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Kaiser Chiefs

ASÍ TE CONTAMOS EL ARENAL SOUND 2016

Texto: Carla Sifer

JUEVES

Ya es agosto, hace un calor de cojones, aunque no iba a ser para menos. Venga, el coche ya está a punto para salir de Ciudad Palmera con destino Burriana. Este año seré la corresponsal más indie de todo byTHEFEST, lo comprobaréis en los siguientes párrafos. Cuatro jornadas de Arenal Sound me esperan, ¿sobreviviré a esta nueva aventura? Soy una valiente, sobrina de Thor, mitad mujer mitad cyborg, la pesadilla de Sarah Connor.

Después de dejar mis cosas en mi piso franco me dirijo al recinto del festival para recoger la acredita y beberme dos litros de agua para reponer líquido elemento. Ya estoy un poco mayor, y los años pasan factura, lo del camping quedó en el pasado para mi, tengo muy buenos recuerdos, pero aprecio mi vida.

Al concierto de La Raíz llegué casi acabado. La masa se movía de un costado a otro del escenario principal, para demostrar que las horas, si gusta, no importan. Reivindicación, protestas y patrias.

Arenal Sound / La Raiz

Mi inicio en este Arenal Sound quedó musicalmente bautizado por Fuel Fandango. Con nuevo trabajo en este 2016, la banda de Nita y Ale Acosta siempre nos asegura espectáculo, fusión y pasión. Parece que “Aurora, además de ser su tercer trabajoes la prueba de que Fuel Fandango son una marca auténtica y única.Los bailes de Nita hipnotizan a cualquiera que estuviera mirando al escenario. Era evidente que el público iba a enloquecer con “Salvaje” y “New Life”, canciones casi posesivas, rudas y fuertes, un gustazo. Una fusión de sonidos que hasta yo misma dancé. Después lo hablé con Ernesto de Pink; “Oye, que chulo ha estado el bolo“.Me encantan esos conciertos que me sacan de mi zona de confort,  ayer Fuel Fandango me dejaron felizmente fuera de juego. Por cierto, yo en otra vida me casaré con Nita, poco a poco comprobaréis mis tendencias musico-lesbicas.

Fuel Fandango / Abel Gimeno Fotografía

He de admitir que nunca he sido una gran fan de Love of Lesbian, pero también admito que en sus conciertos me meto en el papel de cualquier John Boyque se precie. El típico comentario cada vez que los lesbianos estrenan nuevo trabajo es que no se parece a lo anterior… ¿Quién ha estipulado que lo nuevo tenga que ser como lo pasado?¿QUIÉN? Si algo consiguen Santi Balmes y los suyos es hacer lo que les da la gana y ser amados. Imágenes e improntas en el escenario que aumentan esa emoción que muchas canciones de LOL generan. Más allá de contenerse con el nuevo disco, la banda regaló un set de lo más completo que sostuvo “1999”, “Algunas plantas” o “Incendios de nieve”.

Arenal Sound / Love of Lesbian

Crystal Fighters: ellos y algunos otros son fiesta real y palpable. Todos y cada uno de los conciertos que he vivido de la banda son como un viaje de fin de curso eterno; alegría y felicidad. Sabía con toda seguridad que su bolo en este Arenal no iba a ser para menos. Desde arriba del escenario se podía ver como el “mogollón” danzaba y saltaba como si fuera el fin del mundo“At Home”, “Plage” o la posesiva “I Love London”. Un público que parece haberse enamorado de la banda, que haga lo que haga es vitoreada. Eso sí, en esta ocasión, como en tantas otras, estuvieron a la altura.

Crystal Fighters / Nerea Coll Photography

A los catalanes Yall los sigo desde hace unos años. Cuando mi vida estaba en Barcelona y los conocí con sus 16 pantallas de televisiónapiladas como formato para sus visuales. Ahora todo eso ha cambiado, pero la esencia de Yall sigue siendo la misma. El petardazo de “Hundred Miles” es real, lo dicen las reproducciones en YouTube, las capturas de melodías en Shazam y las escuchas en Spotify. El trío consiguió mantener el ambiente con un “temazo” tras otro en el Escenario Negrita.

Mi romance con Vitalic empezó al mismo tiempo que con el Jägermeister. Cuando antes de salir de fiesta me ponía “My Friend Dario”para motivarme, aunque con veintipocos tampoco hace falta motivarse mucho.  De anoche poco se pudo sacar, y no es que yo sea propensa a quejarme, pero sorpresa hubo poca. Eché de menos el hard-techno del que presumió en un pasado. Una sesión bastante lineal que agradó o simplemente sostuvo a los que ya estaban allí porque tocaba.

Arenal Sound / Vitalic

Vicetone son el típico nombre que encuentras en el cartel del Arenal Sound, pero no en mucho más del panorama nacional (por no decir en ninguno). Uno de los nombres de la jornada para la chiquillería, pero también patrocinador de momentos de fiesta para el targetmás electrónico de público del AS. A mi personalmente me aportó poco, lo justo y meramente necesario.

Y después migré a casa, la playa esperará para mi hasta una o dos jornadas más, que creo que allí se me ha perdido poco. Descansen comadrejas, que este Arenal, da para mucho.

VIERNES

Viernes de despertarse bien, demasiado para lo que me merezco. Pero claro, cuando uno quiere todo, todo y todo, debe pagar el precio o descansar más. Cojo mi bólido blanco para dirigirme de nuevo al recinto del Arenal Sound. El calor es casi insoportable, pero yo soy una bebedora compulsiva de Red Bull, creo que como mínimo deberían patrocinarme.

Empezar una larga jornada de festival con Perro, es empezar la casa por el tejado. La verdad es que no me importaría iniciar o finalizar cualquier día de conciertos con ello, pero sí que es verdad, que después de sus bolos termino agotada y satisfecha, como después de un polvo magistral. Me comentaba un chaval que había a mi lado, que era muy temprano y hacía mucho calor, a mí me importaba bien poco, iba a acabar sudando igual.

La primera vez que escuché “Tiene melodía, tiene bacalao”, no terminé de encontrar mi conexión con la banda, lo admito. Atrás queda ese tiempo, ahora me los pongo en bucle en cualquier momento del día. Cada vez que suena “OLRAIT”, como en este Arenal Sound, hay algo que me llevara a empujar y bailar como si quisiera simular la centrifugadora de una lavadora industrial. “Rencor Sabadell”, “Ediciones Reptiliano”, cercanos como siempre, arrolladores, pues como siempre también. No sabemos si había algún tipo de problema de sonido, no porque lo notáramos, si no por algunos cortes entre canciones demasiado largos. Lo que me sabe mal, es que en festivales como el Arenal quizás no se aprecie la calidad de esta “pequeña banda murciana” (por favor, véase la ironía).Público valiente, “madrugador” y entregado. Cerrar con “Marlotina”, un acierto.

Perro

Yo soy catalana, muy mucho catalán y claro, Manel me flipa pepinillos. Parece que el Arenal Sound se hermana en ocasiones con las bandas de lengua catalana, y eso, es de admirar. La locura y pasión que para mí rodean a la banda, no se reflejó del todo en el público del festival, claro que puede que fuera demasiado pedirles. Abriendo con “Les cosines” cerrando con “Sabotaje”, sin olvidarse de “Teresa Rampell” por supuesto. Inquietos, eficaces y bonitos, Manel son muy bonitos. Menos mal que ya iba cayendo el sol y la temperatura se hacía al menos, llevable.

Destino Escenario Ron Negrita, era el turno de Luis Alberto y su banda. La magia de los océanos llegó de la mano de L.A. La banda mallorquina sigue sumando puntos en cada uno de los conciertos que apunto e mi lista. Aunque aferrándose a los temas de siempre, pueden permitirse regalarnos su último disco, que a mi parecer ha sido un punto en el que la banda ha conseguido superarse. “Stop the clocks”, “Hands” o “Living bu the ocean” formaron parte de su set.  Quizás un poco lineal, pero con una calidad musical delicada y sincera.

¿Cuál fue la primera vez que escuché a los Kaiser? Los británicos entraron en mi vida en una sala ilicitana que se llamaba KGB a la que todo buen indie de la comarca del Vinalopó debía pasarse de vez en cuando. Kaiser Chiefs son los reyes del espectáculo, saben lo que funciona y van a lo seguro, no podemos culparles por ello. A veces sabe mal que la gente “pase” un poco de ellos cuando no tocan “Everyday I Love You Less and Less” o “Ruby Ruby”, aunque claro, estos temas son los que les han subvencionado los discos. Para no romper las buenos costumbres, estuvimos ante un Rick Wilson showman, con la chaqueta “rosa de zara” y una banda que pareció crecerse a medida que el concierto avanzaba.

Kaiser Chiefs

De vuelta al Escenario Ron Negrita con Varry Brava siempre aseguran unos bailes, y tengo que deciros que muchos de los que dicen que no irían a su concierto, anoche acabaron moviéndose al ritmo de “Fiesta”, “Fantasmas” o “No gires”. Si lo negáis sois unos cobardes, lo canalla os gusta, admitirlo. Debajo del confetti, nadie podrá juzgaros.

