Festivales

Entradas

black-lips

LLEGAN LOS MONKEY DAYS

En poco tiempo, Monkey Days se ha convertido en un referente para los amantes de la música en Asturias. Un modesto festival que cada año apuesta por grupos nacionales e internacionales de distintos géneros, pero siempre en la órbita independiente. Ubicado en la Universidad Laboral de Gijón, este año se celebra los días 22 y 23 de agosto, y presenta un cartel con indudables atractivos. Según la organización, la intención ha sido “dar un giro al festival para hacerlo más personal y diferente, en el que se utilizarán el Teatro y el patio barroco para los conciertos y sesiones de DJ”.

 

 

El reclamo más importante es, sin duda, el de los Black Lips. Si “Arabia Mountain” fue un feliz intento de limar asperezas en su sonido (de la mano de Mark Ronson), en “Underneath The Rainbow”, su nuevo disco, la banda se mueve en la misma dirección, aunque esta vez ha utilizado dos productores. El grupo ha desterrado la chatarrería garage-punk que empapaba sus primeros trabajos y sacrifica parte de su personalidad, especialmente en las canciones producidas por Patrick Carney (The Black Keys). Solo “Dog Years”, coescrita con Bradford Cox (Deerhunter), mantiene el nivel de su anterior disco, mientras que otros cortes (“Do The Vibrate”, “Dorner Party”) parecen compuestos con el piloto automático. Con menos temas a su disposición, Tommy Brenneck (The Dap Kings) obtiene mejores resultados. “Make You Mine” (firmada junto a Brent Hinds, de Mastodon) exhala una contagiosa frescura pop, mientras que “Boys In The Wood” chapotea en aguas sureñas, apuntalada en unos sinuosos coros y una sección de metal de aire soul. Es un álbum desigual, en el que, por primera vez, los Black Lips recurren hasta tres veces a ayuda externa (Curtis Harding participa en “I Don’t Wanna Go Home”), y quizá esa sea la señal más clara del titubeante momento que atraviesan. Su directo, en todo caso, dictará sentencia definitiva.

 

 

El otro gran atractivo internacional de Monkey Days es The Dodos. El dúo californiano de psych-folk formado por Meric Long y Logan Kroever publicó “Carrier” en 2013, un quinto disco de sonido menos agresivo que su antecesor (“No Color”, 2011), marcado por el periodo del tiempo en que estuvo unido al grupo el guitarrista Christopher Reimer, que formó parte de The Dodos entre su salida de los canadienses Women y su inesperada muerte, acaecida en 2012. Reimer no participa en el disco, pero su presencia se intuye en unas canciones en las que, a diferencia de trabajos anteriores, la guitarra eléctrica reclama mayor protagonismo. La pareja, que también ha contado con la colaboración eventual de Neko Case como vocalista, ofrece en Gijón su única fecha española de la temporada, tras pasar por el Kilkenny Arts Festival de Irlanda, donde actuarán acompañados de la Stargaze Orchestra.

 

 

El tercer nombre destacado del festival es el de Nacho Vegas. El asturiano, que juega en casa, provocó un pequeño terremoto en la escena independiente española con “Resituación”, su última grabación, y aunque no se prodiga en festivales, acaba de dejar buen sabor de boca en Sonorama. Cuando apareció el disco, nos ofreció una entrevista en la que explicaba, entre otras cosas, el uso de unas letras muy directas. “Mis canciones tienen la realidad como materia prima, aunque sí intenté desplazar un poco el yo y hablar de otro tipo de cosas, de gente y de relaciones”, comentaba entonces. “Eso implicaba posicionarme. Cuando vi que algunas canciones tenían esa dimensión política, me pareció que lo único que se podía hacer era reivindicar el panfleto, como un artefacto que puede ser también poético y emocional. No me parece que lo panfletario deba tener necesariamente una connotación negativa. Me di cuenta de que esa tenía que ser la forma”. No obstante, sus actuaciones distan mucho de convertirse en mítines, y muestran a un compositor en plena madurez y a una banda compenetrada al máximo.

 

 

También son de Asturias otros dos artistas emergentes que participan en Monkey Days. Por un lado, Fee Reega. Según afirma, comenzó a hacer música en 2009 y con eso provocó el desmontaje de su vida. En los siguientes tres años, ha editado cinco EPs y un album, todos producidos por ella y grabados y publicados con la ayuda de amigos músicos y pequeños sellos de Do It Yourself internacionales (sobre todo, Woodland Recordings). Ha actuado en toda Europa y reside en Berlín durante largas temporadas.

