Entradas

kasabian PORTADA

FIB 2017: CRÓNICA DOMINGO

Texto: David Blutaski

Portada: Kasabian / Foto: Nerea Coll Photography

Empezamos la última etapa de nuestro particular FIB 2017 en el Escenario VISA con los últimos compases de los gaditanos The Magic Mor. El animoso space rock que escuchamos de esta numerosa banda, bien merecía que hubiéramos llegado a ver entero su show, pero el cansancio y el calor habían hecho mella en nuestro cuerpo e hicimos lo que pudimos. Tuvieron inmerecidamente poco público, pero es que grupo español y primera hora de último día es lo que tiene.

Nuestra siguiente parada era en el Escenario Radio 3 con otro grupo de aquí, unos Captains que tienen como vocalista a la alemana Fee Reega, a la que en justicia deberíamos considerar uno más de nosotros. Esta nueva banda afincada en Madrid, practica un rock oscuro y sensual, de alta y atractiva tensión; no se pierdan su debut homónimo, porque es de lo más interesante en su género que ha salido aquí últimamente.

Que ver al joven Ron Gallo era posiblemente nuestro mayor interés antes de empezar esta edición del FIB, puede sonar exagerado, pero es tan real como que en el FIberCamp debería haber una ONG que regalara protector solar. Banda joven americana, garage y psicodelia sucia de referencias clásicas, mucho fuzz y mucho carisma, ¿entienden por dónde voy? Podían sonar a The Stooges pasados por el tamiz de Ty Segall, atravesar momentos de ritmos sincopados y veloces a lo Thee Oh Sees, ralentizar el tempo para darnos cuchilladas y martillazos con guiños virtuosos, e incluso echarle una pizca de alma negra a algunas canciones. Terminaron con una cortita versión de “You Gotta Be” de Des’ree y “It’s All Gonna Be OK”, dejándonos con ganas de más.

Ron Gallo / Foto: Adrian Morote Photography

Nuestra agenda nos marcaba que el siguiente punto caliente estaba en el Escenario Las Palmas con otro de esos artistas jovencísimos que se ponen de moda cada muy poco en las islas, Declan McKenna. En nuestra investigación previa nos lo vendían como un chaval con unas letras comprometidas, que tenía influencias de todo tipo, desde el indie rock noventero, hasta Jeff Buckley, Miles Kane o pop más moderno como Bombay Bicycle Club, pero después de unas cuantas canciones nos descubrimos bostezando y nos pareció estúpido seguir allí.

Declan McKenna

En principio, The View iban a ser los sacrificados para ver al chaval inglés, pero preferimos verles a ellos que al menos sabíamos a ciencia cierta que son entretenidos. Los escoceses, aunque nunca han sacado la cabeza de la serie media, saben ponerle guitarrazos a unas melodías que pueden ir del indie rock más pop al power pop o el pub rock. Tiraron de buen rollo y de jugar en casa –todos los británicos parecían saberse sus letras y pudimos ver al menos una docena de banderas escocesas, algunas con las estrellas de la Unión Europea pintadas a mano-, por lo que justificaron sobradamente su inclusión en el cartel.

The View / Foto: Adrian Morote Photography

Tras una rápida parada en boxes para refrescar nuestra cara y nuestro gaznate, volvimos a un Escenario VISA que empezaba a hooliganizarse para ver a nuestra segunda apuesta del cartel de este año, Slaves.

¡Dios Santo, qué brutalidad! Por favor que nunca toquen en Pisa, porque el despliegue energético de un concierto de Slaves puede derrumbar definitivamente su famosa torre inclinada. Slaves son punk, porque el punk si quiere seguir existiendo no puede estancarse en revivals y debe reinventar fórmulas, algo que también creemos que representa a sus compatriotas Sleaford Mods. Miles de chavales ingleses estaban esperando el primer acorde para empezar el pogo, pero es que joder, raro es que no se hubiera unido un gusano de la especia de Dune atraído por los machacones y agresivos ritmos de la batería de Isaac Holman. Porque Laurie Vincent te acuchilla con la guitarra, pero ver cantar y tocar la batería saltando y bailando a Isaac Holman es todo un espectáculo, además, es más chulo que Conor McGregor –y está casi tan cachas como él-, pero tiene tanto carisma que no puede resultar más que simpático –más tarde, el dúo estuvo con mujeres e hijos por la zona VIP más majos que un ocho-. De principio a fin vivimos un espectáculo incendiario, aunque con alguna pequeña pausa para los speeches de Holman, claramente estudiados para recobrar el aliento de esta auténtica bestia parda. A destacar también la conciencia de clase de sus letras, y que en un pequeño parón entre canciones, el público, espontáneamente, empezara los canticos a Jeremy Corbyn que se pusieron de moda en Glastonbury, a lo que Holman respondió con su apoyo y expresando su amor por todos nosotros y que a pesar del Brexit se sentían europeos.

Slaves / Foto: Adrian Morote Photography

Para nosotros, estaba clarísimo que no podía haber nada mejor, lo que quedaba hasta el final de la noche era un estudiadísmo fin de fiesta destinado a corear y bailar con bandas comerciales especialistas e infalibles. Los primeros, unos Love of Lesbian para el público español que abarrotó el escenario VISA. LOL pueden hacer esto de los festivales con los ojos cerrados, liberados de presentación de disco pueden tirar de hits hora y media que sus fans se lo pasarán pipa a base de cañonazos de confeti y un puñado de “emo-mentos”. En un FIB que ha decidido apuntalar la comercialidad del producto –muy lícito, porque esto hace unos años estuvo a puntito de morir-, Love of Lesbian tiene un hueco lógico en el FIB, más viendo que lo que venía después por el lado británico era del mismo palo. Otra cosa es que esto aporte musicalmente algo, pero eso cada uno que lo analice con sus gustos musicales y de ocio.

Love of Lesbian / Foto: Adrian Morote Photography

Lo dicho, la noche ya estaba desatada en formato radio fórmulas de éxitos y al mismo tiempo que los españoles disfrutaban con LOL, en el Escenario Las Palmas era el turno de Years & Years. Este trío londinense es dueño de toda pista de pop electrónico que se precie y ofrecen un espectáculo divertido, desprejuiciado y muy fresco. Ver darlo todo bailando y cantando a vocalistas como Olly Alexander –al igual que The Weeknd el jueves- es de agradecer, aunque la música no sea muy de tu rollo.

Years & Years

Nosotros, todavía encontramos un hueco para ver un poco a Havalina en el Escenario Radio 3, porque consideramos que la banda lo merece y “Muerdesombra”, su reciente nuevo trabajo, también. Haciendo chirriar sus sintetizadores, punzándonos con la guitarra, con sus melodías pesadas y voces sus hipnóticas, les dejamos para ver un poco a los cabezas de cartel de la noche, Kasabian.

¿Quién diría hace unos cuantos años que iba a parecer lógico que Kasabian fueran cabeza de cartel de un FIB? Está claro que la banda ha ido coleccionando hits disco tras disco, que ha sabido aguantar reinventándose en los últimos trabajos –de la electrónica del anterior “48:13”, han vuelto al rock con “For Crying Out Loud”-. Podré ponerme todo lo cascarrabias que quiera, pero la verdad es que ahora mismo, aunque por incomparecencia del resto, reinan en el brit pop comercial, que tienen un espectáculo vibrante y que tienen el lujo de sumar dos frontmans, Tom Meighan y Sergio Pizzorno.

Kasabian / Foto: Adrian Morote Photography

Para rematar la noche, porque verles otra vez me hace desear la muerte, unos Crystal Fighters que se están haciendo muy pesaditos y deberían espaciar un poquito sus visitas, o mandar una postal, no sé. Si su fórmula fuera atractiva, tendría un pase, pero la hippie rave ya hace bola.

Bueno, crítica pero también lógica, estos últimos años hemos disfrutado del escenario grande el último día con maravillas como Massive Attack o Kendrik Lamar, pero no había ni por asomo tanta gente gozando como con Kasabian y Crystal Fighters. Esto no es una opinión, es un hecho.

Lo de la remontada del FIB de los últimos años ya se queda corto, ahora ya tienen claro el combustible que necesita este motor para seguir en marcha. Está clarísimo que carteles como los de hace quince años no los volveremos a ver, que la vía comercial es la que impera ahora, pero habría que preguntarse ¿Aquellos carteles o similares llenarían lo suficiente para hacer sostenible el festival? Toda lectura tiene su réplica, todo festival tiene su público. El que considere que este ya no es su FIB –paradójicamente es una frase que repite gente que ya no venía cuando en principio todavía sí que era su FIB, o que ahora dicen que está petado y no se les vio hace pocos años cuando había ratos que parecía un parque de atracciones abandonado- tiene otras alternativas, pero esto es un negocio y ellos han descubierto que así les funciona. Ah, el tema de los ingleses; hoy he comido en un McDonalds dónde había unos cuantos cientos de ingleses que hacían cola hasta el parking por diferentes puertas. Todo ha ido fluido, nadie se ha colado, nadie ha montado un pollo y todos pedían perdón si te rozaban. No soy asiduo a estos sitios, pero cuando voy, y hay más de veinte españoles, he presenciado varios caos y conatos de combate. Por favor, mírense el ombligo antes de juzgar a los demás.

FIB 2017: CRÓNICA SÁBADO

FIB 2017: CRÓNICA VIERNES

FIB 2017: CRÓNICA JUEVES

DOMINGO PORTADA FIB

FIB 2017: CARTEL CERRADO POR ESCENARIOS Y NUEVAS INCORPORACIONES

Nos complace presentar el cartel al completo por escenarios del FIB 2017, el mejor Festival del verano.

En el Escenario Las Palmas veremos a cabezas de cartel como The Weeknd, Red Hot Chili Peppers, Kasabian, Foals, Deadmau5, Los Planetas y más grandes nombres.

El Escenario Visa ofrece una ecléctica muestra que abarca, entre otros, a The Jesus And Mary Chain, Kaytranada, Love Of Lesbian, Courteeners, Mura Masa, Mala Rodríguez, etc.

El South Beach Dance Stage vuelve con lo mejor de la electrónica, house, techno, hip hop y demás tendencias bailables. Además volvemos a unirnos con Razzmatazz (Barcelona) y Ochoymedio (Madrid) para traer a las mejores nuevas bandas al RADIO 3 FIB CLUB.

ESCENARIO LAS PALMAS

Jueves 13: The Weeknd, Bonobo (Live), Stormzy, Ride, Belako, Sunflower Bean.

Viernes 14: Foals, Deadmau5, Los Planetas, Blossoms, Mourn, The Sherlocks.

Sábado 15: Red Hot Chili Peppers, Biffy Clyro, Liam Gallagher, Dinosaur Jr., The Strypes.

Domingo 16: Kasabian, Crystal Fighters, Years & Years, Dua Lipa, Declan Mckenna, Evripidis And His Tragedies.

ESCENARIO VISA

Jueves 13: The Jesus And Mary Chain, Courteeners, Kaleo, Mick Jenkins, Twin Peaks, Gener, Eme Dj.

Viernes 14: 2manydjs, La Casa Azul, Joe Crepúsculo, Temples, Childhood, Ella Rae.

+ Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon.

Sábado 15: Mura Masa, Peter Doherty, Surfin’ Bichos, Mala Rodríguez, Marika Hackman, Las Kellies, Arturo Paniagua.

Domingo 16: Love Of Lesbian, Kaytranada, Tiga, Slaves, The View, Ron Gallo, The Magic Mor.

