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LIAM GALLAGHER, CHARLI XCX, IVÁN FERREIRO, MISS CAFFEINA, LA FEMME, ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES DE DCODE 2017

DCode 2017 celebrará su séptima edición el sábado 9 de septiembre en el Campus de la Universidad Complutense de Madrid y anuncia nuevos nombres que se suman a Interpol (interpretando su primer álbum ‘Turn On The Bright Lights’), Band of Horses, The Kooks, Milky Chance y Carlos Sadness.

A esas primeras cinco confirmaciones se unen Liam Gallagher, Charli XCX, Iván Ferreiro, Miss Caffeina, La Femme, Yall, Maga, Exquirla, Varry Brava, Elyella DJs, Holy Bouncer y un Artista Sorpresa cuyo nombre se desvelará más adelante.

El próximo 7 de abril a las 10h, el precio de las entradas subirá a 55€ (+gastos). Hasta esa fecha, se pueden comprar a 48€ (+gastos) en www.dcodefest.com, www.livenation.es y www.ticketmaster.es (+red ticketmaster).
¡17 horas de conciertos, césped, buen ambiente y buena música para disfrutar el 9 de septiembre de la última gran fiesta del verano!
Liam Gallagher, el carismático vocalista de los legendarios OASIS será uno de los platos fuertes de esta nueva edición. El hermano pequeño de los Gallagher vendrá a presentarnos  su primer trabajo como solista cuya publicación está prevista en breve. Además, repasará algunos de los himnos de OASIS.

Carli XCX, estrella del pop británico, autora de hits como ‘Boom Clap’, ‘Famous’ o ‘After The Afterparty’  y torbellino sobre el escenario con un show poderoso, acaba de publicar su mixtape ‘Number 1 Angel’ en el que colaboraron Uffie o MØ.

Iván Ferreiro: A estas alturas todo el mundo debería conocer quién es Iván Ferreiro. Durante los 90 lideró a Piratas, una de las bandas de rock más representativas de la década, protagonistas por derecho propio de algunos de los mejores álbumes del fin de siglo y culpables de los himnos preferidos de toda una generación. Armado exclusivamente de canciones honestas y una personalidad inimitable, Iván Ferreiro ha completado una sólida discografía. ‘Casa’ es su sexto disco en solitario.

ENTREVISTA A IVÁN FERREIRO

Miss Caffeina, una de las bandas indies nacionales con más tirón en la actualidad estarán por primera vez en DCODE. Con éxitos como ‘Mira Cómo Vuelo’, ‘Hielo T’ o ‘Capitán’, se espera que su concierto sea uno de los más coreados de esta nueva edición.


La Femme, la banda francesa más cool, fresca y particular del momento es considerada en el país vecino como los salvadores de la música pop gala. Sus dos álbumes ‘Psycho Tropical Berlin’ y ‘Mystère’ encierran pequeñas joyas como ‘Sphynx’, ‘Où Va Le Monde’ o ‘Sur La Planche’ que sonarán el próximo 9 de septiembre en DCODE 2017.

Yall, DJs catalanes autores de ‘Hundred Miles’, el gran éxito que causó furor en el mundo entero y que ya suma casi 90 millones de reproducciones en Spotify, se encargarán de darle uno de los toques más fiesteros y bailables del festival.

Maga: Con 15 años a sus espaldas como banda, son toda una referencia en la escena independiente nacional. Además de repasar su trayectoria, los sevillanos vendrán a presentarnos su último álbum ‘Salto Horizontal’. Este trabajo ofrece una importante actualización en el sonido del grupo. Se trata de un disco con gran vitalidad, como se puede reflejar en su primer single, ‘Por las tardes en el frío de las tiendas’.

Exquirla: Tras agotar dos noches seguidas el Círculo de Bellas Artes donde sedujeron a cientos de personas, EXQUIRLA volverán a Madrid con su propuesta arriesgada y mágica. Los miembros de Toundra junto al Niño De Elche han creado una de las ofertas artísticas nacionales más interesantes de los últimos años.

Varry Brava: Han pasado por cientos de festivales, conciertos, giras y esta vez Varry Brava aterrizan de nuevo en DCODE. Tras su último álbum, ‘Safari Emocional’ en el que experimentaron con un nuevo sonido ampliando su concepto, ahora nos vienen a presentar su nueva puesta en escena.

Elyella Djs: Este dúo demuestra tras cada una de sus actuaciones la impactante arquitectura sónica que poseen. Esa mezcla de electrónica, pop y rock no dejará indiferente al público del festival. Capaces de mezclar las canciones y remixes de una manera nueva, excitante e incluso exquisitamente extraña que deleitará a todos.
Holy Bouncer: Estos cinco chicos de Barcelona han creado un sonido muy especial, muy parecido al de la costa oeste americana de los años 70.  Su estilo inconfundible vio la luz por primera vez en 2014 con su primer EP titulado ‘Ladies & Gentlemen’. Desde entonces no han parado de componer hasta obtener lo que fue su álbum debut ‘Hippie Girl Lover’.

Artista Sorpresa: Más adelante desvelaremos el nombre de un artista sorpresa que se suma al cartel de esta nueva edición de Dcode.

Entradas a la venta en www.dcodefest.com, www.livenation.es y www.ticketmaster.es (+red ticketmaster) 

Precios: 48€ (+gastos). A partir del 7 de abril a las 10h: 55€ (+gastos) 

Política de menores: Menores de 16 años acompañados de un adulto responsable.

CRÓNICA DCODE 2016

ENTREVISTA A IVÁN FERREIRO

ENTREVISTA A VARRY BRAVA

 

Interpol Primavera Sound 940x352

INTERPOL Y BAND OF HORSES ENCABEZAN LAS PRIMERAS CONFIRMACIONES DEL DCODE 2017

La séptima edición del DCode, que se celebrará el 9 de septiembre en el Campus de la Universidad Complutense de Madrid, se pone en marcha y confirma sus primeros nombres: Interpol, Band of Horses, The Kooks, Milky Chance y Carlos Sadness.

Interpol, la mítica banda de rock originaria de Nueva York y autora de algunas de las canciones más representativas del indie del siglo XXI, vuelve a Madrid tras 7 años de ausencia para ofrecer un concierto muy especial en DCode 2017 cuyos detalles contaremos esta misma tarde en nuestras redes sociales. Por su parte, Band of Horses siguen con la presentación de su último álbum ‘Why Are You Ok’ y repasarán éxitos como ‘Factory’, ‘Laredo’ o ‘The Funeral’. El concierto de The Kooks (única fecha en España) será una fiesta para tod@s l@s Dcoders ya que tocarán sus greatest hits: desde ‘Naive’ hasta ‘Junk Of The Heart’ pasando por ‘Ooh La’ o ‘Seaside’.

Otro de los nombres que destacará en esta nueva edición de DCode será Milky Chance. El dúo alemán que se dio a conocer gracias a canciones como ‘Stolen Dance’ o ‘Down By The River’ vendrá a presentarnos su segundo y esperadísimo disco ‘Blossom’ que verá la luz el 17 de marzo, días después del concierto que dará en el Círculo de Bellas Artes y cuyas entradas volaron en 3 horas, una muestra del buen momento que atraviesa. Finalmente, cierra esta primera tanda de confirmaciones Carlos Sadness, el fenómeno indie nacional cuya actuación en DCode será la única en Madrid para el 2017.

