Entradas

bilbao bbk live 2017 portada

BILBAO BBK LIVE 2017: CARTEL POR DÍAS Y NUEVAS CONFIRMACIONES

Bilbao BBK Live presenta la distribución de sus artistas por días y continúa imparable añadiendo nombres a un cartel al que poco le falta para cerrarse. El festival, que tendrá lugar los próximos 6, 7 y 8 de julio en Kobetamendi (Bilbao) suma diecisiete nuevas bandas y cinco DJs que se unen los ya confirmados Depeche Mode, The Killers, Brian Wilson, Two Door Cinema Club, Phoenix y a muchos otros nombres imprescindibles.

Depeche Mode liderarán la jornada del jueves 6 de julio, acompañados de Justice y The 1975, entre otros. The Killers, con Phoenix, Fleet Foxes o Royal Blood, encabezan los nombres del viernes. La jornada del sábado será el turno de Die Antwoord, Two Door Cinema Club, Brian Wilson y muchos más.

Nuevas incorporaciones
Spoon son conocidos por directos catárticos y llenos de fuerza, las influencias de la banda van desde la psicodelia más sesentera hasta el noise pop de Pixies. La banda lanzará nuevo disco a finales de marzo y con él llegan a Kobetamendi. Los también rockeros Cage the Elephant son pura energía sobre el escenario. Sus álbumes han llegado a lo más alto de las listas británicas gracias a sus energéticos directos y su ecléctico sonido, tan influido por el rock clásico, el funk y el blues como por el punk y el rock alternativo.

Xoel López es uno de los artistas más representativos de nuestro país. Siempre entre el pop-rock más alternativo y el folk clásico, él se define como un artista libre. A Bilbao BBK Live viene con lo mejor de su discografía, que incluye muchos temas grabados bajo su anterior etapa como Deluxe. Los islandeses Gus Gus son una de las bandas más longevas y relevantes de la electrónica con una carrera de más de 20 años. Desde el techno al trip-hop, pasando por el house, el progressive y el pop, sacando lo mejor de cada uno y creando un estilo único y 100% reconocible.

La combinación de sintetizadores flotantes, house, dubstep y rock de los 80 han convertido a Jessy Lanza en una de las sensaciones internacionales del último año con su álbum ‘Oh no’. Su debut de 2013 de Circa Waves les hizo ganarse el titulo de “Mejor Álbum de 2013″ para la BBC 1.  A Bilbao llegan con su nuevo disco ‘Different Creatures’, que saldrá a la venta en marzo.

The Lemon Twigs son dos prodigiosos hermanos de Long Island que cuentan entre sus influencias con los Beatles, The Zombies, y Brian Wilson, con quien coincidirán en el festival. Su pop lo-fi inspirado en el barroquismo más 60 les ha hecho ganarse a pulso un hueco en el panorama indie actual. The Orwells son, según ellos mismos “la banda garage-punk más hooligan de Chicago.” Ninguno de sus miembros pasa de los 25 años y ya han recorrido medio mundo. Llegan a Kobetamendi con su último disco, ‘Terrible Human Beings’, recién lanzado.

Carla Morrison es la artista indie más exitosa de México y de ella, la publicación Pitchfork dice que “sólo la forma en la que canta la palabra más simple puede detener tu corazón”.  Tras un periodo retirada del ojo público, volvió a la carga en 2015 con el maravilloso ‘Amor Supremo’.  Kokoshca llevan tiempo levantando piropos en medios especializados con su pop de ínfulas garageras. Su nuevo LP ‘No queda nada’ (2016) se mueve “entre la luz y la penumbra, la jovialidad y las miserias. 110% Kokoshca.” Desde Zaragoza llegan Los Bengala, son solo dos, pero hacen mucho ruido. Batería y guitarra para su “garage-rock felino”

ENTREVISTA A LOS BENGALA

ENTREVISTA A CARLA MORRISON

The Amazons llegan al festival con sus atronadores riffs de guitarra y un rock contundente y lleno de emotividad. Los bilbaínos Vulk son una de las grandes apuestas de Jägermusic de este año, una banda con influencias de Joy Division a Bowie que no dejará indiferente. Naranja y su power-pop fresco y brillante, con melodías pegadizas y contundente base instrumental también estarán en Bilbao BBK Live.  Biznaga conjuga con inteligencia la inmediatez del punk y el instinto melódico del indie-rock más 80s. Presentarán su recién estrena “Sentido del Espectáculo”.

A la fiesta se suman cinco DJs de lujo para las altas horas de la noche: Marc Dorian DJ set, Dani Less DJ b2b Dark DJ, David Van Bylen DJ y JotaPop Dj.

Entradas de día a la venta a partir del lunes
Las entradas de día estarán a la venta desde las 11 de la mañana del lunes 20 de marzo a un precio de oferta de lanzamiento de 45€ + gastos (5€ más si se adquiere el acceso a camping). El 3 de abril, el precio ascenderá a 50€ + gastos (5€ más con camping) hasta el 17 de abril, cuando las entradas alcanzarán su precio definitivo hasta taquilla, a 55€ + gastos (y 10€ más con camping).

Lunes 20 de marzo – A las 11h, primeras entradas de día a la venta: 45€ + gastos (más oferta de lanzamiento con camping a 5€)
Lunes 3 de abril – A las 11h, nuevo precio de la entrada de día a 50€ + gastos (se mantiene la oferta del camping a 5€)
Lunes 17 de abril – A las 11h, precio definitivo a 55€ + gastos (+ camping a 10€) hasta taquilla

BILBAO BBK LIVE
6, 7 Y 8 de julio (Kobetamendi, Bilbao)

Jueves 6
DEPECHE MODE/ JUSTICE/ THE 1975/ AUSTRA/ CAGE THE ELEPHANT/ SPOON/ XOEL LÓPEZ/ CABBAGE/ CIRCA WAVES/ GUS GUS/ IDLES/ NIÑA COYOTE ETA CHICO TORNADO/ VULK/ ZAZKEL/ DAVID VAN BYLEN DJ

Basoa: DIXON/ THE BLACK MADONNA/ MIKE SERVITO/ HONEY SOUNDSYSTEM/ BALDO

Viernes 7
THE KILLERS/ PHOENIX/ FLEET FOXES/ ROYAL BLOOD/ EXPLOSIONS IN THE SKY/ ANÍMIC/ CARLA MORRISON/ COQUE MALLA/ JESSY LANZA/ JOE GODDARD Live/ THE ORWELLS/ LOS PUNSETES/ SUNDARA KARMA/ THE AMAZONS/ DANILESS B2B DARK DJ

Basoa: DAPHNI/ DJ TENNIS/ MARVIN & GUY/ NICOLA CRUZ/ BAWRUT

Sábado 8
DIE ANTWOORD/ TWO DOOR CINEMA CLUB/ BRIAN WILSON/ ATERCIOPELADOS/ LOS BENGALA/ BIZNAGA/ DELLAFUENTE & MAKA/ KOKOSHCA/ THE LEMON TWIGS/ NARANJA/ JOTAPOP/ MARC DORIAN DJ SET

Basoa: MOTOR CITY DRUM ENSEMBLE/ ANDREW WEATHERALL/ JOB JOBSE/ LENA WILLIKENS/ JAVI GREEN
Precio:
Bono de 3 días: 115 euros + gastos Acceso a camping: 10 euros + gastos
Entrada de día: oferta especial de lanzamiento 45€ + gastos. Acceso a camping 5€ + gastos

Puntos de venta: www.bilbaobbklive.com

*Descuento especial Kutxabank: Descuento Kutxabank de 18 euros en el bono aplicable a un máximo de 1 bono por tarjeta Kutxabank hasta fin de promoción.

