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FIB 2017: CRÓNICA SÁBADO

Texto: David Blutaski

Portada: RHCP / Foto Oficial FIB

Nuestro sábado, día grande de este FIB 2017, empezó con Las Kellies en el Escenario VISA. Esta banda argentina es de lo más underground que se ha podido ver en un FIB que ha programado a tiro hecho –ni bien, ni mal, es cierto y punto-, singularidad que hacía más importante si cabe acercarse a verlas. De un modo ágil y feroz fusilaron una amalgama de guitarrazos que podía virar desde el hipnótico psycho garage, que caracteriza sus nuevas canciones, hasta el agresivo post punk con el que comenzaron sus andanzas a principio de década, además de imprimirle a alguno de sus temas personalísimos toques de dub ¿A estas alturas del la película de verdad alguien cree que las tías no pueden rockerar igual o mejor que los tíos?

Las Kellies

The Strypes ya llevaban medio concierto cuando terminamos de ver a las argentinas, pero nos dio tiempo para volver a corroborar como estos elegantes chavales irlandeses son de las pocas bandas actuales que recogen con dignidad el legado de Dr Feelgood –cuando no intentan ser Arctic Monkeys ganan mucho-. El final de su set, con la versión de “Psycho Killer” de Talking Heads y la magnífica “Scumbag City”, puso en órbita al ya numeroso público que anticipaba la marabunta que estaba por venir.

The Strypes / Foto: Adrian Morote Photography

En el mismo lugar actuarían un ratito más tarde Dinosaur Jr con un Escenario Las Palmas ya muy lleno, pero no necesariamente de fans de la banda. La media de edad de los asistentes al festival es realmente baja –algo que no deja de ser lógico- y sus intereses de la jornada se centraban en Liam Gallagher y sobre todo en RHCP, pero los que habían comprado la entrada de día querían curiosearlo todo y otros muchos ya estaban allí para esperar a sus héroes aunque faltaran varias horas. Fue curioso ver a chavales en las primeras filas mirar los horarios para averiguar quiénes eran esos viejos frikis que estaban atormentando sus oídos a base de guitarrazos, cosa que no impidió que los que nos encantan los trallazos de Mascis & Barlow disfrutáramos como enanos de temas como “Tiny”, “The Wagon”, “Freak Scene”, “Little Fury Things”, “Feel the Pain”, “Start Choppin” o su ácida versión de “Just Like Heaven”. Llegaron, pusieron al 10 los impresionantes muros de monitores Marshall que les arropan, tocaron sus temas con la fiabilidad de siempre y tras la lección, J Mascis recogió el móvil y el cargador, Lou Barlow su mochila y se fueron a tomar una birra.

En una nueva y remodelada idea de FIB, en la que cada vez más tienen importancia el hip hop y los ritmos urbanos, era de justicia que La Mala Rodriguez por fin tocara en Benicàssim. Nuestra artista más importante de estos géneros lució su cara más canalla y dio un espectáculo de órdago a la grande con un DJ muy protagonista y un cuarteto de bailarinas tan bueno como la pareja que trajo M.I.A. hace un par de ediciones –palabras mayores-. Tiró de hits, que tiene muchos, pero priorizando la vertiente más bailable y rítmica, como requería la noche. Fue el concierto más concurrido del Escenario VISA de lo que llevamos de festival y por supuesto el nacional con más ingleses.

La Mala Rodríguez / Foto: Nerea Coll

Liam Gallagher empezó empalmando “Fuckin’ in the Bruses”, “Rock’n’roll Star” y “Morning Glory” y por poco rompe el FIB. Joder, es que descargar tres temas de Oasis de buenas a primeras es chutar a bocajarro y sin portero. Por mucha manía que se le pueda tener al más descarado de los Gallagher, hay que reconocer que suple su –esta vez bien disimulada- falta de voz con carisma y chulería. Tras presentar algunos temas de “As you Were”, el primer disco que firma con su nombre, y volver a Oasis con “D’You Know What I Mean?” nos fuimos a buscar otros pastos. Podrán gustarles a ustedes más o menos Oasis, pero si piensan que los británicos los corean, y los tienen marcados como folclore en su secuencia genética, y lo comparan con los grupos indies comerciales españoles que lo petan, es lógico y normal que quieran el Brexit.

Liam Gallagher

Cuando llegamos al Escenario VISA para ver a Surfin Bichos, nos quedamos de piedra al ver la poca gente que había. La coincidencia con Liam no les venía bien, primero porque todos los hijos de la Gran Bretaña estaban en el escenario grande, además de todos los españoles jóvenes y por supuesto los muchos cuarentones de aquí fans de los de Manchester. Bueno, la cosa fue pillando color a medida que el repertorio avanzaba y realmente todos los que allí estaban eran fans que se entregaron en cuerpo y alma, cosa que vale doble. Los Surfin sonaron potentes y desgarradores, y es que si bien ya no tienen la juventud de antaño, han mejorado en destreza y se les nota disfrutar sobre el escenario. Como marca la norma, hicieron completo “Hermanos Carnales”, tocando algunas canciones que en su época nunca sonaron en directo y dejando para el final “Hermano Carnal” y “Fuerte”, cumpliendo sobradamente con las expectativas de sus seguidores.

Red Hot Chili Peppers / Foto: Adrian Morote Photography

Tontos de nosotros pensamos que podríamos encontrar un lugar aceptablemente cómodo, aunque lejano, para ver a Red Hot Chili Peppers – hemos vivido bastantes sold outs y siempre lo hemos conseguido -, pero allí parecía que se habían juntado la Marcha del Millón de Hombres, las doce tribus de Israel, todos los hijos de Julio Iglesias y que se celebraba el cumpleaños de la Reina Isabel II. Igualmente, a pesar de estar a tomar por saco, vimos el concierto con una realización primorosa desde la pantalla trasera y lo escuchamos genial; el sonido era inmejorablemente alto y nítido. La verdad es que se pueden tener todas las reticencias ante RHCP, sobre todo a tenor de que no sacan nada decente desde hace como mínimo 15 años, pero no puedo imaginar mayor espectáculo de gran estadio mejor que lo visto ayer. Ver tocar y saltar a Flea, aporrear la batería a Chad Smith, como conserva decentemente la voz Anthony Kiedis y la solvencia de Josh Klinghoffer como sustituto de John Frusciante, vale la pena para fans y no fans. Empezaron con una espectacular jam que dio paso a “Around the World”, uno de los temas de “Californication”, uno de sus últimos discos decentes, para dar paso a “Dani California” uno de los nuevos hits blanditos que los jóvenes corean y cantan. Pese a la presencia de temas de sus dos últimos trabajos, el concierto tuvo ritmo, fue abundante en hits y también nos regalaron sus clásicas y magníficas versiones de “I wanna be your dog” de The Stooges, “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fire” de Jimi Hendrix.

Público en Red Hot Chili Peppers

Como el quinto pino coincidía con una fácil vía de escape para llegar al Escenario Radio 3, nos acercamos para ver a Biznaga. Esta joven banda madrileña es lo mejor del punk rock nacional actual; son fieros, descarados y adictivos, además de que tienen dos discos repletos de canciones memorables con letras espectaculares. Lo gozamos tanto como el puñado de locos al que le importó un pepino no ver el concierto más multitudinario de la historia del FIB. Nuestra jugada fue redonda, finiquitados Biznaga con “Mediocridad y confort” –lema que ustedes pueden acoplar libremente al festival que les apetezca-, todavía pudimos escuchar el cierre de los californianos con “Give ot Away”.

Nuestras fuerzas empezaban a flaquear, y de no ser porque teníamos muchas ganas de ver a Nudozurdo, después de facturar un disco estupendo como es su reciente “Voyeur Amateur”, hubiéramos batido en retirada. Al menos, podemos decir que el esfuerzo valió la pena, porque el retorno al rock de esta magnífica banda, ahora en formato trío, recupera lo mejor de la esencia que les hace especiales. Las atmósferas hirientes y ese post punk que juguetea a veces con el post rock, te mecen hasta golpearte. Disfrutamos mucho de su concierto y a nuestro alrededor, la numerosa gente allí congregada tenía cara de que también. Estuvimos tentados de acercarnos a ver el dulcificado hard rock de Biffy Clyro, pero ya les vimos en el mismo escenario el año pasado y preferimos marcharnos con el buen sabor de boca que nos había dejado la banda madrileña.

FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

DOMINGO PORTADA FIB

FIB 2017: CARTEL CERRADO POR ESCENARIOS Y NUEVAS INCORPORACIONES

Nos complace presentar el cartel al completo por escenarios del FIB 2017, el mejor Festival del verano.

En el Escenario Las Palmas veremos a cabezas de cartel como The Weeknd, Red Hot Chili Peppers, Kasabian, Foals, Deadmau5, Los Planetas y más grandes nombres.

El Escenario Visa ofrece una ecléctica muestra que abarca, entre otros, a The Jesus And Mary Chain, Kaytranada, Love Of Lesbian, Courteeners, Mura Masa, Mala Rodríguez, etc.

El South Beach Dance Stage vuelve con lo mejor de la electrónica, house, techno, hip hop y demás tendencias bailables. Además volvemos a unirnos con Razzmatazz (Barcelona) y Ochoymedio (Madrid) para traer a las mejores nuevas bandas al RADIO 3 FIB CLUB.

ESCENARIO LAS PALMAS

Jueves 13: The Weeknd, Bonobo (Live), Stormzy, Ride, Belako, Sunflower Bean.

Viernes 14: Foals, Deadmau5, Los Planetas, Blossoms, Mourn, The Sherlocks.

Sábado 15: Red Hot Chili Peppers, Biffy Clyro, Liam Gallagher, Dinosaur Jr., The Strypes.

Domingo 16: Kasabian, Crystal Fighters, Years & Years, Dua Lipa, Declan Mckenna, Evripidis And His Tragedies.

ESCENARIO VISA

Jueves 13: The Jesus And Mary Chain, Courteeners, Kaleo, Mick Jenkins, Twin Peaks, Gener, Eme Dj.

Viernes 14: 2manydjs, La Casa Azul, Joe Crepúsculo, Temples, Childhood, Ella Rae.

+ Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon.

Sábado 15: Mura Masa, Peter Doherty, Surfin’ Bichos, Mala Rodríguez, Marika Hackman, Las Kellies, Arturo Paniagua.

Domingo 16: Love Of Lesbian, Kaytranada, Tiga, Slaves, The View, Ron Gallo, The Magic Mor.

SOUTH BEACH DANCE STAGE

Jueves 13: Honne, Sylvan Esso, Kölsch, Ibibio Sound Machine, Bejo & Dj Pimp, Troyboi.

Viernes 14: James Vincent Mcmorrow, Austra, Olof Dreijer (The Knife), Mykki Blanco, Theme Park, Jameszoo.

Sábado 15: Rüfüs, Las Bistecs, B.Traits, Tcts, Lao Ra.

Domingo 16: Pional, The Blaze, Bad Gyal, Peaking Lights, Sir Was.

RADIO 3 FIB CLUB

Jueves 13: Viva Suecia, Tórtel, Dream Wife, Gatomidi, Ten Bears, Ochoymedio Djs.

Viernes 14: Bigott, Cápsula, Blaenavon, Flowers, Alien Tango, The Wheels, Virginia Díaz, Ochoymedio Djs.

Sábado 15: Nudozurdo, Biznaga, Desperate Journalist, Como Vivir En El Campo, Conttra, Leicomers, Djohnston, Buenavista, Cascales.

Domingo 16: Havalina, Las Odio, Linda Guilala, Captains, One Path, El Trinidad, Amable, Gato, Aldo Linares

MÁS NOMBRES PARA UN GRAN CARTEL
El cartel de este año se cierra con una estupenda lista de nombres que va desde el carisma de Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon, Olof Dreijer (The Knife) E Ibibio Sound Machine, la energía de The Strypes, Nudozurdo, Cápsula O Havalina, el pop de Childhood, Blaenavon Y Las Kellies o la rítmica de Bad Gyal, Mick Jenkins, Las Bistecs O The Blaze

¡Entra en el cartel del FIB 2017 y descubre más artistas con los que lo pasarás en grande!

OCHOYMEDIO, RAZZMATAZZ Y EL FIB: JUNTOS OTRA VEZ

Festejamos que un año más colaboraremos con dos de los clubes más importantes de nuestro país: Ochoymedio (Madrid) Y Razzmatazz (Barcelona). por eso os invitamos a las dos fiestas que se han preparado para la ocasión:

17 De Junio: Ochoymedio, Con Un Invitado Especial.

1 De Julio: Razzmatazz, Con Amable Dj Y Gato.

¡Allí Nos Vemos!

