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CULTURA EN ROJO Y BLANCO 2017: PROGRAMACIÓN Y HORARIOS

Cultura en Rojo y Blanco, el festival de la cultura colchonera convocará a músicos, cineastas, escritores, actores, periodistas y deportistas en la Nave de Terneras del Centro Cultural Casa del Reloj de Madrid, entre el 18 y el 20 de mayo.
Sex Museum
, Germán “Mono” Burgos, Ángel Stanich, Almudena Grandes, Antoni Daimiel, Lichis, El Langui y Santi Rodríguez, entre los protagonistas de esta tercera edición.
Para ver el programa y horarios haz clic AQUÍ

Pop Producciones y Los 50 organizan la tercera edición de Cultura en Rojo y Blanco, con el patrocinio de Mahou Cinco Estrellas. Además de su devoción por el equipo y los colores que lo representan, los aficionados del Atleti comparten un determinado código cultural. Identificarlo, descifrarlo y darlo a conocer es el principal objetivo de estas jornadas en las que se abordan diferentes disciplinas con talante didáctico y festivo.
Durante los tres días del ciclo, podremos disfrutar de conciertos, mesas redondas, proyecciones de cine, audioforums, homenajes y charlas protagonizados por figuras de nuestra vida cultural y deportiva. El acceso al festival es gratuito con invitación.

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LA TERCERA EDICIÓN DE CULTURA EN ROJO Y BLANCO 2017, EN MARCHA

El Festival Cultura en Rojo y Blanco –patrocinado por Mahou Cinco Estrellas y organizado por Pop Producciones– se celebrará del 18 al 20 de mayo en la Nave de Terneras de Madrid y contará con la participación de destacadas personalidades del cine, el deporte, la literatura o el periodismo.

La música es uno de los principales atractivos del festival, que en 2016 convocó a 2000 asistentes. Este año podremos disfrutar de las actuaciones de Sex Museum –nombre fundamental de nuestra escena independiente desde hace tres décadas–, Lichis –quien presentará las canciones su segundo álbum por cuenta propia– y Ángel Stanich, uno de los artistas más solicitados en los escenarios de toda España en las últimas temporadas. Por si fuera poco, el periodista Julio Ruiz presentará  un audioforum protagonizado por Fernando Pardo (Sex Museum, Los Coronas, Corizonas) en el que se vinculará al Atleti con la feraz escena rockera del barrio de Malasaña. Y los argentinos Súper Ratones cumplirán con su cita anual rojiblanca, precediendo en escena a su paisano Germán “Mono” Burgos, quien sabe lo suyo de rocanrol y charlará largo y tendido con los cronistas deportivos Iñako Díaz-Guerra y Pedro Simón.

El lugarteniente de Diego Simeone no será el único futbolista que nos visite. Roberto Solozábal compartirá con el prestigioso publicista Luis Bassat sus recuerdos del oro olímpico en los juegos de Barcelona 92. Y dos iconos del club en los setenta, el tandem brasileño formado por Pereira y Leivinha, recibirán el merecido homenaje de la afición cuarenta años después de aquel inolvidable triunfo liguero de 1977.

La literatura también es fija en la apuesta del festival. Por eso Almudena Grandes conversará Juan Echanove sobre teatro, vida y fútbol, tres términos prácticamente equivalentes. Otras disciplinas escénicas, como la comedia y la magia, también tienen su espacio en las jornadas colchoneras. El tridente formado por Mago Migue, Santi Rodríguez y Sinacio nos hará olvidar cualquier sentimiento trágico con su actuación.

Cultura en Rojo y Blanco quiere insistir en el importante papel que un fenómeno como el fútbol puede jugar en cuestiones de responsabilidad social. Por eso ha programado la proyección del conmovedor largometraje documental “La historia de Jan”. Su director, Bernardo Moll, hablará con la periodista Natalia Freire tras el pase la cinta. Y El Langui departirá con los asistentes a la conferencia “Se buscan valientes”, inspirada en la campaña contra el acoso escolar del mismo nombre que el rapero de Pan Bendito capitanea desde hace meses.

Además de su devoción por el equipo y los colores que lo representan, los aficionados del Atleti comparten un determinado código cultural. Identificarlo, descifrarlo y darlo a conocer es el principal objetivo de estas jornadas en las que se abordan diferentes disciplinas con talante didáctico y festivo.
culturaenrojoyblanco.info

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FIN DE GIRA DE ÁNGEL STANICH EN MADRID

Ángel Stanich es la revelación más rotunda de los últimos años en lo que al rock patrio se refiere y no ha parado de dar conciertos y presentar su “Camino Ácido” por todo el país. El próximo 21 de Enero cerrará gira en la sala But de Madrid. Una exitosa gira que ha embarcado al cantante en un viaje de en torno a dos años llenando todas las salas y festivales de toda España.

La figura del cantautor lisérgico, como él mismo se define, se ha agrandado enormemente desde la publicación del maravilloso “Camino Ácido”, poseedor de un universo musical tan peculiar que le convierte en uno de los grandes arcanos del rock español. Auténtico músico aparte, alejado del mundillo “musical”, refugiado en sus fantasías surrealistas y sin concesión a los medios.

La sala But pondrá el colofón el 21 de enero a una gira intensa, y a toda una apuesta de Stanich por los directos, bien solo con su guitarra acústica, bien en salas o en festivales junto a su inconmensurable Stanich Band, con Alex Izquierdo al bajo, Lete G. Moreno (Idealipsticks) batería y Víctor L. Pescador (Sonograma) guitarra eléctrica- sumando la friolera de más de 250 conciertos en apenas dos años.

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17€+ Gastos anticipada

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GRANADA SOUND 2016 COMPLETA SU CARTEL

El Granada Sound, que tendrá lugar los próximos 23 y 24 de septiembre en el Paseo del Cortijo del Conde (a 15 min del centro de Granada), ha incorporado a dieciocho nuevas bandas para cerrar la quinta edición del festival: Anni B Sweet, Nixon, Apartamentos Acapulco, Disco Mordisco, Taburete, Gimnástica, Rey Chico, Tardor, Lulabay, Lucky Duckes, Harakiri Beach, We are England, Holy Paul, Badlands, Señor Blanco, Ginahbrand, Vufalo y The Magic MOR

Así se queda el reparto de artistas por días #GranadaSound2016:
VIERNES 23 DE SEPTIEMBRE
Amaral, Fuel Fandango, León Benavente, Carlos Sadness, Anni B Sweet, Neuman, Manel, Sr Chinarro, Carmen Boza, Mucho, Nixon, Eme DJ, Rey Chico, Lucky Duckes, Harakiri Beach, We Are England, Lulabay, Tardor
SÁBADO 24 DE SEPTIEMBRE
The Ting Tings, Love of Lesbian, Miss Caffeina, Second, LA M.O.D.A, Full, Arizona Baby, Ángel Stanich, Modelo de Respuesta Polar, Taburete, Buffet Libre, Los News, Gimnástica, The Magic, MOR, Disco Mordisco, Apartamentos Acapulco, Señor Blanco, Vufalo, Ginahbrand, Badlands, Holy Paul

Recientemente se unieron al cartel los ganadores del concurso de bandas GS2016: Gimnástica y los granadinos, Rey Chico. Ambos grupos también formarán parte de la banda sonora del 5º aniversario.
Este año el festival no sólo se vivirá en el recinto musical, gracias a la colaboración de Granada, ciudad del rock, la música en directo también estará presente en la ciudad. Decenas de establecimientos ofrecerán al público la posibilidad de disfrutar en sus locales de conciertos gratuitos de bandas de la escena granadina, desde el jueves 22 de septiembre hasta el domingo 25. Un pre-festival perfecto donde los asistentes podrán visitar una gran selección de comercios locales y degustar la gastronomía de la ciudad.
Más información en breve.
Tras el éxito de las ediciones anteriores, Granada Sound celebrará este año su 5º aniversario. Será el 23 y 24 de septiembre en el Paseo del Cortijo del Conde (situado a 15 minutos del centro de Granada).

 

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CRÓNICA DEL EBROVISIÓN 2016

Habría que ser un cretino nihilista para no aceptar las fundadas argumentaciones que explican por qué los festivales de interior como el Ebrovisión, asentados y de formato medio, promueven una serie de valores y connotaciones culturales y sociales – incluso sentimentales – diferentes que otros que han nacido únicamente al amparo del sol, la playa, una oportunidad de inversión, el apoyo de alguna marca o mecenas y con un sentido mucho más frívolo –pero totalmente lícito – de la diversión. Tal vez se trate solamente de explotar lo que cada uno tiene. Además, no es casual que muchos de estos festivales estén promovidos por asociaciones culturales sin ánimo de lucro – el Ebrovisión está organizado por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo -, y aunque en algunos casos el amateurismo es evidente –sobre todo cuando son festivales primerizos- lo suplen con esfuerzo, voluntad, pasión y un único objetivo: que la gente disfrute y esté orgullosa de su trabajo; algo nada baladí cuando se compara con que el objetivo sea únicamente ganar dinero.

Jueves

Nuestra primera incursión en la decimosexta edición del Ebrovisión fue en la Fábrica de Tornillos, espacio protagonista de los conciertos del jueves, una jornada corta pero que servía de perfecto aperitivo para todo lo que vendría por delante. Los primeros en subir al escenario fueron Shinova, una banda vizcaína que aunque ya lleva curtiéndose desde 2009, es ahora con su fichaje por Warner para su inminente nuevo disco, “Volver”, cuando están realmente optando a ocupar un puesto significativo en el ranking indie rockero nacional. Si se les escucha en directo, queda más que evidente que la estela de bandas como Izal, marcadas claramente por la épica, es el rebufo que intentan tomar. Vienen de un rock más contundente y anglosajón que las bandas indies nacionales que ahora triunfan, pero a base de lima han logrado emparentar bien con los mismos seguidores y a poco que su nuevo trabajo funcione, van a estar bastante bien colocados para optar a ese trono de hojalata que parece que siempre está buscando nuevos relevos.

Shinova / David Pérez- Cejuela

Es prácticamente imposible que Rural Zombies no te atrapen a base de ritmo, porque el ritmo es la base de lo que hacen, lo que les da fuerza y te hace bailar. Rock tecnificado, post punk danzable, frescura pero contundencia, unas características que se pueden aplicar al último disco de Foals, pero también al suyo. Nos hicieron brincar como posesos y eso es de agradecer.

Tras Rural Zombies tocaba bajar pulsaciones con Tachenko, unos currantes del pop y auténticos clásicos en el indie de nuestro país. Tienen una forma de componer melodías que ya es marca de la casa y desprenden un positivismo muy necesario cuando estamos rodeados de tanta épica melodramática, que hace que haya conciertos que más bien parecen arengas antes de acometer la Batalla del Abismo de Helm. A veces nos olvidamos de que el pop puede tener ese efecto balsámico, y despreocuparnos y relajarnos con bonitas canciones.

Tachenko / Foto: David Pérez Cejuela

Para cerrar la noche en la Fábrica de Tornillos, subieron a las tablas Perro para demostrar que tienen uno de los directos más contundentes que se pueda ver en España y que los fallos de sonido que deslucieron su concierto en el Sonorama fueron solamente un accidente. Su nuevo disco “Estudias, Navajas” es igual de divertido, pero mucho más potente y directo que su magnífico debut “Tiene bakalao, tiene melodía”, por lo que ahora sus conciertos te hacen mover la cadera, pero también llevar ininterrumpidamente el ritmo con la cabeza – el típico headbanging-. El cachondeo se redondeó y fue completo cuando para terminar el concierto con “Marlotina” hubo una invasión del escenario de algunos organizadores y DJs que pasaban justo por allí y tenían ganas de cantar y bailar un rato sobre el escenario. Tras los murcianos, la juerga se desplazó a la Sala Orosco – como pasaría cada noche – dónde Pemenanf y Maadraassoo hicieron gastar las ganas de fiesta de los más valiente.

Perro / Foto: David Pérez-Cejuela

Viernes

El viernes ya nos tenía reservadas diversas actividades por el día: en la Fábrica de Tornillos, al mediodía, actuaba la multitudinaria banda mirandesa La Regadera que daba color a la espectacular nave de techo curvado a base de reggae y ska; por la tarde, justo antes de acudir al Multifuncional de Bayas, la última incorporación al festival, Amatria, actuaba en la Fábrica de Tornillos. Además de todo esto, durante el día, en diversos puntos de Miranda de Ebro, empresarios de ocio locales programaban sesiones aprovechando los diferentes DJs que actuaban en el cartel del festival, haciendo que el pueblo fuera un hervidero musical por casi cada esquina.

Ya en el recinto, al llegar, el foco de atención se dividió en dos puntos principales: el Escenario La Salve en formato terraza sobre contenedor, en el que tendrían lugar los dos primeros conciertos –Yellow Big Machine y Las Ruinas-, y el Escenario Estereoclub, en el que ininterrumpidamente – desde la apertura hasta el cierre-, pincharían un numeroso y variopinto conjunto de DJs.