ASÍ TE CONTAMOS EL BILBAO BBK LIVE 2016

ENTREVISTA A CARLA MORRISON

trafalgar_festival_portada_newsletter_noweb

CRYSTAL FIGHTERS, BUZZCOCKS Y SLEAFORD MODS ENTRE LAS PRIMERAS CONFIRMACIONES DEL TRAFALGAR FESTIVAL

La cantidad y calidad de festivales en Andalucía sigue creciendo. El festival Territorios Sevilla anuncia la creación de un nuevo “festival hermano” llamado Trafalgar Festival – Faro de Tendencias.

El Trafalgar Festival se presenta como una propuesta cultural en la que la música en directo, el deporte al aire libre, la gastronomía y el arte local se entremezclan para configurar un auténtico crisol de tendencias, todo ello para desconectar en comunión con la naturaleza y la sostenibilidad de una zona protegida como es Caños de Meca (Barbate). La cita tendrá lugar los días 24 y 25 de junio de este año.

Los Caños de Meca y su Cabo de Trafalgar, en la Costa de la Luz, forman parte de un largo litoral de playas protegidas en uno de los entornos más bellos, salvajes y respetuosos con el medio ambiente de nuestra costa. Tomando como punto de partida esta zona conocida internacionalmente por su belleza y riqueza nativas, la cita contará con un cartel de bandas nacionales e internacionales de primer nivel, siguiendo una línea editorial donde primará la calidad del directo. De momento podemos anunciar algunos nombres. La lista de primeros confirmados para que te animes a venir es la siguiente:

Crystal Fighters, Buzzcocks, Sleaford Mods, Everything Everything, Corizonzas, Circa Waves, Neuman, Pájaro, Damien Jurado, El Guincho, Beardyman, Ten Fé y Monsieur Adi.

Aunque uno de los atractivos añadidos a este nuevo evento (signo distintivo de Trafalgar Festival) serán las actividades paralelas que se sumarán a lo puramente musical y se desarrollarán en diversos puntos de Caños de Meca y Barbate. El festival nace así junto al faro de Trafalgar como una propuesta multidisciplinar dentro de un entorno que convertirá la asistencia del público en una auténtica oportunidad de vivir una experiencia única.

La zona protegida del Parque Natural de La Breña, Caños de Meca y Zahora en la que se sitúa nuestro recinto es una zona preservada que ha promovido un sector de hostelería sostenible y que cuenta con suficiente disponibilidad de alojamientos de todos los tipos y precios (lugares cercanos al festival y a las magníficas playas de la zona). Las poblaciones de Caños de Meca y Zahora disponen de camping, hoteles, hostales, casas rurales y alojamientos privados de alquiler desde los que podrás acceder al recinto caminando.

Se podrán encontrar las mejores ofertas con todas las garantías “Best Service” en booking.com, líder mundial en reservas de alojamiento online y Empresa Colaboradora del Festival, donde se podrá ajustar la búsqueda a tu medida y dentro de  la zona “conectada al festival”.

Por otro lado, el festival anuncia que las distintas poblaciones de la franja costera más cercana estarán enlazadas con el recinto del Festival mediante una lanzadera gratuita para los portadores de abonos durante los días 24 y 25 de junio. Funcionará en horarios que permitirán acceder desde el arranque a las 18 h hasta el regreso, conectando con la parada de origen tras el cierre a las 6 de la mañana. La zona geográfica de influencia de Trafalgar Festival donde podrás alojarte estará cubierta así por la lanzadera Trafalgar Bus, que se extenderá desde Caños de Meca y Barbate hasta Chiclana, Conil, Vejer de la Frontera y Zahara de los Atunes.

También se están preparando varias propuestas en colaboración con equipos de la zona para ofrecer al público y a los visitantes diferentes alternativas con las que sacar el máximo jugo de este lugar mágico. Se trata concretamente de una oferta de actividades paralelas (Off Festival) para todos los gustos que estarán funcionando desde el 21 hasta el 28 de junio: running, surf, kitesurf, windsurf, padel-surf, submarinismo, rutas a caballo, senderismo, kayak, rutas en bici, carreras de obstáculos… En pocas palabras: una manera de desconectar durante toda la semana, más allá de los dos días de Festival.

Pronto tendremos más información sobre las siguientes confirmaciones del cartel, las actividades paralelas y todo lo necesario para que vayas organizando tu estancia en Trafalgar Festival.

La oferta de lanzamiento para los 2.000 primeros abonos de dos días (Viernes 24 y Sábado 25 de junio) es de 30€ ( + gastos de distribución). La venta arrancará el próximo martes 9 a las 12 h en www.trafalgarfestival.com , www.ticketea.com y www.entradas.com

foals javier rosa low 2015 portada

DCODE 2015: MANUAL DE USO

Hay pueblos y ciudades pequeñas que tienen festivales que triunfan y que llevan en marcha un buen puñado de ediciones, incluso alguna de estas ubicaciones alberga varios macroeventos cada año, pero Madrid siempre ha sido un feudo complicado a pesar de parecer tenerlo todo a favor. El DCode nació en 2011 para romper con esta maldición y parece que lo está consiguiendo.

Este doce de septiembre, en una única jornada como desde 2013, se celebra la quinta edición del festival DCode en su lugar habitual, el Polideportivo Cantarranas de la Universidad Complutense de Madrid.

El cartel de este año tiene unas directrices claras de difícil fracaso: cuatro o cinco artistas internacionales de tirón; un par de bandas indie nacionales de gran éxito comercial; varios grupos de serie media solventes de dentro y fuera de nuestras fronteras; y algunos artistas emergentes. Lo lógico para este tipo de festival, más allá de que cada uno prefiera cambiar unos cromos por otros.

Entre los cabeza de cartel internacional nos encontramos a Foals, que tras la publicación de su nuevo álbum “What when down”, candidato a estar entre los mejores del año, y su espectacular paso por el Low Festival son el principal reclamo de esta edición. La banda de Yanis Philippakis no es en absoluto nueva en nuestro país, ya pasó por el DCode de hace un par de ediciones, además de haber actuado en el Primavera Sound y el FIB, aunque en su momento lo hicieron con unos discos más electrónicos y bailables, aunque es ahora cuando están en la cresta de la ola y a todo el mundo les encantan, cosas de las modas.

Otro cabeza de cartel claro es Suede, que retornaron hace un par de años en muy buena forma con “Bloodsports” y que estos días han anunciado que el próximo enero le darán continuación con “Night Thoughts”. La gente todavía va a un festival por la única razón de ver a la banda de Brett Anderson, y es que el poker de ases del brit pop que forman junto a Oasis, Blur y Pulp parece tener un tirón inmortal.

En principio al mismo nivel que los dos anteriores se encuentra Sam Smith, ganador de cuatro premios en la última edición de los Grammy con su único disco “In the Lonely Houry” y estrella indiscutible del neosoul y el R&B en el Reino Unido, repitiendo el éxito que consiguió Adele, pero en masculino. En España no tiene todavía ese estatus, pues no somos grandes consumidores de ese estilo de música, pero el indudable empuje comercial que tiene pronto le convertirá en un superventas, como la rubia que antes hemos mencionado.