Las entradas ya están a la venta en www.dcodefest.com, www.livenation.es y www.ticketmaster.es (+red ticketmaster) a un precio especial de 42€ (+gastos) para las 2000 primeras.

CRÓNICA DEL DCODE 2016

ASÍ TE CONTAMOS EL MAD COOL FESTIVAL 2016

JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The StrypesGarbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de SoundgardenRed Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s AddictionPerry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

Die Antwoord Mad Cool Festival portada 940

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de Soundgarden, Red Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s Addiction. Perry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

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NEIL YOUNG ACTUARÁ EN EL MAD COOL

Sabíamos que el Mad Cool nacía con la pretensión de ser el gran macrofestival de la capital, sabíamos que sonaba muy fuerte la presencia de Neil Young -más después de la presentación del cartel del Primavera Sound-, pero la cantidad y calidad de nombres de esta primera tanda de confirmaciones nos ha sorprendido muy agradablemente.

Según los datos que se manejan -todavía no tenemos la comunicación oficial, con la cual ampliaremos esta información -, el Mad Cool se celebrará del 16 al 18 de junio en la Caja Mágica de Madrid, tanto en escenarios exteriores como interiores, con un cartel y tamaño diseñado para rivalizar con festivales como el Bilbao BBK Live y el FIB.

Aunque la gran noticia es el paso de Neil Young por nuestro país, la nómina de artistas que el festival acaba de anunciar es impresionante:

Neil Young, The Prodigy, Two Door Cinema Club, Jane’s Addiction, Bastille, John Grant, Band of Horses, Caribou, Capital Cities, Flume, Stereophonics, Kings Of Convenience, Django Django, Hercules & Love Affair, Milky Chance, Enter Shikari, Gary Clark Jr., Michael Kiwanuka, Benjamin Francis Leftwich, Twin Atlantic, The Struts, The London Souls, Lucy Rose, Nothing But Thieves, Vetusta Morla, 091, Lori Meyers, L.A., Fuel Fandango, Angel Stanich, Corizonas.

En breve, cuando nos recuperemos de la noticia, ampliamos la información.

Foto portada: Neil Young – Per Ole Hagen

the black keys

CRÓNICA BILBAO BBK LIVE 2014: SÁBADO

La jornada del sábado, la de clausura, se presentaba a priori como la más interesante del cartel del Bilbao BBK Live 2014, y vaya si respondió. Belako, Kuroma, Band of Horses o The Black Keys: las guitarras y el rock sobresalieron en el día más soleado del fin de semana en Bilbao. Ayer sí, con los chubasqueros recogidos ya, mucho pantaloncito corto y gafas de sol de todos los colores en Kobetamendi, flores y plumas ellas, pinturas de neón y todo tipo de sombreritos ellos.

 

El buen ambiente reinó en Kobetamendi (Foto: Tom Hagen)

 

La tarde se abre con Smoke Idols, del mismo Botxo, mientras los madrileños The Rebels llenan la carpa rock. El sexteto vasco se ganó el derecho a tocar en el festival alzándose con el triunfo en el concurso de maquetas de Gaztea (radiofórmula en euskera), la misma que consiguió Belako hace dos años; con entusiasmo, trataron de aprovechar el premio. Presentaron debut homónimo recientemente autoproducido y cerraron (o casi) con el single “Come Clean”; suena britpop y, aunque en directo falló la voz, funcionará.

 

Belako (Foto: Tom Hagen)

 

Smoke Idols está ahora en el punto de partida en el que se encontraba Belako en 2012. El joven cuarteto vizcaino -dos chicas y dos chicos- ha crecido desde entonces a velocidad de crucero, sorprendiendo y consolidándose como una de las bandas vascas más frescas y excitante del momento; revisando décadas pretéritas, las de sus padres. Además de gemas como “Southern Sea (Beautiful World)”, incluídas en su album “Eurie”, en la carpa Sony presentaron material nuevo, como “Crime”, post-punk de altura, del EP “Bele beltzak baino ez”. No extraña que, sin respiro, estén tocando por todos los festivales de nuestra geografía.

 

Elliott Brood (Foto: Music Snapper)

 

Para cuando los de Mungia pisaron las tablas, había tocado ya Elliott Brood. Banjo en mano y con la gente plácidamente sentada en las laderas de Kobetamendi, abrieron el escenario principal; también lo hizo Skaters, en paralelo a Belako. Gamberros, los de New York presentaron, entre cerveza y cerveza, “Manhattan”, y cerraron con el hit “Kiss Off” (Violent Femmes).

Al Igual que la de Belako y Skaters, las propuestas de Kuroma y Band Of Horses se solaparon, tocando los unos en la carpa y los otros en un escenario 2 ya abarrotado. Antes, el principal había acogido a Los Enemigos, veteranísima banda que está, según el genuino Josele, “todo el año de carnaval”. Sin inmutarse ante un ambiente no demasiado acorde a su propuesta, escupieron rock & roll directo no apto para indies, mascando tabaco y bebiendo bourbon como “John Wayne”.

 

Los Enemigos (Foto: Rhythm And Photos)

 

Kuroma abrió con ganas ante apenas varias decenas de fans -el cuarteto ejercería en la madrugada de backin’ band de MGMT- en una carpa por primera vez desangelada. Presentaban una propuesta similar en sonido a la de Band Of Horses, quienes se llevaron toda la atención, incluso la del resto de artistas, que siguieron el directo desde la loma acotada para las bandas que participan del festival. Hasta ese momento, quiza por tratarse de la última jornada o porque por fin el sol perdió su timidez y se dejo ver en Bilbao, Kobetamendi no presentaba la concurrencia de las jornadas anteriores. El público aprovechó para descansar en el camping o, los más animados, para darse una vuelta por el Botxo. El reclamo principal y la expectación máxima del día, no lo olvidemos, estaba puesta en The Black Keys. Band Of Horses son su antesala ideal.

 

Band of Horses (Foto: Music Snapper)

 

Sin llegar a las cotas alcanzadas en el Azkena Rock de 2011, donde ofrecieron un directo sublime, Band of Horses volvieron a demostrar ser una banda fascinante. Con el exquisito Ben Bridwell al frente, combinaron delicadas gemas y temas con algo más de ritmo, apropiados para un evento masivo como al que nos referimos. Sonaron al principio “The Great Salt Lake” y “Is there a Ghost”, para flotar después con “No One’s Gonna Love You”, su hit más reconocido; a excepción del de Arcade Fire, nunca fue tan celebrado un funeral.

 

The Lumineers (Foto: Music Snapper)

 

Tras Band of Horses hubiese sido el momento propicio para la descarga eléctrica de The Black Keys, pero en el solitario bombo del escenario principal se leía “The Lumineers”. Con aspecto de granjeros, desgranaron su repertorio acústico con sinceridad -cello, guitarra, acordeón-. Su folk de aire hillbilly resulta agradable, pero parecen encontrarse desubicados; intuímos que incluso ellos preferirían haber tocado en una plaza de la ciudad al mediodía. Puede que “Ho Hey”, que para regocijo de la concurrencia suena a un cuarto de hora de iniciar su actuación, sea la razón de que antecedan al dúo de Akron. El escenario se les hace tan, tan, grande, que se internan entre el público para tocar arropados; se agradece. Se atrevieron además con el “Subterranean Homesick Blues” de Dylan; a la juventud que tenían enfrente no pareció importarle el detalle, pues todo el mundo estaba ya a la espera.