Desgraciadamente no llegamos para ver a la banda de Bilbao –marcaremos a fuego la siguiente ocasión-, pero sí que disfrutamos de Las Ruinas anocheciendo en Miranda, descargando su particular heavy pop con esos guitarrazos melódicos, sus personales y kitsch letras y su cada vez más amplio repertorio; porque siguen a disco al año y en cada uno de ellos hay hits que se suman a una ya interesante lista – de “Siesta Mayor” podrían ser ejemplo “Gabriel y Vencerás” y “Fruta de Temporada”-.

El Escenario Principal quedó inaugurado por Fuel Fandango, una hora extraña para ellos, pero todo sea por la preservar la garganta de Nita, que parece totalmente recuperada. Creo que está claro que esta banda, una de las más internacionales que tenemos, gana mucho en directo. Su crossover racial y bailable, musical y visualmente adictivos, con una frontwoman tan intensa como Nita son perfectos para un festival y su fiabilidad es incuestionable. Lo mismo que Quique González, pero en otro estilo totalmente diferente. En este nuevo disco y gira con Los Detectives, Quique González vuelve a dejar muestra de sabor puramente americano, de gran banda, de sonido pulcro y sobrio aunque sin riesgo, y quizá ese fue el lastre más que la virtud. Fuel Fandango nos dejaron sudorosos y quizá Quique González nos hizo enfriarnos.

La recta final llegaba como el brío de una locomotora a toda velocidad con Belako. Su nuevo disco “Hamen” no ha hecho más que recopilar las mejores virtudes de lo que habían hecho anteriormente. En directo todavía crecen un plus sus melodías post punk –ya sea desde los sintetizadores, como de las guitarras-, que aunque no tienen el riesgo de las bandas que pusieron en marcha el género, son indudablemente atractivas, bailables y excitantes.

Aunque Chk Chk Chk tuvieron su mejor momento hace una década, cuando el panorama del indie bailable lo protagonizaban bandas como LCD Soundsystem, The Rapture, Radio 4, CSS o Klaxons, que hacían de la fusión desacomplejada su bandera, el directo de estos tipos es una fiesta de principio a fin. Dance punk funk, o como quieran llamarlo, que derrocha tanta adrenalina como un partido de bádminton de Carolina Marín.

Si con Belako la locomorora estaba en plena acelaración, con Chk Chk Chk perdió los frenos, y Grises solo tuvieron que aprovechar su inercia para llegar al final del viaje intentando no descarrilar. Ritmos africanos, synth pop bailable, electrónica de suavidad precisa y actitud, esas son las armas de sus tres discos y las que utilizaron para cerrar una noche estupenda.

Como cada noche, después de terminar en el recinto, el sarao continuó en la Sala Orosco. Esta noche del viernes se pudo bailar al ritmo de las prescripciones de Patrullero, Edu Anmu y Optigan1.

Sábado

Tercera y última jornada del Ebrovisión 2016, aunque ahora una vez acabado parece que haya durado toda una semana, ya que a partir de la noche del jueves se convierte en un evento sin respiro; de mañana, tarde y noche.

Ebrovisión cuida bastante el aspecto de integrarse en la vida social de los habitantes de Miranda; durante el día se pudo llevar a los pequeños al  Ebropeque, que este año tenía a  L Kan como protagonistas; acudir al mediodía a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de dos bandas excitantes e interesantes como son Juventud Juché o Novedades Carminha; o quedarse a comer en la Plaza España para disfrutar de la concurrida y variada Muestra Gastronómica, mientras desde el Escenario Gometero, ubicado en el templete del centro de esta plaza del Casco Antiguo, Brummel y Blutaski Dj lanzaban canciones mientras la gente se metía entre pecho y espalda pinchos, paellas y otras viandas. Con la boca llena, casi al mismo tiempo, en otra plaza contigua comenzaron los conciertos de la tarde con Franco, L Kan e Hidrogenesse.

De estos conciertos, así como los primeros de la noche en el Escenario La Salve – Dekot y Green Class- , solo pudimos ver un poco como Carlos Ballesteros y Genís Segarra se bastan ellos solos para demostrar que son uno de los grupos más originales de los últimos años, con unas canciones que aunque kitsch tienen una lírica gloriosa y un sonido sintético de un estilazo irreprochable. La “excusa” para perdernos los otros conciertos, fue que el que escribe estas palabras es el mismo Blutaski DJ que puso música tanto en el templete de la Plaza España por la tarde, como a las 21:00 en el Escenario Estereoclub. Aun así esperamos ver pronto a este puñado de bandas emergentes, las cuales desgraciadamente todavía no hemos podido reseñar en byTHEFEST y a L Kan nos los reservamos para el Truenorayo Fest.

Green Class / Escenario La Salve

También nos perdimos a Perlita que, con su incontrolable desparpajo, pusieron en marcha el Escenario Principal. Como es una pena no comentar nada de varias bandas por no haberlas podido ver, podemos utilizar la mecánica cuántica para hacer al menos un comentario sobre Perlita. Remodelando las teorías que el cachondo de Shrödinger formuló con su gato –realmente fue un experimento teórico y no se maltrató ningún animal-, al ser totalmente un misterio lo que ocurrió en el recinto interior durante su actuación, podemos decir que hicieron un buen y un mal concierto; una paradoja, pero que nos da la posibilidad de la coexistencia y superposición de ambas posibilidades. Aunque siendo mucho más coherentes, dedicamos un rato a buscar a algunas personas de confianza que acudieron a verles y preguntar que les había parecido, coincidiendo finalmente su juicio con similares impresiones a las vividas por nosotros en el FIB: su fusión desenfadada y su divertida incitación al baile hizo que sumaran fans a su causa.

Tanto el cántabro Ángel Stanich, como los burgaleses La M.O.D.A., son dos artistas que tienen multitud de fans en la zona, son programados en la mayoría de festivales de Castilla, La Rioja o Pais Vasco y conectan muy bien con la forma en que en estos sitios se disfruta del rock&roll. Aunque el rock ácido de herencia setentera de Stanich y el folk rock de La Maravillosa Orquesta del Alcohol son tremendamente eficientes sobre el escenario, quizá necesiten de un poco más de riesgo para tiempos venideros, las aristas de su trabajo se liman cuanto más se les escucha, o quizá ese es el problema, que les vemos demasiado a menudo.

La banda internacional de la jornada eran otros rescatados de tiempos mejores, Tahiti 80. Tampoco se le puede pedir a los festivales humildes que traigan a grandes figuras foráneas, así que es agradable que se esfuercen en ser menos previsibles que la media, aunque quizá este año hayan estado menos acertados en la elección que otros años, dónde han estado excelsos. Aunque los franceses Tahiti 80 llevan en activo publicando trabajos de forma constante desde 1999, fue a principio de siglo con “Walpaper for the Soul” cuando tuvieron su mejor momento, o incluso con su debut “Puzzle” que acaba de ser reeditado. Fue aquella época en la que parecía que con ellos, Air o Phoenix, los franceses tenían el monopolio del pop elegante y moderno, pero aquella fórmula ya está un poco vista y la falta de sangre de nuestros vecinos la hace demasiado anestésica.

El Espacio Multifuncional a reventar / Foto David Pérez-Cejuela

Y llego el momento de Izal, cabezas de cartel de cualquier festival indie que se precie. Realmente, su actuación fue el momento en el que se hizo patente el sold out de este año en Ebrovisión. Su poder de convocatoria es evidente y sus shows son eficaces hasta el paroxismo –podrían salir al escenario con los ojos vendados y repetir fórmulas sin ningún miedo-, lo que tampoco tiene que ir acompañado de otro tipo de consideraciones referidas a su música. Sus formulaciones épicas o sus melodramáticas letras tienen atrapada prácticamente a la totalidad de la generación indie nacional, al menos toda aquella que se resiste a meter los pies en el barro del underground. No solamente triunfan como la coca-cola allá dónde van, si no que han empezado a surgir bandas que les toman como referencia y… lo siento, pero decir que España necesita más grupos jóvenes que se parezcan a Izal o Vetusta Morla, es como decir que Castellón necesita otro aeropuerto.

Tras el torbellino emocional de Izal, WAS fueron los encargados de zurcir los corazones de los numerosos presentes y ponerles a bailar hasta que los seguridades del festival nos mandaron a todos a casa. Los cada vez más bailables WAS –si eso era posible- han dado con la fórmula, ojalá no la abandonen.

Los más valientes bajaron al centro de Miranda a despedir la fiesta en la Sala Orosco con unos de djs de escándalo, como son Ochoymedio Djs, Dani Less y Estereoclub.

Una de las fórmulas clave de mantener la diversión durante todo el festival, sin necesidad de acudir a un cartel repleto de artistas que seguramente excederían el cálculo presupuestario, han sido estas fiestas y disponer dentro del recinto multifuncional de una carpa dedicada solamente al baile, programada por los hermanos Estereobrothers del Estereoclub, y por la que han pasado durante estos días Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Maadraassoo, Estereobrothers, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein DJ Set, Blutaski DJ, Panoramis, Bilboloopers Djs, Terrible DJ, Teleclub Djs y Dark DJ. La otra fórmula, la más importante, es la pasión con la que se implican todos los que organizan el festival, además de todos los que vienen de fuera y participan en él, porque realmente hemos podido comprobar que Ebrovisión es #unfestivalqueenamora.

ENTREVISTA A FUEL FANDANGO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTRE VISTA A LAS RUINAS

ENTREVISTA A PERRO

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EBROVISIÓN 2016: MANUAL DE USO

Nadie puede negar que los festivales de música están de moda, pero además de todos los eventos que nacen últimamente al calor de esta nueva vorágine, de los macrofestivales low cost y de aquellos festejos que aparecen y desaparecen al amparo de una marca, existen otros que se han ganado a pulso la denominación de clásico y que se sustentan por el esfuerzo e ilusión de un puñado de valientes. Este es el caso del Ebrovisión de Miranda de Ebro, que este año cumple su decimosexta edición y que lleva desde 2001 siendo organizado, sin ánimo de lucro pero con mucha pasión, por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo.

Aunque sigue siendo continuamente mitificado aquel indie nacional de los 90, la verdad es que nunca llegó a ser un género popular, de grandes ventas, de grandes audiencias, y aquellos eventos que aparecieron por el amor al género de unos cuantos amigos eran prácticamente suicidas. Si a esto le unimos que Miranda de Ebro es un precioso y acogedor pueblo, pero que se encuentra en el corazón de las tierras del CID – sin ese reclamo de playas soleadas y chiringuitos a pie de arena –, que solamente tiene 35.000 habitantes y que en aquella época la palabra “indie” solamente formaba parte del vocabulario de unos pocos, pues el mérito de aquellos jóvenes burgaleses era todavía doble.

¿Cómo han llegado hasta ahora? ¿Cómo no solo han sobrevivido si no que poco a poco han crecido? Pues con trabajo, cariño y esfuerzo. Los primeros años el presupuesto era muy modesto, y aunque lograron hacer buenos carteles, las cuentas no salían a pesar de que en el primer año contaron con La Habitación Roja, Sidonie o Los Piratas; de que en la segunda edición ya se lanzaron a por bandas internacionales como los nórdicos Diamond Dogs o The Flamin Sideburns; o que en la tercera decidieron ampliar el festival a dos jornadas. Pero los burgaleses son muy tozudos y cuando creen en lo que hacen son inagotables.

Desde entonces, han pasado por Ebrovisión bandas internacionales como The Raveonettes, The Posies, Ocean Colour Scene, Bronco Bullfrog, The Charlatans, Teenage Fanclub o The New Pornographers, entre otras muchas, además de lo más destacado del indie nacional de cada temporada. En Miranda, siempre se han programado nombres escogidos con mucho mimo, en muchas ocasiones de entre aquellos de los que ellos mismos se han considerado fans, y que encajaban con la filosofía de un festival de querencia indie rock, que goza con el power pop, que no olvida el gusto por el indie y por el baile de su público, y del que todavía se puede admirar el aroma clásico de los orígenes mod de una organización cuyo nombre tiene origen y rinde homenaje a un querido dinamizador de la escena local.

Como ocurre en otros conocidos festivales de interior, el Ebrovisión explota con acierto lo mejor que tiene: el disfrute del pueblo por el día, disponiendo eventos en diferentes puntos y juntando en armonía al numeroso público que acude de fuera – se calcula que este año se llegará al sold out con 18.000 asistentes, entre las diferentes jornadas- con los acogedores lugareños. Cuando hablas de alguien de la organización de su festival, notas que lo hacen con orgullo, repitiendo la palabra “familia” a cada momento, y sabiendo que el mayor patrimonio que tienen es el cariño y el reconocimiento de la gente, porque como hemos comentado anteriormente, este festival se celebra desde sus inicios sin ánimo de lucro.

Esta edición, Ebrovisión repite algunas de las premisas de los últimos años. Por ejemplo algunos nombres internacionales como los norteamericanos !!! (Chk Chk Chk), que aunque con su último trabajo “As If” (2015) no han llegado a las altísimas cotas de aquel loco artefacto que era “Myth Takes” (2007), siguen siendo una divertida y esquizofrénica banda con uno de los directos más excitantes que te puedes encontrar. También estarán en Ebrovisión los franceses Tahiti 80, uno de los máximos exponentes y referentes del indie pop europeo de este principio de siglo, que están de gira para rememorar los quince años de su debut “Puzzle” – por supuesto reeditado para la ocasión- y que además traerán las canciones de su nuevo EP “…And the Rest Is Just Crocodile Tears”.