Tras estos artistas se encuentran Crystal Fighters, que a base de electrodance étnico y un exceso de neohippismo buenrollista son sinónimo de triunfo total entre la chavalada, como pudimos volver a comprobar en la última edición del FIB, o en la multitud de festivales en los que se reclama cada año. Tienen la fórmula, es más sencilla que freir un huevo, y no la van a abandonar.

A The Vaccines les pudimos ver en mayo en el SOS 4.8 y comprobar que siguen teniendo un directazo, solvente y fresco. Su tercer disco “English Graffiti” está en un término medio entre el rocoso trabajo anterior y el indie rock juvenil pero con melodías pop ligeramente añejas de su debut “What Did You Expect from the Vaccines?”, con el que se estrenaron en nuestro país en la primera edición del DCode. En aquella ocasión dieron un concierto estupendo, aunque pasaron algo desapercibidos, ahora vuelven convertidos en un grupo de masas. Con el buen repertorio que pueden juntar de los tres trabajos, será interesante volver a verles en directo.

Tras estas cinco bandas internacionales con una trayectoria de mayor prestigio, nos encontramos con otro ramillete de artistas que están empezando a despuntar, como son Wolf Alice, que entre la delicadeza de Ellie Rowsell y los guitarrazos de Joff Oddie se han convertido en los niños mimados de la prensa británica y por ello estuvieron en el pasado FIB con solamente un EP, aunque es con su debut “My love is cool” cuando se han convertido en una esperanza blanca. Circa Waves, son otra joven banda británica aspirante a salvar el rock de las islas a base de riffs y melodías, aspirantes a ser los nuevos Arctic Monkeys o los nuevos lo que sea. Su primer disco “Young Chasers” tiene un buen puñado de hits, pero todavía es pronto para saber si son merecedores de ese trono al que proponen en las islas, porque prácticamente ponen a sus pies a una banda cada semana.

La jovencísima londinense Flo Morissey, es una de las voces más delicadas de la escena actual, con un folk de toques soul está conquistando seguidores a una velocidad vertiginosa. Esta edición del DCode también contará con la polifacética mexicana de origen chileno Natalia Lafourcade, que ofrecerá en el DCode su única actuación este año en España. Más cercana al pop comercial que al indie, esta artista latinoamericana es especialista en un pop preciosista que tan pronto enriquece con arreglos orquestales, con toques soul o tintes de cantautora puramente latina.

Que un festival cuente con Supersubmarina e Izal, que junto a Vetusta Morla son las nuevas gallinas de los huevos de oro del indie comercial español, es como cazar una paloma con una pata atada con un cordel, no se puede fallar el tiro. Ambos escenarios van a estar llenos de jóvenes coreando a unos Supersubmarina que ya lo han conseguido en prácticamente una docena de festivales este año y unos Izal que ya tienen grabado su nuevo trabajo y que posiblemente presenten algunas de esas canciones por primera vez en directo.

También nos encontraremos a otros de los artistas nacionales que más festivales han recorrido este año como Neuman, que están dándole los últimos coletazos a un espléndido y épico “If” que ya pide continuación; L.A. que presentarán en Madrid su último trabajo “From the city to the ocean side” inspirado en el Big Sur californiano y con un claro aroma a mar; o Second, que sacarán nuevo trabajo en octubre, del cual su adelanto “Primera vez” ya se sabe prácticamente todo el mundo porque Radio 3 lo pincha todas las mañanas. En esta terna también podemos incluir a unos Polock que afortunadamente vuelven a darle rodaje a su último disco “Everlasting” y coger carrerilla en una carrera que apuntaba alto.

En el cartel también hay hueco para tres bandas de la cantera madrileña; Hinds, auténtico fenómeno a nivel internacional, que acaban de anunciar que su debut en largo saldrá en enero, aunque ya se han recorrido medio mundo con su garage folk algo destartalado;  los descarados The Parrots, abanderados del nuevo garage de la capital, con más “actitud” que música; y Trajano!, que con “Antropología” certificaron un magnífico debut repleto de buen post punk tenso y elegante.

El cartel lo completan los daneses Gooms, que estarán por medio de la colaboración con el festival Días Nórdicos, y que son una banda muy destacada en su país, lo cual ya debería ser un buen motivo para tener la curiosidad de conocerles, y cerrarán la noche Independance Djs, que mantendrán la adrenalina de los conciertos a base de hits hasta que cierren el recinto.

Reiteramos lo dicho al comienzo del artículo, es una edición con un cartel comercial bastante compensado y que debería certificar la consolidación de una cita necesaria en Madrid.

Toda la información del DCode en: http://bythefest.com/festivales/dcode/

Foto de portada: Foals en el Low Festival 2015 (Javier Rosa)

CRÓNICA DCODE 2014

suede dcode 1

SUEDE PRIMEROS CABEZA DE CARTEL DEL DCODE

Las primeras confirmaciones del DCode iban a producirse el pasado 7 de mayo, pero finalmente fueron pospuestas para el día de hoy. Finalmente, los primeros confirmados para tocar el sábado 12 de septiembre en el festival madrileño serán Suede, Sam Amidon, The Vaccines, Crystal Fighters, Wolf Alice, Circa WavesSupersubmarina, Izal, Neuman, Second, Polock Natalia Lafourcade, Hinds, The Unfinished Sympathy, Trajano! y L.A.

Sin lugar a dudas la presencia de Suede de nuevo en su país es una gran noticia después de su buen estado de forma que han demostrado en los últimos festivales españoles en los que han participado, como SOS 4.8, Cruïlla o Low Festival, y un último disco, “Bloodspots”, con el que encajaron con el nivel de su anterior discografía.

Toda la información del DCode en: http://bythefest.com/festivales/dcode/

 

cabecera crystal

ASÍ TE CONTAMOS EL ARENAL SOUND

Tiene algo de spring break, esas vacaciones primaverales americanas en las que los estudiantes se abonan a la juerga y el desenfreno. El Arenal Sound es menos destroy, pero se ajusta al modelo. Miles de adolescentes de fiesta non stop en un recinto en el que la bebida varía de precio según la hora (de 14 h. a 18 h. es más barata), se prohibe a la prensa hacer fotos del camping (bajo contrato firmado) y no es extraño encontrarse con padres que dejan a sus tiernos infantes en la puerta del festival para pasar a recogerlos de madrugada. Como un resort o un parque temático, el Arenal Sound pone el espacio y la música, el resto es cosa de las hormonas, las ganas de divertirse y la capacidad de (des) control de cada uno. Bienvenidos a un nuevo concepto de festival, en el que un porcentaje muy elevado de público está más preocupado de hacerse el selfie de turno que de saber quién está sobre el escenario.

 

 

JUEVES

Bien es cierto que, cuando el grupo tiene tirón, la gente responde dándolo todo. Ocurrió a primera hora de la tarde del jueves, en el escenario principal, con La Pegatina. Si Mano Negra depuraron la patchanka, la banda catalana devalúa la fórmula (cumbia, reggae, rock, rumba, ska y lo que se tercie) hasta convertirla en pura y simple pachanga, en la que no falta ni uno solo de los tópicos asociados a la verbena. Invitaron a cantar a Santi Balmes (Love of Lesbian) en “Amantes de lo ajeno”, pusieron al público a bailar y terminaron provocando vergüenza ajena en la presentación de los diferentes componentes del grupo, que empezó con bromas a costa de “The Final Countdown” (Europe) o “We Will Rock You” (Queen) y terminó con el “Achilipú”, el “Borriquito como tú” y demás artillería pesada de fiesta mayor.