SOUTH BEACH DANCE STAGE

Jueves 13: Honne, Sylvan Esso, Kölsch, Ibibio Sound Machine, Bejo & Dj Pimp, Troyboi.

Viernes 14: James Vincent Mcmorrow, Austra, Olof Dreijer (The Knife), Mykki Blanco, Theme Park, Jameszoo.

Sábado 15: Rüfüs, Las Bistecs, B.Traits, Tcts, Lao Ra.

Domingo 16: Pional, The Blaze, Bad Gyal, Peaking Lights, Sir Was.

RADIO 3 FIB CLUB

Jueves 13: Viva Suecia, Tórtel, Dream Wife, Gatomidi, Ten Bears, Ochoymedio Djs.

Viernes 14: Bigott, Cápsula, Blaenavon, Flowers, Alien Tango, The Wheels, Virginia Díaz, Ochoymedio Djs.

Sábado 15: Nudozurdo, Biznaga, Desperate Journalist, Como Vivir En El Campo, Conttra, Leicomers, Djohnston, Buenavista, Cascales.

Domingo 16: Havalina, Las Odio, Linda Guilala, Captains, One Path, El Trinidad, Amable, Gato, Aldo Linares

MÁS NOMBRES PARA UN GRAN CARTEL
El cartel de este año se cierra con una estupenda lista de nombres que va desde el carisma de Charlotte Church’s Late Night Pop Dungeon, Olof Dreijer (The Knife) E Ibibio Sound Machine, la energía de The Strypes, Nudozurdo, Cápsula O Havalina, el pop de Childhood, Blaenavon Y Las Kellies o la rítmica de Bad Gyal, Mick Jenkins, Las Bistecs O The Blaze

¡Entra en el cartel del FIB 2017 y descubre más artistas con los que lo pasarás en grande!

OCHOYMEDIO, RAZZMATAZZ Y EL FIB: JUNTOS OTRA VEZ

Festejamos que un año más colaboraremos con dos de los clubes más importantes de nuestro país: Ochoymedio (Madrid) Y Razzmatazz (Barcelona). por eso os invitamos a las dos fiestas que se han preparado para la ocasión:

17 De Junio: Ochoymedio, Con Un Invitado Especial.

1 De Julio: Razzmatazz, Con Amable Dj Y Gato.

¡Allí Nos Vemos!

ABONOS DE 4 DÍAS Y ENTRADAS DE 3, 2 Y 1 DÍA EN FIBERFIB.COM

Quedan pocos Abonos de 4 Días, con 8 de acampada gratuita (Campfest), al precio de 149€. ¡Date prisa!

También están disponibles las Entradas de 3, 2 y 1 día a través de fiberfib.com. Estas entradas no cuentan con zona de acampada.

Se pueden adquirir las Entradas de 3 Días, (jueves a sábado: 130€), (viernes a domingo: 130€) y las Entradas de 2 Días, (jueves y viernes: 90€), (viernes y sábado: 105€) y (sábado y domingo: 105€).

Asimismo están a la venta las Entradas de Día: Jueves (50€), Viernes (50€), Sábado (65€) y Domingo (50€).

Hay un cupo limitado de Entradas VIP para cada día del Festival (130€). ¡Adquiere la tuya y serás nuestro invitado de lujo!

Visita www.fiberfib.com para conocer las últimas noticias del Festival, entradas y viajes.

 

 

 

jesusandmarychain2017

THE JESUS AND MARY CHAIN, BIFFY CLYRO Y YEARS & YEARS ENTRE LAS NUEVAS CONFIRMACIONES DEL FIB 2017

El FIB vuelve con otra estupenda tanda de nombres con Biffy Clyro, Years & Years, The Jesus and Mary Chain, Temples, La Casa Azul, y más artistas que estarán junto a brillantes cabezas de cartel, como los ya anunciados Red Hot Chili Peppers, The Weeknd, Kasabian, Los Planetas y Deadmau5, y muchos más grandes nombres en la mejor cita del verano del 13 al 16 de julio en Benicàssim.

¡Y aún quedan muchos más

UNA DE LAS MEJORES BANDAS DE HOY: BIFFY CLYRO

Tenemos el placer de anunciar que Biffy Clyro vuelve al FIB a petición de muchísimos fibers que, como nosotros, quieren verles en el escenario en un directo sin igual. Tras llenar sus conciertos a lo largo del planeta, el trío regresa al Festival con una fuerza y energía que hacen de “Ellipsis” su mejor trabajo hasta la fecha.

La banda escocesa se ha convertido en uno de los grupos más impactantes en directo alcanzando ya un estatus con mayúsculas dentro del rock actual. Ese es el motivo por el que Biffy Clyro estará en el FIB 2017, en esta única y exclusiva fecha en nuestro país, con un concierto impresionante repleto de canciones que nos harán vibrar al máximo.

RITMO Y ACTITUD CON YEARS & YEARS

Years & Years es una de las bandas más impactantes surgidas en el Reino Unido. “Communion”, su disco de debut, ha sido uno de los álbumes más aclamados de 2015, llegando a vender millón y medio de ejemplares y alcanzando las más altas posiciones en las listas de veinte países. En 2016, el trío obtuvo cuatro nominaciones a los Brit Awards llenando salas sin parar con su latente y refrescante pop electrónico.

Simultáneamente a todo este éxito su líder, Olly Alexander, se muestra como uno de los talentos más comprometidos de su generación. Como ejemplo quedó su alegato de defensa para el colectivo LGBT en el festival de Glastonbury o el controvertido video de su hit “Desire”, en el que se muestra la actitud, influencia y la excitante propuesta de Years & Years, a quienes por fin veremos en el FIB 2017.

ELECTRICIDAD = THE JESUS AND MARY CHAIN

Es un verdadero placer ver en nuestro cartel a una banda tan legendaria e influyente como The Jesus and Mary Chain. El grupo de los hermanos William y Jim Reid fue uno de los nombres que encabezaron la primera edición del Festival, y este año vuelve en un magnífico estado de forma con su nuevo disco “Damage and Joy”.

¿Quién no ha escuchado clásicos como “Just Like Honey”, “Head On”, “Reverence” o “Darklands”? El FIB 2017 será la ocasión perfecta para encontrarnos con esos hits y con sus nuevas y electrizantes canciones como “Amputation”, “All Things Pass” o “The Two Of Us” evidenciando por qué, aunque haya muchos que suenen como ellos, es necesario unirse a los eslabones de The Jesus And Mary Chain.

POP CON MAYÚSCULAS CON TEMPLES Y LA CASA AZUL

Temples regresan con fuerza con un disco como “Volcano” que ha conseguido casi un millón de escuchas en Spotify y Soundcloud, y que les traerá en un gran momento de su carrera. “(I Wanna Be Your) Mirror”, “Strange Or Be Forgotten”, “Oh The Saviour” o “In My Pocket”, sonarán junto a hits como “Shelter” o “Sun Structures” en un concierto que les volverá a hacer brillar su pop psicodélico en Benicàssim.

Guille Milkyway, el nombre detrás de La Casa Azul, es sin duda el artista efervescente que ha conseguido derribar las barreras del comercialismo, para llevar a todos los oídos el bubblegum, el sunshine-pop, el europop y todos esos estilos que merodean en torno a las melodías más hermosas y los arreglos perfectos. Por eso es que era necesario tenerle en el FIB 2017.

MÁS SORPRESAS PARA UN CARTEL MUY ESPECIAL!

Llega una buena dosis de electrónica y guitarras para la fiesta del verano: El canadiense Tiga convertirá al Festival en un gran club lleno de la mejor música de baile. Joe Crepúsculo contribuirá con su peculiar synthpop a hacer que la noche no se detenga, lo mismo que el dúo británico HONNE, que calentará la pista con sus beats y su invitación al ritmo  más sensual.

Y para cerrar este anuncio llegarán Dream Wife, con su pop refulgente, combativo y lleno de riffs que harán que la gran celebración del FIB 2017 siga siendo muy especial. ¡Y pronto daremos más nombres para esta edición!

ABONOS EN FIBERFIB.COM

Continúa la venta deAbonos de 4 Días, más 8 de acampada gratuita en Campfest, al precio de 149€ (+ gastos de gestión) en fiberfib.com.

Además, se pueden adquirir los Pases VIP, con ventajas para disfrutar a lo grande en el FIB.

¡PROYECTO DEMO 2017 ESTÁ EN MARCHA!

Junto a Radio 3 volvemos a poner en marcha nuestro concurso de maquetas. Las inscripciones están abiertas desde el pasado lunes 10 de abril hasta hoy, lunes 24 de abril.

¡Suerte a los participantes!

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

Kasabian

EL FIB 2017 CONFIRMA A KASABIAN, LIAM GALLAGHER, RIDE, SLAVES, SURFIN’ BICHOS Y MÁS!

Portada: Kasabian / Foto: Liberto Peiró

Tenemos el placer de anunciar a un nuevo y exclusivo cabeza de cartel y a nuevos y grandes nombres que van dando forma al cartel del FIB 2017. Los soberbios Kasabian estarán junto a dos increíbles cabezas de cartel como son Red Hot Chili Peppers, en su única fecha de este año en nuestro país, y The Weeknd, y los ya anunciados Foals, perfilando unas fechas que no puedes pasar en alto y a las que se irán incorporando más nombres.

KASABIAN

Nos complace confirmar como nuevo cabeza de cartel a Kasabian, uno de los grupos más impresionantes de la actualidad. La banda de Tom Meighan y Sergio Pizzorno se ha convertido en uno de los grupos de rock más grandes que ha salido del Reino Unido. Tras cinco álbumes de éxito, el cuarteto ha visto cómo su último trabajo, “48:13″, ha escalado a lo más alto de las listas.

Su arrogante rock con tintes electrónicos es perfecto para sonar en una noche de verano del FIB. Seguro que arrasarán con canciones como “Shoot The Runner”, “Fire”, “Club Foot” y más hits de una de las bandas más excitantes del rock’n’roll de hoy.

LIAM GALLAGHER

Siendo la voz de una generación y toda una estrella del rock’n’roll, Liam Gallagher, la voz de Oasis, debutará en nuesto país presentando las canciones de un disco en el que él lleva las riendas de sus canciones. Adrenalina y actitud es lo que nos espera en un directo apabullante que, seguramente, nos dejará algún regalo de su época con Oasis.

RIDE

Tocaron en el primer FIB, y ahora vuelven a Benicàssim. Ride fue una de las insignias del sello Creation y dejaron su marca en el sonido de los noventa y en las listas de éxitos. Alan McGee dijo de ellos: ” Primal Scream tardaron seis años en convertirse en una banda genial, a Ride le costó sólo seis meses”.

Canciones como “Chelsea Girl”, “Vapour Trail”, “Twisterella” y “Leave Them All Behind” no han perdido ni un ápice de su magia psicodélica y visceral. Así lo demostraron en sus nuevos directos y no podemos esperar a verles nuevamente en Benicàssim en julio.

SURFIN’ BICHOS

Los míticos Surfin’ Bichos estarán en esta edición del Festival festejando por todo lo alto los 25 años de “Hermanos Carnales”, un disco que ya es toda una leyenda del rock nacional, y lo harán con un directo absolutamente inolvidable. Esta será una ocasión perfecta para ver a una de las bandas con más carisma que han dejado una gran huella en la música de nuestro país.

