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CRÓNICA DEL EBROVISIÓN 2016

Habría que ser un cretino nihilista para no aceptar las fundadas argumentaciones que explican por qué los festivales de interior como el Ebrovisión, asentados y de formato medio, promueven una serie de valores y connotaciones culturales y sociales – incluso sentimentales – diferentes que otros que han nacido únicamente al amparo del sol, la playa, una oportunidad de inversión, el apoyo de alguna marca o mecenas y con un sentido mucho más frívolo –pero totalmente lícito – de la diversión. Tal vez se trate solamente de explotar lo que cada uno tiene. Además, no es casual que muchos de estos festivales estén promovidos por asociaciones culturales sin ánimo de lucro – el Ebrovisión está organizado por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo -, y aunque en algunos casos el amateurismo es evidente –sobre todo cuando son festivales primerizos- lo suplen con esfuerzo, voluntad, pasión y un único objetivo: que la gente disfrute y esté orgullosa de su trabajo; algo nada baladí cuando se compara con que el objetivo sea únicamente ganar dinero.

Jueves

Nuestra primera incursión en la decimosexta edición del Ebrovisión fue en la Fábrica de Tornillos, espacio protagonista de los conciertos del jueves, una jornada corta pero que servía de perfecto aperitivo para todo lo que vendría por delante. Los primeros en subir al escenario fueron Shinova, una banda vizcaína que aunque ya lleva curtiéndose desde 2009, es ahora con su fichaje por Warner para su inminente nuevo disco, “Volver”, cuando están realmente optando a ocupar un puesto significativo en el ranking indie rockero nacional. Si se les escucha en directo, queda más que evidente que la estela de bandas como Izal, marcadas claramente por la épica, es el rebufo que intentan tomar. Vienen de un rock más contundente y anglosajón que las bandas indies nacionales que ahora triunfan, pero a base de lima han logrado emparentar bien con los mismos seguidores y a poco que su nuevo trabajo funcione, van a estar bastante bien colocados para optar a ese trono de hojalata que parece que siempre está buscando nuevos relevos.

Shinova / David Pérez- Cejuela

Es prácticamente imposible que Rural Zombies no te atrapen a base de ritmo, porque el ritmo es la base de lo que hacen, lo que les da fuerza y te hace bailar. Rock tecnificado, post punk danzable, frescura pero contundencia, unas características que se pueden aplicar al último disco de Foals, pero también al suyo. Nos hicieron brincar como posesos y eso es de agradecer.

Tras Rural Zombies tocaba bajar pulsaciones con Tachenko, unos currantes del pop y auténticos clásicos en el indie de nuestro país. Tienen una forma de componer melodías que ya es marca de la casa y desprenden un positivismo muy necesario cuando estamos rodeados de tanta épica melodramática, que hace que haya conciertos que más bien parecen arengas antes de acometer la Batalla del Abismo de Helm. A veces nos olvidamos de que el pop puede tener ese efecto balsámico, y despreocuparnos y relajarnos con bonitas canciones.

Tachenko / Foto: David Pérez Cejuela

Para cerrar la noche en la Fábrica de Tornillos, subieron a las tablas Perro para demostrar que tienen uno de los directos más contundentes que se pueda ver en España y que los fallos de sonido que deslucieron su concierto en el Sonorama fueron solamente un accidente. Su nuevo disco “Estudias, Navajas” es igual de divertido, pero mucho más potente y directo que su magnífico debut “Tiene bakalao, tiene melodía”, por lo que ahora sus conciertos te hacen mover la cadera, pero también llevar ininterrumpidamente el ritmo con la cabeza – el típico headbanging-. El cachondeo se redondeó y fue completo cuando para terminar el concierto con “Marlotina” hubo una invasión del escenario de algunos organizadores y DJs que pasaban justo por allí y tenían ganas de cantar y bailar un rato sobre el escenario. Tras los murcianos, la juerga se desplazó a la Sala Orosco – como pasaría cada noche – dónde Pemenanf y Maadraassoo hicieron gastar las ganas de fiesta de los más valiente.

Perro / Foto: David Pérez-Cejuela

Viernes

El viernes ya nos tenía reservadas diversas actividades por el día: en la Fábrica de Tornillos, al mediodía, actuaba la multitudinaria banda mirandesa La Regadera que daba color a la espectacular nave de techo curvado a base de reggae y ska; por la tarde, justo antes de acudir al Multifuncional de Bayas, la última incorporación al festival, Amatria, actuaba en la Fábrica de Tornillos. Además de todo esto, durante el día, en diversos puntos de Miranda de Ebro, empresarios de ocio locales programaban sesiones aprovechando los diferentes DJs que actuaban en el cartel del festival, haciendo que el pueblo fuera un hervidero musical por casi cada esquina.

Ya en el recinto, al llegar, el foco de atención se dividió en dos puntos principales: el Escenario La Salve en formato terraza sobre contenedor, en el que tendrían lugar los dos primeros conciertos –Yellow Big Machine y Las Ruinas-, y el Escenario Estereoclub, en el que ininterrumpidamente – desde la apertura hasta el cierre-, pincharían un numeroso y variopinto conjunto de DJs.

Desgraciadamente no llegamos para ver a la banda de Bilbao –marcaremos a fuego la siguiente ocasión-, pero sí que disfrutamos de Las Ruinas anocheciendo en Miranda, descargando su particular heavy pop con esos guitarrazos melódicos, sus personales y kitsch letras y su cada vez más amplio repertorio; porque siguen a disco al año y en cada uno de ellos hay hits que se suman a una ya interesante lista – de “Siesta Mayor” podrían ser ejemplo “Gabriel y Vencerás” y “Fruta de Temporada”-.

El Escenario Principal quedó inaugurado por Fuel Fandango, una hora extraña para ellos, pero todo sea por la preservar la garganta de Nita, que parece totalmente recuperada. Creo que está claro que esta banda, una de las más internacionales que tenemos, gana mucho en directo. Su crossover racial y bailable, musical y visualmente adictivos, con una frontwoman tan intensa como Nita son perfectos para un festival y su fiabilidad es incuestionable. Lo mismo que Quique González, pero en otro estilo totalmente diferente. En este nuevo disco y gira con Los Detectives, Quique González vuelve a dejar muestra de sabor puramente americano, de gran banda, de sonido pulcro y sobrio aunque sin riesgo, y quizá ese fue el lastre más que la virtud. Fuel Fandango nos dejaron sudorosos y quizá Quique González nos hizo enfriarnos.

La recta final llegaba como el brío de una locomotora a toda velocidad con Belako. Su nuevo disco “Hamen” no ha hecho más que recopilar las mejores virtudes de lo que habían hecho anteriormente. En directo todavía crecen un plus sus melodías post punk –ya sea desde los sintetizadores, como de las guitarras-, que aunque no tienen el riesgo de las bandas que pusieron en marcha el género, son indudablemente atractivas, bailables y excitantes.

Aunque Chk Chk Chk tuvieron su mejor momento hace una década, cuando el panorama del indie bailable lo protagonizaban bandas como LCD Soundsystem, The Rapture, Radio 4, CSS o Klaxons, que hacían de la fusión desacomplejada su bandera, el directo de estos tipos es una fiesta de principio a fin. Dance punk funk, o como quieran llamarlo, que derrocha tanta adrenalina como un partido de bádminton de Carolina Marín.