Tenía planeado descansar, o hacer cualquier otra cosa durante el concierto de Fangoria. Peor uno nuevos amigos de este Arenal insistieron en acercar al foso, y más tarde mezclarnos con el resto de público.  Si por un lago el playblack era bastante obvio, y los bailes eran algo pobres y mecánicos, Fangoria se metió al público con bastante facilidad en un escenario con dos esferas y una pirámide invertida gigante. “A quién le importa”, “Ni tú, ni nadie” y versiones de “Bailando” de Astrud (que a su vez, ya es una versión) “Yo quiero bailar” de Sonia y Selena (si, lo prometo).

Crystal Castles llenaron de luces y sonido un Escenario Hawkers que se les quedó grande, cierto. Escogiendo los temas de siempre, casando torpemente con creaciones al menos. Tras un parón de unos diez minutos, finalmente pudieron terminar, sin pena ni gloria, en mi opinión. Con “Crimewave” “Not in love”, consiguieron llevarme de nuevo a 2009, cuando eran los reyes de una electrónica sucia en el mejor sentido de la palabra.

Después de un Low en que Miami Horror nos supieron a poco, este Arenal Sound siguió en la línea de lo básico. No hubo grandes sorpresas y no quise quedarme mucho más tiempo a comprobar que los tenía algo sobrevalorados. No soy muy de los artistas como Borgore. Me parece que lejos de sus temas “hits” todos pinchan lo mismo. Y oye, que pasármelo, me lo paso teta, pero no me parece que estos tipos de shows aporten mucho, pero oye, que el público del Arenal Sound estaba literalmente loco con él.

Miami Horror / Foto: Foto Nerea Coll photography

No pensaba ir a playa, pero acabé allí, En el Escenario Beach Club. Viendo el final del set de Eme Dj, cómoda, disfrutando, más electrónica que indie, pero en este caso, bastante acertada.

Lo de después no sé si tacharlo o calcarlo de espectáculo. Chimo Bayo era el siguiente en pasar por el Beach Club del Arenal Sound y bueno, ¿lo habéis visto alguna vez en directo? Metido en un traje que en su momento pudo parecer del futuro, se entregó de lleno durante el tiempo que duró su sesión. Carteles con “I LOVE CHIMO” o “RUTA DEL BACALAO” podían verse entre el público. No quiero ser seca, pero parece que el público realmente va a ver “que hace este hombre”. Antes de terminar, comentó que iba a enseñar algo nuevo, para octubre o noviembre… drum and bass con esos “UH AH” por los que Bayo es tan conocido. Un show poco serio que entretuvo a los que allí estábamos, pero bueno, nadie ha dicho que la música tenga que ser sería, que hemos venido a un festival, no a misa.

Y con esto me fui a descansar,  botella de litro y medio bien fría en mano, y una auténtica  odisea para buscar un taxi que me llevase a caer en cualquier cama.

SÁBADO

Tengo que contaron algo antes de seguir. Las auténticas olimpiadas están en Burriana. Que no os engañen, que os digan la verdad. Llevamos una encima que no podrán con nosotros, eso si, puede que después de este Arenal necesitemos algún tipo de trasplante o rehab específico.

Si os gustan las carreras, podréis protagonizar la marcha hacia la Beach Club, y si sois más de distancias cortas, marcaos los 100m lisos entre Escenario Negrita y Escenario Hawkers. Todo sea por mantener la estupenda línea que nos avala a los indies.  El sábado empezó al sol para nosotros con los últimos acordes de Belize; musicalidad y ligereza con lo poco que pudimos probar.

Miss Caffeina se preparaban en el Escenario principal para lucirse mientras el sol se escondía. Tonino y su bajo “casi de estreno”, junto a los demás caffeinos (como diría mi sabia madre) se disponían a calentar una gran jornada festivalera. Con los temas de su nuevo trabajo “Detroit” y con algunas de las piezas más conocidas, la banda se metió sin mucha dificultada al público en el bolsillo. Sonaba “She´s a maniac”mientras muchos imitaban el famoso paso de baile. Nos contaban que en este último disco habían tenido que experimentar con el reggeaton por exigencias contemporáneas, por suerte es verdad, pero solo un poquito. Pero si es verdad que en este último trabajo la banda ha jugado más con los teclados y sintes (a manos de Toni). Referencias a obispos anticuados, libertades y unos Miss Caffeina que sin duda se encontraban a gusto con el público del Arenal Sound; “Capitán” y “Modo avión” entre otras, y la festiva “Mira como vuelo” para cerrar. La prueba de que la banda tiene cada vez un lugar más afianzado en el indie patrio.

Miss Caffeina / Foto: Jota Martínez Fotografía

Traslado casi instantánea al Escenario Negritapara llegar  a Second desde el segundo cero. Si eres indie tienes que ir a ver a Second, y si no, acabarás cayendo si estas cerca de su ratio de sonido, aviso. Utilizando un repertorio que la banda murciana domina a la perfección. Siendo capaz de aunar temas de su último disco y de los anteriores, sin que decaiga la motivación entre todos los asistentes. “Serpientes”, “Primera vez” o la nostálgica “Nada”.

Second / Foto: Jota Martínez Fotografía

Si, antes de ir al arenal hice un repaso de la discografía de I´m from Barcelona porque conocía poco más allá de “Violins”, canción que gracias a elyella djs he disfrutado unas cuantas veces. Trece personitas subidas encima de un escenario, un grupo de amigos, así es, os lo justo. Casi todos con la misma chaqueta vaquera, curiosamente parecidos entre ellos. Incluyendo en sus temas una trompeta, que a mi normalmente me sabe a solamente a Beirut. Buenrollismo a pesar de la linealidad, bastantes más joviales que Kodaline, que a pesar de su calidad musical, no consiguieron despegar de su escenario. Creemos que la opinión fue bastante generalizada, por aquello que iban contándonos los colegas. A mí es que el piano y la voz “Bon Jovi” a esas horas de la noche, solo me inspira al sueño.

Kodaline / Foto: Nerea Coll

Lo de Two Door Cinema Club es de primer disco, le pese a quien le pese, es así. Y aunque en sus conciertos consigan teletransportarnos a 2007, la realidad es que ellos no están teletransportándose, siguen allí, cuando la NME les elevaba a lo más alto. Aunque piense todo esto, y parece que acabe de sentenciar a la banda, ahora es cuando digo que sin duda es el concierto de la jornada, uno de los mejores del festival por ahora. Alternancia entre temas punteros y nuevas melodías, que se entrelazaban con luces blancas y potentes. Ocho (o siete, no tengo la exactitud) pantallas verticales que mostraban diseños y marcaban con más facilidad la dirección del concierto. Eso sí, el sonido para nuestro gusto algo bajito, con tanto ímpetu nos faltaron algunos decibelios.

Two Door Cinema Club / Foto: Nerea Coll

Sobre el Secret Show solo tengo palabras buenas. Aunque el secreto de sumario se desveló poco antes de la sesión. Ya algunos quisimos acertar que los encargados de cerrar el Escenario Negrita anoche erán elyella djs. Iniciando su set con la centríguda de Eric Pridz. Haciendo guiños a algunas de las bandas que pasaban por el festival, y subiendo al escenario a los componentes de “I´m from Barcelona”, para transformar junto al conffetti, su sesión en la fiesta que cualquier sábado necesito

DOMINGO

Finalmente tuve que seguir a mi instinto… Ese mismo que me despertó de la cama para llevarme a ver a Pendulum en la #ClandestineSound de Red Bull en este Arenal Sound. Aunque la meteorología siguiera con su línea de quemar aquello que se pusiera ante ella, una pequeña brisa acompañó el hipotético descanso dominical. De todos modos, durante la Clandestine, varios puntos eran los encargados de mojar con agua en todo momento al público.

Un Pendulum que no bajó la guardia ni un solo instante. Casi dos horas de una lección de cómo hacer las cosas bien. Hubiera flipado mucho más en colores si el momento de ayer hubiera sucedido hace 10 años, pero de cualquiera de las maneras, aluciné. Iniciando su set con “Tarantula”, y pasando por algunas de las melodías más famosas de Pendulum, también se permitió introducir a Prodigy entre otros. Sin parar, un no parar, NON STOP, parecía insaciable.

Después de hacer una parada para reponer fuerzas, era el turno de volver al recinto situado en el camping MalvarrosaParece que Full siguen haciéndose nombre poco a poco. No pretendo ni quiero comparar, no voy a hacerlo. Solo diré que estas carreras que se afianzan granito a granito, pero con pasos firmes, nos recuerdan a otros triunfos. Esta es si cabe una buena comparación, una de camino estable tras el duro esfuerzo. Aunque fuera poquito, me faltó algo de gas, quizás sea cosa del domingo. En el público cantaron “Alabama”, “Distintos” o “Aullando” como si ya fueran sus propios himmos.

