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ENTREVISTA: EL COLUMPIO ASESINO

El Columpio Asesino es uno de los protagonistas de la temporada de festivales. Han pasado por Bilbao BBK Live, Low o Arenal Sound, y les esperan Sonorama, Mona Fest, Ebrovisión, Kutxa Kultur Festibala o Deleste, entre otros. Están recorriendo la geografía estatal presentando “Ballenas muertas en San Sebastián”, un disco arriesgado y tormentoso que pretende ser reflejo del momento que vivimos. Hablamos con Albaro Arizaleta sobre este nuevo trabajo, los fines de ciclo, los festivales y muchas otras cosas interesantes.

 

Tras alcanzar el éxito con “Diamantes”, habeis publicado un disco arriesgado, cuando quizá el camino más fácil hubiera sido suavizar el sonido y hacerlo más accesible. ¿Os estimula el riesgo o es que estáis sobrados de confianza?

Nosotros siempre hemos hecho lo que hemos querido. Teníamos los mismos objetivos con “Diamantes” que con el resto de los discos, pero parece ser que con él dimos en la diana. Con “Ballenas muertas en San Sebastián” teníamos claro que, por la coyuntura del momento, queríamos hacer algo diferente, y lo hemos querido reflejar tanto con el sonido como con el concepto del disco.

 

¿Sois conscientes de que parte del público que sumasteis puede no llegar a metabolizar bien el nuevo disco?

Somos conscientes de que el disco era arriesgado desde que lo estábamos gestando en Bigüezal. Pero por otra parte también creo que son de agradecer las propuestas arriesgadas, y habrá gente que se descuelgue, pero también otra que se suba al nuevo proyecto, como con cada disco.

 

¿”Toro” es un lastre artístico o una bendición, como el gran éxito que os ha catapultado? ¿Puede restar visibilidad al resto de vuestro trabajo?

“Toro” es una bendición, aunque a veces los éxitos te acaban aburriendo. Hay que estar por encima de esas cosas. Si a lo largo de tu discografía logras hacer un par de temas que trasciendan al tiempo, eso que consigues. ¿Que luego acabas aborreciéndolos? Este trabajo es así. Para nosotros ha sido genial componer un tema que haya conectado tanto. Cuando lo hicimos no teníamos ni idea de la repercusión que iba a tener y no nos esperábamos algo así, porque no es una canción con los patrones y la estructura de un hit; es una canción muy extraña, la voz entra al minuto y medio, solo se hace una vez el estribillo y al final, no tiene una composición muy clásica. Nos sorprendió muchísimo. ¿Que ahora estemos un poco hartos del tema? Pues también, pero hay que reconocer que hemos conseguido mucho gracias a “Toro”.

 

Habéis estado dos años de gira y luego tres meses encerrados y aislados en el pequeño pueblo de Bigüezal para grabar el nuevo disco. ¿No tenéis miedo de acabar tirándoos los instrumentos a la cabeza los unos a los otros?

Sí que teníamos un poco de miedo de acabar hasta los huevos los unos de los otros, pero la verdad es que el experimento funcionó muy bien y tenemos un recuerdo fenomenal de ese verano. Optamos por hacer algo así porque estábamos sin canciones, en medio de una crisis, y decidimos coger el toro por los cuernos. Crear un espacio de trabajo y de concentración.

 

 

Tanto en las letras como en el sonido, el nuevo disco supura decadencia y desencanto social. Si estamos ante el final de algo, ¿qué es lo que le sigue?

No lo sé, la verdad es que nosotros, más que ofrecer respuestas, lo que lanzamos son interrogantes. Escribimos sobre lo que estamos sintiendo como el fin de una época, de un modelo social, el fin de unos valores y de una manera de vivir, y no tengo ni idea de lo que viene después. Son tiempos muy excitantes, espero que por lo menos esta crisis sirva para que tomemos conciencia de nuestro papel como ciudadanos y para estar más alerta. En este país nos hemos relajado muchísimo, eso es lo que ha pasado.

 

Aparte del tema del final de ciclo social, ¿hay alguna metáfora con respecto a vosotros mismos como banda?