Entre los nombres importantes del indie nacional, el festival contará con los omnipresentes Izal; la elegancia del country rock de esencia puramente americana de Quique González; la concurrida banda burgalesa La M.O.D.A. , que ha paseado su particular folk rock por la mayoría de festivales nacionales en los dos últimos años; el rock ácido del melenudo cántabro Ángel Stanich; la espectacular fusión sonora de Fuel Fandango; el mejor post punk actualizado de la mano de Belako; el maravilloso mundo de Hidrogenesse; y otras dos bandas vascas que cerrarán los conciertos de cada noche a ritmo del mejor indie bailable, como son WAS y Grises.

Además de estas bandas, muchas de las cuales ya hemos visto en otros festivales y que suelen ser habituales en este tipo de eventos, vosotros ya sabéis de que pie cojeamos y lo que nos encantan otro tipo de propuestas, algo más alternativas, underground o emergentes. Entre este tipo de artistas también estarán en Miranda de Ebro bandas como los excitantes Las Ruinas y su personalísimo y divertido heavy pop; Novedades Carminha con su disco más sabroso y sexy, en el que han sumado muchísimos elementos de valor exquisito a aquella amalgama de garage pop de sus anteriores trabajos; unos Juventud Juché llenos de aristas y garra; Perlita con su divertido y excéntrico crossover que describimos en el FIB como “diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica”; o los veteranos L Kan, que regresan a la actualidad con su electro pop naif.

Además, también serán parte del Ebrovisión 2016 otra joven banda de post punk que canta en inglés como Dekot, el indie dance rock de Franco; la fusión de rock, garage, post-hardcore y soul de los frenéticos Yellow Big Machine– estas tres bandas llegadas del País Vasco- ; el brit pop con actitud de los madrileños Green Class, y el colectivo de colectivo reggae-ska y funk La Regadera, representantes de la escena mirandesa.

Pero todo esto es solo lo que se podrá ver en las las jornadas centrales del festival, porque en la jornada inaugural del jueves, en La Lata de Tornillos se podrá disfrutar de cuatro conciertos diferentes y de contrastado nivel, como son los de Shinova, Rural Zombies, Tachenko y Perro. Sin lugar a dudas, suficiente razón para adelantar un día el desembarco en Miranda de Ebro.

Como hemos comentado al principio del artículo, este festival no solo vive de bandas y conciertos, se nutre de compartir diferentes actividades y experiencias con todos los asistentes y lugareños, por lo que también se podrá participar de una muestra gastronómica, del Ebropeque, exposiciones, mercadillo, conciertos gratuitos distribuidos por toda la ciudad y sesiones de djs que acabarán de completar el Ebrovisión 2016. Entre estos últimos, la nutrida nómina de animadores musicales de este año contará con Maadraassoo, Estereobrothers, Ochoymedio Djs, Dani Less, Estereoclub, Pemenanf, Patrullero, Edu Anmu, Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein Dj Set, Blutaski Dj, Bilbollopers Djs, Terrible Dj o Dark Dj.

Si lees esto hoy jueves 25 de agosto, quizá te dé tiempo a asistir a la Fiesta de Bienvenida que se va a dar en La Fábrica de Tornillos de Miranda de Ebro con la actuación de Marky Ramones Blitzkrieg, en el que el mítico batería de The Ramones, junto a ilustres acompañantes como Ken Stringfellow de The Posies o Captain Poon de Glueficer, interpretará los éxitos de la mítica banda punk.

Ebrovisión #unfestivalqueenamora

ENTREVISTA A PERRO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTREVISTA A LAS RUINAS

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YA TENEMOS HORARIOS PARA EL EBROVISIÓN 2016

El Festival Ebrovisión 2016, que se celebrará en Miranda de Ebro del 1 al 3 de septiembre, ya tiene horarios!

Aquí tienes los horarios de los diferentes escenarios y todos los artistas que actuarán en el Ebrovisión 2016.

Recuerda que en Ebrovisión de este año actuarán artistas como Izal!!! (Chk Chk Chl), Quique González & Los Detectives, Fuel Fandango, Tahiti 80, La M.O.D.A., WAS, Belako, Ángel Stanich, Novedades Carminha, Perro, Hidrogenesse, Tachenko, L Kan, Grises, Rural Zombies, Juventud Juché, Yellow Big Machine, Franco DekotShinovaPerlitaLas RuinasLa RegaderaEdu Anmu y Blutaski DJ

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ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2016

JUEVES

Un festival que cumple diecinueve años y sigue creciendo poco a poco, se ríe en la cara de la tan cacareada “burbuja festivalera”, y es que el Sonorama Ribera tiene que denominarse clásico y no moda. Esta edición 2016 decidimos empezarla por la mañana, en la Plaza del Trigo, en el meollo, en lo que marca diferencias. Marca diferencias porque aunque el cartel del festival ofrece una abrumadora oferta de bandas, realmente a la mayoría de ellas puedes verlas en otros eventos, y es la oferta de actividades diurnas, el disfrute del pueblo, es lo que hace de este festival una experiencia incomparable.

El escenario en la Plaza del Trigo tuvo como primeros invitados a los valencianos Polock, algo realmente sorprendente porque la primera hora del primer día no debería ser el sitio natural para una banda de reconocida valía, con dos trabajos excelsos y de las pocas nacionales con proyección internacional. Pero lo bueno es que estos conciertos en el centro de Aranda se han puesto tan de moda que aquello estaba abarrotado nada más empezar. A pesar de que las virtudes que hemos expuesto de Polock las creemos a pies juntillas, sí que es cierto que es un grupo desaprovechado, que no ha acabado de explotar, que ha espaciado mucho sus trabajos y que no parece haberse vendido correctamente; esperamos que eso cambie, están a tiempo. Sin necesidad de trucos efectistas más allá de un popurrí de todas sus canciones editadas, resolvieron su concierto con una solvencia abrumadora; ya sabemos que pueden sonar frescos como Phoenix o que “Everlasting” podría ser incluso single para Julian Casablancas, referencias a agradecer en un indie invadido por la épica y la impostura.

Polocl / Foto: Kike Oquillas

Tras Polock, con la plaza a reventar y con Protección Civil refrescando al personal con una manguera, le tocó el turno a The Purple Elephants. Estos murcianos practican una suerte de blues rock con marcadas influencias de los años 70 – al menos son evidentes tanto The Doors, como Led Zeppelin-, algo curioso en el indie actual. Dedicaron su concierto a animar al público, tanto con las canciones de su debut “Danza Funeral”, una versión en la que se enfundaron en las mallas de Alaska, confetis y globos. Todo esto funcionó y fue lo apropiado para una actuación en este marco concreto, pero necesitan claramente encontrar una personalidad propia en sus canciones y no sonar tanto a sus referencias.

El cartel de la mañana lo cerraban Siloé, otra de las bandas aspirantes al trono del indie. Un trono que, al ritmo que impone a los que lo ocupan, necesita relevos cada tres o cuatro años. En este grupo que ha publicado su debut en Mushrrom Pillow encontramos un sonido muy Vetusta Morla y una lírica abrumadora con mucha, mucha vida interior, ¿demasiada? Puede ser. Tras los tres conciertos programados en el cartel ya nadie se marcha de la Plaza del Trigo, porque todo el mundo sabe que habrá una sorpresa – un poco sinsentido ¿no?-, y la sorpresa fue Miss Caffeina. Si estos tipos ya dominan los escenarios por las tardes-noches, imaginen al mediodía ante un público ávido, receptivo y extasiado. Con los jóvenes danzando con brío, dejamos el centro de Aranda en pos de una paletilla de cordero y unas copas de vino de la tierra.

Miss Caffeina / Foto Kike Oquillas

La jornada vespertina la empezamos con los últimos compases de La Frontera, que fueron los encargados de inaugurar el Escenario Castilla y León. Nos dio tiempo a hacer el karaoke de “Judas el Miserable” y de “El Límite” y de que tuviéramos la sensación de que si esta banda de tan largo recorrido ha quedado para abrir festivales indies, es mejor que Javier Andreu y los suyos recojan los bártulos y enfilen un digno retiro antes de convertirse en un inmerecido esperpento.

Que en una misma edición, incluso en una misma jornada, podamos ver en el Sonorama Ribera a algún clásico del rock nacional, bandas festivaleras de indie comercial y artistas tan reivindicativos, experimentales y arriesgados como Niño de Elche, habla muy bien de la falta de complejos del festival arandino. En versión corta de minutaje pudimos ver una vez más como “Voces del Extremo”, el disco que ha catapultado a boca de todos a Francisco Contreras “Niño de Elche” dejaba con la boca abierta a los que se acercaron con curiosidad y a los que no conocían en absoluto de que se trataba lo que allí se les ofrecía. La irreverencia reivindicativa, la clase de control vocal, la excéntrica pero calculada forma de interpretar del joven maestro y la envoltura sonora de sus Pony Bravo acompañantes, tienen un poder de enganche tremendo.

Niño de Elche / Foto Rodrigo Mena Ruiz

Manel ya les hemos visto en muchos festivales este año, puede que su año, y ya a nadie le extraña que paseen sus canciones en catalán en el corazón de Castilla –joder, no debería ser tan raro, pero hubo un tiempo en que lo era-. Ese sonido sintético y fresco del nuevo disco es lo que ha posibilitado esa apertura a nuevos públicos y nuevas plazas, algo que agradecemos y alabamos, porque de no haberlo hecho estaban abocados a ser alimento de un nicho demasiado marcado y pequeño. A mí, me pareció fabuloso y muy curioso ver cantar y bailar “Jo competeixo” y “Sabotatge” en Aranda de Duero.

En el siguiente turno empezamos por ver el rock&roll de ascendencia alt country de Quique González & Los Detectives - nuestra versión patria de Ryan Adams – y acabamos por escuchar el pop genuinamente personal del zaragozano Ricardo Vicente. El primero derrochaba banda e instrumentación, vistiendo las canciones de un sabor añejo a bourbon tomado con paciencia, mientras que el segundo te susurraba con delicadeza unas canciones que fluyen musicalmente y te fascinan con una lírica exquisita; pop señores, se llama pop. En la entrevista que le hice a Ricardo Vicente cuando nos presentó “Hotel Florida”, quedó claro que este nuevo trabajo había dado en nuestra diana emocional, ayer su recital mereció una medalla de oro en tiro con arco.

Ángel Stanich ya le vimos junto a su banda en el pasado Festival de les Arts, nos gustó bastante y ayer repitió fórmula, quizá esa fue la pega, lleva exprimiendo las mismas canciones mucho tiempo y el juego del Dylan eléctrico y del Neil Young rocoso tienen un límite, que quizá deba ponerle ya.

Tras el melenudo cántabro, tocó el turno de quitarle la naftalina al Dúo Dinámico. Las voces que han criticado la inclusión en el cartel de Manolo y Ramón han sido todavía más furibundas que las de 2014 con Raphael. Personalmente, creo que la programación de una banda en concreto en un cartel con docenas y docenas, no debería marcar la crítica a un festival y que los complejos los tienen realmente los que alzan la voz. Seguramente, esta política de sacar momias del sarcófago sea una estrategia de marketing – magnífica-, o quizá sea puramente un ejercicio de revisión nostálgica de todo corazón de los organizadores del festival, vayan ustedes a saber, pero en todo caso yo me quedo con lo contentas que estaban unas abuelitas que venían de Valencia para ver a su dúo preferido –ya estaban en la valla con Niño de Elche-. El concierto: un grupo de músicos de postín – como Raphael hace un par de años-, clásicos en metralleta –hasta yo moví las caderas con “Lolita”, mi preferida- y sorpresa final con la aparición en el escenario de Eva Amaral y Alberto Miss Caffeina– ojalá nunca hubiera oído los gallos de los dinámicos cantando a capela “Días de Verano” para presentar a Eva-. A los que les parecía una aberración este concierto, no tenían más que ir al otro escenario a ver a Igloo o estar hora y cuarto haciendo cola para recargar la pulsera cashless, ¡Dios mío, qué colas!, y Santas Pascuas. Los que estuvieron en el concierto acabaron saltando y bailando con “Quisiera ser”, “Oh Carol”, “Somos Jóvenes” y “Resistiré”, pero de eso a lo de titulares como “Dúo Dinámico, los primeros indies españoles”…. ¡Anda, no me toquen los huevos!

El Dúo Dinámico / Foto: Diego Santamaría

Sacrificamos a L.A., una banda que ya hemos visto y reseñado en numerosas ocasiones, por volver al Escenario Burgos Origen y Destino – lo que era la antigua Carpa Future Stars-  a ver un poco del concierto de Tigres Leones. Los madrileños siguen puliendo un proyecto para nada grandilocuente y totalmente desacomplejado, en el que se pueden encontrar estructuras cercanas al indie nacional de los 90, gotas de garage fresco, guitarras limpias para melodías sucias y letras de una enjundia que merecen el rebobinar para disfrutar.

