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TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO PUBLICAN NUEVO E.P.

Una de las canciones más celebradas del actual repertorio de Triángulo de Amor Bizarro ya tiene su propio E.P., que se publica en formato digital y vinilo de 10″, en una edición limitada a 500 unidades. Además de la canción titular, incluye la inédita “Barco de Oro”, la versión en gallego de “The John B Sails” ahora llamada “A Cantiga de Juan C” y “Vuelve conmigo a Italia”, cover de Hidrogenesse.

Tracklist:

1. Barca quemada

2. Barco de Oro

3. A Cantiga de Juan C

4. Vuelve conmigo a Italia

[ DISPONIBLE EN LA TIENDA ONLINE ]

El grupo, favorito de la crítica en castellano en la actualidad, ha recibido el Premio Ruido que acredita su último disco como el mejor del pasado año para la prensa española, y se ha destacado por encima del resto en los Premios de la Música Independiente con cuatro de los principales galardones.

Spotify | iTunes | Deezer | YouTube

Estos son sus próximos conciertos:

19 Mayo      Repvblicca, Mislata, VALENCIA (+ Los Punsetes)

01 Junio      Primavera Sound, BARCELONA

01 Julio       Festival Ojeando, Ojén, MÁLAGA

13 Julio       Portamérica, PONTEVEDRA

29Julio       Ido Fest, INCA, BALEARES

30 Julio       Low Festival, BENIDORM

04 Agosto   Santander Music Festival, SANTANDER

05 Agosto   Vértigo Festival, JAÉN

12 Agosto    Phe Festival, TENERIFE

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WAM ESTRELLA DE LEVANTE PRESENTA SU CARTEL POR DÍAS, ¡ENTRADAS DE DÍA YA A LA VENTA!

A falta de justo un mes para que el recinto principal de WAM Estrella de Levante en Murcia abra sus puertas, la organización desvela el cartel por días del festival y pone a la venta las entradas de día para las dos principales jornadas, el viernes 5 y el sábado 6 de mayo. Este cupo de entradas, ya a la venta en wammurcia.es, será de solo 1.000 unidades y tendrá un precio de lanzamiento de 20€.

WAM Estrella de Levante calentará motores desde el martes 2 de mayo en diferentes salas y espacios de Murcia. Junto a la programación de cultura, cine y exposiciones (cuya distribución se dará a conocer a lo largo del mes de abril), la música será la gran protagonista de estos primeros días. Todas estas actividades serán de acceso gratuito hasta completar aforo para los poseedores de abono del festival.

Cápsula -homenajeando el Ziggy Stardust de David Bowie- y Marina te lo pincha –sí, la mitad femenina de los añorados Klaus&Kinski es una flamante confirmación de hoy en forma de dj set- abrirán una programación que dará paso a nombres como Fat White Family, Lidia Damunt o Samonik (miércoles), o Ana Curra –presentando El Acto-, Josele Santiago o La Bien Querida (jueves).

La del viernes en el recinto será una noche marcada por el pop sintético de Future Islands, el post-punk de Editors o White Lies y el pop bailable de Fangoria, Ojete Calor y Joe Crepúsculo, entre otros muchos confirmados. El sábado será una noche encabezada por la electrónica de Orbital y Trentemøller, así como el pop de Lori Meyers, Shura y La Habitación Roja o el rock de Perro.

A lo largo del fin de semana –y con acceso libre-, pasarán por las plazas de la ciudad bandas como Hidrogenesse, Perlita, The Excitements o Garaje Florida.

WAM Estrella de Levante da, pues, un paso más de cara a la celebración de su primera edición. Un año de maduración de un proyecto que ha llegado para quedarse y mimetizarse con la Región de Murcia a largo plazo.

Junto a las entradas de día (cupo a 20€ limitado a 1.000 unidades), la organización mantiene a la venta los abonos a 39€ y los abonos VIP a 55€. Estos dos últimos tipos de ticket permiten acceder a todas las actividades del festival, así como salir y entrar al recinto de forma libre.

wam primeras confirmaciones

WHITE LIES, LORI MEYERS, FANGORIA Y SHURA ENTRE LAS PRIMERAS CONFIRMACIONES DEL WAM ESTRELLA DE LEVANTE

Apenas unos días tras su presentación oficial, llegan las primeras confirmaciones a WAM Estrella de Levante. Se trata de nombres locales, nacionales e internacionales que suponen una clara apuesta de la organización de cara a conformar una cita musical diversa y de calidad. Este anuncio viene acompañado también de los primeros detalles en torno a la programación infantil y cultural del festival murciano, que pone a la venta hoy mismo un cupo limitado de abonos a 20€. Están disponibles en wammurcia.es.

Somos Música

Más de una treintena de nombres componen el grueso de la programación musical de WAM Estrella de Levante anunciada hoy, con clara presencia femenina. A ellos se sumarán muy pronto nuevos artistas nacionales e internacionales, hasta superar la cincuentena de nombres que pisarán Murcia del 2 al 7 de mayo en salas como REM, Musik, Garaje Beat Club o el recinto La Fica.

White Lies, The Sounds y Shura son las primeras apuestas internacionales. Los ingleses White Lies publicaron el pasado año “Friends”, quizá su disco más enérgico y vibrante desde su debut en 2009. Un sonido que se mueve entre el post-punk y el indie-rock que acaba de finalizar su gira americana entre sold outs. Los suecos The Sounds giran también sobre el rock bailable ochentero, y no es casualidad por tanto que su frontwoman, Maja Ivarsson, se mire en el espejo de la gran Debbie Harry a la hora de darlo todo sobre el escenario.  Shura, por su parte, es el proyecto de la inglesa Alexandra Lilah Denton, que con su primer LP, “Nothing’s Real”, se convertía el pasado año en uno de los mejores debuts en el campo del synthpop femenino.

Los londinenses Fat White Family, por su parte, son una de las bandas de rock experimental más aclamadas por la crítica, tras dos LPs (el más reciente de ellos, “Songs For Our Mothers”, publicado en 2016) en los que demuestran descaro, transgresión y calidad a partes iguales. Future Thieves llegan desde Nashville, Texas con un indie-rock hipercalórico que recuerda a los mejores Kings Of Leon, y serán otra apuesta de futuro internacional.

En el plano nacional, destacan los nombres de Fangoria, Lori Meyers, Sidonie o Los Enemigos. Ninguno de ellos necesita presentación a estas alturas. Son, pura y llanamente, cuatro de las mejores bandas españolas del último cuarto de siglo. Alaska y Nacho Canut, Noni, Josele Santiago, Marc Ros… Algunos de los nombres más importantes de la creación musical española contemporánea estarán en la primera edición de WAM Estrella de Levante.

Pero el nuevo festival murciano, con miras al panorama nacional e internacional, no descuida la escena local. Una docena de nombres ejercerán de anfitriones de la Región, en una muestra del gran momento musical que vive Murcia. Referentes como Second o Perro darán la alternativa y la visibilidad que merecen a proyectos como Jump To The Moon, Crudo Pimento, Alien Tango, Kuve, Ayoho, Aire Canadá, Claim, Clara Plath, Poolshake o Garaje Florida.

Todos ellos estarán flanqueados por decenas de artistas de calidad más que contrastada: desde el pop mayúsculo de Niños Mutantes a la electrónica juguetona de Hidrogenesse y Perlita, pasando por la americana de L.A. o el inclasificable Pablo Und Destruktion. Y homenajes históricos: Cápsula interpretará el Ziggy Stardust de David Bowie, y Ana Curra –todo un mito del underground nacional- presentará “El Acto”, con ese legado de Parálisis Permanente que ha quedado grabado a fuego en la memoria de varias generaciones de músicos españoles.

Aquí el listado completo de bandas confirmadas hoy para WAM Estrella de Levante:

WHITE LIES, THE SOUNDS, LORI MEYERS, FANGORIA, SHURA, SIDONIE, LOS ENEMIGOS, FAT WHITE FAMILY, SECOND, NIÑOS MUTANTES, PERRO, L.A., ANA CURRA PRESENTA EL ACTO, BELAKO, DELOREAN, VARRY BRAVA, THE EXCITEMENTS, LOS MAMBO JAMBO, ANNI B SWEET, HIDROGENESSE, FUTURE THIEVES, CRUDO PIMENTO, PABLO UND DESTRUKTION, PERLITA, ALIEN TANGO, CAPSULA (DREAMING OF ZIGGY STARDUST), KUVE, VERA GREEN, AYOHO, MERIDIAN RESPONSE ,LÍGULA, JUMP TO THE MOON, AIRE CANADÁ, CLAIM, CLARA PLATH, POOLSHAKE y GARAJE FLORIDA

Somos Cine

Del 2 al 7 de mayo se proyectarán hasta doce documentales musicales en la Filmoteca de la Región de Murcia. “Autosuficientes” -el aclamado film que recoge la historia de Parálisis Permanente y de Eduardo Benavente-, “Lo que hicimos fue secreto” –mejor documental nacional de 2016 en su investigación sobre los orígenes del punk en España- o “Bird on a wire” –el mítico documental que sigue a Leonard Cohen en su gira europea de 1972-.

Aquí el listado completo de documentales:

- Autosuficientes

- Bird on a wire

- Fonko

- They Will have to Kill us First

- Mali Blues

- We Like it Like That

- I Am Thor

- Orion: the man who would be King

- Punk Attitude

- Lo que hicimos fue secreto

 

Somos Cultura

Entre los primeros espacios culturales confirmados para acoger parte de la programación expositiva y de danza de la primera edición de WAM Estrella de Levante están centros de referencia públicos y privados como Centro Párraga, el Auditorio Víctor Villegas o Loft113. Muy pronto se desvelará su programación al completo.

 

Family WAM

Family WAM es la etiqueta bajo la que se celebrarán hasta seis conciertos enfocados al público infantil en la Plaza Santo Domingo de la ciudad los días 6 y 7 de mayo. Creaciones únicas de bandas como Perlita, Nunatak o Crudo Pimento que servirán para acercar la música a toda la familia.

 

Aquí la programación infantil completa:

- Concierto para niños, Crudo Pimento

- Las Aventuras de Sam, Dr. Sapo

- Cruzando las Galaxias, Los Marañones

- Kid Perlita y los Cangrejo Boys, Perlita

- El Bosque de las Canciones, de Nunatak y Hayat’s Chocolate Factory

- Los niños de la Isla, Bosco

Esto es sólo un avance de todo lo que se podrá vivir en Murcia del 2 al 7 de mayo. WAM Estrella de Levante llega para convertirse en el festival de ocio y cultura urbano definitivo, con una programación de calidad y para todos los públicos que promete situar a la Región de Murcia a la vanguardia de la cultura en España.

Los abonos de dos días están a la venta por 20€ en wammurcia.es, mientras que los VIP se encuentran a 45€. La oferta está disponible solo hasta el lunes a mediodía o hasta agotar cupo.

 

radar palmfest 2016

PRIMEROS NOMBRES DEL RADAR PALMFEST 2016/2017

La organización de PALMFEST ha hecho los primeros nombres de la cuarta edición de Radar PALMFEST, el ciclo de conciertos de otoño a primavera programado en la Sala Zero de Tarragona. Los primeros ocho artistas, que actuarán entre octubre y diciembre coincidiendo con los tres primeros meses de la temporada 2016/2017 de la Sala Zero, son, por este orden, Cycle, Los Zigarros, Astrio (junto a Santi Careta), The Pretty ThingsLa Habitación RojaHidrogenesse, DJ Amable y Sex Museum.

Los madrileños Cycle serán los encargados de abrir Radar PALMFEST 2016/2017 el día 15 de octubre con su despliegue de electrónica y rock y las carismáticas voces de Luke Donovan y la China Patino, además del saber hacer en la sala de máquinas del incombustible David Kano. Les seguirán el potente directo de Los Zigarros, en plena gira de presentación de su nuevo álbum ‘A todo que sí’ y, el día 4 de noviembre, Astrio y Santi Careta, en un concierto coorganizado con el Estrella Damm Curtcircuit. El viernes 18 de noviembre llegará, sin duda, uno de los puntos culminantes de este primer tramo de la temporada, con el esperadísimo concierto de una de las grandes leyendas del rock’n’roll. The Pretty Things, la banda británica liderada por Dick Taylor, quien también fue fundador de The Rolling Stones junto a Keith Richards y Mick Jagger, aterrizarán en el escenario de la Sala Zero para ofrecer auténticos clásicos esenciales para entender el rythm&blues y la evolución de escenas todavía tan vibrantes en la actualidad como el ‘garage’. Será un concierto coorganizado con el Bule Bule Club, que cada mes lleva el mejor rock’n’roll a la Sala Zero.

Por su parte, La Habitación Roja, serán los encargados de devolver Radar PALMFEST al terreno indie el día 25 de noviembre, mientras que los inclasificables Hidrogenesse aportarán su particular visión del electropop, en un concierto coorganizado en colaboración con el Festival Internacional de Cine de Tarragona REC. El día 9, turno para uno de los clásicos de Radar PALMFEST, DJ Amable, el dj indie por excelencia. Cerrarán el tramo de otoño de este ciclo otros grandes del rock’n’roll nacional: Sex Museum, en su gira 30 Aniversario.

Radar PALMFEST es una iniciativa de los organizadores del ya desaparecido Festival PALMFEST que, tal como indicaron hace un tiempo, próximamente anunciarán nuevos proyectos.