Cuando surgió el título de “Ballenas muertas en San Sebastián”, esa ballena éramos nosotros como grupo, porque hubo momentos que pensamos que podría ser quizá nuestro último disco. No lo sabíamos, lo pasamos muy mal y sí que sentimos que era el final de algo. Había un par de paralelismos en ese sentido; una decadencia del exterior, del sistema, o lo que sea, y al mismo tiempo nuestra decadencia como banda.

 

Una vez exorcizado ese momento en forma de disco, ¿cómo veis esa situación ahora?

Conseguimos sacar el disco adelante y nos relajamos un poco, pero tenemos que juntarnos y hablar. Con este disco hemos cerrado una etapa, es un trabajo en el que se condensan propuestas ya planteadas anteriormente, pero llevadas al extremo, creo que en ese sentido ya hemos ido demasiado al hueso de la canción. No sé qué camino nos podría llevar a reinventarnos, pero por el que vamos ya ha llegado a su fin.

 

Por la potencia de los ritmos y el uso del lenguaje, los temas que cantas en el disco parecen mucho más agresivos, pero tras la dulzura de la voz de Cristina Martínez se esconden paisajes iguales o más inquietantes. ¿Buacais ese contrapunto?

Es una suerte tener dos cantantes tan antagónicos. Siempre hemos jugado con esas dos cartas: las canciones más melódicas se las damos a Cristina, porque las resuelve mejor, y las que son más mántricas las dejamos para mí. Nos gusta jugar con eso porque le quita linealidad al disco, puedes cambiar de registros y resultar más rico.

 

En la reedición del disco “La Gallina”, Loquillo colaboró con vosotros cantando “Yo soy tu hombre”. ¿Qué os puede unir a un artista como Loquillo? ¿La actitud?

Tampoco hay una gran historia detrás. Cuando estábamos preparando la reedición, nos dimos cuenta de que cuando entraba la voz en el tema la voz nos recordaba a algunas canciones de Loquillo, y por aquel entonces nuestro manager tenía contactos con él. Empezó como algo anecdótico, fue cogiendo forma y al final surgió una colaboración interesante, además de una amistad.

 

Pero parece que al menos en actitud tenéis más en común con artistas más veteranos que con algunos de los nuevas bandas indies con las que compartís festivales y seguidores; la “mala baba” que ya habéis comentado en otras ocasiones.

A las nuevas bandas les quedan muy lejos los ochenta, el punk y todo esto. Se nota quiénes hemos sentido los últimos coletazos de aquel espíritu. Hemos mamado de grupos que nos han dado otra actitud, y a muchas bandas jóvenes les falta ese poso o ese bagaje. Entiendo que cada uno hace lo que le da la gana, pero la crítica que hacía en aquel titular era por romper una lanza por las propuestas más arriesgadas en los festivales, porque parece que se está estandarizando un sonido bastante amable y que se echa en falta ese riesgo.

 

 

¿Crees que se está produciendo lo que ya se está llamando “la burbuja de los festivales”?

Creo que ahora están de moda y va mucha gente, pero no sé que porcentaje de los que van conocen a los grupos que tocan. Hay gente que va a los festivales como antes iba a las discotecas, pero bueno, tampoco nos vamos a quejar de que antes no había y que ahora hay demasiados. También es extraño lo variado que es el público dependiendo del festival, hay algunos en los que el público va más a su bola y en otros es más entendido, por decirlo de alguna manera. Los festivales son un fenómeno que se me escapa, hay multitud por todos lados y creo que antes o después estallará esa burbuja

 

Participaste en el documental “Oírse” de David Arratibel, tanto en la banda sonora como contando tu experiencia como afectado por acúfenos -sonidos fantasmas o inexistentes- . ¿De qué manera te afecta esa patología a la hora de plantearte la música?

Me afecta bastante, hasta en el sentido de tocar y ejecutarla. Los cascos que he llevado toda la vida son unos cascos de obra, de hecho los primeros que llevaba en la gira me los tuve que fabricar yo, porque no existían unos adecuados. Me los pongo porque me tengo que proteger del ruido. Al mismo tiempo, como me aíslan, me puedo poner una claqueta a un volumen no muy agresivo, que es lo que creo que me causó el acúfeno. También me ha influido al componer letras, he compuesto canciones en torno al acúfeno. Está bastante presente en mi manera de vivir la música.

