto tres o cuatro veces en esta revista y por tanto la excusa de “la frescura suple a la destreza” ya no nos sirve. Alguien decía a mi lado: “ya saben tocar bien, pero lo que tocan me sigue sin gustar”, bueno, tampoco es exactamente mi caso, su garage pop es entretenido, es muy casual y esas cosas, pero también es cierto de que su vacuidad es absoluta.

Hinds / Foto: Pau Bellido

Antes de que Hinds terminaran su set, nosotros ya estábamos apostados ante el Escenario Usura… perdón, Escenario Visa, para ver a The Soft Moon, una de las joyas ocultas del cartel de este año. Digo oculta porque en su momento álgido podías llegar a primera fila y volver a la barra sin tocar a nadie, algo inaudito ante la brutalidad que estábamos viendo. El espectáculo de estos californianos fue abrumador, post punk a millones de decibelios, darkwave desgarradora y un sonido totalmente apabullante que solamente quedó deslucido por la obsesión de Luis Vasquez de tocar un cubo de basura metálico a modo de timbal -¿WTF?-.

Tenía muchas ganas de ver a Aries, este proyecto unipersonal de Isabel Fernández me parece reconfortante y atractivo, pero su sonido en el Escenario FIBCLUB fue terrible y después de un par de canciones decidí marcharme, no quería que un problema técnico empañara la imagen que tengo de estas canciones y a bien seguro que habrá oportunidades mejores de disfrutar de ellas.

La siguiente parada en el tren del rock&roll era en el Southampton de Band of Skulls. Vamos a ver, estos chiscos me gustan, tienen singles de una efectividad indudable como “Himalayan” o “I know what I am”, pero hacen un stoner, blues rock, etc. etc. con demasiadas pocas aristas; de manual, de las primeras páginas del manual, de las de resumen. Su concierto fue mucho mejor que el que vi en el DCode de hace un par de temporadas, o en Les Arts de la anterior, pero solamente porque en aquellos había muy poco ambiente y en este el público inglés le dio bastante color.

Cuando salía del “Escenario te dejo dinero si me devuelves un poco más” una horda de ingleses casi me atropella y es que The Vaccines estaban a punto de empezar en el escenario principal. El FIB es un festival eminentemente británico y los movimientos migratorios hacia bandas de las islas son fácilmente predecibles –corriente camping/escenario principal sería como lo llamaría un oceanógrafo-. Desde que The Vaccines tocaran en la primera edición del DCode con un disco de inmediatez absoluta y dejes a unos Beach Boys pasados de speed ha pasado mucho y sobre todo muchas visitas a nuestros festivales. La verdad es que son carne de FIB -¿Cuántas veces han venido?- porque son capaces de empalmar singles durante una hora incluso dejando fuera buenas canciones. La efectividad del espectáculo solo depende de cómo encaren el repertorio, y esta vez tiraron por la calle de en medio, la de la contundencia, la de la fiesta asegurada.

The Vaccines / Foto: Pau Bellido

Otros que chutaron por en medio con potencia fueron Juventud Juché. Adolecieron del mismo sonido engolado de Aries, pero estos chicos pueden prescindir de sutilezas porque son más de derribar puertas a patadas que de tener la paciencia de encajar la llave. “Movimientos” debería ser la consagración de esta banda, están maduros y sobrepasan de largo a esas bandas de “nuevo garage” entre las que los ubican y con las que no tienen nada que ver.

En esta segunda noche del FIB 2016 las guitarras estaban a punto de abandonarnos para dejarnos en manos de un Jamie XX imperial; desde la sutileza del house aderezado de r&b hasta la contundencia drum&bass o el dubstep Jamie parecía que tenía las mangas llenas de ases. Bailar, bailar y bailar, el mundo se podía acabar que nos iba a pillar bailando. Echamos de menos a The XX, pero tampoco queremos perdernos esto. Calientes, calentísimos, nos pasamos por la carpa comisionada por Radio 3 para ver a Hidrogenesse, porque la banda más irreverente y original de nuestro país en muchos años merecía robarle algo de tiempo al británico. No vimos nada que no supiéramos, un espectáculo maravillosamente personal, de letras excéntricamente acertadas, y una carpa llena de gente coreando canciones mucho menos kitsch de lo que parecen.