 

Dan Auerbach, de The Black Keys (Foto: Music Snapper)

 

The Black Keys se presentaron en cuarteto -venían de tocar la noche anterior en el Optimus-, con los dos músicos de acompañamiento (Gus Seyffert al bajo y John Wood a los teclados) casi escondidos tras la batería que presidía la escena y un bosque de luces no encima, sino detrás de la banda. Con tensión en las primeras filas, se defendió el espacio hasta que “Dead and Gone” sonó, seguida de la más pausada “Next Girl”; para volver a correr, “Run Right Back”. Los poco comunicativos Dan Auerbach y Patrick Carney ofrecen toneladas de rock & roll, soul -en “Turn Blue” nos recuerdan a The Bellrays- e incluso rítmos más discotequeros; cada vez menos blues crudo -en “Howlin’ for You”-. Suenan bien, un poco bajo, se queja alguno, y el setlist nos parece equilibrado: presentan “Turn Blue” y tocan medio disco, cinco temas de once (“Bullet in the Brain”, “Gotta Get Away”, “It´s Up to You Now”), a pesar de avanzar a trompicones. De “El camino” suena, entre otras, “Nova Baby”.

 

Patrick Carney, de The Black Keys (Foto: Music Snapper)

 

La banda se parapeta en la contundencia de Carney y la capa fuzz de Auerbach -o de su colección de guitarras-, pero este último sobresale como vocalista. “She’s Long Gone” marca el inicio de la despedida. Uno, “Tighten Up”, hit con el que les llegó el reconocimiento masivo (de “Brothers”, del 2010); dos, “Fever”, primer single de su último lanzamiento; y tres, la canción que los ha convertido en inmortales, “Lonely Boy”. Auerbach no está tan solo ya, con el acompañamiento de sus fans y el dúo solo en escena, canta un gran cierre, “Little Black Submarines”. Hubiesemos agradecido algo más de intensidad, implicación y energía por parte de ellos pero… ¡Qué colección de hits! De los principales el suyo nos parece, de lejos, el mejor directo, en un festival en el que han prevalecido bandas menores y físicamente más cercanas -por escenario-. Lo que son las cosas, así eran The Black Keys cuando tocaron en Bilbao en 2004. Lo hicieron en la sala Azkena, que no albergaba entonces más de cuarenta personas. Una década después, multiplicaban la asistencia como los panes y los peces, para congregar en torno a cuarenta mil personas en Kobetamendi.

Antes de regresar al nido, logramos a duras penas internarnos en MGMT, lo suficiente como para que el ruido de los stands no enturbiara el sonido de su actuación, en un escenario intransitable. A cubierto actuaba La M.O.D.A. y tampoco había más espacio bajo la carpa -la organización deberá replantearse los espacios y la carpa, así como el problema de los urinarios, insuficientes para las mujeres, que mean ya en cualquier rincón-. Entre “Time to Pretend”, un “Kids” progresivo de más de ocho minutos y unos visuales lisérgicos (excepto en temas como “The Youth”), la actuación de MGMT resultó quiza un tanto apagada y careció de tensión, aunque evocaran a la California hippy. La noche de Bilbao mostraba una brillante luna llena para despedirles. El año que viene, más.

Anartz Bilbao

Band of Horses

CRÓNICA CRUÏLLA BARCELONA: VIERNES

En el Parc del Fórum se inauguró ayer una nueva edición del festival de mestizaje Cruïlla, una propuesta arriesgada para un público ecléctico, que acudió allí desafiando la ola de calor que prometía la tarde. Se concentra en él un tipo de espectador más nacional que guiri y más familiar que exclusivamente joven. Es de agradecer que se haya rediseñado el espacio para la comodidad, albergando cinco escenarios mucho más próximos de lo que estamos acostumbrados los asistentes del Primavera Sound. ¡No más caminatas eternas! También la duración estipulada de los conciertos, de entre una hora y cuarto y una hora y media, da más oportunidades a los artistas de explayarse en los setlists, sin marcar la diferencia entre los cabezas de cartel y las bandas más minoritarias, dando igualdad de tiempo para todos.

 

Otro éxito de público

 

Inauguró la primera parte de la jornada la banda Santos, liderada por Santos Berrocal y Florenci Ferrer, conocidos productores del estudio barcelonés Blind Records, que aparecieron en escena acompañados por cuatro músicos, dispuestos a dar espectáculo con gafas de sol y camisas floreadas. Mientras iban desengranando sus canciones, tanto nuevas como de su disco “Homenajes”, Santos, pandereta en mano, se iba descamisando y despeinando, llegando al final del concierto contento y hecho un cristo. Para ser una de las actuaciones inaugurales, la carpa del Periódico de Catalunya estaba llena de seguidores y curiosos, entre los que se encontraban también niños completamente absortos en la puesta en escena.

 

Santos

 

Paralelamente, el equipo de graffiteros de Graffic Impact empezaba a plasmar las caras de los músicos en algunos de los muros del festival y los demás asistentes se distribuían entre las secciones de lounge, los stands de las organizaciones sin ánimo de lucro y un parque infantil plagado de adultos. A destacar que se nos permitió cargar el móvil con energía solar en uno de los stands. Todo muy en la línea de la propuesta pro-cultural que abandera el Cruïlla.

 

Angus & Julia Stone

 

Minutos antes de las siete de la tarde, ya se aglomeraba en torno al escenario Deezer una pequeña multitud a la espera de los australianos Angus & Julia Stone. Gente comiendo en las gradas (horario inglés) para no perderse detalle de esta carismática banda de indie folk. Sin duda, la que más brillo en escena fue ella: Vestida con minifalda, calcetines altos y zapatos dorados, supo camelarnos hablando en español y tocando algunas versiones míticas, entre ellas “Girls Just Wanna Have Fun” (Cindy Lauper) y el tema central de la película “Grease”. A pocos metros y en el mismo timing, la Orchestra Fireluche se recreaba en el pequeño escenario del Estrella Lounge, un oasis con tumbonas y hierba sintética en medio del Fórum. Una vez más, la proximidad entre espectáculos nos permitió no perder detalle de ambos.

 

Damon Albarn

 

Estaba por llegar uno de los picos cumbres de la jornada. Damon Albarn empezó en el escenario Estrella, acompañado por una banda que lucía sombreros canadienses al estilo Pharrell, el más peculiar de todos, el bajista, vestido con traje chaqueta azul, corbata roja y pantalón corto, que se regaló con un par de bailes que hicieron sombra al mismo Albarn. El británico se estrenó con canciones de su álbum en solitario “Everyday Robots”, incluida la homónima. Pero los que estuvimos atentos a su paso por el SOS 4.8 de Murcia sabíamos que no todo el concierto iba a estar dedicado al último tramo de su carrera. Tocó “Kingdom of Doom” (de su proyecto paralelo The Good The Bad & The Queen), “Clint Eastwood” (Gorillaz), y varias versiones de Blur para terminar: “Out of Time” solo al piano y “All Your Life” con banda otra vez, antes de una emotiva “Heavy Seas of Love”. Recibió la visita de un espectacular coro de góspel y la incursión de un seguidor argentino, que cantó junto a él una de sus melodías más latinas. Albarn es un músico de bandera, y a pesar de que terminó bañado en sudor y sin quitarse la chupa de cuero, estuvo entregado en todo momento, regalando tres bises y dándose sus correspondientes baños de masas. Seguidor de las causas justas, no desmereció en el directo masivo con su combo de soul pop y trip hop, y supo hacer notar más que nunca sus influencias africanas. ¡Bravo por él!