 

Este año volvéis a participar en multitud de festivales de verano. ¿Qué diferencias planteáis en estas actuaciones y las de las salas pequeñas?

Muchas. Para empezar, en un festival tienes que adecuar el concierto a un minutaje concreto. Por otra parte, debes ser consciente de que entre las cuatro o cinco mil personas del público puede que haya muchas que no te conozcan, por lo que el set list tiene que ser como exponer tus mejores galas en un escaparate. En las salas ya sabes que la gente que paga va específicamente a verte y se conoce tu repertorio, por eso el concierto es más largo, tocas caras B y todas esas cosas que tus seguidores agradecen.

 

Habiendo rodado ya por casi todos, ¿qué festivales os estimulan más? ¿Donde os sentís más a gusto?

Depende de la hora que te toque, etc. Al Sonorama le tenemos mucho cariño, porque vamos muchas bandas españolas y al final coincides con amigos. Es un festival en el que estamos realmente a gusto y lo pasamos bien.

 

En septiembre volvéis a México. Ya son muchas visitas y muchas experiencias, incluido un terremoto. ¿Qué os atrae del país?

Se agradece el aire fresco que aporta. Tuvimos la suerte de que nuestro primer disco ya se publicara allí y hemos ido con cada trabajo, esta vez será la sexta o la séptima. No sé qué factor hace que algunas bandas tengan más tirón en México, pero para nosotros la experiencia siempre ha sido para repetir. La próxima vez vamos a un festival en Monterrey, y supongo que haremos un par de fechas más. Según cómo vayan las cosas, quizá volvamos a final de gira.

aupa lumbreiras

INFORMACIÓN Y REGLAS ZONA DE ACAMPADA Y PARKING

La organización ha publicado recientemente en su cuenta de Facebook oficial la siguiente información y sugerencias relacionadas con la zona de acampada y parking.

 

- Tanto las zonas de acampada y zona de parking son completamente gratuitas.
- SERVICIOS: Habrá servicio de duchas, agua potable, varios puntos de aseos y contenedores de recogida de residuos y plástico, por primera vez habrá un punto verde de recogida de vidrio y envases ligeros que darán regalos (agua, hielo, gorras, sombreros, cargadores de móvil, etc…) a quienes quieran reciclar. Pedir civismo y respeto por el medio ambiente y la organización en cuanto al depositado de residuos en los puntos adecuados, también se repartirán bolsas de basura por parte del personal de la organización.

- Por primera vez existirá una pequeña zona de sombra para los primeros asistentes. Se aconseja traer carpas, sombrillas o cualquier otro material que os pueda proteger del sol.

- Habrá carpa de 500 m2 con servicio 24 horas de barra para bebidas y hielo, así como puntos de restauración con varios tipos de comida.

- Habrá seguridad durante las 24 horas del día y personal de control para ayudar en todo lo posible.

- Está prohibido utilizar camping gas por motivos de seguridad.

- Las zonas de acampada y parking están bien delimitadas, está prohibido por motivos de seguridad y organización, acampar fuera de las zonas delimitadas, ya sea parking, pasillos o parcelas no autorizadas. Existirá un parking específico para caravanas o furgonetas para los que quieran acampar junto a ellas.

- Pedimos respeto a los vecinos de los campos y parcelas del entorno, respetar viviendas y cultivos. Que los festivales no supongan un mal recuerdo y puedan llevarse un grato recuerdo del paso de los festivales durante este año.

- Por seguridad no dejéis nada de valor en la tienda de campaña.

 

Lollapalooza

Lo mejor del Lollapalooza 2014

Ya os contábamos a principio de semana como transcurrió el Lollapalooza 2014. Chicago y sus rascacielos fueron testigos por décima vez de uno de los festivales más representativos de los Estados Unidos. Tres jornadas que recopilaron a grandes artistas del momento y que no dejaron indiferente al mundo de la música.