Próximas fechas Radar PALMFEST (Sala Zero, Tarragona):

  • Sábado 15/10/16, 22h. 12/15€: CYCLE
  • Sábado 22/10/12. 22h. 15/18€: LOS ZIGARROS
  • Viernes 4/11/16. 22h. 8/10€: ASTRIO + SANTI CARETA
  • Viernes 18/11/16. 22h. 15/18€: THE PRETTY THINGS
  • Viernes 25/11/16. 22h. 12/15€: LA HABITACIÓN ROJA
  • Sábado 3/12/16. 22h. 10/13€: HIDROGENESSE
  • Viernes 9/12/16. 01h. 8/10€: DJ AMABLE
  • Sábado 17/12/16. 22h. 15/18€: SEX MUSEUM
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CRÓNICA DEL EBROVISIÓN 2016

Habría que ser un cretino nihilista para no aceptar las fundadas argumentaciones que explican por qué los festivales de interior como el Ebrovisión, asentados y de formato medio, promueven una serie de valores y connotaciones culturales y sociales – incluso sentimentales – diferentes que otros que han nacido únicamente al amparo del sol, la playa, una oportunidad de inversión, el apoyo de alguna marca o mecenas y con un sentido mucho más frívolo –pero totalmente lícito – de la diversión. Tal vez se trate solamente de explotar lo que cada uno tiene. Además, no es casual que muchos de estos festivales estén promovidos por asociaciones culturales sin ánimo de lucro – el Ebrovisión está organizado por la Asociación Cultural Rafael Izquierdo -, y aunque en algunos casos el amateurismo es evidente –sobre todo cuando son festivales primerizos- lo suplen con esfuerzo, voluntad, pasión y un único objetivo: que la gente disfrute y esté orgullosa de su trabajo; algo nada baladí cuando se compara con que el objetivo sea únicamente ganar dinero.

Jueves

Nuestra primera incursión en la decimosexta edición del Ebrovisión fue en la Fábrica de Tornillos, espacio protagonista de los conciertos del jueves, una jornada corta pero que servía de perfecto aperitivo para todo lo que vendría por delante. Los primeros en subir al escenario fueron Shinova, una banda vizcaína que aunque ya lleva curtiéndose desde 2009, es ahora con su fichaje por Warner para su inminente nuevo disco, “Volver”, cuando están realmente optando a ocupar un puesto significativo en el ranking indie rockero nacional. Si se les escucha en directo, queda más que evidente que la estela de bandas como Izal, marcadas claramente por la épica, es el rebufo que intentan tomar. Vienen de un rock más contundente y anglosajón que las bandas indies nacionales que ahora triunfan, pero a base de lima han logrado emparentar bien con los mismos seguidores y a poco que su nuevo trabajo funcione, van a estar bastante bien colocados para optar a ese trono de hojalata que parece que siempre está buscando nuevos relevos.

Shinova / David Pérez- Cejuela

Es prácticamente imposible que Rural Zombies no te atrapen a base de ritmo, porque el ritmo es la base de lo que hacen, lo que les da fuerza y te hace bailar. Rock tecnificado, post punk danzable, frescura pero contundencia, unas características que se pueden aplicar al último disco de Foals, pero también al suyo. Nos hicieron brincar como posesos y eso es de agradecer.

Tras Rural Zombies tocaba bajar pulsaciones con Tachenko, unos currantes del pop y auténticos clásicos en el indie de nuestro país. Tienen una forma de componer melodías que ya es marca de la casa y desprenden un positivismo muy necesario cuando estamos rodeados de tanta épica melodramática, que hace que haya conciertos que más bien parecen arengas antes de acometer la Batalla del Abismo de Helm. A veces nos olvidamos de que el pop puede tener ese efecto balsámico, y despreocuparnos y relajarnos con bonitas canciones.

Tachenko / Foto: David Pérez Cejuela

Para cerrar la noche en la Fábrica de Tornillos, subieron a las tablas Perro para demostrar que tienen uno de los directos más contundentes que se pueda ver en España y que los fallos de sonido que deslucieron su concierto en el Sonorama fueron solamente un accidente. Su nuevo disco “Estudias, Navajas” es igual de divertido, pero mucho más potente y directo que su magnífico debut “Tiene bakalao, tiene melodía”, por lo que ahora sus conciertos te hacen mover la cadera, pero también llevar ininterrumpidamente el ritmo con la cabeza – el típico headbanging-. El cachondeo se redondeó y fue completo cuando para terminar el concierto con “Marlotina” hubo una invasión del escenario de algunos organizadores y DJs que pasaban justo por allí y tenían ganas de cantar y bailar un rato sobre el escenario. Tras los murcianos, la juerga se desplazó a la Sala Orosco – como pasaría cada noche – dónde Pemenanf y Maadraassoo hicieron gastar las ganas de fiesta de los más valiente.

Perro / Foto: David Pérez-Cejuela

Viernes

El viernes ya nos tenía reservadas diversas actividades por el día: en la Fábrica de Tornillos, al mediodía, actuaba la multitudinaria banda mirandesa La Regadera que daba color a la espectacular nave de techo curvado a base de reggae y ska; por la tarde, justo antes de acudir al Multifuncional de Bayas, la última incorporación al festival, Amatria, actuaba en la Fábrica de Tornillos. Además de todo esto, durante el día, en diversos puntos de Miranda de Ebro, empresarios de ocio locales programaban sesiones aprovechando los diferentes DJs que actuaban en el cartel del festival, haciendo que el pueblo fuera un hervidero musical por casi cada esquina.

Ya en el recinto, al llegar, el foco de atención se dividió en dos puntos principales: el Escenario La Salve en formato terraza sobre contenedor, en el que tendrían lugar los dos primeros conciertos –Yellow Big Machine y Las Ruinas-, y el Escenario Estereoclub, en el que ininterrumpidamente – desde la apertura hasta el cierre-, pincharían un numeroso y variopinto conjunto de DJs.

Desgraciadamente no llegamos para ver a la banda de Bilbao –marcaremos a fuego la siguiente ocasión-, pero sí que disfrutamos de Las Ruinas anocheciendo en Miranda, descargando su particular heavy pop con esos guitarrazos melódicos, sus personales y kitsch letras y su cada vez más amplio repertorio; porque siguen a disco al año y en cada uno de ellos hay hits que se suman a una ya interesante lista – de “Siesta Mayor” podrían ser ejemplo “Gabriel y Vencerás” y “Fruta de Temporada”-.

El Escenario Principal quedó inaugurado por Fuel Fandango, una hora extraña para ellos, pero todo sea por la preservar la garganta de Nita, que parece totalmente recuperada. Creo que está claro que esta banda, una de las más internacionales que tenemos, gana mucho en directo. Su crossover racial y bailable, musical y visualmente adictivos, con una frontwoman tan intensa como Nita son perfectos para un festival y su fiabilidad es incuestionable. Lo mismo que Quique González, pero en otro estilo totalmente diferente. En este nuevo disco y gira con Los Detectives, Quique González vuelve a dejar muestra de sabor puramente americano, de gran banda, de sonido pulcro y sobrio aunque sin riesgo, y quizá ese fue el lastre más que la virtud. Fuel Fandango nos dejaron sudorosos y quizá Quique González nos hizo enfriarnos.

La recta final llegaba como el brío de una locomotora a toda velocidad con Belako. Su nuevo disco “Hamen” no ha hecho más que recopilar las mejores virtudes de lo que habían hecho anteriormente. En directo todavía crecen un plus sus melodías post punk –ya sea desde los sintetizadores, como de las guitarras-, que aunque no tienen el riesgo de las bandas que pusieron en marcha el género, son indudablemente atractivas, bailables y excitantes.

Aunque Chk Chk Chk tuvieron su mejor momento hace una década, cuando el panorama del indie bailable lo protagonizaban bandas como LCD Soundsystem, The Rapture, Radio 4, CSS o Klaxons, que hacían de la fusión desacomplejada su bandera, el directo de estos tipos es una fiesta de principio a fin. Dance punk funk, o como quieran llamarlo, que derrocha tanta adrenalina como un partido de bádminton de Carolina Marín.

Si con Belako la locomorora estaba en plena acelaración, con Chk Chk Chk perdió los frenos, y Grises solo tuvieron que aprovechar su inercia para llegar al final del viaje intentando no descarrilar. Ritmos africanos, synth pop bailable, electrónica de suavidad precisa y actitud, esas son las armas de sus tres discos y las que utilizaron para cerrar una noche estupenda.

Como cada noche, después de terminar en el recinto, el sarao continuó en la Sala Orosco. Esta noche del viernes se pudo bailar al ritmo de las prescripciones de Patrullero, Edu Anmu y Optigan1.

Sábado

Tercera y última jornada del Ebrovisión 2016, aunque ahora una vez acabado parece que haya durado toda una semana, ya que a partir de la noche del jueves se convierte en un evento sin respiro; de mañana, tarde y noche.

Ebrovisión cuida bastante el aspecto de integrarse en la vida social de los habitantes de Miranda; durante el día se pudo llevar a los pequeños al  Ebropeque, que este año tenía a  L Kan como protagonistas; acudir al mediodía a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de dos bandas excitantes e interesantes como son Juventud Juché o Novedades Carminha; o quedarse a comer en la Plaza España para disfrutar de la concurrida y variada Muestra Gastronómica, mientras desde el Escenario Gometero, ubicado en el templete del centro de esta plaza del Casco Antiguo, Brummel y Blutaski Dj lanzaban canciones mientras la gente se metía entre pecho y espalda pinchos, paellas y otras viandas. Con la boca llena, casi al mismo tiempo, en otra plaza contigua comenzaron los conciertos de la tarde con Franco, L Kan e Hidrogenesse.

De estos conciertos, así como los primeros de la noche en el Escenario La Salve – Dekot y Green Class- , solo pudimos ver un poco como Carlos Ballesteros y Genís Segarra se bastan ellos solos para demostrar que son uno de los grupos más originales de los últimos años, con unas canciones que aunque kitsch tienen una lírica gloriosa y un sonido sintético de un estilazo irreprochable. La “excusa” para perdernos los otros conciertos, fue que el que escribe estas palabras es el mismo Blutaski DJ que puso música tanto en el templete de la Plaza España por la tarde, como a las 21:00 en el Escenario Estereoclub. Aun así esperamos ver pronto a este puñado de bandas emergentes, las cuales desgraciadamente todavía no hemos podido reseñar en byTHEFEST y a L Kan nos los reservamos para el Truenorayo Fest.

Green Class / Escenario La Salve

También nos perdimos a Perlita que, con su incontrolable desparpajo, pusieron en marcha el Escenario Principal. Como es una pena no comentar nada de varias bandas por no haberlas podido ver, podemos utilizar la mecánica cuántica para hacer al menos un comentario sobre Perlita. Remodelando las teorías que el cachondo de Shrödinger formuló con su gato –realmente fue un experimento teórico y no se maltrató ningún animal-, al ser totalmente un misterio lo que ocurrió en el recinto interior durante su actuación, podemos decir que hicieron un buen y un mal concierto; una paradoja, pero que nos da la posibilidad de la coexistencia y superposición de ambas posibilidades. Aunque siendo mucho más coherentes, dedicamos un rato a buscar a algunas personas de confianza que acudieron a verles y preguntar que les había parecido, coincidiendo finalmente su juicio con similares impresiones a las vividas por nosotros en el FIB: su fusión desenfadada y su divertida incitación al baile hizo que sumaran fans a su causa.

Tanto el cántabro Ángel Stanich, como los burgaleses La M.O.D.A., son dos artistas que tienen multitud de fans en la zona, son programados en la mayoría de festivales de Castilla, La Rioja o Pais Vasco y conectan muy bien con la forma en que en estos sitios se disfruta del rock&roll. Aunque el rock ácido de herencia setentera de Stanich y el folk rock de La Maravillosa Orquesta del Alcohol son tremendamente eficientes sobre el escenario, quizá necesiten de un poco más de riesgo para tiempos venideros, las aristas de su trabajo se liman cuanto más se les escucha, o quizá ese es el problema, que les vemos demasiado a menudo.

La banda internacional de la jornada eran otros rescatados de tiempos mejores, Tahiti 80. Tampoco se le puede pedir a los festivales humildes que traigan a grandes figuras foráneas, así que es agradable que se esfuercen en ser menos previsibles que la media, aunque quizá este año hayan estado menos acertados en la elección que otros años, dónde han estado excelsos. Aunque los franceses Tahiti 80 llevan en activo publicando trabajos de forma constante desde 1999, fue a principio de siglo con “Walpaper for the Soul” cuando tuvieron su mejor momento, o incluso con su debut “Puzzle” que acaba de ser reeditado. Fue aquella época en la que parecía que con ellos, Air o Phoenix, los franceses tenían el monopolio del pop elegante y moderno, pero aquella fórmula ya está un poco vista y la falta de sangre de nuestros vecinos la hace demasiado anestésica.

El Espacio Multifuncional a reventar / Foto David Pérez-Cejuela

Y llego el momento de Izal, cabezas de cartel de cualquier festival indie que se precie. Realmente, su actuación fue el momento en el que se hizo patente el sold out de este año en Ebrovisión. Su poder de convocatoria es evidente y sus shows son eficaces hasta el paroxismo –podrían salir al escenario con los ojos vendados y repetir fórmulas sin ningún miedo-, lo que tampoco tiene que ir acompañado de otro tipo de consideraciones referidas a su música. Sus formulaciones épicas o sus melodramáticas letras tienen atrapada prácticamente a la totalidad de la generación indie nacional, al menos toda aquella que se resiste a meter los pies en el barro del underground. No solamente triunfan como la coca-cola allá dónde van, si no que han empezado a surgir bandas que les toman como referencia y… lo siento, pero decir que España necesita más grupos jóvenes que se parezcan a Izal o Vetusta Morla, es como decir que Castellón necesita otro aeropuerto.