Full / Abel Gimeno Fotografía

Izal se han recorrido un par de veces la península en los últimos años. Bueno, eso,  y México, donde piden su vuelta y apenas hace unas semanas que se han marchado. La mujer de verde debe de estar bastante orgullosa de estos cinco que hacen una fiesta de las gordas cada uno de sus conciertos; el Escenario Hawkersles esperaba repleto. Algunos no se explican muy bien el quidde su esencia, pero otros la verdad es que sabemos disfrutar de lo que otros tachan. Es tan fácil como abogar que en la variedad está el gusto, pero es que parece que haya una lista de bandas a las que criticar, a Izal los quieres o los odias. Abriendo con “Copacabana” (Barry Manilow, ¿dónde estás?) y con un medley que condensa “Oro y Humo”, “28 horas” o “Palos de ciego”, utilizaron su arsenal de canciones. Esas que en tan solo tres discos han conseguido un séquito de fieles que pueden ver a la banda una, y otra, y otra vez. Terminando con “El baile” me esperaba los fuegos artificiales con los que nos sorprendieron en Les Arts, pero parece que la pirotecnia estaba guardada para otro.

Izal / Jota Martínez Fotografía

La melena de Carlos Sadness lleva paseándose por las noches del Arenal Sound cuatro años ya. En realidad podríamos decir días y/o noches, porque al cantante e ilustrador lo suelen programar para esas horas en que tocar supone sudar la gota gorda. Con unos looks de banda que me recordaron a la línea Crystal Fighters, regalaron para todo aquel que abarrotaba el Escenario Negrita, un concierto alegre y mucho más dulce de que lo que Sadness suele ser. Parece que esta “Idea Salvaje” tiene cada vez más seguidores, esos mismos que se daban algún que otro empujón por una primera fila.

Bueno, y ahora viene cuando yo me quito el sombrero, me lo pongo, me lo quito y vuelvo a proceder tantas veces como hagan falta. The Hives fueron sin duda el gran espectáculo de ayer, INCREÍBLES. Enfundados en sus trajes mitad blancos, mitad negros, protagonizaron un concierto que mostraba las grandes pautas para el éxito (al menos a principios de los 2000). Actitud, fuerza musical, y un ninja que hacía las veces de backliner, mientras todo el público levantaba polvaredas de humo al ritmo los Hives.

The Hives / Foto: Arenal Sound

La Gran Pegatina por fin han visto su deseo de tocar en el escenario “grande” del Arenal Sound cumplido. Un concierto que no ha faltado en ninguna edición del festival (que yo recuerde), y que se merecía el bombo del escenario principal. Yo que no soy gran fan de ellos, me limité a escuchar y ver el espectáculo desde la barrera del VIP, observando como un Arenal hasta la bandera, bailaba durante dos horas sin parar ni un instante con la gran orquesta levantina.

La Gran Pegatina / Abel Gimeno Fotografía

Entonces se desató para mí el drama, Steve Aoki, tú fuiste el culpable… ¿Dónde estaba yo anoche cuando todo el mundo parecía disfrutar de la fiesta del año? ¿Seré la única que estaba continuamente preguntándose qué coño estaba haciendo el dj? Estaba allí, pero supongo que no conseguí interiorizar lo que el showman tenía preparado. Desde un primer momento necesité más volumen, mucho más volumen, cosa que nunca sucedió. Un set lleno de “temazos” de los que a mi parecer Aoki abusó, eché de menos esa marca que le acompañaba hace ahora unos 7 años, cuando todavía no abusaba de las tartas y el champange. A pesar de incluir a Nirvana, Calvin Harris o incluso ese mítico “Freed from Desire” de Gala, no terminé de hermanarme ayer con el gran nombre de la jornada. Si pinchas lo que pueden pinchar todos, para mi dejaste de ser especial hace un tiempo, querido Steve Aoki.

Steve Aoki / Abel Gimeno Fotografía

Y así de cierran para mi cuatro jornadas de Arenal Sound completo y diferente. En el que creo que el tema de las ubicaciones ha sido un flaco favor, ¿quizás un acierto fortuito? Parece que con esta decisión final, el público del Beach Clubal que mucha de la programación musical del festival se la pelaba, ha podido disfrutar de un espacio más propio, sin mezclar las prioridades por las que vienes a un festival. Y bueno, al final, estoy viva, ahora queda preguntar, ¿qué pasará el año que viene?

Portada: Kaiser Chiefs / Portada: Nerea Coll

 

 

 

SONORAMA

Sonorama Ribera: Infografía

Del 12 al 15 de agosto llega el 18 cumpleaños de uno de los festivales de referencia nacional, el Sonorama Ribera. Si algo define a este festival que inició su andadura en 1998 es su más que evidente apuesta por el producto nacional. Con un crecimiento progresivo y constante, además de la buena valoración por parte del público, Sonorama da un apoyo fundamental a la música indie española.

La oferta del Sonorama es inabarcable. Conciertos desde las doce de la mañana hasta sesiones de DJ’s bien entrada la madrugada. No hay que olvidar que uno de los objetivos del festival es fomentar el turismo en la zona, y por eso se realizan actividades complementarias como visitas a bodegas o catas de vino.

Este año se espera congregar a más de 40.000 personas durante los 4 días y un impacto de 2 millones de euros en la localidad de Aranda de Duero. En lo que a música se refiere, Vetusta Morla, Caléxico, 2 Many Djs, Morente Vive! (El homenaje a Estrella Morente), el 20 aniversario de “Ciencia Ficción” de Mecromina y Supersubmarina destacará con fuerza en un cartel que mezcla por parte iguales pop, indie y rock, y que contará con 108 bandas repartidas en 7 diferentes escenarios (ver distribución por días)

En Bythefest, con motivo de la celebración de la mayoría de edad del festival, estamos reglando 2 abonos dobles (Infórmate aquí). Si eres de los que prefieren ir a seguro, aquí te dejamos el enlace para que te hagas con tus abonos (Comprar aquí). Puedes ver los precios en la infografía.

TE INTERESA:

El proyecto Leãozinho es la causa social por la que Sonorama Ribera apuesta este 2015. Una escuela de música en la favela Parada de Lucas, en Río de Janeiro. Infórmate de cómo puedes ayudar al proyecto AQUÍ

¿Recuerdas la edición 2014?. Revive los momentos con la crónica byTHEFEST. Leer AQUÍ

cabecera sonorama

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA

Que se cumpla nada más y nada menos que la decimoséptima edición del Sonorama Ribera es, sin lugar a dudas, motivo de satisfacción. Sobre todo, teniendo en cuenta que es un festival que cuenta con el cariño generalizado de un público cada vez más fiel y de una amplia mayoría de artistas nacionales que no paran de nombrarlo en sus entrevistas.

 

 

MIÉRCOLES

Poco a poco, el Sonorama ha ido ampliando tanto el número de actuaciones –este año, más de cien– como la cantidad de escenarios, eventos, etc., así como el número de días del festival. El año pasado, el miércoles era el día de la fiesta de bienvenida, casi siempre para los lugareños o para la avanzadilla de foráneos que se disponían a ocupar el camping, pero este año podríamos decir que –aunque en formato reducido– el miércoles ha sido un día más de festival, o al menos una bienvenida de lujo. Y es que tener a Los Planetas sobre un escenario es una mejora importante sobre una simple fiesta de disfraces. Para completar el primer día y acompañar a los granadinos, otras dos bandas se subieron al escenario del recinto ferial. Los primeros fueron Los Hermanos Cubero y su fusión verbenera, y los segundos los linarenses Automatics, cuyo retorno les está llevando a actuar en los festivales más importantes.

 

 

Los Planetas llevan cuatro años sin publicar nuevo disco, pero con motivo del vigésimo aniversario del disco “Super 8” están ofreciendo una serie de conciertos puntuales en grandes eventos. Si esperábamos el fulgor y la adrenalina de los primerizos Planetas íbamos bastante desencaminados. Realizaron un concierto en orden cronológicamente inverso, comenzando con la densidad del flamenco espacial de sus últimos discos, y no fue hasta el último tramo cuando se pudieron escuchar los singles más apreciados del grupo. Ejecución correcta, empatía nula; un concierto para fans acérrimos, pero poco interesante para aquellos que esperaban escuchar un grandes éxitos de los granadinos.

 

 

JUEVES

La jornada del jueves en Sonorama comenzó por la mañana, y como ya es tradición, su epicentro fue el escenario de la Plaza del Trigo – desde hace poco, también hay conciertos en la Plaza de la Sal y sesiones de DJ en otros puntos de Aranda– y los almuerzos en las bodegas que la rodean. Los encargados de ocupar el escenario este primer día fueron tres grupos del sello Subterfuge, –The Bright, Bravo Fisher! y Joe La Reina– que con motivo de su 25 aniversario están protagonizando diferentes eventos a lo largo del año. A diferencia de Joe la Reina, a The Bright y a Bravo Fisher! ya pudimos verles en Matadero durante la celebración del Día de la Música. Los tres en sus diferentes estilos –emo folk, folk rock americano y dance pop bailable– congregaron a una gran cantidad de público con ganas de dejarse contagiar por la fiesta. Mientras el centro de Aranda estaba cada vez más abarrotado, y con el sonido de fondo de los discos que estaba pinchado el murciano (residente en Granada) Don Gonzalo en la Plaza del Rollo, decidimos retirarnos a descansar un rato para poder afrontar las maratonianas jornadas del festival.