Jamie XX / Foto: Adrian Morote

La jornada ya había sido realmente satisfactoria, pero nos quedaba un gran postre, nos quedaban The Chemical Brothers. Si hay alguien que enlace entre lo que han significado las más de dos décadas de FIB y lo que nos queda por delante son Rowlands y Simons. Nos han hecho bailar con hits tremendos – cayeron todos- pero siguen sacando discos donde suman perlas a un set list de escándalo. Si has conseguido que sus ritmos nada sutiles y sus melodías incandescentes no te atrapen, no mires las proyecciones de humanoides bailando tras ellos, porque entonces estás perdido.

Ni taxi ni hostias, media hora caminando hasta el hotel, había que transformar en energía cinética el espectáculo que nos acabábamos de zampar.

SÁBADO

Un “este muerto está muy vivo” o un mucho más español “no estaba muerto, estaba de parranda”, servirían perfectamente para ilustrar el FIB de este año, puede que el año del renacimiento. Precisamente ayer sábado se produjo una circunstancia que hacía mucho que no se veía en Benicássim y que en otra época era algo clásico: un lleno hasta la bandera. Nos comentaron que mucho antes de la hora de apertura había chavales con camisetas de Muse en las puertas del recinto haciendo cola para correr a conquistar las primeras filas del Escenario Las Palmas, nosotros les vimos nada más llegar para ver a Cápsula. Nuestra jornada musical comenzó en el escenario principal con los argentinos – pero vascos de adopción –  readaptando el “Ziggy Stardust” de Bowie. Readaptando que no imitando, porque si hay algo importante e imprescindible en este tipo de cosas, es que el músico se lleve el clásico a su terreno, porque no hay nada menos atractivo que una banda tributo y nada más excitante que las versiones con personalidad. Cápsula se llevaron a su rocoso terreno algunas de las mejores canciones que se han escrito nunca, e hicieron que el recuerdo del mito desaparecido fuera un cúmulo de sensaciones encontradas: lloramos con “Five Years” o “Starman”, y no pudimos dejar de bailar con “Sufragette City” o  “Rebel Rebel” en el extra bonus. Solamente por darle una lección de rock&roll a los chavales que esperaban a otra cosa y conseguir levantarles con esa tremenda garra, habría que darles un premio a un desatado y maravilloso Martín y por extensión a Cápsula. Hicieron bailar y corear a varios miles de personas que circunstancialmente ya estaban allí y no era para verles a ellos. ¡Bravo!

Cápsula / Foto: Pau Bellido

Tras recordar a “Ziggy” decidimos sacrificar a La Femme –aunque nos dijeron que fue un concierto tremendo- para ver la segunda parte del concierto de Ramírez Exposure en la carpa de Radio 3. El crecimiento de Víctor Ramírez y su banda es evidente y ya esperamos con curiosidad la continuidad del magnífico artefacto que es “Book of Youth”, un compendio de pop personal, delicado y algo naif, con grandes melodías que te atrapan con una facilidad pasmosa. Con una versión de Marc Johnson se despidió deseándonos un buen FIB, una buena tarde y una buena vida.

Tras comprobar que el melodramatismo pop de Walking Cars era totalmente insoportable, decidimos volver a la carpa para ver a Baywaves, y es que el producto nacional abunda en el cartel de esta edición del FIB. Su lisergia pop te traslada a los dos primeros discos de Tame Impala, aunque quizá con algo más de suavidad y ternura. Estos jóvenes tienen buen gusto para la psicodelia ligera y dulcificada y por lo tanto su escucha es agradable y reconfortante.