ABONOS DE 4 DÍAS Y ENTRADAS DE 3, 2 Y 1 DÍA EN FIBERFIB.COM

Quedan pocos Abonos de 4 Días, con 8 de acampada gratuita (Campfest), al precio de 149€. ¡Date prisa!

También están disponibles las Entradas de 3, 2 y 1 día a través de fiberfib.com. Estas entradas no cuentan con zona de acampada.

Se pueden adquirir las Entradas de 3 Días, (jueves a sábado: 130€), (viernes a domingo: 130€) y las Entradas de 2 Días, (jueves y viernes: 90€), (viernes y sábado: 105€) y (sábado y domingo: 105€).

Asimismo están a la venta las Entradas de Día: Jueves (50€), Viernes (50€), Sábado (65€) y Domingo (50€).

Hay un cupo limitado de Entradas VIP para cada día del Festival (130€). ¡Adquiere la tuya y serás nuestro invitado de lujo!

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THE JESUS AND MARY CHAIN, BIFFY CLYRO Y YEARS & YEARS ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES DEL FIB 2017

El FIB vuelve con otra estupenda tanda de nombres con Biffy Clyro, Years & Years, The Jesus and Mary Chain, Temples, La Casa Azul, y más artistas que estarán junto a brillantes cabezas de cartel, como los ya anunciados Red Hot Chili Peppers, The Weeknd, Kasabian, Los Planetas y Deadmau5, y muchos más grandes nombres en la mejor cita del verano del 13 al 16 de julio en Benicàssim.

¡Y aún quedan muchos más

UNA DE LAS MEJORES BANDAS DE HOY: BIFFY CLYRO

Tenemos el placer de anunciar que Biffy Clyro vuelve al FIB a petición de muchísimos fibers que, como nosotros, quieren verles en el escenario en un directo sin igual. Tras llenar sus conciertos a lo largo del planeta, el trío regresa al Festival con una fuerza y energía que hacen de “Ellipsis” su mejor trabajo hasta la fecha.

La banda escocesa se ha convertido en uno de los grupos más impactantes en directo alcanzando ya un estatus con mayúsculas dentro del rock actual. Ese es el motivo por el que Biffy Clyro estará en el FIB 2017, en esta única y exclusiva fecha en nuestro país, con un concierto impresionante repleto de canciones que nos harán vibrar al máximo.

RITMO Y ACTITUD CON YEARS & YEARS

Years & Years es una de las bandas más impactantes surgidas en el Reino Unido. “Communion”, su disco de debut, ha sido uno de los álbumes más aclamados de 2015, llegando a vender millón y medio de ejemplares y alcanzando las más altas posiciones en las listas de veinte países. En 2016, el trío obtuvo cuatro nominaciones a los Brit Awards llenando salas sin parar con su latente y refrescante pop electrónico.

Simultáneamente a todo este éxito su líder, Olly Alexander, se muestra como uno de los talentos más comprometidos de su generación. Como ejemplo quedó su alegato de defensa para el colectivo LGBT en el festival de Glastonbury o el controvertido video de su hit “Desire”, en el que se muestra la actitud, influencia y la excitante propuesta de Years & Years, a quienes por fin veremos en el FIB 2017.

ELECTRICIDAD = THE JESUS AND MARY CHAIN

Es un verdadero placer ver en nuestro cartel a una banda tan legendaria e influyente como The Jesus and Mary Chain. El grupo de los hermanos William y Jim Reid fue uno de los nombres que encabezaron la primera edición del Festival, y este año vuelve en un magnífico estado de forma con su nuevo disco “Damage and Joy”.

¿Quién no ha escuchado clásicos como “Just Like Honey”, “Head On”, “Reverence” o “Darklands”? El FIB 2017 será la ocasión perfecta para encontrarnos con esos hits y con sus nuevas y electrizantes canciones como “Amputation”, “All Things Pass” o “The Two Of Us” evidenciando por qué, aunque haya muchos que suenen como ellos, es necesario unirse a los eslabones de The Jesus And Mary Chain.

POP CON MAYÚSCULAS CON TEMPLES Y LA CASA AZUL

Temples regresan con fuerza con un disco como “Volcano” que ha conseguido casi un millón de escuchas en Spotify y Soundcloud, y que les traerá en un gran momento de su carrera. “(I Wanna Be Your) Mirror”, “Strange Or Be Forgotten”, “Oh The Saviour” o “In My Pocket”, sonarán junto a hits como “Shelter” o “Sun Structures” en un concierto que les volverá a hacer brillar su pop psicodélico en Benicàssim.

Guille Milkyway, el nombre detrás de La Casa Azul, es sin duda el artista efervescente que ha conseguido derribar las barreras del comercialismo, para llevar a todos los oídos el bubblegum, el sunshine-pop, el europop y todos esos estilos que merodean en torno a las melodías más hermosas y los arreglos perfectos. Por eso es que era necesario tenerle en el FIB 2017.

MÁS SORPRESAS PARA UN CARTEL MUY ESPECIAL!

Llega una buena dosis de electrónica y guitarras para la fiesta del verano: El canadiense Tiga convertirá al Festival en un gran club lleno de la mejor música de baile. Joe Crepúsculo contribuirá con su peculiar synthpop a hacer que la noche no se detenga, lo mismo que el dúo británico HONNE, que calentará la pista con sus beats y su invitación al ritmo  más sensual.

Y para cerrar este anuncio llegarán Dream Wife, con su pop refulgente, combativo y lleno de riffs que harán que la gran celebración del FIB 2017 siga siendo muy especial. ¡Y pronto daremos más nombres para esta edición!

ABONOS EN FIBERFIB.COM

Continúa la venta deAbonos de 4 Días, más 8 de acampada gratuita en Campfest, al precio de 149€ (+ gastos de gestión) en fiberfib.com.

Además, se pueden adquirir los Pases VIP, con ventajas para disfrutar a lo grande en el FIB.

¡PROYECTO DEMO 2017 ESTÁ EN MARCHA!

Junto a Radio 3 volvemos a poner en marcha nuestro concurso de maquetas. Las inscripciones están abiertas desde el pasado lunes 10 de abril hasta hoy, lunes 24 de abril.

¡Suerte a los participantes!

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

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FIB 2016: MANUAL DE USO

Dejando atrás nostalgias, el FIB parece querer darle un nuevo empujón a una marca que en sus últimas ediciones ha vivido los momentos más bajos desde su nacimiento en 1995. Para hacerlo, parecía lógico dejar atrás fórmulas anteriores – las de una liga en las que ya no disputa – y reinterpretarse para volver a ser un festival atractivo para nuevo público aun a costa de perder a alguna de la gente que había sido fiel tiempo atrás, total, mucha de esa gente ya hace tiempo que no acude a Benicàssim y puede que a ningún otro festival. Este nuevo FIB basa su oferta en algunos nombres actuales de indudable tirón comercial, como son los megalómanos Muse, la máquina de hacer danzar y hacer dinero Major Lazer, un Kendrik Lamar convertido en uno de los artistas de hip hop más importantes del momento y baile, mucho baile. En esta parcela destacan ídolos de antaño como The Chemical Brothers, DJ Shadow o Massive Attack, pero también nuevos como Disclosure o Jamie XX. Estos cabezas de cartel ejemplifican el cambio de rumbo de un festival antaño identificado por el indie en sus facetas pop y rock que ha virado hacia la electrónica y el hip hop –en el que también destaca el británico Skepta-, que si bien siempre han estado presentes, no con tanto protagonismo. Estos estilos parece que son los que conectan de manera más sencilla con el público joven, sobre todo el extranjero que viene a tomar el sol y pasarlo bien sin calentarse demasiado la cabeza. Este camino nos puede gustar más o menos, pero si dejamos de mirarnos el ombligo podemos ver que aunque nos gustaría repetir glorias pasadas, estos señores lo que quieren es levantar este mastodonte y darle viabilidad, y esta pueda ser la fórmula.

En cuanto al resto de nombres, destacar la presencia de bandas indies anglosajonas del perfil clásico del festival, como unos The Vaccines que parecen abonados en los últimos, unos reconvertidos y bailables Bloc Party; los siempre sugerentes The Kills; unos The Coral que han sacado un estupendo nuevo trabajo; y otras bandas muy festivaleras que ya han pasado por Benicàssim como The Maccabees o The 1975. En otro tipo de materias nos encontramos a unos Biffy Clyro con un directo efectivo y potente, aunque edulcorado, como pudimos ver hace poco en el Mad Cool Festival; un divertido Mac DeMarco del que hemos disfrutado últimamente en el Primavera Sound; el stoner de Band of Skulls; y Echo & The Bunnymen, unos clásicos incombustibles que conectan con el público primigenio del festival –tengo la curiosidad personal de si Ian McCullogh, a pesar del calor que se prevé estos días, saldrá a cantar fumando y con una pesada parka como la última vez que estuvo en el FIB-. A groso modo, estos son los artistas más destacados entre los nombres internacionales en letras  grandes. Luego nos quedan varios grupos indies nacionales destinados a continuar la senda de reconciliación con el público español que se lleva construyendo en las últimas ediciones con las actuaciones de Love of Lesbian, Los Planetas y Vetusta Morla, como son La Habitación Roja, Neuman, Anni B Sweet, Dorian y Zahara.

Llamadnos locos, pero a nosotros no nos gusta ahondar en obviedades y lo que de verdad nos motiva es bucear en los nombres más pequeños de la parte baja de cada jornada, sitio donde se pueden encontrar algunas joyas, alguna banda que no hemos visto nunca –cosa que cada vez más parece un milagro-, o incluso alguna agradable sorpresa.

Entre los españoles hay mucho y variado, como la vuelta de unas Hinds envueltas en un fenómeno mundial cada vez más grande; Delorean que después de un tiempo en semiletargo vuelven a la carga con nuevo trabajo; la grandísima noticia del retorno de Chucho, esta vez con disco; los infalibles y personalísimos Hidrogenesse; el espectáculo de Cápsula recreando el disco en el que homenajeaban el Ziggy Stardust de Bowie; Juventud Juché que nos presentarán su nuevo trabajo “Momentos” con la garra que les caracteriza; y los también catalanes Extraperlo presentando su reciente tercer disco “Chill Aquí”.

También estarán alguno de los artistas nacionales más interesantes dentro de la electrónica como Begun o Fasenueva; el disco soul de John Grvy; los inclasificables pero entretenidísimos Perlita; o Pacosan, una banda catalana que se acerca a la psicodelia electrónica de manera interesante.

Si a esto le juntas algunos de los artistas actuales más importantes salidos de tierras valencianas, como los anteriormente comentados La Habitación Roja; la chilena Soledad Vélez; Ramírez Exposure o Alberto Montero; nos hace completar a groso modo el menú que el Festival Internacional de Benicàssim nos ofrece este año.

Nos hemos dejado algunos nombres, sobre todo de DJs, pero alguno de ellos ha sido de manera intencionada, porque forman parte de los cinco conciertos que os vamos a recomendar.

1.- Fidlar

Vamos a ver, en Fidlar no hay mucho para calentarse la cabeza. Son unos jóvenes americanos que viven el punk de riff pegajoso, el desencanto de una manera no demasiado sesuda y que a veces, entre el alcohol y las juergas, encuentran hueco para el skate y el surf. Esa frescura y esa falta de pretensiones es lo que les hace adictivos, y quizá sean ellos los que le den al botón de ignición de las primeras horas de la última jornada del festival.

2.- Tijuana Panthers

Los también californianos Tijuana Panthers también huelen a rock&roll, arena y surf, pero desde un sonido mucho más clásico y revival, podría decirse que enmarcados en un garage pop más limpio que tosco. El año pasado estuvieron en el Low Festival y es una suerte que tengamos otra oportunidad de verles.

3.- El Guincho

A veces nos sorprende que un artista quiera estar siempre por delante en sonidos y formas, sencillamente porque desgraciadamente no es algo común, pero para eso está El Guincho. Además de cuidar estilos y sonidos, haciendo un compendio de lo más actual en forma de colección de canciones, es capaz de vender su producto como una prenda de ropa utilizando las novedades tecnológicas que se le ofrecen en estos momentos. Es sin duda un artista del siglo XXI, algo que parece obvio, pero mirando el panorama musical actual en su conjunto, realmente no lo es tanto.

4.- Cosmen Adelaida

Cosmen Adelaida sonaron muy fuerte con su segundo disco “La Foto Fantasma”, donde reunían un buen puñado de canciones que ya fuera desde el post punk de toques nouevaoleros o el shoegaze salpicado de kraut, sorprendieron y se colaron entre los mejores de hace un par de cursos. Ahora estos madrileños llegan al FIB para mostrarnos aquel trabajo y no sabemos si con alguna sorpresa.

