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Mumford & Sons MusicSnapper

ASÍ TE CONTAMOS EL BILBAO BBK LIVE 2015

JUEVES

El Bilbao BBK Live festival nació en 2006 en Kobetamendi, aun sin el patrocinio de la que hoy es Kutxabank (conformada, entre otras entidades, por el Bilbao Bizkaia Kutxa, BBK). Lo hizo con Ben Harper, que vuelve al festival para actuar hoy viernes, y Gun´s N´Roses -más concretamente, Axl Rose-. En apenas un año, amparado ya por principal caja de ahorros vasca, el evento creció hasta poner su marca en los 40.000 asistentes que reunió Metallica- fue la única edición con cuatro fechas en dos fines de semana, con Iron MaidenRed Hot Chili Peppers y Fito-.

En su tercera edición, bandas tan emblemáticas como The Police y R.E.M. actuaron en el festival, y durante 2008-2009, Kobetamendi acogió además, en apenas un par de semanas, Kobetasonik, festival de sonidos metaleros -con Judast PriestKissMarilyn Manson y Motley Crüe, entre otras bestias pardas-.

Añadiendo escenarios y modificando el recinto festivo año a año -expandiéndose hasta el bosque adyacente, donde los dj´s pincharán hasta el amanecer-, el festival bilbaíno supo después atraer al público extranjero, en su mayoría británico, incluyendo en la oferta de viaje un pase en rojo y blanco por Pamplona; escenario del “Running of the Bulls”.

En el pasado 2014, gracias sobre todo al tirón de The Black Keys, el festival bilbaíno alcanzó su cénit; “sold out” en la antesala de su décima edición. Una edición, esta, que no necesita ya luminarias tan rutilantes para que miles de urbanitas se echen al monte. El Bilbao BBK Live es ya un evento de relevancia al que, independientemente de quién actúe, hay que acudir. La música no es más que la excusa.

Así pareció serlo hasta que una vez anochecido aparecieron en escena Mumford & Sons, los únicos que fueron capaces de aglutinar a la audiencia delante del escenario principal, el Bilbao Stage. Pero dejemos su actuación para el final y rebobinemos.

El festival lo abrieron los locales Larregi, única banda de esta edición que canta en euskera -”demasiado”, significa su nombre-, y que se ganó el derecho a darse a conocer en el Bilbao BBK Live venciendo en la Banden Lehia -competición de bandas-.

Larregi. Foto: Tom Hagen

En una fabulosa jornada veraniega, los autobuses transportaban a miles de festivaleros desde el Botxo hasta la cima de Kobetamendi mientras actuaba Of Montreal -son de Athens (Georgia), ¡la misma ciudad que la que son R.E.M.!-, banda saltarina en la que destacó el atuendo de Kevin Barnes -maquillado y enjoyado-, quien acabó cantando al amor en shorts, con el torso desnudo. Presentaban su reciente “Aureate Gloom”, y lamentamos que no suscitaran demasiada atención.

La jornada comenzó a tomar color con Black Rebel Motorcicle Club. Comenzaron intensos con “Beat the Devil´s Tatto”; una actuación semiacústica que se fue diluyendo con medios tempos como “Returning”. La palidez del trío, que dejó un buen sabor de boca cerrando con “Spread Your Love”, hacía suponer que no están acostumbrados a horarios tan diurnos.

Black Rebel Motorcycle Club. Foto: MusicSnapper

Para cuando Future Islands se adueñó del escenario principal, el festival no había dejado de moverse de un lado a otro, casi más pendiente del merchandising (de regalo) o de entretenimientos varios -djs en carpas de megafonía, karaoke en stands de snacks…-. Synthpop, dicen que factura el trío de Ohio -cuarteto en directo-, que casi calcó la actuación que ofreció en Glastonbury a finales de junio -cerraron con “Seasons (Waiting on You)”, “Tin Man” y “Spirit”-; aunque lo verdaderamente determinante, en Future Islands, es el carisma de su frontman Samuel T. Herring. Ahora canta fino y después grueso -gutural-, ahora se machaca el pecho siguiendo el ritmo y después escribe en el aire cual poeta romántico. “¡Bailemos, bailemos!”, gritaba en castellano; el pobre acabó desfondado y deshidratado.

Future Islands. Foto: Rhythm And Photos

El ocaso acompañó a Counting Crows y comenzó a refrescar en Kobetamendi. Si hasta entonces se repitió el mismo patrón con todas las bandas, la de guardarse los singles para la traca final, la liderada por Adam Duritz y su peculiar peinado -¡ayer con camiseta de New York Dolls!-, próxima a cumplir 25 años, rompió la baraja con su  tercer tema, el hit “Mr. Jones” -seguido de “John Applesed´s Lament”, “Colorblind”…-. Se presentaron en septeto con David Bryson fino a la guitarra, buscando nuevos matices sonoros a ratos con acordeón y banjo. “Fly Away!”, cantaron, como colofón, en “Holiday in Spain” -tras su retirada sonó la omnipresente “California Dreamin´” de The Papas & The Mamas-.