 

 

Mientras tanto, en el escenario de la playa, Zulú 9:30 tocaban para apenas un centenar de personas, ya que su propuesta musical es muy similar a la de La Pegatina, pero carecen de su capacidad de convocatoria. Se diría que un festival que hace sold out y cifra su asistencia diaria en más de cuarenta mil personas debería tener público a todas horas para todos los escenarios, pero como no se permite el acceso de comida al recinto, mucha gente abandona las instalaciones para abastecerse de alimento y bebida en el camping. De hecho, Elefantes tampoco despertaron gran expectación. Su inesperado regreso (no parece que hubiera hordas de fans reclamándolo) se nutrió mayoritariamente de público flotante, es decir, de gente que pasaba por delante del escenario camino de otro sitio. En las primeras filas, en todo caso, sí que se congregaron algunos seguidores fieles, que pudieron comprobar cómo Shuarma sigue poniendo todo de su parte para convertirse en el David Bowie barcelonés. Huelga decir que sin éxito éxito, claro.

 

 

El protagonismo catalán continuó con Els Amics de les Arts y su pop progresivo, que también convocó a un número reducido de público. Y es que ningún escenario volvería a lucir repleto hasta la llegada de Love of Lesbian. Asistir a dos conciertos suyos en menos de una semana (habían actuado el domingo pasado en el Low Festival) supone una dura prueba hasta para el cronista más curtido, pero allá que fuimos. Craso error. Ofrecieron más de lo mismo, con la única novedad de que un corte de luz les obligó a parar durante diez minutos. Balmes devolvió el detalle a La Pegatina invitándolos a compartir el escenario en “Víctimas del porno” y el resto fue como siempre: Citas a “Como yo te amo” (Raphael), imitación de Jorge Javier Vázquez, “Club de fans de John Boy”, “Si tú me dices Ben, yo digo Affleck”… El día de la marmota.

 

 

Una visita al escenario Negrita sirvió para comprobar que L.A. siguen cómodos cultivando el rock americano cantado en inglés y con ocasional espíritu power pop, como si Wilco se juntaran con R.E.M. y Tom Petty para pasar el rato. Dicho de otro modo: Sonido reconocible, ejecución intachable, algunas canciones resultonas y la inevitable sensación final de sucedáneo, porque es imposible que mejoren (o incluso igualen) a sus modelos.

 

 

Y así, como quien no quiere la cosa, casi a la una de la madrugada (hubo un ligero retraso en la programación a causa del corte sufrido por Love of Lesbian), salía al escenario Desperados la artista que justificó la jornada del jueves en Burriana. Porque Crystal Fighters reunieron más público, pero Azealia Banks fue la reina de la noche. Una artista internacional con fama de esquiva y en actuación exclusiva, que tras un warm up a cargo de su DJ apareció radiante en el escenario, acompañada de cuatro bailarinas y una pareja mixta de coristas (al fondo del escenario y poco iluminados). Una auténtica diva del nuevo siglo, que ni siquiera necesita un álbum (formato jubilado por internet) para disponer de prime time festivalero, y que es consciente de la época de culto a la personalidad en la que vive (su presencia en los visuales fue avasalladora). Puede que M.I.A. (su pase en el FIB sigue muy reciente) ofrezca un melting pot sonoro más completo, pero Azealia Banks no se queda atrás a la hora de hilvanar hits: “No problems”, “1981″, “Esta noche”, “Liquorice” o “Luxury” obligan a recordar a raperas de rompe y rasga que la precedieron, como Lil’ Kim, pero para cuando interpreta “212″ sobran las comparaciones. Voz, estilo, clase y actitud comprimidos en cincuenta concisos minutos.

 

 

El delirio llegaría, pasadas las 3 de la madrugada, con Crystal Fighters, que no tardan en tocar “LA Calling” como pura demostración de fuerza, elevando la temperatura a las primeras de cambio. Ataviados como en sus últimas visitas a nuestro país, a mitad de camino entre una tribu chamánica y una pandilla de crusties, desplegaron su idiosincrasia neohippie de inclinación raver utilizando las dos mejores armas de que disponen: Los coros y el ritmo. Con eso les basta (la txalaparta es mera anécdota) para rendir a sus pies a un público que les adora, y que además, a esas horas, es presa fácil ante argumentos como “Love Natural” y el resto de su repertorio. No pasarán a la historia, pero miles de españolitos recordarán dentro de unos años que se desmelenaron al son de sus canciones. Después de su show nos batimos en retirada.

 

VIERNES

Como consecuencia de la abrumadora reiteración de nombres que exhiben los festivales, las crónicas desde Burriana son selectivas, otorgando prioridad a artistas que actúan en exclusiva o que no han pasado anteriormente por otras citas estivales españolas este año. Por eso, el viernes, nos tomamos la libertad de pasar por alto a Sidonie, The Right Ons, Triángulo de Amor Bizarro o Izal, grupos que han actuado muy recientemente en Contempopránea, BBK Live, San San, Low, FIB, etc. y que ya han sido objeto de reseña en byTHEFEST. Así pues, nuestro picoteo del viernes comenzó con uno de los platos fuertes del Arenal Sound 2014: Miles Kane, buque insignia de la nutrida representación británica de la jornada.

 

 

Y lo cierto es que supo estar a la altura. Salió acompañado por su banda al son del “Loaded” de Primal Scream, arrancó con “Inhaler” y no dio tregua en la hora y cuarto que duró su concierto. Lo suyo es clase pop inglesa en una tradición que se inicia en los Beatles, pasa por The Who o Bowie y llega hasta Paul Weller, uno de sus modelos indiscutibles (no hay más que escuchar “You’re Gonna Get It”). Se sintió a gusto desde que pisó el escenario, y fue dejando caer perlas como “Counting Down The Days” o “What Condition Am I In?”, consciente de que en sus dos álbumes no hay material de relleno. En “First Of My Kind”, el teclista Ben Parsons se desdobló a la trompeta, para dar paso después a un “Give Up” en el que, como es costumbre, introdujeron un guiño a “Sympathy for the Devil” (The Rolling Stones), y tras “My Fantasy” llegaría un tramo final apoteósico, con “Don’t Forget Who You Are”, “Rearrange” y un largo “Come Closer”, que cerró un pase impecable, de gran nivel. Sin duda, el mejor de la jornada.

 

 

Los jóvenes Peace comparten bastantes influencias con Kane, y además les añaden otras sin demasiado disimulo, como The Cure (muy evidente en “Lovesick”). El único álbum de la banda de los hermanos Koisser prometía una actuación refrescante y sin complejos, que sin embargo dejó un sabor de boca agridulce al poner en evidencia que todavía están buscando una identidad propia. Del acento bailable que toman prestado a Foals (“Wraith”) al toque afro deudor de Vampire Weekend (la guitarra de “Bloodshake”), apuntan maneras en todas las direcciones a las que parecen dirigirse, pero da la sensación de que todavía no saben a qué carta apostar el indudable potencial que poseen. En todo caso, una estupenda oportunidad para ver a una banda en crecimiento que puede deparar muchas alegrías en el futuro.