5.- Aries

Aries es el último de proyecto de Isabel Fernández (exElectrobikinis y exCharades), en el que ella misma cocina todos los ingredientes de unas canciones que rezuman la clase del pop californiano de los 60, tamizado por la psicodelia como la veía su idolatrado Brian Wilson y modernizado por los toques electrónicos de muchas de sus canciones. “Adieu or Die”, su tercer trabajo, es una muestra de la creatividad desbordante de esta chica y uno de los proyectos más reconfortantes de los últimos tiempos.

 

ASÍ TE CONTAMOS EL MAD COOL FESTIVAL 2016

JUEVES

Ayer certificó su nacimiento un nuevo festival en la capital, el Mad Cool Festival, una ciudad en la que hasta hace poco parecía imposible que siendo tan grande hubiera tan pocos eventos de este tipo (o que los que había desaparecieran) y en la que ahora parece haberse abierto la veda festivalera. No es que en otras partes no aparezcan festivales como el sarampión, pero lo de Madrid y Valencia en estas últimas temporadas recuerda a la abrupta aparición de complejos de edificios de caravista con piscina y pádel. No quiero ser conspiranoico, pero es una coincidencia que me llama la atención, ¿verdad Carmen? (si esto último no lo leen con tono de Iker Jiménez no lo entenderán)

El Mad Cool aparece de una forma muy especial, nace a lo grande. Es curioso que un festival nuevo sea tan ambicioso en su primera edición y consiga programar a dos de los reclamos más importantes del año (sin entrar a enjuiciarlos, ni compararlos con otros), como son Neil Young y The Who, además de un buen puñado de nombres internacionales (grandes, medianos y pequeños), así como una abundante aportación de artistas nacionales de los mismos calibres. Además, es reseñable el estilo musical que intenta englobar el festival, todos (o ninguno), algo mucho más al modo de festivales importantes americanos que europeos; donde se juntan viejas glorias, importantes nombres comerciales internacionales de diversos estilos, bandas foráneas indies con bastante buena prensa, bandas nacionales de moda que arrastran a mucho público, artistas emergentes del mismo target, e incluso bandas jóvenes underground (dentro de un límite, claro). El resultado es imposible de calibrar a priori, pero parece claro que se ha apostado a todos los números y tras esta primera edición, con los datos y el feedback del público, se intentará hacer una segunda edición más a medida. Si sigo pareciendo conspiranoico, perdónenme ustedes.

Tras todos estos “a prioris” comenzamos nuestra andadura en la Caja Mágica haciendo una rápida incursión en el enorme espacio abierto de los grandes escenarios, en el que los alemanes Milky Chance desarrollaban su batiburrillo buenrollista de indie folk con toques a veces reagge, a veces de electrónica suavecita, y vimos que la zona era magnífica. Amplitud, escenario y pantallas espectaculares, sensación de que iba a haber relativa comodidad para recibir a los grandes de cada noche y sensación de prescindibilidad de los que estaban en el escenario en ese momento. ¡Adios, Milky Chance!.

La siguiente decisión a tomar parecía difícil, pero en realidad no lo era: dejamos la pradera principal dónde iba a empezar Lori Meyers y nos marchamos a las cavernas de los escenarios cubiertos en los que actuaban The Kills. La justificación era sencilla: Lori Meyers estaban en el festival para hacer el mismo espectáculo, y tocar las mismas canciones, que en las últimas temporadas -¿Para cuándo nuevo disco?- (me chivan que durante su concierto comentaron que ya lo tienen grabado), mientras que la banda de Mosshart & Hince presentaban ante nosotros “Ash & Ice”, nuevo trabajo tras cinco años en barbecho.

Alison Mosshart de The Kills / Foto: Mad Cool Festival

Si en disco la mutación a un sonido menos sucio y más sintético es evidente, en directo los temas del nuevo disco de The Kills se integraron perfectamente en la apisonadora de post punk sexy del que son expertos (post punk sexy es una definición algo tosca, pero quienes les hayan visto en directo lo entienden). Alison Mosshart continúa siendo la mayor fiera sensual del rock and roll, sus espasmódicos bailes, sus movimientos felinos y su increíble y penetrante voz no tienen rival, y forma junto a Jamie Hince una pareja elegantemente arrolladora. Por poner un pero (hay que buscar las cosas negativas en los buenos conciertos, al igual que me esfuerzo en encontrar algo positivo en algunos conciertos infumables), a Hince le falló el sonido de la guitarra en un par de canciones, la buena noticia es que fue algo técnico y parece que su grave lesión en la mano está olvidada.

Además de para ver nuestra primera actuación en uno de los pabellones del recinto, este concierto nos sirvió para certificar el auténtico caos y las enormes colas que se sufrían en las barras (ya a primera hora), para ver un par de fallos en las pulseras cashless y para esquivar a cientos de personas que se dirigían en sentido contrario en el laberinto de hormigón de escaleras y pasillos de la zona cubierta (nada para lo que vendría después).

Tras salir del Escenario 3 me puse a correr pensando que quizá me había equivocado no saliendo a pillar sitio para ver a The Who que empezaban en menos de diez minutos, pero la zona abierta es claramente lo mejor del festival y llegué sin problemas (y sin querer profundizar más) a la altura de la torre de sonido, y escorado a su derecha me instalé mientras estos magos del rock&roll empezaban con “I Can’t Explain”. El ambiente era extrañamente calmado, y mucha gente parecía haber llegado allí directamente caída de un guindo, pero no voy a ser yo el que se queje de que le dejen disfrutar del gran sonido del escenario principal y de algunas de las mejores canciones de la historia. El concierto de The Who fue el mejor que se puede esperar de estos septuagenarios, el mejor y más digno espectáculo de entre todos los de su generación que o no están en forma, o se pierden en actuaciones efectistas más que efectivas. The Who se limitaron a tocar impecablemente lo mejor de su repertorio, dejando que la pantalla de detrás de la banda fuera la única concesión a la nostalgia, con fotos y metrajes de sus años dorados. Sin darnos cuenta, y sin apenas pausa, cayeron “Substitute”, “Who Are You”, una gran “The Kids Are Alright” con maravillosas imágenes de “Quadrophenia” y por supuesto “My Generation”. Daltrey y Townshend parecían contentos y así lo expresó el guitarrista, ejerciendo para estos menesteres de auténtica voz cantante. El cielo amenazante nos respetó y llegamos al ecuador con “I’m One” a punto de hacernos saltar las lágrimas; “¿hay alguien de 17 años entre el público? Para ellos va dedicada esta canción”, fue la forma de presentarla por Townshend.

Pete Townshed de The Who / Mad Cool Festival

Estos míticos abuelos demostraron que no necesitan alardes que perviertan tan magníficas canciones, que aunque no puedan hacer los antiguos derroches físicos son capaces de tocar y cantar con contundencia y solvencia, que es genial ser una leyenda, pero que lo mejor es seguir siendo una gran banda de rock –como muestra la interpretación de “Pinball Wizard”-. Con la explosión de “Baba O’Riley” y la energía al diez pensaba que aquello terminaba, pero tras presentar una banda en la que está Zak Starkey –el hijo de Ringo-, pusieron el broche final con los fuegos artificiales musicales de “Won’t Get Fooled Again” (no necesitaron unos reales a la segunda canción como Tame Impala). Extasiado me fui a cenar pensando que nada más que por lo que acababa de ver ya hubiera valido la pena pagar la entrada al festival. Hice cola un año para el baño, otro para la cerveza y otro para cenar, y tras eso me dispuse a ver a Garbage.

Roger Daltrey de The Who / Foto: Mad Cool Festival

Perdonen mi atrevimiento, pero después de certificar que el disco de retorno de Garbage es lo mismo pero peor, me fui a ver a The StrypesGarbage continúan con la misma garra sintética escrupulosamente estudiada, esa oscuridad milimetrada, etc etc. pero sin los hits pegadizos de sus dos primeros discos – nada más sonar “Stupid Girl” o “I Thin I’m Paranoid” la comparación se hizo evidente-, así que volver a ver a The Strypes tras hacerlo la semana pasada en el Festival de les Arts no me pareció un pecado. Además, tenía algo que comprobar. No me quedé a gusto con el concierto de los irlandeses en Valencia, y dudaba si era simplemente por ellos o por las circunstancias de la actuación –escenario al aire libre, mucha gente que pasaba por allí sin prestarles demasiada atención-, y efectivamente, en sala, con cercanía y con gente metida en su frenético rythm&blues acelerado la cosa fue muchísimo mejor. Miedo me dio escuchar un rato antes a una chica preguntarle a otra que quiénes era esos The Strypes que iban a ver, y esta responderle: “son como The Strokes”, pero allí realmente parecía que los que estaban sí que sabían de que iba esto. Mucho mejores cuando quieren ser Dr Feelgood o The Jam que cuando en su última época se acercan a Arctic Monkeys, pero en todo caso dieron un concierto redondo y sin respiro.

The Strypes / Foto: Mad Cool Festival

De la contundencia y aspereza de The Strypes, pasamos a la densidad atmosférica (parezco el hombre del tiempo) de Editors. La banda de Tom Smith ya no quiere ser Interpol, ya no practican post punk de radiofórmula y lo que quiere es ser unos U2 que llenen estadios de melancolía. Han suavizado su sonido, son mucho más etéreos, pero siguen conservando esa épica tan de moda que parece contentar a todos. A mí me parecieron un coñazo y me escapé un momento a uno de los cubículos de hormigón a escuchar a Hercules & Love Affair dar una lección de música de baile con clase y solvencia. Melodías acertadísimas, ritmos clásicos remodelados como si se inventaran ahora y una clase desbordante es lo que tienen estos norteamericanos. Les escuché expresar sus condolencias por las víctimas de Orlando y me fui a ver el último concierto grande de la noche: Vetusta Morla.

Vetusta Morla ya no están de gira pero, como todos los grandes reclamos, son capaces de interrumpir su descanso para continuar con el juego de esto de los festivales. Los madrileños se saben este tipo de conciertos al dedillo, ya han dado muchos, no en vano son los padres de una corriente del indie nacional que arrasa en cada plaza y es reclamado en cualquier evento que tenga la intención de recuperar la inversión.

Sus conciertos son misticismo, son himnos coreados por miles (el ambiente de su escenario un jueves de junio a las 3 de la mañana era espectacular), son lo que sabemos. Por mucho que guste, la propuesta no es valiente –por mucho que se llame así la canción con la que terminaron-, o al menos unos años después de su primer disco ya no lo es. Tras ellos tocaba retirada.

Vetusta Morla / Foto: Mad Cool Festivall

Para mañana dejo mi comentario sobre el tema de los horarios del Mad Cool Festival, servicios, buses y demás medios de vuelta a la civilización y continuaré meditando sobre la forma de pago porque traerá “cola”. No puede ser todo hoy, que me pierden interés.

VIERNES

Superviviente a la jornada de ayer – salir del recinto para volver al centro de la ciudad fue similar a huir de Alepo para entrar en Europa, pero vestido de hípster –, volví a la caja Caja Mágica cansado, pero esperanzado porque el Mad Cool había anunciado que había tomado nota de las deficiencias del jueves en cuanto al método de pago, al número de personas en barras y a la señalización en la zona de los escenarios cerrados.

Es loable tener los huevos de crear un monstruo de evento de este calibre desde la nada, programando a gran número de artistas –algunos míticos-, crear un recinto colorido -aunque extraño-, poner en marcha seis escenarios, un mercadillo, una zona de restauración variada, un sistema de pago geek etc. etc., pero con tantos asistentes si algunas cosas no funcionan al dedillo es normal ver casos de desesperación y desorientación a cada dos pasos que se da en el recinto. La valentía a veces se paga, pero es algo noble que merece respeto y un cierto margen de confianza.

Al llegar, el recinto lucía espléndido con el sol iluminando su colorido envoltorio, la todavía escasa gente daba la oportunidad de apreciar sin agobios cada rincón de la enorme explanada dónde se encuentran los dos escenarios grandes y la zona de restauración, mientras tanto Bigott ponía banda sonora a mi inspección. El maño se mecía a ritmo de swing y de indie folk freak y sin dejar de hacer sus peculiares juegos y bromas enfundado en un polo Adidas Ivan Lendl. Mirándole durante la actuación no pude evitar pensar que ese sería el aspecto del tenista checo si le dejaran unos años en una isla desierta.

Me quedé en el escenario grande para ver a Stereophonics (mi jornada iba a oscilar entre los dos tablados grandes), una banda que quizá merecía un poco más de prominencia en el cartel, por su importancia y porque este será su único paso por nuestro país este año.