Tras el torbellino emocional de Izal, WAS fueron los encargados de zurcir los corazones de los numerosos presentes y ponerles a bailar hasta que los seguridades del festival nos mandaron a todos a casa. Los cada vez más bailables WAS –si eso era posible- han dado con la fórmula, ojalá no la abandonen.

Los más valientes bajaron al centro de Miranda a despedir la fiesta en la Sala Orosco con unos de djs de escándalo, como son Ochoymedio Djs, Dani Less y Estereoclub.

Una de las fórmulas clave de mantener la diversión durante todo el festival, sin necesidad de acudir a un cartel repleto de artistas que seguramente excederían el cálculo presupuestario, han sido estas fiestas y disponer dentro del recinto multifuncional de una carpa dedicada solamente al baile, programada por los hermanos Estereobrothers del Estereoclub, y por la que han pasado durante estos días Fan Fan Djs, Casual Groupies, Teleclub Djs, Maadraassoo, Estereobrothers, Panoramis, Sweet Drinkz, Klein DJ Set, Blutaski DJ, Panoramis, Bilboloopers Djs, Terrible DJ, Teleclub Djs y Dark DJ. La otra fórmula, la más importante, es la pasión con la que se implican todos los que organizan el festival, además de todos los que vienen de fuera y participan en él, porque realmente hemos podido comprobar que Ebrovisión es #unfestivalqueenamora.

ENTREVISTA A FUEL FANDANGO

ENTREVISTA A LA M.O.D.A.

ENTRE VISTA A LAS RUINAS

ENTREVISTA A PERRO

ebrovision portada

YA TENEMOS HORARIOS PARA EL EBROVISIÓN 2016

El Festival Ebrovisión 2016, que se celebrará en Miranda de Ebro del 1 al 3 de septiembre, ya tiene horarios!

Aquí tienes los horarios de los diferentes escenarios y todos los artistas que actuarán en el Ebrovisión 2016.

Recuerda que en Ebrovisión de este año actuarán artistas como Izal!!! (Chk Chk Chl), Quique González & Los Detectives, Fuel Fandango, Tahiti 80, La M.O.D.A., WAS, Belako, Ángel Stanich, Novedades Carminha, Perro, Hidrogenesse, Tachenko, L Kan, Grises, Rural Zombies, Juventud Juché, Yellow Big Machine, Franco DekotShinovaPerlitaLas RuinasLa RegaderaEdu Anmu y Blutaski DJ

ebrovision portada 2016

EBROVISIÓN 2016: CARTEL POR DÍAS Y NUEVAS CONFIRMACIONES

El Festival Ebrovisión 2016, que se celebrará en Miranda de Ebro del 1 al 3 de septiembre, nos presenta su cartel por días y aprovecha para anunciar las confirmaciones de Perlita, Las Ruinas, La Regadera, Edu Anmu y Blutaski DJ, que se unen a los anteriormente confirmados Izal, !!! (Chk Chk Chl), Quique González & Los Detectives, Fuel Fandango, Tahiti 80, La M.O.D.A., WAS, Belako, Ángel Stanich, Novedades Carminha, Perro, Hidrogenesse, Tachenko, L Kan, Grises, Rural Zombies, Juventud Juché, Yellow Big Machine, Franco Dekot y Shinova.

Perlita han llegado para quedarse. Aunque vengan del sur, son un fuerte viento fresco en el panorama nacional y no dejan de sorprender a propios y extraños allí por donde actúan. Desparpajo, electrónica con estilo, funk, pop y un directo impactante, son sus señas de identidad. Llegarán con su primer trabajo bajo el brazo, pero sus músicos están ya curtidos en mil batallas ¡ojo con ellos, van a gustar y mucho!

Las Ruinas llegan de Barcelona con una propuesta más que sorprendente, heavy-pop la llaman ellos mismos. Están dispuestos a conquistar Miranda y nosotros estamos convencidos de que lo harán “Cerveza beer” y “Cubata de Fairy” son sus grandes hits. Ya está todo dicho.

Green Class son de Madrid aunque podríamos decir que vienen de Manchester y darían el pego. Son nuevos, pero podrían decir tranquilamente que llevan tocando desde los 90´. Lo suyo es britpop y actitud, clase y elegancia.

La Regadera son los elegidos este año para representar a los grupos de Miranda en Ebrovisión, acaban de editar su primer trabajo, aunque sus miembros vienen ya de otras formaciones mirandesas. Son un colectivo de grandes músicos que mezclan reggae-ska y funk con maestría, sobre el escenario lo dan todo y más. Hace poco telonearon al mismísimo Manu Chao. Calidad les sobra. Estamos muy orgullosos de tenerles con nosotros.

Ya está en marcha la 16ª edición de uno de los festivales más queridos por la crítica y el público de este país, el Festival Ebrovisión que se celebrará en Miranda de Ebro durante los días 1, 2 y 3 de septiembre.
Organizado ininterrumpidamente por la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo desde el verano de 2001 y que a día de hoy, continúa creciendo en propuestas y en calidad. Nunca hay un Ebrovisión igual y eso lo pueden confirmar los más de 18.000 asistentes de la anterior edición.
Ebrovisión cumplirá sus 16 años remarcando e insistiendo nuevamente en esas cualidades que han enamorado a miles de “ebrovisivos” durante tantos años y que le han convertido en un festival diferente y referente (Comodidad, calidad, cercanía, pasión). Un festival imprescindible para terminar el verano de la mejor manera, Ebrovisión es “un festival que enamora”.

La muestra gastronómica, Ebropeque, exposiciones, mercadillo, conciertos gratuitos distribuidos por toda la ciudad, sesiones de dj´s en los lugares más insospechados y muchas más sorpresas, hacen que Miranda de Ebro se convierta durante tres días en un auténtica fiesta de la música y de la cultura, una ciudad entera volcada con su festival y un público entregado a la diversión hacen que cada año, cada edición sea mejor que la anterior.

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#unfestivalqueenamora

 

DOMINGO PORTADA FIB

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

JUEVES

Por una serie de vicisitudes que no vienen al caso, cuando entré en el recinto festivalero John Grvy ya estaba a punto de terminar su corto set – media hora – en el Escenario Las Palmas, aun así nos dio tiempo para constatar que este chico parece haber embrutecido y personalizado el neosoul y r&b que le trajo a Benicàssim hace un par de ediciones. Bien por John Grvy.

Miramos el horario y los siguientes en tocar eran Perlita en el Escenario J&B South Beach. ¡Hostia! ¡Vaya cambio de nombres más radical tienen los escenarios de este año! Tras un par de minutos de desconcierto –soy un tipo al que le gustan menos los cambios que a Rain Man – me di cuenta de que ese escenario con nombre de carpa era el segundo escenario de siempre y que el FIB Club era ahora una carpa comisionada por Radio 3 en la zona de césped detrás de los puestos de comida. También fue un poco desconcertante que el escenario que suele estar cerrado los jueves –los jueves hay un poco menos de FIB- suele ser este al que me dirigía, el más alejado, y el de la entrada – el odioso bus de bebida energizante, pero que este año parece ser un escenario hecho y derecho- es el que estaba apagado. ¿Lo tienen claro? ¿No? Pues vuelvan a leerlo y dibújenlo en un papel.

Bueno, volvamos a la música: a Perlita les descubrimos en el anterior Monkey Week y desde entonces han pasado de ser unos auténticos desconocidos a colarse en un puñado de carteles importantes, y es que dan bastante juego. Diversión funk, sintetizadores 80’s de un kitsch totalmente provocado, psicodelia sintética y galáctica, un Pedro Perles eufórico en plan showman y vocoder, mucho vocoder. Perfectísimos para el cumpleaños de uno de los productores ejecutivos de Corrupción en Miami (no para un episodio, que ahí se ponían de lo más melancólico y coñazo).

El Guincho / Foto: Pau Bellido

Tras Perlita, en el escenario principal le tocaba el turno a El Guincho. Tenía ganas de ver en directo al canario con su tercer disco –“HiperAsia”-, un disco que me parece el más arriesgado de su carrera y en el que conjuga tantos elementos que es difícil de definir; por un lado está esa personal forma de entender y avanzar el pop que le caracteriza sumando todos los elementos multiculturales posibles –todo lo que está en la calle-, pero por otro también lo deconstruye y te lo lanza entrecortado de una forma que a veces te desorienta. El sonido ahora es igual de adictivo, pero menos vitalista y mucho más introspectivo, quizá más adecuado para otro lugar y a otra hora. A pesar de la trabajada –y en ocasiones racargada- producción, la puesta en escena fue austera, demasiado austera, lo que le restó poder empático y diluyó totalmente el atractivo. Actuó con banda – miembros de Extraperlo – pero a mí me dejó muy frío, y eso que iba con ganas.

Nuestra primera incursión en la Carpa FIBCLUB Radio 3 fue para ver a Teleman, uno de nuestros conciertos recomendados de esta edición del FIB. Los londinenses tienen un estilazo brutal, dominan el pop como solo en las islas pueden hacerlo y son capaces de rugir, de virar al kraut o de crear una melodía brillante como si fueran los mismos Belle & Sebastian. El concierto fue la típica sucesión de buenas canciones que te van acorralando hasta rematarte con temas destinados a ser himnos como “Düsseldorf” o “Glory Hallelujah”. Fue una lástima que no terminaran con alguna de ellas, porque la celebrada y bailada “Not in control” me parece de largo peor canción y por lo tanto peor broche.

Después de la delicadeza de estos jovenzuelos llegaron Soulwax en plan apisonadora. Algunos amigos me comentaron que lo ideal hubiera sido que hubieran programado a los hermanos Dawaele en su faceta de Djs, pero yo pensaba: “¿¿¿otra vez???”. Quizá el rock electrónico, el big beat y el house de trazo grueso de los belgas es demasiado monótono y pesado, pero nos hicieron los 90 muy agradables y solamente por eso hay que respetarles.

Skepta / Foto: Pau Bellido

Mucho más pesado me pareció el grime de Skepta, pero al menos su actuación fue breve. Este rapero inglés apareció enfadado con el mundo y seguramente se fue a su casa más enfadado todavía. Se quejó de los móviles, de la sociedad y del universo, pero no resolvió nada de ello, ni su concierto. Como terapia, bien, vale, acepto.

No me parecía que hubiera demasiada gente, pero luego caí en la cuenta de que era jueves, por lo tanto “estaba petado”. Hacía años que no se veía tanto color un jueves y parecía que el esfuerzo de programar a un cabeza de cartel de tirón como Major Lazer había dado sus frutos. Vamos a ver, no me entiendan mal, para mi Major Lazer es un bluf del tamaño del ego de Vladimir Putin, pero la gente lo goza. No tuvieron más que ponerse a vender motos que parecía que todo el mundo estaba con la billetera en la mano para comprar una. Diplo descargando sus hits enlatados, sus chicos en formato MC dándole cuerpo –una pena que faltaran sobre el escenario muchas de las grandes colaboraciones a la voz-, confetis, arengas y todo sin parar en modo ráfaga. Algo extenuante que solo se sustenta de esta forma, no le busquen más que no lo tiene. Hemos venido a bailar y lo hemos hecho ¿no?

Major Lazer / Foto: Pau Bellido

Todavía nos dio tiempo a llegar al final del concierto de Anni B Sweet y su suavidad y languidez casi nos mata. Propondría que alguien pusiera una cámara hiperbárica entre un concierto como el de Major Lazer y otro como el de Anni B Sweet, no puede ser saludable un salto tan radical. Tras la aclimatación todo bien, pero la impresión fue muy grande y eso que Anni ha virado hacia campos mucho más abiertos que el folk de sus comienzos y que ha enriquecido sus temas hasta llegar a un pop mucho más accesible.

Tras atemperar nuestros ánimos se nos hizo cuesta arriba volver a la algarabía que se preparaba; por un lado el maestro DJ Amable recetando pildorazos de indie mezclado con todo lo imaginable; por otro Marc Piñol, posiblemente el rey de la electrónica culta nacional; y por último el polifacético francés Mr Oizo, que no se ha bajado del caballo ganador desde “flat beat” y que es reclamado tanto por su música en festivales como este, como por bandas como Metronomy para poner imágenes a sus últimos singles. Lo testeamos todo, vimos que el guion seguía su curso de manera perfecta y nos fuimos al hotel ¡Todavía es jueves!

VIERNES

Hoy tendré que adelantar mi reloj de bolsillo, porque quería llegar pronto para ver a The Zephyr Bones – banda que me gusta mucho – y por poco me pierdo a Cosmen Adelaida – banda que me encanta -. Menos mal que llegué justo para ver cómo estos madrileños – con el aderezo del catalán Alex Marull –  domaban el ruido y me lo tiraban a los pies totalmente domesticado como unos auténticos maestros. Tienen grandes canciones, pero terminar los conciertos con el bombazo de “Becerro de oro”  debería estar prohibido, es como retar a Usain Bolt a una carrera y darle diez metros de ventaja.