Counting Crows. Foto: Rhythm And Photos

Aunque dedicado a sonidos actuales, los cabezas de cartel del Bilbao BBK Live rara vez llevan menos de una década de trayectoria, como en el caso de Mumford & Sons, capaces de atraer a más adolescentes, e incluso niños, que nunca a Kobetamendi -Muse ha cumplido 20 y The Jesus & Mary Chain se formó en 1984-. Formada a finales de la primera década del siglo XXI, en 2007, la banda londinense presentó su trabajo menos folkie y más eléctrico, “Wilder Mind”  -abrieron con “Snake Eyes”-, pero es con su vertiente más acústica con la que logró encandilar a la asistencia, como pronto se comprobó con “I Will Wait”, seguida de “Below my Feet” y, más adelante, de “Lovers of the Light”; de su eclosión mundial,  (Babel, 2012).

Aunque el cuarteto no nos parezca especialmente transcendente, hemos de reconocer que sus melodías son hermosas y que, experimentada ya en este tipo de formatos, domina la escena con comodidad, controlando los tempos del concierto a su antojo, con nervio. Marcus Mumford se mostró cercano y comunicativo; además de tocar la guitarra -sobre todo acústica- y esporádicamente la batería, bajó a cantar entre el público. En definitiva, funcionaron bien con “Believe” y “Tompkins Square Park”, pero vibrar, lograron hacer vibrar la pradera de Kobetamendi con “Little Lion Man”, de su álbum debut “Sigh No More”.

Mumford & Sons. Foto: MusicSnapper

Tras la banda principal de la jornada, Capital Cities ocupó el segundo escenario. El dúo de L.A., -californianos como Counting Crows y BRMC, estos últimos de Frisco- apeló al baile proponiendo coreografías, mientras pulseritas de colores iluminaban las muñecas de los asistentes. Como cuarteto en directo, con una formación atípica y una trompeta disparada, tocaron “Nothig Compares to You” de Sidnead O´Connor y con “Holiday”, de Madonna, interpelaron al público en castellano reclamando que se desnudase, al tiempo que agitaban al aire sus camisetas: “¡Quítense la ropa!”.

A pesar del entusiasmo de Capital Cities, hacía frío ya en la noche del Bilbao BBK Live. De las principales, la actuación de Disclosure era la última del día. Los británicos hermanos Lawrence tocaron, sobre bases programadas, percusiones y teclados de lado, uno de espaldas al otro. Su propuesta electrónica no es eminentemente visual; incita más al movimiento. El lanzamiento de su nuevo trabajo, “Caracal”, está previsto para finales de septiembre y, ante el inminente evento, interpretaron algún tema nuevo… hasta que ¡el volumen se apagó! mientras ellos siguieron tocando -sí, sí, como sucedió hace algún año con Garbage-.

Disclosure. Foto: MusicSnapper

Ajenos a los problemas de sonido de DisclosureNueva Vulcano cantaba “Hemos hecho cosas”. Sí, tocar encima de un bus a la entrada de un macrofestival, entre otras. Con “Novelería” reciente, convencieron al público, más numeroso a medida que avanzaba la actuación.

Del resto de escenarios -nos perdimos a Exxasens y a Bleachers, calificados por BTF como imperdibles-, únicamente nos adentramos en la carpa para saludar a unos viejos amigos, Triggerfingers, veterano trío belga que conocimos en el Azkena Rock de Vitoria-Gasteiz. ¿El directo más contundente del día.

Para cuando Nueva Vulcano finalizó Disclosure estaba de vuelta en el escenario, esta vez con los Lawrence, Howard y Guy, a la batería y al bajo. Así los dejamos cuando abandonamos Kobetamendi. En dirección contraria, la fiesta se adentraba ya en el bosque.

A última hora la organización informaba de que, además de los bonos y las entradas del sábado, durante el día de ayer se agotaron también las entradas del jueves, por lo que apenas quedan unas entradas para hoy viernes en taquilla. El festival comenzó así con una asistencia de 40.000 espectadores.

VIERNES

La música es mera excusa, decíamos ayer. Lo ratificamos hoy, pues solo así se podría entender que las colas para conseguir (gratis, eso sí) sombreritos naranjas -obsequio de una empresa de telefonía movil-, prismáticos de papel -cortesía de la radio Gaztea- o piruletas del patrocinador principal del festival, sean mayores que los grupos de gente que se atrinchera en la valla para estar en primera fila; o que se arremoline más gente en el puesto que tunea bambas y en el karaoke que bajo la carpa de actuaciones.

Por lo demás, la segunda jornada del Bilbao BBK Live, la del viernes, comenzó tan perezosa o más que la inaugural, pues la inusual meteorología invitada a pasear y disfrutar del Botxo. Sol radiante en Bilbao, con una agradable brisa que, seguro, tornaría en noche destemplada.