Tres días después de su conclusión empiezan a aparecer en youtube los diferentes conciertos al completo. Nosotros hemos recopilado los que mejor calidad ofrecen para que podáis ver como fue transcurriendo el festival.

INTERPOL

CHVRCHES

SKRILLEX

ARCTIC MONKEYS

FOSTER THE PEOPLE

BOMBAY BICYCLE CLUB

KODALINE

PHANTOGRAM

WRESTLERS

cabecera Die Antwoord

CRÓNICA ARENAL SOUND: DOMINGO

Todo tiene un final. Incluso el Arenal Sound, que se ha prolongado durante casi una semana. El festival bajaba el telón ayer dejando un sabor agridulce, ya que si la jornada del sábado destacó por las sorpresas, la del domingo estuvo marcada por las decepciones. Pero vayamos por partes, porque el día empezó muy bien, gracias a El Columpio Asesino. Hay que ver cómo ha crecido la banda navarra desde aquellos primeros discos en que coqueteaba con el indie o el sonido Manchester. “Ballenas muertas en San Sebastián”, su último (y mejor) álbum, ha completado el giro apuntado en “Diamantes”, y su directo es de una solidez aplastante. Abren con “Babel” y “Escalofrío”, con ecos de Suicide y krautrock que han asimilado con absoluta naturalidad. De hecho, la electrónica asume el protagonismo, pero el show no es una fiesta. Las canciones de El Columpio Asesino hablan de coches bomba y de mochilas abandonadas en estaciones, mientras Cristina Martínez fustiga un pad de percusión electrónica. Música acorde con tiempos sombríos, que la propia Cristina y Álvaro Arizaleta recitan más que cantan, y en la que no hay lugar para concesiones. Como mucho, la trompeta de “Edad legal” (a cargo del teclista Íñigo Sola) y un tramo final en el que el alucinado público adolescente que asiste a su pase puede soltar la presión acumulada con “Toro”, su tema más conocido. Magníficos.

 

Álvaro Arizaleta (El Columpio Asesino)

 

Reciente aún su actuación en el Bilbao BBK Live, los londinenses Bastille llegaron al Arenal Sound para mostrar el reverso de El Columpio Asesino. Lo que en los españoles es densidad sonora, actitud y compromiso, en los ingleses se convierte en puro escapismo. Reunieron a una gran cantidad de público en el escenario grande y salieron al son de la sintonía de “Twin Peaks” (Angelo Badalamenti), que para eso tienen un tema titulado “Laura Palmer”, pero desde que comenzaron con “Bad Blood” y “Weight of Living, Pt. II” quedó claro que son una boy band enmascarada de promesa synth-pop. Su estética, la imagen que proyectan, los bailes de Dan Smith, las melodías y el tratamiento vocal de las canciones van en una dirección muy clara, y las hordas de jovencitas que les aclamaban en las primeras filas demuestran que la fórmula les ha funcionado. Otra cosa es que su propuesta sonora posea alguna solidez. Que no es el caso. Del puñetazo de realidad servido por El Columpio Asesino pasamos sin solución de continuidad a temas trufados de coros de estadio que sustentan proclamas como “You Will Live Forever” (en “Poet”). El final, con “Of The Night” (especie de spin-off de “The Rhythm of the Night”, de Corona) y “Pompeii”, ratificó su triunfo entre una chavalería que, al terminar su concierto, huyó masivamente hacia el camping, de donde ya no volvería hasta bien entrada la madrugada.

 

Dan Smith (Bastille)

 

