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TRENTEMØLLER ENCABEZA LA NUEVA RONDA DE CONFIRMACIONES DE WAM ESTRELLA DE LEVANTE

WAM Estrella de Levante continúa sumando artistas a su cartel. Tras presentar a más de una treintena de bandas en sus primeras confirmaciones, la organización lanza trece nuevos nombres que formarán parte del festival multidisciplinar que acogerá Murcia 2 al 7 de mayo, donde la música tiene un gran protagonismo.

Trentemøller, es una de las nuevas incorporaciones internacionales de WAM Estrella de Levante. Posicionado como uno de los artistas y remezcladores más respetados del siglo XXI, el músico de Copenhague presentará en Murcia su último trabajo “Fixion” que publicó a finales de 2016. Con sus excepcionales  e intensas producciones, el danés desplegará un increíble show repleto de potente electrónica. Destaca también la presencia del norteamericano Samonik que, tras trabajar con bandas como Hot Chip o Skrillex,  llevará al directo su primer EP de influencias electrónicas que combina con sonidos propios de Depeche Mode o New Order.

En el terreno nacional, abren estas terceras confirmaciones los valencianos La Habitación Roja. Con una asentada trayectoria en la escena indie, el quinteto sigue manteniéndose como una de las bandas de referencia estatales de pop rock y así lo han demostrado con su último álbum “Sagrado Corazón”, editado en 2016. Juntos a ellos, se confirma  el directo de otros dos artistas destacados en la música alternativa estatal, Sr. Chinarro y La Bien Querida (en formato acústico).  A su vez, el rock también tendrá  cabida con las melodías reposadas y en acústico de Josele Santiago o el sonido de los murcianos Noise Box.

Sin embargo, WAM Estrella de Levante va mucho más allá y demuestra su fuerte apuesta por la música en todas sus vertientes  completando su lista de bandas confirmadas con el  pop de raíces propias de Ojete Calor (Live), al que se suma el tecno pop de Joe Crepúsculo y el pop de aires folk de la murciana Lidia Damunt. También hay cabida para el garage de los mexicanos Los Sustos y elsueco  Leadfoot Tea y las irreverentes y ácidas versiones de  Las Chillers.

A falta de más artistas por confirmar, con estos últimos nombres son ya más de cincuenta las bandas que pasarán por WAM Estrella de Levante. Un festival que además, pretende abarcar la cultura desde todas sus perspectivas con espacios para el arte, la danza, las exposiciones, la gastronomía e incluso la creación, como ha demostrado con la reciente puesta en marcha de dos becas para los alumnos de la Escuela de Diseño Superior de Murcia.

Los abonos de dos días están a la venta por 35€ en wammurcia.es, mientras que los VIP se encuentran a 50€. Esta noche habrá cambio de precio.

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LA SEMANA DE “MI MÚSICA TU REFUGIO”

Mi música tu Refugio es un festival creado por la solidaridad de diferentes trabajadores de la industria musical que han creido necesario unir sus fuerzas para una acción que recaude fondos y remueva las conciencias a favor de los refugiados que están llegando en estos momentos a nuestras fronteras. Se celebrará los días 29 y 30 de septiembre en la Sala el Sol de Madrid y contará con las actuaciones de: 51 Grados, Amatria, El Twanguero, Conspiraciones Tropicales (DJ Set), Josele Santiago, Julián Maeso, Los Vinagres, Kitai, Marlango, Pancho Varona, Pasajero, Ruben Pozo, Sethler, Última Experiencia, Virginia Maestro, Ana Curra, Carmen Boza, Club del Río, Eme DJ, Havalina, Helena Goch, Jacobo Serra, Joe Crepúsculo, Kostrok DJ, Luis Brea y El Miedo, María Reyes, Paco Neuman, Rufus T. Firefly, Tomasito y Toundra.