Las actuaciones arrancaron con Nazca, bilbaínos vencedores del concurso de maquetas Gaztea y los escoceses We Were the Promised Jetpacks; con la mayoría del público dispersado aún por la ciudad. Y es que Kobetamendi no desperezó hasta la irrupción de Azealia Banks, quién espabiló al público más joven con su dinámico hip hop tribal. La neoyorquina se presentó megáfono en mano, hizo un guiño al público cantando en español un ritmo latino -“¡mira como baila la niña morena!”- y no necesitó más que una pareja de bailarines y las bases de dj Cosmos como apoyo, cambio de vestuario incluido, para encender la mecha con un ritmo frenético de aerobitón. Tiene mucha clase; flow, que le dicen.

Azaelia Banks. Foto: MusicSnapper

Obviamos la programación de la carpa y el bus de la entrada para centrarnos en las actuaciones principales. El tránsito del día a la noche la realiza James Bay, cantante británico de buena voz que presenta “Chaos and the Calm”. Tras algún que otro blues elegante, cierra una actuación deslavazada y llena de interrupciones con la delicada “Hold Back the River”.

James Bay_ Foto: Tom Hagen

Entre Banks y Bay se foguean, cómo los guipuzcoanos Grises, en el bus de la entrada. Contentos de tocar cerca de casa, aglutinan un buen número de seguidores a los que encandilan con un directo muy animado de sonoridad diáfana y con temas de su último trabajo, “Animal”; y, sobre todo, con la optimista “Parfait” del anterior, en el que exclaman: “Sentir que todo es perfecto…”.

Grises Foto: RhythmAndPhotos

La jornada del viernes resultó estilísticamente más variada que la anterior y resultó artísticamente superior. Fue, en cierta forma, una jornada de retornos, pues Alt-J actuó en Kobetamend hace tan solo dos años -han crecido mucho desde entonces- y Ben Harper, junto a sus Innocent Criminals, en la primera edición del festival, en 2006. También los locales Zea Mays habían actuado con anterioridad en el Bilbao BBK Live, en 2012, al igual que Mumford & Sons. En cuanto al público, el recinto se presentaba un tanto más aglomerado -sold out también ayer-, con menos adolescentes y más veteranos, menos colorido y más camisetas negras. Seguía habiendo, eso sí, mucha gente disfrazada.

The Jesus and Mary Chain, a pesar de actuar temprano, eran a priori la  mayor luminaria de la jornada, papel a la postre ejercido por Alt-J y Ben Harper. Y es que los escoceses visitaban Bilbao para revisar “Psychocandy”, obra capital que, al cumplir 30  años, fue publicada antes de que un buen número de asistentes y participantes del festival naciera.

Comandado por Jim Reid, con sonido sucio y oscuro pero no muy fuerte, el quinteto nos gustó en la distancia corta. En la penumbra del contraluz, y totalmente estáticos, construyeron una capa de distorsión -a base de fuzz, marca de William Reid- en la que transitaron apenas una hora y diez minutos -sin bises-; tocando de principio a fín los quince temas de su disco de debut; el más recordado: “Just Like Honey” al “It´s so Hard”. Completaron una actuación in crescendo con cuatro temas más; la última, “Revenge”. Phil King (guitarra), Mark Crozer (bajo) y Brian Young (batería) conformaron el quinteto junto a los hermanos Reid.

The Jesus & Mary Chain Foto: MusicSnapper

Si mientras sonaba The Jesus and Mary Chain la chavalería aprovechó para cenar o tumbarse a la bartola, lo que nos permitió disfrutar de su actuación con espacio y a muy buena distancia, Alt-J logró saturar el Stage 2 apenas dos años después de actuar casi a primera hora en Kobetamendi; en un directo casi tan delicado y más sorprendente que el de ayer. Paradógicamente, el aglutinar a tantos espectadores no los hizo acreedores de suscitar su atención, pues apenas pasada la mesa de sonido el “publico” vociferaba ajeno al quehacer del cuarteto de Leeds. Su propuesta hipnótica, con frágiles melodías de voces agudas, estaría quizá mejor resguardado en un auditorio o teatro.

Alt-J conectó mejor con temas de “An Awesome Wave”, como “Something Good”, que con los de su más reciente “This is All Yours”. Parapetados en un precioso juego de luces, también a contraluz como The Jesus and Mary Chain; si los escoceses utilizaron colores cálidos los ingleses apostaron por los fríos -predominantemente azules-; si aquellos sonaron áridos, estos cristalinos; si los veteranos eran tierra los jóvenes fueron agua.

Alt-J. Foto: Rhythm And Photos

Sólido y líquido, The Jesus and Mary Chain vs. Alt-J. “I wanna die just like Jesuschris” cantaron los primeros como colofón; “… but please don´t go, I love you so…” los segundos, ahora sí, al unísono con la audiencia. ¡Ay el amor, siempre presente!