 

 

El cartel del Sonorama se ha convertido en un completo catálogo del indie nacional –la presencia de grupos internacionales es cada vez menos relevante–, por lo que muchas de las bandas presentes ya las hemos podido ver en directo en algunos de los festivales de este verano.

Iniciamos la tarde escenario Castilla y León es Vida, donde los burgaleses –siempre es buena opción empezar con un grupo de casa– La M.O.D.A. dieron el pistoletazo de salida a la jornada. Tan cercanos a Mumford & Sons como a The Pogues, marcaron el comienzo agradablemente festivo del maratón de conciertos. De ahí saltamos al escenario Ribera del Duero – una de las características del Sonorama es que los dos escenarios principales no se solapan– donde David Fonseca, que es un ídolo en Portugal aunque aquí es un auténtico desconocido, esperaba ante unas docenas de personas. Poco a poco, este portugués que canta en inglés fue atrayendo a la gente que se encontraba en el recinto y terminó su concierto ante una apreciable concurrencia, aunque musicalmente tiene muchas más conexiones con el italiano Nek que con cualquier grupo indie que nos pudiera venir a la cabeza.

 

 

Raül Fernandez Miró es un tipo inquieto. Es un reputado productor, participa constantemente en diversos proyectos y colabora con multitud de artistas, pero en esta ocasión se presentaba en su faceta como Refree. Se centró en su último trabajo, “Nova Creu Alta”, un disco que se nutre del rock de los setenta y que lo convertía en uno los principales atractivos del día, aunque realmente fue uno de los conciertos en los que menos público se pudo ver. Quizá mucha gente fue incapaz de sortear la barrera idiomática para poder saborear una actuación impecable.

 

 

En el nuevo cambio de escenario nos encontramos con los Niños Mutantes. Estos granadinos son unos de los cásicos del festival, al que vuelven desde la segunda edición cada dos o tres años. Si en su anterior disco la protagonista fue la queja visceral, en este nuevo álbum se abre paso a una nueva perspectiva más positiva –no en vano se titula “El Futuro” –, y lo intentaron demostrar a base de consignas e himnos. Siempre correctos, siempre notables, pero quizá un peldaño por debajo de lo que, en principio, deberían ocupar por su larga carrera. Tocaron “Como yo te amo”, pero no se produjo la esperada aparición de Raphael para acompañarles.

 

 

Nuestro siguiente movimiento fue hacia la Carpa Future Stars, pues el principal punto de atención era ver al canadiense Jay Malinowski, que ofrecía su única actuación en Europa. Acompañado de un violinista y un violonchelo interpretó un puñado de delicadas canciones de indie folk que atraparon –al cincuenta por cien con su atractivo– a la gente que entró en la carpa para verle.

 

 

La inclusión de Raphael en el Sonorama ha sido la noticia más comentada y la que más controversia previa ha creado, pero ese tipo de valoraciones queda en segundo plano cuando la misión principal es relatar lo acontecido, no divagar sobre la mejor o peor confección de carteles. Superados los prejuicios –incluso los del que esto escribe– solo cabe decir que ofreció un soberano concierto. Hizo un repaso a su carrera –sus dos últimos álbumes son recopilatorios de éxitos–, esforzándose en comenzar de forma animada –la tercera canción ya fue “Mi gran noche”– y desgranando un repertorio ampliamente reconocible: “Digan lo que digan”, “Los amantes”, “Yo soy aquel”, “Gracias a la vida”, “Escándalo”, “Qué sabe nadie” o “Como yo te amo”. Una actuación cuyo único pero fue la excesiva duración –produjo un retraso de media hora en el resto de la programación– y la elección de las colaboraciones: Juan Alberto Martínez (Niños Mutantes), la cantautora Vega y Alberto Jiménez (Miss Caffeina) no brillaron en absoluto, ya sea por la luz de Raphael o por la elección de unas canciones que no se adecuaban a sus voces.

 

 

Tras la actuación del divo y todavía con el recinto abarrotado de gente mayor que había acudido para tan señalada ocasión, comenzaron a toda prisa Elefantes, enésimo retorno de la temporada, con su rock grandilocuente de gran carga emocional. Si la densidad del grupo de Shuarma no había hecho suficiente mella en nuestro ánimo, después actuó Iván Ferreiro, que se empeña en repetir su primer disco en solitario sin llegar al nivel del mismo, resultando lineal y espeso.

 

 

Como dos caras de una misma moneda, tras el exPiratas llegaron Layabouts. Al contrario que su predecesor, cada vez son más contundentes y lograron despertarnos de un letargo mortal. Se atrevieron con una vitaminada versión de “California Sun” y animaron al público para que pudiera acabar en condiciones viendo a We Are Standard tocando temas de The Clash. Hacer homenajes a una banda como esta tiene dos hándicaps: Enfrentarse cara a cara con clásicos inmortales difícilmente superables, y meterse en la piel de un grupo con tantas connotaciones sociales y culturales. Aun así, los de Getxo cumplieron con la interpretación y propiciaron un buen fin de fiesta.

 

VIERNES

El viernes comenzamos la jornada por la mañana, con la habitual visita a los conciertos de la Plaza del Trigo, encargados de dar color al centro de Aranda. Comenzaron los murcianos Perro, que tienen un directo poderoso dirigido por los ritmos de sus dos baterías, un humor surrealista altamente contagioso y una forma muy moderna de hacer garage bailable. Revolucionaron a un público que, pese a no ser un mediodía muy caluroso, tuvo que ser refrescado por la manguera de Protección Civil.

 

 

Les tomaron el relevo los donostiarras Correos, a los que les costó poco hacerse con una plaza que ya se encontraba en ebullición. El estilo que practican, aunque bastante tosco (su referente, sin lugar a dudas, es Izal), cala sobradamente entre la gente que acude a este tipo de festivales. Lo más destacable de su actuación, por encima de su propio repertorio, fue la aparición en el escenario Tania de Sousa y Fermin Muguruza, para participar en un par de temas.

 

 

Terminados los conciertos de rigor, y antes de que la gente se desperdigara para ir a comer, se produjo una de las sorpresas a las que el Sonorama nos tiene acostumbrados: un concierto que no estaba anunciado. En esta ocasión, los protagonistas fueron Niños Mutantes, que interpretaron un set de versiones –lid en la que son expertos– y en el que se pudo escuchar una gran variedad de temas, desde Miguel Ríos hasta Roberto Carlos.

 

 

Solo unas horas más tarde, Sonorama retomaba su actividad en el Recinto Ferial con The Three Generations, grupo burgalés de punk rock que no se dejó amilanar por la poca afluencia de público y derrochó actitud hasta finalizar su actuación con “Anarchy in the UK” (Sex Pistols). Tras ellos, en el carrusel de cambio de escenarios, le tocó el turno a Jack Knife, la otra cara de la moneda del rock&roll: la amablemente maquillada en forma de garage indie y destinada al público juvenil –sobre todo, femenino–. Los madrileños versionearon “Fuck Forever” (Babyshambles), que en comparación con la original demostró el poco mordiente que poseen.

 

 

Era el momento de acercarse a la carpa Future Stars para ver la actuación de Maronda. Este año ya han participado en el FIB y el Low, pero todavía nos quedaban ganas de admirar su cuidado repertorio de melodías de influencias clásicas. De vuelta al escenario Castilla León es Vida nos encontramos a Second, acompañados del quinteto de cuerda Sinfónica 2502. Su presencia dio mayor empaque a los himnos de radiofórmula indie de los murcianos, expertos en canciones de poca profundidad pero sumamente pegadizas.

 

 

Antes de encarar los conciertos más importantes de la noche, volvimos a ver a otra futura estrella: Nothing Places. Este es el nombre que Emilio Saiz –hijo del productor Suso Saiz– ha dado a un proyecto basado en el pop emocional, lleno de texturas y de guitarras envolventes, que traslada indefectiblemente al universo creado hace dos décadas por Jeff Buckley. Realizó un set apasionado e impecable, durante el que estuvo lujosamente acompañado por Martí Perarnau Vives (Mucho) y el ubicuo Ricky Falkner.

 

 

El honor de ser cabeza de cartel de la jornada recaía en Amaral, que volvían tras su triunfal visita de 2011. Realmente poco ha cambiado desde entonces, solo un single – “Ratonera”, que les sirvió para abrir– como aperitivo de un disco que parece que por fin verá la luz el próximo otoño. Por lo tanto, nos esperaba la predecible enumeración de clásicos de la banda: “El Universo sobre mí”, “Días de verano”, “No sé qué hacer con mi vida”, “Como hablar”, “Hacia lo salvaje” o “Revolución”. Nada que objetar a la interpretación de Amaral, ni a una escenografía que tenía como protagonistas a un circulo proyectado a modo de luna y a Eva enfundada en un vestido negro largo que le daba un toque racial aflamencado, pero es necesaria una reflexión sobre la necesidad de la reiteración de espectáculos que avanzan poco o nada sobre giras anteriores, y se limitan a nutrirse de un larguísimo repertorio. Quizá esto es algo mucho más propio de artistas del estilo de Raphael que de grupos que se considera que están en activo sacando nuevos discos regularmente.