 

Nueva Vulcano

 

Paralelamente, Nueva Vulcano, uno de los grandes nacionales, estuvieron presentando canciones nuevas (algunas que ya pudimos escuchar en su directo en el Festival Primera Persona), acompañados por Marc Clos a los teclados y segundas percusiones. A pesar de que la carpa estaba a reventar y la voz sufría un ligero acople, ofrecieron el concierto más enérgicos de la jornada, asistidos por sus hinchas usuales. Para compensar la presentación de su futuro trabajo, regalaron a sus habituales un bis con “El día de mañana”, y los que no pudieron desgañitarse con las nuevas canciones, terminaron aquí por quedarse afónicos.

 

Band of Horses

 

Entrada la noche, el espacio pareció alienarse para el emotivo directo de Band of Horses. Los de Seattle subieron a escena mientras la luna llena coronaba el cielo e iluminaba el mar y a todo el oleaje de gente que se concentraba extasiada en su directo. A los seguidores no parecieron afectarles las críticas a su último trabajo “Acoustic at The Ryman”, que ha sido tachado de sensiblón. Pero a pesar de la buena acogida, la banda de Ben Bridwell ofreció un concierto lineal, más al estilo del sonido americano de Bruce Springsteen que de la psicodelia ácida de Neil Young. Las pullas no desalentaron a la avalancha de seguidores que vibraron en masa cuando cerraron con la conocida “The Funeral”. Y Bridwell lo agradeció con un “este ha sido uno de los mejores conciertos que hemos hecho nunca.” Habrá que darle un voto de confianza.

 

Tinariwen

 

Tras la pausa de rigor, llegó una de las actuaciones más esperadas del cartel. Pasan pocos minutos de medianoche y los músicos y guerrilleros tuareg Tinariwen colman el escenario TimeOut vestidos con espectaculares túnicas y turbantes. Es impresionante ver a artistas con este atuendo tan poco habitual de los conciertos indies, que llevaron con nobleza y sobriedad. Presentaron su último trabajo, “Emmaar”, grabado en Estados Unidos. Son personajes valientes, pero también muy empáticos, y supieron llevarse al público de calle con su blues psicodélico en la línea de Jimi Hendrix, y sorprendentemente parecido a The Velvet Underground. Iniciáticos, cadenciosos y muy sonrientes, incitaban a dar palmas a cada minuto e instruían al público en una coreografía tribal a la que nos lanzamos con ganas. Experiencia irrepetible que vivieron unos pocos, ya que el record de asistencia se lo llevaron Calle 13, que actuaban paralelamente.

 

Calle 13

 

René Pérez, aka Residente, acompañado por una banda de guitarras, bombo, trompeta y set completo de batería, se exhibió con el torso desnudo y el pecho palomo a lo largo de la hora y media que duró su concierto. La muchedumbre bailaba de pie tanto en el centro como en las gradas, y tarareaba con gusto. Nos dedico “Tu No Puedes Comprar El Sol” y “Ojos Color Sol”, antes de cerrar con la archiconocida “Atrévete Te Te”. Un directo que movió masas, una fiesta de rap mestizo, cumbia y otros ritmos calientes. Muy bailable, pero cojeó en la puesta en escena, si se compara con los Violadores del Verso, que empezaron justo cuando terminaron los puertorriqueños.

 

Violadores del Verso

 

Doble V, que hace nada celebraron su decimoquinto aniversario, no se mostraron para nada desmejorados. Mucho más agudos y más certeros, ofrecieron un directo apabullante de agresividad rap, con visuales que evocaron el ejercito comunista y la guerra nuclear. Lírico sobresalió entre sus compañeros por su facilidad vocal y ofreció un discurso a favor del apoyo mutuo entre las troupes de raperos, breakers, patinadores y graffiteros. Menos criticar y más darse la mano, “no nos creamos el hype” apuntó en uno de sus primeros speechs. Ilustradas palabras de una banda que ha sabido mantenerse en pie de guerra más de una década y que continúan honestos. Un cierre perfecto para un festival que justo acaba de empezar. La noche del sábado promete más y mejor.

Fotos: Xavi Mercadé

 

phoenix

BILBAO BBK LIVE: MANUAL DE USO

Con todo el papel vendido se presenta la novena edición del Bilbao BBK Live, que regresa al recinto de Kobetamendi, en las laderas del Monte Kobetas, entre el 10 y el 12 de julio. Plenamente asentado en la geografía festivalera española, vuelve a presentar un cartel heterogéneo y lleno de nombres internacionales de interés, que en algunos casos hacen doblete en el 101 Sun Festival de Málaga. Como siempre, en byTHEFEST hemos establecido una hoja de ruta por días, una guía orientativa para no perderse ninguno de los conciertos destacados. ¿Coincide con la tuya?

 

JUEVES 10

Los escoceses Franz Ferdinand son los cabezas de cartel de la primera jornada. Se estrenaron a lo grande hace diez años, con un disco homónimo que les catapultó al éxito gracias a hits como “Take Me Out”, pero no venían de la nada. Todos sus componentes se habían fogueado previamente en bandas como Yummy Fur o Embryo, de ahí que Franz Ferdinand sorprendieran por la solidez de su propuesta, que destacó en un momento en que la escena rock anglosajona recuperaba la herencia del post-punk, sus guitarras angulosas y sus ritmos bailables. La personalidad del vocalista Alex Kapranos hizo el resto. Tanto “You Could Have It So Much Better” (2005) como “Tonight: Franz Ferdinand” (2009) mantuvieron el listón, aunque no faltó quien les acusó de repetirse, pero las dudas quedaron disipadas el año pasado, cuando “Right Thoughts, Right Words, Right Action” demostró que les queda cuerda para rato.

 

 

El de los franceses Phoenix (en la foto superior) es otro de las grandes nombres del festival. Les costó un poco arrancar, porque sus tres primeros discos tuvieron un impacto creciente, aunque no masivo, pero a partir del tercero, el celebrado “Wolfgang Amadeus Phoenix” (2009), se desató la locura. No solo se convirtieron en un fenómeno de masas, sino que crearon tendencia internacional (no hay más escuchar a los valencianos Polock). “Bankrupt!”, editado hace un año, les ha permitido mantener su privilegiada posición, y en espacios abiertos son una apuesta segura.