FESTIVAL MÚSICOS PRO REFUGIADOS

Estamos ante el mayor nivel de desplazamiento forzado por conflictos que se haya registrado desde la Segunda Guerra Mundial. Tener que buscar refugio no es una elección, es la única salida. Podemos dar atención y acogida a las personas que no han tenido otra opción que la de huir de sus países.
Esta situación ha llevado a numerosos trabajadores de la industria musical (artístas, técnicos, programadores, salas y un largo etc…) a promover y participar en una serie de acciones para recaudar dinero y concienciar de la necesidad de que todos ayudemos.

-Nos unimos porque las personas refugiadas necesitan, y tienen el derecho, a encontrar asilo en un país seguro dónde sus vidas no corran peligro.
-No podemos permanecer impasibles ante lo que está sucediendo.

Pedimos que las personas refugiadas sean tratadas ni más ni menos que como lo que son: personas. Exigimos a los gobiernos que las personas refugiadas sean tratadas con dignidad. Y por ello darles la acogida a la que tienen derecho.
-ACNUR, ACCEM, CEAR y CRUZ ROJA, entidades especializadas en Asilo desde hace décadas, necesitan tu apoyo para dar el refugio al que estas personas tienen Derecho).
-Nadie elige convertirse en refugiado. Ponte en su lugar y échales una mano.

Los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre en el Fotomatón Bar: “Musicauciados, iniciativa independiente, música para cambiar las cosas. Si no atienden a razones, que atiendan a canciones”.https://www.facebook.com/Musicauciados/

Los días 29 y 30 de septiembre en la sala El Sol:
‪#‎MiMusicaTuRefugio‬

La recaudación íntegra irá a las ONG abajo referidas. Si no puedes acercarte a ninguno de estos conciertos pero quieres colaborar puedes hacerlo ingresando el precio de la entrada o lo que consideres la fila cero. Este es el número de cuenta:
“Músicos Pro Refugiados”
C/C: 0049 1892 64 2113287273
IBAN: ES57 0049 1892 6421 1328 7273

Puedes adquirir tus entradas para los conciertos de Musicauciados en el Fotomatón Bar aquí:
http://entradium.com/…/musicauciados-por-los-refugiados-en-…

Puedes adquirir tus entradas para los conciertos de ‪#‎MiMúsicaTuRefugio‬en la Sala Sol aquí:
https://www.ticketea.com/entradas-concierto-mi-musica-tu-r…/

Fila Cero para el concierto de la Sala El Sol:
https://www.ticketea.com/entradas-concierto-mi-musica-tu-r…/

 

Los Enemigos

LA VIDA INTELIGENTE DE LOS ENEMIGOS

Hablamos con ellos hace unos meses, pero Los Enemigos vuelven a ser noticia porque han publicado su primer disco en quince años, “Vida inteligente”, y son una de las primeras confirmaciones del Low Festival 2015. Una excusa perfecta para ponerse al habla nuevamente con Josele Santiago, vocalista del grupo.

 

En ocasiones has dicho que tus discos en solitario contenían cosas que no podías hacer en Los Enemigos. ¿Puedes ahora?

Seguramente haya dicho algo así, pero… A veces uno habla mucho. He tenido ocasión de escuchar otra vez los discos de Los Enemigos y canciones como “An-Tonio”, “Desde el jergón”, “La otra orilla” o “Quillo (he vuelto a nacer)” podrían estar perfectamente en cualquiera de los discos en solitario. Y a la inversa. De todos modos, de un tiempo a esta parte, cuando escribo una canción, ya no me planteo estilos, sino que la melodía y la letra merezcan la pena. Y que tenga una estructura más o menos flexible y un riff que lo apuntale todo. Luego depende de cómo vistas eso. Si le pones un banjo, será country.

 

Hablas como un trabajador lo haría de sus herramientas.

Naturalmente. Trabajamos con notas, palabras, instrumentos, sonidos y, sobre todo, con emociones. Este es un oficio artesanal. Por terrenal que sea el tema que estás abordando, hay que procurar manejar emociones y no dar solo información pelada. Ir un poco más allá.

 

¿Has recuperado temas antiguos en el disco o todo es material reciente?

Mi estado natural es hacer canciones, así que en el momento en que planteo grabar un disco y el grupo acepta, dispongo de fondo de armario, parte del cual he usado. A partir de ahí, sabiendo que eran para Los Enemigos, he seguido componiendo canciones con más ganas, porque este es un disco muy especial.