 

 

Con un ligero retraso, debido a que Amaral sobrepasó el minutaje previsto, comenzaron León Benavente. Estos “fantastic four” del indie, prácticamente iniciaron su meteórica ascensión después del concierto que dieron justamente en el Sonorama del año anterior, pero ahora ya no venían como la gran esperanza blanca, si no como los triunfadores de la temporada. Era casi imposible que sorprendieran; sobradamente conocidas son las canciones de su único larga duración –incluso las del EP que grabaron después de participar en Girando por Salas– y han tocado en tantos festivales que todo el mundo está al tanto de lo que son capaces. Aun así, su solvencia, la energía que descargan y la enorme calidad de la banda son motivos suficientes para volver a verles una y otra vez. Eso sí: pronto se les va a exigir que renueven su material, y nadie se va a conformar con cualquier cosa. Con respecto al año anterior es destacable la conexión cada vez mayor entre los cuatro miembros –si eso es posible– y lo agradable que es ver su disposición sobre el escenario; apiñados en el centro, como si fueran solo uno.

Como Izal aparecen de manera reiterada en festivales y su rock grandilocuente está sobrevalorado, elegimos volver a la carpa Future Stars para ver a otra de esas estrellas futuribles: Cosmen Adelaida. Los madrileños acaban de sacar “La Foto Fantasma”, un disco con pinceladas de kraut rock, shoegaze y sonidos herederos de la nueva ola, y estupendas canciones como “Becerro de oro” o “Copenhague”. No decepcionaron en directo y reafirmaron la decisión de elegirles a ellos en vez de a los que actuaban en el escenario grande.

 

 

Al salir del microuniverso de la carpa para futuras estrellas nos encontramos con un panorama que debería propiciar alguna reflexión: mientras actuaban los daneses Reptile Youth –una de las pocas bandas internacionales del cartel– la mayoría del público que acababa de ver a Izal abandonaba el recinto en oleadas. Los que nos quedamos para verles pudimos disfrutar de un espectáculo magnífico a base de bombazos de dance rock interpretados con auténtica actitud punk, y durante el cual el cantante Mads Damsgaard Kristiansen hizo un despliegue físico portentoso a base de saltos de todo tipo, incluidos los saltos desde el escenario hacia el público.

 

SÁBADO

Nuestro recorrido por la última jornada del Sonorama 2014 comenzó como los anteriores, a mediodía en la Plaza del Trigo. El artista que reclamaba nuestra atención era Ricardo Vicente, encargado de empezar a reunir poco a poco en torno al escenario a los valientes, los resacosos o simplemente a los festivaleros ávidos de música. El músico maño, antiguo miembro de Tachenko y La Costa Brava, se hizo acompañar por una banda cuyos miembros coincidían por primera vez, pero que dio mucha fuerza a unas canciones de exquisita carga melódica y con las que repasó parte de su carrera reciente. Interpretó temas de “¿Qué haces tan lejos de casa?”, libro-disco con el que ha estrenado su carrera en solitario ­–“A Joni Mitchell con todo mi amor”, “La balada de Fran y Richi”, “Henry Darger”, “Era tan bello veros caer” o la que da nombre al álbum– y también del proyecto “El problema de los tres cuerpos” que compartió con Fran Nixon y Ramón Rodríguez –“El palacio de los gansos”, “El milagro de Milán” o “Todos tus caballos de carreras” –, además de “Notre Dame” y “Reactor nº4” de su trabajo junto a Fran en Nixon.

 

 

Richi consiguió animar con su pop dulce y algo naif a un público más acostumbrado a escuchar sonidos de corte festivo en los conciertos matutinos, que llegaron más tarde con Maryland, que usaron “Lost and Found” (Last Days of April) como sintonía y perpetraron una serie guitarrazos de emo pop juvenil, y con Sexy Zebras, que con su batiburrillo de rock alternativo de los noventa pusieron patas arriba a la audiencia, que no hacía más que reclamar que les echaran agua desde los balcones. Más allá de su estilo, las dos bandas cumplieron con el objetivo de entretener.

 

 

Por la tarde comenzamos con dos de las bandas jóvenes más potentes del cartel, Belako y Juventud Juché. Los primeros son una de las esperanzas del indie rock nacional, han aparecido con muchísima fuerza y reciclan y conjugan con mucho acierto desde post-punk y new wave hasta sonidos más modernos y bailables. Juventud Juché tienen una propuesta mucho más punk y, por lo tanto, difícil de digerir por el público medio, pero la fuerza de su música y su directo están fuera de toda duda.

 

 

Después de este despliegue de energía, Nacho Vegas se encargó de dar el contrapunto sosegado y adulto. El asturiano acudió a Sonorama con su polémico “Resituación”, álbum editado en primavera y centrado en la protesta social y política. Con una banda compuesta por tres miembros de León Benavente –Luis Rodríguez, Edu Baos y Abraham Boba–, el guitarrista Joseba Irazoki y el batería Manu Molina, planteó un concierto en dos actos; en el primero se dedicó a mostrar sus nuevos temas –“Nuevos planes, idénticas estrategias”, “Rapaza de San Antolín”, “Ciudad Vampira”, “Adolfo Suicide”, “Resituación”, “Polvorado”, “Actores poco memorables” –, mientras que en la segunda parte interpretó un ramillete de clásicos –“Cómo hacer crac”, “Perplejidad”, “El hombre que casi conoció a Michi Panero” o “La gran broma final” –. La actuación fue mucho más fría que las que pudimos ver en la gira de presentación del disco, y no pareció conectar con el público hasta prácticamente el ecuador del concierto, cuando invitó a una delegación de la Dinamo y el coro del Patio Maravillas a que hiciesen las voces en “Resituación”. En ese momento Nacho aprovechó para recordar la detención de dos de las compañeras de esta asociación en una redada racista en Madrid, demostrando que el racismo es institucional en un país que trata como ratas a los inmigrantes subsaharianos por ser pobres y negros, mientras que realmente los que nos roban son blancos, ricos y van bien vestidos.

 

 

Tras los últimos acordes de “La gran broma final” nos desplazamos a la carpa Future Stars para ver a una de las exquisiteces del cartel de este año, los australianos Panama y disfrutar de sus delicadas melodías de pop electrónico, mientras esperábamos que empezaran otros de los protagonistas de la noche: Duncan Dhu. Al igual que en los casos de Amaral, Raphael o Elefantes, la participación de los vascos en el Sonorama ha suscitado controversia, como ocurrió anteriormente con Los Secretos, Loquillo, La Frontera… Mikel Erentxun y su banda –Diego Vasallo no participa en la gira por unos graves problemas de espalda– comenzaron con un pupurrí de sus últimas composiciones –“Cuando llegue el fin”, “A tientas”, “No dejaría (de quererte)” o “El Duelo” –, que solo sirvieron como aperitivo para una recta final protagonizada por sus grandes éxitos de antaño, que se convirtió en un insulso karaoke. Sonaron “La casa azul”, “Palabras sin nombre”, “Entre salitre y sudor” –con una poco afortunada participación de Nacho Vegas–, “En algún lugar”, su versión de “Jardín de Rosas” y “Cien gaviotas”, con la que terminaron.

 

 

El grupo internacional de mayor renombre de este año era Cut Copy, que ofrecieron un espectáculo brillante, de impacto visual y con el lema “Free your mind” como leitmotiv. Música orientada al baile de manera elegante, muy inspirada en New Order y en los mayores referentes del tecno de los ochenta, pero filtrados y rejuvenecidos. Tras los explosivos australianos, los franceses Exsonvaldes interpretaron su pop aséptico pero refinado con precisión milimétrica, cuestión que, unida al buen sonido de los escenarios en la presente edición, nos hizo pensar que nos encontrábamos ante una grabación. Tanto en sus canciones en inglés como en francés, resultaron delicados y distinguidos.

 

 

Tras pasarse dos años girando con “Diamantes” y con un hit como “Toro” sonando por todas partes, El Columpio Asesino se han permitido el lujo de hacer un disco arriesgado, repleto de atmosferas asfixiantes y decadentes, mucha garra y muy pocas concesiones. Todo esto podía ser una losa o la herramienta perfecta a la hora de afrontar el directo, y a tenor de lo visto en el escenario Ribera del Duero, han sabido aprovechar y exprimir ese material al máximo. Canciones llevadas al límite, atmósferas envolventes y un sonido magnífico que hacen que este haya sido –junto al de León Benavente– uno de los mejores conciertos del festival. Como anécdota, reseñar la aparición de un atareado Nacho Vegas para cantar y bailar en “Toro”. Así como lo contamos.

 

 

Aproximádamente a las cinco de la mañana, Adanowsky –nombre artístico de Adan Jodorowsky, hijo del escritor y cineasta Alejandro Jodorowsky– fue el encargado de cerrar el festival a ritmo de funky, disco, cabaret y mil cosas más –incluso una versión de “Jump”, de Van Halen–. Un divertidísimo colofón a cargo de un auténtico showman.