 

 

La siguiente cita en el escenario principal era con Biffy Clyro. Como Miles Kane y Peace, no lograron llenar, pese a lograr una notable respuesta de público, circunstancia que vuelve a poner sobre la mesa las reflexiones a propósito de la primera jornada del Arenal Sound: ¿Dónde están los famosos “sounders” durante los conciertos? Pues de botellón en el camping (y en las calles), a la espera de que los disc jockeys tomen el recinto. Pero vamos con la banda escocesa. La Wikipedia define “mascletà” como “un disparo pirotécnico que conforma una composición muy ruidosa y rítmica”, y lo cierto es que no hay mejor manera de explicar cómo fue el concierto del trío, que en vivo se amplía a quinteto. Basado en pilares como una imagen efectista y un apabullante sonido, el directo de Biffy Clyro es una descarga metálica en toda regla, barnizada de rock alternativo para penetrar mejor en el mercado mainstream, pero cortada por el mismo patrón que la de Muse. Es decir, tan sobrada de desmesura como vacía de contenido. Lo cual no quiere decir que Simon Neil no pusiera toda la carne (y los tatuajes) en el asador. Lo suyo fue una ración de grandilocuencia “Biblical”.

 

 

Antes de encarar la recta final del día, el picoteo del viernes incluyó un somero vistazo a los georgianos LOUDspeakers, uno de los ganadores del concurso de grupos del festival, que desgranaron sus oscuras melodías de inspiración post-punk ante un número muy reducido de espectadores. También una visita al escenario Negrita, para constatar que Estereotypo son, hoy por hoy, la versión española de Rinôçérôse (y que pueden cargarse “Love Me Do” sin pestañear).

 

 

Casi a las 3 de la madrugada, llegó el turno de The Wombats, ese trío de Liverpool cuyos miembros parecen salidos del club de empollones del instituto. Para no romper la tradición de la jornada, también ellos se miran en la historia del pop británico, que asumen sin otra intención que ser un eslabón más de la cadena. Divertidos, saltarines e inocuos, se alimentan de britpop con algún aliño electro, que convierten en canciones tan dignas como carentes de especial encanto, una banda sonora ideal en el contexto de un festival en el que la música no deja de ser un ingrediente más, y no necesariamente el de mayor importancia: Durante el concierto de Biffy Clyro, se pudo ver a Miles Kane en la zona VIP. En el FIB, no hubiera podido dar un paso sin que alguien le abordara. En el Arenal Sound, la única chica que se le acercó con un móvil fue para pedirle que le sacara una foto con una amiga. ¿Hemos dicho ya que este es un festival diferente?

 

SÁBADO

Mientras la chavalería se dedica a sacar el máximo partido al móvil (¿serán las empresas de telefonía las mayores beneficiadas de los festivales?), los grupos continúan actuando en los diversos escenarios de un Arenal Sound dividido en dos mitades: Por un lado, los conciertos; por otro, las suelas del calzado deportivo en combustión, que dicho sin pedantería es, pura y simplemente, quemar zapatilla. Los primeros se desarrollan en horario de tarde y noche, con desigual asistencia de público. Lo segundo reclama su jurisdicción de madrugada, y reúne a miles de “sounders” frente al disc jockey de turno hasta que vuelve a salir el sol. Burriana, a way of life.

 

 

Nuestro picoteo del sábado comenzó con Russian Red. Aunque disponía de hora y cuarto, ofreció unos ajustados cincuenta minutos en la línea de sus pases en el 101 Sun Festival y La Mar de Músicas. La formación de cuarteto arropa mejor sus canciones, y su voz sigue siendo el eje sobre el que pivota un repertorio en el que se echan en falta hits, pero que ha ganado mucho en empaque eléctrico. Lo que no cambia es su escasa capacidad para empatizar con el público, incluso cuando suelta la guitarra y se aventura por el escenario micro en mano. En todo caso, su concierto fue un simple aperitivo (ya que vamos de tapas) comparado con el ciclón que nos esperaba en el escenario principal.

 

 

Nadie estaba preparado para Matt and Kim. La expectación era más bien escasa cuando salieron a un escenario enorme en el que solo se veía, en un pedestal, un teclado y una batería. Y entonces aparecieron Matt Johnson (nada que ver con el mítico líder de The The) y Kim Schifino para redefinir el concepto de espectáculo pop. Que ella se ocupe de la batería podría servir para establecer comparaciones con The White Stripes, pero todo lo que en Meg White era discreción y mesura se convierte aquí en extraversión y descaro. Es cierto que “Lightning”, su cuarto y último disco, no es su mejor trabajo, pero su directo es dinamita pura. Desde que arrancan con “Overexposed”, exhiben una aplastante ironía que cuestiona la papilla mainstream utilizando sus mismas armas, para poner en pie un show repleto de momentos memorables. El reparto de globos para que el público los lance al aire en la rotunda “Now” (creando un efecto digno de las celebraciones que montan los Flaming Lips) es solo uno de los múltiples recursos con los que obtienen la meta deseada: Convertir su actuación en una fiesta, en la que la gente participa coreando la estupenda “Let’s Go”, Kim se carga la corrección política animando a todo el mundo a practicar sexo o depuran el minimalismo pop a ritmo de negras en “Don’t Slow Down” (otro temazo irresistible).

 

 

Ojo: La juerga, que es descomunal (Kim acaba de pie entre el público, sostenida por la gente), no va en detrimento de un contenido musical abundante en proteínas, desde su alto octanaje hip hop (rítmo, actitud) hasta un uso prodigioso de los snippets (fragmentos de otros temas reutilizados a conveniencia), que incluye citas al “Ignition” de R. Kelly, el socorrido “The Final Countdown” (con una intención radicalmente diferente a como lo utilizó La Pegatina el jueves), “Big Spender” (del musical “Noches en la ciudad”) o la magistral “Push It” (Salt-n-Pepa). Como buenos hijos de la cultura del sample, cortan, pegan y colorean a velocidad de vértigo, y además tienen canciones como “Daylight” o “It’s Alright”, escogidas para cerrar su extenuante actuación, que en manos de The Wombats (por citar un grupo que también ha participado en el festival) no pasarían de ser pequeños ejercicios indie-pop, pero que en las de estos dos majaras de Brooklyn se convierten en auténticos acontecimientos. Boca abierta y ojos como platos.

 

 

Seguramente fue el acelerón anímico provocado por Matt and Kim, pero el caso es que los daneses The Asteroids Galaxy Tour nos cayeron en gracia. Mette Lindberg recuerda poderosamente a la Debbie Harry de finales de los setenta, sensación que se refuerza gracias a algunas canciones de aire disco y bajo elástico como “Heart Attack” (que no “Heart of Glass”). Las trompetas (virtuales, tocadas desde el teclado) de “The Golden Age” conectan su propuesta con el revival neosoul, pero es un espejismo que, por fortuna, dura poco en directo, aunque parezca la razón de ser de sus discos. Porque cuando interpretan temas como “Inner City Blues” están más cerca de las cadencias narcóticas de “Screamadelica” (Primal Scream) que del pastiche retro. Habrá que estar atentos a su nuevo álbum (del que tocaron algún tema) para ver si trasladan al estudio ese ocasional trance opiáceo que son capaces de producir en vivo.