La banda de un Kelly Jones absoluto protagonista, empezó con mucha energía, rock potente y garra con temas como su reciente “C’Est La Vie”, pero pronto se instaló en el lugar en el que se sienten más cómodos, los medios tiempos. “Indian Summer” y “White Lies” nos llevaron a “Maybe Tomorrow” –el primer clásico de la noche-, y de esta manera volvieron a repartir las canciones hasta “Have Nive Day” a mitad del concierto, y la esperadísima “Dakota” como colofón. Concierto equilibrado de una banda que sabe bastante de grandes eventos. No pasarán a la historia, pero son de una escucha amable y agradable. Amables, como la psicodelia de Temples, la lisergia más limpia y pop que se puede encontrar en esta nueva hornada del género de moda. Mucho, mucho tiempo han rodado con su primer disco – ya les vimos hace tres años en el FIB, antes de publicarlo -, pero esta vez nos dieron una pequeña muestra de lo que será la continuación de “Sun Structures” y que parece irá por el mismo camino. Temples es un grupo de suavidad extrema, glam sin uñas, psicodelia sin mucho ácido, pero bueno, son pegadizos –creo que con el 5,4 que les dieron en Pitchfork ya han tenido suficientes palos los pobres-.

Escenario Matusalem durante la actuación de Temples

Tras los británicos comencé a ponerme nervioso y fui a coger buen sitio para ver a Jane’s Addiction, unos rara avis dentro del cartel y posiblemente la banda más excitante de este primer Mad Cool Festival. Cuando parecía que iba a empezar su actuación, nos sorprendió la aparición del enorme humanoide articulado de La Fura dels Baus, una típica instalación móvil de las suyas, que recorrió en ida y vuelta la llanura verde lo que dura dos grabaciones de “Kannibalen” de Apashe. Cuando se marcharon los de La Fura entonces sí, saltó la grabación de “Señores y señoras, nosotros tenemos más influensia con sus hijos que tú tiene, pero los queremos. Creado y regalo de los Ángelis, Juana’s Adicsión” y Jane’s Addiction salieron con “Stop”, canción que abre “Ritual de lo Habitual”, disco que venían a autohomenajear.

En las primeras filas había mucho fan, mucha camiseta de SoundgardenRed Hot Chili Peppers y demás grupos contemporáneos de Jane’s AddictionPerry Farrel, vestido con un traje rosa con sombrero, y el tatuado Dave Navarro con chaleco y sombrero de cuero, cumplían sus roles a la perfección: el primero de maestro de ceremonias y el segundo de guitar hero.

Fue curioso ver la espantada de curiosos de las zonas cercanas al escenario, Jane’s Addiction son muy afilados y pueden tener pasajes demasiado hard rockeros o tribales demasiado densos si eres un aficionado al indie. Tocaron todo su tercer disco y mostraron todo lo que eran capaces de hacer cuando estuvieron a punto de comerse el mundo. El público disfrutó como loco de “Been Caugh Stealing” y con “Three Days” ejemplarizaron lo que son como banda: extensos y duros riffs de Navarro, contundencia tribal y ritmos funk mientras un par de bailarinas exóticas culebreaban entre los músicos. Farrel dirigía el discurso en cada momento, elegante y simpático, interpretando su cabaret personal y controlando los efectos de su voz el mismo desde el escenario, mientras que Navarro acuchillaba nuestros oídos. Y tras “Classic Girl”, con la que terminaron su repaso a “Ritual de lo Habitual”, llegaron los regalos extra: una versión de “Rebel Rebel”, “Just Beacause”, “Mountain Song” y “Jane Says”, la canción de la protagonista de las adicciones de su nombre.

No pasará a la memoria como un concierto concurrido, puesto que la dureza de la propuesta y el partido de la selección en las pantallas de la zona de comidas le restó bastante público, pero lo que está claro es que los que conocen su música se quedaron más que satisfechos.

El estilo poco “easy listening” de los angelinos convirtió sin necesidad de pensar mucho a Band of Horses en cabezas de cartel. La banda de Ben Bridwel tomándose ese papel al pie de la letra eligió empezar el repertorio de manera enérgica – nada que ver con el maravilloso pero sumamente taciturno concierto que ofrecieron hace unos años en el DCode -, y repartir la presentación de nuevas canciones como “Casual Party” “Solemn Oath”, “In a Drawer” o “Hag” entre increíbles clásicos como “Laredo”, “No One’s Gonna Love You”, “Is there a Ghost” o “The Funeral”, que fueron los momentos más emocionantes de la noche. Band of Horses vinieron a disfrutar y lo demostraron con creces, es indicador que incluso con la dureza de “The Funeral”, Bridwel no podía reprimir la sonrisa o dar algunos saltos. Fue el concierto de la noche.

Por salirme de los dos escenario principales y probar un poco otros estilos me acerqué a medio concierto de la banda de Seattle a ver un momento a Caribou, que por las redes parecía que lo estaban petando, pero al llegar a la puerta del cubículo me di inmediatamente la vuelta, había cientos de personas enfadadas por no poder entrar y amenazaba revuelta.

Electrónica era lo que nos quedaba por ver y era lo que continuaba en los dos escenarios grandes, pero una con dos caras de una misma moneda, por un lado unos The Prodigy con una fórmula agotada y agotadora, y unos Die Antworld que remodelan las mismas coordenadas para ser y sonar actuales. The Prodigy son la quinta esencia del tecno punk de rave que a ritmo de big beat nos voló la cabeza en los 90, pero siguen utilizando las mismas balas y cada vez hieren menos. Sin embargo, la fiesta que se montó en su concierto fue espectacular, porque para eso sirve su música, para sacar la energía y transformarla en calor.

Con los sudafricanos Die Antwoord cerramos nuestro recorrido, escuchándoles rapear sobre bases frenéticas, haciendo un derroche de contacto físico extremo, dándonos un poco miedo, pero imaginando una rave con chavales jóvenes, no con señores de cuarenta años, como sus predecesores en el escenario contiguo.

Die Antwoord

Camino a casa reflexionamos sobre un par de temas extramusicales; las colas para beber son menores, bueno, dentro de los recintos cerrados no; se sigue sin poder pagar en efectivo en barras como habían anunciado por la mañana (al menos a mí no me dejaron); lo de los aforos en los escenarios cubiertos (esos que son difíciles de encontrar porque están poco y mal señalados) es para hacérselo mirar, y te ponen las cosas tan complicadas que casi dan ganas de obviarlos y no ir en toda la noche. Aun así, la cosa pintó mejor que el primer día, también porque por el cartel de este viernes la gente estaba más dispersa. Veremos esta noche con Neil Young como claro aglutinador de atención.

neil young mad cool portada

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA SÁBADO

Ya lo puedo decir sin invocar al mal fario: ¡No nos hemos hundido en el Estanque de Tormentas de la China sobre el que pisábamos mientras veíamos los conciertos grandes! La verdad es que yo confiaba plenamente en ello, estaba tranquilo, hace años El Gran Wyoming era médico, pero yo era aparejador, y la mayoría de libros de resistencia de materiales que tenía en mi casa estaban firmados por Intemac –al igual que el informe técnico del montaje del Mad Cool Festival – y los tíos me parecían muy listos, tanto que me costó varios cursos entenderlos y aprobar. Aunque nadie quiere morir, también es cierto que es mejor hacerlo en un concierto que de una muerte banal –a Gaudí le atropelló un tranvía que iba a 10 km/hora -.

Esta última jornada era la más interesante sencillamente por una razón: el primer y único concierto de Neil Young en festival en nuestro país desde hacía bastante. Y bueno, sin necesidad de comparar a The Who o Jane’s Addiction con Neil Young, al menos el canadiense saca nuevos discos y cambia de espectáculos, aunque el grueso de sus conciertos sigan siendo sus clásicos.

Acorté la siesta para emprender el retorno a la Caja Mágica para ver a The London Souls. Este dúo de New York practica un magistral e incendiario rock pesado repleto de riffs y de soul, mucho más ledzeppelianos que The White Stripes y mucho más bluseros que The Black Keys, una auténtica joya. Ya tienen tres discos, pero entre el segundo y tercer disco frenaron su progresión, ya que tuvieron que parar por las lesiones que sufrió su cantante por culpa de un atropello. Les veremos la semana próxima de gira por salas, algo que es casi un milagro en bandas que pasan por festivales. No se los pierdan si pasan por su ciudad, háganme caso.

El relevo en el otro escenario grande – The London Souls tocaban en el Matusalem, el segundo exterior en tamaño- lo tomó un Gary Clark Jr. que solamente con “Bright Lights” ya nos tenía ganados. Fue un claro ejemplo de lo que fue el concierto, salió a interpretarla solo con cadencia blues ultrasensual y fue acoplando todas las piezas hasta un climax orgásmico; seis o siete minutos de canción que nos dejaron con la boca abierta. Este texano tiene solamente cuatro discos de estudio, todos bastante espaciados en el tiempo, pero ha participado en toda clase de grandes eventos y tocado con las mayores estrellas del firmamento musical, cosa que se nota en el escenario, porque tiene el control, de su show y de nosotros. Si el año pasado decíamos que Curtis Harding en el FIB estaba sobrado de calidad y rezumaba sensualidad, Gary Clark Jr. está unos peldaños por encima. El escenario principal ya presentaba una gran afluencia a las siete y media de la tarde, está claro que el artista norteamericano lo merecía, pero la edad de muchos de los presentes, y el nombre en sus camisetas, indicaba que ya había mucha gente guardando sitio para ver a Neil Young.

Por huir un poco del sol dominante y cruel, y porque en los escenarios cubiertos tocaban un par de las bandas que más nos interesaban, tanto por su música como tener una propuesta diferente al resto del cartel, nos fuimos a la sombra. Así que me encaminé a ver a DIIV o a Woods, todavía sin saber a cuál entraría.

Uno de los solapes menos entendibles y más crueles del festival era este, el de DIIV con Woods. Habiendo viejas glorias, grupos comerciales, electrónica indie y algunos grupos alternativos interesantes, no entiendo como no se pueden programar propuestas diferentes al mismo tiempo, en vez de hacer que toquen bandas que seguro que comparten público; algo así como programar solamente a dos DJs y hacer que pinchen en recintos diferentes los dos al mismo tiempo.

Finalmente me decidí por DIIV, porque me parecen fantásticos y tienen un nuevo disco tremendo, además a Woods ya les vi el año pasado en el Vida Festival. DIIV dijeron que era la última actuación de su gira por Europa y que no habían tenido tiempo de probar sonido, pero pronto lograron afinar la apisonadora sónica que les caracteriza. El único pero fue el volumen, escaso para una propuesta que debe empujarte como un viento de 150 km/h. Dream pop pasado por el filtro shoegaze, krautrock hipnótico y unos punteos de guitarra, que conducen la melodía de muchas canciones, cercanos al post rock son las herramientas que manejan como pocos. Si con “Oshin” me gustaron, con “Is The Is Are” me han conquistado. A punto de acabar, y mientras ellos se divertían jugando y correteando sobre el escenario, me marché para coger sitio en el escenario de Neil Young. Al salir del Stage 4 había una larga cola de gente que quería entrar y no podía, los crueles aforos. No es de recibo que un festival tengas tres escenarios en los que no puede entrar ni el 20% de las personas que han comparado entradas. ¿Tan poco confías en los artistas que programas en estos escenarios? Superado el tema del pago con la pulsera, esta es la herida sangrante que el Mad Cool Festival necesita resolver para una segunda edición.

DIIV

La expectación para ver a Neil Young & Promise of the Real se palpaba en el ambiente, se veía a gente que solamente había acudido al festival para este concierto y muchos jóvenes parecían curiosos por entender qué nos hacía estar tan nerviosos y emocionados esperando que saliera al escenario el viejo y huraño oso canadiense. En la espera vimos como unos operarios colgaban del techo unos enormes monitores –ya sabemos de la obsesión de Young con el sonido- y como unas chicas ataviadas de granjeras hacían una pequeña performance esparciendo semillas por el escenario y regando unas margaritas que había en algunos puntos estratégicos de un set el que había un desvencijado piano que parecía tener doscientos años y un pequeño órgano de iglesia.

Vista del Escenario Principal al comienzo del concierto de Neil Young

Neil Young salió al escenario solo para interpretar el set acústico que lleva haciendo durante toda la gira; nos desarmó con los primeros acordes de “After de Gold Rush”, nos hizo brotar las primeras lágrimas con “Heart of Gold” y “The Needle and the Damage Done” y señaló a la luna antes de invocar a “Mother Earth”. Ya con la banda que es Promise of the Real, formada por los hijos de su amigo Willie Nelson, empezó a desgranar el mejor country rock que nunca ha existido; “From Hank to Hendrix”, “Human Highway” o “Alabama” no fueron más que lecciones magistrales.