Si con Belako la locomorora estaba en plena acelaración, con Chk Chk Chk perdió los frenos, y Grises solo tuvieron que aprovechar su inercia para llegar al final del viaje intentando no descarrilar. Ritmos africanos, synth pop bailable, electrónica de suavidad precisa y actitud, esas son las armas de sus tres discos y las que utilizaron para cerrar una noche estupenda.

Como cada noche, después de terminar en el recinto, el sarao continuó en la Sala Orosco. Esta noche del viernes se pudo bailar al ritmo de las prescripciones de Patrullero, Edu Anmu y Optigan1.

Sábado

Tercera y última jornada del Ebrovisión 2016, aunque ahora una vez acabado parece que haya durado toda una semana, ya que a partir de la noche del jueves se convierte en un evento sin respiro; de mañana, tarde y noche.

Ebrovisión cuida bastante el aspecto de integrarse en la vida social de los habitantes de Miranda; durante el día se pudo llevar a los pequeños al  Ebropeque, que este año tenía a  L Kan como protagonistas; acudir al mediodía a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de dos bandas excitantes e interesantes como son Juventud Juché o Novedades Carminha; o quedarse a comer en la Plaza España para disfrutar de la concurrida y variada Muestra Gastronómica, mientras desde el Escenario Gometero, ubicado en el templete del centro de esta plaza del Casco Antiguo, Brummel y Blutaski Dj lanzaban canciones mientras la gente se metía entre pecho y espalda pinchos, paellas y otras viandas. Con la boca llena, casi al mismo tiempo, en otra plaza contigua comenzaron los conciertos de la tarde con Franco, L Kan e Hidrogenesse.

De estos conciertos, así como los primeros de la noche en el Escenario La Salve – Dekot y Green Class- , solo pudimos ver un poco como Carlos Ballesteros y Genís Segarra se bastan ellos solos para demostrar que son uno de los grupos más originales de los últimos años, con unas canciones que aunque kitsch tienen una lírica gloriosa y un sonido sintético de un estilazo irreprochable. La “excusa” para perdernos los otros conciertos, fue que el que escribe estas palabras es el mismo Blutaski DJ que puso música tanto en el templete de la Plaza España por la tarde, como a las 21:00 en el Escenario Estereoclub. Aun así esperamos ver pronto a este puñado de bandas emergentes, las cuales desgraciadamente todavía no hemos podido reseñar en byTHEFEST y a L Kan nos los reservamos para el Truenorayo Fest.

Green Class / Escenario La Salve

También nos perdimos a Perlita que, con su incontrolable desparpajo, pusieron en marcha el Escenario Principal. Como es una pena no comentar nada de varias bandas por no haberlas podido ver, podemos utilizar la mecánica cuántica para hacer al menos un comentario sobre Perlita. Remodelando las teorías que el cachondo de Shrödinger formuló con su gato –realmente fue un experimento teórico y no se maltrató ningún animal-, al ser totalmente un misterio lo que ocurrió en el recinto interior durante su actuación, podemos decir que hicieron un buen y un mal concierto; una paradoja, pero que nos da la posibilidad de la coexistencia y superposición de ambas posibilidades. Aunque siendo mucho más coherentes, dedicamos un rato a buscar a algunas personas de confianza que acudieron a verles y preguntar que les había parecido, coincidiendo finalmente su juicio con similares impresiones a las vividas por nosotros en el FIB: su fusión desenfadada y su divertida incitación al baile hizo que sumaran fans a su causa.

Tanto el cántabro Ángel Stanich, como los burgaleses La M.O.D.A., son dos artistas que tienen multitud de fans en la zona, son programados en la mayoría de festivales de Castilla, La Rioja o Pais Vasco y conectan muy bien con la forma en que en estos sitios se disfruta del rock&roll. Aunque el rock ácido de herencia setentera de Stanich y el folk rock de La Maravillosa Orquesta del Alcohol son tremendamente eficientes sobre el escenario, quizá necesiten de un poco más de riesgo para tiempos venideros, las aristas de su trabajo se liman cuanto más se les escucha, o quizá ese es el problema, que les vemos demasiado a menudo.

La banda internacional de la jornada eran otros rescatados de tiempos mejores, Tahiti 80. Tampoco se le puede pedir a los festivales humildes que traigan a grandes figuras foráneas, así que es agradable que se esfuercen en ser menos previsibles que la media, aunque quizá este año hayan estado menos acertados en la elección que otros años, dónde han estado excelsos. Aunque los franceses Tahiti 80 llevan en activo publicando trabajos de forma constante desde 1999, fue a principio de siglo con “Walpaper for the Soul” cuando tuvieron su mejor momento, o incluso con su debut “Puzzle” que acaba de ser reeditado. Fue aquella época en la que parecía que con ellos, Air o Phoenix, los franceses tenían el monopolio del pop elegante y moderno, pero aquella fórmula ya está un poco vista y la falta de sangre de nuestros vecinos la hace demasiado anestésica.

El Espacio Multifuncional a reventar / Foto David Pérez-Cejuela

Y llego el momento de Izal, cabezas de cartel de cualquier festival indie que se precie. Realmente, su actuación fue el momento en el que se hizo patente el sold out de este año en Ebrovisión. Su poder de convocatoria es evidente y sus shows son eficaces hasta el paroxismo –podrían salir al escenario con los ojos vendados y repetir fórmulas sin ningún miedo-, lo que tampoco tiene que ir acompañado de otro tipo de consideraciones referidas a su música. Sus formulaciones épicas o sus melodramáticas letras tienen atrapada prácticamente a la totalidad de la generación indie nacional, al menos toda aquella que se resiste a meter los pies en el barro del underground. No solamente triunfan como la coca-cola allá dónde van, si no que han empezado a surgir bandas que les toman como referencia y… lo siento, pero decir que España necesita más grupos jóvenes que se parezcan a Izal o Vetusta Morla, es como decir que Castellón necesita otro aeropuerto.

Tras el torbellino emocional de Izal, WAS fueron los encargados de zurcir los corazones de los numerosos presentes y ponerles a bailar hasta que los seguridades del festival nos mandaron a todos a casa. Los cada vez más bailables WAS –si eso era posible- han dado con la fórmula, ojalá no la abandonen.

Los más valientes bajaron al centro de Miranda a despedir la fiesta en la Sala Orosco con unos de djs de escándalo, como son Ochoymedio Djs, Dani Less y Estereoclub.

Una de las fórmulas clave de mantener la diversión durante todo el festival, sin necesidad de acudir a un cartel repleto de artistas que seguramente excederían el cálculo presupuestario, han sido estas fiestas y disponer dentro del recinto multifuncional de una carpa dedicada solamente al baile, programada por los hermanos Estereobrothers del Estereoclub, y por la que han pasado durante estos días Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Maadraassoo, Estereobrothers, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein DJ Set, Blutaski DJ, Panoramis, Bilboloopers Djs, Terrible DJ, Teleclub Djs y Dark DJ. La otra fórmula, la más importante, es la pasión con la que se implican todos los que organizan el festival, además de todos los que vienen de fuera y participan en él, porque realmente hemos podido comprobar que Ebrovisión es #unfestivalqueenamora.