“Breezeblocks” coincide en tiempo con “Kukutza III”, canción emblemática que Zea Mays dedicó al mítico “Gaztetxe” (casa ocupada) del barrio de Rekalde, en Bilbao -demolido por la fuerza, tras mucha resistencia, en 2011-. En Kobetamendi, su recuerdo sonó contundente en la carpa, pues Zea Mays es un grupo de altura. Comandado por la destacada voz de Aiora Renteria, el cuarteto rockero ha traspasado fronteras cantando en euskera, gracias en parte al primaveral hit “Negua joan da ta” -han tocado en Berlín, Londres o Tokyo-. Ayer presentaba el autoproducido “Da”, fabuloso trabajo grabado y mezclado en Londres con producción del reputado Dave M. Allen (The Cure, Depeche Mode, Neneh Cherry…).

Zea Mays. Foto: Tom Hagen

Volvía a tocar Ben Harper con los Innocent Criminals, algo que al parecer no había hecho los últimos siete u ocho años, aunque en la primera edición del Bilbao BBK Live, hace ya diez años, estuvo acompañado de la superbanda con la que actuó ayer en sexteto.

La misa que ofició el de Pomona (California) -¡anda, como Tom Waits!- abrió con los tambores tribales de “Burn One Down” -no en vano tiene sangre Cherokee-, remitiendo a Bob Marley con su sonoridad reggae; como haría con Neil Young en las más rockeras-. Y es que la cálida voz de Harper da cabida además, tanto al blues como al country, e incluso al funk y al soul.

Tras endurecer su sonido con dentelladas rockeras, puso a cantar al público con la acústica “Diamonds on the Inside” y pasó a ritmos más relajados con “Roses from my friends”; mostró su maestría en la slide con una casi irreconocible “Don´t Take that Attitude to your Grave” y de vuelta al reggae se envalentonó con “With My Own Two Hands”, cantando “I Can Change the World”. Se despidió con “Amen Omen”, para volver con la celebrada “Better Way”.

Ben Harper. Foto: MusicSnapper

El contraste de la voz aterciopelada de Ben Harper al timbre chirriante de Shaka Ponk, abriendo a toda pastilla con “Black Listed”, es abismal. El sexteto -¿o son siete?- factura un sonido de grandes contrastes, difícil de clasificar; adecuado para cerrar la noche con sus inverosímiles visuales. “My little corazón is falling apart from you” dice uno de sus vocalistas tatuados; estos franceses y su hardcore dance.

La madrugada desplaza la fiesta hacia el bosque, donde el set se prepara con retraso -¿importa ya?- para Jupiter Lion. Mientras, Arizona Baby revientan la carpa felices de tocar tras Ben Harper, de quien hicieron una de sus primeras versiones. “Cantar  ayuda” explican, mientras tocan su canción fetiche, “Shiralee”. Si el jueves lo más peligroso que nos pasó fue que nos entraran pidiéndo pillar M, ayer un pavo, en primera fila del bosque, nos pregunta sobre Jupiter Lion; “vamos a proponerles hacer una jam, así tocamos todos un poco”.  Es hora de abandonar Kobetamendi.

SÁBADO

El sábado amanece encapotado en Bilbao, un gris que le sienta de maravilla a la ciudad y que muestra su climatología habitual, no vayan a pensar los visitantes al festival que aquí existe el verano. No es un gris plomizo que oscurece el día, sino un gris claro que apenas descargará al inicio de Muse, el nombre más destacado de los que han participado en la décima edición del Bilbao BBK Live. Junto al sol, también se ha retirado el viento, por lo que la noche de ayer sábado es la menos fría de las tres jornadas vividas.

Antes de “subir al monte”, aprovechamos la última oportunidad para asistir a los pequeños conciertos matutinos que se trasladan al centro de la ciudad -¿la extensión del festival por Bilbao es el próximo reto?-, para los curiosos que se preguntan cómo es que un evento musical pueda seducir a tantísima gente. Pensando ya en el vermouth, casi se me olvida presentar a la banda: son Nudozurdo quienes tocan frente al Teatro Arriaga -Los Punsetes lo hacen en los jardines Albia-. Aprovechando su visita a Bilbao el trío madrileño dedica un tema al falso monje Shaolín.

Miles de portadores de pulseritas rojas transitan entre las siete calles y, muy especialmente, descansa en las terrazas de la villa, como en las de la Plaza Nueva. Hasta el Guggenheim, emblema de titanio del nuevo Bilbao, menos canalla y más hospitalario, se ha sumado a la fiesta ofreciendo descuento en la entrada para los visitantes de Kobetamendi. Macrofestival musical y Basquiat en el mismo pack, ahí es nada para todo hipster que se precie.

Para evitar malentendidos, diremos que la música, esta vez sí, importa -la atracción de Muse se hace presente desde hora temprana-. Aunque seguimos pensando que sería difícil explicar un evento de esta envergadura enfocándola desde el plano méramente sonoro. “¡A qué se viene a un festival si no para hacer amigos!”, exclama una burgalesa que nos invita al mediodía a compartir mesa con su cuadrilla.