 

Producto de la expectación generada tras un regreso a los escenarios que se ha prolongado dos años, pero que a veces ha sido tachado de funcionarial.

Si a alguien se lo parece, es asunto suyo, pero yo he sentido una carga emotiva muy fuerte. El adjetivo me parece desacertado, muy poco afortunado. La idea inicial era hacer un par de actuaciones muy bien pagadas. Recibimos una gran energía por parte de la gente, así que cuando empezaron a surgir más ofertas, ya peor pagadas (risas), no encontramos motivos para decir que no. Estábamos a gusto. Y al cabo de año y medio nos encontramos funcionando como un grupo vivo: furgoneta, viajes… Y un grupo vivo tiene que sacar material nuevo. Entonces nos planteamos el disco. Lo que ocurre es que estamos muy concentrados en el escenario para hacerlo bien. Puede parecer que cumplimos un trámite, pero estamos muy concentrados, porque a esta edad ya no podemos disfrutar de lo que hay luego, así que procuramos hacerlo en el concierto. Y disfrutamos sonando bien, no haciendo el payaso.

 

¿No haber encajado nunca en ninguna etiqueta ha facilitado vuestro regreso?

Claro. Es uno de los motivos por los que ahora no sonamos raros. Las canciones han resistido muy bien el paso del tiempo, porque el material usado para hacerlas eran las emociones, especialmente al escribir las letras, así que nadie las vincula a determinada época, movimiento o lugar geográfico. Quizá un poco a Madrid, pero siempre hemos tenido una gran acogida en todo el país. Por eso han envejecido tan bien.

 

¿Como el público?

La mayoría son los mismos mendrugos de entonces, pero también viene de vez en cuando un chaval diciéndome que una canción le ha llegado. Digamos que hay una proporción de 70/30. A favor de los viejos, claro.

 

 

El disco se grabó después de que te extirparan un pólipo en las cuerdas vocales…

Es una operación muy sencilla. Lo hace el 90% de cantantes que llega a la cincuentena. Tantos años usando la voz, y no siempre bien, al final obligan a pasar por el quirófano.

 

¿Has notado algún cambio?

Tengo la voz como a los 30 años. En “La cuenta atrás” me costaba alcanzar los agudos, y ahora llego sin problemas. Pero más que la operación, la escuela han sido los conciertos acústicos que he hecho estos últimos años. Ahí se aprende a cantar, porque se nota hasta el más mínimo desafine.

 

El disco está grabado entre los cuatro, sin músicos adicionales ni instrumentos extra. ¿Era una manera de reafirmaros como banda?

Sin duda. Una vez que terminas, siempre te planteas probar cosas. Grabamos guitarras acústicas en dos canciones, pero no las veíamos claras. Y pensamos llamar a un teclista, pero no lo hicimos. Tampoco era momento de experimentar. Es un disco muy personal, tiene una carga emocional que solo podemos comprender en su totalidad los cuatro, desde dentro.

 

Una manera de subrayar que seguís siendo una banda de rock and roll.

Una canción tocada por los cuatro suena a Enemigos por fuerza, sea un medio tiempo o un tema punk. Si uno se va, el grupo no va a sonar igual. Nuestra concepción del rock es muy abierta, lo cual fue un handicap en su día, porque antes la escena era más sectaria, y no encajábamos.

 

¿El vuestro es rock de extracción obrera?

Venimos de ahí, está claro, pero no somos muy amigos de banderas. Nuestro compromiso es con la gente. Siempre he intentado no denunciar nada explícitamente, pero es inevitable que salga. “Desde el jergón” trata de la legalización de las drogas, porque quien habla es un yonqui que está en la cárcel. “Hasta el lunes” era sobre la alienación por el trabajo en la oficina. En este disco está Firme aquí, que habla de las preferentes. Lo inmediato hubiera sido ponerse en la piel de un yayo y hacer un rock airado, pero me fui al otro lado de la mesa para que hablara el banquero, a ver qué pasaba, y salió una canción pop, al estilo de “¡Cómo es!” Siempre me he fijado en gente como Randy Newman o Ray Davies, que se limitan a exponer las cosas, pero siempre desde un ángulo diferente.