 

 

El otro astur con proyección del cartel es Pablo Und Destruktion, una de las joyas de la corona del exquisito catálogo del sello Discos Humeantes. Entre el folk, la psicodelia y el noise, ha ratificado con “Sangrín”, su segundo álbum, todo lo apuntado en su debut, y se ha convertido en uno de los músicos de culto más cotizados de la escena subterránea española. Además, propuestas como las de Kresy, La Flecha Negra, Alfredo González, One for Apocalypse, Buffet Libre DJ’s y Termanthia completan un programa que antepone la calidad a la cantidad. Comienzan los días del mono.

robert_henke

LEV 2014: RUIDO SENSIBLE Y SENTIDO ARTÍSTICO

Mirando al cielo al pie de la fachada de La Laboral, uno se pregunta qué demonios hace ese pedazo de construcción en las afueras de Gijón. La cuestión es retórica: puede sorprender más de una vez al visitante aunque se conozca de antemano la respuesta. Construido durante diez años con la idea de servir de orfanato para paliar de mala manera la multitud de siniestros mineros, ya en el tardofranquismo se le brindó una utilidad de docencia más universal. Ahora es la sede del Laboratorio de Electrónica Visual, más conocido por el acrónimo LEV, pero en su historia de más de cincuenta años ha ocupado el podio de algún ranking, al ser reconocido como el edificio de educación secundaria más grande del país. Los ochenta lo condenaron al abandono. Dos décadas después a alguien se le ocurrió resucitarlo como “ciudad de la cultura”. Ciudad y no edificio, intuyan la magnitud.

La pieza monumental rodea un enorme patio que corona una Iglesia, cuya afamada bóveda elíptica todavía se resiente de temblores tras la actuación de los dos artistas que por allí pasaron en la última edición del festival. El británico Andy Stott y el alemán Stefan Betke (conocido como Pole) dejaron el listón bien alto, retumbando el espacio de sonidos ultragraves que, más que escucharse, se sienten. En los pies, en el estómago y en el centro de la cabeza. Se trata de un techno minimalista tratado en el estudio de grabación bajo sorprendentes técnicas de producción que se alumbraron en Jamaica en la década de los setenta. Techno y dub, esa fue una de las combinaciones con la que Berlín basó su nueva cultura de baile tras la caída del muro de Berlín. En esta próxima edición del LEV, la acústica de la Iglesia vivirá un reto aún mayor: soportar y amplificar dos salvajadas como serán las actuaciones de ESPLENDOR GEOMÉTRICO y VATICAN SHADOW, azote de tímpanos y buenas costumbres. Los primeros apenas necesitan presentación. Treinta años extrayendo puñetazos de los sintetizadores para terminar confirmando ese tópico que dice que nadie es profeta en su tierra… hasta la celebración de esta edición, el fin de semana del 1, 2 y 3 de mayo. Vatican Shadow es Dominic Fernow, un tipo callado obsesionado con la naturaleza del ruido. Sí, la naturaleza. Porque si el ruido es solo ruido para un oído común, hay artistas capaces de crear toda una sensibilidad en torno a él, sus variaciones y significados. Ideal para cerrar una jornada entre el baile y el asombro. Entre la distensión lúdica y la experiencia física.

La coletilla de “visual” que remata el nombre del festival viene al pelo para presentar el trabajo de otro de los artistas invitados a esta edición. Con el ambicioso nombre de “Lumiére”, ROBERT HENKE (en la foto superior) planteará un directo audiovisual desde la tarima del Teatro. Es el otro escenario, cobijo de las propuestas más sofisticadas y menos bailables. Las que se ven y se escuchan sin tener muy claro qué sentido va primero. Otro ciudadano alemán, ATOM TM, propondrá un juego similar de prioridades. Su reto será que ese aparente discurso de arte contemporáneo –áspero en su semántica, retórico casi por definición- se revele contra su propia identidad intelectual al ser invadido de manera sibilina por ritmos robóticos y pequeños gestos humorísticos. O quizás no; eliminen el factor sorpresa del menú del LEV y la propuesta no hubiera llegado con tanta clase y expectación a estos siete años de vida. Si no que le pregunten a FASENUOVA, invitados en dos ediciones anteriores y firmes exponentes de la electrónica más orgánica de este país. Desde Mieres, Ernesto Avelino y Roberto Lobo vuelven al cartel para ofrecer su lectura de un nuevo folk de aldea que nada tiene que ver con ese bucólico y pastoral que las tradiciones más populares han perpetuado. No huele a campo. Huele a azufre.

En la era de los recortes culturales, el equipo del LEV 2014 vuelve a estrujarse la cabeza para ofrecer una programación con sentido (artístico) y sensibilidad (sí, el ruido también lo es), que sirve para hacerse una idea bien fiel del camino que han tomado las modernas técnicas de producción, tanto en el plano musical como en el visual. Artistas británicos como MARK FELL, VESSEL, KORELESS, DOUGLAS DARE, THROWING SNOW o LUKE ABOTT (quien actuará en el Jardín Botánico, espacio diurno y bucólico, idóneo para descanso de músculos y tímpano), canadienses como HERMAN KOLGEN o MARTIN MESSIER, el japonés AOKI TAKAMASA o los nacionales PLAYMID, LCC, TRINITY, HUIAS completarán una edición que nada tiene que envidiar a sus predecesoras, de las que aún se recuerdan actuaciones memorables.

César Estabiel