De camino a The Coral escuchamos que Zahara estaba haciendo una versión de “Te debo un baile” de Nueva Vulcano, pero las prisas por ir a ver uno de los conciertos importantes de la jornada nos hicieron obviar a la joven de Úbeda. Nada más empezar The Coral vimos que la cosa iba en serio, ya era hora de que alguien rodara el botón del volumen al 11 porque a muchos conciertos parecía que les faltaba ese punch necesario. Estos tipos suenan a clásicos, tienen tantos ingredientes que apabullan; tan pronto te pueden trasladar a los sonidos que dieron nacimiento al brit pop, como al rock más ácido de los 70. Los desarrollos instrumentales resultaban abrumadores y las canciones de su reciente “Distance In Between” se sumaron a la perfección a un repertorio lleno de temas imperecederos. Dieron un señor concierto.

The Coral / Foto: Pau Bellido

Aunque el concierto de The Coral nos pareció magnífico, hicimos una escapada para ver a Lois –las distancias en el FIB no lo son tanto-, porque teníamos muchas ganas de ver la evolución del proyecto de Lois Brea. La verdad es que la palabra perfecta es esa: evolución, porque ya se puede observar cómo van cuajando unas canciones valientes que, llámenme loco, me hacen pensar en David Byrne. New wave y “post muchas cosas recicladas” le sirven a Lois para dar rienda suelta a su creatividad y experimentación, solo por ello merece todo lo bueno que le venga.

El siguiente alto en el recorrido fue para ver a Echo & The Bunnymen, auténticos magos y referentes de los 80. Lejos de sonar puramente nostálgicos, tiraron de una contundencia digna de agradecer. Aunque tienen clásicos para dar tres conciertos, su reciente “Meteorites” (2014) – incluso “Fountain” (2009) – no desmerecen ese legado y por tanto sus conciertos no resultan en absoluto anacrónicos. Con un sonido potentísimo y con un Ian McCulloch con la voz íntegra – algo admirable tras comprobar que continua con la costumbre de trago y calada – , nos llevaron por un viaje oscuro pero evocador hasta estremecernos con “Killing Moon” y mandarnos a otra parte con “Lips like sugar”. A otra parte fue el final del concierto de The Shivas, y es que estos chicos de Portland tienen un enorme encanto. Enmarcados en ese garage pop sixtie tan de moda en la actualidad, con reminiscencias surferas y oceánicas –aunque Portland es más de secano que Toledo-, aciertan en las melodías y suenan menos lo fi que muchos compañeros de generación – el lo fi está bien, pero a veces se agradece alguna melodía cristalina – y se ganaron constar dentro del saco de los descubrimientos de esta edición.

Antes de acabar The Shivas ya parecía que el mundo se fuera a acabar, que las rebajar fueran a comenzar, que regalaran Iphones 6, o que Jesucristo estuviera transformando el agua en cerveza, y es que estaba a punto de comenzar Muse y la gente corría a ver el que para muchos era el único concierto del día. Perdonen el inciso, ¿saben ustedes que odio a Muse?. Bueno, la verdad es que ayer me mediqué bastante ante un posible fallo multiórganico producido por mi alergia al rock grandilocuente y ególatra, pero ese antídoto autorecetado dejó de hacer efecto a las pocas canciones y por mi salud tuve que marcharme. ¿Qué vi? Pues un señor que quiere ser al mismo tiempo Fredy Mercury y Monserrat Caballé, eso sin olvidar que quiere que su guitarra suene más alta que ninguna en el mundo, que seguramente después de fregar estruja los estropajos mientras hace una pose rockera y que si pudiera haría esculpir su rostro en el Monte Rushmore: señores, este es Matt Bellamy y el tipo gordo que le acompaña es su ego.

Muse / Foto: Pau Bellido

Me sentía sucio y la mejor manera de devolverme al camino del estilo y el buen gusto fue con The Kills. Les vi hace unas semanas en el Mad Cool y me encantaron, pero en este FIB me acabaron de enamorar. Mosshart y Hince, Hince y Mosshart, cada uno en su papel son arrebatadoramente sexys, y si a eso unimos la cadencia de unas canciones oscurecidas pero no ennegrecidas, tenemos ante nosotros un espectáculo cojonudo. No acabamos su set porque repitieron casi al dedillo su concierto de Madrid y porque Soledad Vélez y sus nuevas canciones merecían la escapada. La chilena no dejó que el sonido infernal de Muse se colara en su carpa y nos hizo volar con sus nuevas y sintéticas canciones. Es increíble como una trasformación tan profunda pueda mantener intacta la personalidad del artista, se le ve suelta y cómoda y eso se trasmite.