En Kobetamendi, la jornada se abre con los locales Señores, con la ya castigada audiencia a otra cosa. Muchos son los que ni siquiera prestarán atención a Vintage Trouble ni a The Cat Empire. Los primeros proceden de L. A. de California, facturan soul-rock y destacan en “Run Like the River”,  contando con el huracanado Ty Taylor como carismático frontman -nos sedujeron ya en la playa de la Zurriola, en el anterior Jazzaldía de San Sebastián-. Los segundos vienen desde las antípodas salpicados de ska; dos propuestas más que divertidas.

Vintage Trouble. Foto: Rhythm And Photos

El rítmo decae con Kodaline. Los melódicos irlandeses y la delicada voz de Steve Garrigan  requieren mayor atención pero resultan demasiado melosos y su recuerdo será efímero en nosotros; ni siquiera “All I Want” nos alcanza. Junto a ellos encuadramos a Bear´s Den, banda que coge su testigo en la carpa, también en acústico, y que suena algo más animosa aunque compita con la rave un tanto ruda, difícil de comprender y fácil de bailar, del dúo The Ting Tings; en trío con formación y disposición atípica en directo. Un macrofestival tiene mucho de menú degustación -o de buffet libre- y nos enmarañamos de un lado a otro tratando de abarcar todo e incapaces de apreciar (el fondo de) nada o casi. Del bus de la entrada, decir tan solo que el shoegaze de Neuman sonó muy bien.

The Ting Tings. Foto: MusicSnapper

Pero antes de picotear entre las tres bandas recientemente citadas, y con el firme propósito de prestar más atención que en jornadas anteriores a la carpa, nos encontramos allí a Sheppard, subrayados entre los imperdibles por la previa de BTF. “Geronimo”, hit guardado para el cierre, define y resume la vitalidad de la banda, tan colorida en las cabezas de sus músicos femeninos como en lo musical.

Sheppard. Foto: Rhythm And Photos

Si Emma y Amy Sheppard destacan al frente de los australianos, Nanna Bryndís dirige a los islandeses Of Monsters and Men vestida con una túnica negra. La noche anterior habían actuado en el Cruïlla de Barcelona, en cuya crónica relata Aïda Camprubí: “ofreciéndonos un concierto único (rezamos por su salud, para que no se repita)”; sin poder saber que sí, que repetirán jugada en Bilbao, ¿señal de que les funciona? Nos explicamos, Of Monsters and Men anunciaron un set más corto por enfermedad de su bajista.

Comenzaron contenidos con “Thousand Eye” y prosiguieron in crescendo con “King and Lionheart” y “Crystals”. Sin amilanarse ante tan nutrida audiencia -precedían a Muse en el escenario principal-, pronto tendrían al respetable coreando una a una las canciones, con gente subida a hombros de gente. Fue el suyo un bolo compacto, acústico -más pop que folk, pues en su reciente “Beneath The Skin” no hay una raíz a la que agarrarse- y que casaría muy bien con el de Mumford & Sons, cuya apoteósis llegó con “Little Talks”. Dejaron al público con ganas de más, lo cual (casi) siempre es bueno.

La brevedad del directo de Of Monsters and Men alargó la espera para la aparición de Muse (en más de una hora); hecho al que hay que sumar que fueron muchos los que decidieron defender su posición ante el stage uno -alguno llevaba allí quieto parado ¡desde las seis!-. ¿Sacaría provecho Muse de tanta expectación?

Mientras, solo unos pocos avezados supieron resguardecerse en la carpa, donde apabulló el dúo británico Zoot Woman. Su electrónica de voz en falsete resultó ser un predecesor ideal para Muse.

En el debate en contra o a favor de Muse como principal baza de un cartel, el del décimo aniversario, que a priori nos parecio un tanto flojo, nos alineamos claramente con Cervera, aun estando plenamente de acuerdo con lo escrito por Rodríguez Jimeno -los dos Rafas enfrentaban pareceres en BTF-; son “grandilocuentes” y suenan “ampulosos”. Lo hacemos a favor, porque saben a qué juegan y son prácticos, capaces de ofrecer al espectador lo que desea. Al fin y al cabo, el Bilbao BBK Live está para que el asistente vuelva a casa entusiasmado, como así parece fue con Muse, aunque no del todo en nuestro caso.

Comenzaron fuerte con “Psycho” y “Supermassive Black Hole”, sonando a masa delante y mejor detrás, y pasando no tan de puntillas por “Drones” -de su más reciente lanzamiento, además de “Psycho” y “Mercy”, sonaron “Reapers” y “Dead Inside”; cuatro (son doce) de diecisiete temas interpretados-. Después de darse un respiro en canciones como “Resistance”, que permitieron a Matt Bellamy sentarse al piano, ofrecieron todo sus hits al final, “Time Is Running Out” y “Mercy”, tras la cual lanzaron confetti y balones gigantes con “Reapers”, antes del colofón con “Uprising” y “Knights of Cydonia”; también en falsete, para deleite de viejos y nuevos fans. En un directo rodado, en el que solo sobró algún estéril rasgeo de mástil como interrupción entre canción y canción, sonó además algún riff de AC/DC en “Hysteria”.