Después de ver a esta buena banda en familia me fui al Escenario Las Palmas para ver un baño de masas, y es que no solo el fenómeno Hinds continúa creciendo, sino que todavía no sabemos dónde llegará. A estas chicas madrileñas ya las hemos visto tres o cuatro veces en esta revista y por tanto la excusa de “la frescura suple a la destreza” ya no nos sirve. Alguien decía a mi lado: “ya saben tocar bien, pero lo que tocan me sigue sin gustar”, bueno, tampoco es exactamente mi caso, su garage pop es entretenido, es muy casual y esas cosas, pero también es cierto de que su vacuidad es absoluta.

Hinds / Foto: Pau Bellido

Antes de que Hinds terminaran su set, nosotros ya estábamos apostados ante el Escenario Usura… perdón, Escenario Visa, para ver a The Soft Moon, una de las joyas ocultas del cartel de este año. Digo oculta porque en su momento álgido podías llegar a primera fila y volver a la barra sin tocar a nadie, algo inaudito ante la brutalidad que estábamos viendo. El espectáculo de estos californianos fue abrumador, post punk a millones de decibelios, darkwave desgarradora y un sonido totalmente apabullante que solamente quedó deslucido por la obsesión de Luis Vasquez de tocar un cubo de basura metálico a modo de timbal -¿WTF?-.

Tenía muchas ganas de ver a Aries, este proyecto unipersonal de Isabel Fernández me parece reconfortante y atractivo, pero su sonido en el Escenario FIBCLUB fue terrible y después de un par de canciones decidí marcharme, no quería que un problema técnico empañara la imagen que tengo de estas canciones y a bien seguro que habrá oportunidades mejores de disfrutar de ellas.

La siguiente parada en el tren del rock&roll era en el Southampton de Band of Skulls. Vamos a ver, estos chiscos me gustan, tienen singles de una efectividad indudable como “Himalayan” o “I know what I am”, pero hacen un stoner, blues rock, etc. etc. con demasiadas pocas aristas; de manual, de las primeras páginas del manual, de las de resumen. Su concierto fue mucho mejor que el que vi en el DCode de hace un par de temporadas, o en Les Arts de la anterior, pero solamente porque en aquellos había muy poco ambiente y en este el público inglés le dio bastante color.

Cuando salía del “Escenario te dejo dinero si me devuelves un poco más” una horda de ingleses casi me atropella y es que The Vaccines estaban a punto de empezar en el escenario principal. El FIB es un festival eminentemente británico y los movimientos migratorios hacia bandas de las islas son fácilmente predecibles –corriente camping/escenario principal sería como lo llamaría un oceanógrafo-. Desde que The Vaccines tocaran en la primera edición del DCode con un disco de inmediatez absoluta y dejes a unos Beach Boys pasados de speed ha pasado mucho y sobre todo muchas visitas a nuestros festivales. La verdad es que son carne de FIB -¿Cuántas veces han venido?- porque son capaces de empalmar singles durante una hora incluso dejando fuera buenas canciones. La efectividad del espectáculo solo depende de cómo encaren el repertorio, y esta vez tiraron por la calle de en medio, la de la contundencia, la de la fiesta asegurada.

The Vaccines / Foto: Pau Bellido

Otros que chutaron por en medio con potencia fueron Juventud Juché. Adolecieron del mismo sonido engolado de Aries, pero estos chicos pueden prescindir de sutilezas porque son más de derribar puertas a patadas que de tener la paciencia de encajar la llave. “Movimientos” debería ser la consagración de esta banda, están maduros y sobrepasan de largo a esas bandas de “nuevo garage” entre las que los ubican y con las que no tienen nada que ver.

En esta segunda noche del FIB 2016 las guitarras estaban a punto de abandonarnos para dejarnos en manos de un Jamie XX imperial; desde la sutileza del house aderezado de r&b hasta la contundencia drum&bass o el dubstep Jamie parecía que tenía las mangas llenas de ases. Bailar, bailar y bailar, el mundo se podía acabar que nos iba a pillar bailando. Echamos de menos a The XX, pero tampoco queremos perdernos esto. Calientes, calentísimos, nos pasamos por la carpa comisionada por Radio 3 para ver a Hidrogenesse, porque la banda más irreverente y original de nuestro país en muchos años merecía robarle algo de tiempo al británico. No vimos nada que no supiéramos, un espectáculo maravillosamente personal, de letras excéntricamente acertadas, y una carpa llena de gente coreando canciones mucho menos kitsch de lo que parecen.

Jamie XX / Foto: Adrian Morote

La jornada ya había sido realmente satisfactoria, pero nos quedaba un gran postre, nos quedaban The Chemical Brothers. Si hay alguien que enlace entre lo que han significado las más de dos décadas de FIB y lo que nos queda por delante son Rowlands y Simons. Nos han hecho bailar con hits tremendos – cayeron todos- pero siguen sacando discos donde suman perlas a un set list de escándalo. Si has conseguido que sus ritmos nada sutiles y sus melodías incandescentes no te atrapen, no mires las proyecciones de humanoides bailando tras ellos, porque entonces estás perdido.

Ni taxi ni hostias, media hora caminando hasta el hotel, había que transformar en energía cinética el espectáculo que nos acabábamos de zampar.

SÁBADO

Un “este muerto está muy vivo” o un mucho más español “no estaba muerto, estaba de parranda”, servirían perfectamente para ilustrar el FIB de este año, puede que el año del renacimiento. Precisamente ayer sábado se produjo una circunstancia que hacía mucho que no se veía en Benicássim y que en otra época era algo clásico: un lleno hasta la bandera. Nos comentaron que mucho antes de la hora de apertura había chavales con camisetas de Muse en las puertas del recinto haciendo cola para correr a conquistar las primeras filas del Escenario Las Palmas, nosotros les vimos nada más llegar para ver a Cápsula. Nuestra jornada musical comenzó en el escenario principal con los argentinos – pero vascos de adopción –  readaptando el “Ziggy Stardust” de Bowie. Readaptando que no imitando, porque si hay algo importante e imprescindible en este tipo de cosas, es que el músico se lleve el clásico a su terreno, porque no hay nada menos atractivo que una banda tributo y nada más excitante que las versiones con personalidad. Cápsula se llevaron a su rocoso terreno algunas de las mejores canciones que se han escrito nunca, e hicieron que el recuerdo del mito desaparecido fuera un cúmulo de sensaciones encontradas: lloramos con “Five Years” o “Starman”, y no pudimos dejar de bailar con “Sufragette City” o  “Rebel Rebel” en el extra bonus. Solamente por darle una lección de rock&roll a los chavales que esperaban a otra cosa y conseguir levantarles con esa tremenda garra, habría que darles un premio a un desatado y maravilloso Martín y por extensión a Cápsula. Hicieron bailar y corear a varios miles de personas que circunstancialmente ya estaban allí y no era para verles a ellos. ¡Bravo!

Cápsula / Foto: Pau Bellido

Tras recordar a “Ziggy” decidimos sacrificar a La Femme –aunque nos dijeron que fue un concierto tremendo- para ver la segunda parte del concierto de Ramírez Exposure en la carpa de Radio 3. El crecimiento de Víctor Ramírez y su banda es evidente y ya esperamos con curiosidad la continuidad del magnífico artefacto que es “Book of Youth”, un compendio de pop personal, delicado y algo naif, con grandes melodías que te atrapan con una facilidad pasmosa. Con una versión de Marc Johnson se despidió deseándonos un buen FIB, una buena tarde y una buena vida.

Tras comprobar que el melodramatismo pop de Walking Cars era totalmente insoportable, decidimos volver a la carpa para ver a Baywaves, y es que el producto nacional abunda en el cartel de esta edición del FIB. Su lisergia pop te traslada a los dos primeros discos de Tame Impala, aunque quizá con algo más de suavidad y ternura. Estos jóvenes tienen buen gusto para la psicodelia ligera y dulcificada y por lo tanto su escucha es agradable y reconfortante.

De camino a The Coral escuchamos que Zahara estaba haciendo una versión de “Te debo un baile” de Nueva Vulcano, pero las prisas por ir a ver uno de los conciertos importantes de la jornada nos hicieron obviar a la joven de Úbeda. Nada más empezar The Coral vimos que la cosa iba en serio, ya era hora de que alguien rodara el botón del volumen al 11 porque a muchos conciertos parecía que les faltaba ese punch necesario. Estos tipos suenan a clásicos, tienen tantos ingredientes que apabullan; tan pronto te pueden trasladar a los sonidos que dieron nacimiento al brit pop, como al rock más ácido de los 70. Los desarrollos instrumentales resultaban abrumadores y las canciones de su reciente “Distance In Between” se sumaron a la perfección a un repertorio lleno de temas imperecederos. Dieron un señor concierto.

The Coral / Foto: Pau Bellido

Aunque el concierto de The Coral nos pareció magnífico, hicimos una escapada para ver a Lois –las distancias en el FIB no lo son tanto-, porque teníamos muchas ganas de ver la evolución del proyecto de Lois Brea. La verdad es que la palabra perfecta es esa: evolución, porque ya se puede observar cómo van cuajando unas canciones valientes que, llámenme loco, me hacen pensar en David Byrne. New wave y “post muchas cosas recicladas” le sirven a Lois para dar rienda suelta a su creatividad y experimentación, solo por ello merece todo lo bueno que le venga.

El siguiente alto en el recorrido fue para ver a Echo & The Bunnymen, auténticos magos y referentes de los 80. Lejos de sonar puramente nostálgicos, tiraron de una contundencia digna de agradecer. Aunque tienen clásicos para dar tres conciertos, su reciente “Meteorites” (2014) – incluso “Fountain” (2009) – no desmerecen ese legado y por tanto sus conciertos no resultan en absoluto anacrónicos. Con un sonido potentísimo y con un Ian McCulloch con la voz íntegra – algo admirable tras comprobar que continua con la costumbre de trago y calada – , nos llevaron por un viaje oscuro pero evocador hasta estremecernos con “Killing Moon” y mandarnos a otra parte con “Lips like sugar”. A otra parte fue el final del concierto de The Shivas, y es que estos chicos de Portland tienen un enorme encanto. Enmarcados en ese garage pop sixtie tan de moda en la actualidad, con reminiscencias surferas y oceánicas –aunque Portland es más de secano que Toledo-, aciertan en las melodías y suenan menos lo fi que muchos compañeros de generación – el lo fi está bien, pero a veces se agradece alguna melodía cristalina – y se ganaron constar dentro del saco de los descubrimientos de esta edición.

Antes de acabar The Shivas ya parecía que el mundo se fuera a acabar, que las rebajar fueran a comenzar, que regalaran Iphones 6, o que Jesucristo estuviera transformando el agua en cerveza, y es que estaba a punto de comenzar Muse y la gente corría a ver el que para muchos era el único concierto del día. Perdonen el inciso, ¿saben ustedes que odio a Muse?. Bueno, la verdad es que ayer me mediqué bastante ante un posible fallo multiórganico producido por mi alergia al rock grandilocuente y ególatra, pero ese antídoto autorecetado dejó de hacer efecto a las pocas canciones y por mi salud tuve que marcharme. ¿Qué vi? Pues un señor que quiere ser al mismo tiempo Fredy Mercury y Monserrat Caballé, eso sin olvidar que quiere que su guitarra suene más alta que ninguna en el mundo, que seguramente después de fregar estruja los estropajos mientras hace una pose rockera y que si pudiera haría esculpir su rostro en el Monte Rushmore: señores, este es Matt Bellamy y el tipo gordo que le acompaña es su ego.

Muse / Foto: Pau Bellido

Me sentía sucio y la mejor manera de devolverme al camino del estilo y el buen gusto fue con The Kills. Les vi hace unas semanas en el Mad Cool y me encantaron, pero en este FIB me acabaron de enamorar. Mosshart y Hince, Hince y Mosshart, cada uno en su papel son arrebatadoramente sexys, y si a eso unimos la cadencia de unas canciones oscurecidas pero no ennegrecidas, tenemos ante nosotros un espectáculo cojonudo. No acabamos su set porque repitieron casi al dedillo su concierto de Madrid y porque Soledad Vélez y sus nuevas canciones merecían la escapada. La chilena no dejó que el sonido infernal de Muse se colara en su carpa y nos hizo volar con sus nuevas y sintéticas canciones. Es increíble como una trasformación tan profunda pueda mantener intacta la personalidad del artista, se le ve suelta y cómoda y eso se trasmite.

Antes de acabar la noche bailando el house de Disclusure como si el mundo fuera a acabarse, pasamos a ver a Bloc Party y comprobar que la banda de Kele Okereke se está diluyendo como lágrimas en la lluvia. Su punch lleva tiempo perdido, y aunque “Hymns” es menos sonrojante que los anteriores trabajos no queda nada de aquel vigoroso grupo de sus dos primeros trabajos.

DOMINGO

Tras tres jornadas extenuantes no había más remedio que recoger nuestra dignidad maltrecha y encarar la última del domingo con estoicismo, porque el FIB 2016 nos tenía preparado como fin de fiesta un menú variado y suculento.