 

Acabemos con la pregunta tópica: ¿Qué pasara ahora? ¿Habrá más discos de Los Enemigos? ¿Retomarás tu carrera en solitario?

Pues te respondo con otro tópico: Ni idea. Ahora toca disfrutar de la carretera y el directo, que a los cuatro nos sigue gustando. Oigo a muchos músicos que al llegar a nuestra edad hablan de las giras como una tortura, pero a mí me sigue encantando salir, parar en una gasolinera y ver los coches pasar, sin saber bien dónde estás, pero consciente de que esa noche tocas y va a venir la gente para escuchar tus canciones. Eso me sigue pareciendo la hostia.

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ENTREVISTA: LOS ENEMIGOS

Los Enemigos han vuelto, si es que alguna vez se fueron. Josele Santiago, Fino Oyonarte, Chema “Animal” Pérez y Manolo Benítez han entrado en el estudio para grabar disco nuevo. El álbum, que se titulará, casi con total seguridad, “Vida inteligente”, verá la luz pasado el verano. Un aplazamiento provocado por la intervención a la que fue sometido el cantante del grupo, para extirparle un pólipo de las cuerdas vocales. Josele, totalmente recuperado, responde con su retranca y lucidez habitual.

 

¿Crees que la operación va a cambiar tu forma de cantar?

En algo tendrá que afectarme, supongo. Yo creo que tengo mejor voz. Algo se notará. Si tienes un pólipo y te lo quitan, pues tiene que ir a mejor (risas).

 

Los Enemigos tenéis por delante un verano con presencia en distintos festivales (BBK Live, Nordestazo, Zaidín, Mayorga Rock). ¿Afrontáis de alguna manera especial estos conciertos?

Tampoco es que tengamos mucha pirotecnia, ni muchos efectos especiales o cosas por el estilo. Salimos, tocamos y no montamos nada especial (risas). Hacemos nuestro repertorio y poco más. Si el escenario es muy grande, procuramos no separarnos demasiado. Nos gusta sentirnos juntos (risas).

 

¿Os sentís cómodos tocando en ellos?

Sí. Da gusto, porque se suele sonar muy bien. Antes era un suplicio. Me refiero a hace muchos años, veintipico, cuando empezamos. Entonces, en los festivales ni se probaba el sonido, ni hostias. Se salía a pelo, pero ahora el nivel profesional del equipo, de la gente que lo controla, es alto. Es muy raro que suene mal y antes era una puta pesadilla.

 

En 1999 publicáis vuestros últimos discos de estudio hasta la fecha, el álbum “Nada” y la banda sonora de la película “Se buscan fulmontis”. Desde entonces hasta nuestros días, han aparecido hasta seis discos recopilatorios, la mitad de ellos recogiendo conciertos vuestros. Eso habla muy bien de la vigencia del repertorio de Los Enemigos, ¿no?

Hicimos dos directos [se refiere a los discos “Obras Escocidas (1985-2000)” y “Obras Escondidas” (1985-2002)”], más que nada para que quedara constancia de cómo sonábamos encima del escenario, en vista de que nos separábamos. Y luego, sí es verdad, que ha salido algún que otro recopilatorio, pero no he estado muy al tanto. Es cierto que se trata de un repertorio que no está unido a ninguna tendencia o corriente determinada, ni a ningún movimiento o tribu urbana, de aquellas que había, en concreto. Al principio eso podía despistar a la gente y ha acabado jugando a nuestro favor. Suenas a Los Enemigos y punto. Son canciones hechas desde el corazón hacia las vísceras de la gente, que han sobrevivido por sí solas.

 

Y quince años después volvéis a grabar. ¿Por qué?