ENTREVISTA A FUEL FANDANGO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTRE VISTA A LAS RUINAS

ENTREVISTA A PERRO

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EBROVISIÓN 2016: MANUAL DE USO

Nadie puede negar que los festivales de música están de moda, pero además de todos los eventos que nacen últimamente al calor de esta nueva vorágine, de los macrofestivales low cost y de aquellos festejos que aparecen y desaparecen al amparo de una marca, existen otros que se han ganado a pulso la denominación de clásico y que se sustentan por el esfuerzo e ilusión de un puñado de valientes. Este es el caso del Ebrovisión de Miranda de Ebro, que este año cumple su decimosexta edición y que lleva desde 2001 siendo organizado, sin ánimo de lucro pero con mucha pasión, por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo.

Aunque sigue siendo continuamente mitificado aquel indie nacional de los 90, la verdad es que nunca llegó a ser un género popular, de grandes ventas, de grandes audiencias, y aquellos eventos que aparecieron por el amor al género de unos cuantos amigos eran prácticamente suicidas. Si a esto le unimos que Miranda de Ebro es un precioso y acogedor pueblo, pero que se encuentra en el corazón de las tierras del CID – sin ese reclamo de playas soleadas y chiringuitos a pie de arena –, que solamente tiene 35.000 habitantes y que en aquella época la palabra “indie” solamente formaba parte del vocabulario de unos pocos, pues el mérito de aquellos jóvenes burgaleses era todavía doble.

¿Cómo han llegado hasta ahora? ¿Cómo no solo han sobrevivido si no que poco a poco han crecido? Pues con trabajo, cariño y esfuerzo. Los primeros años el presupuesto era muy modesto, y aunque lograron hacer buenos carteles, las cuentas no salían a pesar de que en el primer año contaron con La Habitación Roja, Sidonie o Los Piratas; de que en la segunda edición ya se lanzaron a por bandas internacionales como los nórdicos Diamond Dogs o The Flamin Sideburns; o que en la tercera decidieron ampliar el festival a dos jornadas. Pero los burgaleses son muy tozudos y cuando creen en lo que hacen son inagotables.

Desde entonces, han pasado por Ebrovisión bandas internacionales como The Raveonettes, The Posies, Ocean Colour Scene, Bronco Bullfrog, The Charlatans, Teenage Fanclub o The New Pornographers, entre otras muchas, además de lo más destacado del indie nacional de cada temporada. En Miranda, siempre se han programado nombres escogidos con mucho mimo, en muchas ocasiones de entre aquellos de los que ellos mismos se han considerado fans, y que encajaban con la filosofía de un festival de querencia indie rock, que goza con el power pop, que no olvida el gusto por el indie y por el baile de su público, y del que todavía se puede admirar el aroma clásico de los orígenes mod de una organización cuyo nombre tiene origen y rinde homenaje a un querido dinamizador de la escena local.

Como ocurre en otros conocidos festivales de interior, el Ebrovisión explota con acierto lo mejor que tiene: el disfrute del pueblo por el día, disponiendo eventos en diferentes puntos y juntando en armonía al numeroso público que acude de fuera – se calcula que este año se llegará al sold out con 18.000 asistentes, entre las diferentes jornadas- con los acogedores lugareños. Cuando hablas de alguien de la organización de su festival, notas que lo hacen con orgullo, repitiendo la palabra “familia” a cada momento, y sabiendo que el mayor patrimonio que tienen es el cariño y el reconocimiento de la gente, porque como hemos comentado anteriormente, este festival se celebra desde sus inicios sin ánimo de lucro.

Esta edición, Ebrovisión repite algunas de las premisas de los últimos años. Por ejemplo algunos nombres internacionales como los norteamericanos !!! (Chk Chk Chk), que aunque con su último trabajo “As If” (2015) no han llegado a las altísimas cotas de aquel loco artefacto que era “Myth Takes” (2007), siguen siendo una divertida y esquizofrénica banda con uno de los directos más excitantes que te puedes encontrar. También estarán en Ebrovisión los franceses Tahiti 80, uno de los máximos exponentes y referentes del indie pop europeo de este principio de siglo, que están de gira para rememorar los quince años de su debut “Puzzle” – por supuesto reeditado para la ocasión- y que además traerán las canciones de su nuevo EP “…And the Rest Is Just Crocodile Tears”.

Entre los nombres importantes del indie nacional, el festival contará con los omnipresentes Izal; la elegancia del country rock de esencia puramente americana de Quique González; la concurrida banda burgalesa La M.O.D.A. , que ha paseado su particular folk rock por la mayoría de festivales nacionales en los dos últimos años; el rock ácido del melenudo cántabro Ángel Stanich; la espectacular fusión sonora de Fuel Fandango; el mejor post punk actualizado de la mano de Belako; el maravilloso mundo de Hidrogenesse; y otras dos bandas vascas que cerrarán los conciertos de cada noche a ritmo del mejor indie bailable, como son WAS y Grises.

Además de estas bandas, muchas de las cuales ya hemos visto en otros festivales y que suelen ser habituales en este tipo de eventos, vosotros ya sabéis de que pie cojeamos y lo que nos encantan otro tipo de propuestas, algo más alternativas, underground o emergentes. Entre este tipo de artistas también estarán en Miranda de Ebro bandas como los excitantes Las Ruinas y su personalísimo y divertido heavy pop; Novedades Carminha con su disco más sabroso y sexy, en el que han sumado muchísimos elementos de valor exquisito a aquella amalgama de garage pop de sus anteriores trabajos; unos Juventud Juché llenos de aristas y garra; Perlita con su divertido y excéntrico crossover que describimos en el FIB como “diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica”; o los veteranos L Kan, que regresan a la actualidad con su electro pop naif.

Además, también serán parte del Ebrovisión 2016 otra joven banda de post punk que canta en inglés como Dekot, el indie dance rock de Franco; la fusión de rock, garage, post-hardcore y soul de los frenéticos Yellow Big Machine– estas tres bandas llegadas del País Vasco- ; el brit pop con actitud de los madrileños Green Class, y el colectivo de colectivo reggae-ska y funk La Regadera, representantes de la escena mirandesa.

Pero todo esto es solo lo que se podrá ver en las las jornadas centrales del festival, porque en la jornada inaugural del jueves, en La Lata de Tornillos se podrá disfrutar de cuatro conciertos diferentes y de contrastado nivel, como son los de Shinova, Rural Zombies, Tachenko y Perro. Sin lugar a dudas, suficiente razón para adelantar un día el desembarco en Miranda de Ebro.

Como hemos comentado al principio del artículo, este festival no solo vive de bandas y conciertos, se nutre de compartir diferentes actividades y experiencias con todos los asistentes y lugareños, por lo que también se podrá participar de una muestra gastronómica, del Ebropeque, exposiciones, mercadillo, conciertos gratuitos distribuidos por toda la ciudad y sesiones de djs que acabarán de completar el Ebrovisión 2016. Entre estos últimos, la nutrida nómina de animadores musicales de este año contará con Maadraassoo, Estereobrothers, Ochoymedio Djs, Dani Less, Estereoclub, Pemenanf, Patrullero, Edu Anmu, Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein Dj Set, Blutaski Dj, Bilbollopers Djs, Terrible Dj o Dark Dj.