Si el sábado el recinto del festival había estado a reventar, ayer se preveía un bajón de público monumental, como finalmente corroboramos. Jóvenes ingleses arrastrando el petate con la cara desencajada y quemada por el sol era el estereotipo de humano que nos encontrábamos en sentido contrario cuando nos acercábamos a la entrada desde el parking. Pero nosotros, con más corazón que cerebro, conseguimos llegar pronto para ver a Tijuana Panthers poner en marcha el Escenario VISA. A pesar de que la climatología moderada y suave del fin de semana había decidido abandonarnos por un sol justiciero, los pocos cientos que nos presentamos ante la banda de Long Beach disfrutamos al borde de la lipotimia de una lección de garage sixties y de surf pop de factura impecable y gusto exquisito. En una época en la que el desparpajo y el lo fi enmascaran muchas carencias, da gusto como otras bandas son efectivas sin efectos, solamente con una buena melodía bien llevada; “Redheaded Girl” o “Creature” no necesitan nada más.

Tijuana Panthers / Foto: Adrian Morote

Desde otra parte mucho más sucia del condado de Los Ángeles llegaron Fidlar. Se palpaban muchas ganas por ver a estos tipos que últimamente han despachado algunos de los más refrescantes artefactos de la escena punk californiana; si para Tijuana Panthers éramos unos pocos cientos, para Fidlar ya éramos unos pocos miles. Empezar con una versión íntegra y de factura perfecta del “Sabotage” de los Beastie Boys marcó las intenciones de una banda divertida, adrenalínica y guerrillera. Se encuentran cómodos tanto en el punk pop vitamínico como en el harcore melódico, pueden virar hacia el garage lo fi – “Max Can’t Surf” podría ser perfectamente de los Black Lips”-, o si quieren pueden parecerse a Rage Against the Machine – escuchen “Punks”-, tienen himnos para parar un carro y toda la chavalada allí presente se los sabía de cabo a rabo. Tras una espectacular sesión de mosh pit, en la que varios cientos se pusieron a correr en círculos antes de atacar un divertidísimo pogo, y después de que HELP STAFF 207 sacara de muy malas maneras a dos inofensivos chavales por el foso en uno de los actos más despreciables que he visto en mucho tiempo, Fidlar terminaron uno de los mejores conciertos de este FIB con la mayúscula “Cocaine”.

Fidlar / Foto: Pau Bellido

Tras Fidlar decidimos bajar pulsaciones con Jess Glynne, una artista que arrasa en UK y que tiene un hit como “Rather Me” que se saben todos los británicos presentes en Benicássim. Del rythm&blues al disco más ochentero pudimos reconocer en ella desde a Adele o Beyoncé hasta Whitney Houston. No creemos que pase a la posteridad, pero tampoco tiene la necesidad de crear una corriente filosófica, es pop.

Antes de ver a Mac DeMarco nos acercamos a ver un poco de Catfish & The Bottlemen, el enésimo hype del indie mainstream del Reino Unido. Triunfarán, lo aseguramos, pero su indie pop épico es del montón y no precisamente del montón bueno –además de que la voz de su cantante es irritante-. Recogen todos los ingredientes que funcionaron en bandas anteriores como The Kooks, Two Door Cinema Club, The Vaccines, Palma Violets o Circa Waves, los agitan y te los lanzan a la cara. Si esto es “the next big thing” que paren el coche o me bajo en marcha.

Mac DeMarco y su panda de freaks salieron al escenario muy relajados interpretando los temas más evocadores y tranquilos de su discografía, como “The Way You’d Love Her” o la maravillosa “Salad Days”, temas que el público se sabía al dedillo y que eran solo el preludio de la colección de divertidas excentricidades de Mac y sus amigos. Mientras caían temas ya clásicos de su repertorio como “Cooking Up Something Good”, “Ode to Vicery” o “Let Her Go”, empezó el show de bailes, bromas y de desvestirse –porque lo que llevaba el bajista era un vestido de señora-. También de saltar al público; ese mismo bajista celebró su último día en la banda con un stage diving, lo mismo que hizo DeMarco antes de cerrar el concierto con ”Still Togheter”. El canadiense tiene un carisma fuera de toda duda y dos puñados grandes de buenas canciones, pero aunque el concierto fue de menos a más nos dejó un poco fríos, fue mucho más soso que su último concierto en el Primavera Sound.

Antes de prepararnos para los grandes conciertos del Escenario Las Palmas, pasamos a rendir pleitesía a Chucho en la carpa de Radio 3. Como viene siendo habitual en este nuevo retorno, encara sus sets con la presentación de su nuevo disco y una vez avanzados en materia van soltando píldoras como “Perruzo” o “El Detonador EMX3”. Pero no importa, estas nuevas canciones también serán clásicos algún día. A la media hora exacta de Chucho salimos disparados para ver a Kendrick Lamar y solamente el retraso de casi diez minutos nos permitió llegar para verle salir al escenario. “HOW MUCH A DOLLAR COST?” en una enorme pantalla fija al fondo del escenario fue el único recurso que necesitó el rapero de Compton para vestir su set. Cuando tienes el don de este tío la crudeza de sus letras impacta más si va acompañada con la austeridad sobre el escenario. La banda que le acompañaba al final de las tablas fue dejando fluir sonidos jazzy, funky o góspel para que Lamar relatara con firmeza las vivencias y pensamientos que han hecho de “To Pimp A Butterfly” uno de los mejores discos de hip hop en muchísimos años. Dónde unos necesitan cien productores y mil samplers, Lamar solamente un sinte, una guitarra, un bajo y una batería; dónde otros necesitan diseñar su flow, el solo necesita no dejar de enlazar palabras. Aunque no soltó ninguna arenga social –la verdad es que sus letras ya tienen bastantes- era curioso ver como una audiencia compuesta mayoritariamente por jóvenes blancos ingleses se sabía todas las letras como si fueran auténticos Boyz N The Hood  –con “King Kunta” el karaoke fue impresionante-. En resumen: Kendrick Lamar “King of FIB 2016”.

Kendrick Lamar / Foto: Adrian Morote

Antes de prepararnos para ver a Massive Attack pasamos por el set de Dj Shadow como simple ejercicio de nostalgia, pero después del emocionante espectáculo de Lamar nos pareció que el repertorio de Shadow estaba siendo demasiado lúgubre y denso.

Lo más importante del concierto de Massive Attack era comprobar si su directo no había caído en la autoindulgencia de tanto single reciclado en reclamos publicitario y ni mucho menos fue así. Apoyados en lo que parecía una inmensa sala de máquinas –aunque hubiera una batería y un set clásico, entre las sombras parecía emerger la sala de máquinas de un barco-, fueron densos, contundentes y oscuros. Las cadencias de estos padres del trip hop hacían sudar nitroglicerina y la tensión musical era palpable y apabullante, tan apabullante y efectiva como su clásica sucesión de mensajes intercalados entre noticias locales; pudimos ver desde la de la presencia de Pedro Sánchez y Andrea Levy en el FIB, la mayoría de edad de Froilan, hasta recoger ideas impactantes sobre Turquía, el terrorismo o el Brexit, del que son firmes opositores. Cerraron con “Unfinished Sympathy” con la colaboración de Deborah Miller y a los pocos que habíamos aguantado nos mandaron a casa con las pulsaciones al ritmo de sus suaves sucesiones de bpms.

Massive Attack / Foto: Pau Bellido

La reconciliación del FIB con su público está casi certificada. Esta ha sido sin duda la edición más exitosa en muchos años y parece que han encontrado la clave para que el futuro del festival sea sostenible: cabezas de cartel de mucho tirón como Muse, Kendrik Lamar, Major Lazer o The Chemical Brothers, mucha electrónica, un puñado importante de artistas nacionales para reconciliarse con el público español y algunas píldoras fuera de todas esas líneas para darle consistencia al cartel. El año que viene más.

 

fib portada viernes

FIB 2016: CRÓNICA VIERNES

Hoy tendré que adelantar mi reloj de bolsillo, porque quería llegar pronto para ver a The Zephyr Bones – banda que me gusta mucho – y por poco me pierdo a Cosmen Adelaida – banda que me encanta -. Menos mal que llegué justo para ver cómo estos madrileños – con el aderezo del catalán Alex Marull –  domaban el ruido y me lo tiraban a los pies totalmente domesticado como unos auténticos maestros. Tienen grandes canciones, pero terminar los conciertos con el bombazo de “Becerro de oro”  debería estar prohibido, es como retar a Usain Bolt a una carrera y darle diez metros de ventaja.

Después de ver a esta buena banda en familia me fui al Escenario Las Palmas para ver un baño de masas, y es que no solo el fenómeno Hinds continúa creciendo, sino que todavía no sabemos dónde llegará. A estas chicas madrileñas ya las hemos visto tres o cuatro veces en esta revista y por tanto la excusa de “la frescura suple a la destreza” ya no nos sirve. Alguien decía a mi lado: “ya saben tocar bien, pero lo que tocan me sigue sin gustar”, bueno, tampoco es exactamente mi caso, su garage pop es entretenido, es muy casual y esas cosas, pero también es cierto de que su vacuidad es absoluta.

Hinds / Foto: Pau Bellido

Antes de que Hinds terminaran su set, nosotros ya estábamos apostados ante el Escenario Usura… perdón, Escenario Visa, para ver a The Soft Moon, una de las joyas ocultas del cartel de este año. Digo oculta porque en su momento álgido podías llegar a primera fila y volver a la barra sin tocar a nadie, algo inaudito ante la brutalidad que estábamos viendo. El espectáculo de estos californianos fue abrumador, post punk a millones de decibelios, darkwave desgarradora y un sonido totalmente apabullante que solamente quedó deslucido por la obsesión de Luis Vasquez de tocar un cubo de basura metálico a modo de timbal -¿WTF?-.

Tenía muchas ganas de ver a Aries, este proyecto unipersonal de Isabel Fernández me parece reconfortante y atractivo, pero su sonido en el Escenario FIBCLUB fue terrible y después de un par de canciones decidí marcharme, no quería que un problema técnico empañara la imagen que tengo de estas canciones y a bien seguro que habrá oportunidades mejores de disfrutar de ellas.

La siguiente parada en el tren del rock&roll era en el Southampton de Band of Skulls. Vamos a ver, estos chiscos me gustan, tienen singles de una efectividad indudable como “Himalayan” o “I know what I am”, pero hacen un stoner, blues rock, etc. etc. con demasiadas pocas aristas; de manual, de las primeras páginas del manual, de las de resumen. Su concierto fue mucho mejor que el que vi en el DCode de hace un par de temporadas, o en Les Arts de la anterior, pero solamente porque en aquellos había muy poco ambiente y en este el público inglés le dio bastante color.

Cuando salía del “Escenario te dejo dinero si me devuelves un poco más” una horda de ingleses casi me atropella y es que The Vaccines estaban a punto de empezar en el escenario principal. El FIB es un festival eminentemente británico y los movimientos migratorios hacia bandas de las islas son fácilmente predecibles –corriente camping/escenario principal sería como lo llamaría un oceanógrafo-. Desde que The Vaccines tocaran en la primera edición del DCode con un disco de inmediatez absoluta y dejes a unos Beach Boys pasados de speed ha pasado mucho y sobre todo muchas visitas a nuestros festivales. La verdad es que son carne de FIB -¿Cuántas veces han venido?- porque son capaces de empalmar singles durante una hora incluso dejando fuera buenas canciones. La efectividad del espectáculo solo depende de cómo encaren el repertorio, y esta vez tiraron por la calle de en medio, la de la contundencia, la de la fiesta asegurada.

The Vaccines / Foto: Pau Bellido

Otros que chutaron por en medio con potencia fueron Juventud Juché. Adolecieron del mismo sonido engolado de Aries, pero estos chicos pueden prescindir de sutilezas porque son más de derribar puertas a patadas que de tener la paciencia de encajar la llave. “Movimientos” debería ser la consagración de esta banda, están maduros y sobrepasan de largo a esas bandas de “nuevo garage” entre las que los ubican y con las que no tienen nada que ver.

En esta segunda noche del FIB 2016 las guitarras estaban a punto de abandonarnos para dejarnos en manos de un Jamie XX imperial; desde la sutileza del house aderezado de r&b hasta la contundencia drum&bass o el dubstep Jamie parecía que tenía las mangas llenas de ases. Bailar, bailar y bailar, el mundo se podía acabar que nos iba a pillar bailando. Echamos de menos a The XX, pero tampoco queremos perdernos esto. Calientes, calentísimos, nos pasamos por la carpa comisionada por Radio 3 para ver a Hidrogenesse, porque la banda más irreverente y original de nuestro país en muchos años merecía robarle algo de tiempo al británico. No vimos nada que no supiéramos, un espectáculo maravillosamente personal, de letras excéntricamente acertadas, y una carpa llena de gente coreando canciones mucho menos kitsch de lo que parecen.

Jamie XX / Foto: Adrian Morote

La jornada ya había sido realmente satisfactoria, pero nos quedaba un gran postre, nos quedaban The Chemical Brothers. Si hay alguien que enlace entre lo que han significado las más de dos décadas de FIB y lo que nos queda por delante son Rowlands y Simons. Nos han hecho bailar con hits tremendos – cayeron todos- pero siguen sacando discos donde suman perlas a un set list de escándalo. Si has conseguido que sus ritmos nada sutiles y sus melodías incandescentes no te atrapen, no mires las proyecciones de humanoides bailando tras ellos, porque entonces estás perdido.

Ni taxi ni hostias, media hora caminando hasta el hotel, había que transformar en energía cinética el espectáculo que nos acabábamos de zampar.