Ese fue el motivo por el que FM Belfast empezaron su actuación ante un público más bien escaso. Aunque quizá otra de las razones sea la música que sonaba por los altavoces para amenizar la espera. Abramos paréntesis. Queridos técnicos de sonido del mundo: Ya sabemos que “In the Air Tonight”, de Phil Collins, suena fabulosa por los potentes altavoces de los grandes equipos, y que debe ser la grabación sonora más perfecta que existe, pero, de verdad, es horrible. No insistáis. Basta. Por favor. Y, ya puestos, lo mismo vale para los temas de Dire Straits. Cerramos paréntesis. La banda islandesa (curiosa la fijación de los programadores del Arenal Sound con los países nórdicos), que este año también ha pasado por el Sónar, salió al escenario dispuesta a darlo todo. De hecho, hasta se diría que iban pasados de revoluciones. Como unos !!! (Chk Chk Chk) de garrafón, abonados al trazo grueso, comparten con Matt and Kim, que habían actuado el sábado, el gusto por el snippet, pero mientras que el dúo de Brooklyn lo utiliza como recurso irónico, para FM Belfast es un gancho populista. Así, el público, que mayoritarimante no conoce “Brighter Days”, puede levantar el puño y asentir satisfecho cuando la convierten en “Wonderwall” (Oasis). La operación se repite en “Nicole” con el “Pump Up The Jam” de Technotronic (elección lógica, ya que su sonido deriva hacia el eurodisco) o en “I Don’t Want to Sleep Either” con “(You gotta) Fight for your right (to party)”, de Beastie Boys, mientras otros temas propios como “DeLorean” o “Everything” pasan más desapercibidos, pese al despliegue bailable y de cariz humorístico que se gasta el grupo liderado por Lóa Hlín Hjálmtýsdóttir y Árni Rúnar Hlöðversson (sí, sus nombres son bastante más intrincados que sus canciones). Al final, tanto va el cántaro a la fuente (la lista de préstamos se amplía con el “Bring the Noise” de Public Enemy) que termina por romperse, y la cita anecdótica se come literalmente el discurso principal cuando les da por regresar al escenario y abrir el bis con “Welcome to the Jungle” (Guns N’Roses). A mitad de “Lotus” (su particular versión del “Killing in the Name of” de Rage Against The Machine), y como sobrepasaban el tiempo de actuación asignado, les cortaron el sonido. Por pesados.

 

FM Belfast

 

No obstante, la gran decepción de la noche llegó de la mano de Mando Diao. Es evidente que en “Aelita”, su último disco, ya no queda nada de aquel simpático grupo de garage que fueron en sus comienzos (nada extraordinario, por otra parte), pero verlos aparecer en escena y pensar que habían sido captados por una secta fue todo uno. No ayudó el místico discurso inicial sobre un amigo muerto de cáncer hace un año, ni unos trajes diseñados por su peor enemigo, ni una escenografía que parecía una reproducción de la Fortaleza de la Soledad de Supermán construida por un artista fallero. Siendo benévolos, se diría que los suecos buscaban un impacto glam. Siendo crueles, que se han apuntado a la cienciología. En cualquier caso, entraron en materia musical con “God Knows” y la cosa tampoco mejoró. Inevitable recordar a los noruegos A-ha escuchando el barnizado sintético que han dado a su repertorio con objeto de amoldarlo al cariz bailable de su sonido actual. Para cuando tocaron “Sweet Wet Dreams” (con un arreglo de guitarra española que apesta a tópico) la rechifla era general, exceptuando a los incondicionales, que lo son, lógicamente, de su etapa más reciente, y que pudieron saltar a gusto con “Gloria”, que puso el cierre, y con un bis en el que tocaron “Dance With Somebody” y “Black Saturday”. Verlo para creerlo.

 

Mando Diao

 

Los ingleses Circa Waves tenían todos los números para convertirse en la revelación del día. Insultántemente jóvenes, debutaban en España sin haber publicado aún su primer álbum, pero con un puñado de singles que les han convertido en una de las promesas de la escena anglosajona. Ya hay quien asegura que son los nuevos Strokes, y escuchando “Young Chasers” habría que darle la razón. Pero también recuerdan a The Kooks, Vaccines o Libertines (“Get Away”). Efectivamente, suenan a cualquier cosa menos a ellos mismos. En todo caso, la personalidad la pueden adquirir con el tiempo, porque todo lo demás lo tienen: Frescura, contundencia, repertorio (presentaron bastante material nuevo) y concisión: En 35 minutos habían terminado. Convincentes, aunque todavía demasiado miméticos.