Una vez concluida la decimoséptima edición del Sonorama Ribera, y haciendo el necesario balance, es justo destacar el amplio muestrario de producto nacional que propone el festival. Seguramente, la inclusión de algún grupo o la falta de otro puede parecer a algunos un error, pero no cabe duda de que entre el gran número de artistas que pasan por Aranda cada año hay cabida para todos –excepto en los escenarios preferentes, todo sea dicho–. También resulta llamativa la pérdida de peso de los grupos internacionales, que no sirven como auténtico reclamo. En todo caso, el Sonorama parece seguir gozando de muy buena salud y nosotros nos alegramos de ello.

Fotos: Rafa Marchena

amaral cabecera

CRÓNICA SONORAMA: VIERNES

El viernes comenzamos la jornada por la mañana, con la habitual visita a los conciertos de la Plaza del Trigo, encargados de dar color al centro de Aranda. Comenzaron los murcianos Perro, que tienen un directo poderoso dirigido por los ritmos de sus dos baterías, un humor surrealista altamente contagioso y una forma muy moderna de hacer garage bailable. Revolucionaron a un público que, pese a no ser un mediodía muy caluroso, tuvo que ser refrescado por la manguera de Protección Civil.

 

Perro

 

Les tomaron el relevo los donostiarras Correos, a los que les costó poco hacerse con una plaza que ya se encontraba en ebullición. El estilo que practican, aunque bastante tosco (su referente, sin lugar a dudas, es Izal), cala sobradamente entre la gente que acude a este tipo de festivales. Lo más destacable de su actuación, por encima de su propio repertorio, fue la aparición en el escenario Tania de Sousa y Fermin Muguruza, para participar en un par de temas.

 

Correos

 

Terminados los conciertos de rigor, y antes de que la gente se desperdigara para ir a comer, se produjo una de las sorpresas a las que el Sonorama nos tiene acostumbrados: un concierto que no estaba anunciado. En esta ocasión, los protagonistas fueron Niños Mutantes, que interpretaron un set de versiones –lid en la que son expertos– y en el que se pudo escuchar una gran variedad de temas, desde Miguel Ríos hasta Roberto Carlos.

 

Niños Mutantes

 

Solo unas horas más tarde, Sonorama retomaba su actividad en el Recinto Ferial con The Three Generations, grupo burgalés de punk rock que no se dejó amilanar por la poca afluencia de público y derrochó actitud hasta finalizar su actuación con “Anarchy in the UK” (Sex Pistols). Tras ellos, en el carrusel de cambio de escenarios, le tocó el turno a Jack Knife, la otra cara de la moneda del rock&roll: la amablemente maquillada en forma de garage indie y destinada al público juvenil –sobre todo, femenino–. Los madrileños versionearon “Fuck Forever” (Babyshambles), que en comparación con la original demostró el poco mordiente que poseen.

 

Jack Knife

 

Era el momento de acercarse a la carpa Future Stars para ver la actuación de Maronda. Este año ya han participado en el FIB y el Low, pero todavía nos quedaban ganas de admirar su cuidado repertorio de melodías de influencias clásicas. De vuelta al escenario Castilla León es Vida nos encontramos a Second, acompañados del quinteto de cuerda Sinfónica 2502. Su presencia dio mayor empaque a los himnos de radiofórmula indie de los murcianos, expertos en canciones de poca profundidad pero sumamente pegadizas.

 

Second

 

Antes de encarar los conciertos más importantes de la noche, volvimos a ver a otra futura estrella: Nothing Places. Este es el nombre que Emilio Saiz –hijo del productor Suso Saiz– ha dado a un proyecto basado en el pop emocional, lleno de texturas y de guitarras envolventes, que traslada indefectiblemente al universo creado hace dos décadas por Jeff Buckley. Realizó un set apasionado e impecable, durante el que estuvo lujosamente acompañado por Martí Perarnau Vives (Mucho) y el ubicuo Ricky Falkner.

 

Amaral

 

El honor de ser cabeza de cartel de la jornada recaía en Amaral, que volvían tras su triunfal visita de 2011. Realmente poco ha cambiado desde entonces, solo un single – “Ratonera”, que les sirvió para abrir– como aperitivo de un disco que parece que por fin verá la luz el próximo otoño. Por lo tanto, nos esperaba la predecible enumeración de clásicos de la banda: “El Universo sobre mí”, “Días de verano”, “No sé qué hacer con mi vida”, “Como hablar”, “Hacia lo salvaje” o “Revolución”. Nada que objetar a la interpretación de Amaral, ni a una escenografía que tenía como protagonistas a un circulo proyectado a modo de luna y a Eva enfundada en un vestido negro largo que le daba un toque racial aflamencado, pero es necesaria una reflexión sobre la necesidad de la reiteración de espectáculos que avanzan poco o nada sobre giras anteriores, y se limitan a nutrirse de un larguísimo repertorio. Quizá esto es algo mucho más propio de artistas del estilo de Raphael que de grupos que se considera que están en activo sacando nuevos discos regularmente.

 

León Benavente

 

Con un ligero retraso, debido a que Amaral sobrepasó el minutaje previsto, comenzaron León Benavente. Estos “fantastic four” del indie, prácticamente iniciaron su meteórica ascensión después del concierto que dieron justamente en el Sonorama del año anterior, pero ahora ya no venían como la gran esperanza blanca, si no como los triunfadores de la temporada. Era casi imposible que sorprendieran; sobradamente conocidas son las canciones de su único larga duración –incluso las del EP que grabaron después de participar en Girando por Salas– y han tocado en tantos festivales que todo el mundo está al tanto de lo que son capaces. Aun así, su solvencia, la energía que descargan y la enorme calidad de la banda son motivos suficientes para volver a verles una y otra vez. Eso sí: pronto se les va a exigir que renueven su material, y nadie se va a conformar con cualquier cosa. Con respecto al año anterior es destacable la conexión cada vez mayor entre los cuatro miembros –si eso es posible– y lo agradable que es ver su disposición sobre el escenario; apiñados en el centro, como si fueran solo uno.

Como Izal aparecen de manera reiterada en festivales y su rock grandilocuente está sobrevalorado, elegimos volver a la carpa Future Stars para ver a otra de esas estrellas futuribles: Cosmen Adelaida. Los madrileños acaban de sacar “La Foto Fantasma”, un disco con pinceladas de kraut rock, shoegaze y sonidos herederos de la nueva ola, y estupendas canciones como “Becerro de oro” o “Copenhague”. No decepcionaron en directo y reafirmaron la decisión de elegirles a ellos en vez de a los que actuaban en el escenario grande.

 

Reptile Youth

 

Al salir del microuniverso de la carpa para futuras estrellas nos encontramos con un panorama que debería propiciar alguna reflexión: mientras actuaban los daneses Reptile Youth –una de las pocas bandas internacionales del cartel– la mayoría del público que acababa de ver a Izal abandonaba el recinto en oleadas. Los que nos quedamos para verles pudimos disfrutar de un espectáculo magnífico a base de bombazos de dance rock interpretados con auténtica actitud punk, y durante el cual el cantante Mads Damsgaard Kristiansen hizo un despliegue físico portentoso a base de saltos de todo tipo, incluidos los saltos desde el escenario hacia el público.

Tras su actuación, dimos por finalizada una maratoniana jornada. Aún quedaba un día de Sonorama.

Fotos: Rafa Marchena

cabecera planetas

CRÓNICA SONORAMA: MIÉRCOLES/JUEVES

Que se cumpla nada más y nada menos que la decimoséptima edición del Sonorama Ribera es, sin lugar a dudas, motivo de satisfacción. Sobre todo, teniendo en cuenta que es un festival que cuenta con el cariño generalizado de un público cada vez más fiel y de una amplia mayoría de artistas nacionales que no paran de nombrarlo en sus entrevistas.

 

Buen ambiente en Aranda de Duero

 

Poco a poco, el Sonorama ha ido ampliando tanto el número de actuaciones –este año, más de cien– como la cantidad de escenarios, eventos, etc., así como el número de días del festival. El año pasado, el miércoles era el día de la fiesta de bienvenida, casi siempre para los lugareños o para la avanzadilla de foráneos que se disponían a ocupar el camping, pero este año podríamos decir que –aunque en formato reducido– el miércoles ha sido un día más de festival, o al menos una bienvenida de lujo. Y es que tener a Los Planetas sobre un escenario es una mejora importante sobre una simple fiesta de disfraces. Para completar el primer día y acompañar a los granadinos, otras dos bandas se subieron al escenario del recinto ferial. Los primeros fueron Los Hermanos Cubero y su fusión verbenera, y los segundos los linarenses Automatics, cuyo retorno les está llevando a actuar en los festivales más importantes.

 

Automatics

 

Los Planetas llevan cuatro años sin publicar nuevo disco, pero con motivo del vigésimo aniversario del disco “Super 8” están ofreciendo una serie de conciertos puntuales en grandes eventos. Si esperábamos el fulgor y la adrenalina de los primerizos Planetas íbamos bastante desencaminados. Realizaron un concierto en orden cronológicamente inverso, comenzando con la densidad del flamenco espacial de sus últimos discos, y no fue hasta el último tramo cuando se pudieron escuchar los singles más apreciados del grupo. Ejecución correcta, empatía nula; un concierto para fans acérrimos, pero poco interesante para aquellos que esperaban escuchar un grandes éxitos de los granadinos.