Si con las primeras canciones en acústico se hizo una pequeña criba de gente joven desubicada, con los primeros cortes en el que el rock progresaba y se extendía, otros tantos dejaron espacio para que avanzáramos unas filas hacia el mito viviente. “Down by the River” despertó el espíritu de los Crazy Horses, “Like a Hurricane” elevó nuestra alma en una espiral y “Rockin in the Freeworld” sonó a himno más que nunca. Las canciones podían durar 15 minutos, podían subir, bajar, apagarse, extenderse en los solos o en las progresiones, pero solo terminaban cuando Neil quería; su banda le seguía y le entendía a la perfección, demostrando ser el complemento perfecto. Saludaron y se marcharon después de dos intensas horas, pero salieron a hacer un bis a petición popular, algo que en los festivales solo se permite a gente tan grande como Neil Young. Pero Neil Young no es de hacer concesiones y en vez de hacer algo sencillo y efectista, nos regaló una intensa e interminable “Love and Only Love”. Tremendo.

Al terminar, toda la banda, incluido Neil, se juntaron en corro cogidos por los hombros y mostraron su felicidad saltando, incluido Neil. Para mí es uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida.

Neil Young

Tras esperar a que el bueno de Neil terminara lo que había venido a hacer, salieron los escoceses Biffy Clyro en el escenario contiguo. Perdónenme sus fans –antes de empezar a tocar había miles de personas aguardando su concierto- , pero a Biffy Clyro ya no me los creo. Han suavizado tanto sus melodías, suenan tan de estadio, tan coreables, que a mí me aburren. Una banda que hace más de una década parecían ser unos maestros del post-hardcore, ahora suenan grandilocuentes y edulcorados. Está claro que son auténticos virtuosos, que tienen un espectáculo demoledor, pero eso no lo es todo. Lo dicho, lo siento pero no.

Ya solamente quedaba la franja de dos actuaciones para marcharnos todos a casa y elegimos no tentar a la suerte y enfadarnos por no poder entrar en uno de los pabellones y quedarnos en modo descompresión con Two Door Cinema Club y Capital Cities. Los norirlandeses Two Door Cinema Club son unos clásicos en los festivales de nuestro país, con sus dos primeros discos les hemos visto en el FIB –el tercero saldrá en octubre- y siempre hemos tenido la misma sensación: si esto es el futuro del pop comercial, yo prefiero XXX (pongan en las XXX la muerte horrenda que prefieran). Está claro que todos hemos bailado alguna vez con “What You Know”, “Something Good Can Work”, “I Can Talk” o “Sun”, lo mismo que con “Safe and Sound” de Capital Cities, pero oigan, es lo que ponen en las discotecas “indies”. Aunque su indietrónica y su synth pop son agradables, demuestran lo equivocados que están todos aquellos que reniegan del pop de los 80, aquello era mucho mejor.

Este fue el final para un ambicioso nuevo festival que, a pesar de las quejas, nos deja cosas muy positivas. Entre las primeras, el caos del primer día por el fallo del sistema de pago, las largas colas en las escasas barras, y otros temas menores fáciles de solucionar y que solamente son fruto de la novatada. Lo que más preocupa y tiene peor solución es lo del aforo de los escenarios cerrados, que les pregunten a los fans de Caribou. Por la parte positiva, el espectacular recinto con dos escenarios grandes que rivalizan, y tal vez ganan, la comparación con cualquiera de nuestro país, y el haber conseguido programar a dos cabezas de cartel como The Who y Neil Young, y otros importantes nombres como Band of Horses o Jane’s Addiction. Espero que el año que viene se mantengan las cosas buenas (que son muchas) y se solucionen los pequeños problemas, yo seguramente estaré aquí de nuevo para verlo.

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA JUEVES

MAD COOL FESTIVAL 2016: CRÓNICA VIERNES

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

JANE’S ADDICTION NOS TRAEN DE NUEVO “RITUAL DE LO HABITUAL” 26 AÑOS DESPUÉS

 

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FIB 2016: CONFIRMACIONES / CARTEL POR DÍAS / ENTRADAS DE DÍA

Biffy Clyro, Skepta, DJ Shadow, La Habitación Roja, Young Fathers, El Guincho y FIDLAR son algunos de los grandes nombres que siguen uniéndose al cartel del FIB 2016, que se celebrará del 14 al 17 de julio, acaba de confirmar una nueva tanda de artistas,

También anunciamos el cartel por días en el que veremos a Muse, Kendrick Lamar, The Chemical Brothers, Major Lazer, Disclosure, Massive Attack, The 1975, The Maccabees, Jamie XX, Catfish And The Bottlemen y a muchos más sobre nuestros escenarios.

Conocidos por sus incendiarios directos, los escoceses Biffy Clyro estarán rockeando a todo gas en el escenario principal del Festival, donde escucharemos lo mejor de sus 3 discos de platino y las canciones de su inminente y rotundo nuevo álbum.

El flow mutante de los increíbles Young Fathers se posará en el escenario para mostrar el talento de una banda que no para de cosechar grandes comentarios a su paso. También estará el rapero Skepta, una de las estrellas del UK grime, en su primera visita a Benicàssim. Desde los EEUU recibiremos emocionados a una figura tan influyente dentro del hip hop y los breaks como Dj Shadow y a los reyes del skate – punk, FIDLAR, que por primera vez aterrizan en nuestro país.

Por su parte, La Habitación Roja volverá con su efusivo pop de guitarras mientras que El Guincho nos ofrecerá las virtudes de su inclasificable música. Lo mismo ocurrirá con el pop metamorfoseado de La Femme, el hip hop de 20syl & Mr. J. Medeiros present AllttA, el electropop de Le Galaxie y la clase de un dj como Marc Piñol.

DISPONIBLES LAS ENTRADAS DE DÍA Y ABONOS EN FIBERFIB.COM.

Ya están a la venta las Entradas de Día al precio de 35 / 60€ y de 3 Días al de 130€ para asistir al Festival.

Tanto estas como los Abonos de 4-Días, con 8 días de zona de acampada gratuita (Campfest) están disponibles en fiberfib.com y en Ticketmaster y sus canales habituales de venta. También se pueden adquirir abonos en dos cómodas cuotas gracias a nuestro plan de pago. Por otro lado, aún queda una cantidad muy limitada de Pases VIP y entradas para Villacamp, nuestra exclusiva zona de acampada.

Además sigue la venta de Abonos de 4-Días con un 15% de descuento para residentes en la Comunidad Valenciana que puedan acreditar dicha condición mediante su DNI o certificado de empadronamiento

Toda la información se encuentra en fiberfib.com y Ticketmaster

PROYECTO DEMO 2016 SIGUE ADELANTE.

Ya están cerradas las inscripciones para Proyecto Demo, nuestro concurso para grupos noveles y nuevos talentos organizado junto a Radio 3. El 11 de abril daremos los nombres de los treinta semifinalistas enel programa “Capitán Demoy el facebook oficial del concurso.

Más información aquí.

Visita www.fiberfib.com para conocer las últimas noticias del Festival, entradas y viajes.

El FIB 2016 ya contaba con Jamie XXKendrick LamarMajor LazerMuseThe Chemical Brothers, DisclosureMassive Attack,Bloc PartyMac DeMarcoMaccabeesThe 1975The VaccinesCatfish and The Bottlemen, HindsKero Kero BonitoSoledad VélezRamírez ExposurePerlita, Hanna Wants y Delorean.

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2015

ENTREVISTA A RAMÍREZ

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SEGUNDA TANDA DE CONFIRMACIONES DEL MAD COOL FESTIVAL

Tras el impacto de la nutrida tanda de confirmaciones con la que se presentaba el  Mad Cool Festival , que celebrará su primera edición el 16, 17 18 de junio en la Caja Mágica de Madrid, y que incluía al esperado y deseado Neil Young, hoy ha llegado el momento de continuar completando el cartel. Este nuevo anuncio se ha hecho a través del programa 180 grados de Radio 3 conducido por Virginia Díaz y está compuesto por ocho nuevos aristas: Biffy Clyro (en portada), Die Antwood, TemplesWalk Off The Earth, El Guincho, Woods, Bigott y Ben Miller Band.

Estos artistas se unen a los anteriormente confirmado por el Mad Cool Festival:

Neil YoungThe ProdigyTwo Door Cinema ClubJane’s AddictionBastilleJohn GrantBand of HorsesCaribouCapital CitiesFlumeStereophonicsKings Of ConvenienceDjango DjangoHercules & Love AffairMilky ChanceEnter ShikariGary Clark Jr., Michael KiwanukaBenjamin Francis LeftwichTwin AtlanticThe StrutsThe London SoulsLucy RoseNothing But ThievesVetusta Morla091Lori Meyers, L.A., Fuel FandangoAngel StanichCorizonas.

¿QUÉ NEIL YOUNG VEREMOS EN ESPAÑA?

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ASÍ TE CONTAMOS EL ARENAL SOUND

Tiene algo de spring break, esas vacaciones primaverales americanas en las que los estudiantes se abonan a la juerga y el desenfreno. El Arenal Sound es menos destroy, pero se ajusta al modelo. Miles de adolescentes de fiesta non stop en un recinto en el que la bebida varía de precio según la hora (de 14 h. a 18 h. es más barata), se prohibe a la prensa hacer fotos del camping (bajo contrato firmado) y no es extraño encontrarse con padres que dejan a sus tiernos infantes en la puerta del festival para pasar a recogerlos de madrugada. Como un resort o un parque temático, el Arenal Sound pone el espacio y la música, el resto es cosa de las hormonas, las ganas de divertirse y la capacidad de (des) control de cada uno. Bienvenidos a un nuevo concepto de festival, en el que un porcentaje muy elevado de público está más preocupado de hacerse el selfie de turno que de saber quién está sobre el escenario.

 

 

JUEVES

Bien es cierto que, cuando el grupo tiene tirón, la gente responde dándolo todo. Ocurrió a primera hora de la tarde del jueves, en el escenario principal, con La Pegatina. Si Mano Negra depuraron la patchanka, la banda catalana devalúa la fórmula (cumbia, reggae, rock, rumba, ska y lo que se tercie) hasta convertirla en pura y simple pachanga, en la que no falta ni uno solo de los tópicos asociados a la verbena. Invitaron a cantar a Santi Balmes (Love of Lesbian) en “Amantes de lo ajeno”, pusieron al público a bailar y terminaron provocando vergüenza ajena en la presentación de los diferentes componentes del grupo, que empezó con bromas a costa de “The Final Countdown” (Europe) o “We Will Rock You” (Queen) y terminó con el “Achilipú”, el “Borriquito como tú” y demás artillería pesada de fiesta mayor.

 

 

Mientras tanto, en el escenario de la playa, Zulú 9:30 tocaban para apenas un centenar de personas, ya que su propuesta musical es muy similar a la de La Pegatina, pero carecen de su capacidad de convocatoria. Se diría que un festival que hace sold out y cifra su asistencia diaria en más de cuarenta mil personas debería tener público a todas horas para todos los escenarios, pero como no se permite el acceso de comida al recinto, mucha gente abandona las instalaciones para abastecerse de alimento y bebida en el camping. De hecho, Elefantes tampoco despertaron gran expectación. Su inesperado regreso (no parece que hubiera hordas de fans reclamándolo) se nutrió mayoritariamente de público flotante, es decir, de gente que pasaba por delante del escenario camino de otro sitio. En las primeras filas, en todo caso, sí que se congregaron algunos seguidores fieles, que pudieron comprobar cómo Shuarma sigue poniendo todo de su parte para convertirse en el David Bowie barcelonés. Huelga decir que sin éxito éxito, claro.

 

 

El protagonismo catalán continuó con Els Amics de les Arts y su pop progresivo, que también convocó a un número reducido de público. Y es que ningún escenario volvería a lucir repleto hasta la llegada de Love of Lesbian. Asistir a dos conciertos suyos en menos de una semana (habían actuado el domingo pasado en el Low Festival) supone una dura prueba hasta para el cronista más curtido, pero allá que fuimos. Craso error. Ofrecieron más de lo mismo, con la única novedad de que un corte de luz les obligó a parar durante diez minutos. Balmes devolvió el detalle a La Pegatina invitándolos a compartir el escenario en “Víctimas del porno” y el resto fue como siempre: Citas a “Como yo te amo” (Raphael), imitación de Jorge Javier Vázquez, “Club de fans de John Boy”, “Si tú me dices Ben, yo digo Affleck”… El día de la marmota.