 

 

Camino del escenario principal nos asaltó una de esas reflexiones de baratillo que provocan los festivales. Y es que Placebo se presentaban como cabezas de cartel de la jornada (y no sería descabellado decir que también del festival) y, sin embargo, parecían un grupo viejo (acaban de cumplir veinte años) en el contexto del Arenal Sound. Quizá las derivaciones soul de The Asteroids Galaxy Tour y el remozado sonido mod de Miles Kane puedan ser calificados como retro, pero probablemente el de Burriana es el único festival español que no recurre a la nostalgia incorporando grupos veteranos reunificados o viejas glorias en mayor o menor estado de decrepitud. Sí, entre los grupos españoles del cartel abunda el relleno y la medianía, y quizá la selección internacional no sea de campanillas, pero se centra en bandas de trayectoria todavía corta, formaciones nacidas casi en su totalidad en el nuevo siglo, que representan, para bien o para mal, el “ahora” (o una parte de ese ahora) de la música pop. Un dato a tener en cuenta cuando sus competidores (todos de mayor prestigio) recurren al “antes” con frecuencia cada vez mayor.

 

 

Cerrado el paréntesis reflexivo, conviene aclarar que Placebo fue el grupo que más gente reunió y que ofrecieron un show intachable. Seis músicos en escena, una escenografía notable (especialmente efectivas las pantallas en la parte superior del escenario) y un repertorio al que algunos le achacaron la ausencia de hits del pasado, pero que tenía sentido si lo que deseaban era reivindicar su último trabajo, que recupera su sonido inicial y es el motivo por el que están de gira. Así que empezaron con “B3″ (una de sus canciones más Smashing Pumpkins) y acto seguido enlazaron “For What It’s Worth” y “Loud Like Love” (que da nombre al álbum). “Scene of the Crime”, “A Million Little Pieces” o “Exit Wounds” fueron otros de los temas nuevos que interpretaron, y solo se permitieron mirar atrás recurriendo a “Meds”, del que tocaron “Space Monkey”, “One of a Kind” o “Song to Say Goodbye”, entre otras. Nada de su debut y solo “Every You Every Me” y “Special K” de su primera etapa. En el bis, una versión de “Running Up That Hill” (Kate Bush), “Post Blue” e “Infra-Red”. Ovación y vuelta al ruedo avalada por sus fans, aunque en realidad su discurso sonoro resulta bastante monocorde y no presenta demasiados motivos para el entusiasmo objetivo.

 

 

Los suecos The Royal Concept recogieron parte del público de Placebo al tomar el relevo en el escenario Negrita. Todo lo que tienen de majos, entusiastas, saltarines y fashion lo transmiten a un repertorio que suena como si Phoenix hubieran nacido para ser ídolos teen-pop. “On Our Way”, “D-D-Dance” o “Gimme Twice” son canciones resultonas, y aunque David Larson abusa del vocoder, no es óbice para que cause estragos entre las jovencitas de las primeras filas (sobre todo, cuando se despoja de la camisa y baja al foso). Como ocurre con la mayoría de bandas de su país, son un sucedaneo más o menos afortunado de sus modelos anglosajones (en este caso, francés). Aprovecharon para felicitar al público español por tener nuevo rey (ejem), solventaron algún que otro ligero contratiempo de sonido y se lanzaron de cabeza al ritmo sincopado, recurso infalible para poner a bailar a la audiencia adolescente, que respondió al reclamo con entusiasmo.

 

 

La última parada del día fue en el escenario principal, con Buraka Som Sistema. Batería, kit de percusión, laptop y tres vocalistas (dos hombres y una mujer) para desplegar el kuduro progresivo que caracteriza a la formación portuguesa. Una mezcla de afrobeat, ragga, zouk antillano y kizomba angoleño que con canciones como “Hangover” lanza a la estratosfera a un público que reacciona como el perro de Paulov ante el estímulo bailable, y al que llegada la madrugada le da igual ocho que ochenta. Lo cual no quiere decir que la propuesta del grupo fuera de perfil bajo. Más aún: por el mero hecho de buscarle los tres pies rítmicos al gato en un entorno en el que prima el recurso fácil (o ritmo machacón, o subidón subidón), vale la pena destacar su enérgica actuación. Después llegarían Boys Noize, pero para entonces el comando byTHEFEST había emprendido la retirada.

 

DOMINGO

El festival bajó el telón dejando un sabor agridulce, ya que si la jornada del sábado destacó por las sorpresas, la del domingo estuvo marcada por las decepciones. Pero vayamos por partes, porque el día empezó muy bien, gracias a El Columpio Asesino. Hay que ver cómo ha crecido la banda navarra desde aquellos primeros discos en que coqueteaba con el indie o el sonido Manchester. “Ballenas muertas en San Sebastián”, su último (y mejor) álbum, ha completado el giro apuntado en “Diamantes”, y su directo es de una solidez aplastante. Abren con “Babel” y “Escalofrío”, con ecos de Suicide y krautrock que han asimilado con absoluta naturalidad. De hecho, la electrónica asume el protagonismo, pero el show no es una fiesta. Las canciones de El Columpio Asesino hablan de coches bomba y de mochilas abandonadas en estaciones, mientras Cristina Martínez fustiga un pad de percusión electrónica. Música acorde con tiempos sombríos, que la propia Cristina y Álvaro Arizaleta recitan más que cantan, y en la que no hay lugar para concesiones. Como mucho, la trompeta de “Edad legal” (a cargo del teclista Íñigo Sola) y un tramo final en el que el alucinado público adolescente que asiste a su pase puede soltar la presión acumulada con “Toro”, su tema más conocido. Magníficos.

 

 

Reciente aún su actuación en el Bilbao BBK Live, los londinenses Bastille llegaron al Arenal Sound para mostrar el reverso de El Columpio Asesino. Lo que en los españoles es densidad sonora, actitud y compromiso, en los ingleses se convierte en puro escapismo. Reunieron a una gran cantidad de público en el escenario grande y salieron al son de la sintonía de “Twin Peaks” (Angelo Badalamenti), que para eso tienen un tema titulado “Laura Palmer”, pero desde que comenzaron con “Bad Blood” y “Weight of Living, Pt. II” quedó claro que son una boy band enmascarada de promesa synth-pop. Su estética, la imagen que proyectan, los bailes de Dan Smith, las melodías y el tratamiento vocal de las canciones van en una dirección muy clara, y las hordas de jovencitas que les aclamaban en las primeras filas demuestran que la fórmula les ha funcionado. Otra cosa es que su propuesta sonora posea alguna solidez. Que no es el caso. Del puñetazo de realidad servido por El Columpio Asesino pasamos sin solución de continuidad a temas trufados de coros de estadio que sustentan proclamas como “You Will Live Forever” (en “Poet”). El final, con “Of The Night” (especie de spin-off de “The Rhythm of the Night”, de Corona) y “Pompeii”, ratificó su triunfo entre una chavalería que, al terminar su concierto, huyó masivamente hacia el camping, de donde ya no volvería hasta bien entrada la madrugada.