 

Los Planetas

 

La jornada del jueves en Sonorama comenzó por la mañana, y como ya es tradición, su epicentro fue el escenario de la Plaza del Trigo – desde hace poco, también hay conciertos en la Plaza de la Sal y sesiones de DJ en otros puntos de Aranda– y los almuerzos en las bodegas que la rodean. Los encargados de ocupar el escenario este primer día fueron tres grupos del sello Subterfuge, –The Bright, Bravo Fisher! y Joe La Reina– que con motivo de su 25 aniversario están protagonizando diferentes eventos a lo largo del año. A diferencia de Joe la Reina, a The Bright y a Bravo Fisher! ya pudimos verles en Matadero durante la celebración del Día de la Música. Los tres en sus diferentes estilos –emo folk, folk rock americano y dance pop bailable– congregaron a una gran cantidad de público con ganas de dejarse contagiar por la fiesta. Mientras el centro de Aranda estaba cada vez más abarrotado, y con el sonido de fondo de los discos que estaba pinchado el murciano (residente en Granada) Don Gonzalo en la Plaza del Rollo, decidimos retirarnos a descansar un rato para poder afrontar las maratonianas jornadas del festival.

 

The Bright

 

El cartel del Sonorama se ha convertido en un completo catálogo del indie nacional –la presencia de grupos internacionales es cada vez menos relevante–, por lo que muchas de las bandas presentes ya las hemos podido ver en directo en algunos de los festivales de este verano.

Iniciamos la tarde escenario Castilla y León es Vida, donde los burgaleses –siempre es buena opción empezar con un grupo de casa– La M.O.D.A. dieron el pistoletazo de salida a la jornada. Tan cercanos a Mumford & Sons como a The Pogues, marcaron el comienzo agradablemente festivo del maratón de conciertos. De ahí saltamos al escenario Ribera del Duero – una de las características del Sonorama es que los dos escenarios principales no se solapan– donde David Fonseca, que es un ídolo en Portugal aunque aquí es un auténtico desconocido, esperaba ante unas docenas de personas. Poco a poco, este portugués que canta en inglés fue atrayendo a la gente que se encontraba en el recinto y terminó su concierto ante una apreciable concurrencia, aunque musicalmente tiene muchas más conexiones con el italiano Nek que con cualquier grupo indie que nos pudiera venir a la cabeza.

 

David Fonseca

 

Raül Fernandez Miró es un tipo inquieto. Es un reputado productor, participa constantemente en diversos proyectos y colabora con multitud de artistas, pero en esta ocasión se presentaba en su faceta como Refree. Se centró en su último trabajo, “Nova Creu Alta”, un disco que se nutre del rock de los setenta y que lo convertía en uno los principales atractivos del día, aunque realmente fue uno de los conciertos en los que menos público se pudo ver. Quizá mucha gente fue incapaz de sortear la barrera idiomática para poder saborear una actuación impecable.

 

Refree

 

En el nuevo cambio de escenario nos encontramos con los Niños Mutantes. Estos granadinos son unos de los cásicos del festival, al que vuelven desde la segunda edición cada dos o tres años. Si en su anterior disco la protagonista fue la queja visceral, en este nuevo álbum se abre paso a una nueva perspectiva más positiva –no en vano se titula “El Futuro” –, y lo intentaron demostrar a base de consignas e himnos. Siempre correctos, siempre notables, pero quizá un peldaño por debajo de lo que, en principio, deberían ocupar por su larga carrera. Tocaron “Como yo te amo”, pero no se produjo la esperada aparición de Raphael para acompañarles.

 

Niños Mutantes

 

Nuestro siguiente movimiento fue hacia la Carpa Future Stars, pues el principal punto de atención era ver al canadiense Jay Malinowski, que ofrecía su única actuación en Europa. Acompañado de un violinista y un violonchelo interpretó un puñado de delicadas canciones de indie folk que atraparon –al cincuenta por cien con su atractivo– a la gente que entró en la carpa para verle.

 

Jay Malinowski

 

La inclusión de Raphael en el Sonorama ha sido la noticia más comentada y la que más controversia previa ha creado, pero ese tipo de valoraciones queda en segundo plano cuando la misión principal es relatar lo acontecido, no divagar sobre la mejor o peor confección de carteles. Superados los prejuicios –incluso los del que esto escribe– solo cabe decir que ofreció un soberano concierto. Hizo un repaso a su carrera –sus dos últimos álbumes son recopilatorios de éxitos–, esforzándose en comenzar de forma animada –la tercera canción ya fue “Mi gran noche”– y desgranando un repertorio ampliamente reconocible: “Digan lo que digan”, “Los amantes”, “Yo soy aquel”, “Gracias a la vida”, “Escándalo”, “Qué sabe nadie” o “Como yo te amo”. Una actuación cuyo único pero fue la excesiva duración –produjo un retraso de media hora en el resto de la programación– y la elección de las colaboraciones: Juan Alberto Martínez (Niños Mutantes), la cantautora Vega y Alberto Jiménez (Miss Caffeina) no brillaron en absoluto, ya sea por la luz de Raphael o por la elección de unas canciones que no se adecuaban a sus voces.

 

Raphael

 

Tras la actuación del divo y todavía con el recinto abarrotado de gente mayor que había acudido para tan señalada ocasión, comenzaron a toda prisa Elefantes, enésimo retorno de la temporada, con su rock grandilocuente de gran carga emocional. Si la densidad del grupo de Shuarma no había hecho suficiente mella en nuestro ánimo, después actuó Iván Ferreiro, que se empeña en repetir su primer disco en solitario sin llegar al nivel del mismo, resultando lineal y espeso.

 

Elefantes

 

Como dos caras de una misma moneda, tras el exPiratas llegaron Layabouts. Al contrario que su predecesor, cada vez son más contundentes y lograron despertarnos de un letargo mortal. Se atrevieron con una vitaminada versión de “California Sun” y animaron al público para que pudiera acabar en condiciones viendo a We Are Standard tocando temas de The Clash. Hacer homenajes a una banda como esta tiene dos hándicaps: Enfrentarse cara a cara con clásicos inmortales difícilmente superables, y meterse en la piel de un grupo con tantas connotaciones sociales y culturales. Aun así, los de Getxo cumplieron con la interpretación y propiciaron un buen fin de fiesta.

 

Iván Ferreiro

 

El balance final tiene un poco de todo. Un enorme artista que difícilmente podremos volver a ver en este tipo de eventos –Raphael–, indies veteranos como Niños Mutantes o Ivan Ferreiro, retornos como el de Elefantes y un final rockero con Layabouts y We Are Standard tocando temas de The Clash. No está nada mal. Mañana más.

Fotos: Rafa Marchena

Raphael_cabecera

SONORAMA: MANUAL DE USO

La noticia corrió como la pólvora por las redes sociales. Raphael al Sonorama. Mientras unos lo celebraban con exagerada alegría, otros se rasgaban las vestiduras por aquel latrocinio al universo indie. Pocos recordaban que por anteriores ediciones ya habían desfilado Loquillo, Jaime Urrutia, Coque Malla o Bebe. Y que si el festival se caracteriza por algo, sobre todo en sus últimas ediciones, es por su declarado eclecticismo. Hasta dos charangas (Los Chones y Los Sobrinos de la Tía Damiana) forman parte del cartel de este año, junto al metal de Ciconia o el rock urbano de Morlon, por citar algunos ejemplos.

 

Raphael: “I want you for the Sonorama army”

 

La oferta del Sonorama es inabarcable. Conciertos desde las doce de la mañana hasta sesiones de DJ’s bien entrada la madrugada. No hay que olvidar que uno de los objetivos del festival es fomentar el turismo en la zona, y por eso se realizan actividades complementarias como visitas a bodegas o catas de vino. La morcilla tiene el mismo peso que un hit contagioso. Y cuantas más horas de programación haya, más beneficios se generan. Sin embargo, este menú musical desmesurado corre el riesgo de despersonalizar el certamen y acabar convirtiéndolo en un Arenal Sound para treinta-cuarentañeros. Pero no adelantemos acontecimientos indeseables, saquemos el bisturí y tracemos una hoja de ruta con objeto de encontrar razones suficientes para acercarse a Aranda de Duero del 13 al 16 de agosto.

 

 

Los Planetas son el primer cabeza de cartel que se subirá al escenario. Auténticos tótems del indie patrio, llevan cuatro años sin entregar material nuevo, ocupando su tiempo en proyectos paralelos (uno de los cuales, Los Pilotos, también estará en el Sonorama) y celebrando el vigésimo aniversario de su disco debut, “Super 8”, motivo que justifica de sobra su presencia. Más cuestionable es la de Amaral (que ya estuvieron en 2011), con sus melodías de cartón piedra y su versión pop del AOR de toda la vida. Con “Ratonera”, canción de adelanto del disco que sacarán en septiembre, han vivido su momento de gloria revolucionaria, porque de valores musicales poco se habló.