 

Circa Waves

 

Disc jockeys aparte (no, no amanecimos en la playa), quedaba por ver a los sudafricanos Die Antwoord, razón de la visita a Burriana de no pocos “sounders”, que reventaron el escenario principal para asistir a una demostración de fuerza que, sin embargo, supo a poco. Porque Ninja y Yo-Landi Vi$$er ofrecieron una ración de hip hop intachable, rapeando con flow y actitud agresiva sobre las bases del efectivo DJ Hi-Tek, pero de un grupo con su trayectoria visual previa (sus notables clips) se esperaba una performance más espectacular. No faltaron hits como “Enter the Ninja”, “I Fink U Freeky”, “Baby’s on Fire” o ese “Pitbull Terrier” en el que samplean a Goran Bregovic. Tampoco el talante tan particular que exhiben, que ellos denominan zef y que conjuga el sonido rave de los noventa con el orgullo white trash. Su presencia impone, cuando suben los bpm’s arrollan a todo el que se ponga por delante, y la voz de rata histérica de Yo-Landi contribuye a crear un ambiente psicótico que, de alguna manera, convierte el show en una ceremonia que transmite cierto peligro y hasta un componente insano, que enloquece a un público entregado de antemano. Dan miedo, y al mismo tiempo son conscientes de su condición de producto pop de masas. El signo de los tiempos. El año que viene, más.

 

Die Antwoord

Fotos: Liberto Peiró

Lollapalooza-2014

Así fue el Lollapalooza 2014

Ayer concluyó el festival Lollapalooza, que se celebra en el Grant Park de Chicago, dejando tras de sí tres días de grandes directos y artistas de renombre. El festival, que se pudo seguir en streaming durante todas sus jornadas, estuvo marcado por grandes actuaciones y una asistencia masiva.

En estos tres vídeos repasamos como se desarrolló su décima edición.

El viernes comenzó su andadura, que ha reunido alrededor de 100.000 personas por día, con las actuaciones de Arctic Monkeys (concierto completo aquí), Lorde, Interpol, Iggy Azalea y Eminem. Fue éste último quien gozó de la mayor asistencia de público y, junto con Rihanna, nos dejó el momento de la jornada, y posiblemente del festival (Aquí puedes ver algunos vídeos de la explosiva pareja, grabados por aficionados)

 

El sábado los 8 escenarios esperaban las actuaciones de Nas, Calvin Harris, Warpaint, Spoon, Foster The People y Cut Copy, entre otros. Estos fueron los mejores momentos que nos dejaron sobre el escenario.

 

Para el domingo, el festival se reservó las actuaciones de Skrillex, Chance the Rapper y Kings of Leon, que cerraron una edición con balance positivo y que, como cada año, sigue creciendo.

 

cabecera biffy clyro

CRÓNICA ARENAL SOUND: VIERNES

Ya lo advertimos en el reportaje previo dedicado al Arenal Sound: Como consecuencia de la abrumadora reiteración de nombres que exhiben los festivales, las crónicas desde Burriana son selectivas, otorgando prioridad a artistas que actúan en exclusiva o que no han pasado anteriormente por otras citas estivales españolas este año. Por eso, el viernes, nos tomamos la libertad de pasar por alto a Sidonie, The Right Ons, Triángulo de Amor Bizarro o Izal, grupos que han actuado muy recientemente en Contempopránea, BBK Live, Low, FIB, etc. y que ya han sido objeto de reseña en byTHEFEST. Así pues, nuestro picoteo del viernes comenzó con uno de los platos fuertes del Arenal Sound 2014: Miles Kane, buque insignia de la nutrida representación británica de la jornada.

 

Miles Kane

 

Y lo cierto es que supo estar a la altura. Salió acompañado por su banda al son del “Loaded” de Primal Scream, arrancó con “Inhaler” y no dio tregua en la hora y cuarto que duró su concierto. Lo suyo es clase pop inglesa en una tradición que se inicia en los Beatles, pasa por The Who o Bowie y llega hasta Paul Weller, uno de sus modelos indiscutibles (no hay más que escuchar “You’re Gonna Get It”). Se sintió a gusto desde que pisó el escenario, y fue dejando caer perlas como “Counting Down The Days” o “What Condition Am I In?”, consciente de que en sus dos álbumes no hay material de relleno. En “First Of My Kind”, el teclista Ben Parsons se desdobló a la trompeta, para dar paso después a un “Give Up” en el que, como es costumbre, introdujeron un guiño a “Sympathy for the Devil” (The Rolling Stones), y tras “My Fantasy” llegaría un tramo final apoteósico, con “Don’t Forget Who You Are”, “Rearrange” y un largo “Come Closer”, que cerró un pase impecable, de gran nivel. Sin duda, el mejor de la jornada.