Portada: The Chemica Brothers / Foto: Adrian Morote

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FIB 2016: MANUAL DE USO

Dejando atrás nostalgias, el FIB parece querer darle un nuevo empujón a una marca que en sus últimas ediciones ha vivido los momentos más bajos desde su nacimiento en 1995. Para hacerlo, parecía lógico dejar atrás fórmulas anteriores – las de una liga en las que ya no disputa – y reinterpretarse para volver a ser un festival atractivo para nuevo público aun a costa de perder a alguna de la gente que había sido fiel tiempo atrás, total, mucha de esa gente ya hace tiempo que no acude a Benicàssim y puede que a ningún otro festival. Este nuevo FIB basa su oferta en algunos nombres actuales de indudable tirón comercial, como son los megalómanos Muse, la máquina de hacer danzar y hacer dinero Major Lazer, un Kendrik Lamar convertido en uno de los artistas de hip hop más importantes del momento y baile, mucho baile. En esta parcela destacan ídolos de antaño como The Chemical Brothers, DJ Shadow o Massive Attack, pero también nuevos como Disclosure o Jamie XX. Estos cabezas de cartel ejemplifican el cambio de rumbo de un festival antaño identificado por el indie en sus facetas pop y rock que ha virado hacia la electrónica y el hip hop –en el que también destaca el británico Skepta-, que si bien siempre han estado presentes, no con tanto protagonismo. Estos estilos parece que son los que conectan de manera más sencilla con el público joven, sobre todo el extranjero que viene a tomar el sol y pasarlo bien sin calentarse demasiado la cabeza. Este camino nos puede gustar más o menos, pero si dejamos de mirarnos el ombligo podemos ver que aunque nos gustaría repetir glorias pasadas, estos señores lo que quieren es levantar este mastodonte y darle viabilidad, y esta pueda ser la fórmula.

En cuanto al resto de nombres, destacar la presencia de bandas indies anglosajonas del perfil clásico del festival, como unos The Vaccines que parecen abonados en los últimos, unos reconvertidos y bailables Bloc Party; los siempre sugerentes The Kills; unos The Coral que han sacado un estupendo nuevo trabajo; y otras bandas muy festivaleras que ya han pasado por Benicàssim como The Maccabees o The 1975. En otro tipo de materias nos encontramos a unos Biffy Clyro con un directo efectivo y potente, aunque edulcorado, como pudimos ver hace poco en el Mad Cool Festival; un divertido Mac DeMarco del que hemos disfrutado últimamente en el Primavera Sound; el stoner de Band of Skulls; y Echo & The Bunnymen, unos clásicos incombustibles que conectan con el público primigenio del festival –tengo la curiosidad personal de si Ian McCullogh, a pesar del calor que se prevé estos días, saldrá a cantar fumando y con una pesada parka como la última vez que estuvo en el FIB-. A groso modo, estos son los artistas más destacados entre los nombres internacionales en letras  grandes. Luego nos quedan varios grupos indies nacionales destinados a continuar la senda de reconciliación con el público español que se lleva construyendo en las últimas ediciones con las actuaciones de Love of Lesbian, Los Planetas y Vetusta Morla, como son La Habitación Roja, Neuman, Anni B Sweet, Dorian y Zahara.

Llamadnos locos, pero a nosotros no nos gusta ahondar en obviedades y lo que de verdad nos motiva es bucear en los nombres más pequeños de la parte baja de cada jornada, sitio donde se pueden encontrar algunas joyas, alguna banda que no hemos visto nunca –cosa que cada vez más parece un milagro-, o incluso alguna agradable sorpresa.

Entre los españoles hay mucho y variado, como la vuelta de unas Hinds envueltas en un fenómeno mundial cada vez más grande; Delorean que después de un tiempo en semiletargo vuelven a la carga con nuevo trabajo; la grandísima noticia del retorno de Chucho, esta vez con disco; los infalibles y personalísimos Hidrogenesse; el espectáculo de Cápsula recreando el disco en el que homenajeaban el Ziggy Stardust de Bowie; Juventud Juché que nos presentarán su nuevo trabajo “Momentos” con la garra que les caracteriza; y los también catalanes Extraperlo presentando su reciente tercer disco “Chill Aquí”.

También estarán alguno de los artistas nacionales más interesantes dentro de la electrónica como Begun o Fasenueva; el disco soul de John Grvy; los inclasificables pero entretenidísimos Perlita; o Pacosan, una banda catalana que se acerca a la psicodelia electrónica de manera interesante.

Si a esto le juntas algunos de los artistas actuales más importantes salidos de tierras valencianas, como los anteriormente comentados La Habitación Roja; la chilena Soledad Vélez; Ramírez Exposure o Alberto Montero; nos hace completar a groso modo el menú que el Festival Internacional de Benicàssim nos ofrece este año.

Nos hemos dejado algunos nombres, sobre todo de DJs, pero alguno de ellos ha sido de manera intencionada, porque forman parte de los cinco conciertos que os vamos a recomendar.

1.- Fidlar

Vamos a ver, en Fidlar no hay mucho para calentarse la cabeza. Son unos jóvenes americanos que viven el punk de riff pegajoso, el desencanto de una manera no demasiado sesuda y que a veces, entre el alcohol y las juergas, encuentran hueco para el skate y el surf. Esa frescura y esa falta de pretensiones es lo que les hace adictivos, y quizá sean ellos los que le den al botón de ignición de las primeras horas de la última jornada del festival.

2.- Tijuana Panthers

Los también californianos Tijuana Panthers también huelen a rock&roll, arena y surf, pero desde un sonido mucho más clásico y revival, podría decirse que enmarcados en un garage pop más limpio que tosco. El año pasado estuvieron en el Low Festival y es una suerte que tengamos otra oportunidad de verles.

3.- El Guincho

A veces nos sorprende que un artista quiera estar siempre por delante en sonidos y formas, sencillamente porque desgraciadamente no es algo común, pero para eso está El Guincho. Además de cuidar estilos y sonidos, haciendo un compendio de lo más actual en forma de colección de canciones, es capaz de vender su producto como una prenda de ropa utilizando las novedades tecnológicas que se le ofrecen en estos momentos. Es sin duda un artista del siglo XXI, algo que parece obvio, pero mirando el panorama musical actual en su conjunto, realmente no lo es tanto.

4.- Cosmen Adelaida

Cosmen Adelaida sonaron muy fuerte con su segundo disco “La Foto Fantasma”, donde reunían un buen puñado de canciones que ya fuera desde el post punk de toques nouevaoleros o el shoegaze salpicado de kraut, sorprendieron y se colaron entre los mejores de hace un par de cursos. Ahora estos madrileños llegan al FIB para mostrarnos aquel trabajo y no sabemos si con alguna sorpresa.

5.- Aries

Aries es el último de proyecto de Isabel Fernández (exElectrobikinis y exCharades), en el que ella misma cocina todos los ingredientes de unas canciones que rezuman la clase del pop californiano de los 60, tamizado por la psicodelia como la veía su idolatrado Brian Wilson y modernizado por los toques electrónicos de muchas de sus canciones. “Adieu or Die”, su tercer trabajo, es una muestra de la creatividad desbordante de esta chica y uno de los proyectos más reconfortantes de los últimos tiempos.

 

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ASÍ TE CONTAMOS EL BILBAO BBK LIVE 2016

JUEVES

Un festival comienza con los preparativos para acudir a él, con la ilusión o angustia con el que puedas vivir el momento. Nuestro Bilbao BBK Live comenzó ayer en una parada de bus bulliciosa donde la mayoría de los viajeros vestían de blanco y rojo y partían rumbo a Pamplona -7 de julio San Fermín ayer-, la única ciudad del mundo que en estas fechas puede rivalizar con la capital de la urbe, aka Bilbao.

Antes de partir, recibimos una llamada de casa, con nuevas muy negativas. Parece inminente la pérdida del único superviviente de la generación de más edad de nuestra familia, un ser cercano que nos conecta con aquello que una vez fuimos y no conocimos. Llamada de ámbito privado, no es esta una cuestión para airear en la crónica de un evento musical del calibre del Bilbao BBK Live, pero indudablemente, la noticia condicionará en adelante nuestro estado anímico y, por lo tanto, la percepción de todo lo que podamos escuchar en Kobetamendi los días venideros.

Por lo demás, Bilbao nos acoge calurosa, un tanto ajena al trajín que su pequeña cima acogerá las próximas tres jornadas. Salimos del Botxo en dirección a Kobetamendi, y como no estamos como para aguantar ni colas ni a nadie, tiramos hasta arriba a pie; ¡toma bilbainada!

Una vez dentro del recinto, y aún sin aliento, nos encontramos con los londinenses Years & Years. Atrás han quedado, entre otros, Begiz Begi, banda vasco-francesa que abre el festival en euskera; los también locales Rural Zombies, banda guipuzcoana que ha contado con un par de groopies sextagenarios en la primera fila y The Flying Monkeys, banda portuguesa que, nos cuentan, ha molado.

Years & Years / Foto: OScar L. Tejeda

Con camiseta corazón-polla rosa -ya me perdonarán- y cinta a juego en el pelo, el risueño Olly Alexander, vocalista de Years & Years, hace brazear a su público “como una ola”; nosotros aprovechamos para darnos una vuelta por el recinto mientras suena “Desire”. La novedad de esta edición se encuentra en la firme apuesta por un espacio estrenado en la pasada edición del festival, Basoa -bosque en euskera-, pista de baile situada en el extremo más alejado de Kobetamendi, rodeada de  arbolado. Espacio acertado que, sin duda, cobrará éxito según avance la madrugada.

Basoa presenta ya, a media tarde, un buen ambiente; el sonido es poderoso y la gente responde al embite. A estas horas, la presencia británica es mayoritaria en el recinto festivo -con sus banderas y borracheras, se hacen notar inflando condones; y se diluyen según avanza la noche-; son más los festivaleros que están de camino que los que se agolpan ya en Kobetamendi. Parece que este año se lleva la pintura fosforescente, tanto para ella como para él.

Chvrches / Foto: Javier Rosa

Chvrches solapa su actuación con Hidrogenesse, también con DMA´S. Abren con “Never Ending Circles”, con un sonido más limpio y menos oscuros que en el BIME de 2015. Son la antesala de M83 y de New Order, trío que encadena actuación y casa bien en cuanto a sonoridad. Poco más podemos decir de ellos, pues no volvimos de lo que en principio iba ser una escapada a Hidrogenesse. A éstos los pillamos con “No hay nada más triste que lo tuyo”, mientras el recinto de Kobetamendi, ahora sí, comienza a llenarse. A tope con el vocoder, Genis Segarra -muy serio enfundo en un buzo blanquinegro difícil de describir- y Carlos Ballesteros -¿desafina algo? ¡y qué importa!- dieron uno de los conciertos más frescos y divertidos de la tarde, siendo también el más imperfecto. El público, preparadísimo, bailo y coreó todas las canciones; en la primera fila, uno de ellos vestía “Un disfraz de tigre” (!!).

Hidrogenesse / Foto: Javier Rosa

Tanto de French Films, como de DMA´S o de Hinds, no pudimos escuchar más que un puñado de canciones. Nos gustaron estas últimas, aunque les vendría bien un poco más de nervio. Son las bandas guitarreras de un día en el que sobraban -las guitarras son cosa del siglo XX, que dirían Hidrogenesse-, sometidas esta vez sí, por sintetizadores.

En el extremo opuesto a Basoa -una pasarela facilita el acceso al bosque de los Djs y evitara, quizá, que el lateral de la carpa se colapse-, el autobús sobre el que actuaban en la entrada ha desaparecido, y el cuarto escenario gana cuerpo, bordeado con unas pequeñas gradas. Es el segundo escenario el que, a nuestro entender y a pesar de su amplitud, resulta un tanto insuficiente para el público que en él se agolpa. Nos lo pareció ayer con New Order.

Hinds / Foto: Javier Rosa

Antes que la veterana banda de Manchester actuó M83, repartiendo protagonismo entre sus componentes y tratando de contagiar entusiasmo. Fueron todo luz, pero su directo nos resultó un tanto monocorde. ¿Pueden miles y miles de personas acudir a un concierto a escuchar un solo tema? Así lo parecía, puesto que los que teníamos alrededor no callaron ni prestaron atención hasta que, hacia el final, sonó el superhit “Midnight City”. Los franceses, por cierto, comenzaron su  bolo con casi 20 minutos de retraso, coincidiendo con el descanso de la semifinal entre Francia y Alemania. ¿Casualidad?

Algo más oscuros e infinitamente más intensos, sin interrupciones ni fuegos de artificio, New Order estuvo a la altura de su historia -sin Hook y de negro riguroso- , con un directo impecable, cantado por Bernard Sumner a cara de perro y poca voz, en el que no faltaron clásicos como “Bizarre Love Triangle” o “Blue Monday” y que clausuraron recordando su etapa Joy Division en “Love Will Tear Us Apart “. ¡Tremendos!

New Order / Foto: Javier Rosa

Mientras los abuelos británicos recordaban al añorado Ian Curtis, miles de espectadores tomaban posiciones ante el escenario principal; también nosotros. Arcade Fire repetía visita a Bilbao tras actuar en la explanada del Museo Guggenheim el 13 de julio de 2011 -¡cómo pasa el tiempo! Evento que recuerdo con gran desilusión, quizá por el poco respeto que mostró parte del público, cotorreando todo el rato. “Esta vez no”, nos dijimos anoche, mientras defendíamos nuestra posición.