Si lees esto hoy jueves 25 de agosto, quizá te dé tiempo a asistir a la Fiesta de Bienvenida que se va a dar en La Fábrica de Tornillos de Miranda de Ebro con la actuación de Marky Ramones Blitzkrieg, en el que el mítico batería de The Ramones, junto a ilustres acompañantes como Ken Stringfellow de The Posies o Captain Poon de Glueficer, interpretará los éxitos de la mítica banda punk.

Ebrovisión #unfestivalqueenamora

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ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2016

JUEVES

Un festival que cumple diecinueve años y sigue creciendo poco a poco, se ríe en la cara de la tan cacareada “burbuja festivalera”, y es que el Sonorama Ribera tiene que denominarse clásico y no moda. Esta edición 2016 decidimos empezarla por la mañana, en la Plaza del Trigo, en el meollo, en lo que marca diferencias. Marca diferencias porque aunque el cartel del festival ofrece una abrumadora oferta de bandas, realmente a la mayoría de ellas puedes verlas en otros eventos, y es la oferta de actividades diurnas, el disfrute del pueblo, es lo que hace de este festival una experiencia incomparable.

El escenario en la Plaza del Trigo tuvo como primeros invitados a los valencianos Polock, algo realmente sorprendente porque la primera hora del primer día no debería ser el sitio natural para una banda de reconocida valía, con dos trabajos excelsos y de las pocas nacionales con proyección internacional. Pero lo bueno es que estos conciertos en el centro de Aranda se han puesto tan de moda que aquello estaba abarrotado nada más empezar. A pesar de que las virtudes que hemos expuesto de Polock las creemos a pies juntillas, sí que es cierto que es un grupo desaprovechado, que no ha acabado de explotar, que ha espaciado mucho sus trabajos y que no parece haberse vendido correctamente; esperamos que eso cambie, están a tiempo. Sin necesidad de trucos efectistas más allá de un popurrí de todas sus canciones editadas, resolvieron su concierto con una solvencia abrumadora; ya sabemos que pueden sonar frescos como Phoenix o que “Everlasting” podría ser incluso single para Julian Casablancas, referencias a agradecer en un indie invadido por la épica y la impostura.

Polocl / Foto: Kike Oquillas

Tras Polock, con la plaza a reventar y con Protección Civil refrescando al personal con una manguera, le tocó el turno a The Purple Elephants. Estos murcianos practican una suerte de blues rock con marcadas influencias de los años 70 – al menos son evidentes tanto The Doors, como Led Zeppelin-, algo curioso en el indie actual. Dedicaron su concierto a animar al público, tanto con las canciones de su debut “Danza Funeral”, una versión en la que se enfundaron en las mallas de Alaska, confetis y globos. Todo esto funcionó y fue lo apropiado para una actuación en este marco concreto, pero necesitan claramente encontrar una personalidad propia en sus canciones y no sonar tanto a sus referencias.

El cartel de la mañana lo cerraban Siloé, otra de las bandas aspirantes al trono del indie. Un trono que, al ritmo que impone a los que lo ocupan, necesita relevos cada tres o cuatro años. En este grupo que ha publicado su debut en Mushrrom Pillow encontramos un sonido muy Vetusta Morla y una lírica abrumadora con mucha, mucha vida interior, ¿demasiada? Puede ser. Tras los tres conciertos programados en el cartel ya nadie se marcha de la Plaza del Trigo, porque todo el mundo sabe que habrá una sorpresa – un poco sinsentido ¿no?-, y la sorpresa fue Miss Caffeina. Si estos tipos ya dominan los escenarios por las tardes-noches, imaginen al mediodía ante un público ávido, receptivo y extasiado. Con los jóvenes danzando con brío, dejamos el centro de Aranda en pos de una paletilla de cordero y unas copas de vino de la tierra.

Miss Caffeina / Foto Kike Oquillas

La jornada vespertina la empezamos con los últimos compases de La Frontera, que fueron los encargados de inaugurar el Escenario Castilla y León. Nos dio tiempo a hacer el karaoke de “Judas el Miserable” y de “El Límite” y de que tuviéramos la sensación de que si esta banda de tan largo recorrido ha quedado para abrir festivales indies, es mejor que Javier Andreu y los suyos recojan los bártulos y enfilen un digno retiro antes de convertirse en un inmerecido esperpento.

Que en una misma edición, incluso en una misma jornada, podamos ver en el Sonorama Ribera a algún clásico del rock nacional, bandas festivaleras de indie comercial y artistas tan reivindicativos, experimentales y arriesgados como Niño de Elche, habla muy bien de la falta de complejos del festival arandino. En versión corta de minutaje pudimos ver una vez más como “Voces del Extremo”, el disco que ha catapultado a boca de todos a Francisco Contreras “Niño de Elche” dejaba con la boca abierta a los que se acercaron con curiosidad y a los que no conocían en absoluto de que se trataba lo que allí se les ofrecía. La irreverencia reivindicativa, la clase de control vocal, la excéntrica pero calculada forma de interpretar del joven maestro y la envoltura sonora de sus Pony Bravo acompañantes, tienen un poder de enganche tremendo.

Niño de Elche / Foto Rodrigo Mena Ruiz

Manel ya les hemos visto en muchos festivales este año, puede que su año, y ya a nadie le extraña que paseen sus canciones en catalán en el corazón de Castilla –joder, no debería ser tan raro, pero hubo un tiempo en que lo era-. Ese sonido sintético y fresco del nuevo disco es lo que ha posibilitado esa apertura a nuevos públicos y nuevas plazas, algo que agradecemos y alabamos, porque de no haberlo hecho estaban abocados a ser alimento de un nicho demasiado marcado y pequeño. A mí, me pareció fabuloso y muy curioso ver cantar y bailar “Jo competeixo” y “Sabotatge” en Aranda de Duero.

En el siguiente turno empezamos por ver el rock&roll de ascendencia alt country de Quique González & Los Detectives - nuestra versión patria de Ryan Adams – y acabamos por escuchar el pop genuinamente personal del zaragozano Ricardo Vicente. El primero derrochaba banda e instrumentación, vistiendo las canciones de un sabor añejo a bourbon tomado con paciencia, mientras que el segundo te susurraba con delicadeza unas canciones que fluyen musicalmente y te fascinan con una lírica exquisita; pop señores, se llama pop. En la entrevista que le hice a Ricardo Vicente cuando nos presentó “Hotel Florida”, quedó claro que este nuevo trabajo había dado en nuestra diana emocional, ayer su recital mereció una medalla de oro en tiro con arco.

Ángel Stanich ya le vimos junto a su banda en el pasado Festival de les Arts, nos gustó bastante y ayer repitió fórmula, quizá esa fue la pega, lleva exprimiendo las mismas canciones mucho tiempo y el juego del Dylan eléctrico y del Neil Young rocoso tienen un límite, que quizá deba ponerle ya.