Posiblemente estén un poco hartos de que todos los colaboradores de la revista alabemos a 091 en los bastantes conciertos que ya les hemos pillado en su retorno (Azkena RockMundaka Festival o Low Festival), pero es que el cancionero de la banda sigue siendo un seguro y la solvencia y contundencia de estos tipos está fuera de toda duda. Esto de los retornos tiene cierta polémica, el tema de no pillar a las bandas en el momento en que sus canciones tenían su verdadero contexto temporal, el tema de las vueltas para hacer caja, etc. etc. Pero al menos nos queda que algunas de estas bandas dan verdaderos buenos conciertos, algo que a las actuales se les presupone pero que no siempre cumplen.

El nuevo trabajo de Triángulo de Amor Bizarro, ha supuesto un giro espectacular al sonido de un grupo que sin estar agotado sí que podía correr el peligro de caer en el estancamiento ruidista. Estas nuevas canciones son un complemento –realmente ahora centro-  de un repertorio avasallador, dotándole todavía de mayor atractivo y de herramientas para un juego al que siempre ganan. En el Sonorama Ribera llegaron, tocaron y vencieron; tienen sin lugar a dudas uno de los mejores directos nacionales, aunque sigue sorprendiendo que quienes ayer cantaban los himnos hipnóticos y nihilistas de los gallegos y movían la cabeza con sus guitarrazos hirientes, hoy lo vayan a gozar con Love of Lesbian; buscarle explicación daría para un ensayo titulado “misterios del indie español”.

Molotov / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

Este año, los mexicanos Molotov han decidido darse un atracón de festivales españoles. Aquí se les tenía perdida la pista desde su debut “¿Dónde jugarán las niñas?” aunque en Latinoamérica siguen dando giras eternas y llenando estadios, aunque no han logrado repetir el pepinazo de aquel primer trabajo. También en Aranda, esos cuatro singles de los 90 y su versión de “Bohemian Rhapsody” fue lo que se coreó y el resto fue un asistir ojipláticos a los devenires de esta banda de fusión funky, metalera y hiphopera, como si fueran los hijos chicanos de un cruce de Red Hot Chili Peppers, Beastie Boys y Rage Against de Machine, pero de segunda, claro.

Fuel Fandango / Foto: Diego Santamaría

Fue una pena que Fuel Fandango tuvieran que suspender parte de su gira por culpa por enfermedad y perderse algunos festivales, porque son una banda ideal para este tipo de eventos. Una banda adulta, con sentido del espectáculo, con una particular mezcolanza arrebatadora y personal. Tocaron tarde, muy tarde, la gente aguantaba con una energía inusitada. Nosotros queríamos mover los pies pero solo los arrastrábamos y así llegamos a casa, arrastrándonos. Las jornadas del Sonorama son interminables, algo maravilloso pero que está lejos de ser saludable.

VIERNES

El Sonorama es mucho más duro que un ironman, porque mientras esos cuarentones en busca de la juventud perdida se hidratan con bebidas energéticas, aquí regamos el gaznate con cerveza o vino. Por esa razón, o por cualquier otra que les parezca bien, ayer llegamos al último concierto programado en la Plaza del Trigo y no antes. Kitai sí que son una banda para poner del revés esta plaza; las calles aledañas todavía retumban con su percusión y sus bajos. Emparentados a aquella fusión tan noventera del funk metal, pero bastante más dulcificados que aquellos referentes americanos, pusieron patas arriba un espacio que últimamente parecía destinado a épicas melancólicas. Tras la banda madrileña, esperábamos la “sorpresa” del día que no eran otros que Love of Lesbian. En principio parecía que iba a ser un concierto de versiones como los que ya habían protagonizado otros años Sidonie o La Habitación Roja, pero no, tras algunas “reinterpretaciones” como “Boys don’t cry” de The Cure –empezaron disfrazados con pelucones- o “Psycho Killer· de Talking Heads, los catalanes enfilaron sus propios temas, algo que nos pareció de un burdo efectismo de manual. Eso sí, la gente lo gozó como un Mundial y una Eurocopa juntos. Tras escapar del centro de Aranda sorteando plazas y callejuelas llenas de jóvenes danzando y Djs pinchando, pudimos llegar a nuestra zona personal de descanso para tomar fuerzas para la tarde-noche que se nos venía encima.

Love of Lesbian / Foto: Arcalle

A las siete de la tarde les tocó empezar a Nudozurdo, extraños convidados de piedra para primeras horas de estos eventos. Extraños, porque ni por la calidad –excelsa-, ni por el horario –a estos tipos les sienta genial la oscuridad-, parece que estén correctamente programados. Tensión, melancolía, ritmos absorbentes, letras decadentes… magníficos, pero no al sol. También al sol tuvimos que disfrutar de Disciplina Atlántico en el tercer escenario – fue una verdadera pena sacrificar a Carlos Sadness-, pero al menos los vallisoletanos tienen que pagar el precio de ser un grupo emergente. Estos tipos nos devuelven a la senda de los indies hijos de Sonic Youth –ya está bien de los imitadores de Radiohead- y a ritmo de tremebundos artefactos sónicos nos presentaron un puñado de temas con unas afiladísimas y apabullantes letras en castellano – “Parquesol” es un puto hit-.

Pronto llegó uno de los reclamos internacionales de esta edición del Sonorama, y es que Crispian Mills y sus Kula Shaker empezaron extrañamente a tocar de día. Muchos pueden pensar que esta banda está de reunión, pero no, tienen nuevo disco y se llama “K2.0” aunque realmente nos dé bastante igual. Para nosotros sigue siendo aquella banda que estrujaba la psicodelia amable en los 90 mientras otros tramaban como hacer del britpop una marca imperecedera. La verdad es que mantuvieron el nivel alto durante su actuación de manera eficiente, aunque solamente hicieron despertar a la gente con su famosísima versión del “Hush” de Deep Purple.

Kula Shaker: Foto: Diego Santamaría

Si podemos permitirnos el lujo de definir a Kula Shaker como intrascendentes, lo de los insulsos Delorentos es de echarse las manos a la cabeza. Los irlandeses vinieron hace unos años al FIB para sumarse al cupo de bandas de la Isla Esmeralda que cada año tiene que aparecer en el festival de Benicàssim, pero no nos esperábamos que desde aquella anecdótica ocasión tuviéramos que volver a verles tantas veces. Indie pop de intención luminosa, con increscendos de manual y melodías del mismo libro; me he estrujado los sesos, pero no me sale otra forma de definirlos.

Si Delorentos hicieron que el agua adormeciera en calma, The Hives le pegaron una patada al cubo que la transportada. La verdad es que estos suecos hacen garage de manual; una revisión de un género exprimido por diferentes generaciones del underground y del que poco jugo se puede sacar ya, pero en directo no tienen rival. La suerte de saltos y poses de Pelle Almqvist no tiene parangón y le convierten sin lugar a dudas en el frontman perfecto para dejar en evidencia a todos los compañeros de la noche. Hit, guitarrazo, hit, arenga en castellano, salto acrobático, hit, guitarrazo…

The Hives / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

A cola de los suecos empezaron León Benavente. Su segundo disco parece la excusa perfecta para doblar la apuesta de un directo aplastante. Ritmos frenéticos, un Boba central todavía más protagonista y un arsenal de canciones que funcionan bien por separado pero que te avasallan puestas en fila, son las herramientas que usan para unos shows impactantes pero de una precisión quizá demasiado quirúrgica.

Con The Hives y León Benavente se nos habían puesto las pulsaciones al borde del colapso, pero para eso llegaron Love of Lesbian como terapia de choque. Si los catalanes ya rezumaban de amable melancolía con sus anteriores y exitosos discos en castellano, con “El Poeta Halley” no han dotado de más brío al proyecto. Puede que este último trabajo sea el mejor y más adulto disco de su nueva etapa, pero no suma nada positivo a un directo reclamado casi semanalmente en festivales de toda España y que ya es demasiado recurrente – otra de estas y hasta Rubens Barrichello en un kart les pasa por la derecha-.

El dilema siguiente fue si ver a Trajano! o a Belako, porque realmente son dos bandas que comparten muchas influencias y por lo tanto mucho público. Empezamos con la banda afincada en Madrid en el escenario pequeño y pudimos comprobar como intentan escapar de la etiqueta post punk y que su nuevo EP “Rubí” es una perfecta antesala para lo que debería ser un nuevo larga duración. Han tomado más riesgos, buscan personalidad propia e intentan ocupar un espacio sonoro que pocos habitan en nuestro país. Belako son quizá más obvios, su post punk con sintes es mucho más previsible, pero tienen un directo incontestable. Además, su nuevo álbum “Hamen” no es un disco de singles, pero es un trabajo que percute y engancha.

Elyella Djs / Foto: Diego Santamaría

Ya solamente nos quedaba pasar por el pop bailable de los ubicuos Miss Caffeina y la fusión inclasificable de los divertidísimos Perlita para terminar una noche que todo el mundo coincidía que había ido de más a menos – “De mucho más a mucho menos”-. Para mitigar esa extraña desazón, nos quedaba la multitudinaria sesión de Elyella Djs y la espectacular y ecléctica pinchada de Estereobrothers, con los que nos costó salir del recinto tanto como una mancha de vino de un polo piqué blanco.

SÁBADO

Cuando uno se plantea utilizar la última crónica de un festival para hacer una especie de valoración general, lo más fácil es caer en la tentación del buenrollismo generalizado o en el ombliguismo del arte y ensayo; yo intentaré ser escueto, o al menos ser comedido y explícito, aunque ahora que lo pienso, esto es como pedirle peras al olmo o eficacia y austeridad a un edificio de Calatrava.

Podríamos decir que la jornada del sábado la volvimos a comenzar en la Plaza del Trigo, pero sería totalmente falso; realmente fue en una calle aledaña, muy muy lejana, porque acercarse más nos resultó imposible y además lo consideramos poco saludable. Que el Sonorama haya convertido los mediodías en un clásico y que el disfrute diurno de este festival sea algo tan atractivo, es de agradecer, pero cuidado, ya saben ustedes que también se puede morir de éxito o incluso de previsibilidad. Bueno, los conciertos: que Amatria a primera hora, Modelo de Respuesta Polar en el entremés, y Shinova como extraña propuesta de plato principal, se encontraran en un enclave abarrotado y ávido de disfrute solo puede servir para sacar lo mejor de cada uno, y así parece ser que fue. Es difícil encontrar a un artista que haya tocado en estos conciertos que no te diga que esta no haya sido la experiencia más increíble de su vida. Pero como no solamente de Plaza del Trigo viven las mañanas del Sonorama, antes de sumergirnos en la marabunta que se forma en las horas centrales del día en la ya famosa Plaza, fuimos a disfrutar del pop naif y desinhibido de los murcianos Vacaciones delante de la preciosa iglesia de Santa María; no todo tiene que ser empujones, chorros de agua y camisetas manchadas de vino. Tras Rafa Skam y cía, volvimos al meollo para comprobar si la sorpresa de esta mañana era Ivan Ferreiro, como se rumoreaba, pero finalmente fueron Grises, algo que bendecimos y agradecimos bailando, que es lo estos jóvenes vascos nos propusieron y de buena gana aceptamos.

Grises / Foto: Diego Santamaría

Nuestra jornada vespertina comenzó con los últimos compases de unos Mucho cósmicos y juguetones como siempre –hoy prometo no extenderme en obviedades- y unos Maga en strikes back más que comes back. La banda de Martí Perarnau IV siempre da la sensación de querer hacernos el amor despacito a base de psicodelia –la del siglo XXI- y los sevillanos están de vuelta – su fuga ha sido corta- con las canciones de siempre; ya pueden hacer mil discos que no superarán jamás ese recurrente momento de “Agosto Esquimal”  + Diecinueve”. Tras Maga pasamos al escenario de enfrente para que Second descargaran más himnos que toda la fase previa de la Eurocopa. El devenir del resto de la noche podría haber sido un compendio de momentos reurrentes de no ser porque a Luis Brea y el Miedo se les ocurrió mostrarse mucho más contundentes que de costumbre, vistiendo un traje nuevo que parece sentarles muy bien; que Perro tuvieron más problemas técnicos/eléctricos que la silla de Stephen Hawkins si la tiras al Duero –aunque los solventaron con humor y ritmazo- y que es alucinante ver en lo que se han convertido unos desvestidos Mando Diao que un día fueron atractivos rockeros – musicalmente- y que ahora parecen acólitos de la Orden del Templo Solar –musicalmente-.

Mucho / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

Podría darle toda la cera que quisiera a Izal que nada de lo que dijera serviría para que la bola dejara de girar a toda velocidad y haciendo strikes a cada tirada. Cuentan los festivales por baños de masas, la fórmula es de similar éxito al de la coca-cola, y aunque sean tan previsibles como el refresco de Atlanta, redundantes y grandilocuentes, el calor del público entregado desmonta cualquier disertación negativa posible. No soy sospechoso de rendirme a su épica melancólica y efectista, pero negar que su espectáculo es redondo y que dentro de su juego son maestros sería imperdonable hasta para mí.

Izal / Rodrigo Mena Ruiz

Lo siguiente que recuerdo es ver como la exquisita electrónica de Delorean la dejaba botando en el área pequeña y como David Kano y sus Cycle remataban a bocajarro con mucha menos sutileza. El guion fue mucho mejor que el del día anterior que fue de más a menos, esta vez fue de más a más (aunque en cuanto a cartel nos pareció la más floja de las jornadas).