 

 

Una visita al escenario Negrita sirvió para comprobar que L.A. siguen cómodos cultivando el rock americano cantado en inglés y con ocasional espíritu power pop, como si Wilco se juntaran con R.E.M. y Tom Petty para pasar el rato. Dicho de otro modo: Sonido reconocible, ejecución intachable, algunas canciones resultonas y la inevitable sensación final de sucedáneo, porque es imposible que mejoren (o incluso igualen) a sus modelos.

 

 

Y así, como quien no quiere la cosa, casi a la una de la madrugada (hubo un ligero retraso en la programación a causa del corte sufrido por Love of Lesbian), salía al escenario Desperados la artista que justificó la jornada del jueves en Burriana. Porque Crystal Fighters reunieron más público, pero Azealia Banks fue la reina de la noche. Una artista internacional con fama de esquiva y en actuación exclusiva, que tras un warm up a cargo de su DJ apareció radiante en el escenario, acompañada de cuatro bailarinas y una pareja mixta de coristas (al fondo del escenario y poco iluminados). Una auténtica diva del nuevo siglo, que ni siquiera necesita un álbum (formato jubilado por internet) para disponer de prime time festivalero, y que es consciente de la época de culto a la personalidad en la que vive (su presencia en los visuales fue avasalladora). Puede que M.I.A. (su pase en el FIB sigue muy reciente) ofrezca un melting pot sonoro más completo, pero Azealia Banks no se queda atrás a la hora de hilvanar hits: “No problems”, “1981″, “Esta noche”, “Liquorice” o “Luxury” obligan a recordar a raperas de rompe y rasga que la precedieron, como Lil’ Kim, pero para cuando interpreta “212″ sobran las comparaciones. Voz, estilo, clase y actitud comprimidos en cincuenta concisos minutos.

 

 

El delirio llegaría, pasadas las 3 de la madrugada, con Crystal Fighters, que no tardan en tocar “LA Calling” como pura demostración de fuerza, elevando la temperatura a las primeras de cambio. Ataviados como en sus últimas visitas a nuestro país, a mitad de camino entre una tribu chamánica y una pandilla de crusties, desplegaron su idiosincrasia neohippie de inclinación raver utilizando las dos mejores armas de que disponen: Los coros y el ritmo. Con eso les basta (la txalaparta es mera anécdota) para rendir a sus pies a un público que les adora, y que además, a esas horas, es presa fácil ante argumentos como “Love Natural” y el resto de su repertorio. No pasarán a la historia, pero miles de españolitos recordarán dentro de unos años que se desmelenaron al son de sus canciones. Después de su show nos batimos en retirada.

 

VIERNES

Como consecuencia de la abrumadora reiteración de nombres que exhiben los festivales, las crónicas desde Burriana son selectivas, otorgando prioridad a artistas que actúan en exclusiva o que no han pasado anteriormente por otras citas estivales españolas este año. Por eso, el viernes, nos tomamos la libertad de pasar por alto a Sidonie, The Right Ons, Triángulo de Amor Bizarro o Izal, grupos que han actuado muy recientemente en Contempopránea, BBK Live, San San, Low, FIB, etc. y que ya han sido objeto de reseña en byTHEFEST. Así pues, nuestro picoteo del viernes comenzó con uno de los platos fuertes del Arenal Sound 2014: Miles Kane, buque insignia de la nutrida representación británica de la jornada.

 

 

Y lo cierto es que supo estar a la altura. Salió acompañado por su banda al son del “Loaded” de Primal Scream, arrancó con “Inhaler” y no dio tregua en la hora y cuarto que duró su concierto. Lo suyo es clase pop inglesa en una tradición que se inicia en los Beatles, pasa por The Who o Bowie y llega hasta Paul Weller, uno de sus modelos indiscutibles (no hay más que escuchar “You’re Gonna Get It”). Se sintió a gusto desde que pisó el escenario, y fue dejando caer perlas como “Counting Down The Days” o “What Condition Am I In?”, consciente de que en sus dos álbumes no hay material de relleno. En “First Of My Kind”, el teclista Ben Parsons se desdobló a la trompeta, para dar paso después a un “Give Up” en el que, como es costumbre, introdujeron un guiño a “Sympathy for the Devil” (The Rolling Stones), y tras “My Fantasy” llegaría un tramo final apoteósico, con “Don’t Forget Who You Are”, “Rearrange” y un largo “Come Closer”, que cerró un pase impecable, de gran nivel. Sin duda, el mejor de la jornada.

 

 

Los jóvenes Peace comparten bastantes influencias con Kane, y además les añaden otras sin demasiado disimulo, como The Cure (muy evidente en “Lovesick”). El único álbum de la banda de los hermanos Koisser prometía una actuación refrescante y sin complejos, que sin embargo dejó un sabor de boca agridulce al poner en evidencia que todavía están buscando una identidad propia. Del acento bailable que toman prestado a Foals (“Wraith”) al toque afro deudor de Vampire Weekend (la guitarra de “Bloodshake”), apuntan maneras en todas las direcciones a las que parecen dirigirse, pero da la sensación de que todavía no saben a qué carta apostar el indudable potencial que poseen. En todo caso, una estupenda oportunidad para ver a una banda en crecimiento que puede deparar muchas alegrías en el futuro.

 

 

La siguiente cita en el escenario principal era con Biffy Clyro. Como Miles Kane y Peace, no lograron llenar, pese a lograr una notable respuesta de público, circunstancia que vuelve a poner sobre la mesa las reflexiones a propósito de la primera jornada del Arenal Sound: ¿Dónde están los famosos “sounders” durante los conciertos? Pues de botellón en el camping (y en las calles), a la espera de que los disc jockeys tomen el recinto. Pero vamos con la banda escocesa. La Wikipedia define “mascletà” como “un disparo pirotécnico que conforma una composición muy ruidosa y rítmica”, y lo cierto es que no hay mejor manera de explicar cómo fue el concierto del trío, que en vivo se amplía a quinteto. Basado en pilares como una imagen efectista y un apabullante sonido, el directo de Biffy Clyro es una descarga metálica en toda regla, barnizada de rock alternativo para penetrar mejor en el mercado mainstream, pero cortada por el mismo patrón que la de Muse. Es decir, tan sobrada de desmesura como vacía de contenido. Lo cual no quiere decir que Simon Neil no pusiera toda la carne (y los tatuajes) en el asador. Lo suyo fue una ración de grandilocuencia “Biblical”.

 

 

Antes de encarar la recta final del día, el picoteo del viernes incluyó un somero vistazo a los georgianos LOUDspeakers, uno de los ganadores del concurso de grupos del festival, que desgranaron sus oscuras melodías de inspiración post-punk ante un número muy reducido de espectadores. También una visita al escenario Negrita, para constatar que Estereotypo son, hoy por hoy, la versión española de Rinôçérôse (y que pueden cargarse “Love Me Do” sin pestañear).

 

 

Casi a las 3 de la madrugada, llegó el turno de The Wombats, ese trío de Liverpool cuyos miembros parecen salidos del club de empollones del instituto. Para no romper la tradición de la jornada, también ellos se miran en la historia del pop británico, que asumen sin otra intención que ser un eslabón más de la cadena. Divertidos, saltarines e inocuos, se alimentan de britpop con algún aliño electro, que convierten en canciones tan dignas como carentes de especial encanto, una banda sonora ideal en el contexto de un festival en el que la música no deja de ser un ingrediente más, y no necesariamente el de mayor importancia: Durante el concierto de Biffy Clyro, se pudo ver a Miles Kane en la zona VIP. En el FIB, no hubiera podido dar un paso sin que alguien le abordara. En el Arenal Sound, la única chica que se le acercó con un móvil fue para pedirle que le sacara una foto con una amiga. ¿Hemos dicho ya que este es un festival diferente?

 

SÁBADO

Mientras la chavalería se dedica a sacar el máximo partido al móvil (¿serán las empresas de telefonía las mayores beneficiadas de los festivales?), los grupos continúan actuando en los diversos escenarios de un Arenal Sound dividido en dos mitades: Por un lado, los conciertos; por otro, las suelas del calzado deportivo en combustión, que dicho sin pedantería es, pura y simplemente, quemar zapatilla. Los primeros se desarrollan en horario de tarde y noche, con desigual asistencia de público. Lo segundo reclama su jurisdicción de madrugada, y reúne a miles de “sounders” frente al disc jockey de turno hasta que vuelve a salir el sol. Burriana, a way of life.

 

 

Nuestro picoteo del sábado comenzó con Russian Red. Aunque disponía de hora y cuarto, ofreció unos ajustados cincuenta minutos en la línea de sus pases en el 101 Sun Festival y La Mar de Músicas. La formación de cuarteto arropa mejor sus canciones, y su voz sigue siendo el eje sobre el que pivota un repertorio en el que se echan en falta hits, pero que ha ganado mucho en empaque eléctrico. Lo que no cambia es su escasa capacidad para empatizar con el público, incluso cuando suelta la guitarra y se aventura por el escenario micro en mano. En todo caso, su concierto fue un simple aperitivo (ya que vamos de tapas) comparado con el ciclón que nos esperaba en el escenario principal.

 

 

Nadie estaba preparado para Matt and Kim. La expectación era más bien escasa cuando salieron a un escenario enorme en el que solo se veía, en un pedestal, un teclado y una batería. Y entonces aparecieron Matt Johnson (nada que ver con el mítico líder de The The) y Kim Schifino para redefinir el concepto de espectáculo pop. Que ella se ocupe de la batería podría servir para establecer comparaciones con The White Stripes, pero todo lo que en Meg White era discreción y mesura se convierte aquí en extraversión y descaro. Es cierto que “Lightning”, su cuarto y último disco, no es su mejor trabajo, pero su directo es dinamita pura. Desde que arrancan con “Overexposed”, exhiben una aplastante ironía que cuestiona la papilla mainstream utilizando sus mismas armas, para poner en pie un show repleto de momentos memorables. El reparto de globos para que el público los lance al aire en la rotunda “Now” (creando un efecto digno de las celebraciones que montan los Flaming Lips) es solo uno de los múltiples recursos con los que obtienen la meta deseada: Convertir su actuación en una fiesta, en la que la gente participa coreando la estupenda “Let’s Go”, Kim se carga la corrección política animando a todo el mundo a practicar sexo o depuran el minimalismo pop a ritmo de negras en “Don’t Slow Down” (otro temazo irresistible).

 

 

Ojo: La juerga, que es descomunal (Kim acaba de pie entre el público, sostenida por la gente), no va en detrimento de un contenido musical abundante en proteínas, desde su alto octanaje hip hop (rítmo, actitud) hasta un uso prodigioso de los snippets (fragmentos de otros temas reutilizados a conveniencia), que incluye citas al “Ignition” de R. Kelly, el socorrido “The Final Countdown” (con una intención radicalmente diferente a como lo utilizó La Pegatina el jueves), “Big Spender” (del musical “Noches en la ciudad”) o la magistral “Push It” (Salt-n-Pepa). Como buenos hijos de la cultura del sample, cortan, pegan y colorean a velocidad de vértigo, y además tienen canciones como “Daylight” o “It’s Alright”, escogidas para cerrar su extenuante actuación, que en manos de The Wombats (por citar un grupo que también ha participado en el festival) no pasarían de ser pequeños ejercicios indie-pop, pero que en las de estos dos majaras de Brooklyn se convierten en auténticos acontecimientos. Boca abierta y ojos como platos.

 

 

Seguramente fue el acelerón anímico provocado por Matt and Kim, pero el caso es que los daneses The Asteroids Galaxy Tour nos cayeron en gracia. Mette Lindberg recuerda poderosamente a la Debbie Harry de finales de los setenta, sensación que se refuerza gracias a algunas canciones de aire disco y bajo elástico como “Heart Attack” (que no “Heart of Glass”). Las trompetas (virtuales, tocadas desde el teclado) de “The Golden Age” conectan su propuesta con el revival neosoul, pero es un espejismo que, por fortuna, dura poco en directo, aunque parezca la razón de ser de sus discos. Porque cuando interpretan temas como “Inner City Blues” están más cerca de las cadencias narcóticas de “Screamadelica” (Primal Scream) que del pastiche retro. Habrá que estar atentos a su nuevo álbum (del que tocaron algún tema) para ver si trasladan al estudio ese ocasional trance opiáceo que son capaces de producir en vivo.