Tras el melenudo cántabro, tocó el turno de quitarle la naftalina al Dúo Dinámico. Las voces que han criticado la inclusión en el cartel de Manolo y Ramón han sido todavía más furibundas que las de 2014 con Raphael. Personalmente, creo que la programación de una banda en concreto en un cartel con docenas y docenas, no debería marcar la crítica a un festival y que los complejos los tienen realmente los que alzan la voz. Seguramente, esta política de sacar momias del sarcófago sea una estrategia de marketing – magnífica-, o quizá sea puramente un ejercicio de revisión nostálgica de todo corazón de los organizadores del festival, vayan ustedes a saber, pero en todo caso yo me quedo con lo contentas que estaban unas abuelitas que venían de Valencia para ver a su dúo preferido –ya estaban en la valla con Niño de Elche-. El concierto: un grupo de músicos de postín – como Raphael hace un par de años-, clásicos en metralleta –hasta yo moví las caderas con “Lolita”, mi preferida- y sorpresa final con la aparición en el escenario de Eva Amaral y Alberto Miss Caffeina– ojalá nunca hubiera oído los gallos de los dinámicos cantando a capela “Días de Verano” para presentar a Eva-. A los que les parecía una aberración este concierto, no tenían más que ir al otro escenario a ver a Igloo o estar hora y cuarto haciendo cola para recargar la pulsera cashless, ¡Dios mío, qué colas!, y Santas Pascuas. Los que estuvieron en el concierto acabaron saltando y bailando con “Quisiera ser”, “Oh Carol”, “Somos Jóvenes” y “Resistiré”, pero de eso a lo de titulares como “Dúo Dinámico, los primeros indies españoles”…. ¡Anda, no me toquen los huevos!

El Dúo Dinámico / Foto: Diego Santamaría

Sacrificamos a L.A., una banda que ya hemos visto y reseñado en numerosas ocasiones, por volver al Escenario Burgos Origen y Destino – lo que era la antigua Carpa Future Stars-  a ver un poco del concierto de Tigres Leones. Los madrileños siguen puliendo un proyecto para nada grandilocuente y totalmente desacomplejado, en el que se pueden encontrar estructuras cercanas al indie nacional de los 90, gotas de garage fresco, guitarras limpias para melodías sucias y letras de una enjundia que merecen el rebobinar para disfrutar.

Posiblemente estén un poco hartos de que todos los colaboradores de la revista alabemos a 091 en los bastantes conciertos que ya les hemos pillado en su retorno (Azkena RockMundaka Festival o Low Festival), pero es que el cancionero de la banda sigue siendo un seguro y la solvencia y contundencia de estos tipos está fuera de toda duda. Esto de los retornos tiene cierta polémica, el tema de no pillar a las bandas en el momento en que sus canciones tenían su verdadero contexto temporal, el tema de las vueltas para hacer caja, etc. etc. Pero al menos nos queda que algunas de estas bandas dan verdaderos buenos conciertos, algo que a las actuales se les presupone pero que no siempre cumplen.

El nuevo trabajo de Triángulo de Amor Bizarro, ha supuesto un giro espectacular al sonido de un grupo que sin estar agotado sí que podía correr el peligro de caer en el estancamiento ruidista. Estas nuevas canciones son un complemento –realmente ahora centro-  de un repertorio avasallador, dotándole todavía de mayor atractivo y de herramientas para un juego al que siempre ganan. En el Sonorama Ribera llegaron, tocaron y vencieron; tienen sin lugar a dudas uno de los mejores directos nacionales, aunque sigue sorprendiendo que quienes ayer cantaban los himnos hipnóticos y nihilistas de los gallegos y movían la cabeza con sus guitarrazos hirientes, hoy lo vayan a gozar con Love of Lesbian; buscarle explicación daría para un ensayo titulado “misterios del indie español”.

Molotov / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

Este año, los mexicanos Molotov han decidido darse un atracón de festivales españoles. Aquí se les tenía perdida la pista desde su debut “¿Dónde jugarán las niñas?” aunque en Latinoamérica siguen dando giras eternas y llenando estadios, aunque no han logrado repetir el pepinazo de aquel primer trabajo. También en Aranda, esos cuatro singles de los 90 y su versión de “Bohemian Rhapsody” fue lo que se coreó y el resto fue un asistir ojipláticos a los devenires de esta banda de fusión funky, metalera y hiphopera, como si fueran los hijos chicanos de un cruce de Red Hot Chili Peppers, Beastie Boys y Rage Against de Machine, pero de segunda, claro.

Fuel Fandango / Foto: Diego Santamaría

Fue una pena que Fuel Fandango tuvieran que suspender parte de su gira por culpa por enfermedad y perderse algunos festivales, porque son una banda ideal para este tipo de eventos. Una banda adulta, con sentido del espectáculo, con una particular mezcolanza arrebatadora y personal. Tocaron tarde, muy tarde, la gente aguantaba con una energía inusitada. Nosotros queríamos mover los pies pero solo los arrastrábamos y así llegamos a casa, arrastrándonos. Las jornadas del Sonorama son interminables, algo maravilloso pero que está lejos de ser saludable.

VIERNES

El Sonorama es mucho más duro que un ironman, porque mientras esos cuarentones en busca de la juventud perdida se hidratan con bebidas energéticas, aquí regamos el gaznate con cerveza o vino. Por esa razón, o por cualquier otra que les parezca bien, ayer llegamos al último concierto programado en la Plaza del Trigo y no antes. Kitai sí que son una banda para poner del revés esta plaza; las calles aledañas todavía retumban con su percusión y sus bajos. Emparentados a aquella fusión tan noventera del funk metal, pero bastante más dulcificados que aquellos referentes americanos, pusieron patas arriba un espacio que últimamente parecía destinado a épicas melancólicas. Tras la banda madrileña, esperábamos la “sorpresa” del día que no eran otros que Love of Lesbian. En principio parecía que iba a ser un concierto de versiones como los que ya habían protagonizado otros años Sidonie o La Habitación Roja, pero no, tras algunas “reinterpretaciones” como “Boys don’t cry” de The Cure –empezaron disfrazados con pelucones- o “Psycho Killer· de Talking Heads, los catalanes enfilaron sus propios temas, algo que nos pareció de un burdo efectismo de manual. Eso sí, la gente lo gozó como un Mundial y una Eurocopa juntos. Tras escapar del centro de Aranda sorteando plazas y callejuelas llenas de jóvenes danzando y Djs pinchando, pudimos llegar a nuestra zona personal de descanso para tomar fuerzas para la tarde-noche que se nos venía encima.

Love of Lesbian / Foto: Arcalle

A las siete de la tarde les tocó empezar a Nudozurdo, extraños convidados de piedra para primeras horas de estos eventos. Extraños, porque ni por la calidad –excelsa-, ni por el horario –a estos tipos les sienta genial la oscuridad-, parece que estén correctamente programados. Tensión, melancolía, ritmos absorbentes, letras decadentes… magníficos, pero no al sol. También al sol tuvimos que disfrutar de Disciplina Atlántico en el tercer escenario – fue una verdadera pena sacrificar a Carlos Sadness-, pero al menos los vallisoletanos tienen que pagar el precio de ser un grupo emergente. Estos tipos nos devuelven a la senda de los indies hijos de Sonic Youth –ya está bien de los imitadores de Radiohead- y a ritmo de tremebundos artefactos sónicos nos presentaron un puñado de temas con unas afiladísimas y apabullantes letras en castellano – “Parquesol” es un puto hit-.