Mientras les cuento esto me recuerdan que hoy sigue habiendo música en Aranda, que las plazas de la ciudad castellana van a acoger todavía a más bandas y Djs, que el vino puede resucitarme, que un cordero muerto da menos pena si te lo presentan en una cazuela, que agosto no es esquimal si no estival, que aunque la música ya no marque diferencias – en todos sitios parece que tocan los mismos- las formas y el cariño con las que se montan los festivales sí que lo hacen.

 

Sabado _17_La Habitación Roja  Javier Rosa 940

ASÍ TE CONTAMOS EL LOW FESTIVAL 2016

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

VIERNES

Aún recuerdo aquel verano del 2009, cuando el, por entonces, Low Cost Festival empezó a andar en la Zona Volvo del puerto de Alicante con apenas cuatro grupos por día, pero de la talla de Juliette Lewis, unos Vetusta Morla que empezaban a arrasar y unos The Sunday Drivers que daban los últimos coletazos de su vida como banda. Se podría decir que el proyecto apuntaba maneras ya desde su primera edición. Ayer, casi sin darnos cuenta del paso del tiempo, afrontamos ya su octava edición (séptima en Benidorm), con un cartel que, como viene siendo costumbre, mantiene su nivel de calidad/precio.

La primera sorpresa la encontramos en un acceso al recinto remodelado debido a reformas en las instalaciones. Pese a la poca gente de primera hora, al contrario que en años anteriores, no parecía funcionar con la fluidez necesaria para este tipo eventos.

Dejando atrás la entrada, el encargado de dar el pistoletazo de salida en esta ocasión, y de ayudarnos a hacer más llevadero el calor y el sol de las primeras horas, era, el muy idóneo para ello, Ángel Stanich. Casualmente el mismo que se encargó de finiquitar el SOS 4.8 hace un par de meses. Aquel fue mi primer encuentro con ese señor de abundante pelaje y, he de reconocer que pese a no haber escuchado más que un par de canciones, su propuesta logró conquistarme. Esta vez no iba a ser menos. Su folk rock de corte sureño, de los que invitan a carretera y manta, acompañado de una de las voces más características de la escena nacional actual, es siempre un gran acierto a cualquier hora del día. Hay conexión con el público. Capacidad para tocarte la fibra con temas como “El Outsider”, o arrancarte unos cuantos bailes, como con ese final con su canción bandera, “Metralleta Joe”.

El testigo lo recogía Testarosa, a los que seguro que muchos como yo, habéis conocido gracias a ser los ganadores del certamen Budweiser_emerge 2016. El cuarteto de Xátiva, entre los que se encuentran uno de los miembros del dúo Siberian Wolves (una de las últimas bandas nacionales que me ha conquistado con un disco demoledor) entre otros grupos de la zona, se llevaban así su merecido premio actuando en el escenario principal. Las expectativas me hacían esperar un directo contundente, que estuviese a la altura de sus dos EPs, especial mención para el último, “Ruido”, con temas como “Palabras”, “Océano” o “Novias de verano”, pero sin embargo, la formación no estaba del todo afinada, les falta aún algo de rodaje, que no dudamos que cogerán con el paso del tiempo, así que no les pierdan el rastro.

La siguiente parada, de lo que empezaba a ser noche, era La Maravillosa Orquesta del Alcohol. No me hagáis llamarlos La M.O.D.A. porque, personalmente, odio ese acrónimo y creo que le hace un flaco favor al grupo. Los burgaleses viene a ser la versión española de Mumfords & Sons, una versión suave de los Dropkicks Murphys (a los que por cierto telonearon). Esto es carne de cañon para festivales y sólo invita a mover las piernas.

Llegadas las 22:00 de la noche, tocaba el turno del primer concierto de masas, los catalanes Love of Lesbian. Y como era de esperar, muchos de los asistentes eligieron esa hora para entrar al recinto y, debido a la poca fluidez antes mencionada, se generó una larguísima cola que hizo que unos cuantos se perdieran el inicio de los lesbianos. Por otra parte, son tantas las veces que hemos podido ver a Santi y los suyos, que, en mi opinión, empiezan a acusar el desgaste y el cansancio, sobre todo al usar prácticamente los mismos recursos que hace 5 años, como ese homenaje al “¿Por qué te vas?” de Jeanette en el final de “1999”, que ya carece de la sorpresa que tuvo en su día. Tampoco parece que lleguen a funcionar del todo los nuevos temas de su recién estrenado “El poeta Halley”, pero sus hits son sus hits y siempre funcionan.

Love of Lesbian / Foto: Javeri Rosa

Con León Benavente, los siguientes en actuar, tengo un poco de conflicto: nunca me han acabado de atrapar sus discos. No se puede negar que “Ser brigada” ya es uno de los clásicos del indie patrio, pero me cuestan. En directo la cosa cambia, su música (a la que personalmente veo cierto parecido con la de El Columpio Asesino, no hay más que escuchar “Tipo D”), invita al trance colectivo. Repasando los temas de sus dos trabajos, “Gloria”, “Ánimo, valiente” y cerrando con el mencionado hit, “Ser brigada”, he de decir que dieron uno de los conciertos que la gente más disfruto de toda la jornada. Bien por ellos, aunque no quisiera ser yo el cuello de Abraham Boba (ese tipo que siempre confundo con Ricky Falkner), ¡que alguien le diga que se va a desnucar con tanto cabezazo!

Reconozco que el anuncio de Belle and Sebastian, la próxima parada, me sorprendió bastante. Me atrevería a decir que los escoceses no son muy del público objetivo del festival. Pese a ser una banda en activo y cuyo primer disco data de 1996 (20 añitos de nada), pocos son los que los conocen más allá de ser nombrados en la exitosa película “(500) Días juntos”, dónde la protagonista, Summer, elegía la frase “Color my life with the chaos of trouble” para firmar su anuario, y casualidad o no, se insinuaba que la magia de esta chica era la culpable de las inesperadas ventas del disco que contenía aquella canción llamada “The boy with the arab strap”. Así que, cerrando este paréntesis, tenía mucha curiosidad por ver cuál era la reacción de los lowers ante esta mítica banda. Y fue prácticamente la esperada: un público contemplativo que parecía no conocer demasiado el repertorio de los de Stuart Murdoch, y no acostumbrado a conciertos sosegados pasada la media noche. Aún así, nunca esta de más, y para los seguidores melancólicos, siempre es un gusto verles actuar. Siguen regalándonos buenos discos y buenos temas.

Belle and Sebastian / Foto : Javier Rosa

De lo que también tenia ganas en este primer día de festival era de mi segundo encuentro con los vascos Belako. Me dejaron noqueado en el Deleste Festival 2014, hace casi dos años, cuando tan sólo eran la banda revelación. No había tenido la oportunidad de volvérmelos a tropezar, y ahora con un reciente y contundente segundo disco, “Hamen”, cargado de trallazos pop rock, la cosa solo podía ser mejor. Y así fue. Qué bien suenan estos muchachos y cuanta energía transmiten con temas como “Track sei”, “Nomad” y, mi preferida, “Sea of confusion”. Se atrevieron incluso con una inesperada versión del “Paper planes” de M.I.A. Pese a todo, parece que no consiguen dejar del todo atrás lo de “banda revelación”, pero seguro que será cuestión de tiempo.

Los pasos nos llevaron hasta el escenario Budweiser. Allí esperaban Hot Chip, nos adentramos en la hora electrónica, la hora del baile. Y joder, ya era hora de tropezarme con ellos, después de asistir a dos festivales que los incluían en su cartel y no poder verlos por temas logísticos (que nada tienen que ver con el alcohol, lo juro). Allí sonaron clásicos como “Ready for the floor” o “Over and over”, y algunos de los singles de su decente último disco, “Why make sense?”, como “Huarache lights” y “Need you now”. Juegan con la ventaja de que, tanto si conoces como si no su repertorio, vas a acabar bailándolo, por algo son uno de los grupos bandera de la electrónica.

Hot Chip / Foto: Liberto Peiró

Pero como yo no soy muy de bailar, soy mas bien esa clase de persona que se queda anclada en la barra del pub, moviendo los cubitos del gintonic y cuyo máximo exponente de ritmo es “hacer como que toca la guitarra/batería”, me fui precisamente a buscar un poco de eso mismo: guitarras. Los Nastys llevaban un rato en el escenario Wiko repartiendo riffs, llegamos justo para verlos cerrar sus set. Pasados de vueltas, como se espera de un grupo como ellos, y a los que invitan los temas de su disco “Noche de fantasmas con Los Nastys”.

Nada que ver con el concierto que continuaba: WAS (más conocidos como We Are Standard, y anteriormente Standard). Su música ha cambiado tanto como las adaptaciones de su nombre, atrás dejaron su pop rock para suavizar y electrificar su propuesta hasta convertirse en una fiesta constante, así lo exigía Deu Txakartegui a su público: “este es un bolo para bailar”. Y el público respondió con los mejores temas de su último disco, “Gau Ama”, como “Irrintzi”.

Y de grupos que invitan al baile a más bailes, aunque de corte algo más oscuro (por momentos). Prácticamente llegando a la recta final teníamos a Monarchy, que nos regalaron algunos de sus singles más conocidos, “Living without you”, “Maybe I’m crazy” o “Disintegration”, en la que, personalmente esperaba que apareciera la que pone voz a la canción, Dita Von Teese, para poder hacer uso de la capilla hinchable de MTV Chapel y casarme con ella. Desgraciadamente, solo hizo acto de presencia en las visuales que proyectaban.

Así pues, con toda la bajona del mundo con mi no-boda, decidí concluir la jornada dejando a los lowers con otro clásico cierre de Elyella DJs. Mañana más.

SÁBADO

La jornada del sábado la afrontamos con verdaderos dilemas. El día de hoy esta mayoritariamente marcado por el producto nacional, con cantidad de bandas pequeñas y medianas de lo más interesantes. Desgraciadamente mis experimentos con la omnipresencia no estas dando sus frutos, así que muy a mi pesar me perderé más de uno. Pido disculpas por adelantado.

El sol vuelve a ser el protagonista de las primeras horas, esta vez, el encargado de hacernos llevar mejor las temperaturas es el gran Antonio Luque, alias Sr. Chinarro y sus bermudas. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de discos que tiene en su haber, el último, “El progreso”, lo publicaba en abril. Aún así, su canción más coreada volvió a ser “Una llamada a la acción”.

Al ser murcianos, imagino que estar acostumbrados al calor lo hace mucho más soportable para Second y parece que también para sus seguidores, que demostraron que no importaba mucho la temperatura y saltaban con todos sus singles, entre los que sonaron “2502” o “Muerdeme”, con esos coros rompe estadios. También me demuestran siempre que tienen más seguidores de los creo, lo que habla muy bien de su labor y carrera.

Second / Foto: Javier Rosa

Carrera que no dimos para ver a Novedades Carminha, mejor desplazarnos hasta el escenario Ron Matusalem a paso lento, que sabemos de sobra que con la banda gallega vamos a sudar. Se están metiendo en el bolsillo a todo aquel que los escucha o les ve en directo. Con cada álbum que publican dan un paso al frente, su madurez como banda se palpa en sus composiciones, “Campeones del mundo” es el cuarto de su carrera y de nuevo esta plagado de temas que podrían ser singles como “Que Dios reparta fuerte” o “Dame veneno”. Y de estos ya tienen unos cuantos. “Fiesta tropical”, “Antigua pero moderna”, “Juventud infinita”, y un tramo final con “Jódete y baila”, “Te vas con cualquiera” y “Pesetas”, acompañado siempre de su pogo, hacen de cada concierto el momento más divertido de la jornada.

Parecía que a estas horas querían hacernos sudar en los escenarios pequeños con bandas como Terrier o Los Bengala, con Black Lips en el escenario Budweiser. La única propuesta más calmada eran Niños Mutantes, antes de llegar a los granadinos más conocidos.

¿Cómo escribir sobre Los Planetas y no sonar muy “putifan”? Ya sabemos que los conciertos de Los Planetas no son algo que se dé muy a menudo en la vida, también es una lotería dar con un buen día para que realicen una actuación decente, todo depende de los estados de ánimo de Jota, Florent, Banin y compañía. Vamos, que hay que rezar para que se alineen “los planetas“ y nunca mejor dicho (seguro que soy el primero en usar este juego de palabras, merezco vuestros aplausos). Tampoco es frecuente que publiquen muchos discos. Sin contar el EP del año pasado, “Dobles fatigas”, de su último disco de estudio ya hacen seis años. Yo también quiero que publiquen un nuevo puto disco YA, pero la parte positiva de esto es que, gracias a ello, sus setlist recopilan una gran cantidad de himnos de los que han marcado ya a varias generaciones.Sr Chin

Se podría decir que el arranque no fue lo más acertado, empezar con “Los poetas”, una “opera egipcia” de 9 minutos es un tanto arriesgado, continuaron con “Señora de las alturas” y “Ya no me asomo a la reja”. La cosa andaba lenta, pero la carga emocional empezaba a palparse en el ambiente. Una vez se empezaron a suceder los himnos ya era irreversible. Por allí pasaron “Corrientes circulares”, “Santos que yo te pinte”, “Segundo premio”, “Rey sombra”, “Un buen día”, “Pesadilla en el parque de atracciones”, hasta cerrar con “La caja del diablo”. Podría haber sido mejor, pero este grupo tiene esa habilidad para conseguir mucho con poco. Lo de anoche les sirvió para ser trending topic en toda España durante unas horas. Y hasta consiguieron que perdonáramos que la organización del Low Festival nos hubiera vendido durante los últimos meses el concierto como uno de “larga duración”, cuando tan solo tocaban 10 minutos más que el resto de cabezas de cartel.