BLOSSOMS

Es una de las mejores bandas de pop de guitarras que os podéis encontrar: Blossoms. Ellos son los responsables de un primer disco con gran reconocimiento de crítica y público que evidencia la facilidad del quinteto de Stockport para firmar canciones tan adictivas como “Blown Rose”, “Charlemagne” o “At Most A Kiss”. Estamos ansiosos por dejarnos llevar por las melodías que han preparado para de hacer de su cita en el FIB 2017 algo para vivir a todo volumen.

BONOBO (LIVE)

La mejor electrónica del mundo estará presente en el Festival, por eso anunciamos que podréis ser testigos del magistral sonido de Bonobo (live). Su nuevo álbum, “Migration” está llamado a ser uno de los mejores discos de 2017, y su buena reputación no deja de ir en alza gracias a unos directos realmente estupendos.

TYLER, THE CREATOR

Es uno de los raperos más innovadores y estará pisando uno de nuestros escenarios. Tyler, The Creator estará en el Festival para dejar que sus cadencias se apoderen de los altavoces. Tyler Gregory Okkonma se luce en el flow, en sus producciones y en unos directos llenos de energía, demostrando ser uno de los artistas más creativos de su generación.

SLAVES 

Es todo un gusto poder anunciar a uno de los dúos más intensos, Slaves. Con cada vez más seguidores y premios, soltarán su enérgico punk rock que sobresale en “Take Control”, producido por Mike D de los legendarios Beastie Boys. Su directo será un despliegue de efectiva artillería pesada.

MOURN

Desde Barcelona llega una de las bandas más interesantes de la nueva hornada nacional. Mourn exponen sin tapujos un feroz rock de guitarras que saben manejar con destreza y soltura y que guarda buenos ecos de gente como Sleater Kinney o PJ Harvey. Por eso no es raro que un sello como Captured Tracks, casa de Mac DeMarco, entre otros, les haya fichado para publicar su notable “Ha, Ha, He”

ASÍ TE CONTAMOS EL FIB 2016

TODOS LOS ABONOS Y ENTRADAS EN FIBERFIB.COM

Continúa la venta de Abonos de 4 Días, más 8 de acampada gratuita en Campfest, al precio de 120€ (+ gastos de gestión) en fiberfib.com.

Aprovecha esta oportunidad de comprar a precios especiales hasta el 31 de enero. A partir del 1 de febrero su precio será de 149€ en fiberfib.com.

¡No dejes pasar esta ocasión!

También se pueden adquirir las entradas para Villacamp, nuestra exclusiva zona de acampada, y los Pases VIP, que ofrecen muchas ventajas para disfrutar al máximo del Festival.

 

Foals LOW FESTIVAL

LOW FESTIVAL 2015: MANUAL DE USO

A pesar de la proliferación de festivales, realmente parece que nos encontramos en una época en las que diferenciarse o incluso ofrecer carteles interesantes es complicado. De momento no es algo demasiado ostensible, pero puede que estemos en los albores de una crisis (hablamos de los de perfil indie, porque festivales como Viña Rock o Rototom Sunsplash parecen gozar de muy buena salud). Los problemas del FIB, que casi le llevan a desaparecer y le han obligado a bajar el perfil son evidentes, y que los festivales de tamaño medio (por no citar a los cientos de pequeños) basan su “apuesta” en clonar carteles en los que aparecen los artistas de tirón del indie comercial, son solo algunos de los indicadores. En las excepciones está el BBK Live que lleva dos sold out seguidos a base de conseguir tres o cuatro potentes cabezas de cartel y los omnipotentes Primavera Sound y Sónar Barcelona, que crecen sin importarles en absoluto esta coyuntura (o al menos con una buena base de disimulo). El único festival que se podría comparar al Low Festival, que es de quien trata este Manual de Uso, aunque no lo parezca, es el Arenal Sound, pero si bien el Low Festival descartó el apelativo “cost” de su nombre con todas las consecuencias, el Arenal Sound lo ha fomentado sin rubor y con éxito. Dos modelos diferentes, nada más. Mientras que otros festivales se han estancado o bajado el perfil de su cartel, Low Festival continúa creciendo de una forma continua, y parece haber encontrado la fórmula de un modelo sostenible; cabezas de cartel internacionales interesantes, una nutrida serie media de foráneos, algún grupo español de moda y mucha banda pequeña pero interesante son los ingredientes de un festival que cuenta con la inestimable ventaja de estar situado en una ciudad con una infraestructura turística sin igual en nuestro país. Incluso se permiten el lujo de programar estimulantes bandas de fuera que normalmente solo traerían festivales del tipo Primavera Sound, como The Growlers, Tijuana Panthers, Nelson Can o JC Satan.

Los cabezas de cartel de este año son Kasabian, The Libertines y Foals, los dos primeros tuvieron la misma categoría preferente en el FIB del año pasado, y el tercero es un grupo importante de moda que solo va a actuar este verano en Benidorm. Kasabian llegarán la frescura sintética de su último álbum “48:13″, como demostraron en su concierto en el FIB, aunque realmente ese es su único aporte, diversión y baile. No pasarán a la historia como una banda mítica, pero tienen un buen puñado de singles muy adecuados para las grandes confluencias. En el concierto de The Libertines en el FIB, escenificaron su primer concierto en nuestro país tras su reunión, pero en el Low Festival lo harán con nuevas canciones, y a tenor de “Gunga Ding” – adelanto de su próximo disco “Doomed Yout” que saldrá el 4 de septiembre-, será muy interesante escucharlas.

Realmente Foals es el cabeza de cartel más importante de esta edición por una sencilla razón, están en el momento álgido de su carrera (lo de Kasabian parece ser una rehabilitación que fácilmente puede ser momentánea y lo de The Libertines es una buena noticia pero nadie espera que superen sus inicios) y han presentado un adelanto del nuevo disco de una fuerza tremenda, “What when down”, además sus directos son un auténtico espectáculo.

En el siguiente peldaño, nos encontramos a varios artistas internacionales de perfil medio que tienen un directo efectivo y suelen hacer un muy buen papel en festivales. Entre ellos nos encontramos con los cada vez menos adolescentes The Strypes, cuyo segundo disco “Little Victories” saldrá el día antes de su actuación en el Low, y con el que pretenden refrendar su estupendo debut, con el que fueron denominados como la enésima “salvación del rock & roll”. También a The Growlers en su única actuación este año en España, y que dieron una estupenda muestra del garage indie psicodélico de cosecha propia en su concierto del año pasado en el Primavera Sound. The Drums también forman parte de este grupo. LLegarán a Benidorm con un tercer trabajo, “Encyclopedia”, más maduro y denso, aunque realmente también menos fresco y pegadizo que los anteriores. Peace es una banda británica que cuenta con un alto porcentaje de potenciales singles en sus discos, basadas en las esencias del pop rock británico más comercial, algo así como un “brit pop meets psicodelia”. The Raveonettes son un caso extraño, si bien la banda de Sharin Foo y Sune Rose Wagner siempre han sido interesantes, con su septimo disco, “Pe’ahi”, han subido un peldaño con un trabajo brillante y menos facilón que los anteriores. Siguen presentes Jesus & Mary Chain y Phil Spector, pero han enriquecido el sonido con detalles electrónicos y mucha consistencia. Ya estuvieron hace casi una década como nombre importante en el Low, pero vuelven mejores. También tenemos a otros dos artistas, con un discurso diferente a los ya nombrados, que también merecen estar en el mismo escalón, el pop punk electrónico de los daneses Reptile Youth, y la elegante electrónica del trío francés Yelle.

En cuanto a los nombres importantes nacionales, el Low Festival cuenta con dos de las bandas “llena recintos” de nuestro indie. Por un lado unos Izal que harán un descanso de la grabación de su nuevo disco, que saldrá en septiembre, y del que ya han avanzado el tema “Copacabana”; y Supersubmarina que consiguen un éxito incontestable de público en cada uno de los festivales que visitan, y son muchos. Dentro de esta categoría, aunque todavía un poco alejados de los dos anteriores, podemos colocar a los sevillanos Full, que sea posiblemente la siguiente banda en despuntar dentro del mismo estilo.

En el siguiente grupo de artistas nacionales, se encuentran los que sin ser tener un tirón comercial equiparable a los anteriores, sí que son artistas muy valorados dentro del indie, con una trayectoria fructífera e incluso algunos parte de la historia del género de nuestro país. En este último caso se encuentran Nacho Vegas, que se ha prodigado muy poco con su último álbum “Resituación”; y los rejuvenecidos Los Enemigos que se han tomado muy enserio su vuelta a los escenarios y que el año pasado sacaron un muy buen disco, “Vida Inteligente”. Los granadinos Grupo de Expertos Solynieve de Manu Ferrón y J que parece que han tomado como proyecto principal y que han logrado colocarse en el cartel de muchos eventos importantes, y Dorian en su gira de décimo aniversario, también serán de la partida y seguro que un aliciente atractivo para la audiencia.

El Low también tiene en su cartel a L.A., que entrevistamos hace muy poco y que pudimos verles hace unos días en el FIB, donde llevaron el puro sabor americano de su nuevo disco “From the City to the Ocean Side”; al exSunday Drivers Jero Romero que también practica rock con raíces americanas. pero que en su carrera en solitario ha pasado al castellano; a los donostiarras Delorean que sin lugar a dudas incitarán al baile a todo el que se acerque a verles y de los que esperamos con ansia su nuevo trabajo; el indie pop kitsch de Los Punsetes; el ecléctico pop rimado de los catalanes Delafé y las Flores Azules; La Bien Querida que presentará “Premeditación, Nocturnidad y Alevosía”, su trabajo más sintético y oscuro; Zahara que llega con “Santa”, su disco de sonido más underground; los bailables y siempre recomendables en un festival Varry Brava; y el indie pop con toques folk y electrónicos de los gallegos Eladio y los Seres Queridos.

En cuanto a los artistas internacionales que no figuran en el cartel por su tirón comercial, pero que sin duda son igual o más interesantes, se encuentran perlas como el trío californiano Tijuana Panthers, que combina de manera refrescante los sonidos del rock de los sesenta, con el garage pop; el potente indie rock de los argentinos El Mató a un Policía Motorizado; el garage de los franceses de JC Satan, que dejaron muy buena impresión cuando vinieron de teloneros de Ty Segall; las danesas Nelson Can, que con solamente batería, bajo y voz tienen uno de directo sumamente impactante; y el blues espectral del francés The Legendary Tigerman.

También hay sitio para el indie rock nacional más alternativo con los jovencísimos Mourn, que están en boca de todos con su reinterpretación del sonido crudo de los 90; los renacidos Nueva Vulcano, que con “Novelería” han decidido salir de su zona de confort underground y llevar su fantástico directo a numerosos festivales; la banda de nuevo garage catalana The Saurs; los madrileños Biznaga, con su arrollador y personal punk rock; el trio valenciano Jupiter Lion, que con su sonido kraut y un enérgico e hipnótico directo están calando muy hondo por allá donde pasan; los descarados Perro, que desde que publicaron su debut “Tiene bakalao, tiene melodía” han sorprendido a todo el mundo que les ha visto en casi todos los festivales nacionales; el pop psicodélico y electrónico de los catalanes Ocellot; Holögrama, el proyecto de Cráneo Prisma y Thylakos, que tanto están sorprendiendo con su rock hipnótico, kraut y electrónica espacial; y el garage-punk de La Moto de Fernan.

BRIT-Awards-2015 940x352

LOS BRIT AWARDS Y NUESTROS FESTIVALES

Como todos los años por estas fechas, ya se conocen los nominados para los Brit Awards, premios que entrega la Industria Fonográfica Británica desde 1977. Este tipo de galardones son principalmente el pulsómetro comercial del mercado anglosajón. Todos los nominados, o son pesos pesados en plena promoción o artistas emergentes por los que se está haciendo una fuerte apuesta. Realmente el tema artístico no es lo principal en esta ecuación.