Hoy (ayer para tí, lector), las praderas de Kobetamendi no son verdes ya, la aridez de la tierra se nota en el ambiente, la sensación no es tan agradable como la de pisar hierba. Si el jueves nos pareció estar en la jornada más plácida y relajada del Bilbao BBK Live estos últimos años, Muse nos trae al presente, este sí es el festival abarrotado de los últimos años, el de The Black Keys o el de Kings of Leon. ¡Con Muse, quién nos lo íba a decir!

Mientras la banda británica aún da sus últimos coletazos (o mejor, guitarrazos), nos adentramos en el bosque, donde nos espera Trajano!, presentando “Antropología”, con la voz engolada del personalísimo vocalista Lois Brea. Ante una audiencia inicial de apenas veinte personas, “somos Muse”, se presenta divertido. La mayoría del público que sigue con ganas de fiesta, que lo hay, opta por sumarse al trance de SBTRKT -pronunciese subtract-, enmascarado que esconde el dubstep de Aaron Jerome, presentado en trío. Solo unos pocos privilegiados pueden mecerse en la tarima de la carpa, donde unos arrolladores Delorean revitalizan el espíritu por medio  del baile. El cuarteto de Zarautz mudado a Barcelona ha presentado recientemente “Crystal” en Pichfork; suenan apabullantes en Kobetamendi.

El picoteo no da para mucho más -esperemos que Elyella Dj´s nos perdonen por marcharnos sin avisar-, pues el cansancio hace mella. Mientras son miles ya los que emprenden la bajada hacia el bus, la página web del festival activa la cuenta atrás con un segundero que anuncia: “¡ya queda menos!”. Afortunadamente, hoy nadie nos ha ofrecido pillar M o participar en una jam de madrugada; hubiéramos dicho sí a por lo menos una de las propuestas.

El festival, que ha colgado el sold out por segundo año consecutivo, ha reunido a más de 140.000  espectadores, pues a los 40.000 diarios que han acudido a Kobetamendi, la organizadora Last Tour suma la asistencia del ciclo Bereziak, 21.000, entre los que se incluyen los conciertos matutinos señalados al comienzo de la crónica.

 

Azaelia Banks MusicSnapper

CRÓNICA BILBAO BBK LIVE 2015: VIERNES

La música es mera excusa, decíamos ayer. Lo ratificamos hoy, pues solo así se podría entender que las colas para conseguir (gratis, eso sí) sombreritos naranjas -obsequio de una empresa de telefonía movil-, prismáticos de papel -cortesía de la radio Gaztea- o piruletas del patrocinador principal del festival, sean mayores que los grupos de gente que se atrinchera en la valla para estar en primera fila; o que se arremoline más gente en el puesto que tunea bambas y en el karaoke que bajo la carpa de actuaciones.

Por lo demás, la segunda jornada del Bilbao BBK Live, la del viernes, comenzó tan perezosa o más que la inaugural, pues la inusual meteorología invitada a pasear y disfrutar del Botxo. Sol radiante en Bilbao, con una agradable brisa que, seguro, tornaría en noche destemplada.

Las actuaciones arrancaron con Nazca, bilbaínos vencedores del concurso de maquetas Gaztea y los escoceses We Were the Promised Jetpacks; con la mayoría del público dispersado aún por la ciudad. Y es que Kobetamendi no desperezó hasta la irrupción de Azealia Banks, quién espabiló al público más joven con su dinámico hip hop tribal. La neoyorquina se presentó megáfono en mano, hizo un guiño al público cantando en español un ritmo latino -“¡mira como baila la niña morena!”- y no necesitó más que una pareja de bailarines y las bases de dj Cosmos como apoyo, cambio de vestuario incluido, para encender la mecha con un ritmo frenético de aerobitón. Tiene mucha clase; flow, que le dicen.

Azaelia Banks. Foto: MusicSnapper

Obviamos la programación de la carpa y el bus de la entrada para centrarnos en las actuaciones principales. El tránsito del día a la noche la realiza James Bay, cantante británico de buena voz que presenta “Chaos and the Calm”. Tras algún que otro blues elegante, cierra una actuación deslavazada y llena de interrupciones con la delicada “Hold Back the River”.

James Bay_ Foto: Tom Hagen

Entre Banks y Bay se foguean, cómo los guipuzcoanos Grises, en el bus de la entrada. Contentos de tocar cerca de casa, aglutinan un buen número de seguidores a los que encandilan con un directo muy animado de sonoridad diáfana y con temas de su último trabajo, “Animal”; y, sobre todo, con la optimista “Parfait” del anterior, en el que exclaman: “Sentir que todo es perfecto…”.