 

 

Aún está reciente la conversación que mantuvimos con los madrileños Vetusta Morla a propósito de la publicación de “La deriva”, un esperado tercer álbum que se anunció urgente en el sonido y comprometido en los textos, marcados por la crisis actual, pero que en esencia se mantiene fiel a su trabajos precedentes. El disco llegó tras el “Concierto benéfico por el Conservatorio Narciso Yepes de Lorca”, que grabaron con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (para recaudar fondos destinados a la reconstrucción del centro), y de “Los ríos de Alice”, un álbum instrumental concebido como banda sonora para un videojuego. Tras una primera parte de gira en que la banda ha actuado en salas, afrontan un segundo tramo de festivales que, no hace falta ser adivino, les reportará un éxito igual o mayor que el cosechado hasta ahora.

 

 

Los británicos Crystal Fighters se han convertido en uno de los grupos indie con más presencia y proyección en España. En parte se debe a los elementos del folclore vasco que han introducido en su estilo, un combinado de rock, psicodelia y baile que arrasa por donde quiera que pase. El año pasado publicaron “Cave Rave”, su segundo álbum, que presentaron en diversos conciertos y festivales en nuestro país. Y 2014 no van a ser menos, porque además de actuar en el BBK Live lo harán en el 101 Sun Festival y el Arenal Sound. Según palabras del propio grupo, “en España hay una auténtica cultura de la diversión y del disfrute, y eso hace que la gente viva intensamente cosas como la música, lo cual también se refleja en los festivales. Es increíble comprobar cómo la gente se va animando a medida que transcurre la noche y las inhibiciones se van perdiendo”. Ellos, claro, ponen su granito de arena con canciones irresistibles como “You and I”.

 

 

El baile llegará de la mano de Hercules & Love Affair, que este año celebran una década de existencia con la publicación de “The Feast of the Broken Heart”, su tercer álbum. Llamaron la atención inicialmente tanto por la implicación en la banda de Antony Hegarty (Antony & The Johnsons) como por su fichaje con el prestigioso sello DFA, regentado por James Murphy (LCD Soundsystem), pero con el paso del tiempo su contagioso dance-punk ha demostrado tener entidad propia más allá de los nombres de relumbrón con que pueda estar asociado. Preparad las caderas.

 

 

VIERNES 11

The Prodigy vivieron sus momentos de mayor esplendor a finales del siglo pasado, cuando su explosiva combinación de tempestuosa rítmica electrónica con actitud punk puso patas arribas las pistas de baile y los festivales. Los tiempos (y las modas) han cambiado mucho desde entonces (¿alguien se acuerda de los Chemical Brothers o de Propellerheads?), pero no es arriesgado aventurar que el recinto del Kobetamendi vibrará con hits como “Poison”, “Breathe”, “Smack my bitch up”, “Firestarter” o “Voodoo People”. Suyo será el protagonismo en el fin de fiesta de la segunda jornada.

 

 

Antes, habrán pasado por el festival personajes como Jack Johnson, que practica un folk rock suave y de ascendencia acústica, conectado con la cultura surf. En 2013 publicó “From Here To Now To You”, su sexto álbum, en el que volvió a colaborar su buen amigo Ben Harper y que se situó directamente en el número 1 de las listas de ventas americanas, quizá porque su propuesta sonora cada vez se está impregnando un poco más de esencias pop. Todavía pasto de selectas minorías en España, puede convertirse en una de las más gratas sorpresas del día.

 

 

“Supermodel” es el título del segundo álbum de Foster The People, editado este mismo año y motivo de su presencia en el BBK Live. La banda de Los Ángeles logró que todo el mundo se fijara en ellos con “Torches” (2011), un debut aupado al éxito gracias al apoyo incondicional de MTV. En su nueva entrega, el trío ha desterrado parcialmente el sonido sintetizado de su estreno para apostar por una cualidad más orgánica, acorde con el tono conceptual del álbum, que fue compuesto entre la India y Marruecos, lejos del entorno hollywoodiense en el que la banda suele moverse habitualmente. No es raro que se hayan filtrado algunos guiños africanos o brasileños en sus canciones, que no obstante siguen respondiendo a unos cánones accesibles y para todos los públicos.

 

 

Coincidiendo con su fichaje por un gran sello, Conor Oberst ha recuperado el modo de trabajo de sus inicios. De hecho, “Upside Down Mountain”, su reciente nuevo disco, es el primero que graba únicamente a su nombre desde su debut homónimo, en 2008. Se ha pasado varios meses elaborando un repertorio íntimo y personal, grabado con profusión de arreglos (participan más de veinte músicos), pero sin que los árboles impidan ver el bosque: La abundancia de detalles no resta transparencia a unas canciones en las que resuenan ecos folk, pop o country, en esa tradición sonora americana que Oberst cultiva desde que se dio a conocer. Quizá no está al nivel de sus grabaciones con Bright Eyes y peca de cierto conservadurismo, pero sería injusto ponerle pegas. Música adulta, acomodada, pero también con clase, talento y sensibilidad.

 

 

No es casual que a Frank Turner le hayan con Billy Bragg. Les une su espíritu combativo, un timbre vocal similar y, claro, la actitud punk. Nacido en Baréin y educado en Inglaterra, su discreto debut independiente (“Sleep is for the week”, 2007) le sirvió para llamar la atención de Epitaph, que editó “Love ire & song” (2008), pero fue su cuarto disco, el accesible “England keep my bones” (2011), el que cambió su destino, al vender más de cien mil copias. Polydor le hizo una suculenta oferta, así que Turner abandonó Epitaph para editar “Tape deck heart” (2013) con la multinacional. Un trabajo que supone un paso más hacia su transformación en estrella (muy cerca de la puesta en escena de Springsteen), y que presentará en el festival acompañado de su fiel banda: The Sleeping Souls.

 

 

SÁBADO 12

En “Turn Blue”, el álbum que trae a los Black Keys hasta Bilbao, no hay ninguna secuela de “Lonely boy”, la canción que les catapultó al éxito global. Parece una precaución de Patrick Carney y Dan Auerbach ante una situación que quizá les venía grande, aunque mantienen la entente de producción con Danger Mouse (a su lado desde 2008), que igual invoca a Pink Floyd (“Weight of love”) que pinta con barniz de sofisticación neosuol “Year in review” o “In time”. Hay canciones bailables, como “Fever” o “Gotta get away” (de inconfundible sabor stoniano), pero de lo que casi no queda ni rastro es del crudo y pegajoso blues de sus inicios (“Turn blue” es su octavo disco), pese a que la pulsión rítmica de “It’s up to you now” remita a Bo Diddley. No es un reproche. El dúo de Akron lleva años haciendo evolucionar su sonido con coherencia y cautela, incorporando en cada disco nuevos elementos que no traicionan su filosofía sonora pero evitan que se fosilice. Y ”Turn blue” es un nuevo paso en esa dirección.

 

 

La historia de MGMT es como una montaña rusa. La banda comandada por Andrew VanWyngarden y Benjamin Goldwasser llegó a lo más alto con su debut, “Oracular Spectacular” (2008), después de pensar que nadie se interesaría nunca por ellos y encontrarse al borde de la disolución. El éxito les pilló por sorpresa y no supieron refrendarlo desde el escenario, ofreciendo conciertos muy pobres que parecían condenarlos al olvido, pero perseveraron y consolidaron su sonido con “Congratulations” (2010), reivindicando su papel en la escena neopsicodélica y ajustando mejor su directo. En 2013 publicaron “MGMT”, cuyo título parece indicar un nuevo comienzo. Un disco que les muestra más maduros y asentados, como si hubieran digerido tantos vaivenes y se dispusieran a encarar el futuro con renovadas energías. Habrá que comprobarlo en Kobetamendi.