 

 

Ese fue el motivo por el que FM Belfast empezaron su actuación ante un público más bien escaso. Aunque quizá otra de las razones sea la música que sonaba por los altavoces para amenizar la espera. Abramos paréntesis. Queridos técnicos de sonido del mundo: Ya sabemos que “In the Air Tonight”, de Phil Collins, suena fabulosa por los potentes altavoces de los grandes equipos, y que debe ser la grabación sonora más perfecta que existe, pero, de verdad, es horrible. No insistáis. Basta. Por favor. Y, ya puestos, lo mismo vale para los temas de Dire Straits. Cerramos paréntesis. La banda islandesa (curiosa la fijación de los programadores del Arenal Sound con los países nórdicos), que este año también ha pasado por el Sónar, salió al escenario dispuesta a darlo todo. De hecho, hasta se diría que iban pasados de revoluciones. Como unos !!! (Chk Chk Chk) de garrafón, abonados al trazo grueso, comparten con Matt and Kim, que habían actuado el sábado, el gusto por el snippet, pero mientras que el dúo de Brooklyn lo utiliza como recurso irónico, para FM Belfast es un gancho populista. Así, el público, que mayoritarimante no conoce “Brighter Days”, puede levantar el puño y asentir satisfecho cuando la convierten en “Wonderwall” (Oasis). La operación se repite en “Nicole” con el “Pump Up The Jam” de Technotronic (elección lógica, ya que su sonido deriva hacia el eurodisco) o en “I Don’t Want to Sleep Either” con “(You gotta) Fight for your right (to party)”, de Beastie Boys, mientras otros temas propios como “DeLorean” o “Everything” pasan más desapercibidos, pese al despliegue bailable y de cariz humorístico que se gasta el grupo liderado por Lóa Hlín Hjálmtýsdóttir y Árni Rúnar Hlöðversson (sí, sus nombres son bastante más intrincados que sus canciones). Al final, tanto va el cántaro a la fuente (la lista de préstamos se amplía con el “Bring the Noise” de Public Enemy) que termina por romperse, y la cita anecdótica se come literalmente el discurso principal cuando les da por regresar al escenario y abrir el bis con “Welcome to the Jungle” (Guns N’Roses). A mitad de “Lotus” (su particular versión del “Killing in the Name of” de Rage Against The Machine), y como sobrepasaban el tiempo de actuación asignado, les cortaron el sonido. Por pesados.

 

 

No obstante, la gran decepción de la noche llegó de la mano de Mando Diao. Es evidente que en “Aelita”, su último disco, ya no queda nada de aquel simpático grupo de garage que fueron en sus comienzos (nada extraordinario, por otra parte), pero verlos aparecer en escena y pensar que habían sido captados por una secta fue todo uno. No ayudó el místico discurso inicial sobre un amigo muerto de cáncer hace un año, ni unos trajes diseñados por su peor enemigo, ni una escenografía que parecía una reproducción de la Fortaleza de la Soledad de Supermán construida por un artista fallero. Siendo benévolos, se diría que los suecos buscaban un impacto glam. Siendo crueles, que se han apuntado a la cienciología. En cualquier caso, entraron en materia musical con “God Knows” y la cosa tampoco mejoró. Inevitable recordar a los noruegos A-ha escuchando el barnizado sintético que han dado a su repertorio con objeto de amoldarlo al cariz bailable de su sonido actual. Para cuando tocaron “Sweet Wet Dreams” (con un arreglo de guitarra española que apesta a tópico) la rechifla era general, exceptuando a los incondicionales, que lo son, lógicamente, de su etapa más reciente, y que pudieron saltar a gusto con “Gloria”, que puso el cierre, y con un bis en el que tocaron “Dance With Somebody” y “Black Saturday”. Verlo para creerlo.

 

 

Los ingleses Circa Waves tenían todos los números para convertirse en la revelación del día. Insultántemente jóvenes, debutaban en España sin haber publicado aún su primer álbum, pero con un puñado de singles que les han convertido en una de las promesas de la escena anglosajona. Ya hay quien asegura que son los nuevos Strokes, y escuchando “Young Chasers” habría que darle la razón. Pero también recuerdan a The Kooks, Vaccines o Libertines (“Get Away”). Efectivamente, suenan a cualquier cosa menos a ellos mismos. En todo caso, la personalidad la pueden adquirir con el tiempo, porque todo lo demás lo tienen: Frescura, contundencia, repertorio (presentaron bastante material nuevo) y concisión: En 35 minutos habían terminado. Convincentes, aunque todavía demasiado miméticos.

 

 

Disc jockeys aparte (no, no amanecimos en la playa), quedaba por ver a los sudafricanos Die Antwoord, razón de la visita a Burriana de no pocos “sounders”, que reventaron el escenario principal para asistir a una demostración de fuerza que, sin embargo, supo a poco. Porque Ninja y Yo-Landi Vi$$er ofrecieron una ración de hip hop intachable, rapeando con flow y actitud agresiva sobre las bases del efectivo DJ Hi-Tek, pero de un grupo con su trayectoria visual previa (sus notables clips) se esperaba una performance más espectacular. No faltaron hits como “Enter the Ninja”, “I Fink U Freeky”, “Baby’s on Fire” o ese “Pitbull Terrier” en el que samplean a Goran Bregovic. Tampoco el talante tan particular que exhiben, que ellos denominan zef y que conjuga el sonido rave de los noventa con el orgullo white trash. Su presencia impone, cuando suben los bpm’s arrollan a todo el que se ponga por delante, y la voz de rata histérica de Yo-Landi contribuye a crear un ambiente psicótico que, de alguna manera, convierte el show en una ceremonia que transmite cierto peligro y hasta un componente insano, que enloquece a un público entregado de antemano. Dan miedo, y al mismo tiempo son conscientes de su condición de producto pop de masas. El signo de los tiempos. El año que viene, más.

 

Fotos: Liberto Peiró

cabecera Die Antwoord

CRÓNICA ARENAL SOUND: DOMINGO

Todo tiene un final. Incluso el Arenal Sound, que se ha prolongado durante casi una semana. El festival bajaba el telón ayer dejando un sabor agridulce, ya que si la jornada del sábado destacó por las sorpresas, la del domingo estuvo marcada por las decepciones. Pero vayamos por partes, porque el día empezó muy bien, gracias a El Columpio Asesino. Hay que ver cómo ha crecido la banda navarra desde aquellos primeros discos en que coqueteaba con el indie o el sonido Manchester. “Ballenas muertas en San Sebastián”, su último (y mejor) álbum, ha completado el giro apuntado en “Diamantes”, y su directo es de una solidez aplastante. Abren con “Babel” y “Escalofrío”, con ecos de Suicide y krautrock que han asimilado con absoluta naturalidad. De hecho, la electrónica asume el protagonismo, pero el show no es una fiesta. Las canciones de El Columpio Asesino hablan de coches bomba y de mochilas abandonadas en estaciones, mientras Cristina Martínez fustiga un pad de percusión electrónica. Música acorde con tiempos sombríos, que la propia Cristina y Álvaro Arizaleta recitan más que cantan, y en la que no hay lugar para concesiones. Como mucho, la trompeta de “Edad legal” (a cargo del teclista Íñigo Sola) y un tramo final en el que el alucinado público adolescente que asiste a su pase puede soltar la presión acumulada con “Toro”, su tema más conocido. Magníficos.