Pronto llegó uno de los reclamos internacionales de esta edición del Sonorama, y es que Crispian Mills y sus Kula Shaker empezaron extrañamente a tocar de día. Muchos pueden pensar que esta banda está de reunión, pero no, tienen nuevo disco y se llama “K2.0” aunque realmente nos dé bastante igual. Para nosotros sigue siendo aquella banda que estrujaba la psicodelia amable en los 90 mientras otros tramaban como hacer del britpop una marca imperecedera. La verdad es que mantuvieron el nivel alto durante su actuación de manera eficiente, aunque solamente hicieron despertar a la gente con su famosísima versión del “Hush” de Deep Purple.

Kula Shaker: Foto: Diego Santamaría

Si podemos permitirnos el lujo de definir a Kula Shaker como intrascendentes, lo de los insulsos Delorentos es de echarse las manos a la cabeza. Los irlandeses vinieron hace unos años al FIB para sumarse al cupo de bandas de la Isla Esmeralda que cada año tiene que aparecer en el festival de Benicàssim, pero no nos esperábamos que desde aquella anecdótica ocasión tuviéramos que volver a verles tantas veces. Indie pop de intención luminosa, con increscendos de manual y melodías del mismo libro; me he estrujado los sesos, pero no me sale otra forma de definirlos.

Si Delorentos hicieron que el agua adormeciera en calma, The Hives le pegaron una patada al cubo que la transportada. La verdad es que estos suecos hacen garage de manual; una revisión de un género exprimido por diferentes generaciones del underground y del que poco jugo se puede sacar ya, pero en directo no tienen rival. La suerte de saltos y poses de Pelle Almqvist no tiene parangón y le convierten sin lugar a dudas en el frontman perfecto para dejar en evidencia a todos los compañeros de la noche. Hit, guitarrazo, hit, arenga en castellano, salto acrobático, hit, guitarrazo…

The Hives / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

A cola de los suecos empezaron León Benavente. Su segundo disco parece la excusa perfecta para doblar la apuesta de un directo aplastante. Ritmos frenéticos, un Boba central todavía más protagonista y un arsenal de canciones que funcionan bien por separado pero que te avasallan puestas en fila, son las herramientas que usan para unos shows impactantes pero de una precisión quizá demasiado quirúrgica.

Con The Hives y León Benavente se nos habían puesto las pulsaciones al borde del colapso, pero para eso llegaron Love of Lesbian como terapia de choque. Si los catalanes ya rezumaban de amable melancolía con sus anteriores y exitosos discos en castellano, con “El Poeta Halley” no han dotado de más brío al proyecto. Puede que este último trabajo sea el mejor y más adulto disco de su nueva etapa, pero no suma nada positivo a un directo reclamado casi semanalmente en festivales de toda España y que ya es demasiado recurrente – otra de estas y hasta Rubens Barrichello en un kart les pasa por la derecha-.

El dilema siguiente fue si ver a Trajano! o a Belako, porque realmente son dos bandas que comparten muchas influencias y por lo tanto mucho público. Empezamos con la banda afincada en Madrid en el escenario pequeño y pudimos comprobar como intentan escapar de la etiqueta post punk y que su nuevo EP “Rubí” es una perfecta antesala para lo que debería ser un nuevo larga duración. Han tomado más riesgos, buscan personalidad propia e intentan ocupar un espacio sonoro que pocos habitan en nuestro país. Belako son quizá más obvios, su post punk con sintes es mucho más previsible, pero tienen un directo incontestable. Además, su nuevo álbum “Hamen” no es un disco de singles, pero es un trabajo que percute y engancha.

Elyella Djs / Foto: Diego Santamaría

Ya solamente nos quedaba pasar por el pop bailable de los ubicuos Miss Caffeina y la fusión inclasificable de los divertidísimos Perlita para terminar una noche que todo el mundo coincidía que había ido de más a menos – “De mucho más a mucho menos”-. Para mitigar esa extraña desazón, nos quedaba la multitudinaria sesión de Elyella Djs y la espectacular y ecléctica pinchada de Estereobrothers, con los que nos costó salir del recinto tanto como una mancha de vino de un polo piqué blanco.

SÁBADO

Cuando uno se plantea utilizar la última crónica de un festival para hacer una especie de valoración general, lo más fácil es caer en la tentación del buenrollismo generalizado o en el ombliguismo del arte y ensayo; yo intentaré ser escueto, o al menos ser comedido y explícito, aunque ahora que lo pienso, esto es como pedirle peras al olmo o eficacia y austeridad a un edificio de Calatrava.

Podríamos decir que la jornada del sábado la volvimos a comenzar en la Plaza del Trigo, pero sería totalmente falso; realmente fue en una calle aledaña, muy muy lejana, porque acercarse más nos resultó imposible y además lo consideramos poco saludable. Que el Sonorama haya convertido los mediodías en un clásico y que el disfrute diurno de este festival sea algo tan atractivo, es de agradecer, pero cuidado, ya saben ustedes que también se puede morir de éxito o incluso de previsibilidad. Bueno, los conciertos: que Amatria a primera hora, Modelo de Respuesta Polar en el entremés, y Shinova como extraña propuesta de plato principal, se encontraran en un enclave abarrotado y ávido de disfrute solo puede servir para sacar lo mejor de cada uno, y así parece ser que fue. Es difícil encontrar a un artista que haya tocado en estos conciertos que no te diga que esta no haya sido la experiencia más increíble de su vida. Pero como no solamente de Plaza del Trigo viven las mañanas del Sonorama, antes de sumergirnos en la marabunta que se forma en las horas centrales del día en la ya famosa Plaza, fuimos a disfrutar del pop naif y desinhibido de los murcianos Vacaciones delante de la preciosa iglesia de Santa María; no todo tiene que ser empujones, chorros de agua y camisetas manchadas de vino. Tras Rafa Skam y cía, volvimos al meollo para comprobar si la sorpresa de esta mañana era Ivan Ferreiro, como se rumoreaba, pero finalmente fueron Grises, algo que bendecimos y agradecimos bailando, que es lo estos jóvenes vascos nos propusieron y de buena gana aceptamos.

Grises / Foto: Diego Santamaría

Nuestra jornada vespertina comenzó con los últimos compases de unos Mucho cósmicos y juguetones como siempre –hoy prometo no extenderme en obviedades- y unos Maga en strikes back más que comes back. La banda de Martí Perarnau IV siempre da la sensación de querer hacernos el amor despacito a base de psicodelia –la del siglo XXI- y los sevillanos están de vuelta – su fuga ha sido corta- con las canciones de siempre; ya pueden hacer mil discos que no superarán jamás ese recurrente momento de “Agosto Esquimal”  + Diecinueve”. Tras Maga pasamos al escenario de enfrente para que Second descargaran más himnos que toda la fase previa de la Eurocopa. El devenir del resto de la noche podría haber sido un compendio de momentos reurrentes de no ser porque a Luis Brea y el Miedo se les ocurrió mostrarse mucho más contundentes que de costumbre, vistiendo un traje nuevo que parece sentarles muy bien; que Perro tuvieron más problemas técnicos/eléctricos que la silla de Stephen Hawkins si la tiras al Duero –aunque los solventaron con humor y ritmazo- y que es alucinante ver en lo que se han convertido unos desvestidos Mando Diao que un día fueron atractivos rockeros – musicalmente- y que ahora parecen acólitos de la Orden del Templo Solar –musicalmente-.