 

 

The Lumineers se han convertido en una de las grandes promesas de la nueva escena folk-rock (esa en la que destacan Mumford & Sons y Of Monsters And Men). Su pegadiza “Ho Hey” (incluida en el trailer de la película “El lado bueno de las cosas”, hecho más importante de lo que parece) les llevó hasta el número 1 en la lista de iTunes, y su disco debut, homónimo y publicado en 2012, fue número 2 en EE UU y entró en el Top 10 en Gran Bretaña, confirmando una tendencia que parece imparable. Abogan por la ortodoxia, como si los devaneos psicodélicos del weird folk nunca hubieran existido y el indie folk hubiera aceptado su condición de delicatessen para minorias, incapaz de lograr mayores cotas de popularidad, y es indiscutible que esa cualidad que hace su música accesible a todos los públicos es una de sus grandes virtudes.

 

 

Tras publicar dos estupendos discos (“Everything All The Time” y “Cease to Begin”), Band of Horses cambiaron de formación, ficharon por un gran sello y comenzaron a mostrar síntomas de desgaste en “Infinite Arms” (2010), que se confirmaron en el flojo “Mirage rock” (2012). Este año han presentado “Acoustic at The Ryman”, un directo acústico grabado en un templo del country que confunde intimismo con sensiblería y resucita los olvidados unpluggeds para recordar lo innecesarios que fueron. Habrá que estar atentos a su concierto, en el que no faltarán grandes canciones de su primera época, para confirmar si hay que darles por perdidos o todavía tienen cosas interesantes que decir.

 

 

Los Enemigos son unos clásicos del rock español, y su regreso ha sido uno de los más celebrados en nuestro país en los últimos años. Además, Josele Santiago, Fino Oyonarte, Chema “Animal” Pérez y Manolo Benítez han entrado en el estudio para grabar disco nuevo. El álbum, que se titulará, casi con total seguridad, “Vida inteligente”, verá la luz pasado el verano, pero antes estrenarán algunas de sus canciones en el Bilbao BBK Live, depués de la intervención a que fue sometido el cantante del grupo, para extirparle un pólipo de las cuerdas vocales. Josele, totalmente recuperado, llega dispuesto a repasar lo mejor de su notable repertorio.

 

 

Cerramos con Skaters, una banda formada por tres americanos y el británico Joshua Hubbard (Dirty Pretty Things), radicada en Nueva York y abocada con su primer disco, el efervescente “Manhattan”, a recordar el estreno de The Strokes (“Deadbolt”, “One of us”), aunque ellos citan como referentes a The Clash (“Band breaker”, “Nice hat”) Mission of Burma o Pixies. Huelen a hype (imagen, apoyo multinacional), pero se han ganado el voto de confianza y el directo será la prueba del algodón necesaria para comprobar si el futuro es suyo, como parece sugerir su debut.

 

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CRUÏLLA BARCELONA: MANUAL DE USO

Los nombres de algunos festivales definen a la perfección su filosofía e intenciones. Cruïlla es una palabra catalana que significa cruce o encrucijada, y eso es precisamente lo que ha propuesto desde sus inicios un proyecto que se ha ido consolidando con el paso de los años y que pretende ser algo más que una sucesión de actuaciones musicales para convertirse en un encuentro de culturas, que dio sus primeros pasos gracias a las asociaciones de inmigrantes, las organizaciones de vecinos y diversas entidades gubernamentales y no gubernamentales. Una propuesta multicultural que, a día de hoy, se ha convertido en un festival al uso, uniendo en su cartel propuestas de origen anglosajón con sonidos mestizos que miran hacia diferentes latitudes del planeta. Este año se celebrará entre el 11 y el 13 de julio, en el Parc del Fórum de Barcelona. La quiniela de Bythefest apuesta por cinco artistas diarios.

 

 

VIERNES 11

Sin lugar a dudas, la presencia de Damon Albarn es uno de los grandes alicientes de la primera jornada del Cruïlla. Será la segunda vez que interprete en España las canciones de su primer disco en solitario, el notable “Everyday Robots”. Antes lo hizo en el SOS 4.8 de Murcia, donde nuestro compañero Jam Albarracín tuvo oportunidad de comprobar que el británico va en serio: “Albarn rompió las hostilidades con ‘Lonely press play’ y desde ese mismo momento quedó clara la enorme calidad de su trabajo. Elegante hasta el extremo, con la voz en un estado óptimo y desgranando con intensidad sus letanías de tempo medio entre el pop y el trip-hop. La guitarra de Seye, los teclados de Mike Smith, la batería de caja muy comprimida de Pauli the PSM y, sobre todo, el bajo obeso de Jeff Wootton, generando una suerte de círculo del que resultaba inútil intentar escapar, flanquearon a un gran Albarn, debidamente trajeado a la inglesa. El exlíder de Blur alternó piezas de su disco de estreno -’Hollow ponds’, ‘Photographs (You are taking now)’, ‘Heavy seas of love’-, con otras de Gorillaz -’Tomorrow comes today’, ‘Kids with guns’-, de The Good, The Bad & The Queen -’Kingdom of doom’- y hasta del repertorio menos evidente de los propios Blur -’All your life’, ‘Out of time’ y la despedida con ‘Tender’-. La grandeza de Damon Albarn se hace incuestionable”.

 

 

El otro gran nombre internacional del día es el de Calle 13, que presentarán su último trabajo, “MultiViral”, justo en un momento en que en España se debate sobre el compromiso de los artistas pop y su implicación política y social. Como los cuatro anteriores, el quinto álbum de Calle 13 contiene tal despliegue de estímulos sonoros e ideológicos que convierte en caricatura a los indignados de fin de semana. Más allá de las colaboraciones que exhibe (de Julian Assange a Silvio Rodríguez, pasando por Tom Morello o Eduardo Galeano), “MultiViral” es un manual de combate y supervivencia en un mundo hostil, que Residente y Visitante conocen de primera mano, no por verlo en los telediarios. Quizá por eso su discurso resulta tan convincente. Y es que si el dúo puertorriqueño continúa en vanguardia de las músicas urbanas (esa denominación que incluye hip hop, reggaeton, rock, cumbia) es porque su propuesta sonora sigue creciendo en todas direcciones con una voracidad inagotable. El fabuloso tema que titula el LP o ‘Gato que avanza, perro que ladra’ demuestran que quienes les desprecian relegándolos al cajón del reggaeton renuncian a una de las propuestas más sugestivas de la música contemporánea.

 

 

Nobleza obliga, hay que destacar también la presencia de Band of Horses en el Cruïlla, aunque la banda americana atraviesa un momento delicado. Tras publicar dos estupendos discos (“Everything All The Time” y “Cease to Begin”), cambiaron la formación, ficharon por un gran sello y comenzaron a mostrar síntomas de desgaste en “Infinite Arms” (2010), que se confirmaron en el flojo “Mirage rock” (2012). Este año han presentado “Acoustic at The Ryman”, un directo acústico grabado en un templo del country que confunde intimismo con sensiblería y resucita los olvidados unpluggeds para recordar lo innecesarios que fueron. Habrá que estar atentos a su concierto, en el que no faltarán grandes canciones de su primera época, para confirmar si hay que darles por perdidos o todavía tienen cosas interesantes que decir.