En este tipo de premios, entregados por los que mueven los hilos de la industria, lo de menos es en que categoría se está nominado, lo importante es estarlo, estar en la gala, hacer pasarela y ya si se puede, ganar: business. Sin embargo, aunque todo el mundo tiene claro estos términos, sí que hay voces discordantes que se alzan cuando no entran en juego. Este año Serge Pizzorno de Kasabian (banda que fue cabeza de cartel del pasado FIB) se mostraba indignado después de haber tenido un exitoso año y no estar nominado a ninguno de los premios: ” Es una conspiración “, dijo en declaraciones a The Independent. “Están tratando de deshacerse del rock&roll”. ¿Qué clase de mensaje se envía a las bandas de rock&roll de clase trabajadora de las cuales la industria está extremadamente necesitada? Kasabian no podría haber hecho más el año pasado, es una mierda de verdad. Es más emocionante tocar en los Bafta que en los Brits”.

Nosotros no vamos a entrar a valorar la justicia o no de las nominaciones, si no reseñar los nombres de aquellos que han sido recientes protagonistas de nuestros festivales, porque muchos de ellos han estado o estarán en letras grandes en muchos de ellos.

Entre los artistas masculinos favoritos en las categorías más importante en esta edición, solamente Coldplay ha estado en alguno de nuestros eventos (Bilbao BBK Live),  puesto que ni One Direction, Pharrell Williams, Ed Sheeran o John Legend son artistas que cumplan el perfil más habitual de los festivales de nuestro país. En las categorías femeninas ocurre lo mismo con Lana del Rey, que participó en la pasada edición del Vida Festival, porque aunque sus compañeras Beyoncé, Sia, o Taylor Swift sí que han estado en algunas de las quinielas de algunos de los festivales más grandes, todavía no nos han visitado en ese formato.

De entre el resto de los nominados que a nosotros nos interesan, hay diferentes perfiles bien definidos. El de los ilustres veteranos que han venido a nuestro país en numerosas ocasiones y en diferentes formatos, como Damon Albarn, ya sea con Blur (FIB y Primavera Sound), con Gorilaz (FIB) o en solitario (SOS 4.8), lo mismo que Jack White con The White Stripes (Primavera Sound), The Racounters (FIB) y también en solitario (Santander Music). Un Beck que era asiduo en nuestro país (Festimad, Doctor Music Festival, Esparrago Rock, FIB o Metro Rock) pero que han tenido que pasar siete años para volver a nuestros escenarios (DCode). Bandas que en los últimos años han estado viniendo con asiduidad como Chvrches (FIB, Primavera Sound, DCode) o Paolo Nutini (varias ediciones del FIB). Una díscola Lily Allen que nos visitó en el Summercase del 2008 y después de varias espantadas no volvió a hacerlo hasta el FIB del año pasado. Nuevas promesas que vinieron el año pasado por primera vez, como Royal Blood (DCode) o artistas que han hecho una gran campaña y ya están confirmados para esta nueva temporada, como The War on Drugs que actuarán en el Vida Festival o The Black Keys que son uno de los cabezas de cartel del Primavera Sound.

En cuanto a las actuaciones de la gala, se podrá disfrutar en directo de artistas como Taylor Swift, Ed Sheeran, Sam Smith, Paloma Faith, George Ezra o Royal Blood. También se rumorea que Madonna también pueda actuar, por primera vez en 20 años.

A nosotros nos importa bien poco quienes sean los premiados, este tipo de galas solamente pueden tener interés por alguna actuación en brillante, o una divertida y escandalosa salida de tono, como los memorables momentos que nos regalaron los hermanos Gallagher, o cuando Jarvis Cocker subió al escenario a corretear y burlarse de un Michael Jackson que estaba actuando junto a un coro de niños.

La lista oficial de nominados es la siguiente:

Mejor Solista Masculino Británico

Sam Smith, Ed Sheeran, Damon Albarn, Paolo Nutini, George Ezra

Mejor Solista Femenina Británica

Paloma Faith, Ella Henderson, FKA Twigs, Jessie Ware, Lily Allen

Mejor Banda Británica

Alt-J, Clean Bandit, Royal Blood, Coldplay, One Direction

Mejor Debút Británico

Royal Blood, George Ezra, Chvrches, FKA Twigs, Sam Smith

Mejor Single Británico

Calvin Harris – Summer

Clean Bandit (ft. Jess Glynne) – Rather Be

Duke Dumont (ft. Jax Jones) – I Got U

Ed Sheeran – Thinking Out Loud

Ella Henderson – Ghost

George Ezra – Budapest

Mark Ronson (ft. Bruno Mars) – Uptown Funk

Route 94 (ft. Jess Glynne) – My Love

Sam Smith – Stay with Me

Sigma – Nobody To Love

Mejor Álbum Británico del Año

Alt-J – This Is All Yours

Ed Sheeran – X

Royal Blood – Royal Blood

George Ezra – Wanted on Voyage

Sam Smith – In the Lonely Hour

Mejor Video Británico

Calvin Harris – Summer

One Direction – You and I

Duke Dumont (ft. Jax Jones) – I Got U

Ed Sheeran – Thinking Out Loud

Rita Ora – I Will Never Let You Down

Charli XCX – Boom Clap

Mark Ronson (ft. Bruno Mars) – Uptown Funk

Route 94 (ft. Jess Glynne) – My Love

Sam Smith – Stay with Me

Sigma – Nobody To Love

Productor Británico del Año

Flood, Jake Gosling, Alison Goldfrapp & Will Gregory, Paul Epworth

Critics’ Choice Award

James Bay, George The Poet, Years & Years

Mejor Solista Masculino Internacional

Beck, Hozier, John Legend, Jack White, Pharrell Williams

 Mejor Solista Femenina Internacional

Taylor Swift, Lana Del Rey, St. Vincent, Sia, Beyoncé

Mejor Banda Internacional

The War on Drugs, The Black Keys, Foo Fighters, First Aid Kit, 5 Seconds of Summer

Casabian shoot 2011

KASABIAN, CABEZAS DE CARTEL DEL LOW

Kasabian se convierte en el primer cabeza de cartel del Low Festival 2015. Será el único concierto que la banda de Leicester ofrecerá en España el próximo año, tras haber pasado este verano por el FIB.

Con cinco álbumes a sus espaldas desde su debut en 2004, Kasabian es una de las formaciones en activo más importantes de la escena británica. Ha arrasado en las listas de éxitos y festivales de las islas a base de contundencia y energía, con temas como “Underdog”, “Fire” o “Shoot the runner”. En Low Festival unirán estos temas con los de su recién publicado “48:13” (2014), como “Bumblebee” o “Eez-eh”, en un espectáculo que estimula los sentidos a base de música, visuales y un ritmo frenético.

Tras esta confirmación, los abonos para Low Festival cambiarán de precio esta noche. Pueden adquirirse desde 48€ aquí: http://lowfestival.es/abonos/

cabecera Charlatans

ASÍ FUE EL FIB 2014

JUEVES

El FIB celebra en 2014 dos décadas de vida, y su jornada inaugural resumió, quizá involuntariamente, la evolución que ha sufrido el festival en todo ese tiempo. La presencia de James, por ejemplo, podría entenderse como un vestigio de los años de crecimiento y consolidación del proyecto. La veterana formación británica ofreció el mejor concierto del día, combinando temas de su notable último trabajo, “La petite mort”, con clásicos como “Come Home”. Tim Booth sigue siendo un frontman con carisma y personalidad: En el segundo tema ya estaba en el foso, confraternizando con el público de las primeras filas, y no paró de bailar como un epiléptico durante todo el show. Maestros en el arte de contener la épica pop, pasaron de la melancolía bailable de “Curse Curse” a la euforia de su célebre “Sometimes”, rematando una actuación que fue de menos a más, se benefició de las puntuales apariciones de trompeta o violín y dejó claro que no piensan en la jubilación.

 

 

Mientras que James encarnan la filosofía que puso en marcha y definió el FIB, el resto del cartel fue paradigmático de la deriva hacia la que se ha dirigido el festival en los últimos tiempos. Volcado en satisfacer la demanda de un público de abrumadora mayoría británica, el escenario principal va siendo ocupado cada vez con mayor frecuencia por una serie de artistas de indudable atractivo para la juventud working class que viaja hasta la costa mediterránea buscando playa y fiesta, pero de interés musical más que dudoso. El caso más evidente es el de Ellie Goulding, estrella masiva en el Reino Unido que cultiva un pop de consumo en el peor sentido del término y que podría haber salido de Factor X o un programa similar. De hecho, parecía una Spice Girl de extrarradio, enfundada en unos shorts y una camiseta de aire poligonero ideales para sus gestos de inspiración gimnástica. Ni su intento de interludio acústico en un tono más intimista redime un show digno de una gala de premios MTV.

 

 

Más o menos como el de Tinie Tempah, rapero de muy bajo perfil que se presentó con Dj Charles y ofreció un set populachero en el que abundó el karaoke, el sonido pregrabado y un hedonismo que se traduce en letras que invitan a la fiesta y el baile, incluida una canción dedicada a Ibiza (“From Miami to Ibiza”). Un vacío que se extiende a su puesta en escena, más efectista que espectacular, y que incluyó ocasionales lenguas de fuego incapaces de esconder la endeblez del discurso sonoro al que acompañaban.

 

 

Cerrando la noche, otra muestra del FIB del presente, y seguramente del futuro: Chase & Status. El inicio del show fue prometedor, e incluyó elementos de ragamuffin, drum’n’bass o jungle, en la línea de Prodigy, pero el grupo (que esta vez sí lo era, ya que contaba con batería y guitarra) se lanzó rápidamente por la senda del house más ramplón, con abundancia de temas cantados en los que los vocalistas hacían acto de presencia virtual a través de la pantalla de vídeo situada al fondo del escenario. Tanto en su actuación como en las de Tempah y Goulding, la respuesta de la gente fue entusiasta, dejando patente el cambio que se ha operado en el público del festival.

 

 

A mitad de camino entre el FIB del pasado y el actual, unos Klaxons que salieron uniformados de blanco y ofrecieron un repertorio en el que solo hay dos tipos de canciones. Por un lado, melódicos medios tiempos dignos de una boy band. Por otro, temas en que se acercan al maltratado post-punk para vulgarizar su vertiente bailable del mismo modo que los blockbusters de Hollywood han pervertido los hallazgos de las vanguardias cinematográficas. En ambos casos, canciones sin argumentos, que inscriben a la banda en esa tradición cada vez más nutrida de grupos que parecen existir únicamente para actuar en festivales y ante grandes audiencias.

 

 

¿Y dónde encajan los españoles en este panorama? Pues en un segundo escenario ante el que apenas se agrupan un par de cientos de personas (siendo muy optimistas). Una pena, porque pese al calor y la hora (abrieron el festival), los madrileños El Pardo ofrecieron un concierto de art-punk de combate en el que no dejaron títere con cabeza. Sus armas son una sólida mirada crítica (musical e ideológica), unas letras que conectan tanto con el Rock Radical Vasco como con el 15-M y una capacidad asombrosa para traducir en canciones el descontento de un país que ya no aguanta más a su clase política. Completarían un gran programa doble con Triángulo de Amor Bizarro.