 

 

Camino del escenario principal nos asaltó una de esas reflexiones de baratillo que provocan los festivales. Y es que Placebo se presentaban como cabezas de cartel de la jornada (y no sería descabellado decir que también del festival) y, sin embargo, parecían un grupo viejo (acaban de cumplir veinte años) en el contexto del Arenal Sound. Quizá las derivaciones soul de The Asteroids Galaxy Tour y el remozado sonido mod de Miles Kane puedan ser calificados como retro, pero probablemente el de Burriana es el único festival español que no recurre a la nostalgia incorporando grupos veteranos reunificados o viejas glorias en mayor o menor estado de decrepitud. Sí, entre los grupos españoles del cartel abunda el relleno y la medianía, y quizá la selección internacional no sea de campanillas, pero se centra en bandas de trayectoria todavía corta, formaciones nacidas casi en su totalidad en el nuevo siglo, que representan, para bien o para mal, el “ahora” (o una parte de ese ahora) de la música pop. Un dato a tener en cuenta cuando sus competidores (todos de mayor prestigio) recurren al “antes” con frecuencia cada vez mayor.

 

 

Cerrado el paréntesis reflexivo, conviene aclarar que Placebo fue el grupo que más gente reunió y que ofrecieron un show intachable. Seis músicos en escena, una escenografía notable (especialmente efectivas las pantallas en la parte superior del escenario) y un repertorio al que algunos le achacaron la ausencia de hits del pasado, pero que tenía sentido si lo que deseaban era reivindicar su último trabajo, que recupera su sonido inicial y es el motivo por el que están de gira. Así que empezaron con “B3″ (una de sus canciones más Smashing Pumpkins) y acto seguido enlazaron “For What It’s Worth” y “Loud Like Love” (que da nombre al álbum). “Scene of the Crime”, “A Million Little Pieces” o “Exit Wounds” fueron otros de los temas nuevos que interpretaron, y solo se permitieron mirar atrás recurriendo a “Meds”, del que tocaron “Space Monkey”, “One of a Kind” o “Song to Say Goodbye”, entre otras. Nada de su debut y solo “Every You Every Me” y “Special K” de su primera etapa. En el bis, una versión de “Running Up That Hill” (Kate Bush), “Post Blue” e “Infra-Red”. Ovación y vuelta al ruedo avalada por sus fans, aunque en realidad su discurso sonoro resulta bastante monocorde y no presenta demasiados motivos para el entusiasmo objetivo.

 

 

Los suecos The Royal Concept recogieron parte del público de Placebo al tomar el relevo en el escenario Negrita. Todo lo que tienen de majos, entusiastas, saltarines y fashion lo transmiten a un repertorio que suena como si Phoenix hubieran nacido para ser ídolos teen-pop. “On Our Way”, “D-D-Dance” o “Gimme Twice” son canciones resultonas, y aunque David Larson abusa del vocoder, no es óbice para que cause estragos entre las jovencitas de las primeras filas (sobre todo, cuando se despoja de la camisa y baja al foso). Como ocurre con la mayoría de bandas de su país, son un sucedaneo más o menos afortunado de sus modelos anglosajones (en este caso, francés). Aprovecharon para felicitar al público español por tener nuevo rey (ejem), solventaron algún que otro ligero contratiempo de sonido y se lanzaron de cabeza al ritmo sincopado, recurso infalible para poner a bailar a la audiencia adolescente, que respondió al reclamo con entusiasmo.

 

 

La última parada del día fue en el escenario principal, con Buraka Som Sistema. Batería, kit de percusión, laptop y tres vocalistas (dos hombres y una mujer) para desplegar el kuduro progresivo que caracteriza a la formación portuguesa. Una mezcla de afrobeat, ragga, zouk antillano y kizomba angoleño que con canciones como “Hangover” lanza a la estratosfera a un público que reacciona como el perro de Paulov ante el estímulo bailable, y al que llegada la madrugada le da igual ocho que ochenta. Lo cual no quiere decir que la propuesta del grupo fuera de perfil bajo. Más aún: por el mero hecho de buscarle los tres pies rítmicos al gato en un entorno en el que prima el recurso fácil (o ritmo machacón, o subidón subidón), vale la pena destacar su enérgica actuación. Después llegarían Boys Noize, pero para entonces el comando byTHEFEST había emprendido la retirada.

 

DOMINGO

El festival bajó el telón dejando un sabor agridulce, ya que si la jornada del sábado destacó por las sorpresas, la del domingo estuvo marcada por las decepciones. Pero vayamos por partes, porque el día empezó muy bien, gracias a El Columpio Asesino. Hay que ver cómo ha crecido la banda navarra desde aquellos primeros discos en que coqueteaba con el indie o el sonido Manchester. “Ballenas muertas en San Sebastián”, su último (y mejor) álbum, ha completado el giro apuntado en “Diamantes”, y su directo es de una solidez aplastante. Abren con “Babel” y “Escalofrío”, con ecos de Suicide y krautrock que han asimilado con absoluta naturalidad. De hecho, la electrónica asume el protagonismo, pero el show no es una fiesta. Las canciones de El Columpio Asesino hablan de coches bomba y de mochilas abandonadas en estaciones, mientras Cristina Martínez fustiga un pad de percusión electrónica. Música acorde con tiempos sombríos, que la propia Cristina y Álvaro Arizaleta recitan más que cantan, y en la que no hay lugar para concesiones. Como mucho, la trompeta de “Edad legal” (a cargo del teclista Íñigo Sola) y un tramo final en el que el alucinado público adolescente que asiste a su pase puede soltar la presión acumulada con “Toro”, su tema más conocido. Magníficos.

 

 

Reciente aún su actuación en el Bilbao BBK Live, los londinenses Bastille llegaron al Arenal Sound para mostrar el reverso de El Columpio Asesino. Lo que en los españoles es densidad sonora, actitud y compromiso, en los ingleses se convierte en puro escapismo. Reunieron a una gran cantidad de público en el escenario grande y salieron al son de la sintonía de “Twin Peaks” (Angelo Badalamenti), que para eso tienen un tema titulado “Laura Palmer”, pero desde que comenzaron con “Bad Blood” y “Weight of Living, Pt. II” quedó claro que son una boy band enmascarada de promesa synth-pop. Su estética, la imagen que proyectan, los bailes de Dan Smith, las melodías y el tratamiento vocal de las canciones van en una dirección muy clara, y las hordas de jovencitas que les aclamaban en las primeras filas demuestran que la fórmula les ha funcionado. Otra cosa es que su propuesta sonora posea alguna solidez. Que no es el caso. Del puñetazo de realidad servido por El Columpio Asesino pasamos sin solución de continuidad a temas trufados de coros de estadio que sustentan proclamas como “You Will Live Forever” (en “Poet”). El final, con “Of The Night” (especie de spin-off de “The Rhythm of the Night”, de Corona) y “Pompeii”, ratificó su triunfo entre una chavalería que, al terminar su concierto, huyó masivamente hacia el camping, de donde ya no volvería hasta bien entrada la madrugada.

 

 

Ese fue el motivo por el que FM Belfast empezaron su actuación ante un público más bien escaso. Aunque quizá otra de las razones sea la música que sonaba por los altavoces para amenizar la espera. Abramos paréntesis. Queridos técnicos de sonido del mundo: Ya sabemos que “In the Air Tonight”, de Phil Collins, suena fabulosa por los potentes altavoces de los grandes equipos, y que debe ser la grabación sonora más perfecta que existe, pero, de verdad, es horrible. No insistáis. Basta. Por favor. Y, ya puestos, lo mismo vale para los temas de Dire Straits. Cerramos paréntesis. La banda islandesa (curiosa la fijación de los programadores del Arenal Sound con los países nórdicos), que este año también ha pasado por el Sónar, salió al escenario dispuesta a darlo todo. De hecho, hasta se diría que iban pasados de revoluciones. Como unos !!! (Chk Chk Chk) de garrafón, abonados al trazo grueso, comparten con Matt and Kim, que habían actuado el sábado, el gusto por el snippet, pero mientras que el dúo de Brooklyn lo utiliza como recurso irónico, para FM Belfast es un gancho populista. Así, el público, que mayoritarimante no conoce “Brighter Days”, puede levantar el puño y asentir satisfecho cuando la convierten en “Wonderwall” (Oasis). La operación se repite en “Nicole” con el “Pump Up The Jam” de Technotronic (elección lógica, ya que su sonido deriva hacia el eurodisco) o en “I Don’t Want to Sleep Either” con “(You gotta) Fight for your right (to party)”, de Beastie Boys, mientras otros temas propios como “DeLorean” o “Everything” pasan más desapercibidos, pese al despliegue bailable y de cariz humorístico que se gasta el grupo liderado por Lóa Hlín Hjálmtýsdóttir y Árni Rúnar Hlöðversson (sí, sus nombres son bastante más intrincados que sus canciones). Al final, tanto va el cántaro a la fuente (la lista de préstamos se amplía con el “Bring the Noise” de Public Enemy) que termina por romperse, y la cita anecdótica se come literalmente el discurso principal cuando les da por regresar al escenario y abrir el bis con “Welcome to the Jungle” (Guns N’Roses). A mitad de “Lotus” (su particular versión del “Killing in the Name of” de Rage Against The Machine), y como sobrepasaban el tiempo de actuación asignado, les cortaron el sonido. Por pesados.

 

 

No obstante, la gran decepción de la noche llegó de la mano de Mando Diao. Es evidente que en “Aelita”, su último disco, ya no queda nada de aquel simpático grupo de garage que fueron en sus comienzos (nada extraordinario, por otra parte), pero verlos aparecer en escena y pensar que habían sido captados por una secta fue todo uno. No ayudó el místico discurso inicial sobre un amigo muerto de cáncer hace un año, ni unos trajes diseñados por su peor enemigo, ni una escenografía que parecía una reproducción de la Fortaleza de la Soledad de Supermán construida por un artista fallero. Siendo benévolos, se diría que los suecos buscaban un impacto glam. Siendo crueles, que se han apuntado a la cienciología. En cualquier caso, entraron en materia musical con “God Knows” y la cosa tampoco mejoró. Inevitable recordar a los noruegos A-ha escuchando el barnizado sintético que han dado a su repertorio con objeto de amoldarlo al cariz bailable de su sonido actual. Para cuando tocaron “Sweet Wet Dreams” (con un arreglo de guitarra española que apesta a tópico) la rechifla era general, exceptuando a los incondicionales, que lo son, lógicamente, de su etapa más reciente, y que pudieron saltar a gusto con “Gloria”, que puso el cierre, y con un bis en el que tocaron “Dance With Somebody” y “Black Saturday”. Verlo para creerlo.

 

 

Los ingleses Circa Waves tenían todos los números para convertirse en la revelación del día. Insultántemente jóvenes, debutaban en España sin haber publicado aún su primer álbum, pero con un puñado de singles que les han convertido en una de las promesas de la escena anglosajona. Ya hay quien asegura que son los nuevos Strokes, y escuchando “Young Chasers” habría que darle la razón. Pero también recuerdan a The Kooks, Vaccines o Libertines (“Get Away”). Efectivamente, suenan a cualquier cosa menos a ellos mismos. En todo caso, la personalidad la pueden adquirir con el tiempo, porque todo lo demás lo tienen: Frescura, contundencia, repertorio (presentaron bastante material nuevo) y concisión: En 35 minutos habían terminado. Convincentes, aunque todavía demasiado miméticos.

 

 

Disc jockeys aparte (no, no amanecimos en la playa), quedaba por ver a los sudafricanos Die Antwoord, razón de la visita a Burriana de no pocos “sounders”, que reventaron el escenario principal para asistir a una demostración de fuerza que, sin embargo, supo a poco. Porque Ninja y Yo-Landi Vi$$er ofrecieron una ración de hip hop intachable, rapeando con flow y actitud agresiva sobre las bases del efectivo DJ Hi-Tek, pero de un grupo con su trayectoria visual previa (sus notables clips) se esperaba una performance más espectacular. No faltaron hits como “Enter the Ninja”, “I Fink U Freeky”, “Baby’s on Fire” o ese “Pitbull Terrier” en el que samplean a Goran Bregovic. Tampoco el talante tan particular que exhiben, que ellos denominan zef y que conjuga el sonido rave de los noventa con el orgullo white trash. Su presencia impone, cuando suben los bpm’s arrollan a todo el que se ponga por delante, y la voz de rata histérica de Yo-Landi contribuye a crear un ambiente psicótico que, de alguna manera, convierte el show en una ceremonia que transmite cierto peligro y hasta un componente insano, que enloquece a un público entregado de antemano. Dan miedo, y al mismo tiempo son conscientes de su condición de producto pop de masas. El signo de los tiempos. El año que viene, más.