 

 

Con el blues tuareg de Tinariwen, sin embargo, no hay dudas. La inestabilidad política en Mali (los músicos se cuentan entre los blancos de las milicias islamistas) obligó al grupo a emigrar para grabar “Emmaar”, su sexto disco, aunque el paisaje del desierto californiano de Joshua Tree no debió resultarles del todo extraño. Allí viajaron para trabajar nuevamente con el productor Patrick Votan en un álbum que se ha beneficiado de algunas colaboraciones especiales: Matt Sweeney (Chavez), Josh Klinghoffer (Red Hot Chili Peppers), Fats Kaplin y el poeta Saul Williams. Todos se han dejado seducir por el sonido de la banda, sin caer en las frivolidades de otros special guests anglosajones en discos de grupos africanos. Más allá del lugar donde se haya grabado, “Emmaar” está concebido como un reflejo de la vida tuareg en el Sahara, y captura en toda su belleza la cualidad orgánica que atesora el sonido de la banda, basado en los diálogos entre las guitarras, las diversas voces, la percusión y unas texturas que esta vez aparecen ligeramente más pulidas que en otras ocasiones, sin que por ello el grupo haya hecho concesión alguna. Algo imposible cuando la práctica músical adquiere categoría de compromiso ético.

 

 

En cuanto a Vetusta Morla, aún está reciente la conversación que mantuvimos con los madrileños a propósito de la publicación de “La deriva”, un esperado tercer álbum que se anunció urgente en el sonido y comprometido en los textos, marcados por la crisis actual, pero que en esencia se mantiene fiel a su trabajos precedentes. El disco llegó tras el “Concierto benéfico por el Conservatorio Narciso Yepes de Lorca”, que grabaron con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (para recaudar fondos destinados a la reconstrucción del centro), y de “Los ríos de Alice”, un álbum instrumental concebido como banda sonora para un videojuego. Tras una primera parte de gira en que la banda ha actuado en salas, afrontan un segundo tramo de festivales que, no hace falta ser adivino, les reportará un éxito igual o mayor que el cosechado hasta ahora.

 

Son cinco propuestas, pero hay más, y van desde el posthardcore de los felizmente recuperados Nueva Vulcano hasta el folk-blues australiano de los hermanos Angus & Julia Stone, pasando por Violadores del Verso, históricos del hip hop español, o el mestizaje de Txarango y Bongo Botrako.

 

SÁBADO 12

Recién llegada de Pirineos Sur, donde actúa el viernes 11, Imelda May aterrizará en Barcelona para desplegar nuevamente su show de sabor vintage. La dublinesa practica una mezcla de surf, blues y rockabilly que deslumbró desde su debut, “No Turning Back”, grabado en 2005 con el nombre de Imelda Clabby. “Love Tattoo” (2008) fue el disco que la consagró definitivamente y la convirtió en una diva retro, a mitad de camino entre la estética pin-up y la chulería rockanrolera. En Pirineos Sur presenta su excelente cuarto trabajo, aparecido en abril y titulado “Tribal”. Sabe arañar, sabe seducir (esa maravilla que es “It’s Good To Be Alive”) y te puede arrastrar al fondo de un pantano (“Wicked Way”) sin que te des cuenta.

 

 

Y si la nostalgia es uno de los ingredientes de la fórmula sonora de Imelda May, se convierte en el auténtico motor que impulsa la presencia en el Cruïlla de los británicos The Selecter, surgidos durante la ola de revivalismo ska promovida por el sello Two Tone (con The Specials a la cabeza) a finales de los años setenta. Liderados por la vocalista Pauline Black, debutaron en 1980 con “Too Much Pressure”, un refrescante disco de inspiración jamaicana que incluía hits incontestables como el que daba título al álbum, “On my radio” o “James Bond”. Para su segundo trabajo, “Celebrate the Bullet” cambiaron de sello, y las tensiones internas les llevarían a separarse poco después. No obstante, con el paso de los años han protagonizado diversos regresos (en 2013 publicaron el disco “String Theory”), que siempre han colmado las expectativas de sus seguidores.

 

 

La ración de baile despendolado correrá a cargo de Macklemore & Ryan Lewis, en su primera y única fecha en España. Reconocidos con cuatro premios Grammy (entre ellos, mejor disco de rap y mejor grupo debutante), despliegan una fanfarria hip hop festiva e imaginativa. Macklemore (de nombre real, Ben Haggerty) ya había grabado un EP en su Seattle natal en el año 2000, pero ha sido a partir de su unión con el disc jockey y productor Ryan Lewis, en 2010, cuando la pareja se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas. “The Heist”, el disco que publicaron hace dos años, es un auténtico monumento pop (en su acepción de popular) en el que combinan a Bowie con Kanye West y a Basquiat con Keith Haring. Atención a su espectáculo.

 

 

También prometen juerga Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra. El director de cine serbio y su extravagante banda de rock balcánico se lo pasa tan bien sobre el escenario que es imposible no contagiarse de su locura. No graban desde 2007 (año en que editaron “The Wish”), pero en su caso es un factor secundario ante la arrolladora fuerza que imprimen a su música, que ellos mismos llaman “unza unza”, una mezcla de punk, funk, ritmos gitanos, jazz y otros estilos que les emparenta con Gogol Bordello y otras troupes de saltimbanquis musicales.

 

 

Jack Johnson es la calma después de la tempestad, el folk rock suave y de ascendencia acústica, en su caso conectado con la cultura surf. El año pasado publicó “From Here To Now To You”, su sexto álbum, en el que volvió a colaborar su buen amigo Ben Harper y que se situó directamente en el número 1 de las listas de ventas americanas, quizá porque su propuesta sonora cada vez se está impregnando un poco más de esencias pop. Todavía pasto de selectas minorías en España, puede convertirse en una de las más gratas sorpresas de la jornada.

 

 

Como en el caso del viernes, no hay que olvidarse de la letra pequeña, especialmente porque contiene propuestas estatales de gran valor, como la de Maria Rodés, que acaba de grabar una interesante aproximación a la copla. Además, la locura polirítmica de Za! o el turborock de los valencianos Betunizer, entre otras bandas de interés.

 

DOMINGO 13

La tercera jornada del Cruïlla está enfocada al público familiar y tiene algo de regalo para los espectadores de Barcelona. Mientras aquellos que hayan viajado a la ciudad desde otros puntos de España aprovecharán el domingo para regresar a sus lugares de origen, los nativos aún podrán apurar la sed de conciertos con las actuaciones de Blaumut (una de las últimas revelaciones del pop catalán) y, sobre todo, de Zaz, la nueva abanderada de la canción francesa, que ofrecerá su primera actuación en España. Isabelle Geffroy, verdadero nombre de la artista, se maneja con igual soltura en terrenos jazz, rock, blues o latinos, y goza de una posición de privilegio en la escena de su país desde que debutó en 2010 con un álbum homónimo que la llevó de gira por todo el mundo. Su segundo álbum, “Recto Verso”, apareció en 2013, y sus canciones serán la columna vertebral del espectáculo que pondrá el broche final a un festival que sigue creciendo de manera sostenible.