 

 

Era lógico que, tras la indómita descarga de El Pardo, las canciones de Mucho supieran a poco, si se nos permite el chiste fácil. Sonaron mejor, pero mostraron menos ideas. Con un cantante de tesitura vocal cercana a Iván Ferreiro y un repertorio anclado en el rock de los setenta (con algún eventual desarrollo psicodélico), podrían competir por ser la banda de apoyo de Leiva. Tremendamente anodinos, y muy poco afortunados en los comentarios entre canciones.

 

 

Tampoco convenció el rock progresivo de Persons, liderados por un vocalista demasiado impersonal, que a menudo evoca a The Doors desde los teclados. Solo en el tramo final, cuando mostraron sus filias kraut, lograron levantar el vuelo. En cuanto a Aurora, es la enésima banda granadina según el agotado, cansino, inmovilista y repetitivo canon indie español, mientras que GAF y La Estrella de la Muerte lograron crear seductoras atmósferas a base de rock cósmico y ensimismado, mantras hipnóticos y obsesivos que apenas despertaron el interés de unos pocos espectadores (españoles, se entiende, ya que los ingleses habían acudido en masa a ver a Ellie Goulding).

 

 

En el mismo escenario, Rafa Cervera demostró durante dos horas un sano eclecticismo y un exquisito buen gusto a la hora de seleccionar los temas de una sesión desengrasante y con cierto sabor nostálgico (abundaron los hits del pasado). Era su primera incursión en la cabina del FIB y dejó claro que pincha tan bien como escribe (como se puede comprobar en byTHEFEST). Y también formando parte de la escuadra española, el madrileño John Gray, que acompañado de percusión electrónica y ritmos pregrabados sirvió una ración de trip-hop con aliño soul que recordó al descafeinado Seal hasta que le dio por versionear “Everybody” (Backstreet Boys).

 

 

La primera jornada del vigésimo Festival de Benicàssim deja tras de sí muchas luces, como la más que notoria asistencia de público o el excelente sonido de ambos escenarios, pero también algunas sombras, ya que ha faltado materia prima musical de calidad en el cartel. Por delante, tres días en los que desfilarán por los escenarios nombres de relevancia suficiente como para que la balanza artística se equilibre.

 

VIERNES

La segunda jornada en el Festival de Benicàssim tuvo dos protagonistas destacados. Por un lado, Kasabian, cabezas de cartel que respondieron a su condición y arrasaron un recinto en el que se congregó más gente que el jueves, en torno a unas treinta mil personas. Por otro, la lluvia, que hizo acto de presencia en forma de tromba de agua hacia las 22.30 h., sin llegar a trastocar en exceso los planes organizativos (solo afectó al concierto de Automatics, que han sido reubicados el sábado), aunque inutilizó los proyectores y dejó sin imágenes las pantallas de todos los escenarios.

 

 

La tarde se desperezó con un par de bandas españolas que comparten algunas señas de identidad. El trío madrileño Los Claveles destila candor e ingenuidad, y su sonido de vocación amateur recorre el amplio espectro que va de los Modern Lovers al sello K Records, pasando por la nueva ola española, con la que también se emparenta en ocasiones el discurso de Kokoshca, que pese a su nombre (inspirado en el pintor austríaco), no practican el expresionismo, pero ofrecieron apuntes interesantes, aunque estuvieron algo dispersos en el arranque y fueron cogiendo confianza con el paso de los minutos. Flojea la voz femenina, pero es fácil empatizar con la espontaneidad de la banda.

 

 

Los encargados de abrir el escenario principal fueron Razorlight, que no levantaron grandes pasiones. Anclados en tics rock de los setenta (en ocasiones parecían Steppenwolf), con un vocalista que se ha estudiado a conciencia las inflexiones vocales de Bowie y unas canciones (como “Vice”) que siempre dejaban al descubierto su fuente de inspiración, invitaban a comprobar cómo recibiría un FIB mayoritariamente británico a los catalanes Manel. Y lo cierto es que fue el grupo estatal que más público ha congregado hasta el momento. Su folk-pop de tonalidades amables gozó del favor de la audiencia española y demostró su eficacia sin altibajos, pero también sin momentos especialmente climáticos, más allá de canciones como “Boomerang” o “Teresa Rampell”.

 

 

A diferencia del día anterior, el viernes comenzaron a solaparse los horarios y se hizo necesario tomar decisiones que, por ejemplo, nos impidieron disfrutar en toda su extensión de los interesantes The Parrots, atisbados casi de reojo camino del show de Tom Odell, un joven cantante y pianista que hace lo que puede por ponerse sensible e intenso, pero resulta demasiado convencional. Canciones como “Another love” destilan un romanticismo trasnochado que podría convertirle en el Elton John de su generación (lo cual no es necesariamente un halago), y que a nosotros nos empujaron a cambiar de escenario y buscar el rock directo y sin imposturas de Albert Hammond Jr.

 

 

El californiano de alma neoyorquina sonó potente y enérgico, y sorprendió a la audiencia (mayoritariamente local) versioneando “Ever fallen in love (with someone)”, de los Buzzcocks. El resto de temas (como “St. Justice”) los extrajo de sus tres discos en solitario, pero tampoco olvidó hacer escala en el repertorio de The Strokes (una contundente lectura de “One way trigger”). Muy solvente.

 

 

Era el turno en el escenario Maravillas de uno de los pesos pesados del día: El legendario Paul Weller regresaba a Benicàssim y lo hizo a lo grande. Con el siempre fiel Steve Craddock a la segunda guitarra y un par de baterías, el veterano músico inglés encaró un concierto en el que derrochó clase a raudales. Como era de esperar, se centró en temas de sus últimas grabaciones, como el rotundo “Wake up the nation”, pero ya en el primer tramo del show dejó caer la magnífica “My ever changing moods”, perteneciente a su época con The Style Council. En la parte central de concierto se enmarañó en unos desarrollos algo espesos, pero volvió por sus fueros en la parte final, donde incluyó un “Start!” con el que reivindicó el legado de los inmortales The Jam. Un concierto de altura durante el cual ya se vislumbraron los primeros rayos de un tormenta que respetó al modfather, pero que estalló en cuanto terminó su pase.

 

 

Los más perjudicados por la borrasca, aparte de los miles de espectadores que buscaron refugio en las carpas, fueron Of Montreal, que en ese momento estaban actuando en el escenario Trident. No se amilanaron, y tampoco su entusiasta público, que aguantó el chaparrón con actitud ufana y continuó celebrando una colección de canciones espléndidas, impermeables y decididamente escoradas hacia el pop con sabor disco. El suyo fue el triunfo de la clase media, justo antes de que el festival viajara en el tiempo y se plantara durante algunas horas en pleno 1966.

 

 

El primero que se instaló cómodamente en el pasado fue Jake Bugg. El músico británico volvía al FIB solo un año después de su anterior comparecencia. Y si en 2013 se plantó en el escenario con el único acompañamiento de su guitarra, esta vez lo hizo con toda su banda, con la que recreó un puñado de canciones (sobre todo, las de su disco debut) que evocan sin disimulo alguno el sonido del Bob Dylan convertido a la fe eléctrica. Sin grandes despliegues ni aspavientos de cara a la galería, el joven cantautor jugó bien sus cartas y convenció sobradamente, aunque en su caso da la sensación de que todavía está buscando una voz propia que, sin duda, le permitirá volver en años venideros.

 

 

No nos bajamos de la máquina del tiempo para cambiar de escenario y asistir al show de Tame Impala. Proyecciones, sonido y actitud de la banda entroncan con una concepción de la psicodelia que se pretende contemporánea (básicamente, por las conexiones con el resurgir del género responsabilidad de The Flaming Lips), pero que evidencia una innegable tendencia retro. Que una de las canciones que tocaron se titule “Feels like only go backwards” parece toda una declaración de principios, y no es descabellado asociar su sonido con los Pink Floyd más ensimismados. El singular falsete de Kevin Parker y la convicción con que interpretan el repertorio (con temas como “Mind mischief” o “Half full glass of wine”) evita que su actuación se reduzca a un mero ejercicio revisionista del periodo flower power.

 

 

De vuelta a la explanada principal del recinto, la enorme pantalla rosa al fondo del escenario mostraba una cuenta atrás cuyos últimos diez segundos coreó una masa enfervorecida de público para recibir a Kasabian, que habían ganado antes incluso de aparecer sobre las tablas. Con “48:13” recién publicado y la mayoría de la gente a la espera de su show, los de Leicestershire comenzaron no obstante sin echar el resto, para poco a poco ir aumentado la temperatura hasta terminar logrando el KO por agotamiento del contrincante. Si se tratara de valorar el carisma de su cantante (más bien escaso) o la calidad de sus canciones (muy discutible), habría pie para establecer un debate. Pero si el objetivo era convertir Benicàssim en una fiesta, lo consiguieron con eficacia incuestionable.

 

 

Temas como “Bumblebee” o “Stevie” fueron caldeando a la gente en un progresivo crescendo en el que abundó el dance rock de garrafón, que banaliza las aportaciones de bandas de mayor envergadura como Primal Scream, pero que cumple con su meta de hacer bailar a decenas de miles de personas como si no hubiera mañana. Tras hora y media de show, en el que sonaron hits como “Underdog”, “L. S. F. (Lost Souls Forever)” o “Empire”, el vocalista Tom Meighan se despidió invocando el clásico “All you need is love” (The Beatles) y dejó a la gente preparada para que se distribuyera por las carpas en busca de otros estímulos sonoros que le permitieran prolongar la noche hasta que el cuerpo (y el DJ correspondiente) dijera basta. El nuestro, consciente de que quedan dos jornadas más de festival, optó por una retirada estratégica.

 

SÁBADO

El FIB sigue su curso tal como empezó: Combinando artistas destinados a satisfacer al joven público británico con nombres de peso que entroncan con los veinte años de historia del festival. No obstante, a primera hora de la tarde los protagonistas siguen siendo los grupos españoles emergentes. El sábado, por ejemplo, le tocó abrir fuego a Skizophonic, formación de Benicàssim que se presentó de negro riguroso y tiró la casa por la ventana incorporando para ocasión tan señalada a tres coristas. Pop con la mirada puesta en la tradición británica clásica revitalizada en los noventa, ejecutado con solvencia y algún apunte original (el trombón).

 

 

También de la tierra, aunque de Valencia, Maronda inauguraron el escenario principal a pleno sol, circunstancia poco habitual pero que enlaza con la luminosidad de sus melodías pop de raigambre sesentera y vocación contemporánea. El grupo liderado por Pablo Maronda, que cuenta entre sus filas con Marc Greenwood (La Habitación Roja), Alfonso Luna (Tachenko) y Paco Beneyto (Midnight Shots) solventó el envite con notable.

 

 

Entre ambos, en el escenario FIB Club, Hominidae descargaron un repertorio crudo, en el que las guitarras acaparan el protagonismo ante la ausencia de bajo, y que contiene ingredientes como el garage y el post-punk. A pesar de que el proyecto de los madrileños está en proceso de desarrollo, su pase resultó bastante más atractivo que el de Telegram, una banda con excelente imagen (pantalones de pitillo, ropa a la moda) pero pocas canciones a las que hincar el diente. Sonaron apagados, y en general parecieron más aptos para protagonizar anuncios en revistas de moda que para mantener una carrera musical de interés.