 

Álvaro Arizaleta (El Columpio Asesino)

 

Reciente aún su actuación en el Bilbao BBK Live, los londinenses Bastille llegaron al Arenal Sound para mostrar el reverso de El Columpio Asesino. Lo que en los españoles es densidad sonora, actitud y compromiso, en los ingleses se convierte en puro escapismo. Reunieron a una gran cantidad de público en el escenario grande y salieron al son de la sintonía de “Twin Peaks” (Angelo Badalamenti), que para eso tienen un tema titulado “Laura Palmer”, pero desde que comenzaron con “Bad Blood” y “Weight of Living, Pt. II” quedó claro que son una boy band enmascarada de promesa synth-pop. Su estética, la imagen que proyectan, los bailes de Dan Smith, las melodías y el tratamiento vocal de las canciones van en una dirección muy clara, y las hordas de jovencitas que les aclamaban en las primeras filas demuestran que la fórmula les ha funcionado. Otra cosa es que su propuesta sonora posea alguna solidez. Que no es el caso. Del puñetazo de realidad servido por El Columpio Asesino pasamos sin solución de continuidad a temas trufados de coros de estadio que sustentan proclamas como “You Will Live Forever” (en “Poet”). El final, con “Of The Night” (especie de spin-off de “The Rhythm of the Night”, de Corona) y “Pompeii”, ratificó su triunfo entre una chavalería que, al terminar su concierto, huyó masivamente hacia el camping, de donde ya no volvería hasta bien entrada la madrugada.

 

Dan Smith (Bastille)

 

Ese fue el motivo por el que FM Belfast empezaron su actuación ante un público más bien escaso. Aunque quizá otra de las razones sea la música que sonaba por los altavoces para amenizar la espera. Abramos paréntesis. Queridos técnicos de sonido del mundo: Ya sabemos que “In the Air Tonight”, de Phil Collins, suena fabulosa por los potentes altavoces de los grandes equipos, y que debe ser la grabación sonora más perfecta que existe, pero, de verdad, es horrible. No insistáis. Basta. Por favor. Y, ya puestos, lo mismo vale para los temas de Dire Straits. Cerramos paréntesis. La banda islandesa (curiosa la fijación de los programadores del Arenal Sound con los países nórdicos), que este año también ha pasado por el Sónar, salió al escenario dispuesta a darlo todo. De hecho, hasta se diría que iban pasados de revoluciones. Como unos !!! (Chk Chk Chk) de garrafón, abonados al trazo grueso, comparten con Matt and Kim, que habían actuado el sábado, el gusto por el snippet, pero mientras que el dúo de Brooklyn lo utiliza como recurso irónico, para FM Belfast es un gancho populista. Así, el público, que mayoritarimante no conoce “Brighter Days”, puede levantar el puño y asentir satisfecho cuando la convierten en “Wonderwall” (Oasis). La operación se repite en “Nicole” con el “Pump Up The Jam” de Technotronic (elección lógica, ya que su sonido deriva hacia el eurodisco) o en “I Don’t Want to Sleep Either” con “(You gotta) Fight for your right (to party)”, de Beastie Boys, mientras otros temas propios como “DeLorean” o “Everything” pasan más desapercibidos, pese al despliegue bailable y de cariz humorístico que se gasta el grupo liderado por Lóa Hlín Hjálmtýsdóttir y Árni Rúnar Hlöðversson (sí, sus nombres son bastante más intrincados que sus canciones). Al final, tanto va el cántaro a la fuente (la lista de préstamos se amplía con el “Bring the Noise” de Public Enemy) que termina por romperse, y la cita anecdótica se come literalmente el discurso principal cuando les da por regresar al escenario y abrir el bis con “Welcome to the Jungle” (Guns N’Roses). A mitad de “Lotus” (su particular versión del “Killing in the Name of” de Rage Against The Machine), y como sobrepasaban el tiempo de actuación asignado, les cortaron el sonido. Por pesados.

 

FM Belfast

 

No obstante, la gran decepción de la noche llegó de la mano de Mando Diao. Es evidente que en “Aelita”, su último disco, ya no queda nada de aquel simpático grupo de garage que fueron en sus comienzos (nada extraordinario, por otra parte), pero verlos aparecer en escena y pensar que habían sido captados por una secta fue todo uno. No ayudó el místico discurso inicial sobre un amigo muerto de cáncer hace un año, ni unos trajes diseñados por su peor enemigo, ni una escenografía que parecía una reproducción de la Fortaleza de la Soledad de Supermán construida por un artista fallero. Siendo benévolos, se diría que los suecos buscaban un impacto glam. Siendo crueles, que se han apuntado a la cienciología. En cualquier caso, entraron en materia musical con “God Knows” y la cosa tampoco mejoró. Inevitable recordar a los noruegos A-ha escuchando el barnizado sintético que han dado a su repertorio con objeto de amoldarlo al cariz bailable de su sonido actual. Para cuando tocaron “Sweet Wet Dreams” (con un arreglo de guitarra española que apesta a tópico) la rechifla era general, exceptuando a los incondicionales, que lo son, lógicamente, de su etapa más reciente, y que pudieron saltar a gusto con “Gloria”, que puso el cierre, y con un bis en el que tocaron “Dance With Somebody” y “Black Saturday”. Verlo para creerlo.

 

Mando Diao

 

Los ingleses Circa Waves tenían todos los números para convertirse en la revelación del día. Insultántemente jóvenes, debutaban en España sin haber publicado aún su primer álbum, pero con un puñado de singles que les han convertido en una de las promesas de la escena anglosajona. Ya hay quien asegura que son los nuevos Strokes, y escuchando “Young Chasers” habría que darle la razón. Pero también recuerdan a The Kooks, Vaccines o Libertines (“Get Away”). Efectivamente, suenan a cualquier cosa menos a ellos mismos. En todo caso, la personalidad la pueden adquirir con el tiempo, porque todo lo demás lo tienen: Frescura, contundencia, repertorio (presentaron bastante material nuevo) y concisión: En 35 minutos habían terminado. Convincentes, aunque todavía demasiado miméticos.

 

Circa Waves

 

Disc jockeys aparte (no, no amanecimos en la playa), quedaba por ver a los sudafricanos Die Antwoord, razón de la visita a Burriana de no pocos “sounders”, que reventaron el escenario principal para asistir a una demostración de fuerza que, sin embargo, supo a poco. Porque Ninja y Yo-Landi Vi$$er ofrecieron una ración de hip hop intachable, rapeando con flow y actitud agresiva sobre las bases del efectivo DJ Hi-Tek, pero de un grupo con su trayectoria visual previa (sus notables clips) se esperaba una performance más espectacular. No faltaron hits como “Enter the Ninja”, “I Fink U Freeky”, “Baby’s on Fire” o ese “Pitbull Terrier” en el que samplean a Goran Bregovic. Tampoco el talante tan particular que exhiben, que ellos denominan zef y que conjuga el sonido rave de los noventa con el orgullo white trash. Su presencia impone, cuando suben los bpm’s arrollan a todo el que se ponga por delante, y la voz de rata histérica de Yo-Landi contribuye a crear un ambiente psicótico que, de alguna manera, convierte el show en una ceremonia que transmite cierto peligro y hasta un componente insano, que enloquece a un público entregado de antemano. Dan miedo, y al mismo tiempo son conscientes de su condición de producto pop de masas. El signo de los tiempos. El año que viene, más.

 

Die Antwoord

Fotos: Liberto Peiró