Mucho / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

Podría darle toda la cera que quisiera a Izal que nada de lo que dijera serviría para que la bola dejara de girar a toda velocidad y haciendo strikes a cada tirada. Cuentan los festivales por baños de masas, la fórmula es de similar éxito al de la coca-cola, y aunque sean tan previsibles como el refresco de Atlanta, redundantes y grandilocuentes, el calor del público entregado desmonta cualquier disertación negativa posible. No soy sospechoso de rendirme a su épica melancólica y efectista, pero negar que su espectáculo es redondo y que dentro de su juego son maestros sería imperdonable hasta para mí.

Izal / Rodrigo Mena Ruiz

Lo siguiente que recuerdo es ver como la exquisita electrónica de Delorean la dejaba botando en el área pequeña y como David Kano y sus Cycle remataban a bocajarro con mucha menos sutileza. El guion fue mucho mejor que el del día anterior que fue de más a menos, esta vez fue de más a más (aunque en cuanto a cartel nos pareció la más floja de las jornadas).

Mientras les cuento esto me recuerdan que hoy sigue habiendo música en Aranda, que las plazas de la ciudad castellana van a acoger todavía a más bandas y Djs, que el vino puede resucitarme, que un cordero muerto da menos pena si te lo presentan en una cazuela, que agosto no es esquimal si no estival, que aunque la música ya no marque diferencias – en todos sitios parece que tocan los mismos- las formas y el cariño con las que se montan los festivales sí que lo hacen.

 

sonorama the hives portada

SONORAMA RIBERA 2016: CRÓNICA VIERNES

El Sonorama es mucho más duro que un ironman, porque mientras esos cuarentones en busca de la juventud perdida se hidratan con bebidas energéticas, aquí regamos el gaznate con cerveza o vino. Por esa razón, o por cualquier otra que les parezca bien, ayer llegamos al último concierto programado en la Plaza del Trigo y no antes. Kitai sí que son una banda para poner del revés esta plaza; las calles aledañas todavía retumban con su percusión y sus bajos. Emparentados a aquella fusión tan noventera del funk metal, pero bastante más dulcificados que aquellos referentes americanos, pusieron patas arriba un espacio que últimamente parecía destinado a épicas melancólicas. Tras la banda madrileña, esperábamos la “sorpresa” del día que no eran otros que Love of Lesbian. En principio parecía que iba a ser un concierto de versiones como los que ya habían protagonizado otros años Sidonie o La Habitación Roja, pero no, tras algunas “reinterpretaciones” como “Boys don’t cry” de The Cure –empezaron disfrazados con pelucones- o “Psycho Killer· de Talking Heads, los catalanes enfilaron sus propios temas, algo que nos pareció de un burdo efectismo de manual. Eso sí, la gente lo gozó como un Mundial y una Eurocopa juntos. Tras escapar del centro de Aranda sorteando plazas y callejuelas llenas de jóvenes danzando y Djs pinchando, pudimos llegar a nuestra zona personal de descanso para tomar fuerzas para la tarde-noche que se nos venía encima.

Love of Lesbian / Foto: Arcalle

A las siete de la tarde les tocó empezar a Nudozurdo, extraños convidados de piedra para primeras horas de estos eventos. Extraños, porque ni por la calidad –excelsa-, ni por el horario –a estos tipos les sienta genial la oscuridad-, parece que estén correctamente programados. Tensión, melancolía, ritmos absorbentes, letras decadentes… magníficos, pero no al sol. También al sol tuvimos que disfrutar de Disciplina Atlántico en el tercer escenario – fue una verdadera pena sacrificar a Carlos Sadness-, pero al menos los vallisoletanos tienen que pagar el precio de ser un grupo emergente. Estos tipos nos devuelven a la senda de los indies hijos de Sonic Youth –ya está bien de los imitadores de Radiohead- y a ritmo de tremebundos artefactos sónicos nos presentaron un puñado de temas con unas afiladísimas y apabullantes letras en castellano – “Parquesol” es un puto hit-.

Pronto llegó uno de los reclamos internacionales de esta edición del Sonorama, y es que Crispian Mills y sus Kula Shaker empezaron extrañamente a tocar de día. Muchos pueden pensar que esta banda está de reunión, pero no, tienen nuevo disco y se llama “K2.0” aunque realmente nos dé bastante igual. Para nosotros sigue siendo aquella banda que estrujaba la psicodelia amable en los 90 mientras otros tramaban como hacer del britpop una marca imperecedera. La verdad es que mantuvieron el nivel alto durante su actuación de manera eficiente, aunque solamente hicieron despertar a la gente con su famosísima versión del “Hush” de Deep Purple.

Kula Shaker: Foto: Diego Santamaría

Si podemos permitirnos el lujo de definir a Kula Shaker como intrascendentes, lo de los insulsos Delorentos es de echarse las manos a la cabeza. Los irlandeses vinieron hace unos años al FIB para sumarse al cupo de bandas de la Isla Esmeralda que cada año tiene que aparecer en el festival de Benicàssim, pero no nos esperábamos que desde aquella anecdótica ocasión tuviéramos que volver a verles tantas veces. Indie pop de intención luminosa, con increscendos de manual y melodías del mismo libro; me he estrujado los sesos, pero no me sale otra forma de definirlos.

Si Delorentos hicieron que el agua adormeciera en calma, The Hives le pegaron una patada al cubo que la transportada. La verdad es que estos suecos hacen garage de manual; una revisión de un género exprimido por diferentes generaciones del underground y del que poco jugo se puede sacar ya, pero en directo no tienen rival. La suerte de saltos y poses de Pelle Almqvist no tiene parangón y le convierten sin lugar a dudas en el frontman perfecto para dejar en evidencia a todos los compañeros de la noche. Hit, guitarrazo, hit, arenga en castellano, salto acrobático, hit, guitarrazo…

The Hives / Foto: Rodrigo Mena Ruiz

A cola de los suecos empezaron León Benavente. Su segundo disco parece la excusa perfecta para doblar la apuesta de un directo aplastante. Ritmos frenéticos, un Boba central todavía más protagonista y un arsenal de canciones que funcionan bien por separado pero que te avasallan puestas en fila, son las herramientas que usan para unos shows impactantes pero de una precisión quizá demasiado quirúrgica.

Con The Hives y León Benavente se nos habían puesto las pulsaciones al borde del colapso, pero para eso llegaron Love of Lesbian como terapia de choque. Si los catalanes ya rezumaban de amable melancolía con sus anteriores y exitosos discos en castellano, con “El Poeta Halley” no han dotado de más brío al proyecto. Puede que este último trabajo sea el mejor y más adulto disco de su nueva etapa, pero no suma nada positivo a un directo reclamado casi semanalmente en festivales de toda España y que ya es demasiado recurrente – otra de estas y hasta Rubens Barrichello en un kart les pasa por la derecha-.