 

 

Alto y claro: Triángulo de Amor Bizarro es una de las mejores cosas que le han pasado a la música española en los últimos años. Y sí, se están sobreexponiendo en exceso y pueden acabar pagándolo, pero incluso a las ocho de la tarde, ante unos cuantos cientos de espectadores, son capaces de poner a pleno rendimiento su turbina de distorsión y mala leche eléctrica para dar un nuevo puñetazo en la mesa. Canciones como “El himno de la bala” o “El fantasma de la transición” siguen siendo cañonazos infalibles.

En el otro extremo, Jero Romero apuesta por la sutileza y el sonido limpio, casi aséptico. Bien conjuntado con su banda, ofreció una ración de soft rock netamente americano que como ejercicio de estilo admite pocos reproches, pero no es capaz de despertar pasiones. La indiscutible corrección de su pulcra actuación no resultó demasiado estimulante.

 

 

El primer plato fuerte de la jornada, al menos a priori, llegaba con Katy B (que no es pariente de Mel B, aunque nombre e imagen pudieran llevar a equívoco), que salió al escenario acompañada de cuatro bailarinas con aspiraciones de cheerleaders y una banda (básicamente, laptops y teclados) en la que destacaba el contundente batería. A las chicas del público no les costó identificarse con una cantante que se acerca al R&B o el neosoul, pero a la que le vendría muy grande el calificativo de diva, sobre todo por las ramplonas derivaciones dance de su repertorio. En el show, de estética eurovisiva, tampoco faltó la balada sensiblera con acompañamiento de piano, y la sensación general fue la de estar contemplando a una aprendiz de Madonna a muchos años luz de su modelo.

 

 

Lily Allen, en cambio, maneja registros más sugestivos, empezando por una puesta en escena bastante más elaborada y organizada en torno a imágenes de biberones (una posible metáfora sobre el público al que se dirige su espectáculo). Se presentó acompañada de una banda solvente y el obligatorio cuerpo de baile, pero la baza que la diferencia de su predecesora sobre el escenario Maravillas es un repertorio que, sin permitir lanzar las campanas al vuelo, sí que muestra mayor versatilidad, incluyendo, por ejemplo, elementos caribeños (“Smile”). Unido a su carisma personal, fue suficiente para contentar a su legión de fans, aunque la mujer que realmente triunfó el sábado en el FIB lo hizo en un escenario secundario.

 

 

Porque si hay que conjugar la jornada en femenino singular, es obligatorio hacerlo destacando el concierto ofrecido por Cat Power. Desde que pisó las tablas, la otrora imprevisible Chan Marsall dejó claro que estaba dispuesta a ofrecer una actuación para el recuerdo. Abrió con “The greatest”, y pese a los problemas con los monitores, que fueron constantes, supo ganarse al público desde los micrófonos (ya que utilizó dos en diversas ocasiones), dejando en manos de su banda la tarea instrumental. Decisión muy acertada que, a diferencia de cuando se presenta al piano, le permitió desenvolverse a sus anchas por el escenario. Tan cómoda se sintió que hasta se permitió chapurrear en castellano. Una mujer especial que convirtió su actuación en uno de los momentos memorables de una edición en la que no abundan.

 

 

Por el mismo escenario habían pasado antes unos convincentes Manic Street Preachers, que dieron un concierto sólido en el que repasaron su extensa discografía, desde la inaugural “Motorcycle Emptiness”, hasta un final en el que destacaron la siempre eficaz “You love us” o “If you tolerate this, your children will be next”. A lo largo de su actuación, presentaron temas de su último disco, revisaron “Suicide is painless” (de la película “M.A.S.H.”), recordaron al desaparecido Richey James Edwards (autor de la letra de “Revol”) y despertaron el fervor patriótico de los galeses presentes entre el público con “Design for life”. El sonido, que empezó dubitativo, acabó por afianzarse y contribuyó a que su actuación fuera una de las destacadas de un día que tuvo como cabezas de cartel indiscutibles a The Libertines.

 

 

El telón del fondo, con la imagen de portada de su primer álbum, y la aparición de Carl Barât, con la guerrera roja que hicieron famosa en sus primeras fotos promocionales, no dejaban lugar a dudas: El concierto iba a ser pura nostalgia. Eso sí, los años no pasan en balde y lo que la urgencia y la inmediatez disimulaban hace una década es ahora más difícil de ocultar: The Libertines son una banda de reciclaje sonoro con algunas canciones resultonas y mucha leyenda negra, pero a gran distancia de poder enarbolar la bandera que les sitúe como un grupo de referencia. Lo que no ha cambiado es su atropellado sonido, casi destartalado, que fue ganando en robustez a medida que avanzaba un concierto sin sorpresas, que terminó con el batería Gary Powell al borde del escenario y entonando el “Y viva España” de Manolo Escobar. Por suerte, tal salida de tono fue olvidada rápidamente gracias a un bis que comenzó Pete Doherty en solitario recuperando “What became of the likely lads”, y que coronó luego el grupo al completo con las incontestables “Up the bracket”, “What a waster” y “I get along”. Cumplieron con su papel de estrellas de la jornada más por deméritos ajenos que por méritos propios, pero en el ambiente previo flotaba una posibilidad de estafa que el grupo se encargó de desterrar, dejando un buen sabor de boca.

 

DOMINGO

Según las cifras oficiales, facilitadas por la organización del festival, una media de treinta mil espectadores ha acudido diariamente al recinto de conciertos de Benicàssim, donde el jueves y el domingo dio la sensación de haber menos gente que el viernes y el sábado. En cuanto a la procedencia del público, un 55% ha sido de nacionalidad británica o irlandesa, un 40% españoles y el residual 5% restante, de otros países. La edición de 2015, que se celebrará del 16 al 19 de julio, mantendrá la filosofía de este año, aunque se anunciaron cambios sutiles sin especificar, destinados a la captación de nuevos públicos.

 

 

Toda esta información fue facilitada a los medios la mañana del domingo. Por la tarde, a las 18 h., los australianos Blank Realm se subían al escenario Trident para abrir la última jornada del festival a base de canciones con personalidad y de adscripción indie, aunque con detalles de guitarras pop que podían evocar a los Go-Betweens, el grupo de referencia en el género cuando se trata de las antípodas. Tras ellos, el FIB Club acogía a Jessica Sweetman, cantautora sin guitarra que a las primeras de cambio se descolgó con una poco afortunada versión de “Glory Box” (Portishead). No se puede decir que destaque entre la abundante nómina de songwriters femeninas que puebla la escena internacional, y se movió en unas coordenadas estándar que la sitúan más cerca de Sheryl Crow que de Suzanne Vega.

 

 

La tarde se iba desperezando y el público seguía siendo escaso, incluso en un escenario Maravillas que entró en juego a las 20 h., con el show de Drenge, un joven dúo de guitarra (y voz) y batería que parece vivir dentro de “Bleach”, el primer disco de Nirvana. Sonido grunge según los preceptos del género que, en todo caso, ejecutan con energía y convicción. Tanta, que parecen llegados directamente desde 1991. Y, por muchas ganas que le pongan, el retraso es de casi veinticinco años.

 

 

Del Seattle imaginario en que habitan Drenge pasamos al real con The Presidents of the USA, que proceden de la ciudad y decidieron jugar sobre seguro, rompiendo el hielo con una versión de “Kick Out The Jams” (MC5). Después llegarían hits como “Kitty” o “Lump”, un homenaje a Mark Sandman (el malogrado líder de Morphine) o su conocida relectura de “Video Killed the Radio Star” (Buggles). Divertidos, sacando el máximo partido a un bajo de dos cuerdas y una guitarra de tres, ofrecieron la ración de rock cazurrete y saltarín que nunca falta en un festival, y que sin acabar nunca entre lo más destacado del día, proporciona un agradable soplo de aire fresco.

 

 

Como en anteriores jornadas, el nivel del relleno del cartel que ameniza la espera hasta la llegada de los primeros espadas fue tremendamente irregular. Si el sábado los Manic Street Preachers protagonizaron el momento galés de este año, el domingo fueron Kodaline quienes enarbolaron el orgullo irlandés. Su inofensivo folk-pop, con eventuales derivaciones épicas a base de crescendos vocales, se cimenta en la guitarra acústica de su líder, Stephen Garrigan, que guió al público en “All I Want”, cierre con aire de himno que recordó a Coldplay.

 

 

El discreto debut de Nina Nesbitt en España tampoco pasará a la historia. Es otra cantautora acompañada de banda que combina sensibilidad acústica y eléctrica en canciones sobre vivencias personales relacionadas con trastornos sentimentales (“Peroxide”), que pueden interesar a un sector de público en un abanico de edades muy concreto, pero tienen por delante mucho camino que recorrer si pretenden dejar alguna huella en el futuro. En otras coordenadas sonoras (rock de corte urbano con alguna pincelada de blues) se mueve Hozier, aunque comparte con la Nesbitt la incapacidad para trascender. En ambos casos, su concierto se olvidaba a los pocos minutos de haber finalizado.

 

 

Con la comparecencia de Travis se iniciaba la sucesión de nombres de relevancia del día. Y lo cierto es que la banda escocesa despachó un concierto de sonido impecable y repertorio digno (“My eyes”, “Flowers in the window”), pero también dio la sensación de que no acabarían nunca. Sosos en grado superlativo, con cierto matiz mesiánico, se abonaron a la guitarra de doce cuerdas de su líder, el barbudo Fran Healy, para sacar adelante una actuación que nos hizo pensar que, sin ser ni mucho menos un grupo de referencia, atravesaron momentos mejores en el pasado.

 

 

Menos mal que la jornada se arreglaría por fin con M.I.A., que ofreció un show total, cuarenta y cinco minutos non stop que supieron a muy poco (resulta injustificable que su pase fuera tan corto) y en los que arengó al público, se paseó por el foso y se mezcló con las primeras filas, se contoneó al lado de sus dos bailarines y, sobre todo, disparó material de gran calibre con la ayuda de su DJ, en un formato típico del hip hop, aunque en su repertorio abunde la mezcla de géneros. Los visuales subrayaban el carácter reivindicativo de muchas de sus letras, mientras temas como “Bring the Noize” o “Boyz” se iban sucediendo sin pausa, enlazados unos con otros, sin dar tregua a la audiencia. La corta duración del show impidió escuchar bombazos imprescindibles como “Jimmy” o “Born free”, pero así y todo la británica de origen tamil no tuvo dificultades para coronarse como reina del FIB 2014, gracias también a un final en el que brillaron las celebradas “Paper Planes” y “Bad Girls”. Brutal.

 

 

Aún bajo los efectos de su actuación, nos plantamos en el escenario Trident para vivir una regresión al FIB de otros tiempos, aquel en que la escena inglesa se enseñoreaba del cartel sin necesidad de recurrir a vulgares productos de consumo rápido. Era pues el turno de Charlatans, que volvían a Benicàssim tras actuar en la primera edición y en la del décimo aniversario, y que optaron por lo más eficaz en estos casos: Tocar los hits. “Can’t get out of bed”, “The only one I know”, “Weirdo” o “North Country Boy” fueron cayendo una tras otra mientras Tim Burgess oteaba satisfecho a los miles de personas que bailaban al son de sus canciones, siempre con un pie en el sonido Madchester y otro en la herencia de los Rolling Stones. ¿Previsible? Por supuesto. ¿Poco arriesgado? Sin duda. ¿Eficaz? Absolutamente. Como en el caso de los Manic Street Preachers en la jornada del sábado, el suyo fue un concierto que hubiera pasado desapercibido enmarcado en otro cartel, pero la falta de propuestas musicales de auténtica relevancia que ha padecido el FIB este año termina por situarles entre los destacados.