Los canadienses no defraudaron esta vez, en una actuación en la que tocaron todos sus himnos con Win Butler como frontman y guía, quien nació el mismo año en el que se fundó New Order, 1980.

Con un despliegue escénico apabullante, interpretaron una veintena de temas en hora y media. Cuerdas, metales y percusión, llegaron a estar en escena una decena de multi  instrumentistas -cada uno con traje de distinto color-, y media banda se sentó en el teclado colocado detrás de Win Butler, lo que da cuenta de su maestría.

Abrieron fuerte con “Ready to Start”, “The Suburb” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, tres temas de “The Suburbs”, de 2010; para tocar después temas más recientes, con otros tres de “Reflektor”, de 2013; todo por bloques.

Arcade Fire / Foto: Oscar L Tejeda

Butler saltó al ruedo con el tema que da título a su último lanzamiento, comenzó el sirimiri y se desplegaron en el escenario grandes espejos cuadrados que iban cambiando su orientación, los cuales nos permitieron gozar de una vista cenital del escenario.

En la parte central sonó el bloque de “Neon Bible”, de 2007 (otros tres temas), y el ambiente se atemperó, aunque “Keep the Car Running”, a la mandolina y con su característico aire folk, nos pareció uno de los momentos más hermosos de la noche. Tras la caribeña “Haïti”, que cantó y bailó Régine Chassagne, el bloque de su magistral debut “Funeral”, de 2004, como colofón épico: “Neighborhood”, “Rebellion (Lies)” y “Wake Up”, con su celebrado cambio de ritmo y todo el mundo cantando el estribillo extasiado.

Caras de felicidad entre los asistentes, y de mucho cansancio también. Pasadas las dos de la madrugada, el sirimiri es ya constante en un Kobetamendi cada vez más brumoso. Hot Chip presenta temas nuevos y Alexis Taylor, ataviado con un singular gorro de paja que va que ni pintado con la estética que envuelve al recinto, trata de prolongar el estado anímico de los que se congregan en el segundo escenario. Poco a poco, el Bilbao BBK Live desplazará su espacio vital hacia el noctámbulo Basoa.

Hot Chip / Foto: Javier Rosa

En la primera jornada del Bilbao BBK Live de 2016, con 36.000 asistentes, tan solo unos viejos zorros como New Order han sido capaces de seguir la estela de Arcade Fire. Ambas bandas han logrado que por momentos nos olvidáramos del mundo; ha merecido la pena.

VIERNES

Con el corazón en stand by acudimos ayer a la segunda jornada del Bilbao BBK Live, en la que se iba a consumar una de las actuaciones más esperadas de esta su undécima edición, la de Pixies (y Belako).

El habitual nerviosismo que nos desborda en tales citas ha desaparecido hoy, una inexplicable placidez nos invade. Con el cielo plomizo, nos desperezamos para acudir a Kobetamendi antes de que el recinto abra siquiera sus puertas –hasta arriba en la línea 58 de Bilbobus-,  y antes de adentrarnos al festival, visitamos la cervecera adyacente. No somos nosotros, sino la mayoría de los festivaleros los que se lo toman con parsimonia. De los ruidosos guiris del día anterior, no queda casi rastro alguno.

Todo lo anterior a John Berkhout suena lejano mientras apuramos nuestra cerveza. El quinteto guipuzcoano presenta “Bloo Mind”, donde los sintetizadores ganan presencia. Sin embargo, el viernes es más de guitarras, aunque sean acústicas, como las de José González. Aún es pronto y la calma es máxima cuando el sueco de origen argentino ofrece un set casi íntimo, del que destacamos “Deadweight On Velveteen”, con las citadas guitarras acústicas, percusiones y exquisitas melodías vocales.

José González / Foto: Oscar L Tejeda

Con mayor asistencia del público y el habitual sirimiri, la cosa se anima con Ocean Colour Scene. El elegante cuarteto de Birmingham comienza fuerte, con una versión del “Day Tripper” y su hit “The Riverbot Song”, pero en vez de decaer su directo, sólido y solvente, fue in crescendo, con Simon Fowler a la acústica y preocupado de leer el atril y Steve Cradock aportando clase tanto a la guitarra como al piano. Con ellos comenzó a tomar cuerpo nuestra jornada, que eclosionaría después con Belako.

Antes, también escuchamos a C. Tangana (¿y Rosalía?) cantando el que, según Jenesaispop, puede ser el hit underground del verano, el rap “Antes de morirme”. No es nuestro rollo, sí el de cientos de adolescentes que registran en sus móviles el momento.

Mientras Love of Lesbian pisa el escenario principal, Belako sacude el recinto más estrecho, desbordado como después lo estaría con WAS, ambas bandas vizcaínas. Si El Mundo Today titulaba recientemente “Nace el Sin Love of Lesbian Fest, el primer festival sin Love of Lesbian”, otro tanto se podría decir de la banda de Mungia -repetían actuación en el Bilbo BBK Live, tras reventar la carpa en 2014-.

Entonces, hace dos años, el cuarteto de Mungia presentaba su debut “Eurie” -lluvia- con el que pillaron la buena ola, de la que aún no se han bajado. Esta vez presentaban su reválida, “Hamen” -aquí, en euskera-, y lo hicieron de forma brillante, porque son modernos mirando hacia atrás, porque sus temas transmiten y ellos, enérgicos en las tablas, desbordan entusiasmo. El público se entregó a ellos, tanto en como en los temas más luminosos, “Sea of  Confusion”, como en los más sucios “Track sei”. Antes del colofón, sonó una hipnotizante versión de Nina Simone, “Sinnerman”; después, desde Josu Ximun se atrevió a lanzarse al vacío -no es post punk, sino punk-. Tranquilos, fue recogido al vuelo. Por cierto, la línea inicial del bajo en “Haunted House” no remite lejanamente a Kim Deal y a Pixies?

Belako / Foto: Javier Rosa

Absortos con Belako nos perdemos la actuación de Love of Lesbian -¡qué pasa, todo no se puede!-, quienes se han dado un baño de masas con el público cantando todas sus canciones.

Entre la dicotomía de tener  que elegir entre Grimes y WAS, al contrario de con Belako y Love of Lesbian, nos decantamos a priori por el escenario grande, aunque a la postre terminamos atrapados en el sonido de la txalaparta -legendario instrumento musical vasco; percusión compuesta por madera contra madera- con el que abren Deu y Willy. Poderoso ritmo de baile que imprimen los de Getxo. Mientras esta banda imprime un poderoso ritmo de baile a su actuación vitalista, que termina con la apoteósica “On the Floor” -”no nos vamos ¡hasta que nos echen!”, grita Deu-; problemas técnicos obligan a la canadiense Grimes -cuatro chicas en escena, dos en la danza y dos a la voz- a parar una actuación que está gustando. Cuando la retoman, con bandera arco iris cual capa, volvemos de nuestra excursión a We Are Standard.

Antes de tomar una buena posición para el bolo de Pixies, conocemos en la cola del baño a un guiri, asombrado de que los baños sean unisex -no lo son en realidad, pero una chica apremiada nos pide paso-. “Nice festival” -nos dice en inglés-. Bien organizado, con buenas bandas y gente agradable; el mejor en el que he estado”. Viene desde  Noruega con su mujer, “por primera vez a Bilbao y exclusivamente al festival -dice ella-, y enumera: Arcade Fire, New Order, Pixies…”.

El resto de los escenarios interrumpen su actividad cuando Pixies están próximos a hacer acto de  presencia en el escenario principal. Frente a él se congregan, según la organización, alrededor de 33.500 expectantes festivaleros. ¿Dónde estaban a finales de los 80 y principios de los 90, con los de Boston en activo? Banda de culto, a Pixies le vino bien su ausencia de los escenarios, sus fans se multiplicaron.

Al orondo Black Francis, quien recitó y berreó lo suyo, le costó tomarle el pulso a la noche, pero cuando lo consiguió, no lo soltó hasta acelerarlo al máximo. En parte, gracias a la inestimable colaboración de la  batería de David Lovering, quien hizo que la locomotora no interrumpiera su ritmo. El también miembro original de la banda Joey Santiago, a la guitarra, y la argentina Paz Lenchantin, sustituta de Kim Deal al bajo, completaba  el cuarteto. Una banda que no necesitó de virguerías visuales -sí de mucha luz, principalmente blanca- para demostrar que sus temas, que han envejecido muy bien, son inmortales.

¿Cuántos temas se pueden tocar en hora y media? Al ritmo de Pixies… ¡más de treinta!, incluidas algunas de  los álbumes  más recientes, dos tanto de “Indie Cindy (2014) como de “Head Carrier (2016)”. De los clásicos, pasaron de puntillas por “Bossanova” para dar protagonismo a “Doolitle”; sonó medio disco.

Pixies / Foto: Oscar L Tejeda

La apertura corre a cuenta de “Bone Machine”, “Head On” -versión de The Jesus and Mary Chains- y “Wave of Mutilation”. En un tema la voz de Francis se va por cuestiones técnicas y él no se da cuenta. En otro la banda entra a destiempo y deben de comenzar de nuevo. Pero el cuarteto se engrasa según avanza la noche.

La clausura, intensa -interpretan “Velvety” que rara vez tocan en directo-, corre a cuenta de “Caribou” y “Debaser”. Además de los estribillos, el público canta incluso los riffs de guitarra. Un poco antes, el momento estelar de la noche, cuando Francis ha empuñado la guitarra acústica para encadenar “Where Is My Mind?”, “Here Comes Your Man” y una trepidante “Vamos”. Hemos rejuvenecido, al menos, una década.

Para nosotros, hubo un tiempo en el que Pixies, con quienes compartimos muchas horas (y escuchas) de felicidad, fue uno más de la cuadrilla. Hasta que, tras el Primavera Sound de 2004, fuimos poco a poco perdiendo contacto. Tras muchos años ausente, ayer volvió como el amigo que regresa tras una larga temporada fuera y, desubicado al principio, tras el tercer vino parece que nunca se fue.

Tras Pixies, la de Underworld es la última actuación `grande´ de una noche con cuerpo de jota. Hace tiempo que no cae sirimiri, la gente tiene  ganas de  baile. Suena “I Exhale”, y suena bien.

SÁBADO 

“Hemos rejuvenecido, al menos, una década”, decíamos en la crónica de ayer. No lo suficiente como para participar de la onda de Tame Impala. Si anteriormente grandes dinosaurios copaban las cabezas de cartel, en esta edición del Bilbao BBK Live, que a priori nos parecía una de las más atractivas, ha contado con la participación, entre las tres bandas estelares, con dos formadas en este siglo XXI, Arcade Fire y Tame Impala. Una tercera, Foals, robó ayer el protagonismo a los australianos.

El sábado amaneció radiante en Bilbao, por fin, con un sol espléndido. También en lo musical la jornada se presentaba como la más ecléctica de la actual edición, incluso con hueco para Soleá Morente. Para cuando nosotros llegamos a Kobetamendi, la actuación de la hija del maestro granaíno es historia, así como la de los locales Dekot en el escenario principal. Allí se halla Courtney Barnett, mientras nosotros decidimos, como primera tarea, zamparnos un bocata. Pronto nos arrepentimos de no haber esperado un poco, puesto que aunque no podamos ver a la australiana -suena muy lejana-, si vemos a su público. Vaya, por el movimiento parece que se está montando una buena.

Courtney Barnett / Foto: Oscar L Tejeda

Al contrario, el directo de Father John Misty nos resulta un tanto anodino. De él solo podemos destacar el trompazo que se pegó tras caer del escenario al foso, percance del que se levantó como si no hubiese pasado nada. El ex Fleet Foxes, en lo que a su actuación de ayer hace referencia, tiene mucha pose estética y poco peso musical. Lo abandonamos a su suerte pues su actuación se solapa con la de Bad Breeding y Juventud Juché. De los primeros dicen que son la nueva sensación punk británica, y a nosotros nos recuerdan a las bandas jarcoretas centroeuropeas que en los 90 paseaban por nuestros gaztetxes -casas ocupadas-. Los segundos, ¡ofrecían su tercer concierto en 24 horas! -uno de ellos también en Bilbao, en sesion vermouth-. Afortunadamente, el trío madrileño es joven y aguantó el tipo. Presentaban “Movimientos” en una carpa repleta que pusieron a saltar y que sonaba como cuando de adolescente te encerrabas en el baño con el radiocasette -¿existen aún?-.

Father John Misty / Foto: Liberto Peiró

Tras Tame Impala, y antes de Foals -dejamos ambas bandas para después-  se solapaban otras tres propuestas, las de Editors, Jagwar Ma y León Benavente. El indie pop épico del grupo liderado por Tom Smith es a priori el que goza de más cartel. Presentan “In Dream”, quinta referencia en una década de existencia, en la que han pisado Kobatamendi tres veces ya -las anteriores, en 2009 y 2013-. En esta última, Smith se presenta algo más canalla que en su anterior visita, y no se quita la capucha hasta hacer sonar “Smokers Outside the Hospital Doors”. La verdad, resultan efímeros y no aportan nada nuevo desde su anterior visita, por lo que los abandonamos a su suerte.