La reunión se estaba alargando y convirtiendo en una etapa nueva. Así que nos planteamos sacar un disco y me puse a componer. Así de sencillo (risas). También había que comprobar que las nuevas canciones valían la pena, porque si no era así, no seguíamos adelante. No era cuestión de grabar por grabar. Pero el material que hemos grabado, modestia aparte, merece la pena.

 

Hablas de nueva etapa y no de reunión.

Es que no fue nada premeditado. Nos juntamos e hicimos los dos bolos que nos habían contratado y como la cosa sonaba muy bien y el público respondía, fueron creciendo las fechas. Y aquello se alargó casi dos años. Era absurdo seguir hablando de reunión porque era algo más.

 

Pero seguís siendo la misma formación, contáis con el mismo productor (Carlos Martos) y en directo váis a seguir tocando canciones de los discos anteriores. ¿Qué hay de nuevo?

La diferencia es, simplemente, el tiempo. Nosotros lo vemos así. Los riffs nos salen más gordos, Chema es aún más bestia con la batería, yo me pongo tres o cuatro puntos más en el ampli y… suena a Enemigos. Pero a los Enemigos de hoy.

 

¿Cómo os está quedando el disco?

Estamos muy contentos, muy ilusionados, está quedando como un cañón, suena de puta madre. Y Carlos (Martos, el productor) tiene todo el rato una cara muy luminosa. Es un álbum 100% Enemigos, sin ningún tipo de colaboración. Sólo los cuatro. Sin teclados, ni acústicas, ni nada por el estilo. No por nada, lo probamos pero no funcionaba. Estarán representadas todas nuestras facetas, que tenemos unas cuantas (risas). Está nuestro lado rock, que es el que tal vez más predomina, pero también tocamos cosas más pop, más punk, rozando a veces casi el hard, algunos toquecillos country o un poco de blues. Los Enemigos somos un grupo de rock en castellano, pero tenemos muy pocas manías. De hecho, en nuestro repertorio hay, incluso, algunas canciones muy cabareteras. Tenemos un abanico, estilísticamente, bastante amplio.

 

De eso dan fe algunas de las versiones que habéis grabado (Abba, Serrat, TV Personalities, Gloria Gaynor o Palito Ortega) o los gustos musicales que compartís en vuestro facebook (The Cure, Hole, The Smiths, Hüsker Dü, Klaus & Kinski).

Es que nos gustan muchas cosas. No tiene ningún sentido escuchar sólo un mismo tipo de música. No sé. Nos gustan AC/DC, pero al mismo tiempo, un montón de grupos más. Mejor para nosotros, ¿no? (risas).

 

¿La idea es sacar un disco y ver que pasa u os planteáis algo a largo plazo?

De momento la intención es publicarlo, pasearlo por ahí, y seguir en la carretera, que es algo que a los cuatro nos sigue gustando. Yo no me aburro. Si no fuera músico, sería camionero. No puedo estar más de un mes seguido en casa.

 

¿Qué os da Carlos Martos para que sigáis contando con él como productor?

Además de ser un profesional impresionante, nos entendemos a la perfección. La primera vez que trabajamos juntos fue en 1990, en el disco “La vida mata”, y fue el álbum, que al menos a mí, más me ha hecho crecer como músico. Es un trabajo que nos marcó mucho, que nos hizo entender muchas cosas, es un disco capital para nosotros. Y luego repetimos con él hasta el último, “Nada”, y es que casi no nos hace falta ni hablar, con una mirada nos vale. Vamos, que cuando decidimos que volvíamos al estudio, la opción Carlos Martos era la única que pensábamos. Si estamos el equipo titular, tiene que estar el jefe también. Es nuestro George Martin.

 

Aunque vuestras letras siempre han tenido un halo desesperanzador, ¿las del disco nuevo están marcadas por la situación social y económica que vivimos?

Siempre, por muy etérea que sea la letra de una canción, o por muy flipado que estés, el marco en el que se desarrolle será este pequeño y cochino mundo (risas). Hay canciones más oscuras, otras más luminosas, una que trata sobre el timo de las preferentes, otra que se va a la quinta dimensión… Hay de todo.

 

¿De qué manera beneficia a Los Enemigos los proyectos paralelos de sus miembros?