El dilema siguiente fue si ver a Trajano! o a Belako, porque realmente son dos bandas que comparten muchas influencias y por lo tanto mucho público. Empezamos con la banda afincada en Madrid en el escenario pequeño y pudimos comprobar como intentan escapar de la etiqueta post punk y que su nuevo EP “Rubí” es una perfecta antesala para lo que debería ser un nuevo larga duración. Han tomado más riesgos, buscan personalidad propia e intentan ocupar un espacio sonoro que pocos habitan en nuestro país. Belako son quizá más obvios, su post punk con sintes es mucho más previsible, pero tienen un directo incontestable. Además, su nuevo álbum “Hamen” no es un disco de singles, pero es un trabajo que percute y engancha.

Elyella Djs / Foto: Diego Santamaría

Ya solamente nos quedaba pasar por el pop bailable de los ubicuos Miss Caffeina y la fusión inclasificable de los divertidísimos Perlita para terminar una noche que todo el mundo coincidía que había ido de más a menos – “De mucho más a mucho menos”-. Para mitigar esa extraña desazón, nos quedaba la multitudinaria sesión de Elyella Djs y la espectacular y ecléctica pinchada de Estereobrothers, con los que nos costó salir del recinto tanto como una mancha de vino de un polo piqué blanco.

SONORAMA RIBERA 2016: CRÓNICA JUEVES

 

portada sonorama

LOS HORARIOS DEL SONORAMA RIBERA 2016

Sonorama Ribera  publica los horarios y anuncia nuevos nombres, la programación de los distintos escenarios y otras novedades.

Además de los más de 100 grupos anunciados hasta ahora, se suman al cartel de esta edición de Sonorama Ribera nuevos nombres como Echo, Green Silly Parrots, Juan Java, Taburete Mirémonos.

También tenemos nuevos nombres dentro la programación de DJs del Escenario Heineken de la Plaza de la Sal, el escenario Red Bull de la Plaza del Rollo, la Plaza Arco Pajarito y el escenario Carson Camping. Bailongo Brothers, Blutaski DJ, Chema Rey, La Movida Madrilona & Oscarmina, Man Pop, Eva A & Xabi B, Jotapop, Lout, Miss Antibiótica, Pico & Pala DJ’s, She’s A Star DJ, Veneno Giveme Veneno, Vincent Valera, Casual Groupies, Estereobrothers, Estereoclub DJ, Los Bingueros, Pop De Aquí, Tardeo Special Party, Teleclub DJ, Terrible Live, We Are Lasaña DJ’s, Women Beat, Ángel Pop, Dada2, Digital 21, DJ Filo, DJ Maddrasso, Doctora Yeye, EMDIV DJ + Corrientes Circulares, Intronauta, JM & JA Sounds DJ’s, Las Despechadas Pinchadiscos, Rock Nights, Corbat y Bola, Me & The Reptiles Rolling & Creative Show serán los encargados de los platos en esta edición de Sonorama Ribera.

Desgraciadamente, Ellos no podrán estar en el festival como anunciaban en su Facebook hace unos días.

Otra de las novedades de esta edición de Sonorama Ribera es la mejora de las instalaciones. Entre otras cosas, este año se duplica el número de sanitarios, los cuales serán de mayor calidad y contarán con agua corriente.

Además, como cada año, contaremos con las catas de vino que se llevan a cabo gracias alConsejo Regulador de Ribera de Duero Fundación de Caja Burgos. Los detalles de las mismas se anunciarán en redes sociales en las próximas horas.

ÚLTIMOS ABONOS A LA VENTA EN SONORAMA-ARANDA.COM Y EN LAS OFICINAS DE CORREOS

ASÍ TE CONTAMOS EL SONORAMA RIBERA 2015 

LOW FESTIVAL DJS JAGERMUSIC PORTADA

JUPITER LION DJS, THE BASEMENT Y PIN&PON DJS ENTRE LOS NUEVOS CONFIRMADOS PARA EL ESCENARIO JÄGERMUSIC DE LOW FESTIVAL

Tras anunciar a las bandas que formarán parte del Escenario Jägermusic, el programa musical de Jägermeister finaliza su tanda de confirmaciones con la presencia de diez DJs que, al ritmo de la mejor música electrónica y transgresora, convertirán Low Festival en una auténtica pista de baile.

Después de su paso por el festival en 2015 como banda, Jupiter Lion se suben al Escenario Jägermusic con su formato DJ SET en una sesión exclusiva con potentes descargas de acid, EBM y techno. Como ellos, estarán en el #low2016 The Basement, un colectivo musical con auténtico sello de calidad para los ritmos electrónicos donde combinan house, funky o disco. Y precisamente bajo la etiqueta de calidad, aterrizan en Low Festival Estereobrothers, que, de nuevo, prometen combinar música y espectáculo con sonidos que van desde el indiedance y el nu disco al funk, haciendo de la transgresión su mejor nombre.

A ellos se suman también grandes y potentes Djs como Cheese & Bacon, DJ Capo, DJ Göo, Mordisco, Omega III, Oscar Mina y Pin&Pon DJs, en la que será una auténtica representación de la electrónica con múltiples influencias de obligado disfrute.

Además de estas diez confirmaciones, habrá otros nueve proyectos musicales en formato live en el Escenario Jägermusic: los ya confirmados BSN Posee, JMII, King Cayman, Los Bengala, Nightcrawler, Sau Poler, Terrier, The Suicide of Western Culture y The Zephyr BonesSiesta! no actuarán finalmente en el festival-. Estos 19 nombres vuelven a situar el Escenario Jägermusic como una de las citas imprescindibles de Low Festival.

Así, Low Festival 2016 cuenta ya con más de 50 artistas confirmados en el que promete ser el festival más enérgico y especial de este verano. A más de dos meses para el festival, los abonos VIP POOL y VIP Budweiser están agotados. Los últimos abonos generales por 63€ pueden obtenerse aquí hasta el próximo lunes o agotar existencias.

Así quedan las bandas y Djs confirmados para el Escenario Jägermusic de Low Festival:

Bandas

BSN Posee, JMII, King Cayman, Los Bengala, Nightcrawler, Sau Poler, Terrier, The Suicide of Western Culture y The Zephyr Bones.

DJs

Cheese & Bacon, DJ Capo, DJ Göo, Estereobrothers, Jupiter Lion DJs, Mordisco, Omega II, Oscar Mina, Pin&Pon DJs y The Basement.

CUESTIONARIO DJ: DJ GÖO

CUESTIONARIO DJ: PIN & PON DJS

ENTREVISTA A BELLE & SEBASTIAN

ASÍ TE CONTAMOS EL LOW FESTIVAL 2015

ENTREVISTA A LAS RUINAS

 

ebrofest portada

EL EBROFEST 2016 COMPLETA Y PRESENTA SU CARTEL

La segunda edición del Festival Ebrofest, se celebrará los próximos 4 y 5 de marzo en Miranda de Ebro, ya tiene el cartel completo con el anuncio de los DJs. El festival anunció hace poco la presencia de Triángulo de Amor Bizarro -que estarán presentando su nuevo disco “Salve Discordia”-, AmatriaRural ZombiesDomadorAda Van y Franco en el cartel de esta edición, que se completa ahora con la incorporación de los DJs Jeff Automatic, Estereobrothers, Teleclub, Panoramis, Pemenanf y J. Polli.