Como anécdota, decir que ocurrió un hecho sorprendente: puedo decir que he estado en un festival donde actuaban Los Planetas y Love of Lesbian y he contabilizado más camisetas planetarias que de los lesbianos. IMPRESIONANTE. Muchas de ellas parece que nuevas, en la tiendas de merchandising oficial no habíamos pasado ni el ecuador de la segunda jornada y ya se habían agotado todas las camisetas de los granadinos, todos los modelos, en todos los colores y todas las tallas, por lo que me quede sin poder comprar y sustituir mi vieja, roñosa y desgastada camiseta de “Una semana”.

La Habitación Roka / Foto. JAvier Rosa

Para continuar, nada mejor que otro de los clásicos nacionales. La Habitación Roja, después de “Universal”, el que para mi es personalmente su mejor disco, lanzaron “Fue eléctrico”, el que significó un punto de inflexión. “Ayer”, seguramente haya sido el single más exitoso de su carrera, por lo menos a nivel de público. Esa canción, ese disco, fue el que les hizo dar el paso a la primera línea del panorama nacional, no la del reconocimiento (eso ya lo tenían ganado en su larga trayectoria), sino la del éxito. Se podría decir que han encontrado su zona de confort, canciones que claramente están compuestas pensando en exprimir la simbiosis que se produce con el público en los festivales. Canciones directas, “buenrollistas”, bailables, de estribillo fácil. En mi humilde opinión,  todo esto en detrimento de la calidad. Pero bueno, toda banda tiene derecho a su periodo de éxito, y visto que es fácil encontrarlos encabezando los carteles de los festivales nacionales más importantes y los buenos resultados que en ellos consiguen, no hay más que alegrarse por ellos. Sonaron “La moneda en el aire”, “Indestructibles” y “Nuestro momento”, una de las únicas canciones que me ha gustado de su último disco, “Sagrado corazón”, el décimo de su carrera de 20 años, como se encargaba de recordar Jorge Martí.

Sorprendentemente tuve tiempo de escuchar unos cortos minutos a The Suicide of Western Culture, me alegre de que se les escuchara, en mi ultima vez con ellos en el Tomavistas Festival en Madrid, sufrieron algunos problemas técnicos y sonaron con bastante decibelios menos de los que requieren su arrolladora propuesta.

Era la hora de que Suede tuvieran el papel de banda internacional longeva con alta carga melancólica de la noche. Que yo recuerde es la edición del Low Festival con más cabezas de cartel de los 90. Vistas las reacciones del público con estas bandas, se notaba que echaban de menos algún cabeza del nivel de ediciones anteriores, Foals, Kasabian o Two Door Cinema Club. Por suerte, el punto fuerte de Suede es el directo, Brett Anderson es un culo inquieto y son constantes las idas, venidas y acercamientos a la línea de batalla, donde se comparte el sudor artista-público. Un público que parecía reaccionar sólo con el tema que cerraban, obviamente su canción bandera, “Beautiful ones”.

Suede / Foto: Javier Rosa Chicle

En un descanso pudimos ver a Juventud Juché poner con contundencia sus cartas sobre la mesa, un repertorio extraído de sus dos decentísimos discos, “Movimientos” y “Quemadero”. En mi opinión, la crema de esta jornada la pusieron todas estas pequeñas bandas.

Mientras Yall daban baile en el escenario Ron Matusalem, los franceses Exsonvaldes repartían su pop efectivo en el Wiko. Todo antes de encaminarnos a ver al último cabeza de la noche.

Ya es bien conocida la excentricidad de Peaches y en el Low Festival no iba a ser menos. Muchas luces, mucho subirse, literalmente, encima del público como quien anda sobre las aguas, teatrales cunnilingus fingidos, coreografía delirantes como esas de los dos bailarines disfrazados de vaginas gigantes en lo que parecía ser una danza clitoriana o un cursillo acelerado del uso del mismo (que seguramente a más de uno le haga falta). Pese al cansancio acumulado de última hora, todo este show políticamente incorrecto y sus trallazos electrónicos como “Talk to me”, “Mommy complex” y “Fuck the pain away”, consiguieron hacer las veces de bebida energética.

Tanto que hasta nos quedamos un rato bailando con otra magistral sesión de Buffetlibre. Pero sólo un poco, que aún nos queda una jornada más.

DOMINGO

Texto: Víctor Villaplana Hurtado

Se esperaba una bajada de asistentes para esta última jornada de la octava edición del Low Festival, como suele ser habitual en estos eventos, pero, sorprendentemente, apenas se notó. El ‘sold out’ fue palpable durante los tres días.

Los encargados de dar cuerda al domingo fueron Las Ruinas y Mucho. Tenía cuentas pendientes con el trío de Barcelona y acercarse en primer lugar al escenario Wiko para verlos actuar por primera vez era una prioridad. Pese a que su último disco, personalmente, no esta entre mis preferidos, su hiperactividad musical, publicando prácticamente un disco por año, hace que tengan un repertorio arrollador. Con langosta hinchable en la espalda del bajista salieron y pegaron fuerte con temas como “Ramón y Cajal”, “El Olivar” o el hit “Cerveza Beer”. Ojala verlos por más festivales y salas.

A los toledanos Mucho (componentes de los desaparecidos The Sunday Drivers) no les presté excesiva atención hasta que tuve la suerte de verles en directo. Poseen uno de los directos más disfrutables del panorama nacional, te gusten o no, te hacen bailar y quedarte con muy buen sabor de boca con temas como “Mas feliz sin televisión” y “Nuevas ruinas”, extraído de su último disco “Pidiendo en las puertas del infierno”, lleno de pop cósmico. Se merecen que les dejen de programar para las primeras horas del día.

Mucho / Foto: Javier Rosa de España

En el escenario Budweiser nos esperaba Xoel López. Ya son dos los discos publicados bajo su nombre, aunque su etapa como Deluxe aún sigue siendo la que más temas para el recuerdo ha dejado, y siempre rescata alguno de ellos como “Historia universal (el amor no es lo que piensas)”, dejando claro que es una pieza indiscutible de la historia reciente de nuestro pop nacional.

Xoel López / Foto: Liberto Peiró

Nos acercamos a ver un poco del country & blues de Badlands, en una de las muchas paradas que hoy teníamos pensado hacer en el escenario Wiko. Son una banda emergente con mucho camino por delante, pero, sinceramente, es un género que hemos escuchado tantas veces y que tan grandes artistas tiene, que cuesta un poco brillar con luz propia o aportar algo nuevo. Normalmente, tengo la sensación de que estos grupos acaban siendo engullidos por su estilo musical. Ojala consigan ellos lo contrario, engullirse al country, regurgitarlo y hacerlo suyo, propio y que suene como algo fresco.

Mientras en el escenario Matusalem sonaba el señor del pelo Pantene, Carlos Sadness y su ukelele, del que seguro que estarían disfrutando sus feligreses, vimos que era el momento ideal para hidratarse y preparar lo que venía a continuación: las dos actuaciones más remember de todo el festival, sólo apto para nostálgicos.

El caso de 091 es algo extraño. Los granadinos (¿y tú cuántas bandas de Granada conoces?) tampoco es que sean una de las bandas más mencionadas cuando se habla de los 80 en España, pero en la mente de muchos se les recuerda como “una de las buenas”. José Ignacio Lápido y compañía, han conseguido con su gira “Maniobra de resurrección” precisamente lo que el nombre indica: revivir. Y de qué manera, los hemos visto ya en distintos festivales defender sus clásicos.

091 / Foto: Liberto Peiró

Para clásicos, Marky Ramone’s y el set de “Blitzkrieg: 40 years of punk” donde repasa algunos de los temas más clásico de los Ramones (si esa banda de las camisetas de H&M que algunos y algunas compran sin saber muy bien a qué suenan o qué son). La verdad es que se mantiene en buen forma y si cerrabas los ojos y hacías un poco de esfuerzo podías imaginar cómo sería un concierto de su época dorada.

Casi sin darnos cuenta ya había llegado el momento más esperado de la noche para muchos de los lowers, el último concierto del año en España de Vetusta Morla. Seamos sinceros, algunos detractores de los madrileños les pueden tener aburridos por estar en boca de todo el mundo y haber recorrido casi cada ciudad española desde que empezaran a hacer mucho ruido con su exitoso “Un día en el mundo” en 2008, pero pocos motivos más pueden argumentar. No se les puede reprochar que sus letras sean vacías o que sus composiciones sea facilotas o musicalmente limitadas, tampoco que sus directos sean malos. De hecho es su punto más fuerte. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que les he visto en directo (más de una docena) y no me han aburrido en ninguna ocasión. La culpa la tienen temas como “La deriva”, “Sálvese quien pueda”, “Fuego”, “Golpe maestro” o el final sublime de “Los días raros”, pero, sobretodo, el hermanamiento con el público.

Vetusta Morla / Foto: Javier Rosa

Pucho asustó un poco en la despedida anunciando el final de una etapa, pero pronto supimos que se van a poner ya a trabajar en el siguiente disco en el que quizá veamos el comienzo de unos nuevos Vetusta Morla. ¿Una evolución en su estilo? Por otra parte algo recomendado, dado que sus tres trabajos hasta la fecha tienen grandes temas, pero están todos en la misma línea y un cuarto en el mismo camino quizá sería estancarse. En mi opinión, y vistos algunos añadidos en sus actuaciones, apostaría a que van a incluir algunos elementos más electrónicos en su música. Quizá veamos más ese ligero parecido a Radiohead (salvando las muchísimas distancias) que algunos mencionan. Sea cual sea su camino, seguro que será de agradecer y les dará mucha más vida.

Mientras nos alimentábamos para poder afrontar el tramo final del festival vimos a Miss Caffeina defendiendo los nuevos temas de su último disco, “Detroit”. Lo que nos ha quedado claro es que con él ha venido un nuevo hit para sus seguidores a la altura de “Capitán”: “Mira como vuelo” es uno de sus nuevos temas más coreados. La verdad es que los sintes y líneas de bajo ochenteras con las que han impregnado a algunos temas de su nuevo trabajo le dan un juego interesante a sus directo.

A los que si les sienta bien el tono ochentero es a El Último Vecino, cada vez más sublimes, gracias, en gran medida, al grandísimo “Voces”, su nuevo disco publicado el pasado marzo y que contiene canciones tan enormes como “Antes de conocerme”, “La noche interminable”, “Nubes grises” o “La entera mitad”. Esta claro que las letras y melodías no son muy complicadas y son muy repetitivas, pero lo que parece un punto en contra se convierte en uno a favor, con pocas escuchas estamos tarareando sus canciones y se nos quedan metidas dentro de la cabeza. Por esa misma razón debe ser que su actuación fuera una de las que más publico atrajo al escenario Wiko pese a solaparse con uno de los cabezas de cartel del festival.

Pero claro, se trataba de The Kooks. Los británicos debutaron con “Inside in/Inside Out”, un decente disco con un buen puñado de singles como “Ooh la”, “Naive” o “She moves on her own way” (que sonó en algún anuncio) que les pusieron en la escena como una de las bandas más revelación. Pero, a día de hoy, todas esas esperanzas puestas en ellos se han ido disipado y apenas se pueden rescatar algún single de cada uno de sus tres discos posteriores.

Low Festival / Foto: Javier Rosa

Tuvimos tiempo de ver unos minutos de Javiera Mena en el escenario Matusalem. Sus temas de pop electrónico invitan al baile y pasar un buen momento. Eso si, su puesta en escena, con un par de bailarinas con coreografías bastante pobres y desincronizadas, dejaba bastante que desear, sobre todo teniendo en cuenta que la noche anterior Peaches, con un show con las mismas “cartas” les saco bastante más partido (salvando las distancias de sus electrónica más agresiva y su provocación).

Apenas quedaban ya un par de directos para cerrar la noche y el festival, y una última decisión, quizá la más dolorosa (aparte de elegir si tomarte o no ese último chupito de Jäger del que te vas a arrepentir a la mañana siguiente). No era otra que la de decantarse por cerrar la aventura del Low Festival 2016 de la mano de Trajano! o de Miami Horror. Nos decantamos por los madrileños, vistos los buenos momentos vividos durante la jornada en el escenario Wiko, pero al contrario que con The Kooks, nos dolió no poder ver a Miami Horror. Ellos tiene dos buenísimos discos cargados de temas de baile perfectísimos para acompañar cualquier noche de verano. Estamos seguros de que exprimieron las últimas fuerzas de los lowers al ritmo de temas como “Love like mine” y “I look to you”.

Trajano! nos hicieron olvidar pronto el tema con su potente directo. Mucho humo y esa sensación de estar delante de los Joy Division nacionales (los pobres estarán aburridísimos de las comparaciones). Los trallazos como “Árpad descansa” (del que presentaron videoclip la semana pasada), “El último hombre del mundo” o “Las nieves del Kilimanjaro” nos dejaron claro que estamos ante una de las bandas nacionales más prometedoras. Necesitamos un nuevo larga duración, que EPs como el reciente “Rubí” se nos quedan muy cortos.