Grises Foto: RhythmAndPhotos

La jornada del viernes resultó estilísticamente más variada que la anterior y resultó artísticamente superior. Fue, en cierta forma, una jornada de retornos, pues Alt-J actuó en Kobetamend hace tan solo dos años -han crecido mucho desde entonces- y Ben Harper, junto a sus Innocent Criminals, en la primera edición del festival, en 2006. También los locales Zea Mays habían actuado con anterioridad en el Bilbao BBK Live, en 2012, al igual que Mumford & Sons. En cuanto al público, el recinto se presentaba un tanto más aglomerado -sold out también ayer-, con menos adolescentes y más veteranos, menos colorido y más camisetas negras. Seguía habiendo, eso sí, mucha gente disfrazada.

The Jesus and Mary Chain, a pesar de actuar temprano, eran a priori la  mayor luminaria de la jornada, papel a la postre ejercido por Alt-J y Ben Harper. Y es que los escoceses visitaban Bilbao para revisar “Psychocandy”, obra capital que, al cumplir 30  años, fue publicada antes de que un buen número de asistentes y participantes del festival naciera.

Comandado por Jim Reid, con sonido sucio y oscuro pero no muy fuerte, el quinteto nos gustó en la distancia corta. En la penumbra del contraluz, y totalmente estáticos, construyeron una capa de distorsión -a base de fuzz, marca de William Reid- en la que transitaron apenas una hora y diez minutos -sin bises-; tocando de principio a fín los quince temas de su disco de debut; el más recordado: “Just Like Honey” al “It´s so Hard”. Completaron una actuación in crescendo con cuatro temas más; la última, “Revenge”. Phil King (guitarra), Mark Crozer (bajo) y Brian Young (batería) conformaron el quinteto junto a los hermanos Reid.

The Jesus & Mary Chain Foto: MusicSnapper

Si mientras sonaba The Jesus and Mary Chain la chavalería aprovechó para cenar o tumbarse a la bartola, lo que nos permitió disfrutar de su actuación con espacio y a muy buena distancia, Alt-J logró saturar el Stage 2 apenas dos años después de actuar casi a primera hora en Kobetamendi; en un directo casi tan delicado y más sorprendente que el de ayer. Paradógicamente, el aglutinar a tantos espectadores no los hizo acreedores de suscitar su atención, pues apenas pasada la mesa de sonido el “publico” vociferaba ajeno al quehacer del cuarteto de Leeds. Su propuesta hipnótica, con frágiles melodías de voces agudas, estaría quizá mejor resguardado en un auditorio o teatro.

Alt-J conectó mejor con temas de “An Awesome Wave”, como “Something Good”, que con los de su más reciente “This is All Yours”. Parapetados en un precioso juego de luces, también a contraluz como The Jesus and Mary Chain; si los escoceses utilizaron colores cálidos los ingleses apostaron por los fríos -predominantemente azules-; si aquellos sonaron áridos, estos cristalinos; si los veteranos eran tierra los jóvenes fueron agua.

Alt-J. Foto: Rhythm And Photos

Sólido y líquido, The Jesus and Mary Chain vs. Alt-J. “I wanna die just like Jesuschris” cantaron los primeros como colofón; “… but please don´t go, I love you so…” los segundos, ahora sí, al unísono con la audiencia. ¡Ay el amor, siempre presente!

“Breezeblocks” coincide en tiempo con “Kukutza III”, canción emblemática que Zea Mays dedicó al mítico “Gaztetxe” (casa ocupada) del barrio de Rekalde, en Bilbao -demolido por la fuerza, tras mucha resistencia, en 2011-. En Kobetamendi, su recuerdo sonó contundente en la carpa, pues Zea Mays es un grupo de altura. Comandado por la destacada voz de Aiora Renteria, el cuarteto rockero ha traspasado fronteras cantando en euskera, gracias en parte al primaveral hit “Negua joan da ta” -han tocado en Berlín, Londres o Tokyo-. Ayer presentaba el autoproducido “Da”, fabuloso trabajo grabado y mezclado en Londres con producción del reputado Dave M. Allen (The Cure, Depeche Mode, Neneh Cherry…).

Zea Mays. Foto: Tom Hagen

Volvía a tocar Ben Harper con los Innocent Criminals, algo que al parecer no había hecho los últimos siete u ocho años, aunque en la primera edición del Bilbao BBK Live, hace ya diez años, estuvo acompañado de la superbanda con la que actuó ayer en sexteto.

La misa que ofició el de Pomona (California) -¡anda, como Tom Waits!- abrió con los tambores tribales de “Burn One Down” -no en vano tiene sangre Cherokee-, remitiendo a Bob Marley con su sonoridad reggae; como haría con Neil Young en las más rockeras-. Y es que la cálida voz de Harper da cabida además, tanto al blues como al country, e incluso al funk y al soul.