Cada vez tocamos mejor y tenemos menos manías. Los cuatro nos hemos seguido dedicando a la música. Yo he sacado cuatro discos en solitario, Fino montó Clovis y Los Eterno, Manolo ha estado con Freedom y trabajando para otros artistas como Raimundo Amador o Los Porretas, y Chema ha estado en muchos musicales de estos de la Gran Vía, el de Queen, el de Abba… y ha seguido con su carrera como actor y como músico de sesión. No hemos estado quietos estos años. Y se ha notado cuando nos hemos juntado. Un grupo de rock es un mundo muy cerrado, una endogamia tremenda, así que saliendo fuera aprendes muchísimo, recibes un aluvión de información que no conocías porque estabas encerrado en el huevecillo de tu grupo.

 

Aprovechando que has mencionado tu carrera en solitario, ¿por qué crees que determinados músicos (Jorge Martínez de Ilegales, Loquillo) cuando alcanzáis cierta edad os atreveis con otras sonoridades bastante alejadas de lo que ha sido vuestra carrera e incluso coqueteáis con la figura del crooner?

Es producto de la curiosidad natural como músico. Uno está toda la vida en un grupo de rock y cuando se ve más libre de ataduras, aprovecha para investigar por otros lados. Es normal. Si es que nos pasa a casi todos. En cuanto dejas el grupo de rock, empiezan a sonar guitarras acústicas y pianos por todas partes (risas). Sales con un tapón en el cerebro de tanto decibelio y es lo que apetece. La ley de la compensación o algo así. Y como esa ley de la compensación no se cansa, ahora lo que toca es rock and roll otra vez.

 

A raíz de la gira de reunión, apareció un texto firmado por Ignacio Julià en la revista Rockdelux en el que lamentaba la desaparición de las drogas y el alcohol en Los Enemigos. Incluso en algunas informaciones sobre este nuevo disco, los periodistas han vuelto a incidir en el tema. ¿No es fijarse más en el continente que en el contenido del grupo e infravalorar, por tanto, vuestras canciones?

Me sorprendió mucho aquel artículo, pero bueno, cada uno tiene sus complejos y sus síndromes y los refleja como le permite su vergüenza. A mí me parece una estupidez, ¿qué quieres que te diga? Lo digo sin tapujos, porque es ley de vida. El cuerpo manda y hay que cuidarlo. A partir de determinada edad hay que cuidarlo y si no lo haces, no te responde. Si no estuviéramos en forma física, esto no sería posible, porque esto es duro (risas). No puedes llevar con cincuenta años la vida que llevabas con veinte. Es que no tiene sentido. Sería muy aburrido. Y me parece un despropósito andar fijándose en eso cuando uno está intentando sonar bien, hacer algo positivo, hacer algo creativo… Que de repente salga alguien diciendo: “Hey, ya no tomas drogas”, pero ¿eso, qué tiene que ver, coño? Esos comentarios son una meada fuera de tiesto.

 

¿No será que en realidad esos periodistas lo que echan de menos es cómo vivían ellos aquellos años?

Totalmente de acuerdo. Yo creo que hacen esos comentarios porque echan de menos su propia juventud. Y eso significa que no han entendido nada o muy poco. La juventud no tiene nada que ver con la dieta (risas). Está más en el espíritu y en el cerebro.

 

Eres un lector constante y voraz, incluso colaboras con algún artículo en Babelia, ¿no te has planteado nunca escribir una novela?

Sí, sí me lo planteo, pero de ahí, generalmente, no paso (risas). Me gusta mucho escribir. Tengo unos cuantos relatos cortos. Cualquier día los uno y saco un libro. Me encantaría.

 

El año que viene Los Enemigos cumplís treinta años. ¿Está prevista alguna celebración?

¡No me jodas! Me acabas de dejar chafado. No lo sabía. No creo que hagamos nada (risas). Imagino que nos pillará por la carretera, presentando las nuevas canciones. Uf, es que no había caído en eso. Si hace nada estábamos celebrando el veinte aniversario (risas).

 

Rafa Rodríguez Gimeno