 

Fotos: Liberto Peiró

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CRÓNICA ARENAL SOUND: VIERNES

Ya lo advertimos en el reportaje previo dedicado al Arenal Sound: Como consecuencia de la abrumadora reiteración de nombres que exhiben los festivales, las crónicas desde Burriana son selectivas, otorgando prioridad a artistas que actúan en exclusiva o que no han pasado anteriormente por otras citas estivales españolas este año. Por eso, el viernes, nos tomamos la libertad de pasar por alto a Sidonie, The Right Ons, Triángulo de Amor Bizarro o Izal, grupos que han actuado muy recientemente en Contempopránea, BBK Live, Low, FIB, etc. y que ya han sido objeto de reseña en byTHEFEST. Así pues, nuestro picoteo del viernes comenzó con uno de los platos fuertes del Arenal Sound 2014: Miles Kane, buque insignia de la nutrida representación británica de la jornada.

 

Miles Kane

 

Y lo cierto es que supo estar a la altura. Salió acompañado por su banda al son del “Loaded” de Primal Scream, arrancó con “Inhaler” y no dio tregua en la hora y cuarto que duró su concierto. Lo suyo es clase pop inglesa en una tradición que se inicia en los Beatles, pasa por The Who o Bowie y llega hasta Paul Weller, uno de sus modelos indiscutibles (no hay más que escuchar “You’re Gonna Get It”). Se sintió a gusto desde que pisó el escenario, y fue dejando caer perlas como “Counting Down The Days” o “What Condition Am I In?”, consciente de que en sus dos álbumes no hay material de relleno. En “First Of My Kind”, el teclista Ben Parsons se desdobló a la trompeta, para dar paso después a un “Give Up” en el que, como es costumbre, introdujeron un guiño a “Sympathy for the Devil” (The Rolling Stones), y tras “My Fantasy” llegaría un tramo final apoteósico, con “Don’t Forget Who You Are”, “Rearrange” y un largo “Come Closer”, que cerró un pase impecable, de gran nivel. Sin duda, el mejor de la jornada.

 

Miles Kane, dándolo todo

 

Los jóvenes Peace comparten bastantes influencias con Kane, y además les añaden otras sin demasiado disimulo, como The Cure (muy evidente en “Lovesick”). El único álbum de la banda de los hermanos Koisser prometía una actuación refrescante y sin complejos, que sin embargo dejó un sabor de boca agridulce al poner en evidencia que todavía están buscando una identidad propia. Del acento bailable que toman prestado a Foals (“Wraith”) al toque afro deudor de Vampire Weekend (la guitarra de “Bloodshake”), apuntan maneras en todas las direcciones a las que parecen dirigirse, pero da la sensación de que todavía no saben a qué carta apostar el indudable potencial que poseen. En todo caso, una estupenda oportunidad para ver a una banda en crecimiento que puede deparar muchas alegrías en el futuro.

 

Peace

 

La siguiente cita en el escenario principal era con Biffy Clyro. Como Miles Kane y Peace, no lograron llenar, pese a lograr una notable respuesta de público, circunstancia que vuelve a poner sobre la mesa las reflexiones a propósito de la primera jornada del Arenal Sound: ¿Dónde están los famosos “sounders” durante los conciertos? Pues de botellón en el camping (y en las calles), a la espera de que los disc jockeys tomen el recinto. Pero vamos con la banda escocesa. La Wikipedia define “mascletà” como “un disparo pirotécnico que conforma una composición muy ruidosa y rítmica”, y lo cierto es que no hay mejor manera de explicar cómo fue el concierto del trío, que en vivo se amplía a quinteto. Basado en pilares como una imagen efectista y un apabullante sonido, el directo de Biffy Clyro es una descarga metálica en toda regla, barnizada de rock alternativo para penetrar mejor en el mercado mainstream, pero cortada por el mismo patrón que la de Muse. Es decir, tan sobrada de desmesura como vacía de contenido. Lo cual no quiere decir que Simon Neil no pusiera toda la carne (y los tatuajes) en el asador. Lo suyo fue una ración de grandilocuencia “Biblical”.

 

Biffy Clyro

 

Antes de encarar la recta final del día, el picoteo del viernes incluyó un somero vistazo a los georgianos LOUDspeakers, uno de los ganadores del concurso de grupos del festival, que desgranaron sus oscuras melodías de inspiración post-punk ante un número muy reducido de espectadores. También una visita al escenario Negrita, para constatar que Estereotypo son, hoy por hoy, la versión española de Rinôçérôse (y que pueden cargarse “Love Me Do” sin pestañear).

 

The Wombats

 

Casi a las 3 de la madrugada, llegó el turno de The Wombats, ese trío de Liverpool cuyos miembros parecen salidos del club de empollones del instituto. Para no romper la tradición de la jornada, también ellos se miran en la historia del pop británico, que asumen sin otra intención que ser un eslabón más de la cadena. Divertidos, saltarines e inocuos, se alimentan de britpop con algún aliño electro, que convierten en canciones tan dignas como carentes de especial encanto, una banda sonora ideal en el contexto de un festival en el que la música no deja de ser un ingrediente más, y no necesariamente el de mayor importancia: Durante el concierto de Biffy Clyro, se pudo ver a Miles Kane en la zona VIP. En el FIB, no hubiera podido dar un paso sin que alguien le abordara. En el Arenal Sound, la única chica que se le acercó con un móvil fue para pedirle que le sacara una foto con una amiga. ¿Hemos dicho ya que este es un festival diferente?

Fotos: Liberto Peiró

NINJA AND YO-LANDI

COMIENZA EL ARENAL SOUND

Quinta edición del Arenal Sound y nuevo éxito incontestable: Entradas agotadas más de una semana antes del comienzo del festival. La cita de la playa de Burriana (Castellón) ha sabido encontrar a su público (adolescentes en periodo vacacional y con ganas de fiesta) y se ha convertido en el festival low cost más importante del país. Si tienes un grupo en España y no actúas allí, no existes. Su capacidad de atracción es de tal magnitud, que este año la organización ha tenido problemas con el Ayuntamiento de la localidad por querer ampliar la capacidad del recinto. Y es que esa es otra característica del Arenal Sound: No hay año sin polémica. Si en ediciones anteriores fueron los tuits de los asistentes mostrando imágenes de las deficientes infraestructuras (servicios, camping), esta vez ha sido el tira y afloja con las autoridades, que exigían un aforo acorde con los planes de desalojo previstos, sobre todo para evitar que se repitan las complicaciones del año pasado durante el show de Steve Aoki, en el que se produjeron evacuaciones por motivos de seguridad.

 

 

La intención, en todo caso, es reunir a sesenta mil personas por día en el recinto de la playa. Y el medio para conseguirlo, un maratón de conciertos que se pone en marcha hoy, martes 29, y se prolonga hasta el domingo, 3 de agosto. Seis días, más de cien grupos nacionales (abrumadora mayoría) e internacionales (bastante menos). Porque en el Arenal Sound mandan las cifras. Cuanto más grandes, mejor. Es, por encima de todo, el festival de la cantidad. De hecho, su cartel parece confeccionarse por acumulación, con tandas de confirmaciones a lo largo de la temporada que incluyen hasta veinticinco nuevos artistas de diferentes estilos y procedencias, aunque con una especial predilección por la fórmula mágica del verano: Pop rock indie de corte convencional para las tardes y las noches, y electrónica bailable de cara a las madrugadas. Se avecina una semana de diversión con banda sonora de fondo.

 

 

Poco a poco, la alineación internacional del Arenal Soun va creciendo. Y como todo festival español que se precie, en un momento u otro debe acoger a Placebo. El trío británico liderado por Brian Molko, que a nivel musical hace honor a su nombre, es un clásico del verano español y llega en buen momento, ya que ha agotado las entradas para su concierto del día 30 de julio en el Palacio de los Deportes de Madrid. En Burriana aterrizarán el 2 de agosto, para presentar “Loud like love”, el disco que editaron el año pasado.

 

 

Otra banda con predicamento entre la chavalada estatal es Biffy Clyro, contundente trío escocés encabezado por Simon Neil, que demuestra haber escuchado los discos de Nirvana hasta la saciedad, pero también los de Metallica o Sunny Day Real State, con lo que sus canciones se mueven entre el grunge, el metal y el post-hardcore. Acaban de editar “Similarities”, un disco que recoge caras B publicadas anteriormente en sus singles.

 

 

Pretender que la norteamericana Azealia Banks publique su anunciado primer álbum después de tantos anuncios incumplidos comienza a carecer de sentido, así que lo mejor es prepararse para disfrutar de su show colorista, siempre que no decida cancelar su visita, como ha hecho anteriormente en otros festivales españoles. Cuando cumplió (Día de la Música 2012), valió la pena.

 

 

Los sudafricanos Die Antwoord son otro de los reclamos internacionales del festival. Sonido rave-rap de la mano de los impactantes Ninja (Watkin Tudor Jones) y Yo-Landi Vi$$er (Yolandi Visser), que a buen seguro pondrán a bailar al recinto.

 

 

El rock resultón de los suecos Mando Diao también merece atención, aunque si hay una figura internacional que parece haberse perdido en el cartel del Arenal Sound es Miles Kane, 50% de los Last Shadow Puppets, con interesante carrera en solitario. “Don’t forget who you are” (2013), su segundo álbum, es el motivo de su presencia en Burriana.

 

 

The Wombats, Exsonvaldes, Buraka Som Sistema o incluso los ubicuos Crystal Fighters (otros adictos a las raves) también destacan en un cartel en el que la cantidad de grupos españoles es muy elevada. Consecuencia de ello, abunda el relleno o los artistas que llevan varios meses actuando por toda la geografía española, de Triángulo de Amor Bizarro a León Benavente, pasando por We Are Standard, Love of Lesbian, La Pegatina (la mezcla de géneros no importa cuando el objetivo es la fiesta), Sidonie, Izal, Russian Red, Miss Caffeina, Iván Ferreiro, Varry Brava, El Columpio Asesino, Tachenko, La Raíz, Grises…

 

 

El listado se completa con numerosas bandas estatales de perfil más bajo (de Los Nastys a Pull My Strings) y un aluvión de disc jockeys de diverso pelaje (los hay exquisitos, pero también de tendencia poligonera) que mantendrán los escenarios activos hasta que el sol asome y más allá. Es uno de los principales objetivos de los festivales masivos hoy en día: Mantener abierto abierto el recinto el máximo de horas posible, para fomentar el consumo en las instalaciones. El problema es que el público entra y sale a libre voluntad y suele llevar provisiones propias, por lo que es habitual encontrarse con centenares de jovenes por los alrededores reunidos en torno a los coches. Un fenómeno ajeno a los organizadores que, de algún modo, pone de manifiesto que para un sector importante del público la oferta musical es algo secundario. O que es imposible deglutir un cartel de tal magnitud sin hacer ocasionales recesos.

 

 

 

Ante la cantidad de artistas del cartel que ya han pasado este verano por otros festivales, en byTHEFEST hemos optado por hacer un seguimiento especial: Una serie de crónicas que llamaremos “De picoteo por el Arenal Sound”, y en las que iremos reseñando cada día (a partir del jueves, cuando comienza el festival oficial) algunos de los grupos que, por actuar en exclusiva en Burriana o por su indiscutible interés musical, consideramos que destacan entre el auténtico aluvión de nombres que presenta el programa de este año. ¿Nos acompañas?

 

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EL ARENAL SOUND CONFIRMA A BIFFY CLYRO

Bandas estatales y disc jockeys copan las nuevas confirmaciones del Arenal Sound, el festival acumulativo por excelencia en España. Los últimos en añadirse son: Sexy Zebras, Layabouts, Dinero, Varry Brava, Templeton, Kill The Hipsters, Ley Dj, Pablo Cebrián, DJs From Mars, Nighty Max, Dani Less, Belöp, Maadraassoo, Elyella, FM Belfast.  Además, el dúo canadiense Autoerotique, el francés Madeon y los escoceses Biffy Clyro, la gran confirmación internacional del lote. El trío liderado por Simon Neil ha escuchado los discos de Nirvana hasta la saciedad, pero también los de Metallica y los de Sunny Day Real State, con lo que sus canciones se mueven entre el grunge, el metal y el post-hardcore.

Todos ellos se unen a artistas ya confirmados como Placebo, Die Antwoord, Bastille, Mando Diao, Azealia Banks, Knife Party, Matt and Kim, Boys Noize DJ Set, Miles Kane, Russian Red, Crystal Fighters, Love of Lesbian, The Wombats, Izal, The Asteroids Galaxy Tour o Peace, entre otros. Según fuentes de la organización, aún queda por confirmar un 30% del cartel definitivo.

El festival se celebra entre el 31 de julio y el 3 de agosto, en la playa del Arenal (Burriana, Castellón).