Con poco más terminaba otra exitosa edición del festival alicantino. La constancia y el trabajo han conseguido que el Low Festival sea uno de los momentos más esperados de cada verano y una apuesta segura. Pocas cosas se le pueden reprochar. Quizá el poco ojo que tienen con algunos de los cabezas de cartel, que no llegan a ser del nivel que se espera, pero al final siempre son line ups que suelen estar bastante compensados, aunque quizá sea el momento de dar un puñetazo sobre la mesa y un paso al frente, los lowers ya son incondicionales y van a estar apoyando siempre. Y nosotros volveremos

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA SÁBADO

LOW FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES 

Portada:  La Habitación Roja /Foto: Javier Rosa

 

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EBROVISIÓN 2016: CARTEL POR DÍAS Y NUEVAS CONFIRMACIONES

El Festival Ebrovisión 2016, que se celebrará en Miranda de Ebro del 1 al 3 de septiembre, nos presenta su cartel por días y aprovecha para anunciar las confirmaciones de Perlita, Las Ruinas, La Regadera, Edu Anmu y Blutaski DJ, que se unen a los anteriormente confirmados Izal, !!! (Chk Chk Chl), Quique González & Los Detectives, Fuel Fandango, Tahiti 80, La M.O.D.A., WAS, Belako, Ángel Stanich, Novedades Carminha, Perro, Hidrogenesse, Tachenko, L Kan, Grises, Rural Zombies, Juventud Juché, Yellow Big Machine, Franco Dekot y Shinova.

Perlita han llegado para quedarse. Aunque vengan del sur, son un fuerte viento fresco en el panorama nacional y no dejan de sorprender a propios y extraños allí por donde actúan. Desparpajo, electrónica con estilo, funk, pop y un directo impactante, son sus señas de identidad. Llegarán con su primer trabajo bajo el brazo, pero sus músicos están ya curtidos en mil batallas ¡ojo con ellos, van a gustar y mucho!

Las Ruinas llegan de Barcelona con una propuesta más que sorprendente, heavy-pop la llaman ellos mismos. Están dispuestos a conquistar Miranda y nosotros estamos convencidos de que lo harán “Cerveza beer” y “Cubata de Fairy” son sus grandes hits. Ya está todo dicho.

Green Class son de Madrid aunque podríamos decir que vienen de Manchester y darían el pego. Son nuevos, pero podrían decir tranquilamente que llevan tocando desde los 90´. Lo suyo es britpop y actitud, clase y elegancia.

La Regadera son los elegidos este año para representar a los grupos de Miranda en Ebrovisión, acaban de editar su primer trabajo, aunque sus miembros vienen ya de otras formaciones mirandesas. Son un colectivo de grandes músicos que mezclan reggae-ska y funk con maestría, sobre el escenario lo dan todo y más. Hace poco telonearon al mismísimo Manu Chao. Calidad les sobra. Estamos muy orgullosos de tenerles con nosotros.

Ya está en marcha la 16ª edición de uno de los festivales más queridos por la crítica y el público de este país, el Festival Ebrovisión que se celebrará en Miranda de Ebro durante los días 1, 2 y 3 de septiembre.
Organizado ininterrumpidamente por la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo desde el verano de 2001 y que a día de hoy, continúa creciendo en propuestas y en calidad. Nunca hay un Ebrovisión igual y eso lo pueden confirmar los más de 18.000 asistentes de la anterior edición.
Ebrovisión cumplirá sus 16 años remarcando e insistiendo nuevamente en esas cualidades que han enamorado a miles de “ebrovisivos” durante tantos años y que le han convertido en un festival diferente y referente (Comodidad, calidad, cercanía, pasión). Un festival imprescindible para terminar el verano de la mejor manera, Ebrovisión es “un festival que enamora”.

La muestra gastronómica, Ebropeque, exposiciones, mercadillo, conciertos gratuitos distribuidos por toda la ciudad, sesiones de dj´s en los lugares más insospechados y muchas más sorpresas, hacen que Miranda de Ebro se convierta durante tres días en un auténtica fiesta de la música y de la cultura, una ciudad entera volcada con su festival y un público entregado a la diversión hacen que cada año, cada edición sea mejor que la anterior.

ENTRADAS PARA CADA JORNADA DESDE YA A LA VENTA EN ebrovision.com
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El abono y la entrada de día incluyen acampada gratuita.
La entrada para el jueves 1 con el abono es gratuita.
#unfestivalqueenamora

 

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ASÍ TE CONTAMOS EL FESTIVAL DE LES ARTS 2016

VIERNES

Si montas un sarao, vendes todas las entradas, y ves como la concurrencia se lo pasa chachi piruli, no voy a ser yo el gilipollas que venga y te diga que se están equivocando, ¿o sí?. Bueno, la fórmula funciona, no es la de la coca cola, no es una vacuna que salve de una enfermedad importante, pero funciona, y a poco que no la fastidies (creo que de eso se trata) te puedes llevar el gato al agua, o al menos mojarle los pies en el Escenario Kaiku.

Mi recorrido por el Festival de les Arts empezó cerca de la insolación viendo a Perro a la hora en la que los señores juegan al dominó en el bar y las señoras roncan mientras dicen que ven una telenovela. Y es que las cuatro y poco de la tarde son una condena más que un premio, y solamente unos locos murcianos como Perro son capaces de sacar algo así adelante. “Estudias, navajas” tiene tanto ritmo y tantos cojones que, si lo intentas, puedes abstraerte un rato del calor imperante si te hidratas convenientemente (era la hora de la cerveza 2×1). Al acabar el concierto escuché a algunos chavales comentar lo tremendo que les había parecido el concierto, mientras yo pensaba que ojalá les vieran de noche y en su salsa, pero claro, es difícil que vayan a verles si después no tocan Love of Lesbian. A continuación, en el mismo escenario, el cántabro Ángel Stanich salió solo con su guitarra pisando las notas de “Wedding Dress” de Mark Lanegan (creo que fui el único presente que se dio cuenta del dato, pero para mí fue lo mejor del día). Poco importó que luego se limitara a seguir el manual del Dylan más eléctrico o el Neil Young rockero menos ácido, en un mundo del indie que ha olvidado los referentes más clásicos, es reconfortante que este barbudo los rescate. El problema es que me giraba a mi alrededor diciendo: “Coño, claro, esto es…”, y todos me miraban como a un loco, aunque estoy bastante acostumbrado.

El escenario grande lo estrenaron Manel, a los que había visto triunfar hacía poco en el Primavera Sound, y que viendo la cantidad considerable de público que había delante de ellos, era previsible que aquí también lo hicieran. Bueno, venga, digámoslo todo, había mucha gente, pero quitando de “Teresa Rampell”, “Jo competeixo” y alguna canción nueva movidita en la que se vio a varios grupúsculos vibrar como bancos de sardinas, se hizo evidente que muchos de los presentes estaban haciendo ya hueco para ver a Love of Lesbian (joder, estaban de espaldas). Al margen de condicionantes externos, los nuevos Manel, los que han sumado ritmos frescos y sintéticos a ese folk de catalanía militante, estuvieron estupendos. Con su nuevo disco han abierto fronteras estilísticas que les lleva a estar en festivales como este sin desentonar demasiado, insuflando un poco de enjundia sin asustar a las jóvenes masas poco acostumbradas al producto poco manufacturado. Todo lo contrario que Carlos Sadness (sustituto de Fuel Fandango), cuya enjundia se limita a… nada. Pero tampoco importa (bueno, a mi sí), porque tiene ritmito, es fresco y lánguidamente simpático. Antes de Sadness (infinite sadness), tocaron The Dandy Warhols y Neuman, pero es que el cuerpo me pedía comparar a Manel con Carles Sadness, ustedes perdonen, ya vuelvo al redil. Poco que decir de Neuman, poco pero bueno. La recuperación del formato de trío, la contundencia y la austeridad, les sienta de maravilla. Parece que ya no se pierden en lánguidos y extensos páramos sónicos y se han dado cuenta de que ir directos al grano con rotundidad era lo único que necesitaban. Al acabar sus conciertos es un clásico escuchar eso de “joder, qué directo”, y con razón. Ya solo me queda hablar de The Dandy Warhols para recuperar el recorrido temporal, bueno, voy bien.

Carlos Sadness / Foto: Jota Martínez Fotografía

Aunque The Dandy Warhols han sacado nuevo disco, a los de Oregon (dicen que una de las ciudades más aburridas de Estados Unidos) solo se les pedía no asustar a nadie y que tocaran “Bohemian like you”, y bueno, eso hicieron. Realmente, si no fuera por esta canción, exprimida hasta el tuétano y que hasta mi madre sería capaz de tararear sin saber de dónde viene, no hubieran estado aquí (y desde hace tiempo en casi ningún sitio). Porque esta banda, que realmente contiene todas las referencias clásicas necesarias para crear grandes temas, siempre se ha mostrado diletante en el escenario, y viejos vicios no se curan sin terapia. Eso sí, siempre les agradeceré su presencia en el maravilloso documental “Dig!”, en el que se relata su rivalidad con The Brian Jonestown Massacre, pero bueno, los buenos eran (y son) los otros.

Y recuperado el hilo ya puedo hablar del plato fuerte de la noche (si se creen que las bandas internacionales pintaban algo, están muy equivocados), Love of Lesbian. Los reyes del chiste malo (no lo digo yo, lo dicen ellos) han conseguido destilar la fórmula mágica de la empatía y la van a explotar hasta que se la roben, o se les caiga y la rompan. Llegaron en “1999” (2009) aunque ya estaban aquí mucho antes, y reformulando y puliendo aquel disco se han quedado sentados en la cima. Si les ves ahora puedes reconocer a un gigante de cuidado y estudiado directo, con una producción impoluta, con melancólicos y juguetones himnos, que domina el discurso y con él al público, y que pueden homenajear a Bowie y a Prince de forma facilona sin que a nadie le importe. ¿Una vez descubierto el Flambeado de Mou para que seguir experimentando? ¿Por inquietud?

Love of Lesbian / Foto: Nerea Coll

Nada importa que The Strypes sean una banda joven internacional que hace buen rock and roll y son lo más cercano en décadas a Dr Feelgood (bueno, cercano pero lejano), el público estaba extasiado con los lesbianos. El ambiente era impresionante (el sold out ya era patente) y aunque había mucha gente disfrutando de sus energéticas canciones, muchos estaban allí de rebote. La verdad es que estos chavales irlandeses entran muy bien, porque aunque tengan tintes garajeros y emulen puntualmente a MC5, vienen de unos Beatles que quieren ser The Jam, lo cual es siempre agradable aunque no te vuele la cabeza.

Tras ellos, la noche continuó descafeinándose con The Fratellis (lástima que no tocaran en el Escenario Kaiku, porque lo de “descaifeinándose” encajaría de perlas), porque si al menos The Dandy Warhols viven de un temazo como “Bohemian like you”, “Henrietta” no es ni por asomo tan buena.

Que el asunto terminara con We Are Scientists a la gente le importaba un pimiento (aunque el recinto continuaba lleno y el ambiente festivo era imperante), pero para mí fue reconfortante, lo mismo que en el anterior Arenal Sound. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo “El basurero del nuevo milenio” de Kiko Amat para El País, en el que se toma a guasa la relativa relevancia de las nuevas bandas de la primera década de este milenio, y es que encima We Are Scientists no son ni de los importantes, pero joder, a mi “Nobody Move, Nobody Get Hurt” y “The Great Escape” me siguen encantando. Y si a eso unimos que su nuevo disco no está mal, se pasan el concierto dando guitarrazos (poco hirientes, lo reconozco), pues a mí me sirve. Sé que me conformo con poco, pero bueno, es lo que hay y es con lo que me quedo. Con esto terminó el sarao, pero no quiero volverme a acostar sin hablar del infame Escenario Kaiku, cárcel acuática de las bandas locales, dónde creo que artistas como Senior i el Cor BrutalSiberian Wolves o Beaaroid cumplieron una condena que no merecen; aquello parecía una aparición mariana en medio de La Albufera. Aunque algunos valientes mojaran sus tobillos y se acercaran al escenario, esa parte del recinto estaba tan desangelada, y daba tanta pena, que no pude quedarme más de cinco minutos seguidos a verles. Lo siento chicos, os veo en los bares.