Antes de acabar la noche bailando el house de Disclusure como si el mundo fuera a acabarse, pasamos a ver a Bloc Party y comprobar que la banda de Kele Okereke se está diluyendo como lágrimas en la lluvia. Su punch lleva tiempo perdido, y aunque “Hymns” es menos sonrojante que los anteriores trabajos no queda nada de aquel vigoroso grupo de sus dos primeros trabajos.

DOMINGO

Tras tres jornadas extenuantes no había más remedio que recoger nuestra dignidad maltrecha y encarar la última del domingo con estoicismo, porque el FIB 2016 nos tenía preparado como fin de fiesta un menú variado y suculento.

Si el sábado el recinto del festival había estado a reventar, ayer se preveía un bajón de público monumental, como finalmente corroboramos. Jóvenes ingleses arrastrando el petate con la cara desencajada y quemada por el sol era el estereotipo de humano que nos encontrábamos en sentido contrario cuando nos acercábamos a la entrada desde el parking. Pero nosotros, con más corazón que cerebro, conseguimos llegar pronto para ver a Tijuana Panthers poner en marcha el Escenario VISA. A pesar de que la climatología moderada y suave del fin de semana había decidido abandonarnos por un sol justiciero, los pocos cientos que nos presentamos ante la banda de Long Beach disfrutamos al borde de la lipotimia de una lección de garage sixties y de surf pop de factura impecable y gusto exquisito. En una época en la que el desparpajo y el lo fi enmascaran muchas carencias, da gusto como otras bandas son efectivas sin efectos, solamente con una buena melodía bien llevada; “Redheaded Girl” o “Creature” no necesitan nada más.

Tijuana Panthers / Foto: Adrian Morote

Desde otra parte mucho más sucia del condado de Los Ángeles llegaron Fidlar. Se palpaban muchas ganas por ver a estos tipos que últimamente han despachado algunos de los más refrescantes artefactos de la escena punk californiana; si para Tijuana Panthers éramos unos pocos cientos, para Fidlar ya éramos unos pocos miles. Empezar con una versión íntegra y de factura perfecta del “Sabotage” de los Beastie Boys marcó las intenciones de una banda divertida, adrenalínica y guerrillera. Se encuentran cómodos tanto en el punk pop vitamínico como en el harcore melódico, pueden virar hacia el garage lo fi – “Max Can’t Surf” podría ser perfectamente de los Black Lips”-, o si quieren pueden parecerse a Rage Against the Machine – escuchen “Punks”-, tienen himnos para parar un carro y toda la chavalada allí presente se los sabía de cabo a rabo. Tras una espectacular sesión de mosh pit, en la que varios cientos se pusieron a correr en círculos antes de atacar un divertidísimo pogo, y después de que HELP STAFF 207 sacara de muy malas maneras a dos inofensivos chavales por el foso en uno de los actos más despreciables que he visto en mucho tiempo, Fidlar terminaron uno de los mejores conciertos de este FIB con la mayúscula “Cocaine”.

Fidlar / Foto: Pau Bellido

Tras Fidlar decidimos bajar pulsaciones con Jess Glynne, una artista que arrasa en UK y que tiene un hit como “Rather Me” que se saben todos los británicos presentes en Benicássim. Del rythm&blues al disco más ochentero pudimos reconocer en ella desde a Adele o Beyoncé hasta Whitney Houston. No creemos que pase a la posteridad, pero tampoco tiene la necesidad de crear una corriente filosófica, es pop.

Antes de ver a Mac DeMarco nos acercamos a ver un poco de Catfish & The Bottlemen, el enésimo hype del indie mainstream del Reino Unido. Triunfarán, lo aseguramos, pero su indie pop épico es del montón y no precisamente del montón bueno –además de que la voz de su cantante es irritante-. Recogen todos los ingredientes que funcionaron en bandas anteriores como The Kooks, Two Door Cinema Club, The Vaccines, Palma Violets o Circa Waves, los agitan y te los lanzan a la cara. Si esto es “the next big thing” que paren el coche o me bajo en marcha.