 

Miles Kane, dándolo todo

 

Los jóvenes Peace comparten bastantes influencias con Kane, y además les añaden otras sin demasiado disimulo, como The Cure (muy evidente en “Lovesick”). El único álbum de la banda de los hermanos Koisser prometía una actuación refrescante y sin complejos, que sin embargo dejó un sabor de boca agridulce al poner en evidencia que todavía están buscando una identidad propia. Del acento bailable que toman prestado a Foals (“Wraith”) al toque afro deudor de Vampire Weekend (la guitarra de “Bloodshake”), apuntan maneras en todas las direcciones a las que parecen dirigirse, pero da la sensación de que todavía no saben a qué carta apostar el indudable potencial que poseen. En todo caso, una estupenda oportunidad para ver a una banda en crecimiento que puede deparar muchas alegrías en el futuro.

 

Peace

 

La siguiente cita en el escenario principal era con Biffy Clyro. Como Miles Kane y Peace, no lograron llenar, pese a lograr una notable respuesta de público, circunstancia que vuelve a poner sobre la mesa las reflexiones a propósito de la primera jornada del Arenal Sound: ¿Dónde están los famosos “sounders” durante los conciertos? Pues de botellón en el camping (y en las calles), a la espera de que los disc jockeys tomen el recinto. Pero vamos con la banda escocesa. La Wikipedia define “mascletà” como “un disparo pirotécnico que conforma una composición muy ruidosa y rítmica”, y lo cierto es que no hay mejor manera de explicar cómo fue el concierto del trío, que en vivo se amplía a quinteto. Basado en pilares como una imagen efectista y un apabullante sonido, el directo de Biffy Clyro es una descarga metálica en toda regla, barnizada de rock alternativo para penetrar mejor en el mercado mainstream, pero cortada por el mismo patrón que la de Muse. Es decir, tan sobrada de desmesura como vacía de contenido. Lo cual no quiere decir que Simon Neil no pusiera toda la carne (y los tatuajes) en el asador. Lo suyo fue una ración de grandilocuencia “Biblical”.

 

Biffy Clyro

 

Antes de encarar la recta final del día, el picoteo del viernes incluyó un somero vistazo a los georgianos LOUDspeakers, uno de los ganadores del concurso de grupos del festival, que desgranaron sus oscuras melodías de inspiración post-punk ante un número muy reducido de espectadores. También una visita al escenario Negrita, para constatar que Estereotypo son, hoy por hoy, la versión española de Rinôçérôse (y que pueden cargarse “Love Me Do” sin pestañear).

 

The Wombats

 

Casi a las 3 de la madrugada, llegó el turno de The Wombats, ese trío de Liverpool cuyos miembros parecen salidos del club de empollones del instituto. Para no romper la tradición de la jornada, también ellos se miran en la historia del pop británico, que asumen sin otra intención que ser un eslabón más de la cadena. Divertidos, saltarines e inocuos, se alimentan de britpop con algún aliño electro, que convierten en canciones tan dignas como carentes de especial encanto, una banda sonora ideal en el contexto de un festival en el que la música no deja de ser un ingrediente más, y no necesariamente el de mayor importancia: Durante el concierto de Biffy Clyro, se pudo ver a Miles Kane en la zona VIP. En el FIB, no hubiera podido dar un paso sin que alguien le abordara. En el Arenal Sound, la única chica que se le acercó con un móvil fue para pedirle que le sacara una foto con una amiga. ¿Hemos dicho ya que este es un festival diferente?

Fotos: Liberto Peiró

Placebo

Placebo

Rescatamos el concierto que ofreció Placebo hace bien poco en el Gurten Festival suizo, en el que tocaron temas como For What It’s Worth , Loud Like Love o A Million Little Pieces