 

 

Prueba de esa escasez de argumentos musicales de peso en el escenario principal fue el concierto de Paolo Nutini, un guapo vocalista que practica blue eyed soul poniendo en el asador toda la carne de que dispone: Una voz que rompe cuando es necesario, una banda competente en la que no faltan coristas y sección de metal, unas interpretaciones de gran intensidad emocional… Y, sin embargo, no pasa de ser un sosias de Rod Stewart para adolescentes con las hormonas en ebullición. Un artista prácticamente ignoto en España, que visitó de nuevo Benicàssim para complacer al público británico (como muchos otros de los presentes en el cartel).

 

 

Electrónica de after y disc jockeys de diverso pelaje esperaban a quienes desearan apurar las horas que le quedaban a un festival que tiene por delante el reto de enderezar un rumbo que comenzó a variar con la llegada de Vince Power, y que sigue más pendiente del turismo inglés low cost que de su propia historia. En cada una de sus apariciones públicas, Melvin Benn ha subrayado su intención de volver a hacer del FIB algo grande. Este año llegó con el tiempo justo y arrastrando problemas heredados, pero en 2015 tendrá que concretar con hechos sus buenos propósitos. Parece que la coincidencia de fechas con el Latitude Festival (Suffolk), que también dirige, permitirá traer a nuestro país a muchos de los artistas que pasen por allí, pero que en la rueda de prensa de balance del festival asegurara que los cabezas de cartel son la guinda del pastel, una frase que prioriza el carácter vivencial y de experiencia vacacional del festival por encima de su contenido musical, no invita a la tranquilidad. Sobre todo, porque la clase media exhibida en el cartel de este año tampoco permite que se dispare el optimismo. Dentro de un año, la solución.

Fotos: Liberto Peiró

Paul Weller

CRÓNICA FIB 2014: VIERNES

La segunda jornada en el Festival de Benicàssim tuvo dos protagonistas destacados. Por un lado, Kasabian, cabezas de cartel que respondieron a su condición y arrasaron un recinto en el que se congregó más gente que el jueves, en torno a unas treinta mil personas. Por otro, la lluvia, que hizo acto de presencia en forma de tromba de agua hacia las 22.30 h., sin llegar a trastocar en exceso los planes organizativos (solo afectó al concierto de Automatics, que han sido reubicados el sábado), aunque inutilizó los proyectores y dejó sin imágenes las pantallas de todos los escenarios.

 

La tormenta, protagonista inesperada

 

La tarde se desperezó con un par de bandas españolas que comparten algunas señas de identidad. El trío madrileño Los Claveles destila candor e ingenuidad, y su sonido de vocación amateur recorre el amplio espectro que va de los Modern Lovers al sello K Records, pasando por la nueva ola española, con la que también se emparenta en ocasiones el discurso de Kokoshca, que pese a su nombre (inspirado en el pintor austríaco), no practican el expresionismo, pero ofrecieron apuntes interesantes, aunque estuvieron algo dispersos en el arranque y fueron cogiendo confianza con el paso de los minutos. Flojea la voz femenina, pero es fácil empatizar con la espontaneidad de la banda.

 

Razorlight

 

Los encargados de abrir el escenario principal fueron Razorlight, que no levantaron grandes pasiones. Anclados en tics rock de los setenta (en ocasiones parecían Steppenwolf), con un vocalista que se ha estudiado a conciencia las inflexiones vocales de Bowie y unas canciones (como “Vice”) que siempre dejaban al descubierto su fuente de inspiración, invitaban a comprobar cómo recibiría un FIB mayoritariamente británico a los catalanes Manel. Y lo cierto es que fue el grupo estatal que más público ha congregado hasta el momento. Su folk-pop de tonalidades amables gozó del favor de la audiencia española y demostró su eficacia sin altibajos, pero también sin momentos especialmente climáticos, más allá de canciones como “Boomerang” o “Teresa Rampell”.

 

Manel

 

A diferencia del día anterior, el viernes comenzaron a solaparse los horarios y se hizo necesario tomar decisiones que, por ejemplo, nos impidieron disfrutar en toda su extensión de los interesantes The Parrots, atisbados casi de reojo camino del show de Tom Odell, un joven cantante y pianista que hace lo que puede por ponerse sensible e intenso, pero resulta demasiado convencional. Canciones como “Another love” destilan un romanticismo trasnochado que podría convertirle en el Elton John de su generación (lo cual no es necesariamente un halago), y que a nosotros nos empujaron a cambiar de escenario y buscar el rock directo y sin imposturas de Albert Hammond Jr.

 

Tom Odell

 

El californiano de alma neoyorquina sonó potente y enérgico, y sorprendió a la audiencia (mayoritariamente local) versioneando “Ever fallen in love (with someone)”, de los Buzzcocks. El resto de temas (como “St. Justice”) los extrajo de sus tres discos en solitario, pero tampoco olvidó hacer escala en el repertorio de The Strokes (una contundente lectura de “One way trigger”). Muy solvente.

 

Albert Hammond Jr.

 

Era el turno en el escenario Maravillas de uno de los pesos pesados del día: El legendario Paul Weller regresaba a Benicàssim y lo hizo a lo grande. Con el siempre fiel Steve Craddock a la segunda guitarra y un par de baterías, el veterano músico inglés encaró un concierto en el que derrochó clase a raudales. Como era de esperar, se centró en temas de sus últimas grabaciones, como el rotundo “Wake up the nation”, pero ya en el primer tramo del show dejó caer la magnífica “My ever changing moods”, perteneciente a su época con The Style Council. En la parte central de concierto se enmarañó en unos desarrollos algo espesos, pero volvió por sus fueros en la parte final, donde incluyó un “Start!” con el que reivindicó el legado de los inmortales The Jam. Un concierto de altura durante el cual ya se vislumbraron los primeros rayos de un tormenta que respetó al modfather, pero que estalló en cuanto terminó su pase.

 

Paul Weller

 

Los más perjudicados por la borrasca, aparte de los miles de espectadores que buscaron refugio en las carpas, fueron Of Montreal, que en ese momento estaban actuando en el escenario Trident. No se amilanaron, y tampoco su entusiasta público, que aguantó el chaparrón con actitud ufana y continuó celebrando una colección de canciones espléndidas, impermeables y decididamente escoradas hacia el pop con sabor disco. El suyo fue el triunfo de la clase media, justo antes de que el festival viajara en el tiempo y se plantara durante algunas horas en pleno 1966.

 

Of Montreal

 

El primero que se instaló cómodamente en el pasado fue Jake Bugg. El músico británico volvía al FIB solo un año después de su anterior comparecencia. Y si en 2013 se plantó en el escenario con el único acompañamiento de su guitarra, esta vez lo hizo con toda su banda, con la que recreó un puñado de canciones (sobre todo, las de su disco debut) que evocan sin disimulo alguno el sonido del Bob Dylan convertido a la fe eléctrica. Sin grandes despliegues ni aspavientos de cara a la galería, el joven cantautor jugó bien sus cartas y convenció sobradamente, aunque en su caso da la sensación de que todavía está buscando una voz propia que, sin duda, le permitirá volver en años venideros.

 

Jake Bugg

 

No nos bajamos de la máquina del tiempo para cambiar de escenario y asistir al show de Tame Impala. Proyecciones, sonido y actitud de la banda entroncan con una concepción de la psicodelia que se pretende contemporánea (básicamente, por las conexiones con el resurgir del género responsabilidad de The Flaming Lips), pero que evidencia una innegable tendencia retro. Que una de las canciones que tocaron se titule “Feels like only go backwards” parece toda una declaración de principios, y no es descabellado asociar su sonido con los Pink Floyd más ensimismados. El singular falsete de Kevin Parker y la convicción con que interpretan el repertorio (con temas como “Mind mischief” o “Half full glass of wine”) evita que su actuación se reduzca a un mero ejercicio revisionista del periodo flower power.

 

Tame Impala

 

De vuelta a la explanada principal del recinto, la enorme pantalla rosa al fondo del escenario mostraba una cuenta atrás cuyos últimos diez segundos coreó una masa enfervorecida de público para recibir a Kasabian, que habían ganado antes incluso de aparecer sobre las tablas. Con “48:13” recién publicado y la mayoría de la gente a la espera de su show, los de Leicestershire comenzaron no obstante sin echar el resto, para poco a poco ir aumentado la temperatura hasta terminar logrando el KO por agotamiento del contrincante. Si se tratara de valorar el carisma de su cantante (más bien escaso) o la calidad de sus canciones (muy discutible), habría pie para establecer un debate. Pero si el objetivo era convertir Benicàssim en una fiesta, lo consiguieron con eficacia incuestionable.

 

Kasabian

 

Temas como “Bumblebee” o “Stevie” fueron caldeando a la gente en un progresivo crescendo en el que abundó el dance rock de garrafón, que banaliza las aportaciones de bandas de mayor envergadura como Primal Scream, pero que cumple con su meta de hacer bailar a decenas de miles de personas como si no hubiera mañana. Tras hora y media de show, en el que sonaron hits como “Underdog”, “L. S. F. (Lost Souls Forever)” o “Empire”, el vocalista Tom Meighan se despidió invocando el clásico “All you need is love” (The Beatles) y dejó a la gente preparada para que se distribuyera por las carpas en busca de otros estímulos sonoros que le permitieran prolongar la noche hasta que el cuerpo (y el DJ correspondiente) dijera basta. El nuestro, consciente de que quedan dos jornadas más de festival, optó por una retirada estratégica. Mañana, más.

Foto: Liberto Peiró

cabecera mia

FIB 2014: MANUAL DE USO

Pocos podían pensar en 1995, cuando el Velódromo de Benicàssim acogió la modesta primera edición del FIB, que dos décadas después el festival estaría conmemorando su vigésimo aniversario. Eso sí: la edición 2014 desprende mayor sensación de reinicio que de celebración. Buena señal, no obstante, a tenor de los augurios que se cernían sobre el festival en los últimos años (cambios en el accionariado, concuso de acreedores).

El responsable de reconducir el destino del FIB es Melvin Benn, nuevo director general de Maraworld, un hombre con experiencia y de trato cercano que ha tomado las riendas para, según sus propias palabras, “mantener a Benicàssim entre los festivales más importantes de Europa”. Su apuesta es a largo plazo, así que el futuro no peligra, y aunque este año el cartel todavía resulte algo irregular, es indudable que contiene nombres de interés. Además, será el único festival de nuestro país donde se pueda ver a Kasabian, tras su paso por Glastonbury. De manera discreta, el FIB también recupera este año algunas actividades previas, como los conciertos que se celebrarán en diversos enclaves de la localidad durante los días anteriores a un festival que espera recibir una media de treinta mil espectadores diarios durante las jornadas de viernes y sábado, las más fuertes de la programación.

 

 

Más allá de gustos, la presencia de Kasabian es una de las grandes bazas del festival. Los de Leicester no esconden sus cartas: Presentarán el reciente “48:13″ con el objetivo de que la chavalada baile. Y puede que lo suyo sea dance rock de garrafón, pero en su terreno son imbatibles: “Doomsday” es eficaz rave rock, “Treat” o “Eez-Eh” recuerdan a EMF, y en otros cortes conservan su ya característico estilo screamadelico. Tim Carter ha sustituido a Jay Mehler sin traumas y el grupo se dispone a rendir Benicàssim a sus pies. Lo conseguirán.

 

 

M.I.A., que actúa por primera vez en el FIB, ejerce de cabeza de cartel alternativa. La británica de origen tamil sigue siendo garantía de calidad y espectáculo. “Matangi” (2013), su última entrega discográfica, le ha devuelto todo el crédito, y su mezcla de pop, electrónica, banghra, hip hop y actitud de combate no dejan indiferente a nadie.