We Are Scientists / Foto: Jota Martínez Fotografía

SÁBADO

Ayer Izal dieron un conciertazo. No, en serio, lo digo en serio. Ya lo he dicho, dejadme en paz. Bueno, empecemos por el principio. Cuando ayer llegué a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, ya había pasado la tormenta, o al menos eso me imaginé cuando vi a Badlands en el “escenario inundado tras el paso del Katrina”, y es que si con una banda puedes abstraerte y pensar que estás en New Orleans es con ellos. Realmente ese country-bluegrass estaría mejor ubicado en Nashville, pero oigan, no nos pongamos exquisitos, ustedes tampoco saben tanto de geografía musical americana y el Katrina es lo único que se me ha ocurrido para hablar poéticamente de ese destierro acuático. Badlands me gustan, los chavales tienen una musicalidad desbordante, cuando se proponen hacer un juego vocal te conquistan, pero es que nadie se puede tomar en serio nada de lo que pase en este escenario puesto a joder. Ahora sí verdaderamente llegando a las puertas de Nashville nos encontramos tras Badlands a Arizona Baby, la banda de El Meister y sus amigos barbudos, la anterior a Corizonas, la buena. Este trío de rock and roll adusto y acústico se mantiene únicamente a base de garra y personalidad, y de eso El Meister va sobrado. No inventan nada, ni tampoco se lo proponen, pero les saboree hasta la última nota sabiendo que iban a ser el último reducto de rock&roll de la noche, con permiso de L.A. Tras los vallisoletanos le tocó el turno a Miss Caffeina en el escenario grande, en el que para mí fue el mejor concierto nacional de la noche. Y es que en el yermo páramo que se ha convertido el indie nacional actual (el que llena, no el otro), se agradece una banda que como mínimo quiere sonar fresca y no se pierde en épicas y melancolías mal traídas. Además, salieron tras una canción de la banda sonora de Robocop, y es que perdónenme, estos detalles de mierda a mí me ganan. Tras una hora de synth-pop bailable de meridiano buen gusto, terminaron con Zahara en el escenario –que había tocado hacía un rato-, dando paso al relevo en el trono del indie nacional, Full. Cuando en unos años la gente diga: “Vetusta Morla-Supersubmarina-Izal…” alguien gritará Full y se llevará los 100 pavos del bote, y es que los sevillanos tienen todas las hechuras para darle continuidad a la dinastía. Tienen himnos de rabia moderada, hacen de la  coreabilidad su bandera (sin llegar al extremo de Second) y realmente pueden hacer de la falta de reproche (aunque quizá también de alabanzas) una magnifica y buscada carta de presentación.

Miss Caffeina con Zahara / Foto: Nerea Coll

La siguiente banda en subirse al escenario fue Izal, poniéndose así sobre la mesa el plato fuerte de la noche todavía en horario infantil. Si de épica va la cosa, estos chavales van sobrados, y es que vaya, lo de “Copacabana” es un poco pasarse, pero es lo que ahora parece que gusta, y visto lo visto no voy a ser yo el que diga que todos estos chavales están equivocados (aunque lo piense). Un grupo que toca en más de una docena festivales al año, siendo además el reclamo principal del evento, se sustenta con un buen directo, y lo tienen, nadie lo discute, aunque a mí me encantaría utilizar un agujero de gusano para estar en otra parte (y por favor, otra época), porque ni de lejos soy su público objetivo, lo que no quita para que las 25.000 almas presentes vibraran con su impostación de estadio y ese antinatura híbrido de “Standstill meets Coldplay”. Después de esto, y tras los fuegos artificiales de fin de recital, solo quedaba mantener la relativa tensión para que todo marchara por los cauces previstos, y L.A. casi la joden. Con ello no quiero decir que la banda de Luis Alberto Segura no sea cojonuda, que lo es, si no que su rockandroll sosegado, de buen rollismo “Big Sur”, encaja poco entre la épica de bolsillo del nuevo manual del indie. Pero si L.A. no la jodieron, tampoco iban a hacerlo Hurts, pero es que los de Manchester al menos si tienen épica (sí, la épica ahora es el todo, ponle épica a un bocadillo de calamares y te monto un food truck). A base de caras B de de Depeche Mode aguantaron el tirón hasta llegar a Second (parece mentira que L.A. y Hurts sean simplemente la excusa para pasar de Izal a Second, pero es así, no me lo estoy inventando). Perdonen si parece que esté haciendo de menos a Hurts, nada más lejos de mi intención, realmente fue el concierto más elegante del festival, aunque a nadie le importara demasiado. Bueno, Second: yo no sé qué tienen estos murcianos pero lo tienen, tienen épica (otra vez la épica, perdón), tienen himnos (otra vez con los himnos), y tienen…. bueno, eso tienen, nadie pide más y tampoco lo busquen que no lo hay. Posiblemente fue el momento culminante de la noche; Izal la dejó botando en medio del área y Second chutó a bocajarro: gol.

Hagamos recuento, ya habían tocado Izal y Second, que era lo que la mayoría quería, y aunque después le tocó el turno a un grupo del calibre de The Drums, estoy seguro que sería más fácil que cualquier chaval de los presentes me recitara el último discurso del Rey en Navidad, que que me resumiera el concierto de la banda de Brooklyn. Aunque “Encyclepedia”, el ya lejano tercer disco de Jonathan Pierce y Jacob Graham, no es un disco de hits, está a años luz de lo escuchado estos días, poco consuelo pero suficiente para cerrar el fin de semana. Me marché a casa y una chica esperando el taxi me preguntó si habían tocado la buena y le dije que sí – para ella era “Let’s go surfing”, aunque para mí era “Money”, pero tocaron ambas, así que todos contentos – .Un apunte, si les ha gustado The Drums, les ha sorprendido, no vivieron los 80 pero quieren más de esto y además quieren entender las letras, escuchen a El Último Vecino.

FESTIVAL DE LES ARTS 2016: CRÓNICA VIERNES

ENTREVISTA A PERRO

LOVE OF LESBIAN FESTIVAL DE LES ARTS 2016 NEREA COLL 940

FESTIVAL DE LES ARTS 2016: CRÓNICA VIERNES

Si montas un sarao, vendes todas las entradas, y ves como la concurrencia se lo pasa chachi piruli, no voy a ser yo el gilipollas que venga y te diga que se están equivocando, ¿o sí?. Bueno, la fórmula funciona, no es la de la coca cola, no es una vacuna que salve de una enfermedad importante, pero funciona, y a poco que no la fastidies (creo que de eso se trata) te puedes llevar el gato al agua, o al menos mojarle los pies en el Escenario Kaiku.

Mi recorrido por el Festival de les Arts empezó cerca de la insolación viendo a Perro a la hora en la que los señores juegan al dominó en el bar y las señoras roncan mientras dicen que ven una telenovela. Y es que las cuatro y poco de la tarde son una condena más que un premio, y solamente unos locos murcianos como Perro son capaces de sacar algo así adelante. “Estudias, navajas” tiene tanto ritmo y tantos cojones que, si lo intentas, puedes abstraerte un rato del calor imperante si te hidratas convenientemente (era la hora de la cerveza 2×1). Al acabar el concierto escuché a algunos chavales comentar lo tremendo que les había parecido el concierto, mientras yo pensaba que ojalá les vieran de noche y en su salsa, pero claro, es difícil que vayan a verles si después no tocan Love of Lesbian. A continuación, en el mismo escenario, el cántabro Ángel Stanich salió solo con su guitarra pisando las notas de “Wedding Dress” de Mark Lanegan (creo que fui el único presente que se dio cuenta del dato, pero para mí fue lo mejor del día). Poco importó que luego se limitara a seguir el manual del Dylan más eléctrico o el Neil Young rockero menos ácido, en un mundo del indie que ha olvidado los referentes más clásicos, es reconfortante que este barbudo los rescate. El problema es que me giraba a mi alrededor diciendo: “Coño, claro, esto es…”, y todos me miraban como a un loco, aunque estoy bastante acostumbrado.

El escenario grande lo estrenaron Manel, a los que había visto triunfar hacía poco en el Primavera Sound, y que viendo la cantidad considerable de público que había delante de ellos, era previsible que aquí también lo hicieran. Bueno, venga, digámoslo todo, había mucha gente, pero quitando de “Teresa Rampell”, “Jo competeixo” y alguna canción nueva movidita en la que se vio a varios grupúsculos vibrar como bancos de sardinas, se hizo evidente que muchos de los presentes estaban haciendo ya hueco para ver a Love of Lesbian (joder, estaban de espaldas). Al margen de condicionantes externos, los nuevos Manel, los que han sumado ritmos frescos y sintéticos a ese folk de catalanía militante, estuvieron estupendos. Con su nuevo disco han abierto fronteras estilísticas que les lleva a estar en festivales como este sin desentonar demasiado, insuflando un poco de enjundia sin asustar a las jóvenes masas poco acostumbradas al producto poco manufacturado. Todo lo contrario que Carlos Sadness (sustituto de Fuel Fandango), cuya enjundia se limita a… nada. Pero tampoco importa (bueno, a mi sí), porque tiene ritmito, es fresco y lánguidamente simpático. Antes de Sadness (infinite sadness), tocaron The Dandy Warhols y Neuman, pero es que el cuerpo me pedía comparar a Manel con Carles Sadness, ustedes perdonen, ya vuelvo al redil. Poco que decir de Neuman, poco pero bueno. La recuperación del formato de trío, la contundencia y la austeridad, les sienta de maravilla. Parece que ya no se pierden en lánguidos y extensos páramos sónicos y se han dado cuenta de que ir directos al grano con rotundidad era lo único que necesitaban. Al acabar sus conciertos es un clásico escuchar eso de “joder, qué directo”, y con razón. Ya solo me queda hablar de The Dandy Warhols para recuperar el recorrido temporal, bueno, voy bien.

Carlos Sadness / Foto: Jota Martínez Fotografía

Aunque The Dandy Warhols han sacado nuevo disco, a los de Oregon (dicen que una de las ciudades más aburridas de Estados Unidos) solo se les pedía no asustar a nadie y que tocaran “Bohemian like you”, y bueno, eso hicieron. Realmente, si no fuera por esta canción, exprimida hasta el tuétano y que hasta mi madre sería capaz de tararear sin saber de dónde viene, no hubieran estado aquí (y desde hace tiempo en casi ningún sitio). Porque esta banda, que realmente contiene todas las referencias clásicas necesarias para crear grandes temas, siempre se ha mostrado diletante en el escenario, y viejos vicios no se curan sin terapia. Eso sí, siempre les agradeceré su presencia en el maravilloso documental “Dig!”, en el que se relata su rivalidad con The Brian Jonestown Massacre, pero bueno, los buenos eran (y son) los otros.

Y recuperado el hilo ya puedo hablar del plato fuerte de la noche (si se creen que las bandas internacionales pintaban algo, están muy equivocados), Love of Lesbian. Los reyes del chiste malo (no lo digo yo, lo dicen ellos) han conseguido destilar la fórmula mágica de la empatía y la van a explotar hasta que se la roben, o se les caiga y la rompan. Llegaron en “1999” (2009) aunque ya estaban aquí mucho antes, y reformulando y puliendo aquel disco se han quedado sentados en la cima. Si les ves ahora puedes reconocer a un gigante de cuidado y estudiado directo, con una producción impoluta, con melancólicos y juguetones himnos, que domina el discurso y con él al público, y que pueden homenajear a Bowie y a Prince de forma facilona sin que a nadie le importe. ¿Una vez descubierto el Flambeado de Mou para que seguir experimentando? ¿Por inquietud?

Love of Lesbian / Foto: Nerea Coll

Nada importa que The Strypes sean una banda joven internacional que hace buen rock and roll y son lo más cercano en décadas a Dr Feelgood (bueno, cercano pero lejano), el público estaba extasiado con los lesbianos. El ambiente era impresionante (el sold out ya era patente) y aunque había mucha gente disfrutando de sus energéticas canciones, muchos estaban allí de rebote. La verdad es que estos chavales irlandeses entran muy bien, porque aunque tengan tintes garajeros y emulen puntualmente a MC5, vienen de unos Beatles que quieren ser The Jam, lo cual es siempre agradable aunque no te vuele la cabeza.

Tras ellos, la noche continuó descafeinándose con The Fratellis (lástima que no tocaran en el Escenario Kaiku, porque lo de “descaifeinándose” encajaría de perlas), porque si al menos The Dandy Warhols viven de un temazo como “Bohemian like you”, “Henrietta” no es ni por asomo tan buena.

Que el asunto terminara con We Are Scientists a la gente le importaba un pimiento (aunque el recinto continuaba lleno y el ambiente festivo era imperante), pero para mí fue reconfortante, lo mismo que en el anterior Arenal Sound. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo “El basurero del nuevo milenio” de Kiko Amat para El País, en el que se toma a guasa la relativa relevancia de las nuevas bandas de la primera década de este milenio, y es que encima We Are Scientists no son ni de los importantes, pero joder, a mi “Nobody Move, Nobody Get Hurt” y “The Great Escape” me siguen encantando. Y si a eso unimos que su nuevo disco no está mal, se pasan el concierto dando guitarrazos (poco hirientes, lo reconozco), pues a mí me sirve. Sé que me conformo con poco, pero bueno, es lo que hay y es con lo que me quedo. Con esto terminó el sarao, pero no quiero volverme a acostar sin hablar del infame Escenario Kaiku, cárcel acuática de las bandas locales, dónde creo que artistas como Senior i el Cor Brutal, Siberian Wolves o Bearoid cumplieron una condena que no merecen; aquello parecía una aparición mariana en medio de La Albufera. Aunque algunos valientes mojaran sus tobillos y se acercaran al escenario, esa parte del recinto estaba tan desangelada, y daba tanta pena, que no pude quedarme más de cinco minutos seguidos a verles. Lo siento chicos, os veo en los bares.

 

We Are Scientists / Foto: Jota Martínez Fotografía

LOS IMPERDIBLES DEL FESTIVAL DE LES ARTS 2016

ENTREVISTA A PERRO