Mac DeMarco y su panda de freaks salieron al escenario muy relajados interpretando los temas más evocadores y tranquilos de su discografía, como “The Way You’d Love Her” o la maravillosa “Salad Days”, temas que el público se sabía al dedillo y que eran solo el preludio de la colección de divertidas excentricidades de Mac y sus amigos. Mientras caían temas ya clásicos de su repertorio como “Cooking Up Something Good”, “Ode to Vicery” o “Let Her Go”, empezó el show de bailes, bromas y de desvestirse –porque lo que llevaba el bajista era un vestido de señora-. También de saltar al público; ese mismo bajista celebró su último día en la banda con un stage diving, lo mismo que hizo DeMarco antes de cerrar el concierto con ”Still Togheter”. El canadiense tiene un carisma fuera de toda duda y dos puñados grandes de buenas canciones, pero aunque el concierto fue de menos a más nos dejó un poco fríos, fue mucho más soso que su último concierto en el Primavera Sound.

Antes de prepararnos para los grandes conciertos del Escenario Las Palmas, pasamos a rendir pleitesía a Chucho en la carpa de Radio 3. Como viene siendo habitual en este nuevo retorno, encara sus sets con la presentación de su nuevo disco y una vez avanzados en materia van soltando píldoras como “Perruzo” o “El Detonador EMX3”. Pero no importa, estas nuevas canciones también serán clásicos algún día. A la media hora exacta de Chucho salimos disparados para ver a Kendrick Lamar y solamente el retraso de casi diez minutos nos permitió llegar para verle salir al escenario. “HOW MUCH A DOLLAR COST?” en una enorme pantalla fija al fondo del escenario fue el único recurso que necesitó el rapero de Compton para vestir su set. Cuando tienes el don de este tío la crudeza de sus letras impacta más si va acompañada con la austeridad sobre el escenario. La banda que le acompañaba al final de las tablas fue dejando fluir sonidos jazzy, funky o góspel para que Lamar relatara con firmeza las vivencias y pensamientos que han hecho de “To Pimp A Butterfly” uno de los mejores discos de hip hop en muchísimos años. Dónde unos necesitan cien productores y mil samplers, Lamar solamente un sinte, una guitarra, un bajo y una batería; dónde otros necesitan diseñar su flow, el solo necesita no dejar de enlazar palabras. Aunque no soltó ninguna arenga social –la verdad es que sus letras ya tienen bastantes- era curioso ver como una audiencia compuesta mayoritariamente por jóvenes blancos ingleses se sabía todas las letras como si fueran auténticos Boyz N The Hood  –con “King Kunta” el karaoke fue impresionante-. En resumen: Kendrick Lamar “King of FIB 2016”.

Kendrick Lamar / Foto: Adrian Morote

Antes de prepararnos para ver a Massive Attack pasamos por el set de Dj Shadow como simple ejercicio de nostalgia, pero después del emocionante espectáculo de Lamar nos pareció que el repertorio de Shadow estaba siendo demasiado lúgubre y denso.

Lo más importante del concierto de Massive Attack era comprobar si su directo no había caído en la autoindulgencia de tanto single reciclado en reclamos publicitario y ni mucho menos fue así. Apoyados en lo que parecía una inmensa sala de máquinas –aunque hubiera una batería y un set clásico, entre las sombras parecía emerger la sala de máquinas de un barco-, fueron densos, contundentes y oscuros. Las cadencias de estos padres del trip hop hacían sudar nitroglicerina y la tensión musical era palpable y apabullante, tan apabullante y efectiva como su clásica sucesión de mensajes intercalados entre noticias locales; pudimos ver desde la de la presencia de Pedro Sánchez y Andrea Levy en el FIB, la mayoría de edad de Froilan, hasta recoger ideas impactantes sobre Turquía, el terrorismo o el Brexit, del que son firmes opositores. Cerraron con “Unfinished Sympathy” con la colaboración de Deborah Miller y a los pocos que habíamos aguantado nos mandaron a casa con las pulsaciones al ritmo de sus suaves sucesiones de bpms.