 

 

Cut Copy aterrizarán casi directos del Lollapalooza, para poner a bailar a todo el personal con su electrónica con estribillos pop. La licencia es facilona, pero seguro que los australianos ayudan a liberar la mente de más de uno. Raphael es el cuarto nombre con letra grande del festival. Aunque algo acomodado y viviendo de rentas (el año pasado publicó “Mi gran noche” y este 2014 editará “De amor & Desamor”, álbumes ambos en los que revisita algunos de los mejores momentos de su carrera), la abrumadora colección de hits de su repertorio y su particular y arrolladora puesta en escena vaticinan uno de los momentos álgidos del certamen. Será interesante comprobar cómo se comportan ese mismo día otros grupos que tiran de la grandilocuencia y el manierismo del linarense, pero con peor fortuna, como Elefantes o Egon Soda (la lista es mayor al día siguiente, con Amaral, Izal o Second), y si Niños Mutantes comparten interpretación del “Como yo te amo” con él.

 

 

La primera fila del indie nacional, aquella que lo emparenta con los inicios del Sonorama, luce radiante gracias a El Columpio Asesino, que con su inquietante “Ballenas muertas en San Sebastián” han sobrevivido (y con nota) al inesperado éxito de “Toro”, que les podría haber condenado al conformismo facilón; a León Benavente y su rock agridulce de guitarras melancólicas, con letras militantes, que ha superado sus propias expectativas y con un sólo trabajo ya se codean con los grandes; a Nacho Vegas, siempre un valor seguro en estas citas, a pesar de lo dividida que ha dejado a la parroquia con “Resituación”, su último disco; a Tachenko, infalible su pop festivo y adherente lleno de pequeños clásicos, en la mejor tradición de los grupos de los sesenta; o a Parade, incansable corredor de fondo que sigue maridando, como pocos, la ciencia ficción y las buenas canciones.

 

 

Lejos han quedado los años en que la presencia extranjera la componían nombres como Brett Anderson, The Divine Comedy, Teenage Fanclub, Mogwai, !!! (Chk Chk Chk), Ocean Colour Scene, Asian Dub Foundation, Ash, James, Ivy o, justo hace una edición, Belle & Sebastian. Ahora son propuestas más humildes, pero no por ello exentas de interés. El portugués David Fonseca encabeza el pelotón. Todo un fenómeno de masas en su país (gracias, en parte, a su pasado en el grupo Silence 4), que aquí no acaba de despegar, a pesar de los estupendos argumentos que conforman sus seis discos en estudio. A mitad de camino entre David Byrne y Roy Orbison, pero sin perder de vista a Bowie y a Chris Isaak, este crooner del siglo XXI debería ser uno de los tapados de la presente edición. Los franceses Exsonvaldes, con sus chispeantes composiciones, capaces de mantener el equilibrio entre The Cure y Phoenix, y el hiperactivo canadiense, Jay Malinovski, que actualiza con acierto el legado sonoro de Paul Simon, deberían aparecer en fosforescente en vuestro bloc de notas.

 

 

No suele ser el pop muy bien tratado en los festivales. Por eso, que en estos cuatro días confluyan algunas de las propuestas más interesantes (y prometedoras) de la escena nacional, es un punto a favor del Sonorama. Doble Pletina llegaron poco a poco, sembrando estupendas canciones en discos de pequeño formato, para acabar entregando un LP, “De lo concreto a lo general”, al que no le sobra ni un acorde. Prohibido perderse ese momento del directo en el que incorporan una sierra como un instrumento más. En parecidos términos (de calidad, no de experimentación en el escenario) podríamos referirnos a Maronda, con dos impecables discos llenos de melodías luminosas, letras trabajadas y cuidados detalles. Desde Murcia, Nunatak inciden en las composiciones radiantes, más jugosas cuando coquetean con la familia de Stuart Murdoch (trompetas incluidas) que cuando se adentran en terrenos folk. Lo de Pómez es power pop de toda la vida, pero resuelto con el punto justo de admiración por Teenage Fanclub, y Ricardo Vicente sigue ejerciendo, con solvencia, de trovador costumbrista actual.

 

 

La letra pequeña, como suele ser costumbre, acapara algunos de los momentos más excitantes de esta cita. La música indie goza de buena salud en nuestro país, al menos creativamente hablando. Unos cuantos de esos grupos, que están llamados a tomar el relevo generacional, se subirán al escenario del Sonorama. Buen momento para testar su futuro. Cosmen Adelaida son nuestros Yo la Tengo (salvando, por supuesto, las numerosas distancias) y, como ellos, lucen una tremenda habilidad para facturar frescura sonora, sin perder un ápice de personalidad y dejando en la cuneta cualquier comparación con las vacas sagradas de la escena. Belako son la última sensación. Insultantemente jóvenes, van camino de batir todos los récords de actuaciones en festivales. Post-punk para mover la cintura, con tonos melancólicos y tan arrolladores como los Pixies en sus mejores (y ya lejanos) tiempos. Para irreverencia la de Juventud Juché. Se les pueden buscar las etiquetas que se quieran, pero su desvarío musical es tan difícil de acotar como de no seguirlo rítmicamente. Canciones que no superan los tres minutos, un cantante que recuerda al Poch más desatado y punk con todos los prefijos y la energía que se puedan imaginar. El discurso introspectivo de Fira Fem, el garage-pop de Terrier y el folk con personalidad de Wilhelm and The Dancing Animals también deberían ser incluidos en la carpeta de favoritos. Además, el festival permite echar una ojeada a la cantera: John Berkhout (cercanos a Fleet Foxes y Tame Impala), Nothing Places (entre las melodías clásicas y los devaneos experimentales, con la ventaja que supone ser hijo del productor y ex-Esclarecidos Suso Saiz) y Barbott (chispeantes canciones aún demasiado deudoras de sus patrones) destacan de la amplísima nómina de grupos noveles, con excesiva presencia local.

 

 

El eclecticismo del que hablábamos al principio también tiene sus nombres propios en el Sonorama, ideales para curiosos sin prejuicios y para aquellos que no van a tiro fijo a los festivales. Los Hermanos Cubero y su jota hillbilly, una oportunidad para acercarse a la música popular sin pagar el peaje de la modernidad. La micropoetisa Ajo, acompañada de Judith Farrés, con uno de sus cautivadores recitales. Fetén Fetén o el abrazo a las mil músicas que en el mundo han sido (del tango a la habanera, pasando por el pasodoble o el calipso) con la garantía Mastretta. SCR, un rock power trío de la vieja escuela, sin poses y con temas que suenan como truenos recién caídos. Crudo Pimento, rock de raíces y bluegrass sin complejos. Y Jose Domingo, que hereda la mediterraneidad de su tío Pep Laguarda y la baña con psicodelia y aromas andalusíes.

 

 

Si después de estas recomendaciones no hay ninguna que se ajuste a tus gustos, tal vez deberías tomarte el pulso para comprobar que sigues vivo.

Cut_Copy

CUT COPY Y DUNCAN DHU COMPLETAN EL CARTEL DEL SONORAMA RIBERA

Un artista nacional y otro internacional cierran el cartel de la próxima edición del festival Sonorama Ribera, que se celebrará del 13 al 16 de agosto en Aranda de Duero. El grupo australiano Cut Copy completa la representación internacional junto a los también australianos Panamá, los canadienses Jay Malinowsky y The Corner y, ya en Europa, los franceses Exsonvaldes o el portugués David Fonseca. Duncan Dhu, en plena gira de reunión, Tachenko y Najwa Nimri se unen a los nacionales, nombres todos ellos que no necesitan presentación como Raphael, Iván Ferreiro, Nacho Vegas o Amaral. Tampoco faltan revelaciones somo Izal y León Benavente, ni promesas como Perro, El Brindador, Pómez, Juventud Juché o Aurora.
Y, por supuesto, en un festival que lleva casi dos décadas apoyando a la escena nacional, no podía faltar un guiño al 25º Aniversario de Suberfuge, uno de los sellos fundamentales del indie patrio: Joe La Reina, Bravo Fisher! y The Bright serán los encargados de festejar este cumpleaños en el escenario de la Plaza del Trigo.

Fuel-Fandango

NUEVAS CONFIRMACIONES PARA EL SONORAMA RIBERA

 

Sonorama Ribera, el festival que se celebrará en Aranda de Duero del 13 al 16 de agosto, anuncia nuevas confirmaciones para su edición 2014: Automatics, Bravo Fisher!, Belako, Cosmen Adelaida, David Fonseca, De Vito, El Hombre Gancho, Fuel Fandango (en la foto), Gentle Music Men, José Domingo, Maryland, Niño y Pistola, Niño Burbuja, Refree, Reptile Youth, The Bright, The Milkyway Express y Wilhem & The Dancing Animals.
A estos nombres y a los confirmados anteriormente (entre los que destacan Raphael, Nacho Vegas, Iván Ferreiro, Niños Mutantes, Amaral, León Benavente, Izal o los franceses Exsonvaldes) se sumarán en breve otros dos cabezas de cartel para esta decimoséptima edición del Sonorama Ribera.
Hasta la medianoche de hoy lunes se podrán comprar los abonos a precio reducido por 55€. A partir de mañana, el precio subirá a 60€.