Tras endurecer su sonido con dentelladas rockeras, puso a cantar al público con la acústica “Diamonds on the Inside” y pasó a ritmos más relajados con “Roses from my friends”; mostró su maestría en la slide con una casi irreconocible “Don´t Take that Attitude to your Grave” y de vuelta al reggae se envalentonó con “With My Own Two Hands”, cantando “I Can Change the World”. Se despidió con “Amen Omen”, para volver con la celebrada “Better Way”.

Ben Harper. Foto: MusicSnapper

El contraste de la voz aterciopelada de Ben Harper al timbre chirriante de Shaka Ponk, abriendo a toda pastilla con “Black Listed”, es abismal. El sexteto -¿o son siete?- factura un sonido de grandes contrastes, difícil de clasificar; adecuado para cerrar la noche con sus inverosímiles visuales. “My little corazón is falling apart from you” dice uno de sus vocalistas tatuados; estos franceses y su hardcore dance.

La madrugada desplaza la fiesta hacia el bosque, donde el set se prepara con retraso -¿importa ya?- para Jupiter Lion. Mientras, Arizona Baby revientan la carpa felices de tocar tras Ben Harper, de quien hicieron una de sus primeras versiones. “Cantar  ayuda” explican, mientras tocan su canción fetiche, “Shiralee”. Si el jueves lo más peligroso que nos pasó fue que nos entraran pidiéndo pillar M, ayer un pavo, en primera fila del bosque, nos pregunta sobre Jupiter Lion; “vamos a proponerles hacer una jam, así tocamos todos un poco”.  Es hora de abandonar Kobetamendi.

Portada Azaelia Banks. Foto: MusicSnapper

Future Islands

NUEVAS CONFIRMACIONES EN EL BILBAO BBK LIVE

Después de la confirmación de que Muse sería uno de los cabezas de cartel de su edición décimo aniversario, el Bilbao BBK Live suma catorce nuevas incorporaciones a su programación. Entre ellas, la de otro cabeza de cartel: The Jesus and Mary Chain, que visitarán Bilbao dentro de una gira muy especial, la del treinta aniversario de su álbum debut, “Psychocandy” (1985), que interpretarán en su totalidad en Kobetamendi en la que será su única actuación en 2015 en un festival del Estado (al igual que en el caso de Muse).

 

Formados por los hermanos William y Jim Reid a las afueras de Glasgow, The Jesus and Mary Chain se coronaron como los reyes del post-punk a mediados de los ochenta. La marcada influencia de The Velvet Underground, un sonido formalmente pop con una fuerte distorsión en las guitarras y una actitud provocadora ante el público son algunas de las señas de identidad de esta banda que ha dejado su impronta en muchos de los grandes grupos que llegaron después, como My Bloody Valentine. “Psychocandy”, un álbum de sonido pop y a la vez antipop como ya anticipa el propio título, “significó una patada en la boca para todos aquellos que se interpusieron en nuestro camino entonces; que eran prácticamente toda la industria musical”, afirma Jim Reid recordando el significado de este trabajo en su carrera

 

Ben Harper regresa a Bilbao al frente de sus Innocent Criminals, con los que no compartía escenario desde 2008. En este tiempo el guitarrista y compositor californiano ha grabado un par de discos con una banda de apoyo distinta, Relentless7, ha colaborado con otros músicos como Ringo Starr, ha formado el supergrupo Fistful of Mercy y ha editado un disco con su madre, Ellen Harper, entre otros proyectos. Por su parte, Counting Crows alcanzaron la fama con su tema “Mr. Jones”, disfrutando de una considerable popularidad durante los noventa. Desde entonces, continúan defendiendo su posición dentro del rock alternativo con magníficos trabajos. Durante este año aún en curso han publicado “Somewhere Under Wonderland”, su octavo disco de estudio, con el que ya han alcanzado el Top Ten de las listas de éxitos de Estados Unidos.

La banda de synthpop Future Islands (en la foto), originaria de Baltimore, también será parte del cartel del décimo aniversario del festival. Esta misma semana han sido noticia, ya que su tema “Seasons (Waiting On You)” ha sido elegido como ‘Mejor Canción de 2014’ por la influyente revista Pitchfork.

 

A estas ilustres confirmaciones se suman también la banda australiana de ska y jazz The Cat Empire, el dúo californiano de indie pop Capital Cities, los irlandeses Kodaline (anteriormente conocidos como 21 Demands) o The Ting Tings, que vuelven con disco nuevo y con la intención de poner a bailar Kobetamendi. También Delorean, una de las formaciones vascas más internacionales del momento, regresará a Bilbao el próximo verano para actuar en el festival. Esta décima edición contará además con los directos de la banda francesa de rock experimental Shaka Ponk, tras su cancelación del año pasado, y los británicos Zoot Woman, formación de pop electrónico. También se incorporan al cartel los rockeros de Arizona Baby, que llegan con su recién editado tercer disco, “Secret Fires”; los bilbaínos -y profetas en su tierra- Zea Mays y los gallegos Novedades Carminha, trío gamberro de garaje-punk.