Massive Attack / Foto: Pau Bellido

La reconciliación del FIB con su público está casi certificada. Esta ha sido sin duda la edición más exitosa en muchos años y parece que han encontrado la clave para que el futuro del festival sea sostenible: cabezas de cartel de mucho tirón como Muse, Kendrik Lamar, Major Lazer o The Chemical Brothers, mucha electrónica, un puñado importante de artistas nacionales para reconciliarse con el público español y algunas píldoras fuera de todas esas líneas para darle consistencia al cartel. El año que viene más.

 

ASÍ TE CONTAMOS EL MAD COOL FESTIVAL 2016

JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The StrypesGarbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de SoundgardenRed Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s AddictionPerry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

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L KAN ESTARÁN EN LA TECERA EDICIÓN DEL TRUENORAYO FEST

El Truenorayo Fest sigue desvelando poco a poco el cartel de su tercera edición. Ahora son L Kan los que se unen al festival que se celebrará de nuevo en el Casal Jove de Puerto de Sagunto el 23 y 24 de septiembre y que ya había anunciado la presencia de ExtraperloAries, Caliza, Salfumán,  El Último Vecino, Violeta VilPacífico y Arre! Arre!.

LKan son ya una banda veterana dentro del indie nacional, desde el sentido del humor y una acidez enmascarada en lo naïf han conseguido un nutrido de seguidores no tan solo aquí, si no también al otro lado del charco. Además de sus propios trabajos, también son conocidos por sus colaboraciones Aviador Dro y La Monja Enana y por sus coloridos y concurridos conciertos.

Aquí tienes la revisión que L Kan acaba de publicar de “Rata de dos patas” de Paquita la del Barrio

El cartel del TruenorayoFest 2016,  de nuevo organizado por  Hits With Tits, está diseñado por la ilustradora Ana Galvañ.

Esta fue nuestra crónica de lo que vivimos en el Truenorayo Fest el año pasado:

UNA OPCIÓN DIFERENTE (II): TRUENORAYO FEST

 

mad cool portada

MAD COOL FESTIVAL PRESENTA SU CARTEL POR DÍAS

El Mad Cool Festival, que celebrará su primera edición el 16, 17 18 de junio en la Caja Mágica de Madrid, anuncia la distribución por días de sus artistas tras la resaca de la confirmación de The Who. También están disponibles las entradas de cada jornada.

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

The Hives BBK Live 2013

THE HIVES ESTARÁN EN EL SONORAMA RIBERA 2016

El Sonorama Ribera realizó una fiesta de presentación el pasado sábado en el Teatro Barceló de Madrid, y claro, nos esperábamos algunas confirmaciones, pero nada tan potente en magnitud ni cantidad. El próximo agosto estarán en Aranda de Duero los suecos The Hives, que tienen uno de los directos más salvajes y divertidos de garage rock de los últimos tiempos, además de otra banda internacional del calibre de The Bohicas, que también estarán en el Low Festival y que nos gustaron bastante en el pasado Primavera Sound. Entre los nombres nacionales destacan la presencia del Niño de Elche, que se ha convertido en adalid de la del flamenco trasgresor como pudimos ver en el pasado Monkey Week, además de Izal que vuelven al festival que les vio crecer hasta el fenómeno de masas que es hoy en día y Love of Lesbian que posiblemente se conviertan en la gran banda de indie nacional que en más festivales nos encontremos en 2016.

También fueron confirmados el sábado Barbott, Belize, Carlos Sadness, Clara Plath, Delorentos, Ellos, Igloo, Kitai, La Frontera, Luis Brea y el Miedo, Miss Caffeina, Mucho, Ricardo Vicente, Second, Señores, Shinova, The Great Barrier, The Purple Elephant y Tigres Leones, que se unen a 091 que fue el primer adelanto del cartel.

Toda la información del Sonorama Ribera en: http://bythefest.com/festivales/sonorama/

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2015