La propuesta electrónica del trío Jagwar Ma, sin batería pero con sintetizadores -segunda banda australiana de la jornada-, entra como un tiro en la carpa y nos convence más, pero picando de aquí para allá, son León Benavente quienes consiguen nuestra atención. Con Abraham Boba al frente -desgañitándose al micro o frente al teclado-, dijeron que Bilbao es una de sus ciudades preferidas. Si vuelven a cantan “Estado provisional” y “Gloria” como si fuera a ser la última vez que lo hacen, el amor será reciproco. Su intensa e brillante actuación tuvo también un prólogo en el centro de la ciudad, en sesión vermuth.

Tame Impala figuraban como cabeza de cartel, aunque su actuación se programó siendo aún de día, dejando la medianoche para Foals. Son muchos los que seguirán su actuación, como las de media tarde, sentados en las praderas del recinto. Se ve alguna que otra falda escocesa hoy, también plumas de indio. En un paseo por el recinto nos encontramos con una barbería donde peinan bigotes, hemos conocido a unas catalanas que repiten en Bilbao porque les gusta la dimensión del recinto y a unas australianas felices de poder disfrutar de tres bandas aussies en la jornada de ayer; Tame Impala es la tercera. Saludamos también a un amigo que está trabajando en un food truck. Acostumbrado a currarse fiestas  patronales a horas intempestivas, está flipando con los festivaleros: “¡Sin broncas, hasta hacen cola para pedir!”.

Tame Impala / Foto: Oscar L Tejeda

Admitámoslo, la brecha generacional entre Tame Impala y nosotros es tan grande que, incluso reconociendo que el suyo es un buen directo, nos impide gozar plenamente de su soft rock de pinzeladas psicodélicas; o aquí hay algo que se nos escapa. Los repetitivos y ya muy vistos visuales, las interrupciones entre temas y alguna que otra larga intro tampoco ayudan.

Tras una intro sonó “Let it Happen”, e inmediatamente el publicó más joven comenzó a brincar. El quinteto dirigido por Kevin Parker -empuña una molona Rickenbaker 335 verde del año 67-, muy arropado y un tanto estático, se relaja después en “Eventually”; las idas y venidas serán ya constantes. En “Elephant”, que remite a  bandas como Led Zeppelin -Robert Plant ¡actúa hoy domingo en Bilbao!- nos invitan a volvernos locos, y hacia el final, suena el hit “The Less I Know The Better”. El sonido es bueno, aunque peña de Zaragoza se nos quejara después de que faltaba volumen. No nos lo ha parecido.

Está bien, Tame Impala nos ha demostrado, sin entusiasmarnos, que es una gran banda. Pero de que se hayan puesto de moda los pantalones cortos con calcetines blancos hasta la rodilla, como hemos visto estos días a los más “fashion” de Kobetamendi… ¡por ahí no pasamos!

Foals presenta algunas características parecidas en escena. Sexteto arropado -con el batería tocando descalzo-, protagonismo de teclados y tintes épicos. Pero su intensidad aumenta a medida que avanza el set, hasta finalizar totalmente desbocados.

Foals /Foto: OScar L Tejeda

En horario estelar, han abierto con “Snake Oil”, “Olympic” y “My number” y el protagonismo estelar de un Yannis Philippakis que acabaría saltando al foso y fundiéndose con el público  -con “Providence”  primero, y al final de su actuación, después-. Especialmente delicada ha sonado “Spanish Sahara”, de lo mejor de la noche.

Si el jueves nos dañamos las rodillas por defender nuestra posición con Arcade Fire, el espacio disponible nos permitió bailar tanto el viernes con Pixies como ayer con Foals. Quizá los temas de Tame Impala sean más complejos y elaborados, pero el disfrute tiene su importancia y Foals ha sabido cómo atrapar al público. Con la celebrada “Mountain At My Gates” decenas de chavalas bailan a hombros de sus parejas; todos cantan -¡aquí todo el mundo sabe inglés, oigan!-. Tras “Late Night” dicen adiós. Los bises, en plan desbarre jarcoreta, son apoteósicos -con un pogo brutal en las primeras filas-, comenzando por “Inhaler”. Se lo han currado muy bien.

El trepidante final del bolazo de Foals coincide con el principio de Triángulo de Amor Bizarro, con cuya intensidad va que ni pintada. El sonido, bueno, el recinto, a rebosar; como con León Benavente -lamentamos no haber podido asistir allí a la actuación de McEnroe, cuyo horario coincidía con el de Tame Impala-. “¡Guillotina!” grita el genial cuarteto gallego en “Robo tu tiempo”, tema que nos recuerda que debo marchar a escribir la crónica que tú leerás mañana -tu hoy-. Las tres baterías de Soulmax, en septeto de riguroso blanco, sacuden la madrugada.

La organización, en una apuesta por la cultura de Djs, ha habilitado una entrada nocturna para Basoa, boscosa pista de baile. Allí esperan 2ManyDjs. Más de 35.000 festivaleros han asistido a la clausura del Bilbao BBK Live 2016, con unas cifra global de más de 100.000 asistentes, siempre según la organización.

 

 

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BILBAO BBK LIVE 2016: CRÓNICA JUEVES

Un festival comienza con los preparativos para acudir a él, con la ilusión o angustia con el que puedas vivir el momento. Nuestro Bilbao BBK Live comenzó ayer en una parada de bus bulliciosa donde la mayoría de los viajeros vestían de blanco y rojo y partían rumbo a Pamplona -7 de julio San Fermín ayer-, la única ciudad del mundo que en estas fechas puede rivalizar con la capital de la urbe, aka Bilbao.

Antes de partir, recibimos una llamada de casa, con nuevas muy negativas. Parece inminente la pérdida del único superviviente de la generación de más edad de nuestra familia, un ser cercano que nos conecta con aquello que una vez fuimos y no conocimos. Llamada de ámbito privado, no es esta una cuestión para airear en la crónica de un evento musical del calibre del Bilbao BBK Live, pero indudablemente, la noticia condicionará en adelante nuestro estado anímico y, por lo tanto, la percepción de todo lo que podamos escuchar en Kobetamendi los días venideros.

Por lo demás, Bilbao nos acoge calurosa, un tanto ajena al trajín que su pequeña cima acogerá las próximas tres jornadas. Salimos del Botxo en dirección a Kobetamendi, y como no estamos como para aguantar ni colas ni a nadie, tiramos hasta arriba a pie; ¡toma bilbainada!

Una vez dentro del recinto, y aún sin aliento, nos encontramos con los londinenses Years & Years. Atrás han quedado, entre otros, Begiz Begi, banda vasco-francesa que abre el festival en euskera; los también locales Rural Zombies, banda guipuzcoana que ha contado con un par de groopies sextagenarios en la primera fila y The Flying Monkeys, banda portuguesa que, nos cuentan, ha molado.

Years & Years / Foto: OScar L. Tejeda

Con camiseta corazón-polla rosa -ya me perdonarán- y cinta a juego en el pelo, el risueño Olly Alexander, vocalista de Years & Years, hace brazear a su público “como una ola”; nosotros aprovechamos para darnos una vuelta por el recinto mientras suena “Desire”. La novedad de esta edición se encuentra en la firme apuesta por un espacio estrenado en la pasada edición del festival, Basoa -bosque en euskera-, pista de baile situada en el extremo más alejado de Kobetamendi, rodeada de  arbolado. Espacio acertado que, sin duda, cobrará éxito según avance la madrugada.

Basoa presenta ya, a media tarde, un buen ambiente; el sonido es poderoso y la gente responde al embite. A estas horas, la presencia británica es mayoritaria en el recinto festivo -con sus banderas y borracheras, se hacen notar inflando condones; y se diluyen según avanza la noche-; son más los festivaleros que están de camino que los que se agolpan ya en Kobetamendi. Parece que este año se lleva la pintura fosforescente, tanto para ella como para él.

Chvrches / Foto: Javier Rosa

Chvrches solapa su actuación con Hidrogenesse, también con DMA´S. Abren con “Never Ending Circles”, con un sonido más limpio y menos oscuros que en el BIME de 2015. Son la antesala de M83 y de New Order, trío que encadena actuación y casa bien en cuanto a sonoridad. Poco más podemos decir de ellos, pues no volvimos de lo que en principio iba ser una escapada a Hidrogenesse. A éstos los pillamos con “No hay nada más triste que lo tuyo”, mientras el recinto de Kobetamendi, ahora sí, comienza a llenarse. A tope con el vocoder, Genis Segarra -muy serio enfundo en un buzo blanquinegro difícil de describir- y Carlos Ballesteros -¿desafina algo? ¡y qué importa!- dieron uno de los conciertos más frescos y divertidos de la tarde, siendo también el más imperfecto. El público, preparadísimo, bailo y coreó todas las canciones; en la primera fila, uno de ellos vestía “Un disfraz de tigre” (!!).

Hidrogenesse / Foto: Javier Rosa

Tanto de French Films, como de DMA´S o de Hinds, no pudimos escuchar más que un puñado de canciones. Nos gustaron estas últimas, aunque les vendría bien un poco más de nervio. Son las bandas guitarreras de un día en el que sobraban -las guitarras son cosa del siglo XX, que dirían Hidrogenesse-, sometidas esta vez sí, por sintetizadores.

En el extremo opuesto a Basoa -una pasarela facilita el acceso al bosque de los Djs y evitara, quizá, que el lateral de la carpa se colapse-, el autobús sobre el que actuaban en la entrada ha desaparecido, y el cuarto escenario gana cuerpo, bordeado con unas pequeñas gradas. Es el segundo escenario el que, a nuestro entender y a pesar de su amplitud, resulta un tanto insuficiente para el público que en él se agolpa. Nos lo pareció ayer con New Order.

Hinds / Foto: Javier Rosa

Antes que la veterana banda de Manchester actuó M83, repartiendo protagonismo entre sus componentes y tratando de contagiar entusiasmo. Fueron todo luz, pero su directo nos resultó un tanto monocorde. ¿Pueden miles y miles de personas acudir a un concierto a escuchar un solo tema? Así lo parecía, puesto que los que teníamos alrededor no callaron ni prestaron atención hasta que, hacia el final, sonó el superhit “Midnight City”. Los franceses, por cierto, comenzaron su  bolo con casi 20 minutos de retraso, coincidiendo con el descanso de la semifinal entre Francia y Alemania. ¿Casualidad?

Algo más oscuros e infinitamente más intensos, sin interrupciones ni fuegos de artificio, New Order estuvo a la altura de su historia -sin Hook y de negro riguroso- , con un directo impecable, cantado por Bernard Sumner a cara de perro y poca voz, en el que no faltaron clásicos como “Bizarre Love Triangle” o “Blue Monday” y que clausuraron recordando su etapa Joy Division en “Love Will Tear Us Apart “. ¡Tremendos!

New Order / Foto: Javier Rosa

Mientras los abuelos británicos recordaban al añorado Ian Curtis, miles de espectadores tomaban posiciones ante el escenario principal; también nosotros. Arcade Fire repetía visita a Bilbao tras actuar en la explanada del Museo Guggenheim el 13 de julio de 2011 -¡cómo pasa el tiempo! Evento que recuerdo con gran desilusión, quizá por el poco respeto que mostró parte del público, cotorreando todo el rato. “Esta vez no”, nos dijimos anoche, mientras defendíamos nuestra posición.

Los canadienses no defraudaron esta vez, en una actuación en la que tocaron todos sus himnos con Win Butler como frontman y guía, quien nació el mismo año en el que se fundó New Order, 1980.

Con un despliegue escénico apabullante, interpretaron una veintena de temas en hora y media. Cuerdas, metales y percusión, llegaron a estar en escena una decena de multi  instrumentistas -cada uno con traje de distinto color-, y media banda se sentó en el teclado colocado detrás de Win Butler, lo que da cuenta de su maestría.

Abrieron fuerte con “Ready to Start”, “The Suburb” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, tres temas de “The Suburbs”, de 2010; para tocar después temas más recientes, con otros tres de “Reflektor”, de 2013; todo por bloques.

Arcade Fire / Foto: Oscar L Tejeda

Butler saltó al ruedo con el tema que da título a su último lanzamiento, comenzó el sirimiri y se desplegaron en el escenario grandes espejos cuadrados que iban cambiando su orientación, los cuales nos permitieron gozar de una vista cenital del escenario.

En la parte central sonó el bloque de “Neon Bible”, de 2007 (otros tres temas), y el ambiente se atemperó, aunque “Keep the Car Running”, a la mandolina y con su característico aire folk, nos pareció uno de los momentos más hermosos de la noche. Tras la caribeña “Haïti”, que cantó y bailó Régine Chassagne, el bloque de su magistral debut “Funeral”, de 2004, como colofón épico: “Neighborhood”, “Rebellion (Lies)” y “Wake Up”, con su celebrado cambio de ritmo y todo el mundo cantando el estribillo extasiado.

Caras de felicidad entre los asistentes, y de mucho cansancio también. Pasadas las dos de la madrugada, el sirimiri es ya constante en un Kobetamendi cada vez más brumoso. Hot Chip presenta temas nuevos y Alexis Taylor, ataviado con un singular gorro de paja que va que ni pintado con la estética que envuelve al recinto, trata de prolongar el estado anímico de los que se congregan en el segundo escenario. Poco a poco, el Bilbao BBK Live desplazará su espacio vital hacia el noctámbulo Basoa.

Hot Chip / Foto: Javier Rosa

En la primera jornada del Bilbao BBK Live de 2016, con 36.000 asistentes, tan solo unos viejos zorros como New Order han sido capaces de seguir la estela de Arcade Fire. Ambas bandas han logrado que por momentos nos olvidáramos del mundo; ha merecido la pena.