 

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BBK LIVE: HORARIOS Y DISTRIBUCIÓN POR ESCENARIOS

Ya se pueden consultar los horarios de actuación y distribución por escenarios de la novena edición del Bilbao BBK Live. En la jornada inaugural del jueves, 10 de julio, el escenario Bilbao acogerá, entre otros, a Franz Ferdinand (en la foto), Crystal Fighters y John Newman; mientras que Phoenix, Vetusta Morla o White Lies actuarán en el escenario Heineken y Hercules & Love Affair, Dorian o The Last Internationale estarán en el escenario Sony.

 

El viernes 11 pasarán por el escenario Bilbao The Prodigy, Foster The People o Bastille; el escenario Heineken contará con Jack Johnson, Frank Turner & The Sleeping Souls y Palma Violets, última incorporación al cartel de esta edición; en el escenario Sony se podrá disfrutar de El Columpio Asesino, Izal o Conor Oberst. Por último, el sábado 12, entre otros, The Black Keys, The Lumineers y Los Enemigos pasarán por el escenario Bilbao; Band Of Horses, MGMT y Skaters por el escenario Heineken y La M.O.D.A., Kuroma y Belako por el escenario Sony.

 

Red Bull Tour Bus y Red Bull Studio Live

No serán los únicos escenarios del Bilbao BBK Live, ya que Red Bull estará presente en el festival con dos espacios distintos. Por un lado, el Red Bull Studio Live, un escenario que llevará hasta el corazón de Kobetamendi a algunos de los artistas que mejor representan el espíritu del Studio de Red Bull, una red internacional de estudios musicales que busca apoyar y fomentar la colaboración entre diferentes artistas. Los catalanes Za! y The Suicide Of Western Culture y Los Pilotos (proyecto paralelo de Banin y Florent, de Los Planetas) actuarán en el Red Bull Studio Live el jueves 10. El viernes 11 será el turno de Clip!, Pional y El Txef_A y el sábado, el de las sesiones de Kresy, Headbirds y Cardopusher, que pondrán a bailar a todas aquellas personas que se acerquen al Red Bull Studio Live.

 

Además, el recinto de Kobetamendi volverá a acoger al Red Bull Tour Bus, un escenario móvil que recorre la península con parada en los mejores festivales y que las tardes del viernes 11 y sábado 12 programará dentro del Bilbao BBK Live a nombres de la escena estatal como Animic, IEPI (viernes 11), M A J E S T A D y Fira Fem (sábado 12).

 

BILBAO BBK LIVE

10, 11 y 12 de julio

Kobetamendi, Bilbao

 

Jueves, 10 de julio

17.00    Apertura de puertas

 

Escenario Bilbao (stage 1)

18.10    PARQUET COURTS

20.00    JOHN NEWMAN

22.35    FRANZ FERDINAND

1.40      CRYSTAL FIGHTERS

 

Escenario Heineken (stage 2)

17.30    FUTURE OF THE LEFT

19.00    WHITE LIES

21.05    VETUSTA MORLA

0.20      PHOENIX

 

Escenario Sony (carpa)

17.40    ESKEAN KRISTÖ

19.00    ALLEN STONE

21.35    HERCULES & LOVE AFFAIR

00.25    THE LAST INTERNATIONALE

03.00    DORIAN

04.10    KOSTROK

05.30    THIS NOT WAY DJs

 

Red Bull Studio Live

03.00    ZA!

04.15    LOS PILOTOS

05.50    THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE

 

Viernes, 11 de julio

17.00    Apertura de puertas

 

Escenario Bilbao (stage 1)

18.20    THE 1975

19.55    BASTILLE

22.25    FOSTER THE PEOPLE

00.20    THE PRODIGY

 

Escenario Heineken (stage 2)

17.30    CHET FAKER

19.05    FRANK TURNER & THE SLEEPING SOULS

21.05    JACK JOHNSON

01.55    PALMA VIOLETS

 

Escenario Sony (stage 3)

17.40    DAWES

19.05    CONOR OBERST

21.15    IZAL

01.55    EL COLUMPIO ASESINO

03.00    BAIO

04.20    SINE3

05.40    CROISSANTS DJs

 

Red Bull Tour Bus

18.20    ANIMIC

20.00    IEPI

 

Red Bull Studio Live

03.00    CLIP! (live)

04.00    PIONAL

05.30    EL TXEF_A

 

Sábado, 12 de julio

17.00    Apertura de puertas

 

Escenario Bilbao (stage 1)

18.20    ELLIOTT BROOD

20.00    LOS ENEMIGOS

22.15    THE LUMINEERS

00.10    THE BLACK KEYS
Escenario Heineken (stage 2)

17.30    SMOKE IDOLS

19.05    SKATERS

21.00    BAND OF HORSES

01.45    MGMT

 

Escenario Sony (stage 3)

17.45    THE REBELS

19.05    BELAKO

20.55    KUROMA

01.55    LA M.O.D.A.

03.00    Por confirmar, en sustitución de Chromeo DJ Set

04.20    JOHN TALABOT DJ SET

05.40    WLDV

 

Red Bull Tour Bus

18.20    M A J E S T A D

20.00    FIRA FEM

 

Red Bull Studio Live

03.00    KRESY

04.20    HEADBIRDS

05.40    CARDOPUSHER

Band-of-Horses

BAND OF HORSES HACEN DOBLETE: CRUÏLLA BARCELONA Y BILBAO BBK LIVE

Hoy martes, 8 de abril, se ha dado a conocer en rueda de prensa la programación al completo de la séptima edición del Festival Cruïlla Barcelona que tendrá lugar durante los días 11, 12 y 13 de julio en el Parc del Fórum.

Tras el anuncio de los primeros nombres -Calle 13, Zaz, Vetusta Morla, Imelda May y Berri Txarrak-, el Festival presenta la totalidad de su cartel, encabezado por Macklemore & Ryan Lewis, en la que será la primera y única fecha en España del artista; también por Jack Johnson, que vuelve al Cruïlla Barcelona presentando nuevo disco. La otra gran sorpresa viene de la mano de Band of Horses, uno de los máximos representantes del sonido americano, que acaba de publicar el trabajo Acoustic at the Ryman, un disco que les captura en un directo de formato íntimo. La banda liderada por Ben Bridwell ha sido confirmada también hoy por el Bilbao BBK Live.

También se anuncia a Angus & Julia Stone. Hace años que el festival iba detrás de estos hermanos australianos, que finalmente estarán en el Cruïlla Barcelona 2014. Otro nombre es el de Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra, también en fecha exclusiva en España: fiesta balcánica de la mano del reconocido director de cine, que presentará nuevo disco, nuevo espectáculo y nueva película. Y otro concierto en primera y única fecha en España, el de la banda australiana John Butler Trio.

Además, el ska de The Selecter, el grupo de culto Tinariwen,. Valerie June y Jazzanova feat. Paul Randolph, sin olvidar a Skip & Die, desde Sudáfrica, considerados los discípulos de M.I.A. o Die Antwoord.

Por último, destacan también artistas nacionales como Txarango; Bongo Botrako; Blaumunt, ZAZ, Joan Dausà, Maria Rodés, Nueva Vulcano y Oques Grasses, entre otros.