Otros que tiene disco nuevo y encajan como un guante en la filosofía del FIB son James. “La petite mort” les muestra en forma, y recuerda a los olvidadizos que son anteriores (y destilan más clase) que otros cultivadores del pop intenso y de ribetes épicos, como Coldplay o los escoceses Travis, que se traen bajo el brazo “Where you stand”, el disco que editaron el año pasado.

 

 

No faltarán ejemplos de historia viva del mejor pop inglés, como Paul Weller, siempre una garantía sobre el escenario, aunque en sus últimas entregas discográficas haya alternado la excelencia (“Wake up the nation”, 2010) con el desconcierto (“Sonik kicks”, 2012). Y hablando de historia: The Charlatans regresan al lugar del crimen veinte años después de participar en la primera edición del FIB. La banda de Tim Burgess se encuentra grabando nuevo disco, y nunca parece haber sido la favorita de nadie, pero sobrevivió a Madchester y al britpop facturando estupendos discos de pop bailable en los que ponía al día la herencia de los Rolling Stones o la psicodelia. Quizá no ofrecerán el concierto del año, pero será muy difícil que decepcionen.

 

 

En cambio, con Cat Power es cuestión de tener suerte. Ya no protagoniza los espectáculos lamentables del pasado en sus conciertos, pero su puesta en escena sigue teniendo mucho que ver con su estado de ánimo. Repertorio no le falta, y tiene clase de sobra, así que hay que confiar en que tenga un buen día. Lo mismo que con The Libertines, el comeback más sonado de este año. Las generaciones más jóvenes tendrán la oportunidad de verlos por fin sobre un escenario, y quienes asistieron a su bochornosa gira de 2002 (“too much junkie business”, que diría Johnny Thunders) podrán quitarse la espina. El otro regreso teñido de nostalgia será el de The Presidents of The USA (“Lump” o “Peaches” pondrán patas arriba el recinto), mientras que Of Montreal pondrán el toque de distinción pop y Manic Street Preachers la guerrilla rock.

 

 

En segundo plano, pero con argumentos musicales a tener en cuenta, nombres propios como los de Jake Bugg (que repite), Albert Hammond Jr (de The Strokes) o la controvertida Lily Allen, que ha sacado disco este mismo año (“Sheezus”) y se ha llevado collejas por todas partes, pero promete un vistoso show en directo. Tampoco conviene olvidarse de unos The Klaxons que lideraron la moda nu-rave y han sido capaces de sobreponerse a su desaparición (aunque no dejan de aparecer bandas imitándolos). Además, son de los que parecen nacidos para tocar en festivales.

Y habrá que prestar atención al rapero londinense Tinie Tempah, discípulo aventajado de Dizzee Rascal que, con solo un par de álbumes, ha puesto a la escena a sus pies. Se lo pueden preguntar a Chase & Status, que grabaron con él “Hitz”. Y ya que transitamos terreno bailable, no conviene dejar de lado el combinado de house, electro, dubstep y drum’n’bass de Sub Focus, un joven sobradamente preparado para convertir el recinto en una macrofiesta bien entrada la madrugada.

 

 

Además, el FIB suma decenas de bandas de perfil menos llamativo que, si bien es cierto que en algunos casos responden a la necesidad de captar público británico (parece el caso de Paolo Nutini, que ya estuvo en 2011 y aparece como destacado en el cartel), se ven compensadas con creces por una selección estatal en la que no falta el retorno histórico de rigor (Automatics), pero que también apuesta por bandas emergentes o al margen de la corriente general como The Parrots, Los Claveles, El Pardo, Juventud Juché, Maronda, GAF y La Estrella De La Muerte o El Último Vecino, además de los ubicuos Triángulo de Amor Bizarro y los castellonenses Skizophonic. Como siempre, hay razones de sobra para acudir al FIB.

 

Melvin-Benn1

PRESENTACIÓN OFICIAL DEL FIB 2014

El Hotel Voramar de Benicàssim ha acogido la rueda de prensa de presentación de la vigésima edición del FIB. El mayor interés del encuentro radicaba en la comparecencia de Melvin Benn, nuevo director general de Maraworld (en la foto), que ha explicado la situación actual de la compañía, cuyo accionariado, como se comunicó el pasado mes de julio, se ha ampliado con las participaciones mayoritarias de las empresas MCD Productions y SJM Concerts.

La noticia más relevante del día ha sido la firme apuesta de Benn por mantener a Benicàssim entre los festivales más importantes de Europa. Según ha explicado, su intención es “aportar experiencia y entusiasmo para colaborar en la construcción, desde ya, del futuro a corto, medio y largo plazo del festival”.

Aunque no se han desvelado nuevas incorporaciones al cartel, que llegarán en próximas fechas, sí se ha anunciado una novedad importante: FIB 2014 organizará, en colaboración con el consistorio benicense, una jornada previa al festival el miércoles 16 de julio, cuyas actividades se desarrollarán en varias puntos de la localidad aún por decidir. Una fiesta de bienvenida repartida en cuatro escenarios y protagonizada por bandas emergentes de la Comunidad Valenciana, que pretende dar el pistoletazo de salida a la vigésima edición.

Según los datos que se manejan, el festival espera recibir una media de treinta mil espectadores diarios durante las jornadas de viernes y sábado, las más fuertes de la programación. Además, Melvin Benn ha querido destacar la importancia de contar con un cabeza de cartel como Kasabian, que este año será también la atracción más relevante de Glastonbury, el evento musical más importante del mundo.

El Festival internacional de Benicàssim 2014 se celebrará los días 17, 18, 19 y 20 de julio en el recinto de festivales de la localidad. Además de Kasabian, contará también con actuaciones de Paul Weller, Paolo Nutini, Lily Allen, Jake Bugg, Chase & Status, Ellie Goulding, Tinie Tempah, M.I.A., Ingrosso, Alesso, Tame Impala, Cat Power, Manic Street Preachers, Travis, James, Klaxons o Albert Hammond Jr., pero el cartel definitivo sigue abierto.

Foto: Liberto Peiró

fib

FIB BENICÀSSIM MUEVE FICHA

Se resolvió el misterio. El Festival de Benicàssim celebrará dos décadas de vida. Tras las zozobras de 2013 y la demora en la difusión de los primeros nombres incorporados a su cartel de este año no faltaban quienes pensaban que el FIB corría serio peligro. Pero no. “Me complace anunciar las primeras bandas que conformarán el cartel de la vigésima edición, que será especial. Algunas de ellas actuarán por primera vez en el FIB, y otras ya lo hicieron en ocasiones anteriores. Este año será una ocasión especial para celebrar una fiesta de música y diversión sin igual”. Eran las palabras de Vince Power (que dejó de ser director general en agosto pasado, pero permanece en la organización) para dar el pistoletazo de salida a una edición que llega tras una serie de turbulencias económicas solucionadas con la entrada de Denis Desmond y SJM Concerts en el accionariado del festival.

Sin embargo, mientras hace semanas que la competencia directa del FIB (principalmente, Primavera Sound y BBK Live) comenzaba a anunciar nombres para 2014 (alguno, de hecho, ya ha cerrado su cartel completo), Benicàssim permanecía en silencio. Así y todo, los abonos de cuatro días a precio especial se agotaban sin que se diera a conocer ninguno de los artistas contratados, prueba irrefutable de que, pese a las opiniones que ponen el acento en la desnaturalización del festival en los últimos años, el FIB conserva una importante imagen de marca, especialmente entre el aficionado británico, convertido desde hace ya tiempo en uno de sus principales activos.

Manic Street Preachers

Con las primeras confirmaciones también se ha producido la habitual división de opiniones. Se han hecho públicos dieciocho nombres, aproximadamente la cuarta parte de los ochenta que actuaron en anteriores ediciones, por lo que quizá sea demasiado pronto para pronunciarse, pero es indudable que, para celebrar un aniversario tan sonado, el FIB debe guardar todavía algunos ases en la manga. Su filiación musical inglesa no es producto de la evolución en el perfil de su audiencia, sino que siempre ha marcado las directrices de la programación, así que no es extraño encontrar entre los grupos anunciados nombres clave del pop británico de siempre como James o The Charlatans, veteranos de generaciones intermedias como Manic Street Preachers, bazas seguras en eventos al aire libre como Klaxons o Kasabian y jóvenes cachorros en progresión como Jake Bugg. Es cierto que algunos nombres se repiten, pero es complicado encontrar cabezas de cartel con suficiente peso específico que no hayan pasado en alguna ocasión por Benicàssim. Lo cual no quiere decir que no existan.

Y teniendo en cuenta que 2013 ha sido el año de Daft Punk y que su nombre no ha aparecido todavía en ningún cartel, no habría que descartarlos. Otros, como Muse, ya han pisado el escenario principal del festival, pero es evidente que a la gran mayoría del público no le importaría que volvieran a hacerlo. También se especula abiertamente sobre la posibilidad de que vuelva a la costa castellonense algún personaje histórico de la talla de Leonard Cohen, Brian Wilson o Lou Reed. Y ya se sabe que el FIB tiene especial mano con Oasis, Arctic Monkeys, Primal Scream, Suede y una larga lista de bandas que forman parte de su ADN sonoro. Quedan muchas hojas en la margarita (sin olvidar la presencia española), así que no conviene ponerse nerviosos.

Tinie Tempah

Pero una cosa son los rumores y otra bien distinta las certezas. Y en la lista avanzada por el FIB en la mañana del jueves 20 de febrero (ampliada esa misma tarde con Katy B y Ellie Goulding) comienzan a vislumbrarse suficientes atractivos como para ir pensando en preparar la mochila y dirigirse a las playas de la Costa del Azahar. Porque no será la primera vez que visita España, pero M.I.A. sigue siendo garantía de calidad y espectáculo. “Matangi” (2013), su última entrega discográfica, le ha devuelto todo el crédito, y su mezcla de pop, electrónica, banghra, hip hop y actitud de combate no dejan indiferente a nadie. Y ya que hablamos de hip hop, mucho ojo con el londinense Tinie Tempah, discípulo aventajado de Dizzee Rascal que, con solo un par de álbumes, ha puesto la escena patas arriba. Que se lo pregunten a Chase & Status, que también estarán en el FIB y grabaron con él “Hitz”, un pelotazo en toda regla. Y ya que andamos por terreno bailable, no dejemos de lado el combinado de house, electro, dubstep y drum’n’bass de Sub Focus, un joven sobradamente preparado para convertir el recinto en una macrofiesta bien entrada la madrugada.

Tame Impala

En el extremo opuesto se sitúa la neo-psicodelia de los australianos Tame Impala, liderados por Kevin Parker, que con dos álbumes de convincente sonido retro regados con abundante combustible lisérgico han logrado situarse en la élite rock mundial. La misma que una vez ocuparon The Presidents of the USA (cuando suene “Lump” el festival se vendrá abajo) y que aspiran a conquistar formaciones de trayectoria aún corta como The Courteeners (otros que, como Jake Bugg, ya tocaron en 2013), Kodaline, Telegram o The 1975. Si añadimos la guinda de Of Montreal, un grupo sobrado de clase (no podía ser menos viniendo de Athens, la ciudad que vio nacer a R.E.M.), que además presentarán nuevo disco, habrá que convenir que el FIB se ha hecho de rogar, pero parece dispuesto a celebrar su cumpleaños por todo lo alto.

Eduardo Guillot